Parece que las aguas vuelven por fin a su cauce. Veremos lo que dura….
Al final Joan sí se presentó ayer en mi casa, con una puntualidad que no había tenido en la vida: dijo que vendría a las 8, y a las 8 y cuatro minutos estaba llamando a mi puerta. Increíble. En primer lugar, porque la puntualidad nunca ha sido su principal virtud (no, esa tampoco es); y, en segundo lugar, porque después de los repetidos plantones y desplantes, ni siquiera esperaba que viniera, así que cuando llegó me pilló recién salida de la ducha (vale, lo admito: un poco de picardía
por mi parte también hubo. Digamos que el factor por si acaso estuvo presente, y no me sacaréis nada más si no es bajo tortura).
En términos generales, la noche fue productiva: ya tengo redactado el acuerdo de separación, en los términos que yo quería y sin que él pusiera una sola pega (aunque tengo que reconocer que con él soy bastante blandita, y le dejé más margen del que le habría dado si las cosas se hubieran puesto feas. Después de compartir mi vida con él durante 8 años, ¿qué queréis?). Ahora sólo falta llevarlo a firmar al notario para que todo quede atado y bien atado. Ya veremos a ver si a la hora de dar el paso definitivo no volvemos a estar otra vez como siempre…
Un par de momentos memorables:
1. Cuando le dije que dentro de dos años le veo casado con ella, o haciendo planes de boda. Dijo que si pienso eso de él, es que no le conozco. Soy muy chula, lo sé, y le dije si quería apostar: si tengo razón yo, quiero ser la madrina de esa boda. Una sonrisa se pintó en su cara (cuando sonríe todavía me desarma), pero se negó a apostar… Advertido quedas: esta es de las que te instalará un chip GPS en los dientes mientras duermes para tenerte controlado las 24 horas… Me dijo que si no se casó* con la persona a la que más ha querido, no se casará con nadie. Y me hizo polvo, claro. Mi corazón adquirió vida y voz propias: “Ooooohhhhh! Qué tiernooooo!“. Luego mi sentido común me devolvió de nuevo al planeta Tierra.2. Cuando le pregunté: ¿Y cómo te lo vas a montar para conseguir el dinero? Puso cara de alucine, como si fuese algo que no se le había ocurrido o pensara que esa cuestión se resolvería por sí misma. Le propuse una serie de alternativas, a saber:
- Atracar un banco
- Protituirse
- Vender sus órganos en el mercado negro
- Hacerse narcotraficante
- …
(sonrisa en su cara: cree que se lo digo en coña… ¡pobre iluso!)
O bien, ¿porqué no te hipotecas de nuevo, esta vez con ELLA?
Su respuesta no dejó lugar a dudas: Sí, los cojones… Basta decir para hacerse una idea que, de los dos, la malhablada siempre he sido yo…Otra alternativa: ¿porqué no vendes el piso y te vas a vivir con ELLA?
Su respuesta: un escueto NO. Su cara de rontundidad estaba diciendo: ¿Vender el piso? Esa posibilidad ni se plantea. No me extraña: si yo estuviera en su lugar, tampoco vendería un chollo como el que nos compramos juntos por un futuro incierto, menos aún tal y como está el patio, por muchos recuerdos que me traiga.
En fin, que hemos quedado como amigos y el Efecto Tarada está temporalmente desactivado. A ver lo que dura. De momento, parece que no va a haber Tarada Revolutions (por la cuenta que les trae a los dos), lo que me recuerda otro momento memorable de la noche:
3. Según Joan, la Tarada no tuvo nada que ver cuando me dijo que no quería volver a verme… a pesar de haber hablando con ella durante la noche anterior del tema (su explicación me inspira sólo tres palabras: JA JA JA). Dijo que me quedaría parada si me demostraba que ella no tenía nada que ver con eso.Chula que es una, le solté a bocajarro: DEMUÉSTRAMELO.
Sonrisa de “mira que es chula mi niña” … segundos de duda … y respuesta: “ahora no te lo puedo demostrar“.
Pimkie pone cara de fingida sorpresa: Nooooooo???
Insistió en que si no quería volver a verme es para no hacerme más daño y para que yo pudiera rehacer mi vida, porque tiene la extraña teoría de que si yo no salgo con nadie es porque espero que él vuelva conmigo. ¿De dónde se sacará esas tonterías? Yo se lo niego, pero en esos momentos me debato entre dejarle que siga pensando que su niña es una señorita pura y virginal, o la tentación de contarle que 4 días antes, a esa misma hora, me lo estaba pasando divinamente en la habitación de al lado… Finalmente decido dejarle en la ignorancia: ¿Qué necesidad hay de que conozca mis travesuras? Ninguna.
En fin, como os decía, quedamos como amigos, en que será él quien me llamará cuando esté más calmado, como hizo la última vez, y será él quien marque los tiempos. No me parece mal, teniendo en cuenta que él va bastante más liado que yo. Así que ahora me quedo mucho más tranquila en todos los sentidos.
Una vez más, Pimkie se sale con la suya. xDDDD (espero no estar cantando victoria demasiado rápido… En fin, sea como sea, os cuento).
No necesito que me prometas la luna:
me bastaría con que te sentaras un momento a mi lado a contemplarla.
* Nota: aunque hable de divorcio, lo hago por abreviar, porque lo cierto es que no nos casamos con toda la parafernalia que eso implica. “Simplemente” nos registramos como pareja de hecho en el ayuntamiento de nuestro pueblo, y nos casamos por el rito hipotecario. Nos arrejuntamos con la bendición del director del banco y del alcalde, lo que vienen siendo los poderes fácticos de toda la vida, vamos.
En esta entrada hablo de: celos, ilusión, la novia de mi ex, mi ex-novio, nostalgia, tristeza
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