| |
|
|
|
|
|
|
|
Vivimos en una comunidad de vecinos que está completamente cerrada a cal y canto del exterior, a la que no se puede acceder si no es con llave o picando a algún vecino para que abra, y aún así es posible que la puerta que comunica la escalera con el interior de la comunidad (la zona común, donde están la piscina, la zona ajardinada, el parque infantil y demás) también esté cerrada con llave.
Y lo que es peor: una vez dentro, en la zona comunitaria, no hay forma de salir si no es con llave, porque en los portales interiores no hay ni portero automático ni maneta en las puertas, así que o tienes suerte y te encuentras alguna abierta, o no sales de ahí dentro si no es con llave o bien pegando cuatro gritos y que algún alma caritativa se digne a salir de casa y abrirte desde dentro del portal. Además, las viviendas tienen vídeo portero, por lo que podemos ver quien intenta colarse con la típica cantinela de “correo comercial“.
 
Pues con todo y con eso, ayer a medio día llamaron a la puerta de mi casa dos policías urbanos. Al parecer, el presidente de la escalera había llamado a la policía para denunciar que varios rumanos se habían colado y se estaban bañando en la piscina.
De entrada, una se queda patidifusa
¿Cómo se han podido colar?
Abrimos la puerta de acceso a la zona comunitaria a los policías, y yo me asomo a ver si podía enterarme de algo, para el disgusto de Ifo. Solo consigo ver a los urbanos hablando con tres o cuatro chicos, que están sentados en uno de los bancos y con unas bolsas de deporte a sus pies. Muy discretos no parece que son, los chicos, por cierto.
Vuelvo a meterme en casa, decepcionada por la poca información que he podido obtener (si por eso yo prefería un ático con terraza en vez de un bajo con patio… . Al poco rato vuelve a llamar a nuestro timbre la pareja de urbanos, para tranquilizarnos: no se trataba de rumanos, sino de amigos de uno de los vecinos.
¿Perdón? Ahora sí que lo flipo.
Está bien ser precavidos, pero me pregunto: ¿el presidente de nuestra escalera ha llamado a la policía porque los amigos de un vecino de otra escalera (junto con el propio vecino, imagino) se estaban bañando en la piscina? ¿Pero esto que es? Evidentemente que cada vecino tiene derecho a que sus invitados disfruten de la piscina en su compañía (en cambio, el gimnasio y la sauna son instalaciones que las visitas tienen vetadas), de hecho mi familia y mis amigos han venido a casa un montón de veces y están hartos de bañarse en la piscina (que esa es otra: mi madre no hace más que decirles a _sus_ amigas que, si están aburridas, como _yo_ estoy de vacaciones, que se vengan a mi casa a bañarse en la piscina… tengo que tener una seria conversación con ella, está claro).
Así que me imagino la cara de gilipollas, y el consiguiente cabreo, del vecino y sus amigos al enterarse de que los han confundido con rumanos-jetas que se habían colado en la urbanización por todo el morro. Vamos, me pasa a mí y lo más probable es que pillara por banda a ese presidente de escalera y tuviera con él unas palabritas…
Por no hablar del racismo implícito en toda la escena: ¿cómo coño sabe el presidente que se trata de rumanos? Es evidente que no ha hablado con los chicos. Y no me digáis que por las pintas, porque estaban en bañador en la piscina… ¿Entonces? Que alguien me lo explique, porque no lo entiendo.
En esta entrada hablo de: cabreo, fotos, idiotas, mi madre, piso, Sociedad, vacaciones
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Hoy pillo ya vacaciones de Navidad, mañana no vengo a trabajar aunque tocará venir para la cena de empresa (que esa es otra que también os contaré), y teniendo en cuenta lo que ocurrió en la cena de empresa del año pasado, Ifo está de los nervios por razones obvias. Mañana a la pelu (si tengo la suerte de que me den hora), y por la noche a ponernos hasta las patas de solomillo a la pimienta y sangría, con el consiguiente peligro de empezar a decir verdades y tener que venir el lunes a recoger el finiquito. Todo muy tradicional…
Y en este contexto navideño tradicional (¿voluntarias para suscribir la campaña por una Navidad diferente?), no podían faltar los memes en plan “Carta a los Reyes Magos”, como el que circula desde hace unos días entre la élite bloggera y a mí me ha llegado a través de Neblina, sorprendente rápido. ¡Qué emoción! ¡Con lo que me gustan los memes! Amosallá.
MEME NAVIDEÑO
1- ¿Cuál es el regalo que más ilusión te haría estas Navidades?
Una flor, creo que es de Barbie, que se conecta al reproductor de mp3 por USB y canta y baila. No consigo encontrar la foto, y lo único que encuentro en internet es esto (y el que yo quiero no tiene tanta pinta de juguete electrónico), o esto (que ni se le parece siquiera), o esto (que, aunque quede como el culo, me parece una monada).
2- ¿Y el que menos ilusión?
Llamadme imbécil si queréis, y os daré la razón, pero creo que el regalo que menos ilusión me haría sería una cámara de vídeo digital. Me encantaría, sí, y tengo la sospecha de que caerá, pero son tan caras que no me hace ninguna gracia que mi Caramelito se gaste tanta pasta en un regalo. Él insiste en que me deje mimar, que para una vez que tiene a su lado a una persona por la que vale la pena, quiere darse el gusto de llenarme de regalos. Sí, es un amor, pero a mí no me hace gracia que se deje la pasta tan alegremente, más aún después de habernos comprado la tele de plasma hace menos de una semana, y teniendo en cuenta que tenemos la boda a la vuelta de la esquina. Me siento culpable si se gasta tanto dinero en mí, porque es un capricho que no necesito aunque me haga ilusión… Ups! ¿Dije que me hace ilusión? ¡Mierxx!
3- ¿Qué vestido llevarías a una fiesta esta Nochevieja si tuvieras a todos los diseñadores locos por dejarte uno?
Este vestido de Armani, que aún soy joven y tengo tipito como para ponérmelo, combinado con esta chaqueta de Prada para el frío, y estos zapatos Manolo Blahnik.
 
Y les paso este meme a Querida E., que odia la Navidad pero espero que no la Nochevieja; a Toxcatl, que odia los memes pero me encantaría que me dijera que iría vestida con un look ochentero; y a Ada, que fijo que nos sorprende con un look fiestera total.
En esta entrada hablo de: fotos, Ifoxe, meme, Navidad, Sociedad, trabajo, vacaciones
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Hace unos días me fui de compras aprovechando las rebajas. Quería comprarme unos vestidos fresquitos para el verano, algún pantalón pirata y alguna que otra camiseta ligera para estos días de calor asfixiante.
Para ser sincera, lo pasé bastante mal. No solo porque he engordado unos cuantos kilillos durante este invierno que, curiosamente, se han depositado todos en el mismo sitio (las lorzas alrededor de la cintura y la celulitis en las piernas no dejan lugar a dudas), sino porque noto que no me encuentro bien con mi propio cuerpo, que hay cosas que no me gustan (los michelines de la tripa sin ir más lejos), y es demasiado pronto para que se empiecen a ver los frutos de la operación bikini (que, por otro lado, llevo con muuuuucha calma… sí, lo sé, entonces es que me quejo de puro vicio).
He detectado que para que los vestidos me queden bien tienen que ser ajustados hasta justo debajo del pecho (¿qué pecho? que esa es otra… y sueltos y vaporosos en todo lo demás, porque si no se me marcan unos flotadores en la cintura que pa qué… No me gustan nada, no me encuentro a gusto, no me siento bien con la ropa que hace unos años me sentaba como un guante y la gente admiraba lo bien que me quedaba todo al salir de los probadores… Ya no tengo el mismo cuerpo que hace 6 ó 7 años, con 19 ó 20, y eso se nota, pero es ahora cuando lo veo de una forma más dramática.
Creo que ha llegado el momento crítico de empezar a cuidarse o empezar un camino de no retorno. Las cremas anticelulíticas y los potingues varios tienen a la vuelta del verano una nueva abonada. Por lo pronto, a la piscina con pareo. Cawentó…
En esta entrada hablo de: mujer, Sociedad, vacaciones
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Desde que me marché de casa de mis padres, he aumentado algunos kilillos de peso. Nada especialmente grabe, pero teniendo en cuenta que hace un par de años pesaba entre 50 y 52 kilos, y que los que he ganado se sitúan en una zona en concreto, pues digamos que la cosa se nota bastante.
Es normal que haya ganado peso, ahora hago una vida más sedentaria que entonces cuando no paraba un minuto quieta, estudiaba, trabajaba (trabajaba muchísimo, he llegado a trabajar 15 horas diarias durante casi 6 meses, y también he trabajado incluso en dos sitios a la vez durante bastante tiempo), iba al gimnasio cuando podía, intentaba arreglar un piso como buenamente podía… Además, era mi madre quien se encargaba de prepararme los tupper de la comida casi siempre, y comía menos porquerías.
Desde que vivo sola, en cambio, el consumo de chuches y porquerías variadas se ha disparado increíblemente, y además hago vida mucho más sendentaria (y lo que mola eso de llegar a tu casa, espachurrarte en tu sofá y ponerte a hacer zapping en tu tele… En casa de mis padres, el comedor siempre estaba ocupado, y estos pequeños vicios no me los podía dar). También he dejado de ir al gimnasio, básicamente porque el precio de la matrícula y el hecho de que te obliguen a pagar las 3-4 primeras cuotas hacía que el precio se me antojara disparatado (125€ de matrícula + 100€ de las primeras cuotas = me quedo en el sofá de mi casa, que es más barato).
El resultado, evidentemente, es que prácticamente he perdido la cintura, me ha salido tripita, he ganado volumen justo debajo del culo… Vamos, un desastre. Y he decidido que ha llegado el momento de ponerse las pilas: comienza la operación bikini. El lunes empiezo a quitarme: reducción drástica de azúcares, grasas y demás; chocolate, el justo (que bastante me va a costar dejar ese vicio); las patatas bravas, a partir de ahora, totalmente prohibidas; la coca-cola y las fantas serán vilmente sustituidas por bebidas light, o mejor, por agua natural; más comiditas a la plancha y menos fritos; y algo más de ejercicio del que hago ahora (que, salvo ese deporte maravilloso, por lo demás el deporte que practico es prácticamente nulo). Pero todo con moderación, sin pasarnos, que el estress es malísimo para la salud.
Para empezar, me pondré las pilas con la bici que nos hemos comprado: los viernes me tocará llevarla a mí al trabajo, e ir a buscarle a él a la oficina a la hora de la comida. Esto es empezar con calma, don’t stressss. Además, en 15 días empezamos la jornada intensiva en el trabajo, y tendré las tardes libres para ponerme las pilas por mi cuenta, ir a la piscina y darle algo más de vidilla a la operación bikini.
Lo que más me va a costar, lo sé, será pasar del chocolate (puto vicio), de las horchatas y de los helados en las terrazas de verano. Pero toca hacer el esfuerzo, que el verano está a la vuelta de la esquina, y cada vez que me veo la tripita me pongo enferma.
¿Y por qué no empiezo hoy mismo con la mini-dieta (más que dieta lo llamaría no pasarme tanto), si lo tengo tan claro? Me preguntaréis. Pues por un motivo básicamente hormonal: mañana me viene la regla, y no me veo capaz de pasar estos días de descontrol a palo seco: necesito mi dosis de chocolate y de azúcar por un tubo, aún no estoy preparada para dejarlo de golpe. Pero a partir del lunes, ya con las hormonas de resaca, espero tener la fuerza de voluntad suficiente como para llevar a cabo mi propósito. Sé positivamente que no estaré tan estupenda como me gustaría para este verano, que mi cintura de talla 36 no va a volver en un mes (en realidad, ni siquiera pretendo que vuelva, para qué nos vamos a engañar: si no fuera por la tripita, yo me veo fantástica, mucho más que antes), pero si consigo no descontrolar como hasta ahora, mantendré la moderación y con paciencia, es posible que pueda quitarme los michelines, aunque con la celulitis incrustada soy bastante más pesimista. Lo cierto es que ni tengo el sentido del humor de Ada, ni la fuerza de voluntad de Querida E., así que ya veremos en qué quedan todas estas buenas intenciones.
El lunes empiezo. ¡Deseadme suerte!
En esta entrada hablo de: fotos, Ifoxe, mujer, Sociedad, vacaciones
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
Página 1 de 11
|
|