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Esta tarde vienen a pasar un par de días en casa Maripuchi y familia. Así que Ifo y yo estamos haciendo los últimos preparativos para cuando lleguen: preparar la habitación de los niños, comprobar que la cama inflable de matrimonio no esté pinchada, hacer la compra para 6 (dos de ellos un par de mocosos de 2 y 3 años), esconder los vibradores… en fin, esas cosas que hay que hacer cuando esperas visita y quieres tenerlo todo a punto.
La verdad es que es la primera vez que unos amigos se quedan en _nuestra casa_ unos días, aunque en casa de mis padres el tráfico de familiares y amigos que vienen de visita es contínuo, es la primera vez que Ifo y yo ejercemos de anfitriones a tiempo completo.
Me hace mogollón de ilusión la visita de Maripuchi, de Fer, y de conocer a Tomás y a Lara. Volvernos a ver, ponernos al día, explicarnos anécdotas y tener esas conversaciones intensas sobre el sentido de la vida. Aunque, por otro lado, no sé si estaré a la altura. Lo que sí sé es que voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que estos días que pasen aquí se sientan como en casa, se lo pasen fenomenal y desconecten todo lo que puedan.
Un besote, wapa! Nos vemos mañana esta tarde. Conducid con cuidado, que aquí os esperamos y lo importante es llegar.
En esta entrada hablo de: Amigos, blogs, convivencia, Ifoxe, ilusión, matrimonio, piso, vacaciones
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Mira que tenía cosas que contaros, pero es que no tengo la neurona para muchas fiestas. No tengo ganas de hacer nada. En realidad, a mí lo que me pide el cuerpo es haberme pillado un puente como diox manda, y no esta especie de intermedio semanal, que no ha dado tiempo para nada. Estoy más cansada que el lunes, así que hoy toca repantingarme en el sofá con un chorri-libro (esa es otra de las cosas de las que quería hablaros, pero otro día será). La cocina está hecha unos zorros, pero no me apetece nada moverme.
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Como os comentaba ayer, el fin de semana pasado estuvimos en Canet, un finde de sol, playa y pesca. Sobre todo sol. Tanto que Caramelito lleva con la piel quemada desde el sábado por la tarde cual churrasco de ternera. El sábado por la noche y el domingo parecía un langostino a la plancha, pero ahora está más bien como un filete a la barbacoa.
Es muy rubito, de ojos claros y tiene la piel también muy clara y sensible. No se puso crema protectora, era la primera vez que íbamos a la playa en años, y claro, se ha quemado la piel por el sol. Normal. Ha pasado un fin de semana horrible, no se le podía ni rozar, sobre todo son las piernas donde más le ha tocado el sol, de la rodilla para arriba, y claro, al caminar le tira la piel y le molesta muchísimo. Incluso el after sun que le puse el sábado por la noche le ardía sobre la piel, y eso que era para niños. Seguro que a partir de ahora no se olvida de ponerse crema protectora factor 30 como mínimo antes de volver a ir a la playa…
Es normal que se quemara. Lo que ya no es tan normal es que lleve desde el sábado por la tarde con la piel enrojecida y rabiando de dolor, y estemos a miércoles y siga igual. Lleva tres días de baja, teóricamente mañana tendría que ir a que le dieran el alta y poder ir a trabajar el viernes. Casi una semana fuera de juego por una quemadura solar. Suena fuerte, pero es para verlo. Le cuesta caminar, le duele al doblar las rodillas, se queja de que le pica muchísimo, le han tenido que poner una inyección para bajarle la inflamación, sprays para el enrojecimiento de la piel, pastillas… y aún así, 5 días después, continúa rojo como carne a la parrilla.
Me sabe fatal por él, quiero ayudarle, hacer que se sienta mejor, pero no sé como. Y mi propio estado de ánimo tampoco ayuda demasiado, la verdad. Ayer, por ejemplo, estaba bastante agobiada, fui de puto culo todo el día, sin parar, comimos casi a las 6 de la tarde, y cuando llegué a casa eran más de las 8, y eso que había salido del trabajo a las 3. Lo peor es la sensación de que no me cunden las horas, que no llego, que tengo muchas cosas por hacer y no me da tiempo a nada.
Estuvimos en el ambulatorio para que le pudieran dar la baja (el día anterior habíamos estado en urgencias), y fue todo un cachondeo, venga a llamar y a correr de un lado a otro, porque en los datos de la seguridad social él constaba todavía en la cartilla de su padre (flipante: hace más de 8 años que trabaja asegurado por su cuenta, y aún consta en la cartilla familiar como si fuese menor). Encima no tenía la tarjeta sanitaria porque le robaron la cartera hace unas semanas y no podían cambiar el número de afiliación por el correcto, y sin el número correcto no le podían dar la baja. Llama a su madre a ver si tiene la tarjeta sanitaria que le han enviado a casa al perder la otra, su madre no está en casa; llama a su hermana que vaya a buscarla, no puede; llama a la empresa para que en recursos humanos se lo miren, la persona de recursos humanos ha terminado ya su jornada; vuelve a casa, busca una nómina, vuelve al ambulatorio, cambia el número en recepción, vuelve a la consulta del médico, ya ha terminado su jornada (15 minutos antes de la hora, no le echa morro), vete a urgencias que allí te hago la baja… ¡Joder, qué estrés!
Por cierto, que el médico de cabecera de Ifo, el Doctor Cristóbal, me parece que ha visto demasiados capítulos de House. El tío iba de cachondo y de enrollado, pero lo primero que hizo al verle las quemaduras del sol fue soltarle un “pero será burro…” Vale que esto es la seguridad social, pero córtate un pelo, tío.
Cuando volvimos a casa, él decidió irse a casa de sus padres a buscar no sé qué cds que necesitaba para algo de un juego on-line. Dijo que quería dejarme sola un rato, para que descansara y me desestresara. Se lo agradezco, es un detalle por su parte, porque es verdad que necesitaba desconectar un rato, después del agobio de todo el día. ¿He dicho que le cuesta caminar y que rabia de dolor especialmente en la zona de las rodillas? Sus padres viven en un tercero sin ascensor. Me hizo cualquier cosa menos gracia: lleva varios días quejándose de que apenas puede caminar ni doblar las rodillas, y se sube tres pisos y se baja otros tres de escaleras en una finca antigua. Ole. Pues me sé yo de uno que hoy va a tender la colada, que si puede subir 50 escalones, puede tender unas cuantas camisetas.
Hoy, cuando salga del trabajo, iré a llevar el papel de la baja a su empresa, porque encima al puñetero fax de los coxxxs no le ha dado la gana de funcionar hoy. Debe estar planificando ya sus vacaciones y se desconecta solo. Genial. Pues me voy a quedar un rato en el Starbucks que hay al lado de su oficina leyendo el periódico, me hace falta relajarme un poco.
Necesito unas vacaciones ¡YA!
P.D. Acabo de escribir el post, y me dicen mis compañeras que hay un report en el fax. Parece que su baja al final sí se ha enviado bien. Me acabo de quedar sin excusa para ir al Starbucks. ¿Puede salir algo bien esta semana?
Album de fotos asociado.
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Después de una temporada con un bajón emocional importante, de tener miedo por cualquier cambio en el estado de ánimo (por insignificante que fuera) que pudiera detectar en mi pareja, de pasarlo realmente mal y de tener alguna que otra enganchada bastante gorda, por fin lo aclaramos todo.
Estuvimos hablando durante horas, me hizo una confesión que me partió el alma en dos pero no pude menos que comprenderle, su estado de ánimo y mi comportamiento tampoco le habían dejado demasiadas opciones. Ahora que lo hemos hablado y todo está aclarado, estoy convencida de que todo volverá a ser como antes: los mismos mimitos, los mismos besos, la misma pasión y el mismo comportamiento empalagoso que hasta que empezó el bajón.
Este fin de semana estuvimos en Canet, sol y playa. Especialmente sol, mucho sol. Tanto que él lleva desde el sábado por la tarde como un filete a la brasa, y yo tengo un moreno entre paleta y rojo vino. Y la rabia que da comprobar lo morena que me podía haber puesto si me hubiera quitado la camiseta y los pantalones piratas…
Nos pasamos el sábado en la playa con mi padre y mi hermano, pescando hasta la hora de comer. Había una corriente de la hostia, tanto que me mareé y me puse malísima, con unas ganas de vomitar en alta mar cosa escandalosa.
Las vacaciones las pasaremos allí, después de que se nos fastidiara el plan de ir a los sanfermines un fin de semana. Estaremos dos semanitas allí, los dos solos, en plan luna de miel reloaded. Tengo tantas ganas de irnos de vacaciones que hace días que no pienso en otra cosa, en el trabajo no me puedo concentrar. Desde la semana pasada estoy haciendo jornada intensiva, de 9 a 3, y son las 6 horas que menos me cunden en todo el día, estoy como en babia, conecto el piloto automático y ni me entero de lo que hago. El 16 de julio empiezan oficialmente nuestras vacaciones, pero desde el viernes 13 (Oops!) agarramos la maleta y nos largamos al solete del Maresme, a disfrutar de la piscina y del sol (con protector solar factor 30, mínimo, ¡y esta vez sin camiseta!). ¡Qué ganas tengo de empezar las vacaciones!
TODAS LAS FOTOS AQUÍ.
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