Jul
24
    
Lo escribí el Julio-24-2008 | (9) comentarios |

Yo les leo a ellos aunque no les soporto, y ellos me leen a mí aunque me odien, y todos lo sabemos. Supongo que el morbo es recíproco, porque de otra forma no se entiende. Sobre todo por mi parte, lo confieso, porque encima me resultan tremendamente aburridos salvo cuando empiezan a insultar (lo que suele ser bastante a menudo): cuando insultan ya no me resultan aburridos, sino que me ponen de mala leche.

Y es que me jode que insultar salga casi gratis, y que a pesar de algunas pequeñas (o no tan pequeñas) derrotas, no solo no aprendan y depongan su actitud, sino que sigan erre que erre.

Les hemos leído insultarnos, llamarnos “lame farolas“, “trepa vergas“, “chupa tubos de escape(cualquier día van a tener un esguince neuronal si siguen haciendo esas piruetas retóricas para insultarnos, en serio, para mí que no nos merecemos tanto esfuerzo), “sectáreos“, “chupipanda“, “casarse para tener nabo caliente y no gastar las pilas del vibrador“, “débiles mentales“, sectáreos“, “chupa pollas“, “lame culos“, “gilipollas“, “tontita(recurriendo a los clásicos. Sí, hay veces en que hasta a ellos la originalidad no les da para más…), y he oído muchas veces eso de

Ya está, hasta aquí hemos llegado, ahora sí que no les toleramos ni una más…

Y nunca se ha hecho nada en serio para pararles los pies, siempre lo acabamos dejando correr de una manera o de otra, para no darles más importancia de la que tienen. Pero a mí me sigue jodiendo que insultar salga tan barato, casi gratis total. Hay una cosa que sí somos y todavía no nos lo han dicho ellos: somos unos cagabandurrias, unos blandengues, por no plantarnos en jarras y decir en serio, pero de verdad de una puta vez, hasta aquí hemos llegado, y tomar medidas, así sea solo para no tener que encontrárnoslos cada vez que nos convoquen en la capital del reino.

Pero una cosa es leer que te llaman a tí y a tus amigos todo eso y más, y otra cosa muy diferente es que la cosa empiece a subir de tono y tener que leer referencias a que si nos ven nos van a partir las piernas con un bate de beisbol, que nos van a romper la cabeza con una silla plegable, o que van a contratar a la mafia portuguesa… Cuando éramos unas crías, a la gente así los llamábamos “la peña del moco: porque dicen mucho pero hacen poco“. Pero, aunque sean unos bocazas, me parece que eso marca la línea que yo no pienso traspasar, ni siquiera como sujeto pasivo.

Así que como medida higiénica, y para el mantenimiento de mi buena salud mental, he decidido superar el morbo y practicar la sordera informativa. Es decir: por mucho morbo que me dé leerles, sé que me voy a poner de mala leche con lo que voy a encontrar y eso no es sano, así que será mejor resistir la tentación y no leerles, antes de que me provoquen un cortocircuito mental y tengamos un disgusto. Puesto que el armisticio es poco menos que imposible, ya que ellos no están por la labor de declarar una tregua en sus insultos, yo declaro unilateralmente que me apeo de esta guerra (que, por otra parte, no me aporta nada porque es una guerra que ya tengo ganada) y voy a dejar de leerles, de escucharles, no voy a consentir que nadie me hable de ellos, no quiero que me cuenten nada, no quiero saber nada. Voy a optar por seguir uno de esos consejos de mi madre a los que hasta hoy nunca hice caso: hacer oídos sordos. Desde hoy empiezo mi particular cura de desintoxicación. Ya pueden desgañitarse insultándome o amenazarme con las torturas más sádicas, que si no me entero, no me afecta.

Resistiré. La tranquilidad que da saber que sus insultos no dan ningún resultado, que el alquiler de mi casa se seguirá pagando todos los meses con mi sueldo porque ellos no representan ningún peligro, es un ítem a mi favor. Pueden decir todo lo que quieran, que seguirán siendo un par de bocazas, Pierre Nodoyuna y su fiel perro Patán, y sus palabras ni tienen ni tendrán ningún efecto sobre la vida real de las personas a las que pretenden humillar por su odio enfermizo, salvo algún que otro calentón momentáneo.

Así que ya podéis desgañitaros, que yo P-A-S-O de vosotros.

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Jun
21
    
Lo escribí el Junio-21-2008 | (7) comentarios |

Ifo tiene orden de no meterse en nada que afecte a mi trabajo sin consultármelo primero. Y no exactamente en mi trabajo, pero rondando por los alrededores, hay un personaje que me tiene enfilada desde hace años, al que parece ser que la envidia y el odio que siente por mí, a partes iguales, no le dejan vivir tranquilo y de vez en cuando tiene que descolgarse con una bonita retahíla de insultos para sentirse mejor y reafirmarse a sí mismo.

Personalmente, creo que el odio es un sentimiento de lo más absurdo: no te permite avanzar, solo dar vueltas en círculo alrededor de algo que la pesona objeto de ese odio probablemente tenga bastante superado o incluso olvidado. Mientras la persona objeto de ese odio hace su vida tan alegremente, el que odia no puede olvidar y avanzar, se recrea en su odio imaginando quizá oscuras formas de venganza que probablemente nunca llegue a poner en práctica. En definitiva, una completa pérdida de tiempo que se podría dedicar a cosas más productivas. Y así le va, claro…

Pero ni aún pensando así os penséis que me libro de ello, qué va. Durante un tiempo odié a mi ex con todas mis fuerzas. Le odié por humillarme, por engañarme, por dejarme hacer el ridículo delante de una niñata adolescente y semianalfabeta con veleidades de estrella porno. Pensé que no se lo perdonaría mientras viviera. Pero incluso una humillación que para mí fue tan brutal, al cabo de un tiempo la olvidé. Una vida personal rica y plena dio como resultado que estuviera más entretenida en mi propia vida que en la vida de otra persona a quien, lo confieso, durante un tiempo me habría gustado destruir con mis propias manos. Pero al cabo de unos meses escasos ya se me había pasado el cabreo y ni me acordaba de todo lo que ha pasado. De hecho, ahora miro hacia atrás y recuerdo el berrinche que pillé en su momento, recuerdo el amor propio herido, pero no siento odio: siento vergüenza de mí misma, de cómo me comporté, pero el odio ya no me remueve por dentro. O soy muy pasota o mi capacidad para olvidar (que no perdonar, porque no le perdono todo lo que me hizo y cómo se comportó) es fascinante.

Después de este inciso, comentaros que hay gente que me odia desde hace años, esa misma gente que se dedica a insultarme sin piedad y a publicar mails míos en sus blogs personales o a pasar mails míos a terceros para desacreditarme y a ver si así consiguen moverme la silla. Son gente que no tiene vergüenza ninguna en copiar y pegar la misma mentira sobre mí en todos los espacios que tiene a mano (el día que se dén cuenta de que en internet, la popularidad de un blog está asociada a la dirección web de ese blog, y no al nombre de la persona, igual les da un súbito ataque de vergüenza, porque desde luego van diciendo de mí tantas tonterías que cualquiera con un poquito de conocimiento sobre el tema se da cuenta enseguida de que son falsas, me producen vergüenza ajena). Son gente que no puede entender que su adhesión inquebrantable no se premie de alguna forma debido a su propia inutilidad, porque de hecho tampoco son conscientes de su propia inutilidad. Alguien utilizó un símil que me sigue pareciendo muy acertado:

Si lo compráramos por lo que _realmente_ vale, y lo vendiéramos por lo que _él cree_ que vale, nos forraríamos.

Efectivamente, esa es la idea. Son unos inútiles que todavía no son conscientes de su propia inutilidad, y culpan a una conspiración mundial de que no les salgan las cosas bien, de que el negocio no marche y por ello su dieta se componga casi en exclusiva de Pastas Gallo. La culpa de que no les vaya bien en los negocios la tenemos desde una servidora, hasta el Secretario General de no sé qué en algún Ministerio rebautizado. El caso es quejarse y patalear, en lugar de aprender y avanzar. La culpa siempre es de los demás. Es taaaaan típico de fracasados e inútiles…

Bueno, pues como os decía al principio, Ifo tiene orden de no meterse en nada que afecte a mi trabajo sin consultármelo primero. Yo comparto aspectos de mi trabajo con él, lo que me trae de cabeza, los buenos momentos, lo que me ilusiona, lo que detesto… Y también lo que me hace gracia. Y hace unas semanas encontré algo que me pareció muy gracioso. Ifo es técnico de sistemas y se está especializando en seguridad, ha auditado la web de mi trabajo como práctica, encontró errores y agujeros de seguridad que desconocíamos y nos ayudó a presionar a la empresa para que pusieran las medidas oportunas y evitaran que se nos colaran hasta la cocina por la puerta de atrás y que personas con aviesas intenciones pudieran tener acceso a datos privados… Vamos, que no es un pringui que haya visto la trilogía de Matrix y haya flipado en 32 bits: en cuestiones de hacking Ifo sabe de lo que habla.

Bueno, pues por casualidad me encontré con uno de estos tíos, presumiendo en su blog de ser un puto hacker, por tener instalado en su web un plugin de auditoría, haber enviado un e-mail del que obtuvo respuesta y haber hecho una búsqueda en yahoo… Toooooodo un puto hacker, sí señor. No le negaré la iniciativa, ni la picardía que tuvo, ni el haber utilizado los recursos que tenía a su alcance. Me pareció muy bien, y de haber existido una relación sana entre nosotros le habría dado mi más sincera enhorabuena. Pero eso _no_ es ser un hacker. Una cosa no quita la otra.

Como sabía que le iba a hacer gracia, se lo pasé a Ifo y, para mi tragedia particular, Ifo se soltó y le dejó un comentario bastante insultante, poniéndole de vuelta y media y diciéndole precisamente que eso _no_ es ser un hacker, que no tiene ni puta idea. Cuando me dijo lo que había hecho y pude verlo con mis propios ojos, me quedé horrizada. Sin embargo, no habría pasado de ser un detalle de mal gusto sino fuera porque además tuvo la brillante idea de utilizar el apodo que uso para referirme a él en este blog, por lo que una simple búsqueda en google por “Ifoxe” da entre los primeros resultados este blog a cualquiera que se moleste en buscar. Y si te dejan un comentario insultante en tu blog, no me parece en absoluto descabellado buscar a ver si te enteras de quien ha sido…

¿Resultado? Esas personas que tanto me odian llevan semanas leyéndome, desde que Ifo metió la pata y les trajo derechitos hasta aquí, exponiéndome a sus ojos. Tampoco es que haya tenido especial cuidado en separar mi mundo personal del profesional, hay varias personas que conocen de la existencia de este blog, pero que las personas que se dedican a insultarme y a publicar mis e-mails tengan acceso a este espacio íntimo y personal, pues me hace cualquier cosa menos gracia.

Pasé varios días enfadada con Ifo por su atrevimiento, por meterse donde nadie le llamaba y encima hacerlo con una torpeza de principante que me ha dejado expuesta a la intemperio, que parece nuevo, coño. Y él está hecho polvo por haberme expuesto así por un calentón suyo. Durante _unos minutos_, barajé la posibilidad de cerrar este blog, cambiar la dirección de acceso, protegerlo con contraseña… Pero opté por mantenerlo. Total, ocultarlo no iba a servir de gran cosa, como mucho para darles motivos para buscar hasta debajo de las piedras, y una vez abierto, cerrarlo no es posible: con las herramientas adecuadas es posible acceder a todo el contenido. Y esta gente sabe cómo hacerlo, así que ¿qué iba a conseguir cerrándolo? ¿Darles pie a que pensaran que aquí había algo más escabroso que el diario de una pink-girl bastante sosa? El contenido de este blog es tan inocente, que ocultarlo por pudor o vergüenza sería una tontería, así que decidí hacer como si nada hubiera pasado y seguir a la mía. Sigo enfadada con Ifo por su tontería, le hice prometer que no volvería a meterse en mis asuntos sin mi permiso y supervisión; pero por lo que respecta a estos tipos, me da igual que me lean. Aunque encuentre por ahí comentarios que se creen muy gracios y hacen referencia a lo que posteo en este blog. Me da igual: siguen siendo un par de gilipollas, por muy temprano que se levanten.

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Jun
06
    
Lo escribí el Junio-6-2008 | (5) comentarios |

El momento más terrorífico de mi vida lo he vivido esta mañana. Lo iba a titular “pánico en el tren“, pero me ha parecido excesivo, porque en realidad la única que se ha acojonado he sido yo, el resto de pasajeros parece que ni se han inmutado, y de hecho me han mirado extrañados ante mi cara de susto, debía estar pálida. Os cuento:

Estaba sentada en el tren esta mañana, camino del trabajo y leyendo tan ricamente, cuando de repente, entre Plaza Catalunya y Estación de Sants, se abre la puerta que conecta el vagón de tren en el que yo estaba con el de delante, y un brazo deja caer una mochila Nike justo delante de mí. La mochila se queda abandonada en el suelo del tren, delante de mí, y la persona que la ha tirado desaparece. No he llegado ni a verle la cara porque solo he visto un brazo, la persona que ha dejado la mochila lo ha hecho desde el hueco que separa un vagón de otro.

Os parecerá una insignificancia, pero las imágenes del 11M han cruzado por mi mente en menos de dos segundos. El estupor inicial ha dado paso al terror puro, se me ha helado la sangre y cuando de nuevo ha empezado a circular por mi cuerpo, me he levantado de un salto y me he ido a la otra punta del tren, delante de la puerta, para salir disparada en cuanto se abrieran. Los dos minutos que hemos tardado en llegar a Sants y que se abrieran las puertas del tren me han parecido una eternidad. Cuando he llegado al trabajo todavía me temblaban las piernas y estaba blanca como la tiza.

Lo sé, si hubiera sido una bomba, una mochila dejada por un terrorista, no se hubiera comportado así, no hubiera dejado la mochila tirada y se habría largado, porque ha dado un cantazo tremendo (aunque creo que la única que se ha asustado he sido yo, a juzgar por la actitud del resto de pasajeros del tren, que no se han movido de sus asientos y me miraban con caras raras). Probablemente un terrorista hubiera dejado la mochila “olvidada” discretamente debajo de un asiento, sin que nadie la viera, y habría salido del tren sin dar la nota. Sí, ya, ya lo sé. Pero en ese momento, ponte en mi situación: te aseguro que la mente se bloquea, no puedes pensar con claridad ni sentido común (en el hipotético caso de que alguna vez hubiera tenido de eso) y lo único que pasa por tu cabeza son imágenes de cuerpos descuartizados saltando por los aires en una lluvia sangrienta. Como para pensar con sentido común estaba yo.

Al final, obviamente, no ha sido nada (al menos, por ahora), porque si hubiera ocurrido alguna desgracia no estaría escribiendo esta entrada. Parece ser que el tío gilipollas que ha dejado la mochila tirada estaba fumando en el hueco de los dos vagones. Cuando se ha acabado el cigarro, ha entrado en el vagón, un tío muy delgado, con una pinta de cuelgue que daba miedo, y una camiseta de Kortatu. Si en algún momento he pensado en terroristas islámicos, al ver al colgado este he pensado en etarras, y la tensión se ha aligerado un poco: estos tíos no son terroristas suicidas, así que si lleva una bomba, probablemente no explotará mientras él también esté en el tren salvo error involuntario, y en la próxima parada yo me bajo…

Estaré atenta a las noticias de esta noche, por si ha ocurrido una desgracia de la que me he librado por los pelos. Espero que solo sea producto de mi imaginación sobreexcitada, pero el mal rato que he pasado no me lo quita nadie. Ojalá que todo se quede solo en eso.

No me puedo imaginar lo que debe ser vivir con este terror constante, y que en cualquier momento puedas ser tú quien pague el pato de vete a saber qué movidas que pasan por la cabeza de una panda de tarados con demasiado apoyo social. Hay que tener madera de héroe para vivir con ese miedo en el cuerpo todos los días.

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May
22
    
Lo escribí el Mayo-22-2008 | (17) comentarios |

Ayer leí un post en el blog de Florci sobre el “bullying” o acoso escolar, que me puso los pelos de punta: por la viveza con la que explicaba lo que sentía, lo que había vivido… Y también porque me recordó las humillaciones que yo misma padecí en el colegio cuando solo era una cría. Sí, yo también sufrí acoso escolar en mi infancia, desde los 8 ó 9 años hasta los 13 en que mis padres lograron cambiarme de colegio.

Lo recuerdo como una época en la que la salida del cole era un momento terrorífico, donde cada día tenía que preparar un plan de fuga como fuera si no quería llegar a casa con moratones, con escupitajos en el pelo y en la ropa, con chicles enganchados en el pelo, con la mochila pisoteada y las libretas destrozadas…

Y en clase la cosa no mejoraba. En la hora del patio los matones de clase pasaban bastante de mí y me ignoraban, no así en la hora del comedor cuando también aprovechaban para torturarme; y en clase no era extraño que chulearan a los profesores y me hicieran a mí la vida imposible delante de ellos sin contemplaciones, como ponerme la zancadilla cuando me hacían salir a la pizarra, darme empujones a la que tenían ocasión, pegarme chicles en el pelo o escupirme, esconderme la mochila o pasársela de unos a otros, boicotearme a gritos cuando los profesores me hacían hablar…

A Florci la acosaban por tener un acento diferente y por ser pelirroja. A mí me acosaban por tener capacidad de retención y facilidad para recordar, lo que hacía que me fuera muy fácil obtener buenas notas. Resumiendo: me pillaron gato por ser “la empollona” de la clase, con todo lo que eso comporta. Y dejar de estudiar no sirve de nada, porque no es un “motivo” sino una excusa como cualquier otra la que estos impresentables utilizaban para acosarme. Podría haber sido cualquier otra cosa, podría haber sido cualquier otra persona, pero me tocó a mí sufrir el maltrato de estos bestias con tan pocos añitos.

En mi caso también se dio el famoso “triángulo del bullying”: la persona acosada (en este caso, yo), los acosadores (varios chicos y una chica, que era la cabecilla del grupito de matones), y los que observaban y animaban a los acosadores. Se da la circunstancia, además, de que puesto que todos me consideraban una víctima de maltrato escolar, había personas que en un momento determinado, para sentirse mejor ellas, optaban por humillarme también de alguna forma, uniéndose al coro de los acosadores. La gorda Daniela me lo hizo pasar fatal muchísimas veces, iba de amiga y cuando ella se sentía mal consigo misma me humillaba a mí delante de todo el mundo, se las daba de dura pero ella también sufría por su sobrepeso, aunque a ella nadie la torturaba ni la humillaba como a mí; y la gorda Toñi, aunque ni siquiera iba a mi clase sino que estaba un curso por encima, también aprovechaba las horas del patio y del comedor para hacerme la vida imposible. Toñi es la indeseable que mi madre ha invitado a mi despedida de soltera.

Mi madre ya no sabía que hacer: si me venía a recoger a la salida del colegio, al día siguiente me daban el doble en la hora del patio; si no venía a recogerme, me las tenía que apañar yo solita para librarme del acoso de esa gentuza; si iba a hablar con los profesores o con el director, malo; si hablaba con los padres de las fieras, peor… En aquélla época no había la información que hay ahora, nunca se nos ocurrió denunciarlo, solo tratamos de que los profesores pusieran de su parte (unos más que otros) y los padres se implicaran un poquito en la educación de esos animales que tenían por hijos (también con éxito desigual).

Si os soy sincera, quizá es la parte correspondiente a la responsabilidad de los padres la que más me sorprende. Se habla de los adolescentes y los niños de hoy, pero ya hace 15 años había críos a los que sus padres se veían incapaces de controlar. Si a esas edades tan tempranas los niños y las niñas (una en concreto sobre todo) ya van de ese palo, ¿qué les puede esperar en el futuro? Nada bueno, está claro.

Todo aquello terminó cuando mis padres consiguieron cambiarme de colegio en 8º de EGB, con lo que se acabó aquélla tortura. Del colegio público me consiguieron plaza en un colegio concertado a varios kilómetros de casa, en el que estudiaba mi hermano, y solo por enchufe, porque mi madre conocía a una de las profesoras (curiosamente, tener a mi hermano estudiando en ese centro me perjudicó más que ayudarme, porque vaya pieza que estaba hecho también el enano… y en el cole no querían arriesgarse a tener a otra gamberra como él, pero en la clase de los mayores).

Hace un par de años o tres saltó a los medios de comunicación el caso Jokin: un chico se había suicidado tirándose desde un muro, porque ya no podía seguir aguantando el acoso al que le sometían sus compañeros de instituto. Lo dramático del caso, parece ser que fue lo que consiguió que las administraciones públicas se pusieran las pilas e investigaran este tema a fondo, desde entonces se empezó a acuñar el término “bullying” y el acoso escolar dejó poco a poco de ser considerado “cosas de críos” para ser tratado como algo más serio, como lo que es de hecho: terrorismo infantil. A los menores acusados de provocar la muerte de Jokin se les impuso una pena de 18 meses de libertad vigilada. Amos, hombre, nomejodas. ¿Libertad vigilada? ¿Por quien? ¿Por sus padres? ¡Venga ya, cachondeíto el justo! ¿Por las autoridades? ¿Les pondrían un policía en el culo? No estaría mal, abriría un bonito precedente para las mujeres víctimas de malos tratos… pero me temo que va a ser que no. ¿Entonces qué coño es eso de libertad vigilada?

Os confieso que nunca tuve el valor suficiente para hacer lo que realmente me pedía el cuerpo en aquella época, e incluso años después. Son muchas veces las que he soñado con la cabecilla de la panda de terroristas infantiles que me acosaban, tirada en el suelo, y yo saltándole encima de la cabeza, bricando encima de su barriga, destrozándole la boca, saltándole los dientes… Después de lo que me hicieron pasar durante años, ¿qué esperábais? Ya no me quedan mejillas que poner, y aunque me quedaran, ¡¡no me da la puta gana!!

He podido saber un poco qué ha sido de la vida de estos terroristas escolares. Uno de ellos es boxeador. ¡Claro! ¿Qué si no? Me lo dijo todo orgulloso, ¡hasta había salido por la tele alguna vez! Mira que bien, de algo te sirvieron los puñetazos que me dabas cuando era una niña, desgraciado. La gorda Daniela trabajaba de cajera en el supermercado de delante de casa de mis padres, se casó y tuvo al menos un hijo. Y a la cabecilla de la panda me la encontré cuando yo trabajaba en el aeropuerto, una vez que cambié el turno y en lugar de ir de mañana me tocó ir de noche. A las 11 de la noche, a punto de cerrar la oficina, la ví entrar a ella, con su bata de limpadora y un mocho viejo: trabajaba limpiando las oficinas del aeropuerto por las noches. Creo que no llegó a sacarse el graduado escolar. La satisfacción que sentí cuando la ví, la sonrisa que me iluminó la cara ante aquella situación tan desigual, creo que pudo aplacar un poco las ansias de empalarla con el palo de la fregona. Pero solo un poco. Todavía conservo las mismas ganas de romperle la cabeza y bailar una rumba sobre su estómago que tenía hace 15 años. De hacerle sentir solamente una vez lo que ella me hizo sentir a mí durante años. Y es que estas cosas, por muchos años que pasen, difícilmente se olvidan. Que te marquen más o menos, depende de cada una, pero olvidarse no se olvida nunca.

Cuando oigo algo relativo a la “tierna infancia” todavía me descojono: Ni yo, ni Florci, ni nadie que haya sufrido acoso escolar a esa edad puede considerar “tierna e inocente” la infancia. Los niños pueden ser extremadamente crueles.

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Feb
28
    
Lo escribí el Febrero-28-2008 | (9) comentarios |

sitepega_notequiere Ayer la noticia dramática del día fue la muerte de 4 mujeres a manos de quienes una vez dijeron amarlas. No quise enterarme de los detalles morbosos: si todavía eran pareja, matrimonio, se habían separado o estaban en proceso de divorcio; si habían denunciado anteriormente a sus futuros asesinos, si no lo habían hecho o si habían retirado las denuncias; si trabajaban fuera de casa y tenían autonomía financiera, o se dedicaban a sus labores de amas de casa y con la pata quebrada; si tenían hijos pequeños, adolescentes o adultos que vivieran en la casa familiar, o no tenían hijos a su cargo; si los maltratadores habían padecido a su vez malos tratos o no, si procedían de familias desestructuradas o de familias tradicionales; si las víctimas eran inmigrantes o españolas, o si sus presuntos asesinos eran autóctonos o sobrevenidos…

No quiero saber nada de esto, porque da igual, porque cada una tendrá sus propias circunstancias personales, como cada muerte, como cada mujer maltratada, y me deja el regusto amargo de saber que no hay circunstancias propias que nos protejan y nos pongan a salvo. Ni tener formación universitaria, ni pensar a mí nunca me pasaría una cosa así. Todas estamos igual de expuestas, en un momento u otro de nuestra vida, a ser víctimas de un maltratador, solo tiene que tocar las teclas adecuadas en el momento adecuado, y protegernos depende de nosotras mismas y de nuestra gente, principalmente familia, pero todas pasamos por momentos de nuestra vida en los que somos especialmente vulnerables, y si tenemos la mala pata de dar con un malnacido en una época en la que estamos emocionalmente sensibles… Bueno, que todas tenemos más o menos papeletas para encontrarnos envueltas en una situación así, para nuestra desgracia ninguna está inmunizada, y que salgamos bien o mal paradas de ella depende de nosotras mismas, de nuestros recursos (económicos, intelectuales, sociales) , y de los apoyos con los que podamos contar (familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.).

¿Nunca te has preguntado por qué una mujer maltratada tarda tanto tiempo, años, en salir de una situación que la destruye? ¿Por qué llegan incluso hasta el final, a ser asesinadas, sin tratar de escapar de ese círculo vicioso que las anula? ¿Por qué algunas no denuncian nunca, o retiran la denuncia? ¿Por amor, por miedo? Yo me he hecho estas preguntas miles de veces, sin llegar a una respuesta satisfactoria. Pero la pregunta que más me he repetido es por qué aguantan la primera bofetada. Cuando era adolescente, con esa superioridad que nos da el creernos más listos que nadie, me preguntaba por qué las mujeres maltratadas aguantaban la primera bofetada, y solía decir que si alguna vez mi pareja me levantaba la mano no me volvería a ver el pelo en su vida. Hasta que me enteré de ranahervidaqa0la parábola de la rana hervida, que (entre otras cosas) sirve para explicar el comportamiento de las mujeres maltratadas, y por qué no huyen inmediatamente a la primera agresión física. En pocas palabras, la parábola de la rana hervida se puede resumir así:

Si tú tiras una rana en una cacerola con agua hirviendo, la rana pegará un salto, saldrá disparada lo más lejos posible de la olla y, a poco que la rana pueda, no le vuelves a ver las ancas. La rana se ha salvado.

En cambio, si pones una rana en una olla con agua fría, la rana nada tan feliz. Si subes la temperatura poco a poco, la rana sigue nadando e incluso chapotea en agua templada, y su cuerpo se va acomodando poco a poco a la nueva temperatura. Cuando el agua empieza a estar más caliente que templada, la rana empieza a descolocarse un poco, no entiende qué ocurre, nada desconcertada, ya no chapotea alegremente y se encuentra aturdida. Sigue subiendo la temperatura, y la rana se siente fatigada y somnolienta. Cuando la temperatura del agua está ya realmente caliente, la rana no está en condiciones de huir, no puede saltar, el agua caliente la tiene agarrotada. Y para cuando el agua empieza a hervir, la rana ya no tiene escapatoria posible, y muere cocinada en agua hirviendo.

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Su aparato interno para detectar amenazas a la supervivencia está preparado para cambios repentinos en su medio pero no para cambios lentos y graduales. Los cambios a corto plazo de los modelos mentales rutinarios y diarios, se acumulan a lo largo del tiempo y se convierten en cambios en las creencias a largo plazo, profundamente arraizadas. Llegan a creer que lo que les ocurre es normal, que es así como funcionan las cosas y siempre lo ha sido.

De ahí que las mujeres maltratadas no “salten de la olla” al primer guantazo, porque este nunca se produce de forma súbita, sino que se llega a este punto tras muchos meses o incluso años de maltrato psicológico previo, de menosprecio deliberado hasta acabar con cualquier atisbo de autoestima, de sumir a la mujer en un estado de angustia y desesperación del que cree no tener salida, de aislarla de cualquiera que pueda representar un apoyo en su vida, de hacerle creer que no sirve para nada, que es culpa suya y que incluso se lo merece. Es un trabajo constante, a largo plazo, que destroza a la persona psicológicamente, y llega a destruirla físicamente cuando decide que ya está bien de someterse.

En la mente machista, se justifica este proceso de destrucción en la necesidad de una reeducación de la mujer, que cada vez es menos sumisa y más rebelde, respondona y reacia a asumir el verdadero papel que le corresponde a la mujer en una relación, por culpa de la educación feminista que domina el mundo. Puede sonar conspiranoico, pero es cierto.

nomaltrato6gp ¿Y cómo logramos salir de esto? Me gustaría tener la respuesta, pero me temo que no es algo que se pueda solucionar de un día para otro. ¿Se puede erradicar el machismo, auténtico germen de la violencia de género? Lo dudo mucho, sinceramente. Si ni siquiera más de medio siglo después de la muerte de Hitler se ha podido erradicar completamente el nazismo como ideología, ¿se puede suprimir una ideología tan difusa como el machismo, que ni siquiera es reconocida como una ideología, y que además muchos padecen y ni siquiera admiten? No creo que sea tan fácil como algunos creen, y para poder proteger a las víctimas, lo principal es que ellas mismas admitan su condición de víctimas y se dejen ayudar, algo que ya de por sí no es nada fácil, pues si la rana está aturdida, fatigada y somnolienta, es difícil que grite pidiendo ayuda.

Y en eso es cuando me pregunto, tras ver las concretaciones de ayer, los pueblos de las asesinadas en pleno de manifestación en la calle, coreando consignas en contra de la violencia machista… ¿dónde estaban mientras esas mujeres vivían un calvario diario? ¿Dónde estaba la familia, por qué no la ayudaron a salir de ese infierno? ¿Es que no se daban cuenta de nada? ¿Dónde tenían los ojos las madres, los padres, los hermanos, las hermanas, las y1pAGaXLeijZPVY8NaOvFgWWVYfGs_e-7PEDRwacpRhXKrNRtzVqkExAl1dp_fqni8g2vhNVda-TvQcuñadas, las amigas, incluso las compañeras de trabajo de las víctimas? ¿Dónde estaban cuando más los necesitaba, cuando la vida de estas mujeres dependía de una mano amiga que las sacaras del pozo de la angustia en que vivían sumidas? Podrán manifestarse ahora tras una pancarta todo lo que quieran, pero espero que en sus conciencias siempre quede la señal de que pudieron haber hecho algo, pudieron haber ayudado a esas mujeres, y prefirieron esconderse y engañarse a sí mismos, dejarse engañar pensando que no ocurría nada, que no era asunto suyo, que en conflictos de pareja es mejor no meterse y que el matrimonio consiste en aguantarlo todo, incluso lo intolerable. No es así. No es eso.

 

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Ene
31
    
Lo escribí el Enero-31-2007 | (7) comentarios |

Muerte guadañaTus mentiras han dejado de tener efecto en mí, ya no me las creo. Agradéceselo a tu novia, esa con la que no tienes ningún tipo de relación “formal” según tú, pero con la que estás viviendo según ella… Lo peor de todo es que haya necesitado tanto tiempo para darme cuenta de que tú ni tienes ni has tenido nunca ningún tipo de credibilidad, que todos son mentiras, que llevas más de un año engañándome, y yo como una tonta me he dejado engañar. Como si no te conociera ya… Parece mentira lo tonta que he sido.

Supongo que es porque, a pesar de todo lo que ha pasado (o quizá precisamente por todo lo que ha pasado), aún quería creer en tí, pero ya está, Joan, ya se ha acabado, basta de mentiras, estoy harta. Si quieres jugar duro, jugaremos duro.

Tuvo que ser tu novia el lunes quien me abriera los ojos para que reaccionara. Y he reaccionado. Me he dado cuenta de que es a mí a quien engañas, porque te consiento que me engañes, porque me dejo engañar. Y eso se ha acabado. Alba (entre nosotr@s, la Tarada que resulta que no está tan tarada…) dijo cosas muy duras, pero tuvo el detalle de ser sincera, mientras tú no tenías coxonxs para decirme la verdad a la cara.

FuegoEl lunes se terminó todo. Arranqué tus fotos del álbum que tanto me gustaba y que aún conservaba, y las quemé. Fue un akelarre personal, tenía que hacerlo. En esta guerra va a haber sangre, y con la sangre que derrames apagaré las cenizas que quedaron cuando quemé las fotos.

Has estado mintiéndome durante todo este tiempo, y ya no me sirven tus excusas para justificarte. Sigues siendo un mierda. Es lo que has sido siempre. Si me has estado mintiendo todo este tiempo, no hay ningún motivo ya para que confíe en tí, así que ha llegado el momento de levantarme y luchar. Se ha acabado el esperar pacientemente a que muevas el pxxx culo por algo, no lo vas a hacer, nunca lo has hecho, y esta vez tampoco te importa.

Se acabaron las buenas maneras, se acabó mi paciencia, se acabó el confiar en tí. La guerra ha empezado, y en esta guerra no se hacen prisioneros. ¿Querías un divorcio con sangre? Lo vas a tener. Pienso llegar hasta donde haga falta, hasta el final. No me detendré por compasión, porque ya no te la mereces. Te has ganado a pulso el estar donde estás. No me pidas comprensión, no mendigues lástima, porque tú solito te lo has buscado. Ya no me engañas más. Ahora, soy yo quien va a empezar a pelear a brazo partido por lo que es mío. Conociéndome como me conoces, deberías estar temblando de miedo.

Con tus mentiras has conseguido que, después de un año de pelear duro para que seamos amigos a pesar de los malos momentos y de los disgustos, y casi estar a punto de conseguirlo (entonces aún creía que era posible), ahora ya no quede nada, que no quiera volver a saber nada de tí.
Con tus mentiras lo has destrozado todo
.

Nota sobre el odio: no siento odio, siento rabia por haber sido tan tonta y por haberme dejado engañar por una persona que sé, positivamente, que no tiene nada que aportarme salvo mentiras. Estoy enrabiada conmigo misma, y estoy enrabiada con él. La rabia es lo que ahora me hace tirar adelante y no detenerme aunque le vea hundido en la pxxx miseria. Quiero que me devuelva todas las lágrimas que le regalé, una por una; quiero que me pague todas las mentiras una por una. Pero no siento odio: siento rabia. Y la rabia pasará pronto, supongo que cuando haya saciado mi sed de venganza. Por lo pronto, dejaré unos cuantos post-its en lugares estratégicos, ya que no me apetece pasar el resto de mi vida cabreada y pensando en alguien que no se lo merece. En esos post-its que me recuerden que el miedo lleva al odio, el odio lleva a la ira, la ira lleva al lado oscuro, y allí no se ve nada, escribiré frases como estas:

  • El odio es un lastre, y la vida demasiado corta para pasarla cabreado.
  • Odiar es regalarle parte de tu vida a alguien, que tal vez no vale la pena.
  • El odio es un sentimiento tan fuerte como el amor, duele igual pero no tiene ninguna esperanza.
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Nov
06
    
Lo escribí el Noviembre-6-2006 | (8) comentarios |

Buenos consejos de César (cc) que tengo que grabarme a fuego:

- Esto es una guerra. Deja los sentimientos a un lado.- En esta guerra no se hacen prisioneros. ¡Es una guerra a muerte!- No hagas diferencias entre ella y él: son uno, actúan como uno, considéralos uno solo.

Qué razón tiene el jodío.

Guerra fria

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Nov
06
    
Lo escribí el Noviembre-6-2006 | (17) comentarios |

Definitivamente, la cara dura de mi ex no es de este planeta: no hay ser humano que pueda vivir con tal dotación de morro, no es normal.

Como ya os comenté, habíamos quedado para este fin de semana para redactar el acuerdo de separación que tendremos que llevar al notario, y hasta ahora parecía que Joan se estaba comportando. Vale que la forma en que conseguí que quedáramos no se prestaba a muchas alegrías (si os acordáis, después de 11 días de llamadas sin resultado, por fin me cogió el teléfono cuando le llamé con llamada oculta), pero como parecía que cumplía lo que prometía, una vez más decidí cerrar los ojos y confiar en él. IDIOTA de mí. Después de 9 años, ya debería estar escarmentada de sus promesas.

Chica tristeNo se presentó. Dijo “A ver si hacemos por vernos” y él no hizo nada. Yo le estuve esperando todo el fin de semana en casa de mis padres, y él no dio señales de vida. Le llamé por teléfono unas cuantas veces y siempre saltaba el contestador. El domingo por la tarde estaba ya de tan mala hostia que el mensaje que dejé en su buzón de voz pondría los pelos de punta al más sereno.

Incluso llamé a mi suegra. Le pregunté si había pasado algo, algún accidente, alguien había caído enfermo, alguna muerte repentina… La buena mujer flipó en colores y me dijo que no, que ella no sabía nada de eso… (Pensé para mí: Bien, Joan, pues entonces no hay excusa que valga, a ver qué te inventas mañana…). Le pedí que hablara con su hijo, que le hiciera entrar en razón. No quiero un divorcio sangriento, aunque parece ser que eso es lo que la Tarada quiere: así a Joan le resultará más fácil odiarme, y si me odia, ella se sentirá segura, sin competencia con el pasado.

Esta mañana, de camino al trabajo, recibo un mensajito en mi móvil. Es de Joan: “Buenos días, perdón por lo del finde. La mejor manera de quedar es comiendo los dos en barna el día que mejor te vaya de esta semana. Lo siento.” Y más que lo vas a sentir, querido. ¿Qué te has creído? ¿Que puedes hacer de mí lo que de te dé la gana, manejarme a tu antojo? ¡Ya está bien! Me tiene todo el fin de semana con el alma en vilo, esperando una llamada, o que devuelva las mías, y ahora pretende que no ha pasado nada. Le he llamado con un cabreo de mil pares, le he dicho que si no estaba muerto y me Pensamientoestaba llamando desde el cielo no quiero oír ninguna excusa, le he preguntado si ha escuchado los mensajes del contestador y me ha dicho que no. Le he mandado a escuchar los mensajes y que me llame cuando lo haya hecho, y le he colgado el teléfono. Una hora después, seguimos sin noticias.

Dijo que quedaríamos los dos solos, sin prisas, y que no se iría hasta que me hubiera quedado todo claro. Ahora quiere que quedemos para comer, con las prisas de tener que volver al trabajo. ¿En qué quedamos? Creo que es una nueva maniobra de La Tarada, ya me parecía a mí demasiado bonito… Bueno, en fin: Tarada Reloaded, y este pobre desgraciado hace lo que esa bruja quiere. Como llegue el Tarada Revolutions, aviso: aquí se puede liar gorda. Creo que, después de un año, me he ganado ya mi derecho a que se me acabe la paciencia, ¿no?

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Oct
24
    
Lo escribí el Octubre-24-2006 | (9) comentarios |

¿Sabéis la última genial idea de mi ex? Se le ha ocurrido que sería una buena idea traer a la tarada el día de la firma ante notario de nuestro acuerdo de separación. ¿No os decía yo que es encantador?

No le parece suficiente haberme roto el corazón tres veces en menos de un año;
no le parece suficiente haberse comportado como un capullo integral;
no le parece suficiente haberme estado mintiendo durante todo este tiempo;
no le parece suficiente hacerme desaparecer de su vida de un plumazo;
no le parece suficiente deformar lo que hemos vivido juntos hasta hacerlo parecer una película de terror, que si tan insoportable he sido no se entiende cómo ha podido aguantarme durante más de 8 años;

Parece ser que todo esto no le parece suficiente, y aún tiene que cargarse lo poco de bonito que podía quedar entre nosotros.

No puede permitir que salga de su vida con un poquito de mi dignidad intacta. No. La última vez que me vea, tiene que verme humillada, destrozada y hundida. El día en que firmemos el acta de defunción de nuestra relación, tiene que estar ella allí, para restregarme por la cara no sólo que he fracasado como novia, sino además que todo lo que he perdido se lo va a quedar ella.

No le supe querer como él se merecía, y por eso me merezco sufrir en vida todos los castigos del infierno.

Bueno, pues

¡¡YA-ESTÁ-BIEN!!

He estado luchando para que de todo esto al menos guardáramos un bonito recuerdo, incluso para que pudiéramos ser buenos amigos (como él DECÍA que quería, por otra parte…), pero está visto que si él no quiere, poco puedo hacer yo. Del amor al odio hay sólo un paso, y mi trabajo me ha costado no darlo (que, al fin y al cabo, la que ha salido peor parada de todo esto he sido yo), pero él sí parece dispuesto a dar ese paso, de la mano de la tarada, y empezar a odiarme para así poder olvidarme más fácilmente.

No quiero darle motivos para que me recuerde como una hija de puta, preferiría que cuando echara la vista atrás me recordara, al menos, con cariño. Pero si no es posible, no me voy a comportar como una colifor y dejar que me pisen, me humillen, me hundan, y encima se salga con la suya. Temblad, porque la Pimkie guerrera ha vuelto.

Nota: el golfo se ha ofrecido a acompañarme el día de la firma y a echarme el polvo del siglo encima de la mesa del notario. ¿No es un cielo de niño? No va a poder venir, él lo sabe, yo lo sé, está a 400km de distancia… Pero sólo el hecho de que se haya ofrecido ya dice de qué pasta está hecho. Un besote, mi niño.

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Oct
20
    
Lo escribí el Octubre-20-2006 | (22) comentarios |

Yo aprendí que en la vida todo es un fracaso hasta que empiezas a desear que Flanders se muera (Homer Simpson)
O bien… La vida es una aplastante derrota tras otra hasta que acabas deseando que muera Flanders. (Homer Simpson)

Si quieres mantener una relación civilizada, incluso de amistad, con un ex con el que has compartido casi 8 años de tu vida, lo peor que te puede pasar no es que él se empiece a comportar como un capullo después de dejarte. No. Lo peor que te puede pasar es que la primera tía con la que se líe sea una tarada como la que a mí me ha tocado padecer.

Mi ex está liado con una niñata celosa e inaguantable que no confía en él y, evidentemente, menos aún se fía de mí. Por algún motivo que sólo su perversa y retorcida mente conoce, la tarada está convencida de que Joan intentará meterse en mis bragas en cuanto ella se descuide, cosa que él no tiene la menor intención de hacer (muy a mi pesar…).

Dentro de 10 días se cumplirá el primer año desde que Joan y yo lo dejamos. Hace más de 6 meses desde que no vivimos juntos, y hace 8 meses y unos días desde la última vez que nos acostamos.

Y ahora, de repente, me llama esta mañana y para decirme que ha decidido, unilateralmente, que no nos veamos más y que tenemos que seguir nuestras vidas cada uno por su lado… Al parecer ayer estuvieron hablando, y la conclusión a la que han llegado (la conclusión a la que ha llegado ella y de la que le ha conseguido convencer) es que Joan y yo debemos seguir nuestras vidas, cada uno por su lado. Lo que en el idioma de la tarada significa que lo que Joan tiene que hacer es dejar de verme, para que a ella no la devoren los celos. (A todo esto, ¿quien se ha creído que es? ¡Ni siquiera tiene statuts oficial! No es su novia, no es su “amiga especial”, no es nada, NA-DA. O al menos eso es lo que él me dice…)

A ver, querido: nuestras vidas han continuado cada una por su lado, no necesitábamos permiso para eso. Tú te has liado con una tarada, y por mi vida han pasado un golfo, un cobarde, y un número indeterminado de capullos. Creo que eso significa que cada uno ha seguido con su vida, cada uno por su lado, que es lo que a ella tanto le preocupa… ¿no?

Lo que le molesta a la tarada es que podamos seguir siendo amigos después de todo. Lo que le molesta a la tarada es que me has querido y todavía me quieres como nunca podrás quererla a ella. Y lo que a mí me molesta es que lleves un año diciéndome que quieres que seamos amigos, que no me quieres perder, que he sido lo más importante en tu vida durante mucho tiempo… Y ahora, de repente, en una tarde, ella consiga convencerte de que renuncies a todo lo que nos habíamos propuesto durante todo este tiempo.

Lo que me molesta es que me digas que no es una relación como para casarte con ella. Lo que me molesta es que me digas que tienes una relación “casta y pura” con ella, pero en cambio le resulte tan sencillo comerte la cabeza.

Lo que a mí me molesta es que ME MIENTAS cuando no tienes ningún motivo. ¿No habíamos quedado en que seríamos amigos? ¿Pues entonces porqué me mientes?

No voy a renunciar, no voy a dejar de ver a la persona que más he querido en toda mi vida. Podemos ser amigos, aunque a la tarada le pese. Va a tener que acostumbrarse.

——

¡Chicos, zafarrancho de combate!

  • ¡David, S.O.S! ¡Llámame, porfa! Ahora soy yo quien te necesita. Nadíe podría entenderme en este momento mejor que tú. Llévame a cenar al mexicano, andaaaaaa…
  • Alfonso, este finde nos vemos en el Prat y nos consolamos las penas mútuamente. ¡Qué planazo! Rallada II parte - partida de billar - y beber cerveza hasta perder el conocimiento… Oye, ¿y si nos tiramos a la bebida directamente y sin preliminares?
  • Laure, ¡todo esto es culpa tuya! Si hubieras venido el finde como dijiste y hubieras cumplido tu promesa, no habría estado de bajón todo el fin de semana, el domingo no habría hecho esa maldita llamada buscando consuelo, y no se habría liado todo como se ha liado. ¡Todo es culpa tuya!
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