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Lo escribí el Junio-9-2008 | (9) comentarios |

Despedida 024Para resumir: Fue genial, me lo pasé bomba, y lo único que siento es que este tipo de juergas difícilmente se puedan repetir. Os cuento:

Desde bien temprano, ya preveía que el día iba a ser largo. A las 6:30h de la mañana estaba despierta en la cama y sin poder dormir, de los mismos nervios.

A las 8 menos cuarto nos sonó el despertado, y necesitamos casi tres cuartos de hora para sacarnos las sábanas encima y meternos juntos en la ducha (encima, el día anterior nos habíamos ido a dormir tarde, así, para acabar de rematar nuestro desastroso estado físico de ese día).

No obstante, a las 9 de la mañana ya estábamos listos para salir hacia Barcelona. Paramos en el Fnac de Plaza Catalunya y, con el dinero que nos han ido ingresando en la cuenta de la boda, compramos la cámara de vídeo que hacía semanas que habíamos dicho que queríamos de cara al gran día, y también para tener un recuerdo en condiciones del viaje de novios, que el vídeo que graba nuestra pequeña cámara de fotos sin zoom no da mucho de sí.

Despedida 006Así que nos hicimos con una JVC con disco duro de 30 Gigas (unas 7 horas de grabación a máxima calidad) y una tarjeta SD de 8 Gigas (2 horitas extras). Aunque la videocámara no es Full HDMI (porque esas se disparaban de precio, casi 3 veces más que la que hemos comprado), en el plasma de 42 pulgadas se ve de coña (osea, ¿no?). Lo único que le encuentro es que el zoom falla un poco, para alejar el objetivo hay que hacer presión sobre el botón además de moverlo, cosa que no ocurre para acercarlo, y a quien coge la cámara por primera vez le cuesta un poco. De hecho, nosotros mismos estuvimos a punto de devolverla porque no conseguíamos hacernos con el funcionamiento. Este es el motivo por el cual en el vídeo de la despedida, el momento en el que yo estoy bailando con el boy haya quedado cortado, porque quien estaba grabando se hizo un lío con el zoom. Una pena, pero no importa demasiado.

Con la videocámara en nuestro poder, y yo más feliz que una perdiz con mi juguete nuevo, nos fuimos a tomar un café al Starbucks. Todavía teníamos tiempo, puesto que no tenía hora en la pelu hasta las 12. Nos acabamos el café y buscamos la calle de la peluquería, en un barrio de Barcelona que apenas conozco. Después de dar unas cuantas vueltas y de preguntar, localizamos la pelu con 20 minutos de antelación. Llego pronto con la esperanza de que me puedan atender antes de la hora prevista, porque sé que cierran a las 2 y me tienen que hacer un tinte, lavar, peinar y maquillar, y que en dos horas no va a dar tiempo ni de coña, pero son ellas las que me han dado hora, así que… Ifo se va mientras tanto a visitar los centros comerciales de Barcelona a la caza y captura de un Asus EEE del que se ha encaprichado (búsqueda infructuosa, por cierto), y a las 2 de la tarde me espera delante de la puerta. Yo no salgo de la peluquería hasta las 3 y media, y para entonces él, pobrecito, está ya desesperado por el calor y por el agobio de la larga espera.

Como ya era tarde, pasamos por un MacAuto y pedimos hamburguesas para llevar y comemos en casa sucedáneo de comida de MacDonald’s. Como nos habíamos despertado pronto, y preveíamos que la noche iba a ser larga, mi intención inicial era echarme una siesta, aunque la cosa quedó más bien en una cabezada de poco más de una hora que me dejó el pelo chafado de un lado y la marca de un hilillo de baba en la base de maquillaje. Pues estamos bien. Al despertarme me tomo un café (¡cómo me gusta mi cafetera Nescafé Dolce Gusto!), me lavo los dientes con cuidado, y un hilillo de pasta de dientes y baba me recorre por la comisura de la boca por el otro lado. Genial, ahora parezco el conde Drácula.

Despedida 019A todo esto, Ifo y yo habíamos tenido una bronca antes a cuenta de los celos. Y es que empezaba a estar ya un poco harta de que me tomara por una especie de fresca capaz de liarse con el primero que se me pusiera a tiro. Bueno, en realidad no era esto lo que él quería transmitir, pero sí es la impresión que a mí me quedó, y sinceramente, no me hacía ni puñetera gracia. Entiendo que se sienta intimidado por el boy, a pesar del ascazo que me daba tocarle siquiera. A mí tampoco me hace maldita la gracia pensar que una tía buenorra le va a restregar las tetas en la cara a mi futuro marido, pero ¿qué le vamos a hacer? Me lo tomo con resignación, y lo que no se me ocurre pensar es que él vaya a tomar parte activa hasta el punto de poder considerarlo cuernos. En fin, que tuvimos una charla interesante, y al final lo aclaramos, aunque me pidió que llevara una cosa que él había elegido para estar más tranquilo. ;) Más monoooooo!!

Así que a las 8 menos cuarto, pintarrajeada como una mona, con vestidito negro, medias negras, chaqueta negra, zapatos negros, bolso negro y bragas rosas (!!), fuimos a recoger a la hermana de Ifo y nos dirigimos al punto de encuentro. Al final no pudimos tener la despedida de soltera en la playa, porque amenzaba lluvia y nos cambiaron el sitio, y tuvimos que celebrarla en el Maremágnum, pero no importó porque lo pasamos la mar de bien, y la indeseable no se presentó. Claro que Zorri tampoco vino (no estaba invitada, y yo ya sabía que incluso antes, cuando aún no la había enviado a hacer gárgaras, tampoco iba a venir) y ahora, echando la vista atrás, me doy cuenta que eché de menos la amiga que fue cuando éramos adolescentes, habría sido genial que estuviera allí compartiendo ese momento, pero hace ya mucho que dejó de ser la amiga que un día fue.

Mi ex-cuñi, que era la organizadora, también estuvo allí. Sinceramente, estuvo muy bien montado, aunque durante estos últimos días he tenido la sensación de que lo ha hecho un poco con desgana: hubo gente que no recibió el SMS convocándolas; no confirmó asistencia con nadie, y tuve que hacerlo yo; no llamó a nadie para decirles donde sería el punto de encuentro y la hora, y también tuve que hacerlo yo… Así que al final fuimos menos de las previstas, pero tampoco me importó porque me lo pasé la mar de bien.

Y ahora, para no hacer el relato demasiado largo, lo dejo aquí y mañana os sigo contando cómo fue la despedida de soltera en sí misma. Para ir abriendo boca, aquí os dejo con unas fotos de la cena. Si puedo, mañana incluiré vídeo también.

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Abr
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Lo escribí el Abril-7-2008 | (16) comentarios |

Queridas lectoras, os propongo una apuesta cuyo resultado sabremos exactamente el día 28 de junio. ¿Vendrá mi amiga Zorri a mi boda?

Ella dice que sí.
Yo digo que no me lo creo.
Ella me promete que vendrá.
Yo le digo que no me falle, que ese día es muy importante para mí.
Ella jura y perjura que vendrá. Que a la despedida de soltera no vendrá, por temas de dinero (para variar), pero que a la boda seguro que viene.

Yo no se lo digo, pero estoy viendo el futuro que nos espera:

La llamaré una semana antes de la boda, para recordarle la fecha y asegurarme de que vendrá.
Ella volverá a repetir por activa y por pasiva que vendrá.
El día de la boda, no se presentará.
No llamará para dar una mínima explicación.
En el restaurante, tendré una mesa con dos sillas vacías.
En mi cuenta bancaria, tendré 300 euros menos, que no me sobran precisamente.
En mi casa, tendré una bronca monumental con mi madre por culpa de la impresentable de mi amiga.
No sabré de ella durante semanas, hasta que sea _YO_ quien se decida a llamarla.
Me pondrá alguna excusa estúpida que no quiero oír y mucho menos estoy dispuesta a creer.
En la factura telefónica, tendré una llamada de casi una hora, total, para escuchar soplapolleces que no me interesan.
Y, finalmente, tendré una amiga menos.

La historia tiene que ser _exactamente_ tal como la cuento para que gane la apuesta. Es decir, para que _yo_ gane la apuesta, no me conformo solo con que mi “amiga” no se presente sin dar explicaciones, sino que toda la historia tiene que ser exactamente así. Triple o nada. Si me equivoco, aunque sea en un punto de lo expuesto, tú ganas.

¿Qué me dices? ¿Vendrá o no vendrá? ¿Avisará de que no vendrá, o se comportará como la impresentable que es? ¿Me tendrá una hora al teléfono para explicarle una gilipollez como la catedral de Burgos, o tendrá una excusa mínimamente creíble? ¿La mandaré definitivamente a la mierda y no nos volveremos a ver más? ¿Qué nos apostamos?

Ya es duro estar completamente segura de que tu mejor amiga (sí, yo también me pregunto por qué) desde hace más de 12 años te dejará colgada y no se presentará el día de tu boda, te hará pagar su cubierto y el del Yerno Perfecto por no tener la decencia de decirte que no vendrá, y que encima no llamará tampoco después a menos que tú la llames, y solo entonces se dignará a inventarse alguna excusa chusca. Pero más duro es mantener viva la ilusión hasta el último momento, cruzar los dedos y soñar con que quizá no sea tan zorra como para dejarte colgada ese día, porque ella sabe perfectamente lo importante que es para tí. Pero, ¿sabe que nunca le perdonarías que te fallara ese día? No lo sé, creo que su confianza en mis tragaderas es ilimitada. No creo que tenga en cuenta que estoy hasta las narices y que esta sí que no se la voy a tolerar, ya sería demasiado.

La verdad es que no sé cómo la he aguantado hasta hoy. Desde hace un par de años (concretamente desde que empezó a salir con el Yerno Perfecto) nunca ha estado cuando la he necesitado, y ella tampoco ha dejado que yo estuviera cuando me ha necesitado a mí, a pesar de haberme ofrecido incondicionalmente; he perdido la cuenta de las veces que me ha dejado colgada sin una explicación, sin una llamada posterior (ni mucho menos previa) y con una excusa ridícula cuando la llamo yo. Así que esta es la última oportunidad que le doy a la que ha sido mi amiga de adolescencia y (quiero creer) primeros años de la edad adulta.

Sí, esta es la última oportunidad que le doy. ¿Y tú, qué opinas? ¿Fallará Zorri el día de mi boda, o se presentará como una buena amiga? Puedes votar por la opción que quieras aquí. La que más se aproxime, gana. Mi apuesta, ya sabéis cual es. ¿Y la vuestra?

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