May
26
    
Lo escribí el Mayo-26-2008 | (16) comentarios |

¿Cuantas cosas se pueden torcer a última hora cuando estás preparando una boda? Hagamos un breve recuento:

1. Mi cuñi, que era quien se encarga de organizar la despedida de soltera, ha cortado con mi hermano. Se sigue encargando de la organización, y sé que a la despedida vendrá, pero a la boda no lo sé. En cualquier caso, es una situación bastante rara. Y mi hermano, claro, está bastante jodido.

2. Mi madre ha invitado por su cuenta y riesgo a la despedida de soltera a una impresentable a la que no tengo ningunas ganas de verle la cara.

3. Ifo está histérico pensando en su despedida de soltero. No quiere tener despedida, dice que eso no va con él, y está acojonado perdido pensando en la que le pueden montar, y sobre todo en las putadas que le tendrán preparadas sus amigos.

4. La florista se niega a hacerme el ramo de novia como yo quiero, porque no le da la gana, simplemente. Se empeña en que no quedará bonito. Yo lo quiero de rosas blancas, y con las rosas abiertas, que no tengan forma de capullo cerrado sino que se las vea bien. Y la borde de la florista dice que parecerá que están pansidas y que no quedará bonito. ¿Acaso estas flores parece que estén pansidas? No, y a mí me gustan así. Pero a ella no, y dice que si no le gusta cómo queda, no me las va a poner. ¡Pues vaya! Puedo aceptar que me diga qué tipo de flor aguantará más o menos, en el coche, en el portal, o donde sea, pero críticas estéticas no acepto. Además, quería ponerle a Ifo en el ojal una rosa roja o una orquídea rosa (con todos mis respetos, el efecto quedaría demasiado gay para mi gusto) para diferenciarlo del resto de hombres de la familia. No me da la gana, mi novio no va a llevar una orquídea rosa en el ojal; y mi padre, mi hermano y mi abuelo tampoco. Bueno, pues a la florista no le hizo gracia. Ya veremos cómo sale la cosa, porque es amiga de mi suegra, y ya me ha estado enviado indirectas, como que tengo a la pobre florista preocupadísima por el tamaño de las rosas de mi ramo. En fin, ya veremos.

5. Además, está el tema de que yo quería partir el ramo y darle la mitad a cada cuñada. Ahora ya no puedo porque solo tengo una cuñada, y ya le he encargado a la florista que me lo monte en dos partes y cogido por un clip para poder separarlo. Si al final viene Mari Carmen, como le había prometido una rosa del ramo, igual le doy la sorpresa de darle la mitad, porque ahora me da palo dárselo a mi ex-cuñi, aunque ya se lo había prometido, y seguro que se lleva un chasco (eso, suponiendo que venga a la boda…). ¡Ay, qué mal rollo, no sé qué hacer!

6. La música del restaurante: tenía previsto enviar hoy por fax el documento con la música de cada momento especial, y la que queremos que suene durante el baile, pero ¡no lo encuentro! Suerte que aún tengo un par de días de margen, pero ese documento tiene que aparecer como sea.

7. La organización de las mesas es como hacer el cubo de Rubik, y mi suegra todavía no me ha confirmado a más de la mitad de los invitados. Lo peor es que voy a tener que pillarla por banda en un par de semanas máximo, porque la veo muy dispuesta a esperar hasta el último momento, y no tengo ganas de ir con nervios y con prisas a última hora.

8. El viaje de novios lo hemos contratado en la agencia de viajes para la que trabaja Ifo, pero aún no está pagado porque se encarga su madre de eso. Ya tenemos el pasaporte y el DNI electrónico (a pesar del policía borde), pero el viaje propiamente dicho está bastante en el aire. Digamos que hay bastante mal rollo en el trabajo, no está muy claro que no los mande a la mierda antes de la boda, y tal y como está el patio es probable que nos hagan LA PUTADA de anular el viaje, si se ponen en plan cabrón (cosa que no me extrañaría lo más mínimo). Así que, a un mes de la boda, estamos buscando otra agencia de viajes. Genial, como os podéis imaginar.

9. Nos llamaron para hacer el cursillo prematrimonial hace unas tres semanas, pero no pudimos concretar cita con la pareja de acogida que nos tocó, y aún no nos han vuelto a llamar nos ha llamado hoy para hacer el cursillo el miércoles. Menos mal, porque se nos echa el tiempo encima, y hasta que no hayamos pasado por este trámite el cura de nuestro pueblo se niega a darnos el expediente para que nos podamos casar en la iglesia que nosotros hemos elegido y donde ya tenemos fecha.

10. Mis uñas están hechas una pena. Estoy probando el método Maripuchi para dejar de morderme las uñas, que consiste en pintármelas de colores cantosos para que me dé cosa mordérmelas y las deje en paz durante un mes. Parece que funciona, al menos esta semana está funcionando, veremos si aguanto lo que me queda hasta la boda. Aún así, me parece que un mes es un plazo demasiado corto para que mis uñas se regeneren y mis dedos tengan un aspecto aceptable. En cualquier caso, tendré que hacerme la manicura unos días antes.

11. Mi peluquera es imbécil. Cuando tuve la última prueba del vestido, fui el día de antes a la peluquería, para hacer la prueba del peinado. Le recalqué que quería que el peinado me durara hasta el día siguiente, que ya me las ingeniaría yo para que se mantuviera por la noche, pero que tenía al día siguiente la prueba del vestido y quería verme con el peinado. Le llevé hasta el tocado para que pudiera hacerme la prueba con todos los complementos. ¿Y qué hizo la tipa? Me alisó el pelo, me hizo unas ondas con las tenacillas, no me puso ni laca ni nada, ¡y me cogió una coleta! Me dijo que más o menos así es como me vería. Pero, a ver, ¿no te he dicho que quiero que me hagas un peinado semi-recogido, que me dure hasta el día siguiente? ¿PUES-QUÉ-COÑO-ES-ESTO? Estoy planteándome seriamente cambiar de peluquera, necesito una que venga a casa bien temprano y que nos peine y maquille a mi madre y a mí. De momento he encontrado esta donde parece que son especialistas, pero a ver lo que cobran por el desplazamiento, porque están en Barcelona, y la sección de maquillaje no me convence lo más mínimo. Buscaré también en Sabadell y en Castellar, porque este viernes tengo la prueba con el vestido y se me echa el tiempo encima. Además, tengo que teñirme el pelo, y de esta tía no me fío.

12. Necesito unas bailarinas blancas como repuesto de emergencia por si los zapatos me matan el día de la boda porque tienen bastante tacón, pero no las encuentro por ningún lado.

13. Y, para colmo de males, no deja de llover. Se ha pasado todo el finde lloviendo, y me temo que el viernes, cuando tengo la prueba del vestido y del peinado, llueva también. Mi idea original era ponerme los zapatos durante todo el día, para ir haciéndome a ellos y que no me hicieran daño el día de la boda (o que me hicieran lo mínimo posible), pero si no deja de llover no va a poder ser (no sea que mis fantásticos zapatos de novia acaben en un charco), y ya veremos qué ocurre con el peinado, porque si también llueve ese día llegaré a Pronovias hecha una piltrafa.

14. Y, por si fuera poco, bola extra: me peleo con mi mejor amiga (???) apenas un mes antes de mi boda. Es cierto que ella se estaba portando como una auténtica imbécil, y ni siquiera tenía muy claro que viniera (no: tenía clarísimo que NO vendría), pero joder, empiezo a sentirme ligeramente desbordada por la situación.

No sé si queda algo más que pueda salir mal. Lo que sé es que quedan 33 días para la boda, y la lista de cosas que tengo bajo control es bastante más corta.

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May
13
    
Lo escribí el Mayo-13-2008 | (10) comentarios |

27 años y un día. Llevo semanas mentalizándome, y me sigue sonando igual de duro. En cuanto me descuide, estoy más cerca de la treintena que de los veinticinco.

Decían que el cumpleaños crítico, el que marca de verdad, es el de los 25, la crisis del cuarto de siglo. Yo esa ni la noté: me acababa de ir a vivir sola a mi apartamento de soltera apenas un mes antes, estaba intentando superar la crisis de que mi ex novio me dejara tirada como una colilla después de todos los planes que habíamos hecho juntos, había cambiado de curro dos o tres meses antes embarcándome en un nuevo proyecto que parecía ser increíble y resultó ser un bluf… Vamos, que como para crisis existenciales por la edad estaba yo, con veinticinco años y llena de energía para superar lo que me pusieran por delante.

Pero ahora es distinto. Ahora son ya veintisiete las velas que he soplado; tenemos la boda prácticamente encima, solo nos queda cerrar los últimos detalles; en el curro estoy asentada y las novedades a la vista son pocas (salvo una probable subida de sueldo en septiembre, cruzad todas los dedos por mí); estamos haciendo planes para tener hijos en breve… En fin, que ahora sí noto que me hago mayor a marchas forzadas. Lo llevo relativamente bien, aunque creo que es porque todavía no me hago a la idea, y en realidad la boda me provoca bastante más nervios que el cumplir años. ¡Qué poquito nos queda!

A todo esto, Ifo me regaló la Wii Fit, el trasto de la Wii para hacer ejercicio y ponerme en forma. Me lo regaló la semana pasada, como un regalo de cumple por anticipado. Llevo casi toda la semana haciendo ejercicio, y no he bajado ni un gramo, así que de momento podemos decir que los resultados son, ¡ejem!, bastante discretos.

Encima, el trasto es de un impertinente que lo flipas: dice que estoy algo pasada de peso, y que tendría que perder un par de kilos para estar en mi peso “ideal”. Yo sé que para estar _ideal_ tendría que perder unos cuantos kilos más, por lo menos unos ocho, pero que un trasto con voz de crío malcriado me diga que estoy ceporra no sienta precisamente bien. Por decirlo un poco menos finamente: no hace ni puñetara gracia. Y me niego a empezar cada entrada de este blog como si esto fuera el Diario de Bridget Jones:

Kilos: chopocientos
cigarros: perdí la cuenta
bono-lotos: perdí la esperanza

Sinceramente, no es plan. Además, los ejercicios de Aeróbic son bastante escasos, tiene mucho más de Yoga, tonificación y equilibrio (lo que tampoco está nada mal, pero unos cuantos más de Aeróbic y steps, que son con los que mejor me lo paso, no vendrían mal). Por cierto, mi equilibrio es patéticamente bajo, pero los ejercicios de Yoga están bien para terminar la sesión.

Y ayer por la tarde, a Ifo le tocó trabajar mientras yo aprovechaba el puente para hacer limpieza general en casa (nota mental: nunca vuelvas a mezclar amoniaco y lejía, ni siquiera para limpiar los baños. Joder, todavía tengo ataques de tos si respiro profundamente…). Y cuando llegó a casa, antes de lo previsto, se presentó con mis suegros, y cargado con una cafetera Nescafé Dolce Gusto (que habían comprado a medias), una auténtica Coffee Shop molona que hace unos capuccinos y unos latte machiato que ni en el mejor Starbucks, y encima en casita. Lo que es difrutar del café dulzón y con mucha espuma, como nos gusta en casa. ¡Mi niño sí que sabe lo que me gusta! mmmmmmm…

La pega es que cada cápsula (esas tarrinas que se ponen en la cafetera) vale 0,50 €, y hay que utilizar dos (una para la leche y otra para el café), es decir, que cada café de Dolce Gusto te sale por 1 leuro, casi como en el bar. Solo que más ricos. Y teniendo en cuenta que el mismo café, en un Starbucks, te sale por casi 4 euros, todavía me ahorro una pasta… Bueno, pensándolo mejor, no: no me ahorro nada, porque si antes me tomaba uno, ahora me podré tomar cuatro, sin necesidad de ir a la tienda, pero vamos que igualmente el café me sigue pareciendo caro para estar hecho en casa.

Ahora solo me falta saber dónde comprar las tarrinas de café, cosa que no sé si será fácil, porque en la web www.dolce-gusto.com, lo primero con lo que me encuentro es con una página para seleccionar mi país… Y las opciones son para echarse a llorar: Alemania, Suiza, Reino Unido y ¿Schweiz? ¿Ande coño está Schweiz? ¿Será uno de esos paraísos fiscales, como Liechestein? Pincho ahí más por curiosidad que por otra cosa, y ¡oño! Resulta que es la página web de Nescafé Dolce Gusto en España. Vaya tela. La sorpresa es agradable: puedo comparar en el Carrefour y el Consum. Genial. La próxima vez que mis padres vengan a hacernos una visita, les sorprenderé: a mi madre con un Chococino (chocolate con leche calentito) y a mi padre con un doble Espresso. Lo van a flipar.

¡GRACIAS, CARINYU!

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Mar
08
    
Lo escribí el Marzo-8-2008 | (1) comentario |

Ya tengo los zapatos que llevaré el día de mi boda. Ifo me ha llevado a Barcelona esta mañana a comprarlos en El Tocador de la Novia, una tienda encantadora que hay en Barcelona en la calle Roger de Lluria nº 161, y está especializada en zapatos, tocados y ropa interior de novia.

El personal es un cielo, unos profesionales con muchos años de experiencia, que saben cómo tratar a las futuras novias y aconsejar, y eso se nota y se agradece. Te dan una tranquilidad absoluta, si les llevas una foto del vestido de novia, saben aconsejarte sobre lo que mejor le va, colores, texturas, estilo… Y al mismo tiempo, que se adapte a tu personalidad y que te veas cómoda.

Yo lo tuve claro prácticamente desde el primer momento. A pesar de que en un primer momento había pensado en unas sandalias, el chico que me atendió me dijo que me lo quitara de la cabeza, que mi vestido es muy clásico y no le van nada unas sandalias, porque solo se me verá la puntita y no quedaría nada bien unos dedos desnudos saliendo por debajo de la falda. Tenía toda la razón, así que me decidí por unos descubiertos en el talón y cerrados por delante.

Olisqueé por toda la tienda, tienen más de 100 modelos en exposición y me probé varios, unos sugeridos por el propio vendedor y otros elegidos por mí. Tengo un ojo clínico que es demasiado: al final me quedé los primeros que me elegí. Probé con unos de punta afilada y tacón bajo, pero no me acabaron de convencer, la punta me parecía excesivamente agresiva, así que me quedé con unos con puntita redondeada y, en mi opinión, mucho más monos.

He colgado varias fotos en mi flickr, y a continuación si pincháis en SEGUIR LEYENDO podréis ver cuatro fotos más en grande. No las ha puesto directamente aquí porque Ifo no quiere ver los zapatos, de hecho no quiere ver nada de mi vestuario. Ha pillado por error el liguero que me han regalado en El Tocador de la Novia, y ya me ha dicho que lo tengo que cambiar por otro. Suerte que me lo está haciendo mi abuela a mano con todo su cariño (del gusto, ya os contaré). Y me ha advertido que, si pilla algo más, me lo hará cambiar, porque quiere que absolutamente todo sea a la vez un misterio y una sorpresa para él ese día.

Por cierto, como tenía que llevar la foto del vestido a la tienda, la llevaba guardada en la mochila. Y como esta tarde hemos quedado con mis padres, les he enseñado los zapatos, y la foto del vestido a mi cuñada, la hermana de Ifo, que aún no lo había visto. Mi padre ha pillado la foto y ha visto el vestido también. Diga lo que diga, se moría de la curiosidad, porque para que él haga eso, le tenía que estar picando el gusanillo desde hace tiempo. Mi madre se ha quedado la foto, me imagino que para enseñársela a sus compañeras de trabajo: está deseando presumir. Me decía incluso que el día de la prueba con el vestido (la tengo el día 28 de marzo, en tres semanitas) se iba a llevar la cámara para hacer fotos. Me habían dicho que eso da mala suerte, y se ha quedado un poco desilusionada. Lo que yo te diga, está deseando presumir.

La parte decepcionante de la historia ha sido cuando me he dado cuenta de que mi suegra, a 16 semanas para la boda, aún no le ha dicho nada a nadie de su familia, ni siquiera los más cercanos lo sabían, y eso que viven en el mismo edificio. Ella dice que no le ha dicho nada a nadie todavía por el tema de la operación (por cierto, le darán el alta el lunes o el martes y todo ha ido bien), pero lo cierto es que que había posibilidad de que la operaran lo sabíamos desde finales diciembre, y que nos casamos lo saben desde hace bastante más tiempo (de hecho, a mediados de noviembre vino con mi madre, mi abuela y mi cuñi a probarme vestidos de novia, y a finales de octubre ya sabían que habíamos dado la paga y señal en el restaurante), así que como excusa no me cuadra demasiado. Más bien me da la sensación de que hasta ahora no tenían del todo claro que la boda fuese a tirar para adelante, esperaban que nos arrepintiéramos en cualquier momento y lo anuláramos todo, y por eso no le han dicho nada aún a la familia. Me dolería mucho que fuese así, aunque solo es un pálpito personal y, claro, no lo puedo demostrar. Llamadme desconfiada si queréis.

Al final la familia más directa de Ifo se ha enterado esta tarde y todavía lo están flipando, claro, porque no tenían ni la más remota idea. La situación ha sido un poco violenta, porque digamos que se han enterado un poco forzados por las circunstancias (yo allí, enseñándole a mi madre, abuela y cuñada, los zapatos de la boda y el vestido, y la mitad de los presentes no sabían nada de boda, así que os podéis imaginar el cuadro). A principios del mes que viene tendremos ya las invitaciones, así que mi suegra tampoco podía esperar mucho más a decirlo, pero vamos, ella se lo gestiona como le da la gana.

Aún falta el traje y los zapatos de Ifo, que todavía no ha empezado a mirar nada aunque dice que lo tiene bastante claro. Seguramente la semana que viene vaya a mirar algo. Y el viaje de novios lo terminaremos de rematar este lunes. Se nos echa el tiempo encima, pero vamos cerrando cositas. Os sigo contando. Si queréis ver las fotos de los zapatos, clickad en SEGUIR LEYENDO.

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Ene
07
    
Lo escribí el Enero-7-2008 | (16) comentarios |

Hoy en teoría tocaría hablar de lo bien que se han portado los Reyes conmigo porque durante todo el 2007 he sido una niña muy buena… Pero como me ha tocado venir a trabajar con dolor de muelas y no he dormido nada en toda la noche, prefiero quejarme, que es más entretenido.

Sinceramente, espero que todo lo que ha sucedido esta última semana no sea un anticipo de lo que me depara el año entero, porque entonces me platearía seriamente ponerme a hivernar hasta las uvas… Y es que llevo una semanita de pxxa pena. Os resumo:

El mismo día 31:

  • Empiezo la mañanita del último día del año enterándome de que he tirado a la basura dos décimos de la Lotería de Navidad premiados con 100 leuros cada uno.
  • Volviendo a casa, se me parte el cable del embrague de la moto subiendo por la carretera de montaña, y llego a casa como buenamente puedo.
  • Me cargo el móvil de la manera más imbécil posible: por no acordarme del código pin, y reincidir en el intento. Y encima encuentro todos los papeles del móvil, incluida la factura, menos la tarjeta con el código PUK. Cawentó lo que se menea, si es que no se puede ser más tonta.
  • Me agarro un cabreo de mil pares cuando mi madre me cuenta que le han dicho que tendré que tirar el plasma de 42 pulgadas que le regalé a Ifo en unos 7 u 8 años (si no antes), porque pierde no-sé-qué y hay que recargarlo con un líquido que ya ha dejado de fabricarse, y por eso todas las teles que se venden ahora son LCD. Cawenlamadre que parió al vendedor que me dijo que el plasma era mejor que el LCD, y todos sus parientes cercanos. Me pasa por confiada y por no informarme bien antes de comprar. Y encima el día anterior tiré todo el relleno de la caja de la tele y no la voy a poder cambiar… ¡Quien me mandaría a mí ponerme a hacer limpieza a fondo justo el 30 de diciembre, por diox! Al día siguiente todo queda en un susto, pero hasta que no me aseguro, me lo paso intranquila por el tema.
  • Me pego más de 4 horas en la cocina preparando la cena de Nochevieja. Mis invitados se hinchan con el picoteo previo, parece que la sopa no va a tener mucho éxito (los galets han absorvido casi todo el caldo, ¡mxxrda!), y cuando voy a servir los solomillos tengo la sensación de que se los van a comer más por compromiso que por otra cosa. Me he dejado un pastón en unos filetones enormes, y me sobran la mitad porque se los reparten a mitades porque están todos que van a explotar de tanto comer. Pues vaya.

En días sucesivos:

  • Se me hincha la boca por un flemón que hace que morder sea un suplicio y vea las estrellas al bostezar. Llevo tres días comiendo sopitas, papillas y purés.
  • Traía yo esta mañana un puré de patatas más rico que hice anoche, y se debe haber cortado la leche porque al ir a abrirlo echaba un pestazo que tiraba de espaldas. Y a ver qué como yo hoy con la boca hecha una pena.
  • Ifo pilla una gripe de mil pares que me tiene toda la noche sin dormir. Y yo ya empiezo a notar los síntomas, por lo que deduzco que estaré al caer.
  • Mi suegra tendrá que pasar por quirófano la semana que viene por un achaque que hace un mes ni sabíamos que tenía.
  • Tenemos una bronca muy muy muy gorda. Nos decimos cosas muy desagradables el uno al otro. Yo me comporto como una niña que necesita ser protegida y rescatada de un peligro inexistente. Durante unas horas, la boda pende de un hilo, y para ser sincera aún hoy la incertidumbre me ahoga y me paraliza. Veremos.
  • Estoy sin un duro, y solo estamos a día 7, y cabreada como una mona por haber descontrolado tanto estas fiestas y no haber sabido frenar a tiempo.
  • Y encima, este puñetero corte de pelo, por el que la peluquera se merece 5 años de inhabilitación profesional como mínimo.

Vamos, que estoy hasta el último pelo del moño del año nuevo y todas las mandangas que trae consigo.

Pero en fin, y aquí seguimos, al pie del cañón, ¿qué se le va a hacer?

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Ene
02
    
Lo escribí el Enero-2-2008 | (8) comentarios |

Después de la cena de Nochebuena en casa de mis suegros (por suerte, la maratón navideña familiar empezó light en Nochebuena), de la comida de Navidad organizada por mis abuelos en un buffet libre (aprovechando que celebranan también sus 50 años de matrimonio), de la cena de Nochevieja en la que Ifo y yo ejercimos de anfitriones, y de la comida de Año Nuevo que también hicimos en mi casa con las sobras de la noche anterior, solo una palabra define como me siento: EMPACHADA.

He comido como no había comido en mi vida, sobre todo en Nochevieja. Diox, ¡¡qué manera de ponernos las botas!! Pero empecemos por el principio.

Cena de Nochebuena en casa de los suegros, con regalitos de Navidad incluidos (e los regalitos en general hablaré mejor en otro post, después de Reyes). Como siempre que tenemos un evento más o menos de compromiso con mis suegros, yo estaba bastante nerviosa. Primero nos dimos los regalitos, sin mayor ceremonia ni preámbulo, que os resumo brevemente, porque ya tendremos tiempo de entrar en detalle…

A mi cuñada le regalamos varios frascos pequeñitos de perfumes frutales variados, y la colonia Agua de Rocío, que consiguió que se emocionase porque era la colonia que llevaba cuando conoció a su novio hace 8 años.

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Tanto mi cuñada como nosotros coincidimos en regalarle a mi suegra un bolso cada una (el nuestro es el marrón que se vé en la foto, y el de mi cuñada es el dorado). Y tanto mi cuñada como yo le regalamos a Ifo el Guitar Hero III para que pueda jugar a tocar la guitarra con la X-Box. El año que viene tendremos que llamarnos por teléfono apra ponernos de acuerdo…

Navidad 025

A mi suegro le regalaron una cámara de fotos digital de 800 leuros, la mejor del mercado según mi cuñada. Y es que donde hay poderío, que se note.

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Y a la abuela de mi novio le regalamos un marco de fotos con una foto nuestra enmarcada que ella misma nos había pedido y que nos hicimos para la ocasión, y que a la buena mujer le hizo una ilusión terrible.

Navidad 017Navidad 028

¿Y qué recibió Ifo? Buenoooo… mmmmm… estoooo… ¡ejem! ahí están las fotos.

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(un pijama, unos calzoncillos, unos calcetines, dos camisas y una camiseta interior)

Y de mis regalitos no hay fotos, porque era yo quien las hacía, pero fueron una bufanda y unos guantes (sugerencia de mi niño), un pijama rosa y un monedero.

La cena consistió en unos canapés tal-que-así, y de segundo unos filetitos finos de lomo (creo) con salsa de champiñones. Bien, porque yo normalmente no ceno, o como mucho picoteo un poquito unas horas antes de irnos a dormir, y no sé cómo lo hubiera llevado si me hubiera visto obligada a cenar de primero, segundo y postre…

Navidad 113

Y acabamos la noche jugando al Wii Sports, con un Ifo humillado por haber sido derrotado a los bolos (”deporte” en el que es un crack) nada menos que por su propia madre.

Navidad 120Navidad 121

Esta serie de posts continuará en los próximos días con los relatos escabrosos y llenos de morbosos detalles,de la comida de Navidad, la de Nochevieja y la de Año Nuevo. Más fotos de la cena de Nochebuena aquí.

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Nov
15
    
Lo escribí el Noviembre-15-2007 | (8) comentarios |

¿Alguna vez te has planteado qué les pasaría por la cabeza a las 5 Spice Girls el día que van a acompagirlsnt_ñar a una de ellas a probarse vestidos de novia? Yo tengo una idea más o menos aproximada:

Yo misma:

Diría que cuando he salido de casa esta mañana no tenía este cuerpazo…

Mi cuñi:

Yo también quiero probarme vestidos de novia para que me hagan un tipazo como ese…

Mi madre:

Al final me he salido con la mía. Si es que esta hija mía si me hiciera caso más a menudo…

Mi abuela:

Después de 50 años de matrimonio, yo, lo tengo claro: Si volviera a nacer ni me casaba, ni tenía hijos, ni ná de ná…

Mi suegra:

Anda que la pasta que me voy a tener que gastar en el vestido de madrina, total, para ponérmelo una sola vez, por el capricho de estos dos…

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Sep
07
    
Lo escribí el Septiembre-7-2007 | (12) comentarios |

Se acabó el verano, se acabó la buena vida y se acabó la jornada intensiva. Poco a poco voy volviendo a la normalidad del curro de septiembre a junio, pero me está costando mogollón adaptarme otra vez al ritmo de trabajo y casi no tengo ni tiempo para atender el blog como es debido, y menos aún de leeros a todos. Os voy leyendo a trompicones y noto que se me acumula la faena.

Es cuestión de adaptarse de nuevo y pillarle el ritmo a todo esto, pero voy a necesitar unos días hasta que le coja el pulso. Y encima con toda la movida del nuevo piso, aún voy más estresada de lo que tocaría. Este finde toca pintar y enseñarles el piso a los suegros, que estaban de vacaciones y aún no lo han podido ver; y seguir con la mudanza a plazos, que aún nos quedan mogollón de cajas por llevar antes de que llegue el gran día.

No me lo tengáis en cuenta si notáis que estoy un poco out.

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Ago
07
    
Lo escribí el Agosto-7-2007 | (15) comentarios |

Queremos casarnos, queremos hacer una vida en común, queremos tener hijos. Nos queremos y tenemos proyectos compartidos. Y no estoy dispuesta a consentir que nadie me diga cómo o cuando llevarlos a cabo, que la desconfianza de terceras personas tuerza nuestros proyectos y frustre nuestras ilusiones.

No quiero depender de la valentía, de la buena voluntad o la salud de otros para decidir cuándo es el mejor momento para quedarme embarazada: esa es una decisión que solo nos corresponde a Ifo y a mí tomar, ya somos mayorcitos para premios o castigos por portarnos bien o mal. No quiero depender de un regalo caído del cielo, de la buena voluntad de otros cuando a ellos les parezca que es buen momento, si es que algún día es buen momento, para decidir si ya puedo ser madre o no, si ya me he ganado su confianza, si ya soy suficientemente digna de quedarme embarazada.

Que se metan su buena voluntad, sus regalos y su “espera x tiempo y ya veremos” por donde les quepa, porque mi vida es solo mía y nuestra relación es solo nuestra, y solo nosotros tenemos derecho a decidir cuándo y cómo queremos hacer realidad nuestros proyectos; nadie, ni siquiera ellos, tiene derecho a condicionarnos de esa manera, con un chantaje tan absurdo, con unas condiciones inexistentes más allá de su propia desconfianza.

¿Ahora soy una especie de arpía que solo quiere su dinero? ¡Pues méntanse su dinero por donde les quepa, señores! Que Ifo y yo no les hemos necesitado hasta ahora ni les necesitaremos en el futuro. Saldremos adelante como lo hemos hecho hasta ahora. Nos buscaremos la vida como lo he hecho durante toda mi vida, con la ayuda de _mis padres_ que me han echado una mano siempre que lo he necesidado sin ponerme condiciones. Confiando plenamente en mí.

cuerdasNos han trastocado los planes que teníamos con su cerrazón, su cobardía y su desconfianza. Vale. Pero nos reorganizaremos, nos lo montaremos de otra forma y saldremos adelante. Yo a ustedes no tengo nada que demostrarles, ni les voy a consentir que condicionen nuestros planes de vida a su gusto y conveniencia. Simplemente, prescindiremos de ustedes y seguiremos adelante.

Buscaremos un piso más grande, también de alquiler por el momento, aunque no esté reformado, ni sea nuevo, ni tan céntrico ni tenga todas las comodidades del nuestro. Nos adaptaremos. Pero será más grande, de tres habitaciones. Porque quiero tener hijos cuando _nosotros_ decidamos, y no cuando ustedes decidan que ya es buen momento o cuando ya no quede más remedio que anteponer supervivencia a independencia. ¿Entonces será un buen momento? No, lo siento, el momento adecuado lo decidiremos nosotros con nuestro esfuerzo diario y no ustedes con regalitos.

En el piso en el que estamos ahora, sí, nos quedan 4 años de alquiler. Pero yo tengo ya 26 años, y nuestro piso actual es de 1 habitación, tan pequeño que no nos cabe ni una cuna. Y no voy a esperar al último momento, a ver si con suerte nos cae regalado del cielo algo más grande, cuando ya esté embarazada y no tengan más remedio que ceder. No, lo siento, por ahí no paso. Lo último que me gustaría encima sería tener que escuchar que me quedé embarazada para pillarle. Ni hablar. Prepararemos nuestra vida en común con tiempo, poco a poco y con nuestro esfuerzo, como hacen todas las parejas, y no esperaremos al último momento o a cuando ustedes digan, hasta ahí podíamos llegar.

Ustedes no van a condicionar mi vida, ni van a decidir por nosotros cuándo es el mejor momento para dar cada paso. Ya somos mayorcitos, ¿no se habían dado cuenta? Hace ya bastante que dejamos de ser adolescentes, así que hagan el favor de dejar de tratarnos como tales. Antes prescindo de ustedes que de mi criterio personal y mi autonomía como persona con un proyecto vital propio. A mí no me mangonea nadie, y menos aún traficando con nuestras ilusiones, chantajeándonos con nuestro futuro. Nos lo han puesto mucho más difícil con su cerrazón y su desconfianza, pero si temos que prescindir de ustedes, prescindiremos. Y con la frente bien alta, porque yo no le debo nada a nadie y tampoco quiero lo que no es mío.

Corte publicitario: aprovecho la ocasión para recomendaros que os paséis por el videoblog, que también está muy bien y es entretenido para estos calores de verano.

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Jul
24
    
Lo escribí el Julio-24-2007 | (7) comentarios |

lavadora fashionHace ya casi 7 meses desde que vivimos juntos, y durant este tiempo nos hemos ido adaptando el uno al otro en cuestiones de convivencia. Es lógico: yo llevaba un año viviendo completamente sola y otro año viviendo con un Novio ExNovio Rollete CompañeroDePisoConDerechoARoce prácticamente ausente, y él se independizaba de sus padres para venir a vivir conmigo, así que la confrontación estaba cantada. Gestionar hábilmente los conflictos domésticos cuando la situación está tan desequilibrada de partida merecería un máster.

Una de las situaciones más curiosas ha tenido una protagonista singular: la lavadora.

Cuando uno está acostumbrado a que sea mamá quien se encarga de la colada y de las tareas domésticas, no es consciente del trabajo que conlleva realizarlas, y por lo tanto es más despreocupado en estos temas. Pero cuando es a uno mismo a quien le toca ponerse con las tareas del hogar, la cosa cambia.

la lavadora pierde aguaMe dí cuenta enseguida de que mi niño estaba acostumbrado a que en su casa se lo hicieran todo por determinadas actitudes de su rutina diaria. Su madre es ama de casa, en su casa era su padre el encargado de traer el dinero y su madre la encargada del hogar, y él nunca se había tenido que preocupar de poner una lavadora, de fregar un plato o de conocer el mecanismo de una escoba. El trabajo va a ser duro. Y eso que él le pone voluntad: desde el principio quedó claro que si los dos trabajamos fuera de casa, y los dos llegamos hechos polvo del trabajo, es responsabilidad de los dos el tener la casa limpia y ordenada. Y también quedó claro que él, si pudiera y yo ganara lo suficiente, se quedaría encantado a ocuparse de las tareas de casa (que diox nos pille confesados si llega ese día).

La primera charla que tuvimos al respecto fue por el tema de las toallas del baño. Cada día ponía para lavar las toallas que acababa de utilizar. Y yo cada día las recogía del cesto de la ropa sucia y las tendía. Hasta que no hablé con su madre, no me sentí del todo segura para abordar el tema de las toallas con él. Pensaba:

¿y si su madre, que está todo el día en casa, SÍ que hace una colada de toallas diaria? Yo no puedo permitirme ese lujo, ni tengo tantas toallas, ni tanto tiempo para poner lavadoras… ni ganas. Pero, ¿qué va a pensar de mí?

Hasta que me armé de valor y no me quedó otra que sentarme con él y decirle: “cariño, tenemos un problema logístico“. Principalmente, alucinó en colores con la revelación de que las toallas no se lavan a diario, pero entendió enseguida que el truco consiste en tenderlas al salir de la ducha, en lugar de dejarlas tiradas en el suelo de la habitación o encima de la cama… He dicho que entendió dónde está el truco, otra cosa es que lo ponga en práctica. Seguimos en ello.

Desde entonces, las tareas domésticas están repartidas bastante equitativamente: él se encarga de la habitación y la colada (la plancha todavía es considerado un aparato de alto riesgo, pero todo se andará); yo me encargo de la cocina, el lavabo y el comedor; y cuando uno de los dos falla, el otro responde como buenamente puede.

El problema de que él se encargue de la colada, básicamente, es que pobre mío todavía no distingue entre la ropa sucia y la ropa limpia: todo lo que vé fuera del armario lo mete en el cubo de la ropa sucia. La camisa que me probé y al final decidí no ponerme, el vestido que está para arreglar porque se me ha descosido un tirante, el pijama que la noche anterior casi me arranca a bocaos… Da lo mismo, si está fuera del armario, todo para lavar. Y como yo soy tan vaga que dejo la ropa encima de la silla de la habitación, en vez de guardarla en el armario como me enseñó mi madre de pequeñita (con poco éxito, por lo que se vé), a la que me descuido me quedo sin ropa!!

Con el tiempo irá aprendido. Por la cuenta que le trae…

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