Jul
24
    
Lo escribí el Julio-24-2008 | (9) comentarios |

Yo les leo a ellos aunque no les soporto, y ellos me leen a mí aunque me odien, y todos lo sabemos. Supongo que el morbo es recíproco, porque de otra forma no se entiende. Sobre todo por mi parte, lo confieso, porque encima me resultan tremendamente aburridos salvo cuando empiezan a insultar (lo que suele ser bastante a menudo): cuando insultan ya no me resultan aburridos, sino que me ponen de mala leche.

Y es que me jode que insultar salga casi gratis, y que a pesar de algunas pequeñas (o no tan pequeñas) derrotas, no solo no aprendan y depongan su actitud, sino que sigan erre que erre.

Les hemos leído insultarnos, llamarnos “lame farolas“, “trepa vergas“, “chupa tubos de escape(cualquier día van a tener un esguince neuronal si siguen haciendo esas piruetas retóricas para insultarnos, en serio, para mí que no nos merecemos tanto esfuerzo), “sectáreos“, “chupipanda“, “casarse para tener nabo caliente y no gastar las pilas del vibrador“, “débiles mentales“, sectáreos“, “chupa pollas“, “lame culos“, “gilipollas“, “tontita(recurriendo a los clásicos. Sí, hay veces en que hasta a ellos la originalidad no les da para más…), y he oído muchas veces eso de

Ya está, hasta aquí hemos llegado, ahora sí que no les toleramos ni una más…

Y nunca se ha hecho nada en serio para pararles los pies, siempre lo acabamos dejando correr de una manera o de otra, para no darles más importancia de la que tienen. Pero a mí me sigue jodiendo que insultar salga tan barato, casi gratis total. Hay una cosa que sí somos y todavía no nos lo han dicho ellos: somos unos cagabandurrias, unos blandengues, por no plantarnos en jarras y decir en serio, pero de verdad de una puta vez, hasta aquí hemos llegado, y tomar medidas, así sea solo para no tener que encontrárnoslos cada vez que nos convoquen en la capital del reino.

Pero una cosa es leer que te llaman a tí y a tus amigos todo eso y más, y otra cosa muy diferente es que la cosa empiece a subir de tono y tener que leer referencias a que si nos ven nos van a partir las piernas con un bate de beisbol, que nos van a romper la cabeza con una silla plegable, o que van a contratar a la mafia portuguesa… Cuando éramos unas crías, a la gente así los llamábamos “la peña del moco: porque dicen mucho pero hacen poco“. Pero, aunque sean unos bocazas, me parece que eso marca la línea que yo no pienso traspasar, ni siquiera como sujeto pasivo.

Así que como medida higiénica, y para el mantenimiento de mi buena salud mental, he decidido superar el morbo y practicar la sordera informativa. Es decir: por mucho morbo que me dé leerles, sé que me voy a poner de mala leche con lo que voy a encontrar y eso no es sano, así que será mejor resistir la tentación y no leerles, antes de que me provoquen un cortocircuito mental y tengamos un disgusto. Puesto que el armisticio es poco menos que imposible, ya que ellos no están por la labor de declarar una tregua en sus insultos, yo declaro unilateralmente que me apeo de esta guerra (que, por otra parte, no me aporta nada porque es una guerra que ya tengo ganada) y voy a dejar de leerles, de escucharles, no voy a consentir que nadie me hable de ellos, no quiero que me cuenten nada, no quiero saber nada. Voy a optar por seguir uno de esos consejos de mi madre a los que hasta hoy nunca hice caso: hacer oídos sordos. Desde hoy empiezo mi particular cura de desintoxicación. Ya pueden desgañitarse insultándome o amenazarme con las torturas más sádicas, que si no me entero, no me afecta.

Resistiré. La tranquilidad que da saber que sus insultos no dan ningún resultado, que el alquiler de mi casa se seguirá pagando todos los meses con mi sueldo porque ellos no representan ningún peligro, es un ítem a mi favor. Pueden decir todo lo que quieran, que seguirán siendo un par de bocazas, Pierre Nodoyuna y su fiel perro Patán, y sus palabras ni tienen ni tendrán ningún efecto sobre la vida real de las personas a las que pretenden humillar por su odio enfermizo, salvo algún que otro calentón momentáneo.

Así que ya podéis desgañitaros, que yo P-A-S-O de vosotros.

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Jul
22
    
Lo escribí el Julio-22-2008 | (6) comentarios |

El adiós de una mujer
se llevó la paga, el vino y el placer…

Se trata de un verso de una canción de Duncan Dhu, Una calle de París, que en este momento adquiere un sentido totalmente diferente del original. Nunca el despido de una mujer había provocado tanta frustración en varios hombres de una subvención pagados…

Ayer expliqué que en mi trabajo todo seguía igual o mejor incluso que antes de este fin de semana. Para mí y para mis compañeras, claro. Porque hay otras personas que habían puesto sus esperanzas, y no sabría decir si incluso su futuro profesional, en el nombramiento de esta persona que al final, contra todo pronóstico, se quedó fuera. Unas ganan y otros pierden, así es la vida. Y si la persona que se ha quedado fuera lo ha aceptado con deportividad y savoir fer, sus aliados parece que no se han tomado su derrota igual de bien y ahora andan refunfuñando por los rincones y lanzando advertencias veladas.

Y a mí, mientras tanto, después de los navajazos recibidos, de que me llamaran trepadora, de que pidieran mi expulsión, de que dijeran que no pertenezco al “grupo oficial” o algo así… esta nueva victoria me sabe a gloria bendita y tengo en la cabeza el estribillo de una cancioncilla de Los Suaves, Dolores se llamaba Lola, que se me repite sin que yo pueda hacer nada por evitarlo, me pregunto por qué será…

Las vueltas que da la vida,
el destino se burla de tí.
¿Donde vas, bala perdida?
¿Donde vas, triste de tí?

Ahora dicen que soy soberbia. No es soberbia, sino alivio. Ya dije ayer que no es divertido hacer leña del árbol caído, no disfruto con la caída en desgracia de la que podía haber sido mi jefa: he estado en un tris de ser yo, de hecho pensaba que la que caería sería yo, así que no me lo estoy pasando bien por el hecho de que sea ella quien se ha estrellado. La sensación ha sido más bien la de un suspiro de alivio por lo que podía haber pasado y afortunadamente no pasó: ni estoy en el paro, ni tengo como jefa a una persona con la que, por decirlo de forma diplomática, no creo que congeniara demasiado bien…

Ahora bien, una cosa es que no me alegre de la caída en desgracia de una persona en concreto, que no me alegro. Y otra bien diferente es que me alegre de que quienes me han estado puteando, y aspiraban a mejorar su posición a mi costa con el nombramiento fallido, ahora vean frustradas sus ambiciones. De eso sí me alegro.

El adiós de una mujer
se llevó la paga, el vino y el placer…

Me alegro de que quienes me putearon en su momento, ahora no puedan ver sus aspiraciones colmadas. Se lo merecen, por mala gente. Y es que el mal karma siempre vuelve.

Quizá les habría sido muy útil recordar el estribillo de aquélla vieja canciónn de Estopa, Vino Tinto:

Fíjate un objetivo distinto,
que soy como un vino tinto,
que si me tomas en frío engaño
y con los años me hago más listo,
cariño…

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Jul
21
    
Lo escribí el Julio-21-2008 | (4) comentarios |

Este fin de semana podían haber cambiado muchas cosas, empezando por mi jefa. Este fin de semana podría haber cambiado de jefa, y con ello podría o bien haber mejorado mi posición profesional o bien haberme quedado en el paro. En cualquiera de los dos casos, habría empeorado mi calidad de vida, y sinceramente, no sé cual de las dos situaciones me habría dejado peor parada. De un día para otro, cualquier cosa era posible.

Por suerte, las conspiraciones de jardín no triunfaron y, aunque hacía semanas que dábamos casi por hecho que habría cambios y que una persona determinada pasaría a ser la nueva jefa de departamento (y también que el departamento ganaría en status), el domingo por la mañana me llevé la gran sorpresa: no habría mejora del status del departamento (por ahora), pero ¡¡tampoco habría cambio de jefa!! Es la mejor noticia que me han dado en años, si me llego a encontrar al gran jefe en ese momento, creo que le planto un beso en los morros. ¡Grande, Pepe, eres grande!

Esta mañana, de camino al curro, luchaba conmigo misma sobre la conveniencia o no de comprar una botella de champán en la bodega de la esquina y celebrarlo aunque fuese en vasos de plástico, porque la ocasión lo merece: El boicot que le estaban haciendo a mi jefa no ha funcionado, la persona que le estaba haciendo la cama para quedarse con su puesto (pero con más galones) no se ha salido con la suya y, en definitiva, la vida sigue igual. Bueno, sigue igual para mí: para otras la vida ha mejorado increíblemente.

No soy la única que esta mañana tiene motivos para estar contenta. Evidentemente, mi jefa tiene sus propios motivos. Y mi querida Eigí, está que lo tira: la que hasta ahora era su jefa no será mi nueva jefa, pero tampoco seguirá siendo su jefa de ahora en adelante. He ido a buscarla para felicitarla y susurrarle al oído unos versos de Amaral:

Ya no tendrás que soportar
a la imbécil de tu jefa
ni un minuto más…

Es lo que tiene ser un pelín déspota con los subordinados: que nadie te quiere de jefa, y si te echan, los demás aplauden.

No es divertido hacer leña del árbol caído. Pero me he quitado un gran peso de encima. Si por algo dicen aquéllo de “Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy…

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Jun
18
    
Lo escribí el Junio-18-2008 | (9) comentarios |

Hoy estaré en Madrid, en una reunión de capos de la mafia. Allí nos veremos algunos amigos y un, ¡ejem! digamos no-tan-amigo a quien no tengo ningunas ganas de ver. Me tendré que tragar el sapo de sentarme en la misma mesa que el tipo que me llamó mentirosa, trepa, manipuladora, y recientemente “bonita cerda rosa”; tendré que participar en la misma conversación que el tipo que va por ahí publicando mis correos electrónicos sin permiso con la intención de desacreditarme, con lo que vete a saber dónde aparecerán publicadas mañana mis palabras de esta tarde, y con qué sesgo manipulador (no quiero ni pensarlo), así que me planteo seriamente no abrir la boca en toda la tarde. No me apetece lo más mínimo volver a aparecer en portada de Libertad Digital, ni que por su culpa me cubran de insultos, la verdad.

La buena noticia es que no estará su “mami” para protegerle, como él quería (alguien que le quiera bien debería protegerle de sí mismo, porque está rodando por el precipicio y no solo parece no darse cuenta, sino que creo que le está pillando el gustillo a eso de despeñarse pendiente abajo). ¿Llorará como mujer lo que no ha sabido defender como hombre?

He quedado con Mireia para coger el AVE dentro de media hora, y la verdad es que estoy nerviosa, quiero hacer lo que tengo que hacer y estar en casa de vuelta lo antes posible, quiero que el día pase rápido. Algo me dice que varias personas no olvidaremos este día fácilmente…

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Jun
16
    
Lo escribí el Junio-16-2008 | (14) comentarios |

En cierta ocasión, ahora hace dos años, me ví en la obligación de denunciar a un presunto violador. Esta historia solo la conocían hasta ahora tres personas: mi futuro marido, mi ligue-fijo de aquélla época (que era Guardia Civil, falangista y gallego. Una mala noche la tiene cualquiera), y el comisario de guardia de la Policía Nacional de Terrassa. Y hoy os lo voy a contar porque he dejado de avergonzarme de ser tan ingenua y he conseguido convencerme a mí misma de que utilicé el sentido común. Solo he necesitado dos años para ello, no está nada mal.

Para empezar, os pondré en antecedentes. A mediados del 2006, me había ido a vivir sola y de alquiler, había cambiado de trabajo y mi jefa tenía la irritante manía de pagarme la nómina el día 2 o el 3 de cada mes, con un cheque sin fondos de cualquier entidad de la ciudad en la que yo _no_ tuviera cuenta. En esas estaba cuando, a través del formulario de contacto de este blog, se puso en contacto conmigo una persona que decía escribir en nombre de una pequeña productora de televisión. Me decían que habían visto las fotos de mi perfil, que habían leído lo que escribo en el blog, y que si era tan desenvuelta en persona como parecía escribiendo, les interesaría hacerme una prueba para un programa en una televisión local, y me pagarían por el tiempo dedicado independientemente de que finalmente fuera seleccionada o no. Ahora lo pienso y me horrorizo solo de pensarlo, pero en su momento pensé

¡Coño! si Fresita puede presentar un programa en la tele local, ¿por qué yo no?

En fin, que respondí al e-mail y pedí más información al respecto. Me dijeron que se trataba de una pequeña productora de televisión que había ganado un concurso público para poner en marcha la parrilla de programación para una televisión local y por lo tanto tenían financiación para pagar las pruebas a las personas aspirantes, que tenían poco tiempo y por eso pagaban por los castings, y que estaban buscando personal para los distintos programas. Que la prueba consistía en una prueba de actuación con un pequeño texto, y otra de baile y canto.

Ya la hemos jodido (pensé): mi voz no tiene nada que envidiar a la de los Bee Gees…

Y me dijeron que si estaba interesada, les diera mi número de teléfono para concretar el día y la hora de la prueba y que me pasaran la dirección de las oficinas. Eso hice, y concertamos la prueba para un día entre semana, por la tarde a la salida del trabajo. Las oficinas estaban en un piso muy alto en la Diagonal, pero no recuerdo exactamente la dirección. Como no lo acababa de ver del todo claro, le pedí a mi hermano que me acompañara. Una puede ser ingenua, pero no imbécil.

El día antes de la prueba recibí un SMS: en él me decían que, para valorar el físico sin sesgos de ropa (textual, creo que nunca olvidaré esa frase), tendría que realizar la prueba desnuda. Llamadme mojigata si queréis, pero llegados a este punto, me rajé. Si algo no me olía nada bien antes, cuando recibí este mensaje decididamente me dí cuenta de que aquí había alguna cosa rara, así que envié un e-mail diciendo que pasaba de hacer la prueba, que no me ofrecían las garantías necesarias, que todavía no sabía ni el nombre de la productora ni la televisión local a la que se referían, y que ante esta situación prefería no hacer la prueba, muchas gracias por todo.

Sorprendentemente, recibí respuesta a este e-mail: una respuesta por correo electrónico en la que el tipo con el que había hablado desde el principio me confesaba que todo era un engaño, que él era una persona normal pero hacía “esto” simplemente porque se sentía solo y no quería pagar a “profesionales”, que su intención era únicamente grabar un vídeo de una chica desnuda bailando para él en su piso y, de mutuo acuerdo, pasar un buen rato y lo que surja.

Esta confesión me puso los pelos de punta, diox, ¿dónde he estado a punto de meterme? Y más importante aún: ¿a cuantas chicas habrá conseguido engañar para subirlas a su piso, quizá encerrarlas, y vete a saber qué más? ¿Violación, inducción a la prostitución, secuestro, trata de blancas? Yo qué sé la de burradas que se me pasaron por la cabeza, porque la verdad es que el tema me parecía peligroso de verdad. Así que imprimí todos los correos electrónicos, y me planté en la comisaría de la Policía Nacional de Terrassa. Allí me atendieron muy bien, el comisario entendió enseguida la naturaleza de lo que le estaba contando, e incluso me dio su teléfono por si esta persona intentaba ponerse en contacto conmigo de alguna manera.

Cursamos la denuncia contra esta persona, pues tenía sus datos personales en el e-mail y también tenía su número de móvil y la dirección del piso en el que me habían convocado. Pero, sorprendentemente (o quizá no tanto), el policía no me dejó adjuntar los correos electrónicos que yo había imprimido como prueba de la denuncia. En su lugar, lo que hizo fue leerlos y transcribirlos de la forma más literal posible en la denuncia, pero redactados en tercera persona, como si en lugar de haberlos leído fuese yo quien le explicaba el contenido de los e-mails. Me explicó que no podía adjuntarlos a la denuncia porque yo no tenía derecho a mostrar esos e-mais a nadie sin expresa autorización de la otra persona o, en su defecto, el mandato de un juez, y por lo tanto al incluirlos en la denuncia podría incurrir en una violación de la confidencialidad en las comunicaciones. Resulta curioso que en una denuncia a un posible violador, no pueda adjuntar las pruebas en las que el propio denunciado confiesa el engaño para subir chicas a su piso y que bailen desnudas para él “y lo que surja”, pero así es la ley. Varios meses después me enteré de que habían detenido a un violador en Barcelona que tenía un “modus operandi” similar al que yo les había descrito. Si pude contribuir en algo, me alegro.

Ahora bien, si a mí la ley me impidió en su momento adjuntar a una denuncia unos e-mails en los que un presunto violador confesaba su forma de engañar a chicas ingenuas como yo para que fueran a su piso y le bailaran desnudas mientras él lo grababa en vídeo, y vete a saber qué más a continuación, ¿por qué otras personas se creen con derecho a enseñar públicamente, sin consentimiento de mi parte, e-mails privados además de lo más inofensivos? ¿Qué derecho ampara a una persona a la que yo le pido explicaciones por un error, a hacer público ese e-mail sin mi permiso? ¿Por qué alguien, para pedir simplemente perdón por un error, debe hacer un ejercicio público de autoflagelación totalmente innecesario, que nadie le ha solicitado, y que solo contribuye a generar mayor confusión? ¿No era más fácil responder, por la misma vía en la que se solicitaron las explicaciones, un

lo siento, ha sido un error, no volverá a pasar

que tener que recurrir a una explicación enrevesada y púbica, que nadie le ha pedido, y de la que de hecho no me habría enterado si no me lo cuentan terceras personas? ¿Casi mil palabras para pedir perdón públicamente por una tontería que requería apenas 10 palabras como máximo y en un mail privado, no es un poco excesivo? En serio, ¿no es complicarse mucho la vida para decirme simplemente que soy una pesada tocapelotas? ¡Si es más fácil decirlo abiertamente! ¿Todo este lío, por no sé qué asunto de poner de manifiesto la propia honradez (excusatio non petita…), ¡¡cometiendo una ilegalidad flagrante!!? ¿Es compatible demostrar que uno es honrado, haciendo algo totalmente desproporcionado e ilegal, que nadie le ha pedido?

Os confieso que hay determinadas personas que en ocasiones me superan. Pero cuando se cometen ilegalidades que me afectan directamente, no soy de las que se queda de brazos cruzados. Esta es la segunda vez que se publican en la red e-mails míos sin mi permiso. Quizá sea la última.

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Jun
04
    
Lo escribí el Junio-4-2008 | (8) comentarios |

peleaBoicot. Y si no lo es, se le parece mucho. Es que no se me ocurre otra palabra para describir lo que nos están haciendo (sobre todo a mi jefa) unos compañeros de trabajo de otro departamento. No tengo toda la información, no sé qué es lo que se cuece en las “altas instancias“, pero veo lo que ocurre a mi alrededor y cada día alucino más.

Desde hace ya no sé ni cuanto tiempo (creo que llevamos toda la vida metidas en harina) estamos trabajando en un proyecto muy importante, que reflejará nuestra imagen de cara al exterior, y que implicará cambiar la forma de trabajar de más de 500 personas, muchas de ellas voluntarias. El trabajo es abrumador, y hay 4 personas, de dos departamentos diferentes: mi jefa y yo, y dos personas de otro departamento, para sacar adelante el proyecto. Más todo el equipo en las diferentes empresas contratadas especialmente para desarrollarlo y ponerlo en marcha. Nos estamos dejando las pestañas para coordinarlo, para que los diferentes equipos funcionen como un reloj… y mientras tanto lo único que nos encontramos es una zancadilla tras otra.

No puedo asegurarlo, pero creo que ayer mi jefa se fue a casa llorando de frustración y de impotencia. Y es que la situación ha llegado a un límite en que no es para menos. Ayer yo me sentía como si estuviera en el camarote de los Hermanos Marx, y a ella las miradas asesinas la delataban.

Nosotras dos somos las que hemos estado en todas las reuniones de seguimiento del proyecto, yo me he encargado de la redacción de las actas y de controlar las tareas pendientes; y ella se lee los documentos que yo le paso, los compara con sus apuntes, lo comentamos y corregimos lo que toque. Como podéis imaginar, tenemos bastante controlado lo que se acuerda en las diferentes reuniones y los temas pendientes que corresponden a cada equipo. Sin ninguna duda, lo tenemos todo mucho más controlado que aquéllos que ni siquiera tienen la decencia de venir a las reuniones, claro.

Porque la otra mitad del equipo se pasa por el forro más de la mitad de las reuniones; es habitual que, cuando se deciden a venir a una reunión a la que estaban convocados, se marchen a la mitad y nos dejen a medias, o ni siquiera se presenten aunque saben que les necesitamos para poder avanzar en el proyecto. Y cuando finalmente se deciden a honrarnos con su presencia, nos cambian los acuerdos que ya habíamos cerrado en reuniones anteriores, con lo que tenemos que volver a empezar. Obviamente, esto hace que vayamos muy mal de tiempo, que las empresas contratadas se mosqueen con esta dinámica de trabajo tan caótica y porque no se cumplan los plazos que a ellos sí les exigimos con puntualidad británica, y que nosotras dos nos encabronemos con nuestros compañeros, que no nos lo ponen nada fácil.

Como ya hemos detectado que se escaquean con sorprendente regularidad (de cada 4 reuniones, vienen a 1 y media), hemos optado por acorrarlarles en su departamento y tener reuniones preparatorias, al menos para poder seguir avanzando aunque ellos no estén. Y en esas reuniones preparatorias si no nos hemos acabado tirando de los pelos es porque somos gente diplomática y preferimos insultarnos, que queda más digno. Como os decía antes, tenemos controlados los acuerdos a los que llegamos en cada reunión, porque los tenemos por escrito, y tenemos documentados también los cambios de criterio que se producen de una reunión a otra. Bueno, pues si les hacemos notar que eso no fue lo que acordamos, nos encontramos con sonrisas sardónicas y frases del tipo:

¿Cómo no va a ser eso lo que acordamos? Os veo un poco despistadillas, ¿eh?

Dan ganas de matarlos. Nos miramos la una a la otra y con la mirada nos preguntamos:

¿Qué prefieres? ¿Homicida o cómplice?

También nos hemos encontrado con tapones a la hora de conseguir información. Necesitamos que nuestros compañeros nos pasen información, y se tiran días para dárnosla, nos dicen que eso que les pedimos es muy complicado y que van de culo y no tienen tiempo, con lo cual el proyecto va todavía más retrasado aún. Pero lo que pasó ayer es que clama al cielo. La información que nos habían estado pasando con cuenta-gotas, a trozos y con días de retraso… resulta que no es fiable. Y se dan cuenta ahora. Ayer por la tarde fue algo caótico intentando cuadrar los datos de los distintos ficheros que nos habían ido pasando y obtener algo mínimamente coherente. No estoy muy segura de que lo hayamos conseguido.

En cualquier caso, ayer el boicot fue ya evidente. Y que es imposible trabajar con este grado de bloqueo por parte de nuestros propios compañeros.

No sé qué ocurrirá después del verano, mi jefa está convencida de que ella no continuará, y de que todo esto probablemente tenga consecuencias para nuestro departamento (sí, encima somos nosotras las que nos vamos a comer el gran marrón), lo que me implica a mí personalmente. No sé si se cargarán nuestro departamento, y qué pasará conmigo en ese caso. Y me jode, me jode mucho porque el curro me encanta, cuando entré aquí ya dije que esto era el Trabajo con mayúsculas. Aún no estoy en el área, con las funciones y la responsabilidad que me gustaría, pero tengo un gran futuro por delante, y además me encanta mi trabajo, me encanta mi jefa (tan diferente de otras que he tenido, por cierto…), me encanta lo que hago, me encantan las condiciones de trabajo, me encanta la gente con la que trabajo y me encanta trabajar aquí.

Lo último que me apetece es volver de luna de miel, y encontrarme con que estoy el paro, la verdad, y todavía me jode más que sea por culpa de unos incompetentes que nos están haciendo la vida imposible en este proyecto, en el que nos estamos teniendo que comer un marrón detrás de otro que ni siquiera son responsabilidad nuestra, dando la cara por ellos, y que nos la jueguen de esta manera.

La vida es injusta, y el mundo laboral todavía más.

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Abr
25
    
Lo escribí el Abril-25-2008 | (11) comentarios |

Son las 10 de la mañana. Llego a la oficina medio somnolienta todavía por la falta de cafeína. Hay un coche oficial aparcando en la puerta, chófer, guardaespaldas y una mujer con mechas rubias y traje-chaqueta beige. El guardaespaldas se baja a abrirle la puerta a la mujer de las mechas, que se encamina hacia la entrada de The Monkey Island. No la conozco, pero tiene que ser alguien importante. Maldigo mi incapacidad para relacionar nombres y caras, pero diría que esa cara ni siquiera me suena.

Voy hacia el trasto de fichar, y mientras espero que a la compañera que hay delante mío la máquina le pille la huella dactilar, la mujer de las mechas ha entrado por el lateral del arco de seguridad y saluda a los seguratas de la puerta (esos que se quejaban porque en verano estuve unos días saliendo más tarde de las tres y tenían que plegar tarde por mi culpa…).

Parece que mi comñera, que sigue bregando con el cacharro de la huella dactilar, sí ha reconocido a la mujer que se ha bajado del coche oficial, pero yo, por más que me estrujo la neurona, no consigo ubicarla.

La mujer que ha bajado del coche oficial nos saluda con un “hola guapaS!” a las dos. Yo la saludo con un discreto “buenos días” idéntico al que le dedico a todo el mundo. Y, sin previo aviso, la mujer del coche oficial me planta dos besos como si me conociera de toda la vida.

Yo no la conozco a ella, y estoy casi segura de que ella tampoco me conoce a mí. Seguro que es alguien importante, aunque yo no sepa por qué. Una ocasión perdida de hacerle la pelota a alguien con poder (una mujer que baja de un coche oficial seguro que tiene poder) y quizá incluso promocionarme. Pero no sé hacer eso, digan lo que digan, no me sale, no soy capaz. Y la falta de cafeína contribuye a mi falta de sociabilidad.

Está claro: si quiero llegar a algún sitio en esta casa, voy a tener que perfeccionar mis habilidades sociales. O nunca podré nombrar a mi madre “asesora personal” ni a mi novio “jefe de seguridad” y ya serán dos promesas electorales incumplidas, pero esa anécdota os la cuento otro día.

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Mar
26
    
Lo escribí el Marzo-26-2008 | (6) comentarios |

Hace unas semanas os comentaba la historia de los navajazos que un “compañero” un poco tarao, con ayuda de otros, me había dado a mí y que de rebote había salido perjudicada toda la organización (hace falta ser capullo ignorante).

No recuerdo como era exactamente esa vieja máxima china que recomendaba sentarte en la puerta de tu casa a ver pasar el cortejo fúnebre de tu enemigo, o algo así. Bueno, pues eso es exactamente lo que estoy haciendo.

Contemplar como aquel que te insultó y utilizó a cierta persona para sus propios y malévolos fines, ahora reniega de esa persona de la que se aprovechó y le llama hipócrita porque le ha dado la espalda ante su comportamiento infantil, es un placer que solo supera el chocolate belga.

Y si ves a ese capullo que pretendía arrinconarte para pasar él, a ese payaso que te llamó manipuladora, mentirosa y trepa, si le ves perder la cabeza y empezar a gritar a todo lo que se le acerca, desquiciado perdido:

¡¡¡FASCISTAAAAAaaaaaa!!!
¡¡¡HIPÓCRITAAAAaaaaa!!!
¡¡¡MENTIROSOOOOooooo!!!

Pues entonces la satisfacción alcanza niveles orgásmicos.

Y en esas estoy yo ahora: sentándome a ver pasar el cortejo fúnebre del idiota más ambicioso que ha parido madre, mientras me corro de gusto.

¿No es agradable cuando los que te quieren dar una paliza, reciben su justo castigo sin necesidad de que intervengas siquiera? Eso que me ahorro, que la mafia siciliana me cobraba una pasta.

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Feb
01
    
Lo escribí el Febrero-1-2008 | (9) comentarios |

untitled2Llevo una semana de perros, estoy tan cansada que casi no puedo con mi alma.

Desde el domingo que volví de Madrid, todavía convaleciente de los navajazos recibidos pero con la satisfacción de haber dejado claro finalmente quien tiene aquí la sartén por el mango, no he podido descansar y mi cuerpo me está pidiendo a gritos que me tome un respiro.

Llevo toda la semana moviéndome más por inercia que por energía y voluntad propia. Llegaba a casa y me quedaba dormida en el sofá a los 5 minutos. Ayer tuve que salir de la bañera a punto de dormirme dentro, y creo que a eso de las 11, cuando Ifo intentó llevarme a la cama, me puse a gritar que me dejara en paz, que quería dormir. Necesito una siesta con carácter de urgencia.

Han seguido los insultos, ha seguido la lapidación tanto interna como externa, pero la interna además aderezada con palmaditas en la espalda, y ya no sé qué es lo que me jode más, si las puñaladas o que pretendan arreglarlo de la manera más estúpida que han podido encontrar. Vale que yo también me he cubierto de gloria y he metido la pata bien metida en un error de primero de manual, en una tontería que me podía haber ahorrado si hubiera sido un poquito más inteligente. Le he dado munición al enemigo de forma totalmente gratuita, y ya hay que ser taruga para ponérselo tan fácil. 3 puntos también para mí.

cansada_by_aril810Ya no solo circulan por públicamente ahí mails privados escritos por mí utilizados para ponerme a parir, sino además también mi número de teléfono, aderezado con una curiosa notita animando a llamarme por teléfono, pero sin decir mi nombre. ¡Será desgraciado! ¡El muy cabxxn! Por suerte me cambié de número hace como un año, así que quien decida gastarse la pasta en porculear, se va a encontrar un contestador automático contínuamente, pero aún así me toca las narices un rato.

Por otro lado, ifo al final se ha salido con la suya, se encaprichó de un ordenador nuevo, y no ha pasado ni una semana hasta que se lo ha comprado. Con sabadillez y alevosía, aprovechando que yo estaba en Madrid y no le podía retenera base de ponerme pesada o hacer morritos. No hay quien pueda con este hombre cuando se le mete algo en la cabeza.

Me voy a casa. Toca limpieza general y encima me vienen a arreglar la caldera. Estoy hasta los coxones de todo. Igual me meto en la cama, me tapo con la funda nórdica y no salgo de ahí hasta el lunes.

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Ene
28
    
Lo escribí el Enero-28-2008 | (14) comentarios |

No iba a consentir que los que me han insultado llamándome trepa, ahora se aprovecharan de mi esfuerzo para salir también en la foto. Me parece que es lo mínimo. Bueno, pues los que me han insultado, ahora querían aparecer en la foto sonrientes a mi lado, como si no hubiera pasado nada, como si nunca me hubieran llamado trepa, manipuladora y mentirosa. Supongo que para algunos eso es lo norma. Para mí, que todavía soy una aprendiz de trepa, no me entra en la cabeza.

zp2

Que después de llamarme, entre otras lindezas, débil mental, ahora quisiera salir en la foto que yo me había trabajado, honradamente, no me entra en la cabeza. Los trepas con más experiencia tendrán que explicarme cómo justifican que cuando el jefe anda cerca para hacerse una foto con los manipuladores, mentirosos, arribistas, trepadores y lamefarolas, a los de conciencia limpia y pura ya no les importe que se les vea en público al lado de esos impresentables al frente de los cuales estaba yo, la manipuladora mayor del reino. Lo cual me lleva a pensar que si para acercarse al que manda no les importa posar sonrientes junto a lo más malo de entre los malos, a quien han estado despellejando sin piedad, ¿quien es el trepador y el arribista entonces?

zapatero_ymilengua

Fue un fin de semana duro, de intenso trabajo, y ahora tengo un dolor de cabeza brutal.

sala_prensa2

Pero ha merecido la pena.

CQC

aparato

grupo2

Nota: Para la próxima, recordadme por favor que no me ponga un jersey de rallas horizontales.

Más fotos de la movida del finde, hechas por todos los colegas, aquí (pactamos un tag para nuestras fotos comunes, así que son todas de la panda de mafiosos)

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