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Sí, soy antimilitarista, pero me ponen los uniformes y me mola el desfile de las Fuerzas Armadas del 12 de Octubre (de hecho, lo veo todos los años desde hace la tira).
Y esto que parece una contradicción, en realidad no lo es: lo primero es una convicción ideológica, y lo segundo una afición estética (si no, no se entenderían según qué cosas). También me ponen los bomberos, y no veo que os escandalicéis tanto…
Lo que no quita para que resulte deprimente saber que soy mucho más friky que Rajoy:
Mañana tengo el coñazo del desfile. En fin, un plan apasionante.
Sí, señor, con un par. Haciendo amigos, dí que sí, Mariano, justo lo que tú necesitas.
Si es que no tendrían que cuchichear cerca de un micro, que luego pasa lo que pasa, ¡que parecen nuevos!
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No me explico por qué, pero creo que es la primera vez en mi vida que me he emocionado con ese Viva España, lanzado al viento por la primera Ministra de Defensa, mujer, catalana y embarazada.
Carme Chacón, con su gran tripa, dando su primera orden a los militares que ahora dirigirá. Si no es para poner los pelos de punta…
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Ayer la noticia dramática del día fue la muerte de 4 mujeres a manos de quienes una vez dijeron amarlas. No quise enterarme de los detalles morbosos: si todavía eran pareja, matrimonio, se habían separado o estaban en proceso de divorcio; si habían denunciado anteriormente a sus futuros asesinos, si no lo habían hecho o si habían retirado las denuncias; si trabajaban fuera de casa y tenían autonomía financiera, o se dedicaban a sus labores de amas de casa y con la pata quebrada; si tenían hijos pequeños, adolescentes o adultos que vivieran en la casa familiar, o no tenían hijos a su cargo; si los maltratadores habían padecido a su vez malos tratos o no, si procedían de familias desestructuradas o de familias tradicionales; si las víctimas eran inmigrantes o españolas, o si sus presuntos asesinos eran autóctonos o sobrevenidos…
No quiero saber nada de esto, porque da igual, porque cada una tendrá sus propias circunstancias personales, como cada muerte, como cada mujer maltratada, y me deja el regusto amargo de saber que no hay circunstancias propias que nos protejan y nos pongan a salvo. Ni tener formación universitaria, ni pensar a mí nunca me pasaría una cosa así. Todas estamos igual de expuestas, en un momento u otro de nuestra vida, a ser víctimas de un maltratador, solo tiene que tocar las teclas adecuadas en el momento adecuado, y protegernos depende de nosotras mismas y de nuestra gente, principalmente familia, pero todas pasamos por momentos de nuestra vida en los que somos especialmente vulnerables, y si tenemos la mala pata de dar con un malnacido en una época en la que estamos emocionalmente sensibles… Bueno, que todas tenemos más o menos papeletas para encontrarnos envueltas en una situación así, para nuestra desgracia ninguna está inmunizada, y que salgamos bien o mal paradas de ella depende de nosotras mismas, de nuestros recursos (económicos, intelectuales, sociales) , y de los apoyos con los que podamos contar (familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.).
¿Nunca te has preguntado por qué una mujer maltratada tarda tanto tiempo, años, en salir de una situación que la destruye? ¿Por qué llegan incluso hasta el final, a ser asesinadas, sin tratar de escapar de ese círculo vicioso que las anula? ¿Por qué algunas no denuncian nunca, o retiran la denuncia? ¿Por amor, por miedo? Yo me he hecho estas preguntas miles de veces, sin llegar a una respuesta satisfactoria. Pero la pregunta que más me he repetido es por qué aguantan la primera bofetada. Cuando era adolescente, con esa superioridad que nos da el creernos más listos que nadie, me preguntaba por qué las mujeres maltratadas aguantaban la primera bofetada, y solía decir que si alguna vez mi pareja me levantaba la mano no me volvería a ver el pelo en su vida. Hasta que me enteré de la parábola de la rana hervida, que (entre otras cosas) sirve para explicar el comportamiento de las mujeres maltratadas, y por qué no huyen inmediatamente a la primera agresión física. En pocas palabras, la parábola de la rana hervida se puede resumir así:
Si tú tiras una rana en una cacerola con agua hirviendo, la rana pegará un salto, saldrá disparada lo más lejos posible de la olla y, a poco que la rana pueda, no le vuelves a ver las ancas. La rana se ha salvado.
En cambio, si pones una rana en una olla con agua fría, la rana nada tan feliz. Si subes la temperatura poco a poco, la rana sigue nadando e incluso chapotea en agua templada, y su cuerpo se va acomodando poco a poco a la nueva temperatura. Cuando el agua empieza a estar más caliente que templada, la rana empieza a descolocarse un poco, no entiende qué ocurre, nada desconcertada, ya no chapotea alegremente y se encuentra aturdida. Sigue subiendo la temperatura, y la rana se siente fatigada y somnolienta. Cuando la temperatura del agua está ya realmente caliente, la rana no está en condiciones de huir, no puede saltar, el agua caliente la tiene agarrotada. Y para cuando el agua empieza a hervir, la rana ya no tiene escapatoria posible, y muere cocinada en agua hirviendo.

Su aparato interno para detectar amenazas a la supervivencia está preparado para cambios repentinos en su medio pero no para cambios lentos y graduales. Los cambios a corto plazo de los modelos mentales rutinarios y diarios, se acumulan a lo largo del tiempo y se convierten en cambios en las creencias a largo plazo, profundamente arraizadas. Llegan a creer que lo que les ocurre es normal, que es así como funcionan las cosas y siempre lo ha sido.
De ahí que las mujeres maltratadas no “salten de la olla” al primer guantazo, porque este nunca se produce de forma súbita, sino que se llega a este punto tras muchos meses o incluso años de maltrato psicológico previo, de menosprecio deliberado hasta acabar con cualquier atisbo de autoestima, de sumir a la mujer en un estado de angustia y desesperación del que cree no tener salida, de aislarla de cualquiera que pueda representar un apoyo en su vida, de hacerle creer que no sirve para nada, que es culpa suya y que incluso se lo merece. Es un trabajo constante, a largo plazo, que destroza a la persona psicológicamente, y llega a destruirla físicamente cuando decide que ya está bien de someterse.
En la mente machista, se justifica este proceso de destrucción en la necesidad de una reeducación de la mujer, que cada vez es menos sumisa y más rebelde, respondona y reacia a asumir el verdadero papel que le corresponde a la mujer en una relación, por culpa de la educación feminista que domina el mundo. Puede sonar conspiranoico, pero es cierto.
¿Y cómo logramos salir de esto? Me gustaría tener la respuesta, pero me temo que no es algo que se pueda solucionar de un día para otro. ¿Se puede erradicar el machismo, auténtico germen de la violencia de género? Lo dudo mucho, sinceramente. Si ni siquiera más de medio siglo después de la muerte de Hitler se ha podido erradicar completamente el nazismo como ideología, ¿se puede suprimir una ideología tan difusa como el machismo, que ni siquiera es reconocida como una ideología, y que además muchos padecen y ni siquiera admiten? No creo que sea tan fácil como algunos creen, y para poder proteger a las víctimas, lo principal es que ellas mismas admitan su condición de víctimas y se dejen ayudar, algo que ya de por sí no es nada fácil, pues si la rana está aturdida, fatigada y somnolienta, es difícil que grite pidiendo ayuda.
Y en eso es cuando me pregunto, tras ver las concretaciones de ayer, los pueblos de las asesinadas en pleno de manifestación en la calle, coreando consignas en contra de la violencia machista… ¿dónde estaban mientras esas mujeres vivían un calvario diario? ¿Dónde estaba la familia, por qué no la ayudaron a salir de ese infierno? ¿Es que no se daban cuenta de nada? ¿Dónde tenían los ojos las madres, los padres, los hermanos, las hermanas, las cuñadas, las amigas, incluso las compañeras de trabajo de las víctimas? ¿Dónde estaban cuando más los necesitaba, cuando la vida de estas mujeres dependía de una mano amiga que las sacaras del pozo de la angustia en que vivían sumidas? Podrán manifestarse ahora tras una pancarta todo lo que quieran, pero espero que en sus conciencias siempre quede la señal de que pudieron haber hecho algo, pudieron haber ayudado a esas mujeres, y prefirieron esconderse y engañarse a sí mismos, dejarse engañar pensando que no ocurría nada, que no era asunto suyo, que en conflictos de pareja es mejor no meterse y que el matrimonio consiste en aguantarlo todo, incluso lo intolerable. No es así. No es eso.

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Como ya os comenté, el viernes pasado fuimos a ver REC, y la verdad es que acojona tanto como dicen.
¡¡ATENCIÓN!! Este post contiene numerosos spoilers, por lo que si piensas ver la peli, no te destriparé el final ni te destrozaré la película (o intentaré evitarlo), pero igual no te apetece saber según qué cosas… Sigue leyendo solo bajo tu responsabilidad (eso, suponiendo que hoy haya algún tarad@ con ganas de leer sobre cine…
Como se puede ver más o menos en el trailer oficial, REC es una peli de zombies, pero NO ES la típica peli de zombies.
La historia arranca con la grabación de una noche con los bomberos de Barcelona para un progama de una televisión local, Mientras usted duerme. Para ello, un equipo compuesto por una atrevida presentadora y un cámara de televisión acompañan a una unidad de los bomberos en una noche de trabajo. En un momento determinado, reciben un aviso procedente de un piso de Barcelona: al parecer, se han oído gritos en uno de los pisos en los que vive una mujer mayor. Una unidad de la policía local ya está allí, por lo que todo hace presagiar que la cosa es más complicada de lo que parecía… ¿Una unidad de la policía, para una señora que se ha caído y quizá se haya roto la cadera? mmmmmm… aquí está pasando algo mucho más grave…
Los policías, los bomberos, el cámara y la presentadora entran en el piso del que procedían los gritos y se encuentran a una señora mayor, medio ida y vestida con un camisón blanco repleto de machas de sangre. ¿Qué ha ocurrido aquí? Esto no es solo una simple caída o un accidente doméstico… Uno de los policías se acerca a la señora con la intención de tranquilizarla, y en cuanto se despista esta le salta encima y le arranca medio cuello a mordiscos… El efecto es terrorífico, no es la típica peli pseudo-gore en la que se vé mucha sangre, muchas vísceras y mucho asco. No. Es más terror clásico que gore.
Mientras uno de los bomberos se queda en el piso controlando a la mujer, el resto del equipo intenta salvar al policía. Lo bajan entre todos por las escaleras y llaman a una ambulancia, pero se encuentran con que no pueden salir del edificio: los han encerrado. ¿Qué está ocurriendo aquí? Supongo que ya te lo imaginas, pero no te lo voy a contar todo.
El estilo con el que está grabada, simulando un riguroso directo (es decir, simulando captar todo lo que va ocurriendo según se desarrolla la acción), desnuda de efectos especiales incorporados en la fase de producción, y transmitiendo al espectador la angustia del propio cámara como unn protagonista más de la película es una de las técnicas que consigue crear esa atmósfera de terror y angustia, como si estuvieras viviendo la historia en primera persona.
Yo me pasé toda la peli en tensión, incluso mordí a Ifo en alguna que otra ocasión, en un auto-reflejo movida por el pánico. Nunca me había ocurrido salir del cine y todavía continuar aterrorizada. Cuando llegué a casa no me atrevía ni a ir al lavabo sola. Así que ya sabes: si eres de pesadilla fácil, no te recomiendo que vayas a verla; pero si te gusta pasar miedo, es una opción muy muy recomendable. A mí me encantó, aunque lo pasé fatal; a Ifo también, incluso para volver a verla. Yo a tanto no llego… 
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¿Por qué en las portadas de las revistas para mujeres solo aparecen mujeres de belleza perfecta? En las portadas de revistas para hombres aparecen mujeres, sí, pero son tan potochopeadas y siliconadas que resultan poco creíbles. Pero en las portadas de revistas para mujeres aparecen unas chicas estupendas y la mar de naturales.
¿Por qué no ponen a tíos cachas, que nos alegren la vista, por ejemplo, en lugar de todas esas chicas monísimas a las que nunca nos pareceremos?
¿Es para deprimirnos?
¿Para que nos torturemos a nosotras mismas a base de cremas y potingues?
¿Para amargarnos la existencia?
¿Para que tomemos ejemplo?
¿Para convencernos de que la perfección _SÍ_ existe, pero nos va a dar igual porque es inalcanzable?
Se puede saber ¿POR QUÉ?
Me niego. Me revelo. ¡QUE VIVA EL MICHELÍN!
Más preguntas existenciales chorras aquí.
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