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Después de haber superado con resignación cristiana las fiestas navideñas, de haber pasado por la preceptiva gripe de todos los inviernos, de haber dejado atrás un par de semanas para olvidar y de empezar a hacerme a la idea de que estos mechones son indomables (odio a mi peluquera, lo juro), ahora ya sí creo que estoy realmente preparada para encarar el 2008 con energía positiva (tú dirás qué remedio…). Me ha costado dos semanas, pero aquí estamos.
Por las dudas, no, no estoy embarazada, era un guiño a una canción de Sabina (y me rasco, y me afeito, y me corto… ¡solo me faltaba ya tener un aborto!), y no me copian (en todo caso, me copio yo a mí misma, que tengo otro blog pero no os diré la dirección en público que no quiero mezclar cosas, quien la quiera que me la pida al correo personal). ¡Y todavía me falta por contaros la cena de Noche Vieja, los Reyes y un meme que me pasó Palito! Esto no puede ser, se me acumula la faena y tengo ganas ya de darle carpetazo definitivamente al 2007.
En esta entrada hablo de: Amigos, blogs, idiotas, Navidad
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Si hace un par de días os explicaba cómo fue la cena de Nochebuena en casa de mis suegros, hoy toca explicaros la comidad de Navidad, que celebramos en honor de mis abuelos por su 5o Aniversario de bodas, en el Restaurante l’Escut, un Buffet Libre de Vallirana.
En mi familia materna, es tradición que nos reunamos toda la familia el día de Sant Esteban (26 de diciembre), que en Catalunya es festivo, en casa de mi abuelos, y de esta forma celebramos de una tacada las navidades todos juntos, el cumpleaños de mi abuelo y su aniversario de bodas (lo que ya es de agradecer, con lo saturadas que están estas fiestas, como para añadirles más días de comilonas al calendario…). Pero este año, al coincidir con las bodas de oro, decidimos organizarlo el día de Navidad en vez de en Sant Esteban, y organizar algo mucho más por todo lo alto que la típica comida familiar. La ocasión lo requería, así que nos juntamos todos y nos pegamos la comilona padre.

Os explicaré un poco por encima como son mis abuelos, ya que nunca os he hablado de ellos:
Mi abuela es una mujer de armas tomar, Doña Mari Mandona reencarnada. Todo debe hacerse como ella dice, y si no se agarra unos cabreos de cuidado. Para que os hagáis una idea, cuando mi madre se casó, entraba en su casa y le cambiaba las cosas de sitio en los armarios porque le parecía que no las tenía colocadas como debían de estar. Pero no os penséis que con los años ha cambiado, ¡no, qué va! Al contrario, se ha vuelto más gobernanta si cabe: Ha venido de visita a mi casa, me ha pegado la bronca porque decía un par de cojines que tenía estaban ya muy viejos y tenía que tirarlos (unos cojines que tenía desde que me fui a vivir a mi apartamento de soltera, y que tenían unas fundas que hacían juego con el estampado de las cortinas). Bueno, pues como le dije que no pensaba cambiarlos, que me gustaban así, ¿cual fue su decisión? ¿Callarse y dejar el tema? ¿Aguantarse, porque a fin de cuentas es mi casa y ella viene de visita un par de veces al año? ¿Seguir dándome la matraca? No, queridas amigas, no: me robó los cojines, los tiró a la basura, y le dio otros a mi madre (después de ponerle la cabeza como un bombo sobre lo desastre que soy) para que me los trajera, dos cojines nuevos que se parecían a los míos como un huevo a una castaña. Y se quedó tan ancha, la tía, pensando que me había hecho un favor y que menos mal que está ella para enseñarnos cómo se tienen que hacer las cosas, que si no… Esa es mi abuela.
En cambio, mi abuelo es todo lo contrario. Es un hombre que no se mete en la vida de los demás, no critica a los demás, pasa de todo… Y es un cachondo mental, le encanta la broma, siempre le está tomando el pelo a todo el mundo. Por poner un ejemplo, una vez se presentó en el Aeropuerto, en la caseta del parking de la oficina de alquiler de coches donde trabaja mi madre, y les hizo a sus compañeros darle todo tipo de información sobre precios y capacidad de los camiones más grandes que alquila la compañía, pero no para una mudanza, no, ¡para un mes o más! Cuando mi madre lo pilló, les dijo a sus compañeras quien era y que hacía más de 5 años que ni siquiera se renovaba el carnet de conducir, a mi abuelo no se le ocurrió otra cosa que decir que no sabía que necesitara carnet para alquilar un camión y que él lo hacía para que no se aburrieran, porque las veía allí sin trabajo, tan solas, y así se entretenían… Todo un personaje. Pero es que otra vez se presentó en la misma oficina, donde nunca hay jefas porque están en la de dentro, y se puso a explicarles una historia lacrimógena en plan:
Hasta aquí me tengo que venir caminando (de su casa al aeropuerto habrán unos 5km aproximadamente) para poder ver a mis hijos (mi madre y mi tío trabajan en la misma empresa) porque ellos no vienen a verme, no me visitan nunca, y si no vengo yo a verles aquí al trabajo, ellos no vienen a verme a mí…
Las compañeras de mi madre, cuando ésta llegó, como mi abuelo aún estaba allí esperándola, se pusieron a abroncarla:
Pobrecito, tu padre, ¿no te da pena, pobre hombre, que no vas nunca a visitarle?
Mi madre lo flipaba con el drama que les había explicado mi abuelo:
¿Que no nos vemos nunca? ¡Pero si me trae el pan a mi casa todos los días a las 8 de la mañana! ¡Si cuando salgo de trabajar está en la ventana de su casa y lo saludo cada día! ¿Pero no veis que se está quedando con vosotras?
Y mi abuelo, a todo esto, muerto de risa. Las compañeras ya no se fían de nada de lo que les diga mi abuelo, claro. Ese es mi abuelo.
Bueno, pues el día de Navidad lo celebramos en un buffet libre toda la familia, nos separaron en dos mesas: a los mayores los pusieron en una, y a los jóvenes nos pusieron en otra. Les regalamos la placa conmemorativa del 50 aniversario y la tuvimos liada porque el texto no cumplía la ley de paridad. Para ser correcta, debería decir: con cariño, tus hijos e hija, tus nueras y yerno, y tus nietas y nieto.
En cualquier caso, nos lo pasamos la mar de bien en familia, reímos, comimos, bebimos, charlamos, ni siquiera hizo falta que nos pusiéramos demasiado al día de nuestros particulares avatares porque nos llamamos a menudo y estamos al tanto de lo que le ocurre a cada cual y de cómo les va la vida a los demás… En fin, como una cena navideña en cualquier familia más o menos bien avenida. Como todas, ¿no?
Más fotos de la comida de Navidad aquí.

En esta entrada hablo de: familia, fotos, mi madre, Navidad
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Después de la cena de Nochebuena en casa de mis suegros (por suerte, la maratón navideña familiar empezó light en Nochebuena), de la comida de Navidad organizada por mis abuelos en un buffet libre (aprovechando que celebranan también sus 50 años de matrimonio), de la cena de Nochevieja en la que Ifo y yo ejercimos de anfitriones, y de la comida de Año Nuevo que también hicimos en mi casa con las sobras de la noche anterior, solo una palabra define como me siento: EMPACHADA.
He comido como no había comido en mi vida, sobre todo en Nochevieja. Diox, ¡¡qué manera de ponernos las botas!! Pero empecemos por el principio.
Cena de Nochebuena en casa de los suegros, con regalitos de Navidad incluidos (e los regalitos en general hablaré mejor en otro post, después de Reyes). Como siempre que tenemos un evento más o menos de compromiso con mis suegros, yo estaba bastante nerviosa. Primero nos dimos los regalitos, sin mayor ceremonia ni preámbulo, que os resumo brevemente, porque ya tendremos tiempo de entrar en detalle…
A mi cuñada le regalamos varios frascos pequeñitos de perfumes frutales variados, y la colonia Agua de Rocío, que consiguió que se emocionase porque era la colonia que llevaba cuando conoció a su novio hace 8 años.

Tanto mi cuñada como nosotros coincidimos en regalarle a mi suegra un bolso cada una (el nuestro es el marrón que se vé en la foto, y el de mi cuñada es el dorado). Y tanto mi cuñada como yo le regalamos a Ifo el Guitar Hero III para que pueda jugar a tocar la guitarra con la X-Box. El año que viene tendremos que llamarnos por teléfono apra ponernos de acuerdo…

A mi suegro le regalaron una cámara de fotos digital de 800 leuros, la mejor del mercado según mi cuñada. Y es que donde hay poderío, que se note.
 
Y a la abuela de mi novio le regalamos un marco de fotos con una foto nuestra enmarcada que ella misma nos había pedido y que nos hicimos para la ocasión, y que a la buena mujer le hizo una ilusión terrible.
 
¿Y qué recibió Ifo? Buenoooo… mmmmm… estoooo… ¡ejem! ahí están las fotos.
  
(un pijama, unos calzoncillos, unos calcetines, dos camisas y una camiseta interior)
Y de mis regalitos no hay fotos, porque era yo quien las hacía, pero fueron una bufanda y unos guantes (sugerencia de mi niño), un pijama rosa y un monedero.
La cena consistió en unos canapés tal-que-así, y de segundo unos filetitos finos de lomo (creo) con salsa de champiñones. Bien, porque yo normalmente no ceno, o como mucho picoteo un poquito unas horas antes de irnos a dormir, y no sé cómo lo hubiera llevado si me hubiera visto obligada a cenar de primero, segundo y postre…

Y acabamos la noche jugando al Wii Sports, con un Ifo humillado por haber sido derrotado a los bolos (”deporte” en el que es un crack) nada menos que por su propia madre.
 
Esta serie de posts continuará en los próximos días con los relatos escabrosos y llenos de morbosos detalles,de la comida de Navidad, la de Nochevieja y la de Año Nuevo. Más fotos de la cena de Nochebuena aquí.
En esta entrada hablo de: amor, convivencia, familia, fotos, ilusión, Navidad, suegra
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Esta frase es la que llevo repitiéndome desde que he llegado esta mañana a la oficina, he abierto el correo, y me he encontrado con el siguiente mail (entre otros miles pendientes de leer) en la bandeja de entrada:
Asunto: Lotería TMK (Un pellizquito)
(Se me nubla la vista, los otros 56 e-mails no leídos reclaman mi atención, pero no puedo clickar encima de ellos, mis dedos no responden, lo veo todo borroso, solo puedo clickar encima de ese e-mail… Cruzo los dedos y le rezo a la Virgen del Cola-Cao para que sea solamente el reintegro, porfavorporfavorporfavorporfavor…)
Compañeras, compañeros,
Os comunico que nos ha tocado 100€ por décimo del número de The Monkey Island 29.972. Podeis ir a cobrar el décimo a cualquier administración de lotería.
NOOOOOOO!!!!

Soy una bruja mala malísima, lo sé, en este momento prefiero que no nos hubiera tocado nada… Pero es que yo tenía dos décimos ¡y ayer los tiré a la basura sin mirarlos siquiera! Para una vez que compro lotería, ¡y va y me toca! ¡y voy y tiro los décimos! ¡Es para colgarme! ¿Os dije que soy una pardila? Pues no, rectifico: SOY GILIPOLLAS, con todas las letras, no merezco piedad.
Ahora tengo a Caramelito en casa, buscando por los rincones de mis bolsos y monederos a ver si con un poco de suerte tiré solamente los de la ONCE que me regaló mi padre la semana anterior y esos décimos malditos están todavía arrugados en algún bolsillo perdido.
Cawen-la-lotería de navidad, en los niños de San Ildefonso y en las promesas de Año Nuevo…
Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda…
P.D. Terminar el año rabiando por las esquinas no puede presagiar nada bueno, ¿verdad? Esta noche, cena para 10 en mi casa.
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Este año me he dejado una pasta en regalos solo en Ifo. Cito de memoria:
- el Guitar Hero III
- más de 150 leuros en videojuegos para la X-Box 360
- el cable HDMI para que pueda jugar en alta resolución
- la famosa tele de plasma,
- DVD’s de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino
- la colección de Berserk completa
- …
¿y queréis saber cual es el regalo que más ilusión le ha hecho de todos?
Este!!!

 
Si me descuido, no se las quita ni para dormir…
Si es que soy una pardilla con todas las letras, no tiene otra explicación… Anda que el año que viene me van a pillar a mí otra vez, ¡lo tiene claro!
En breve el post sobre la cena de Nochebuena, los regalitos de los suegros, la comida de Navidad con mi familia, y otras delicias navideñas. ¡No se lo pierdaaaaan!
En esta entrada hablo de: amor, cabreo, convivencia, fotos, Ifoxe, ilusión, Navidad
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Es un momento por el que casi todas pasamos la semana pasada, el momento de reunirnos con los compañeros de trabajo en un entorno mucho más distendido y sin el estress diario al que ya nos hemos ido acostumbrando, ¿qué remedio?
Ifo estaba un poco mosca con el tema, porque de la cena de Navidad de la empresa el año pasado salimos prácticamente liados, y claro, no le hacía ni pizca de gracia la posibilidad de que repitiera este año la historia pero con otro protagonista… En fin, mi niño y sus celillos.
En fin, este año me hacía especial ilusión celebrar la cena de empresa, mi primera cena de empresa en The Monkey Island. Hasta ahora nunca había sentido un especial interés, y creo que a pesar de todos los curros que he tenido en mi vida (aproximadamente, salgo a uno al año de media, desde los 18 años, y voy a cumplir 27), habré ido a un par de cenas de empresa como mucho. No es algo que hasta ahora me llamara especialmente la atención, fuera del curro no me relaciono prácticamente nada con los compañeros, y en la propia oficina lo justo e imprescindible para desarrollar mi trabajo con eficacia y nada más. No es de extrañar, claro, que la jefa me pegue la bronca por antisocial y me aconseje que curre menos y hable más con mis compañeros… Pero este año era especial, este año sí me apetecía ir a la cena de empresa, y es que por primera vez estoy donde siempre he querido estar.
En lugar de organizarlo en un restaurante, lo montamos en la sala donde los mandamases salvan el país del cataclismo un par de veces al año o así, con cuatro mesas laaargas y camareros empajaritados que nos iban trayendo el tapeo.
 

Nada más entrar, nos encontramos a las chicas de organización ataviadas con unas antenas en forma de corazón en la cabeza, que iban pasando lista para el amigo invisible (en lugar de elegir papelitos con el destinatario, optamos por meter todos los regalitos en un saco y que cada cual cogiera uno al azar) y nos iban repartiendo antifaz, serpentinas y matasuegras (y el caxondeíto que se trajeron las cuarentonas y cincuentonas del lugar a cuento de si el matasuegras salía disparado hacia arriba, hacia abajo, o daba gatillazo… En fin, ¿para qué os voy a contar? Ya os imagináis la clase de obviedades que se pueden decir a la segunda copa de vino con un matasuegras en la boca, ¿no? Pues eso.
No solo NO me sentí tan descolocada como de costumbre, sino que me lo pasé divinamente. Fui mucho más divertido de lo que me esperaba, estuvimos toda la noche entre Montse, Inma, María, Cristina y yo muertas de la risa, mientras Montse le tiraba los trastos a todo camarero que pasara por allí para que no dejaran de traernos bebidas y nos pusieran las mejores raciones de tapas (¡si es que no se las puede sacar de casa, jodxr!), y nos explicaba las desgracias de su noche de bodas en plan picante junto con anécdotas de cuando ella empezaba en la casa y les había explicado la misma historia erótico-festiva a los capos que hoy dirigen el país en la sombra… Solo de imaginar sus caras me meaba.

Después de las tapas, el segundo plato era una fideuá que tuvimos que levantarnos para servirnos, a pesar de los morritos que Montse le ponía al camarero (me temo que no coló, y esa noche los dos se fueron a la cama por separado y sin mojar), y mientras hacíamos cola, pillé a Inma hablando de mí con María, diciéndole que le caía muy bien y más cositas que no voy a repetir porque mi humildad (juas!) me lo impide. Parece que los consejillos de la jefa en el sentido de que salga de mi cascarón y me relacione con los compañeros empiezan a dar sus frutos. Tímida que es una.
Después de la cena llegó el momento del amigo invisible. Olvidé deciros que a la cena también asistieron el Presi Monti, LaTura (capo di capi de Justicia), dipu-Lou, PZ (el gran jefe de la casa) y Miquel (portavoz, ideólogo y viceprimero, que digo yo que si eso no querrá decir segundo, de a bordo), entre otros mafias. No sé a quien le tocó mi marco de fotos de 4 leuros, y tampoco sé quien tuvo el mal gusto de comprar el jarrón de flores hortera que me tocó a mí, pero tuvo su gracia cuando nos llamaron por orden alfabético inverso de nombre y pasábamos a rebuscar en el saco papanoelense un regalo con un envoltorio que nos diera buena espina. Ni que decir tiene que yo la cagué al coger una bolsita de papel azul a rallas moníííííísima que contenía la cosa más hortera que he visto en mi vida, y es que no se puede juzgar por el envoltorio, que luego pasa lo que pasa… Al menos la bolsita me hará servicio. Por cierto, ver al jefe de informática y a la gerente vestidos de pastorcillos repartiendo regalos ¡¡no tiene precio!! Y es que aquí la peña gasta un cachondeo que es demasiado…

 
Por cierto, las fotos las tomé con el móvil porque todavía no tenía una cámara de fotos digital decente, pero ahora sí la tengo porque me la ha traído Papá Noël (así que a partir de ahora empezaréis a notar la mejora de calidad de las fotos… un poco), pero ese es tema de otro post…
Después del amigo invisible, sorteo de los regalitos de los proveedores: La Vanguardia nos envió tres vajillas completas (una de ellas se quedó en el comedor de la casa); El País, una colección de 35 DVD’s (que ya hemos pedido a la afortunada que rule para que nos las podamos copiar, que como pagamos el canon por los DVD’s vírgenes en compensación a los autores, pues ahora ya estamos en nuestro derecho de copiar lo que nos dé la gana, ¿no?); y La Caixa, una Wii con el Wii Sports, que también se quedará en el comedor de la casa. Estamos que lo tiramos.
Y como guinda final… tatatachán… karaoke. Las muy mamonas de organización nos sacaron a mí y a tres pringuis más (dos de ellos de mi departamento) que nos hemos incorporado este año, a dar la nota, por novatos. Nos hicieron cantar una de Chenoa, Cuando tú vas yo vuelvo o algo así. Nos colocaron unas pelucas azules y lilas, nos dieron dos micros, enchufaron el trasto infernal a toda leche y a hacer el ridículo ante toda la tropa. Qué cabronas. Esta pinta teníamos, fashion total como podéis ver.

¿Es o no es como para matarlas? A pesar de todo, me lo pasé en grande. Y sí, yo soy la petarda del chaleco de camuflaje y el pelucón lila, ¿qué pasa?
Tenéis más fotos de la fiesta de Navidad de la empresa aquí.
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Este año, el lote de Navidad de la empresa tiene una forma un tanto sospechosa, ¿no?

Ya no dejan nada a la imaginación…
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El año pasado por estas fechas, los carteros acumulaban 11 millones de cartas sin entregar, atrasadas en las oficinas de correos. Este año, los carteros han decidido ponerse en huelga.
Genial, otro año más que me toca enviarles la carta a los Reyes Magos por e-mail…

En esta entrada hablo de: Navidad, Sociedad, trabajo
En capítulos anteriores...- Diciembre 31, 2007 -- No puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser…
- Diciembre 20, 2007 -- Meme navideño
- Diciembre 4, 2006 -- Nochebuena: no esperes al último momento
- Junio 26, 2008 -- Hacienda
- Junio 16, 2008 -- Os voy a contar la historia de la vez que denuncié a un presunto violador
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Hoy pillo ya vacaciones de Navidad, mañana no vengo a trabajar aunque tocará venir para la cena de empresa (que esa es otra que también os contaré), y teniendo en cuenta lo que ocurrió en la cena de empresa del año pasado, Ifo está de los nervios por razones obvias. Mañana a la pelu (si tengo la suerte de que me den hora), y por la noche a ponernos hasta las patas de solomillo a la pimienta y sangría, con el consiguiente peligro de empezar a decir verdades y tener que venir el lunes a recoger el finiquito. Todo muy tradicional…
Y en este contexto navideño tradicional (¿voluntarias para suscribir la campaña por una Navidad diferente?), no podían faltar los memes en plan “Carta a los Reyes Magos”, como el que circula desde hace unos días entre la élite bloggera y a mí me ha llegado a través de Neblina, sorprendente rápido. ¡Qué emoción! ¡Con lo que me gustan los memes! Amosallá.
MEME NAVIDEÑO
1- ¿Cuál es el regalo que más ilusión te haría estas Navidades?
Una flor, creo que es de Barbie, que se conecta al reproductor de mp3 por USB y canta y baila. No consigo encontrar la foto, y lo único que encuentro en internet es esto (y el que yo quiero no tiene tanta pinta de juguete electrónico), o esto (que ni se le parece siquiera), o esto (que, aunque quede como el culo, me parece una monada).
2- ¿Y el que menos ilusión?
Llamadme imbécil si queréis, y os daré la razón, pero creo que el regalo que menos ilusión me haría sería una cámara de vídeo digital. Me encantaría, sí, y tengo la sospecha de que caerá, pero son tan caras que no me hace ninguna gracia que mi Caramelito se gaste tanta pasta en un regalo. Él insiste en que me deje mimar, que para una vez que tiene a su lado a una persona por la que vale la pena, quiere darse el gusto de llenarme de regalos. Sí, es un amor, pero a mí no me hace gracia que se deje la pasta tan alegremente, más aún después de habernos comprado la tele de plasma hace menos de una semana, y teniendo en cuenta que tenemos la boda a la vuelta de la esquina. Me siento culpable si se gasta tanto dinero en mí, porque es un capricho que no necesito aunque me haga ilusión… Ups! ¿Dije que me hace ilusión? ¡Mierxx!
3- ¿Qué vestido llevarías a una fiesta esta Nochevieja si tuvieras a todos los diseñadores locos por dejarte uno?
Este vestido de Armani, que aún soy joven y tengo tipito como para ponérmelo, combinado con esta chaqueta de Prada para el frío, y estos zapatos Manolo Blahnik.
 
Y les paso este meme a Querida E., que odia la Navidad pero espero que no la Nochevieja; a Toxcatl, que odia los memes pero me encantaría que me dijera que iría vestida con un look ochentero; y a Ada, que fijo que nos sorprende con un look fiestera total.
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