no dices nada, no respondes… Mensaje recibido, Zorri. Si no quires volver a saber de mí, no sé para qué mierdas me envías un mail buenrollista. No esperaba una disculpa, mucho menos esperaba una llamada, la verdad (¿llamar? ¿por teléfono? ¿Tú? Si le debes tener alergia, por lo menos…, pero esto es excesivo incluso para tí, y mira que tienes un largo historial de comportarte de la manera más guarra posible con las personas que te quieren. Pero ¡hey! me da igual. Tú sabrás. Eso sí, te pido una cosa: no me vuelvas a mandar un mail, no me llames, si no es para demostrar que te has dado cuenta de lo mucho que la has cagado y con la voluntad de no volver a tratar a pedradas a quien quiere estar ahí cuando lo necesitas.
La decisión es tuya. Como siempre. No soy un perro al que puedas tirar de la correa para que venga a tí meneando el rabo cuando a tí te da la gana. Tú misma. Mientras tú pases de las personas que se consideran amigas tuyas y las trates como trapos de mierda, yo pasaré de tu puto culo.
No me valen palabritas ni excusas gilipollas. O me demuestras realmente que has cambiado (y de momento lo que me estás demostrando es precisamente todo lo contrario), o no vuelvas a contar conmigo en tu puta vida.
Hoy tocaba contaros en qué quedó mi caótico viernes marujil (por resumir: con lo desesperada que estaba por llegar a casa, y me había olvidado las llaves dentro por la mañana y encima llovía a cántaros; tuve que esperar en el bar hasta que un cerrajero del RACC me abrió la puerta con una radiografía doblada, dos horas más tarde de lo que tenía previsto llegar a casa… y para colmo no pude ver cómo despellejaban a la Campanario porque me quedé dormida en mitad de la entrevista al ex-novio de Falete… vamos, un desastre), pero en lugar de regodearme en mi propia imbecilidad, hoy os voy a contar una historia de muertos vivientes que mandan e-mails.
Efectivamente: Zorri ha vuelto a la vida de allí donde quiera que estuviera, después de no haber dado señales de vida en varios meses, y me ha mandado un correo electrónico cargado de buen rollito (es lo que tiene la resurrección: se conoce que los afectados vuelven a la vida de buen humor). Me cuenta que ha visto en mi blog las fotos de la boda y que estaba preciosa (sí, en las fotos salgo favorecida, mucho mejor que venir a la boda y verme en persona, ¡dónde va a parar!). La muy pedorra deja caer una insinuación muy en su línea: dice que me ha visto en las fotos algo que hacía años que no me veía: una cara de felicidad increíble. Muy bonito: si lo que quieres decir es que he sido una amargada toda mi puta vida, ¿por qué no me lo dices a la cara, cacho pedorra? Al menos tiene el buen gusto de decir que le ha gustado mucho verme así, tan feliz. Le falta añadir “a pesar de no haber querido ir a tu boda“, pero tampoco es como para ponernos estupendas. Y me acaba deseando muchas felicidades para el caso de que esté embarazada.
Sinceramente, no sé qué quiere, no sé qué está buscando. Así que yo también le he enviado un e-mail que podría adjuntar a mi curriculum bajo el epígrafe: “soy capaz de decir vete a la mierda con 500 palabras”. A ver qué os parece mi respuesta:
La verdad es que me habría gustado que tú estuvieras allí. Siempre imaginé que mi mejor amiga sería testigo el día de mi boda, la madrina de mi hijo, una persona con la que contar tanto en los buenos momentos como en los malos, una persona para la que yo estaría ahí siempre que me necesitara.
No sé si me equivoqué de persona, o si me equivoqué al esperar demasiado de una “mejor amiga”. Al fin y al cabo, todos somos humanos, todos tenemos derecho a equivocarnos y también a no dar más de lo que queremos dar.
Tú solita has decidido excluirte voluntariamente de mi vida, entendí el mensaje. Tu pareja me mandó a la mierda. Ok, captado. A veces soy algo lenta, pero esa vez la pillé al vuelo, ya ves. No sé qué quieres ahora con tu mensaje. ¿Que lo olvide todo? ¿Que haga como si nada hubiera pasado? ¿Que te admita de nuevo en mi vida con los brazos abiertos? ¿Que te invite a cenar en mi casa (que no has venido a ver en un año y pico) a pesar de todos los plantones que me diste sin ni siquiera llamar? No te negaré que me pica la curiosidad por saber hasta dónde eres capaz de llegar.
Nena, no sé si te arrepientes de algo. Yo sí: de haber perdido el tiempo y haber hecho mucho el idiota. Pero no importa, porque de todo se aprende algo, y contigo he aprendido dónde está el límite de mi paciencia.
¿Responderá? ¿Se hará la sueca? ¿Se arrepentirá de algo? ¿Seguirá tan orgullosa y borde como siempre? ¿Meterá la cabeza en un agujero en el suelo como las avestruces? El tiempo lo dirá.
Además, es un mail de esos “cadena” que acaba diciendo que tienes que enviárselo a no-sé-cuantas personas para que pase algo chulo (incomprensiblemente, sigue creyendo en esas tontadas). Sospecho que lo envió a esa cuenta de correo para completar las x direcciones a las que tenía que reenviar la cadena, pero con la esperanza de que yo no llegara a leerlo. No debería darle mayor importancia, porque sé que es un mail cadena estúpido, pero hace mucho que no recibía nada de ella, es el único mail que me ha enviado en mucho tiempo, chistecitos y powerpoints tampoco me ha enviado ni antes ni después de ese mail extraño desde que nos peleamos, y además el contenido es… mmmmmm… mejor leedlo vosotras mismas:
Asunto: he aprendido
(Después me dices que nombre te ha salido???) LEE HASTA EL FINAL……HASTA LUEGO He aprendido….que nadie es perfecto hasta que no te enamoras.. He aprendido que….la vida es dura pero yo lo soy más!! He aprendido que…las oportunidades no se pierden nunca; las que tú dejas marchar…las aprovecha otro. He aprendido que…cuando siembras rencor y amargura la felicidad se va a otra parte. He aprendido…que necesitaría usar siempre palabras buenas… porque mañana quizás se tienen que tragar.. He aprendido…que una sonrisa es un modo económico para mejorar tu aspecto. He aprendido…que no puedo elegir cómo me siento… pero siempre puedo hacer algo. He aprendido que…cuando tu hijo recién nacido tiene tu dedo en su puñito… te tiene enganchado a la vida. He aprendido que…todos quieren vivir en la cima de la montaña… pero toda la felicidad pasa mientras la escalas. He aprendido que…se necesita gozar del viaje y no pensar sólo en la meta. He aprendido que…es mejor dar consejos sólo en dos circunstancias… cuando son pedidos y cuando de ello depende la vida. He aprendido que…cuanto menos tiempo derrocho… más cosas hago. Es la semana de la amistad Demuestra a tus amigos que te tienen Manda este mail a todos tus amigos, aunque signifique remandarlo a quien te lo ha mandado… Si vuelve… tienes muchos buenos amigos Buena semana de la amistad Después de haber enviado el mensaje, presiona F6 y verás lo que aparece…. increíble, pero real… Da impresión pero és real… Buena Suerte Mándalo a 15 personas en los próximos 143 minutos, después presiona F6 y el nombre de quien te ama aparecerá en letras mayúsculas, da tanta impresión porque es real.
¿Qué coño quiere decirme con esto? ¿Que YO reflexione sobre nuestra amistad? ¿Que ELLA se ha dado cuenta de que metió la pata hasta el fondo? ¿Que AMBAS olvidemos el pasado, pelillos a la mar? ¡¡¿¿QUÉ COÑO QUIERE DECIR??!!
Le he respondido con un muy borde:
¿Me explicas qué significa esto? Porque soy un poco cortita y no lo pillo.
A estas alturas, creo que tengo todo el derecho a ponerme digna con ella, le he pasado demasiadas. Ya veremos si responde, si prefiere pasar de todo (ya me da igual), o me da alguna explicación. Estoy que echo humo. ¿¡Será posible que tenga tanta cara dura…!?
Le he dado boleto a Zorri, ya no podía más, estoy demasiado harta de ella. Y no por el egoísmo que demostró con el tema de la boda (ayer os expliqué su particular punto de vista al respecto. Resumiendo: no voy a ir a tu boda porque no quiero ser una invitada más, yo quiero ser especial, y como no vas a poder estar por mí, pues no voy y ya lo celebraremos tú y yo otro día…), sino porque me ha fallado tantas veces que ya no la cosidero mi amiga. La gota que colmó el vaso fue un SMS que recibí ayer a las 11 de la noche, pero vayamos por partes.
La ví obsesionada con el concepto “madurez”, cualquier cosa que le preguntara respondía con un tópico seguido de “eso es porque he madurado” y demás. Le dije que no se podía estar perpetuamente enfadada con el mundo, que se preguntara por qué con más de 12 años de experiencia laboral a sus espaldas todavía no sabe lo que es que le renueven un contrato, por qué la han despedido tantas veces, por qué en todos los trabajos por los que ha pasado siempre hay alguna compañera “empeñada en hacerle la vida imposible”… Y su respuesta, poco menos, fue que todo eso le había pasado porque ella es estupenda y el mundo no está preparado para tanta virtud junta en una misma persona, pero ahora que lo sabe ha madurado… En serio, muy fuerte.
No le cae bien a mis padres, no le cae bien a mi hermano, no le cae bien a mis amigos, no le cae bien a mi ex, no le cae bien a mi novio, no le cae bien a ninguna de las compañeras de trabajo que ha tenido, no le cae bien a ninguna de sus jefas, no le cae bien a sus ex-compañeras de piso… Y el problema es de todas y cada una de estas personas, porque ella es perfecta y no hace nada mal.
Es tan orgullosa que no admite equivocarse en nada, y está obsesionada con la madurez. Si tienes 26 años y vives con un tío de cerca de 40, machista consumado, vago, borracho y porrero que se empeña en humillarte llamándote cría, y que no admite que él pueda cambiar nada de su comportamiento para hacer más fácil la convivencia, porque de los dos el adulto es él y ya tiene su personalidad formada… supongo que es normal obsesionarse con la “madurez”. Lo que me preocupa es qué renuncias, qué humillaciones y qué acatamientos implicará esa supuesta madurez, más aún cuando se basa en un evidente chantaje emocional. Un motivo más para que me preocupara por ella… en el pasado. Ahora que le den.
Le recalqué que me había mentido en un montón de temas y que, por lo tanto, no podía confiar en ella. Y le puse un par de ejemplos. Uno, cuando me dijo orgullosa que había cargado más de 3.000 kilos de cemento; un rato después, y a solas, le dije que eso me parecía una barbaridad y que a mí Ifo no me dejaba ni cargar con las bolsas de la compra, y me negó lo que me había dicho un rato antes, me dijo que a ella el Yerno Perfecto tampoco la dejaba cargar con peso… ¿Qué es lo que consideras tú peso, guapa? ¿A partir de la cuarta tonelada? Otra: hace un par de semanas me dijo que se había marchado ella del Caprabo donde trabajaba porque era muy duro, cada semana iba de un turno distinto y no veía nunca a su querido novio; le dije que mi medio cuñada llevaba 6 años trabajando en un Caprabo, incluso estando embarazada, así que tan duro no sería. Y me confesó que no es que se hubiera marchado, sino que la habían despedido por estar 15 días de baja, porque por lo visto eso a la encargada no le había sentado bien. No quise ni preguntar que por qué se había cogido la baja, porque probablemente me diría otra mentira. La he visto estar dos semanas de baja por un corte en un dedo en el que se puso una tirita.
Parece ser que mis reflexiones le gustaron entre poco y nada al Yerno Perfecto, pero… ¡espera! ¿Por qué Yerno Perfecto está al tanto de lo que hablamos Zorri y yo? Cuando hablé con ella, estaba en el trabajo, así que el tipejo este no ha podido tener acceso a la conversación, salvo que ella se lo contara. ¿Qué parte le contó, y con qué matices? No tengo ni idea, y tampoco me importa. Solo se me ocurre un motivo para que una mujer le diga a su pareja: a mi amiga no le caes bien, y estoy segura de que es el mismo que se os ocurre a vosotras.
Y entonces llegó el detonante. Ayer a las 11 de la noche, unas horas después de la conversación entre Zorri y yo, me llegó el siguiente SMS, con faltas incluidas:
Hola pimkie vete a tomar porkulo. Soy yerno perfecto, ke os vaya bien la boda
En un primer momento pensé: “¡Vete a la mierda, chaval!” (por cierto, sobra decir que este capullo no tiene mi teléfono, así que tuvo que coger el móvil de Zorri para enviar el mensaje). Después pensé en responderle al SMS con algo del tipo:
¿Tomar porkulo? mmmmm! Te deseo los mismos placeres sexuales. Y de paso, a ver si también consigues darle un orgasmo a tu novia, que la pobre ya ni se acuerda de lo que se siente.
(os lo juro: me lo dijo ella. Él es tan torpe sexualmente hablando que no ha sido capaz de hacerle sentir un orgasmo. En serio, no sé como le aguanta).
Pero luego pensé que no valía la pena gastar un solo céntimo en este capullo. En lugar de eso, le envié tres SMS’s a ella (sí, lo sé: la capacidad de síntesis no es una mis virtudes):
Nena, me peocupaba por tí. Quiera dios o com se llame q nunca tengas q venir llorando a decirme “ay, si t hubiera hecho caso”. Por lo q a mí respecta, m siento liberada d tu amistad: se acabó, zorri, no cuentes conmigo para nada, espero que t vaya todo muy bien, y si no es así allá tú porque yo no quiero volver a saber qué es de tu vida. 14 años de amistad se acaban de ir a la mierda. Pregúntate si queda alguien en tu vida que te haya aguantado tanto
No he obtenido respuesta por su parte, ni una llamada (juas!), ni un SMS, ni un e-mail… Nada. Allá ella con su orgullo y su prepotencia, que yo ya me he cansado de aguantar gilipolleces. No me siento ni triste, ni decepcionada. Ni siquiera siento nostalgia por el pasado. Me siento liberada, relajada y tranquila. Ya no me preocupa en absoluto lo que haga con su vida, ni si quiere malgastarla al lado de un capullo como el que tiene por pareja. Si ella elige vivir humillada, es su problema, no el mío. Ya no me siento responsable por no poder sacarla de ese pozo.
No hay ser humano que le eche una mano a quien no se quiere dejar ayudar.
Cómo te has dejado llevar a un callejón sin salida, el mejor dotado de los conductores suicidas…
Ayer estuve hablando con Zorri de nuevo, y la sensación de que empezaba a escaquearse de venir a la boda que tuve la última vez que hablé con ella se confirma. Lo peor del asunto es que no pone excusas, sino que creo que el motivo que ha argumentado esta vez para no venir es de todo corazón, y demuestra lo egoísta que puede ser una persona, y lo fácil que es equivocarte y considerar “amiga” a quien no se lo merece.
Me dijo que todavía no ha tomado la decisión de si vendrá o no vendrá a la boda. Falta un mes y aún no ha tomado la decisión de si irá o no a la boda de su amiga. Muy fuerte.
Y es que ayer ya fue imposible seguir negando la evidencia, seguir cerrando los ojos a lo egoísta que es la persona que yo consideraba mi amiga. Me dijo que no sabe si vendrá a la boda porque no quiere ser una invitada más, quiere ser especial, y como considera que no podré estar suficientemente por ella, pues mejor no viene. Así, como suena.
Bueno, antes de soltarme esta preciosidad de argumentación, tuvo todavía algunos momentos estelares. Me exigió que le pidiera que venga a mi boda “como se tiene que pedir“. Y yo lo flipo en 32 bits, claro.
¿Que te lo pida “como se tiene que pedir“? Joder, tengo tu invitación en mi casa para dártela en mano, porque aún no ha habido forma de quedar contigo, y además te la mandé por e-mail ¿Qué pretendes, que te envíe la invitación en un sobre lacrado, por mensajero real montado en blanco corcel? ¿De qué vas, tía?
Pero no, no es eso lo que quería. Quería que le pidiera que viniera a mi boda, porque eso significaría ver completada mi evolución de niña a mujer, o alguna cursilada por el estilo. Os juro que no puedo creerme lo que estoy oyendo.
Pero cuando realmente consigue tocarme los cojones bien tocados es cuando me pregunta que si no podemos celebrar mi boda en el pueblo donde ella vive, en Altafulla, en el castillo de no sé qué, otro día. Por mi mente cruzan imágenes de lo más sádicas, me imagino a mí misma estrangulándola por el cuello como si fuera un pollo de corral. ¿PERO QUÉ COÑO ME ESTÁS CONTANDO, TARADA? Cuando por fin entiendo que a lo que se refiere es a que quedemos ella y yo cualquier otro día, y aprovechemos para celebrar para mi boda por nuestra cuenta, y así ella se libra de tener que venir el día de mi verdadera boda, que le debe parecer un auéntico muermo a la señorita, me agarro un cabreo cósmico.
Vamos, que me case yo por mi cuenta, y ya quedaremos nosotras dos para celebrarlo en otro momento, total, ¿qué diferencia hay? Os lo juro: me preguntó por la diferencia entre que mi amiga venga a mi boda o no venga. Que le diera motivos para ir, que quería saber qué representaría para mí el hecho de que que ella venga a mi boda o no venga, que qué diferencia hay. No puedo creer lo que me está diciendo. O ella está completamente desquiciada, o es la persona más egoísta que he conocido en mi vida y quiere que le haga la pelota un rato.
Y ya, el remate vino cuando me dijo que aún no había tomado la decisión definitiva, que seguramente no vendría porque ese día yo no podría estar pendiente de ella, y que no quiere ser una invitada más, ella quiere ser especial. No consideré ni siquiera necesario explicarle que vendrán entre 70 y 80 personas, que vendrán familiares muy cercanos y personas muy queridas, y a ella la encontré en la calle (y después de los desplantes que me ha venido haciendo últimamente, muchas ganas de distinguirla de alguna forma especial el día más importante de mi vida, no tengo, precisamente). Me quedé con las ganas de decirle: cuando te cases, comerás huevo.
Cuando se lo he contado a Ifo, no daba crédito a lo que oía, y para ser sincera, yo tampoco. Parece que no entiende que la que se casa soy yo, que ella es una amiga o, mejor dicho, que si realmente fuera una amiga, se daría de hostias por estar ese día en primera fila. Pero no, parece que me está haciendo un favor a mí por venir a mi boda, y que encima tengo que mostrarle una deferencia especial por encima del resto de mi familia y amigos para que la nena esté contenta, porque si ese día no estoy pendiente de ella, no viene, porque es tan divina de la muerte que no puede ser una invitada más, ella tiene que relucir y ser especial ese día, y yo tengo que prestarle a ella más atención que a nadie. Como una cría pequeña, que tiene que ser siempre el centro de atención, o se pone a berrear.
¿Esta tía ha sido siempre así de egoísta y yo no me he dado cuenta, o es que últimamente está degenerando hasta ser insoportable?
Os recuerdo que la apuesta sobre si Zorri fallará o no el día de la boda sigue abierta. En el momento de escribir estas líneas, los resultados estaban de la siguiente manera:
15 votos (41%): Sí, fallará. Pasará de todo y no dará explicaciones. En su línea
12 votos (32%): No, esta vez no te fallará
5 votos (14%): Sí, fallará, pero llamará un par de días antes con una excusa “convinvente” (¡ejem!)
3 votos ( 8%): Otras posibilidades (????)
2 votos ( 4%): Fallará, pero avisará con tiempo suficiente.
¿Os acordáisteis de la apuesta que os propuse a principios de abril, sobre si Zorri vendría o no a mi boda? La mayoría, 10 contra 14, dijísteis que no se presentaría, y en lo que había divergencias es en el aspecto de si avisaría con tiempo o no: 2 personas dijeron que avisaría con tiempo suficiente, 5 que avisaría con un par de días de antelación y con una excusa medio-convinvente, y 7 pensásteis que sudará ampliamente y ni siquiera avisará, demostrando que hasta ella es capaz de superar su propio record mundial de impresentabilidad.
La semana pasada varias de vosotras me preguntábais en los comentarios si Zorri había dado ya señales de vida. Bueno pues sí, hoy mi ¿amiga? Zorri ha dado señales de vida. No ha llamado (sospecho que le tiene alergia a la radiación que emite el teléfono _cuando es ELLA la que llama_), sino que hemos hablado 5 minutos por el messenger. Me ha dicho que vaya a verla _yo a ella_ este domingo; le he explicado que depende de cómo se encuentre Ifo, que lo tengo un poco griposillo, ¡¡y se ha creído que es una excusa!! Cree el ladrón que todos son de su condición, que dicen, como si necesitara excusas para decirle que no me sale del potorro ir a verla, joder, me saca la vena ordinaria.
En realidad, tengo ganas de ir a verla, a comprobar si es cierto lo que me contó la última vez que hablamos. Os cuento:
En su piso anterior, pequeñito, de una sola habitación, como mi apartamento de soltera, pagaba la mitad de lo que Ifo y yo pagamos por nuestro piso en la urbanización pija. He dicho que ella pagaba la mitad de lo que pagamos nosotros, recalco, y a pesar de eso siempre tenían problemas de dinero, y aún así ella se permitía el lujo de rechazar trabajos. Una vez me llegó a confesar que “se había comido” el mes de fianza que dieron cuando entraron en el piso, porque ese mes no tenían dinero para pagar el alquiler, así que habían tenido que utilizar el dinero del mes de fianza como garantía, fianza que nunca repusieron.
La última vez que quedamos, no se presentó y no dio explicaciones de ningún tipo. Meses después hablé con ella y me dijo que _precisamente_ ese día que habíamos quedado, fíjate qué casualidad, oye, se mudaba de casa y no me quiso decir nada ¡¡por vergüenza!! (como si ella supiera lo que es eso). Dice que se han mudado a una casa en un pueblo turístico cerca de Tarragona, y fíjate qué casualidad que es el mismo pueblo en el que mis suegros tienen un apartamento para ir en verano y los fines de semana.
Dice que ahora paga de alquiler ¡lo mismo! que pago yo (¿no es casualidad?), es decir, el doble de lo que pagaban en su anterior piso. También me dijo que no estaba trabajando y que tampoco cobraba el paro porque ya lo había agotado todo, y que había dejado dos trabajos, uno en un Caprabo, porque se trabaja mucho y no veía a Yerno Perfecto (mi medio-cuñada lleva AÑOS trabajando en un Caprabo sin que se le caigan los anillos, y allí sigue trabajando embarazada y todo; claro que no se puede comparar a una con la otra) y otro de recepcionista en la consulta de un dentista, porque no le hacía contrato. Y ahora a vivir la vida en casa, viviendo del sueldo de Yerno perfecto (sueldo que llega con cuentagotas, porque trabaja haciendo ñapas en plan “Manos a la obra”, en lo que va saliendo, y en negro, y luego encima se queja de que no tiene paro porque no ha cotizado el tiempo suficiente), pagando más de la mitad de su sueldo de alquiler, y ella sin dar palo al agua.
También entendí por lo que me dijo, aunque ella no lo admitió abiertamente y no le quise preguntar para no ponerla en una situación incómoda porque no lo admitiría nunca, que Yerno Perfecto no quiere que ella trabaje, o como mucho que trabaje 4 horas fuera de casa y ya está. Él es un machista de cuidado, ya nos dimos cuenta cuando estuvimos en su casa (mientras ella recogía, él se espatarraba en el sofá bebiendo cerveza y le dijo ¡¡a Ifo!! que no ayudara a recoger, que ya lo hacía Zorri) y quiere que ella se encargue de la casa, le tenga la comida lista cada día cuando él llega de trabajar, y él no mueve un plato en casa ni aunque le fuera la vida en ello.
Dicen que se largaron de su anterior piso porque Yerno Perfecto estaba rallado de vivir en su pueblo y quería un cambio (no he conocido a persona más ciclotímica que Yerno Perfecto: cuando se ralla, desmonta la parada y se larga a otro sitio a empezar una nueva vida en otra parte, arrasando todo a su paso. También querían empezar una nueva vida en Mallorca, sin conocer a nadie y sin nadie cerca que les pudiera ayudar, pero por suerte la convencí para que, si las cosas le iban mal, siempre tuviera la opción de subirse a un tren por cuatro duros, y no tener que volver nadando). Dice que su piso es casualmente igual que el mío, de tres habitaciones, con patio, en una urbanización con piscina, paga lo mismo que yo de alquiler… ¿No es encantadora tanta coincidencia entre mi vida y la de mi amiga?
Así que tengo ganas de ir a verla, saber cómo está y como vive, ver por mis propios si realmente es cierto todo lo que me ha contado o es cierta la intuición que me dice que aquí hay gato encerrado…
Bueno, pues como os iba contando, esta mañana Zorri y yo hemos hablado por el messenger. Ahora ella está trabajando en Don Colchón (veremos cuanto dura, porque no sabe lo que es que le renueven un contrato, ni ha aguantado más de 6 meses en el mismo sitio, siempre alguien tiene la culpa de que le vayan mal las cosas, no le renueven, la despidan o se largue ella, siempre encuentra compañeras que le hacen la vida imposible… en fin) y me ha dicho que no sabe si podrá venir a mi boda. Ya empezamos con las excusas. Dice que lo intentará, que espera que su jefe no le ponga muchas pegas, que hará todo lo que pueda… pero que ya veremos. ¿Por qué será que no me sorprende en absoluto? Claro que de aquí a la boda, como aún quedan algo más de dos meses, igual la despiden y se acabó el problema… O se inventa otra excusa, vete a saber.
Si todavía tenéis ganas de votar, la encuesta sigue abierta: ¿Fallará Zorri el día de mi boda?
Queridas lectoras, os propongo una apuesta cuyo resultado sabremos exactamente el día 28 de junio. ¿Vendrá mi amiga Zorri a mi boda?
Ella dice que sí.
Yo digo que no me lo creo.
Ella me promete que vendrá.
Yo le digo que no me falle, que ese día es muy importante para mí.
Ella jura y perjura que vendrá. Que a la despedida de soltera no vendrá, por temas de dinero (para variar), pero que a la boda seguro que viene.
Yo no se lo digo, pero estoy viendo el futuro que nos espera:
La llamaré una semana antes de la boda, para recordarle la fecha y asegurarme de que vendrá.
Ella volverá a repetir por activa y por pasiva que vendrá.
El día de la boda, no se presentará. No llamará para dar una mínima explicación.
En el restaurante, tendré una mesa con dos sillas vacías.
En mi cuenta bancaria, tendré 300 euros menos, que no me sobran precisamente.
En mi casa, tendré una bronca monumental con mi madre por culpa de la impresentable de mi amiga.
No sabré de ella durante semanas, hasta que sea _YO_ quien se decida a llamarla.
Me pondrá alguna excusa estúpida que no quiero oír y mucho menos estoy dispuesta a creer.
En la factura telefónica, tendré una llamada de casi una hora, total, para escuchar soplapolleces que no me interesan.
Y, finalmente, tendré una amiga menos.
La historia tiene que ser _exactamente_ tal como la cuento para que gane la apuesta. Es decir, para que _yo_ gane la apuesta, no me conformo solo con que mi “amiga” no se presente sin dar explicaciones, sino que toda la historia tiene que ser exactamente así. Triple o nada. Si me equivoco, aunque sea en un punto de lo expuesto, tú ganas.
¿Qué me dices? ¿Vendrá o no vendrá? ¿Avisará de que no vendrá, o se comportará como la impresentable que es? ¿Me tendrá una hora al teléfono para explicarle una gilipollez como la catedral de Burgos, o tendrá una excusa mínimamente creíble? ¿La mandaré definitivamente a la mierda y no nos volveremos a ver más? ¿Qué nos apostamos?
Ya es duro estar completamente segura de que tu mejor amiga (sí, yo también me pregunto por qué) desde hace más de 12 años te dejará colgada y no se presentará el día de tu boda, te hará pagar su cubierto y el del Yerno Perfecto por no tener la decencia de decirte que no vendrá, y que encima no llamará tampoco después a menos que tú la llames, y solo entonces se dignará a inventarse alguna excusa chusca. Pero más duro es mantener viva la ilusión hasta el último momento, cruzar los dedos y soñar con que quizá no sea tan zorra como para dejarte colgada ese día, porque ella sabe perfectamente lo importante que es para tí. Pero, ¿sabe que nunca le perdonarías que te fallara ese día? No lo sé, creo que su confianza en mis tragaderas es ilimitada. No creo que tenga en cuenta que estoy hasta las narices y que esta sí que no se la voy a tolerar, ya sería demasiado.
La verdad es que no sé cómo la he aguantado hasta hoy. Desde hace un par de años (concretamente desde que empezó a salir con el Yerno Perfecto) nunca ha estado cuando la he necesitado, y ella tampoco ha dejado que yo estuviera cuando me ha necesitado a mí, a pesar de haberme ofrecido incondicionalmente; he perdido la cuenta de las veces que me ha dejado colgada sin una explicación, sin una llamada posterior (ni mucho menos previa) y con una excusa ridícula cuando la llamo yo. Así que esta es la última oportunidad que le doy a la que ha sido mi amiga de adolescencia y (quiero creer) primeros años de la edad adulta.
Sí, esta es la última oportunidad que le doy. ¿Y tú, qué opinas? ¿Fallará Zorri el día de mi boda, o se presentará como una buena amiga? Puedes votar por la opción que quieras aquí. La que más se aproxime, gana. Mi apuesta, ya sabéis cual es. ¿Y la vuestra?
No soporto la indolencia de algunas personas. Me repatea la gente que se pasa el día quejándose, pero cuando tiene la oportunidad de hacer algo por solucionar sus problemas, es más, cuando les ponen la solución en bandeja… no hacen más que poner pegas estúpidas para rechazarla. ¿Sabes esas personas que crees que se quejan de vicio? Algunas, efectivamente, se quejan de puro vicio.
Una de estas personas es mi querida amiga zorri. Hace la tira que se queja de que no llega a final de mes, que le quedan muy pocos meses de paro (2 ó 3), que se le acaba el último contrato que tiene (por 3 meses), que como el Yerno Perfecto ha empezado a trabajar esta semana (???) porque antes trabajaba con su hermano y con la familia ya se sabe… pues no tiene un duro… En fin, quejas y más quejas, y siempre por problemas económicos.
El caso es que se quejaba de que no tiene un duro, que no llega a final de mes, se le acaba el contrato y tiene poco tiempo cotizado de paro. La semana pasada le paso dos ofertas de curro, y a las dos les pone pegas. La primera admito que era algo complicado de cuadrar, pero la segunda está muy bien: de administrativa en The Monkey Island. Trabajo estable, 1.000 euros al mes, 14 pagas, 35 horas semanales, viernes hasta las 2, en verano jornada intensiva, en invierno flexibilidad horaria para montarte la jornada a tu aire (dentro de los horarios de presencia obligada), pillamos casi todos los puentes… No sé qué más quiere. Especialmente, para tener el graduado escolar y nada más, y no haber tenido nunca un trabajo que le durara más de 6 meses.
El viernes le pasé la oferta, era su último día en el curro en el que estaba, y ya me empezó a poner pegas. Me dijo que le quedaba a una hora y cuarto de casa (a mí que queda a hora y media de la mía y no me quejo), y me dijo que ya me diría algo… Vamos, dándome largas. Hoy la he llamado y a las tres de la tarde la tía estaba durmiendo todavía. Ha empezado con su cantinela de siempre, con lo de que no tiene pasta y no llega a final de mes, y lo malo que es el mundo porque a ella no le dura un curro más de 6 meses y siempre tiene la mala suerte de encontrarse con compañeros que le hacen la vida imposible. Le he dicho que me envíe un curriculum y lo paso a recursos humanos, y ha vuelto otra vez con las excusas: que si está lejos, que a ver lo que se gasta en transporte (¡en el bono-tren!), que no sabe dónde tiene un curriculum, que ya mirará… Le he dicho que si prefiere seguir en el paro, o coger este curro hasta que le salga algo mejor y me ha contestado con un lacónico sí, bueno, eso sí… y dos minutos después volvía a darme largas y excusas de las suyas. De verdad que a veces no sé como la aguanto.
Me han entrado ganas de decirle:
o te dejas de excusas y mueves el puto culo, o dejas de quejarte de vicio, porque no te aguanto.
En el fondo, hasta me alegro de que no se presente a la entrevista. Imagínate que la seleccionan y empieza a trabajar aquí… Y en menos de 6 meses la ponen de patitas en la calle porque no hay quien la soporte más tiempo, y vete a saber la que puede liar poniendo a todo el mundo a parir aquí. Para que me deje a mí mal, prefiero que siga en el paro mientras le dure, que parece que a ella le sienta mejor que currar. Vaya par. Mi madre solía decir: dios los cría y ellos se amontonan.
Si es que a veces no sé para qué me meto en estos líos. Me pasa por querer ayudar, pero mejor estaba calladita y dejándola que se busque la vida… Pero es que hablamos por teléfono, me cuenta lo mal que lo está pasando y se me encoge el corazón y quiero ayudarla.. Pero cuando intento ayudarla y me sale con estas, la mandaría a hacer puñetas un rato. A ver si espabila de una puñetera vez. Y de paso, a ver si espabilo yo también, que buena falta me hace.
Sabía que me volverías a dejar colgada. No es ni la primera, ni la segunda, ni tampoco la tercera vez. Pero no volverá a pasar (en realidad, eso es lo que digo cada vez que me das plantón, pero siempre vuelvo a llamarte, yo es que no sé como te sigo aguantando, petarda). Si siquiera le dije a Ifo que vendrías porque estaba segura de que no vendrías, así que imagínate.
Te llamo el lunes, qué tal te va, qué es de tu vida, yo ando buscando piso. Encima te pillas el rebote padre porque dices que no te escucho porque no recuerdo UNO de tantos cambios de piso que has tenido tú durante el último año. Te demuestro que no es cierto relatándote tu periplo paso a paso y me dejo uno por medio porque estuviste meses sin llamar y no me lo contaste. En cambio, ¿qué sabes tú de mi vida últimamente?No sabes nada, no sabes si me va bien o mal, si soy feliz o no lo soy, porque no me llamas nunca y cuando te llamo yo estás tensa y más preocupada de saber si te llamo por amistad sincera o por egoísmo para presumir, y si puedes pillarme en alguna falta como que mi anillo de prometida no sea auténtico.
No sé qué quieres demostrar ni a quien, pero yo tengo claro que no tengo por qué demostrarte que mi vida es un cuento de hadas si no lo es, ni tampoco tengo por qué engañarte, en realidad ni a tí ni a nadie. Pero así eres tú, crees que todos queremos demostrar estar por encima de tí, ser mejores que tú, cuando lo único que quiero es que seas feliz y poder compartir mi felicidad con mi amiga. Iba a escribir mi mejor amiga, pero ya dudo incluso de que podamos decir que somos amigas. Una amiga no se comporta como tú lo estás haciendo, por muy mal que lo puedas estar pasando. No hay ser humano que le eche una mano a quien no se quiere dejar ayudar.
Quedamos en vernos el sábado y comer juntos los cuatro, y en que me llamarías el viernes para confirmar. Estamos a domingo y aún no has dado señales de vida, ni una llamada, ni un triste mensajito, ni siquiera un e-mail. Nada. No sé de qué me sorprendo, porque mira que ya sabía lo que pasaría, pero tu actitud me hace daño. Si no te conociera desde hace años, te habría mandado a hacer puñetas hace bastante, porque últimamente estás de un insoportable subido, preciosa.
Ayer fue tu cumpleaños, quedamos para vernos y ni te presentas ni das explicaciones ni nada. Cuando te llamé el lunes no te dije que sabía perfectamente que era tu cumpleaños. Quería celebrarlo contigo, porque sé que lo estás pasando mal. Pero pasas de todo. Te llamo hoy, y la excusa del día es que no tienes ni un duro para llamarme, ni un SMS, ni una perdida, ni un euro para ir a una cabina y decirme “soy zorri, llámame” y colgar, ni pedirle el móvil a algún amig@ para llamar. Nada. Ya no cuela, preciosa.
Desde luego, tía, como para confiar en tí, ya te vale. Te llamo para avisarte de que ya tengo las entradas para el concierto de Sabina (que te encanta) el mismo día que las consigo, te aviso de que va a venir a tocar a mi pueblo con Serrat (el lunes fue el gran concierto, espectacular por cierto, que te perdiste), te comento que si queréis venir el impresentable Yerno Perfecto y tú con nosotros; que si no tienes pasta para comprar las entradas no pasa nada, que ya te las compro yo y ya me las pagarás cuando puedas; os invito a cenar a mi casa para no dejaros más pasta todavía, que solo tenéis que pagar la gasolina para venir desde Vilafranca hasta Terrassa (tres cuartos de hora en coche como mucho)…
Me dices que lo hablarás con el impresentable Yerno Perfecto y que por la tarde me dirás algo… Y un mes después sigues sin dar señales de vida. Ya te vale. Llega la noche del concierto, y si no te llamo yo, no sé si vienes o no vienes (que ya me imaginaba que iba a ser que no….
¿Cual es la excusa esta vez?
¿Que os fuísteis de fiesta y volvísteis a casa tan borrachos que se te olvidó llamarme en un mes?
¿Que no tienes saldo en el móvil y no me has podido hacer ni una perdida, ni un mensaje, y tampoco se te ha ocurrido hacer un llámame tú que no tengo saldo?
¿Que tampoco has podido - se te ha olvidado - no se te ha ocurrido (marque la opción que corresponda) enviarme un e-mail desde el ciber al que has ido estos días para buscar curro?
¿Que se te ha olvidado que toca tu cantante favorito, y la desilusión de la última vez hace 3 ó 4 años cuando tuvo que suspender el concierto por problemas de voz cuando tú y yo ya teníamos las entradas compradas?
¿Que te has olvidado de mí, de tu mejor amiga, y que ya nunca me llamas, ni me devuelves las llamadas, y que cada vez que te llamo yo te encuentro rara y distante, como si hubiera algo que te gustaría contarme pero no quieres hacerlo?
No sé, tía, yo ya no puedo más contigo. No puedo conducir por tí. Tú sabrás lo que haces y por qué quieres arruinar tu vida con el impresentable ese, porque yo no te entiendo. Espero que no acabes pareciéndote a quien tú no quieres parecerte por darte cuenta demasiado tarde de que elegiste mal.
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