Flickr Mis fotos | Mi FotoBlog Móvil | Twitter Mi MicroBlog | Facebook Mi Facebook | Delicious Mis enlaces interesantes | Gmail Mi e-mail | hotmail Mi Messenger

 
May
21
    
Lo escribí el Mayo-21-2007 | (11) comentarios |

Tengo una amiga que está convencida de que su vida es la mejor a la que ella puede aspirar, que está razonablemente bien. Lo que ocurre es que lo que para ella es “razonable”, a mí no me lo parece en absoluto. No nos veíamos desde el verano pasado, y el sábado estuvimos en su casa. Se me cayó el alma a los pies. Os cuento:

Para empezar, noté que mi amiga había engordado bastante, y eso en ella suele ser señal de malas noticias. Cuando se siente bien consigo misma y con su vida, se arregla, se cuida, cuida su alimentación, come sano, se arergla, y todo eso se nota en su físico (a pesar de que siempre ha estado algo rellenita, es muy alta, tiene una melena rubia y rizada preciosa, y es muy guapa de cara, por lo que a poco que se arregle resulta realmente atractiva); cuando no se siente bien con ella y su entorno, cuando no está bien, tiende a la dejadez, gana peso con facilidad y se arregla poco. Y el sábado la encontré muy descuidada, sin maquillar, sin peinar, con algunos kilos más de la cuenta, con una ropa que no le favorecía en absoluto… Bueno, no voy a ser yo quien se ponga a dar clases de glamour, pero me pareció que estaba muy descuidada. Primera señal de alerta de que algo no va bien.

Ya lleva más de un año saliendo y viviendo (sí, sí) con su novio. Me da rabia que parezca que soy así de superficial, pero es horrible, un mastodonte, físicamente un monstruo para mi gusto, enorme, con un barrigón alimentado por cerveza y ausencia total de ejercicio físico durante décadas, no se ha cortado el pelo desde la final del último mundial de fútbol, y me parece que este mes aún no se lo ha lavado. Supongo que esta descripción, por sí misma, ya dice mucho del personaje, pero es mucho peor de lo que parece.

Para empezar, toda su vida gira alrededor de los porros. No digo que fume mucho: estoy diciendo que son su única razón de ser. Nos llevaron a dar una vuelta por el pueblo en el que viven, el pueblo de él, y todas las referencias que nos hacía estaban relacionadas de alguna manera con los porros: “en ese parque me fumé mi primer porro; en aquel campo iba a entrenar a fútbol con 16 años, pero lo dejé porque prefería quedarme con los colegas fumando porros; aquel parque antes estaba vallado, tenía una fuente, no habían columpios, y se juntaban todos los chavales del pueblo a fumar porros; en esta plaza venía yo con mis amigos a fumar porros…” Y así constantemente. ¿Cómo entiende él los fines de semana? Una juerga contínua: ¿qué es lo que me gusta? ¿fumar porros? ¡Pues a saco! ¿la música? ¡pues a todo volumen! Vamos, el yerno que todas las suegras desearían, ¿que no?

El alcohol también es otra de las alegrías que le gusta darle al cuerpo a este hombre. No se trata de que se beba una cerveza de vez en cuando, o algún cubata cuando sale de marcha, no: es que es IN-CA-PAZ de beber nada que no tenga alcohol. Es que estábamos sentados tranquilamente en la terraza de una tetería, y se pasó todo el rato protestando porque allí no vendían alcohol, porque necesitaba una cerveza (se había bebido tres y dos vasos de vermouth durante la comida, que yo contara), un carajillo, un cubata, ¡algo! Diox, esto es una cosa seria…

Si esto le afectara a él solo, ya me parecería preocupante, pero la está arrastrando a ella en esta deriva, y eso no me gusta un pelo.

Además, el Yerno Perfecto es un también un machista perfecto. Terminamos de comer y tanto mi novio como yo nos pusimos a ayudar a recoger, entre otras cosas porque nos parecía de un mal gusto terrible ir a casa de alguien y dejársela patas arriba. ¿Y qué es lo que hizo el Yerno Perfecto? Apalancarse en el sofá con una lata de cerveza entre las manos. ¡Tranquilo, hombre, no te canses!

Y podría seguir, pero ya me he aburrido de hablar de él. La que me preocupa de verdad es ella, mi amiga. Cumplirá 26 años en agosto, y se le ha metido en la cabeza de que el Yerno Perfecto es su última esperanza antes de que “se le pase el arroz”, cree que ya se le ha acabado el tiempo para hacer tonterías y se agarra a él como a un clavo ardiendo como su última oportunidad, no sé bien bien de qué. ¿De no estar sola? ¿De tener un futuro?

El Yerno Perfecto es paleta, y ella lleva en el paro unos meses. No sé cómo se lo monta, pero me parece que aún no sabe lo que es que le renueven un contrato. En todos los trabajos por los que ha pasado, o la han despedido o no le han renovado el contrato, y no ha durado más de 6 meses en ninguna empresa. Y siempre tienen la culpa sus compañeros, a los que no soporta, siempre hay algún compañero insoportable o tarado mental empeñado en hacerle la vida imposible. Ahora lleva varios meses en el paro, y el Yerno Perfecto, sin cortarse un pelo, la hizo irse con él a trabajar de paleta. De peona, según nos contaron. Yo estaba alucinando en multicolor cuando oía al Yerno Perfecto explicar que la había hecho cargar con 6.000 kilos (¡¡seis mil kilos!!) de cemento en una semana, levantarlos a pulso y meterlos en la hormigonera, proque tenía que hacerla trabajar igual que un hombre para que los contratistas no le miraran mal por llevarse a la parienta a la obra. No me lo podía creer (a mí, que mi novio no me deja ni cargar con las bolsas de la compra, lo que me estaba contando me parecía una broma de mal gusto), y ella lo contaba al parecer orgullosísima de sí misma. Después, hablándolo a solas, le dije que estaba preocupada por lo que acababa de escuchar, ¡y tuvo el cuajo de negármelo! ¡Me dijo que él la había tratado muy bien, que no la había dejado coger peso! ¿Y qué son para tí todos esos sacos de 25 kilos de cemento, me lo quieres explicar? No me lo podía creer, ¿a quien pretendes engañar? Será a ella misma, porque lo que es a mí, no cuela bonita.

Quienes nos conocen saben de sobra que Caramelito y yo somos insoportables de tan empalagosos, que estamos todo el santo día el uno encima del otro, haciéndonos mimitos y dándonos besos. Pues mi querida amiga, que acababa de conocer a mi novio, no se le ocurrió otra cosa que pensar que nuestra actitud era porque queríamos demostrar algo, ves a saber el qué, que veníamos a su casa a demostrarle algo. Me quedé de pasta de boniato: no vengo a tu casa a demostrarte nada, no vengo porque quiera restregarte por la cara que soy feliz; vengo porque soy tu amiga y me gustaría saber cómo te va; si tú eres feliz, yo me alegro, no pienso que me estés restregando tu felicidad por la cara… Pero con el paso de las horas, fui entendiendo un poco más su reacción: mientras a mí mi novio me llama cosas como carinyu, amor, petita (pequeña), preciosa, cosita guapa y derivados, a ella el Yerno Perfecto la llama por su nombre de pila. Y no por gusto de ella, desde luego, porque se lo reclamó. Mi amiga y yo nos llamamos igual, por lo que el Yerno Perfecto, creyendo hacer la gracia, se refirió a mí como Pimkie 2, a lo que mi amiga respondió “lo puedes solucionar fácilmente: a mí me llamas cariño”. Para el Yerno Perfecto, como si la cosa no fuera con él. De hecho, el contacto físico entre ellos era bastante escaso, y casi siempre porque ella le buscaba a él, y no al revés.

Cuando mi amiga cuestionó la autenticidad de mi anillo de prometida, poniendo en duda que los diamantes fueran auténticos, fue cuando ví claro que actuaba de esa manera tan desagradable porque estaba celosa.

Celosa e insegura, ella sí se comportó como si tuviera que demostrar o justificar de alguna manera que la decisión que había tomado era la correcta, contraponiendo las supuestas virtudes de tener un novio 10 años mayor, como si eso fuese garantía de algo, a las supuestas desventajas de tener un novio un año menor; o argumentando que hay una edad para “quemarse y hacer el tonto” y una edad para “sentar la cabeza (con lo primero que pilles, añado yo), porque ya no te queda mucho tiempo”…

Se me pusieron los pelos de punta: me estaba diciendo que ha renunciando a cualquier posibilidad de ser feliz porque, a sus 25 años, ¡cree que ya no le queda tiempo para encontrar nada mejor que el hombre con el que actualmente comparte su cama! Y si ese hombre fuese un mediocre aburrido que solo pudiera prometerle una vida de monotonía, me preocuparía pero esperaría a que en algún momento decidiera optar por el divorcio más pronto que tarde; pero si el tío que ha escogido como última posibilidad de no quedarse sola de por vida es un inútil integral, machista, borracho y porrero, al que se agarra como a un clavo ardiendo, ¿cómo puedo hacerle abrir los ojos?

Me gustaría sacarla de esa casa que tanto esfuerzo le está costanto montar (que esa es otra) y traerla de vuelta al mundo de las ilusiones, al país de la esperanza. Pero si ella solita no se digna a abrir los ojos, si prefiere vivir ciega y engañada, ¿qué puedo hacer yo? Como dice el anuncio de la Dirección General de Tráfico, “no podemos conducir por tí”, y si ella está decidida a conducir hasta estrellarse, ¿cómo la saco del coche? ¿a rastras? Ya es mayorcita, no puedo sacarla de ahí cogiéndola de una oreja… Y es una situación realmente frustrante.

En esta entrada hablo de: , , , , ,