Ayer me fui de compras. Me gasté casi 140 euros en 4 tejanos y dos sudaderas. Como terapia de choque, está casi casi a la misma altura que el sexo y el chocolate.
Dos comentarios: ODIO los pantalones pitillo, y las sudaderas con capucha NUNCA debieron pasar de moda.
Lo de los pantalones pitillo no es que sea una fijación mía, es que eso no le puede quedar bien a nadie que no sea un insecto palo. Y a todo esto, ¿alguien puede explicarme por qué en las tiendas de ropa para adultos tienen pantalones de la talla 32, pero te las ves negras para encontrar algo decente de la talla 40? ¿Y por qué los tejanos parecen más un arma de destrucción masiva que una prenda para ir cómodas y arreglás en nuestro día a día?
En realidad, lo necesitaba: el verano ha hecho estragos en mi cuerpo, que ya venía cambiando bastante desde hace varios meses. He subido una talla. Tengo que ponerme YA con el objetivo gimnasio, es inaplazable.
En esta entrada hablo de: dinero, divorcio, idiotas, mujer, Sociedad, tristeza
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