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Sep
15
    
Lo escribí el Septiembre-15-2008 | (16) comentarios |

Yo pensaba que eso de que cuando los padres se divorcian, utilicen a los hijos como arma arrojadiza es más de épocas en las que hay algo que ganar o perder: custodia, piso, pensión alimenticia, etc. Pero que con veintitantos mis padres nos utilicen a mi hermano y a mí como arma, me resulta extraño.

Y ahora me encuentro nadando entre dos aguas porque primero mi padre me metió de lleno en el conflicto al “auto-invitarse” a vivir en mi casa mientras encontraba piso, y ahora mi madre se ha lanzado en plancha al decirle a mi padre que yo creo que su comportamiento es el de un capullo impresentable (lo cual es cierto, pero también creo que mi padre puede vivir perfectamente sin esa información), y que no quiero que venga a vivir con Ifo y conmigo (lo cual también es cierto, creo que debería asumir las consecuencias de sus propias decisiones, pero eso no significa que vaya a dejar tirado a mi padre sin un sitio donde dormir), con lo que ahora mi padre, orgulloso como él solo, no quiere venir a mi casa.

Así que ahora estoy entre dos aguas:

  • Si acojo a mi padre en nuestra casa, soy una ZORRA por ponerme de su parte a pesar de todo lo que ha hecho.
  • Y si no le dejo venir mientras encuentra otro sitio, soy una ZORRA por dejarle en la calle.

¿Hay alguna forma de salir bien parada de una situación así?

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Ago
28
    
Lo escribí el Agosto-28-2008 | (9) comentarios |

Como te lo cuento. Esta es una de las búsquedas que hacía alguien en google, y sorprendentemente, le llevaban hasta mi blog: “mi novia es demasiado feminista“.

Diplomatic OFF:

Un buen par de hostias te daba yo, para que llores con motivo.

De verdad que no me lo explico. ¿Y no se te ha ocurrido pensar que quizá es que tú eres demasiado machista, querido? No, probablemente eso ni se lo plantea. Compadezco a la pobre novia, de verdad.

Cuando volvimos de la luna de miel, le explicamos a mi madre una anécdota ocurrida durante el viaje. Resulta que para contratar las excursiones en cada puerto, tuvimos que rellenar un formulario con nuestros nombres y otra información. Pues en el espacio para los nombres y apellidos, a Ifo, que es un poco antiguo el pobre para según que cosas, le hacía gracia que pusiera mi nombre, mi primer apellido, y en lugar de mi segundo apellido, la fórmula “de…” y su primer apellido. En algún lugar lo había visto, y le hacía gracia. Días después le enseñé este post de Chapi Escarlata sobre este tema, pero él no sabía entonces que se trataba de la fórmula que utilizaban las mujeres casadas durante el franquismo:

Cuando estéis casadas, pondréis en la tarjeta vuestro nombre propio, vuestro primer apellido y después la partícula de, seguida del apellido de vuestro marido. Por ejemplo, Carmen García de Marín. Es la fórmula más agradable, puesto que no perdemos nuestra personalidad, sino que sigue siendo Carmen García, que pertenece al señor Marín…

Se trata de un extracto de los libros de la Sección Femenina de Falange Española de las JONS, que tenían que aprender las niñas en el colegio. Aún así, pese a que yo ya sabía esto y me parecía aberrante, como me puso esa carita suya de cachorrito que ha hecho una trastada, y él no sabía esto, sino que era una fórmula que había visto y le hacía gracia, accedí sin darle mayor importancia y puse mi nombre, mi primer apellido, la partícula de, y su primer apellido. Le dí el capricho, sabiendo que no iba a consentir que ese detalle tuviera mayores consecuencias. Y al volver, le expliqué a mi madre toda la historia. Su consejo fue de los que no dejan lugar a dudas:

Ni un paso atrás, ni para tomar impulso.

Probablemente, si mi marido fuese este chico, habría buscado en internet esa misma noche: “mi suegra es demasiado feminista y resulta una mala influencia para mi mujer“. En cuanto al chaval que buscó en google “mi novia es demasiado feminista“, solo se me ocurre darle un consejo: háztelo mirar. No estoy segura de si lo tuyo se cura o es de por vida, pero al menos tu novia vivirá más tranquila. Eso, si no te deja antes por capullo machista.

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Ago
17
    
Lo escribí el Agosto-17-2008 | (5) comentarios |

Vivimos en una comunidad de vecinos que está completamente cerrada a cal y canto del exterior, a la que no se puede acceder si no es con llave o picando a algún vecino para que abra, y aún así es posible que la puerta que comunica la escalera con el interior de la comunidad (la zona común, donde están la piscina, la zona ajardinada, el parque infantil y demás) también esté cerrada con llave.

Y lo que es peor: una vez dentro, en la zona comunitaria, no hay forma de salir si no es con llave, porque en los portales interiores no hay ni portero automático ni maneta en las puertas, así que o tienes suerte y te encuentras alguna abierta, o no sales de ahí dentro si no es con llave o bien pegando cuatro gritos y que algún alma caritativa se digne a salir de casa y abrirte desde dentro del portal. Además, las viviendas tienen vídeo portero, por lo que podemos ver quien intenta colarse con la típica cantinela de “correo comercial“.
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Pues con todo y con eso, ayer a medio día llamaron a la puerta de mi casa dos policías urbanos. Al parecer, el presidente de la escalera había llamado a la policía para denunciar que varios rumanos se habían colado y se estaban bañando en la piscina.

De entrada, una se queda patidifusa

¿Cómo se han podido colar?

Abrimos la puerta de acceso a la zona comunitaria a los policías, y yo me asomo a ver si podía enterarme de algo, para el disgusto de Ifo. Solo consigo ver a los urbanos hablando con tres o cuatro chicos, que están sentados en uno de los bancos y con unas bolsas de deporte a sus pies. Muy discretos no parece que son, los chicos, por cierto.

Vuelvo a meterme en casa, decepcionada por la poca información que he podido obtener (si por eso yo prefería un ático con terraza en vez de un bajo con patio…Wink. Al poco rato vuelve a llamar a nuestro timbre la pareja de urbanos, para tranquilizarnos: no se trataba de rumanos, sino de amigos de uno de los vecinos.

Eek! ¿Perdón? Ahora sí que lo flipo.

Está bien ser precavidos, pero me pregunto: ¿el presidente de nuestra escalera ha llamado a la policía porque los amigos de un vecino de otra escalera (junto con el propio vecino, imagino) se estaban bañando en la piscina? ¿Pero esto que es? Evidentemente que cada vecino tiene derecho a que sus invitados disfruten de la piscina en su compañía (en cambio, el gimnasio y la sauna son instalaciones que las visitas tienen vetadas), de hecho mi familia y mis amigos han venido a casa un montón de veces y están hartos de bañarse en la piscina (que esa es otra: mi madre no hace más que decirles a _sus_ amigas que, si están aburridas, como _yo_ estoy de vacaciones, que se vengan a mi casa a bañarse en la piscina… tengo que tener una seria conversación con ella, está claro).

Así que me imagino la cara de gilipollas, y el consiguiente cabreo, del vecino y sus amigos al enterarse de que los han confundido con rumanos-jetas que se habían colado en la urbanización por todo el morro. Vamos, me pasa a mí y lo más probable es que pillara por banda a ese presidente de escalera y tuviera con él unas palabritas…

Por no hablar del racismo implícito en toda la escena: ¿cómo coño sabe el presidente que se trata de rumanos? Es evidente que no ha hablado con los chicos. Y no me digáis que por las pintas, porque estaban en bañador en la piscina… ¿Entonces? Que alguien me lo explique, porque no lo entiendo.

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En capítulos anteriores...



 
Jun
10
    
Lo escribí el Junio-10-2008 | (16) comentarios |

Como os expliqué ayer, no pudimos celebrar la despedida de soltera en la playa por el riesgo de que lloviera y se chafara la fiesta; además, éramos menos de las previstas y faltaban algunas personas importantes debido a que mi cuñada no había confirmado y algunas personas ni siquiera llegaron a enterarse, pero no importó, porque nos lo pasamos divinamente.

Nos encontramos en el Maremagnum a las 9, delante del MacDonald’s. Al grupito de amigas que nos esperaban se las veían desde lejos, porque llevaban unas orejas de conejitas en la cabeza y estaban armando jaleo con los pitos en forma de polla. Muy típico todo. Me colocaron las orejitas de coneja, me colgaron un pito-polla al cuello, y me colocaron una banda rosa con las letras “Sexy Girls” en plateado. No me disfrazaron de nada porque en la discoteca a la que íbamos después de cenar no dejaban entrar con disfraz (de hecho, los muy bordes incluso nos pidieron que nos quitáramos las orejas).

Despedida 006Cenamos en un salón enorme del Maremágnum, con cerca de 500 personas, varias despedidas a la vez, y casi el doble de chicas que de chicos. Nos dio la bienvenida el tío del 11811 (y si no lo era, lo parecía) y una drag queen espectacular, con un pelucón rosa y unas botas blancas increíbles. Hablaba con la gente un rato, y luego daba la bienvenida a cada grupo al grito de:

¡Viva la novia!
VIVAAAAAA

¡Viva EL CHOCHAZO de la novia!
¡¡¡VIIIIIVAAAAAAAAAA!!!

Y si eran un grupo de chicos, pues parecido.

A cada grupo de chicas que iba entrando en el salón (nosotras fuimos las primera), Mirian iba pasando revista, por si representaban algún tipo de competencia:

Esas son muy feas
Esas son muy viejas
Esas son muy gordas
Esas son muy pijas

Y es que le había echado el ojo “al apuntador” como ella dijo, el chico que pasaba preguntando por los grupos y nos iba colocando en las mesas.

Pudimos comprobar que los chicos le echaban mucha más imaginación al tema disfraces que las chicas, en general. Pudimos ver desde un Spiderman hasta un “marido en prácticas” con chaleco reflectante, pasando por un grupo que iba de entierro por el miembro del futuro casado, una Barbie Travestorro (en palabras de la Drag Queen, que por cierto respondía por el nombre Sara), y el mejor de todos, en mi opinión: un policía con minifalda y peluca rubia con trenzas a lo Pipi Calzaslargas. Brutal. El grupo de Spiderman resultaron ser los más cachondos de la fiesta, llevaban un megáfono y le iban añadiendo “su toque” a la despedida con frases ingeniosas de vez en cuando. Las chicas, en cambio, iban disfrazadas de ángel, de hawaiana, y similares. Nosotras, de conejitas Play Boy. Lo dicho, más originales ellos, sin duda.

Despedida 011La cena, un montón de cosas raras de picotear, chocos con unas bolas sospechosas de primero, y dos trocitos de salchicha de segundo. Casi ni comimos, pero el pan sí que tuvo éxito. Con forma fálica, claro, no podía ser de otra manera. Las muy petardas se guardaron en el bolso varios panecillos, “de recuerdo”. Sí, ya. Que eso mañana ya no necesita ni pilas ni nada… En fin.

La sangría, obviamente, hizo sus efectos, y antes del primer plato ya íbamos la mayoría bastante perjudicadas. Sobre todo Rosi y Mari Carmen, que se zumbaron ellas solas dos jarras, mano a mano, antes de terminar el primer plato. Rosi tiró la primera copa de sangría, mojó la silla, se manchó el vestido… Un drama, aunque es cierto que aunque fue la primera copa que se cayó, no fue la última. En una de esas que fuimos al lavabo, acabó tirando a otra chica de su silla y su copa de sangría también fue a parar al suelo… No se las puede dejar beber.

De postre, claro, un pollón enorme de pastel con un piercing en la punta, ¿qué otra cosa esperabas? Estaba buenísimo, por cierto.

Despedida 019Nos pusieron en una mesa que estaba en un lado de la sala, desde donde casi no se veía el escenario. Pero no éramos las únicas, porque cuando empezó el espectáculo un grupo de personas se levantó y se puso en los laterales para poder ver. Mi madre, que no puede estar mucho rato de pie, sobornó a los amigos de Spiderman con una jarra de sangría, y la dejaron sentarse en su mesa a ver la actuación en primera fila. No es nadie mi señora madre.

El espectáculo consistió en varias actuaciones de la drag queen cantando canciones festivaleras, remix de los éxitos de Raffaella Carrá incluido, que bailamos pegando brincos y cantando a pleno pulmón; la drag queen, otra chica y el pelocho de la entrada haciendo una parodia rara las bandas sonoras de las series de los 80 y canciones populares de la época como leit-motiv; y de guinda final, tres strep-tease: uno masculino, otro femenino, y el último masculino también.

Para ellos, una streaper con unas tetas de silicona horribles que más bien parecía que le hubieran implantado dos globos. Ya lo veréis en el vídeo si consigo subirlo. Hubo un momentazo en el que la chica le restregó las tetas en la cara a uno de los novios, y por poco acaba haciéndole sangrar la nariz, de lo duras que las tenía. Y para nosotras, dos boys bien armados. El primero tenía más bien poca gracia, iba de Curro Jiménez y bailaba al ritmo de Bon Jovi y similares (???). El segundo, el que me tocó a mí, iba de policía del SWAT, rollo Los Hombres de Harrelson, y bailaba ritmos funky, con mucha más gracia que el primero, y además mucho más guapo, desde mi punto de vista.

Llamaron a las novias a subir al escenario en dos grupos de 12 y nos colocaron en fila, 12 para el Curro Jiménez, 12 para el policía cañón, aproximadamente. Y durante la actuación, el boy iba cogiendo una a una a las chicas que estaban en fila contemplando el espectáculo, por orden de izquierda a derecha, por lo que a la primera chica que cogía el boy todavía estaba vestido, pero cuando bailaba con las últimas estaba ya en pelotas. Fue todo bastante inocente, un bailecito sin apenas roce (para mi tranquilidad), aunque con las últimas la cosa era ya bastante morbosa, con el tío en pelotas y las chicas agarrándose al culo como si les fuera la vida en ello; y con la última chica, el streaper que llevaba ya un rato en pelotas y jugando a enseñar pero poco con un pañuelo, la hacía sentarse en la silla, le tapaba la cabeza con el pañuelo y se ponía frente a ella en plan mamada, y a la chica se la veía retirando la cabeza, con la sensación de no saber dónde meterse, la pobre. A mí tampoco me hubiera hecho ni pizca de gracia.

Viendo el panorama, cuando me tocó subir a mí en el segundo grupo, me puse al principio de la fila, la segunda, aunque mis amigas me gritaban desde el lado del escenario que me pusiera al final, que ahí no iba a pillar anda. Cabronas… En cambio, la chica de mi derecha, la que estaba la primera, me dijo que cuando acabara con ella se volvía a poner a la cola, al final… Grin ¡Qué panda!

En primera fila, contemplando el strep-tease, había un grupo de señoras mayores que no se perdían detalle. Y por poco les da un chungo cuando vieron el trasto que tenían los boys entre las piernas. No me extraña, la verdad es que los chicos estaban más que bien dotados. Me pregunto si todo eso que les colgaba sería natural, porque me pareció una cosa desproporcionada.

Al acabar la cena y el espectáculo, nos fuimos a la discoteca, en el propio Maremágnum. La verdad es que el ambiente del Maremagnum para ir de discotecas a mí no me gusta demasiado, pero como íbamos ya bastante contentillas, como que nos dio igual. Y allí nos encontramos con lo peorcito de la noche. Coincidimos varias despedidas, y claro, había tantos buitres babosos deseando ligarse a alguna tía aprovechando la borrachera que casi no se cabía, y por supuesto bailar con un poco de libertad era algo prácticamente imposible. Mirian, Marta (mi ex-cuñi) y Soraya se tenían que quitar a los tíos de encima a manotazos. Bueno, Marta no, Marta estaba encantada. Era algo extraño ver a mi ex-cuñi allí, ligando sin inhibiciones, cuando un mes antes todavía era la novia de mi hermano. Por cierto, al final probablemente sí que venga a la boda, o al menos eso es lo que dijo. Mi hermano, preguntado antes claro, dijo que no le importaba que ella viniera. Lo que ya no sé es qué haré con el ramo, pero ya veremos.

De la discoteca nos fuimos pronto, porque estábamos cansadas (los zapatos nos estaban destrozando los pies y llegó un momento en que yo ya casi no me tenía en pie), la música era horrorosa y el ambiente bastante descorazonador, con tanto buitre pululando y sin sitio para poder escapar. Nos pasamos más de la mitad de la noche en la terraza, donde hacía fresquito, no había tanta gente y se podía bailar a gusto. La única que parecía estar pasándoselo bomba era mi ex-cuñi, que se largó por su cuenta con un tal Roberto Carlos que acababa de conocer, y cuando todas quisimos irnos, ella quería quedarse con Mirian, a la que tampoco le apetecía demasiado estar de aguanta-velas. Como no había coches suficientes, y encima ellas habían venido con el coche de mi hermano y mi madre no estaba dispuesta a prestárselo, no le quedó más remedio que volverse con el resto del grupo. Aún no he hablado con ella, así que no sé cómo le sentó, aunque imagino que no demasiado bien.

El domingo amanecí con unas agujetas hasta los sobacos, literal, no me lo explico. Casi no podía abrir los ojos, de lo que me picaban. Y el lunes, arrastrando todavía las agujetas, tuve que llevar las gafas todo el día, porque el escozor de ojos no se iba. Me hago mayor, ya no estoy para estos trotes.

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May
26
    
Lo escribí el Mayo-26-2008 | (17) comentarios |

¿Cuantas cosas se pueden torcer a última hora cuando estás preparando una boda? Hagamos un breve recuento:

1. Mi cuñi, que era quien se encarga de organizar la despedida de soltera, ha cortado con mi hermano. Se sigue encargando de la organización, y sé que a la despedida vendrá, pero a la boda no lo sé. En cualquier caso, es una situación bastante rara. Y mi hermano, claro, está bastante jodido.

2. Mi madre ha invitado por su cuenta y riesgo a la despedida de soltera a una impresentable a la que no tengo ningunas ganas de verle la cara.

3. Ifo está histérico pensando en su despedida de soltero. No quiere tener despedida, dice que eso no va con él, y está acojonado perdido pensando en la que le pueden montar, y sobre todo en las putadas que le tendrán preparadas sus amigos.

4. La florista se niega a hacerme el ramo de novia como yo quiero, porque no le da la gana, simplemente. Se empeña en que no quedará bonito. Yo lo quiero de rosas blancas, y con las rosas abiertas, que no tengan forma de capullo cerrado sino que se las vea bien. Y la borde de la florista dice que parecerá que están pansidas y que no quedará bonito. ¿Acaso estas flores parece que estén pansidas? No, y a mí me gustan así. Pero a ella no, y dice que si no le gusta cómo queda, no me las va a poner. ¡Pues vaya! Puedo aceptar que me diga qué tipo de flor aguantará más o menos, en el coche, en el portal, o donde sea, pero críticas estéticas no acepto. Además, quería ponerle a Ifo en el ojal una rosa roja o una orquídea rosa (con todos mis respetos, el efecto quedaría demasiado gay para mi gusto) para diferenciarlo del resto de hombres de la familia. No me da la gana, mi novio no va a llevar una orquídea rosa en el ojal; y mi padre, mi hermano y mi abuelo tampoco. Bueno, pues a la florista no le hizo gracia. Ya veremos cómo sale la cosa, porque es amiga de mi suegra, y ya me ha estado enviado indirectas, como que tengo a la pobre florista preocupadísima por el tamaño de las rosas de mi ramo. En fin, ya veremos.

5. Además, está el tema de que yo quería partir el ramo y darle la mitad a cada cuñada. Ahora ya no puedo porque solo tengo una cuñada, y ya le he encargado a la florista que me lo monte en dos partes y cogido por un clip para poder separarlo. Si al final viene Mari Carmen, como le había prometido una rosa del ramo, igual le doy la sorpresa de darle la mitad, porque ahora me da palo dárselo a mi ex-cuñi, aunque ya se lo había prometido, y seguro que se lleva un chasco (eso, suponiendo que venga a la bodaWink. ¡Ay, qué mal rollo, no sé qué hacer!

6. La música del restaurante: tenía previsto enviar hoy por fax el documento con la música de cada momento especial, y la que queremos que suene durante el baile, pero ¡no lo encuentro! Suerte que aún tengo un par de días de margen, pero ese documento tiene que aparecer como sea.

7. La organización de las mesas es como hacer el cubo de Rubik, y mi suegra todavía no me ha confirmado a más de la mitad de los invitados. Lo peor es que voy a tener que pillarla por banda en un par de semanas máximo, porque la veo muy dispuesta a esperar hasta el último momento, y no tengo ganas de ir con nervios y con prisas a última hora.

8. El viaje de novios lo hemos contratado en la agencia de viajes para la que trabaja Ifo, pero aún no está pagado porque se encarga su madre de eso. Ya tenemos el pasaporte y el DNI electrónico (a pesar del policía borde), pero el viaje propiamente dicho está bastante en el aire. Digamos que hay bastante mal rollo en el trabajo, no está muy claro que no los mande a la mierda antes de la boda, y tal y como está el patio es probable que nos hagan LA PUTADA de anular el viaje, si se ponen en plan cabrón (cosa que no me extrañaría lo más mínimo). Así que, a un mes de la boda, estamos buscando otra agencia de viajes. Genial, como os podéis imaginar.

9. Nos llamaron para hacer el cursillo prematrimonial hace unas tres semanas, pero no pudimos concretar cita con la pareja de acogida que nos tocó, y aún no nos han vuelto a llamar nos ha llamado hoy para hacer el cursillo el miércoles. Menos mal, porque se nos echa el tiempo encima, y hasta que no hayamos pasado por este trámite el cura de nuestro pueblo se niega a darnos el expediente para que nos podamos casar en la iglesia que nosotros hemos elegido y donde ya tenemos fecha.

10. Mis uñas están hechas una pena. Estoy probando el método Maripuchi para dejar de morderme las uñas, que consiste en pintármelas de colores cantosos para que me dé cosa mordérmelas y las deje en paz durante un mes. Parece que funciona, al menos esta semana está funcionando, veremos si aguanto lo que me queda hasta la boda. Aún así, me parece que un mes es un plazo demasiado corto para que mis uñas se regeneren y mis dedos tengan un aspecto aceptable. En cualquier caso, tendré que hacerme la manicura unos días antes.

11. Mi peluquera es imbécil. Cuando tuve la última prueba del vestido, fui el día de antes a la peluquería, para hacer la prueba del peinado. Le recalqué que quería que el peinado me durara hasta el día siguiente, que ya me las ingeniaría yo para que se mantuviera por la noche, pero que tenía al día siguiente la prueba del vestido y quería verme con el peinado. Le llevé hasta el tocado para que pudiera hacerme la prueba con todos los complementos. ¿Y qué hizo la tipa? Me alisó el pelo, me hizo unas ondas con las tenacillas, no me puso ni laca ni nada, ¡y me cogió una coleta! Me dijo que más o menos así es como me vería. Pero, a ver, ¿no te he dicho que quiero que me hagas un peinado semi-recogido, que me dure hasta el día siguiente? ¿PUES-QUÉ-COÑO-ES-ESTO? Estoy planteándome seriamente cambiar de peluquera, necesito una que venga a casa bien temprano y que nos peine y maquille a mi madre y a mí. De momento he encontrado esta donde parece que son especialistas, pero a ver lo que cobran por el desplazamiento, porque están en Barcelona, y la sección de maquillaje no me convence lo más mínimo. Buscaré también en Sabadell y en Castellar, porque este viernes tengo la prueba con el vestido y se me echa el tiempo encima. Además, tengo que teñirme el pelo, y de esta tía no me fío.

12. Necesito unas bailarinas blancas como repuesto de emergencia por si los zapatos me matan el día de la boda porque tienen bastante tacón, pero no las encuentro por ningún lado.

13. Y, para colmo de males, no deja de llover. Se ha pasado todo el finde lloviendo, y me temo que el viernes, cuando tengo la prueba del vestido y del peinado, llueva también. Mi idea original era ponerme los zapatos durante todo el día, para ir haciéndome a ellos y que no me hicieran daño el día de la boda (o que me hicieran lo mínimo posible), pero si no deja de llover no va a poder ser (no sea que mis fantásticos zapatos de novia acaben en un charco), y ya veremos qué ocurre con el peinado, porque si también llueve ese día llegaré a Pronovias hecha una piltrafa.

14. Y, por si fuera poco, bola extra: me peleo con mi mejor amiga (???) apenas un mes antes de mi boda. Es cierto que ella se estaba portando como una auténtica imbécil, y ni siquiera tenía muy claro que viniera (no: tenía clarísimo que NO vendría), pero joder, empiezo a sentirme ligeramente desbordada por la situación.

No sé si queda algo más que pueda salir mal. Lo que sé es que quedan 33 días para la boda, y la lista de cosas que tengo bajo control es bastante más corta.

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May
22
    
Lo escribí el Mayo-22-2008 | (17) comentarios |

Ayer leí un post en el blog de Florci sobre el “bullying” o acoso escolar, que me puso los pelos de punta: por la viveza con la que explicaba lo que sentía, lo que había vivido… Y también porque me recordó las humillaciones que yo misma padecí en el colegio cuando solo era una cría. Sí, yo también sufrí acoso escolar en mi infancia, desde los 8 ó 9 años hasta los 13 en que mis padres lograron cambiarme de colegio.

Lo recuerdo como una época en la que la salida del cole era un momento terrorífico, donde cada día tenía que preparar un plan de fuga como fuera si no quería llegar a casa con moratones, con escupitajos en el pelo y en la ropa, con chicles enganchados en el pelo, con la mochila pisoteada y las libretas destrozadas…

Y en clase la cosa no mejoraba. En la hora del patio los matones de clase pasaban bastante de mí y me ignoraban, no así en la hora del comedor cuando también aprovechaban para torturarme; y en clase no era extraño que chulearan a los profesores y me hicieran a mí la vida imposible delante de ellos sin contemplaciones, como ponerme la zancadilla cuando me hacían salir a la pizarra, darme empujones a la que tenían ocasión, pegarme chicles en el pelo o escupirme, esconderme la mochila o pasársela de unos a otros, boicotearme a gritos cuando los profesores me hacían hablar…

A Florci la acosaban por tener un acento diferente y por ser pelirroja. A mí me acosaban por tener capacidad de retención y facilidad para recordar, lo que hacía que me fuera muy fácil obtener buenas notas. Resumiendo: me pillaron gato por ser “la empollona” de la clase, con todo lo que eso comporta. Y dejar de estudiar no sirve de nada, porque no es un “motivo” sino una excusa como cualquier otra la que estos impresentables utilizaban para acosarme. Podría haber sido cualquier otra cosa, podría haber sido cualquier otra persona, pero me tocó a mí sufrir el maltrato de estos bestias con tan pocos añitos.

En mi caso también se dio el famoso “triángulo del bullying”: la persona acosada (en este caso, yo), los acosadores (varios chicos y una chica, que era la cabecilla del grupito de matones), y los que observaban y animaban a los acosadores. Se da la circunstancia, además, de que puesto que todos me consideraban una víctima de maltrato escolar, había personas que en un momento determinado, para sentirse mejor ellas, optaban por humillarme también de alguna forma, uniéndose al coro de los acosadores. La gorda Daniela me lo hizo pasar fatal muchísimas veces, iba de amiga y cuando ella se sentía mal consigo misma me humillaba a mí delante de todo el mundo, se las daba de dura pero ella también sufría por su sobrepeso, aunque a ella nadie la torturaba ni la humillaba como a mí; y la gorda Toñi, aunque ni siquiera iba a mi clase sino que estaba un curso por encima, también aprovechaba las horas del patio y del comedor para hacerme la vida imposible. Toñi es la indeseable que mi madre ha invitado a mi despedida de soltera.

Mi madre ya no sabía que hacer: si me venía a recoger a la salida del colegio, al día siguiente me daban el doble en la hora del patio; si no venía a recogerme, me las tenía que apañar yo solita para librarme del acoso de esa gentuza; si iba a hablar con los profesores o con el director, malo; si hablaba con los padres de las fieras, peor… En aquélla época no había la información que hay ahora, nunca se nos ocurrió denunciarlo, solo tratamos de que los profesores pusieran de su parte (unos más que otros) y los padres se implicaran un poquito en la educación de esos animales que tenían por hijos (también con éxito desigual).

Si os soy sincera, quizá es la parte correspondiente a la responsabilidad de los padres la que más me sorprende. Se habla de los adolescentes y los niños de hoy, pero ya hace 15 años había críos a los que sus padres se veían incapaces de controlar. Si a esas edades tan tempranas los niños y las niñas (una en concreto sobre todo) ya van de ese palo, ¿qué les puede esperar en el futuro? Nada bueno, está claro.

Todo aquello terminó cuando mis padres consiguieron cambiarme de colegio en 8º de EGB, con lo que se acabó aquélla tortura. Del colegio público me consiguieron plaza en un colegio concertado a varios kilómetros de casa, en el que estudiaba mi hermano, y solo por enchufe, porque mi madre conocía a una de las profesoras (curiosamente, tener a mi hermano estudiando en ese centro me perjudicó más que ayudarme, porque vaya pieza que estaba hecho también el enano… y en el cole no querían arriesgarse a tener a otra gamberra como él, pero en la clase de los mayores).

Hace un par de años o tres saltó a los medios de comunicación el caso Jokin: un chico se había suicidado tirándose desde un muro, porque ya no podía seguir aguantando el acoso al que le sometían sus compañeros de instituto. Lo dramático del caso, parece ser que fue lo que consiguió que las administraciones públicas se pusieran las pilas e investigaran este tema a fondo, desde entonces se empezó a acuñar el término “bullying” y el acoso escolar dejó poco a poco de ser considerado “cosas de críos” para ser tratado como algo más serio, como lo que es de hecho: terrorismo infantil. A los menores acusados de provocar la muerte de Jokin se les impuso una pena de 18 meses de libertad vigilada. Amos, hombre, nomejodas. ¿Libertad vigilada? ¿Por quien? ¿Por sus padres? ¡Venga ya, cachondeíto el justo! ¿Por las autoridades? ¿Les pondrían un policía en el culo? No estaría mal, abriría un bonito precedente para las mujeres víctimas de malos tratos… pero me temo que va a ser que no. ¿Entonces qué coño es eso de libertad vigilada?

Os confieso que nunca tuve el valor suficiente para hacer lo que realmente me pedía el cuerpo en aquella época, e incluso años después. Son muchas veces las que he soñado con la cabecilla de la panda de terroristas infantiles que me acosaban, tirada en el suelo, y yo saltándole encima de la cabeza, bricando encima de su barriga, destrozándole la boca, saltándole los dientes… Después de lo que me hicieron pasar durante años, ¿qué esperábais? Ya no me quedan mejillas que poner, y aunque me quedaran, ¡¡no me da la puta gana!!

He podido saber un poco qué ha sido de la vida de estos terroristas escolares. Uno de ellos es boxeador. ¡Claro! ¿Qué si no? Me lo dijo todo orgulloso, ¡hasta había salido por la tele alguna vez! Mira que bien, de algo te sirvieron los puñetazos que me dabas cuando era una niña, desgraciado. La gorda Daniela trabajaba de cajera en el supermercado de delante de casa de mis padres, se casó y tuvo al menos un hijo. Y a la cabecilla de la panda me la encontré cuando yo trabajaba en el aeropuerto, una vez que cambié el turno y en lugar de ir de mañana me tocó ir de noche. A las 11 de la noche, a punto de cerrar la oficina, la ví entrar a ella, con su bata de limpadora y un mocho viejo: trabajaba limpiando las oficinas del aeropuerto por las noches. Creo que no llegó a sacarse el graduado escolar. La satisfacción que sentí cuando la ví, la sonrisa que me iluminó la cara ante aquella situación tan desigual, creo que pudo aplacar un poco las ansias de empalarla con el palo de la fregona. Pero solo un poco. Todavía conservo las mismas ganas de romperle la cabeza y bailar una rumba sobre su estómago que tenía hace 15 años. De hacerle sentir solamente una vez lo que ella me hizo sentir a mí durante años. Y es que estas cosas, por muchos años que pasen, difícilmente se olvidan. Que te marquen más o menos, depende de cada una, pero olvidarse no se olvida nunca.

Cuando oigo algo relativo a la “tierna infancia” todavía me descojono: Ni yo, ni Florci, ni nadie que haya sufrido acoso escolar a esa edad puede considerar “tierna e inocente” la infancia. Los niños pueden ser extremadamente crueles.

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May
08
    
Lo escribí el Mayo-8-2008 | (14) comentarios |

Mi cuñi lleva varios días reclamándome los teléfonos de la gente que va a venir a la despedida de soltera, dice que ha mirado varias cosas que son para un grupo de mínimo 15 personas y si somos menos no se puede hacer. Miedo me da la que puede estar liando.

Ayer le envié la lista y esta mañana he hablado con mi madre sobre el tema. Dice que vamos un poco justas de tiempo, que hemos esperado demasiado. Al final, lo de la despedida de soltera en Ibiza queda completamente descartado por motivos económicos: estamos todas tiesas, y si la montamos tan lejos y tan cara iban a venir cuatro gatas. De todas formas, por una parte confío en mi cuñi, pero por otra me da pánico. Ya veremos como acaba la cosa.

Pero lo que más me ha molestado de la conversación que he tenido con mi madre, es que me dijera que ha invitado, por su cuenta y riesgo, a una persona que yo no soporto, y ella sabe perfectamente que no la trago. Se lo dejé bien claro, que no pensaba invitarla a la boda porque no la aguanto, y ella va y la invita a la despedida de soltera. No lo entiendo, de verdad. No quiero que venga, no me da la gana. De adolescentes mi insultaba, me pegaba, me hacía la vida imposible en el patio del colegio. Es la típica que te mira, se descojona en tu cara, te insulta, te humilla, y todo el mundo se lo toma como una broma porque te lo ha dicho riéndose. Pues con una carcajada yo también me puedo cagar en su puta madre, y entonces nadie se lo toma a broma, y me dicen que qué mal genio tengo. Joder, con la ley del embudo.

No me ha hecho ni puta gracia que la invitara, y presiento que como venga nos va a dar la noche. Es la sobrina de una amiga de la familia, y esa amiga sí que viene. Pero, vamos, que me parece a mí que la despedida de soltera es un momento para celebrarlo con las amigas más íntimas, y no con la petarda a la que tienes que invitar por compromiso. Esa, si quiere, que venga a la boda, que una invitada por compromiso más, total, tampoco se va a notar entre tanta gente, pero ¿en la despedida de soltera? ¿en mi fiesta de cachondeo más íntimo con mis amigas? No, en esa fiesta no pinta nada.

Si me la encuentro antes de la despedida, se lo pienso decir bien clarito a la cara:

Te ha invitado mi madre, pero _yo_ no quiero que vengas a mi despedida de soltera porque no me caes bien.

Que le quede bien claro. Y si aún así tiene el morro de presentarse el gran día… es que no me puedo esperar nada bueno de ella y fijo que la lía.

¿En qué líos me metes, madre? A ver si, con un poco de suerte, lo arregla ella y le dice que ha sido una metedura de pata, un error suyo, y que no puede venir… En fin, ya os contaré.

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Mar
08
    
Lo escribí el Marzo-8-2008 | (2) comentarios |

Ya tengo los zapatos que llevaré el día de mi boda. Ifo me ha llevado a Barcelona esta mañana a comprarlos en El Tocador de la Novia, una tienda encantadora que hay en Barcelona en la calle Roger de Lluria nº 161, y está especializada en zapatos, tocados y ropa interior de novia.

El personal es un cielo, unos profesionales con muchos años de experiencia, que saben cómo tratar a las futuras novias y aconsejar, y eso se nota y se agradece. Te dan una tranquilidad absoluta, si les llevas una foto del vestido de novia, saben aconsejarte sobre lo que mejor le va, colores, texturas, estilo… Y al mismo tiempo, que se adapte a tu personalidad y que te veas cómoda.

Yo lo tuve claro prácticamente desde el primer momento. A pesar de que en un primer momento había pensado en unas sandalias, el chico que me atendió me dijo que me lo quitara de la cabeza, que mi vestido es muy clásico y no le van nada unas sandalias, porque solo se me verá la puntita y no quedaría nada bien unos dedos desnudos saliendo por debajo de la falda. Tenía toda la razón, así que me decidí por unos descubiertos en el talón y cerrados por delante.

Olisqueé por toda la tienda, tienen más de 100 modelos en exposición y me probé varios, unos sugeridos por el propio vendedor y otros elegidos por mí. Tengo un ojo clínico que es demasiado: al final me quedé los primeros que me elegí. Probé con unos de punta afilada y tacón bajo, pero no me acabaron de convencer, la punta me parecía excesivamente agresiva, así que me quedé con unos con puntita redondeada y, en mi opinión, mucho más monos.

He colgado varias fotos en mi flickr, y a continuación si pincháis en SEGUIR LEYENDO podréis ver cuatro fotos más en grande. No las ha puesto directamente aquí porque Ifo no quiere ver los zapatos, de hecho no quiere ver nada de mi vestuario. Ha pillado por error el liguero que me han regalado en El Tocador de la Novia, y ya me ha dicho que lo tengo que cambiar por otro. Suerte que me lo está haciendo mi abuela a mano con todo su cariño (del gusto, ya os contaré). Y me ha advertido que, si pilla algo más, me lo hará cambiar, porque quiere que absolutamente todo sea a la vez un misterio y una sorpresa para él ese día.

Por cierto, como tenía que llevar la foto del vestido a la tienda, la llevaba guardada en la mochila. Y como esta tarde hemos quedado con mis padres, les he enseñado los zapatos, y la foto del vestido a mi cuñada, la hermana de Ifo, que aún no lo había visto. Mi padre ha pillado la foto y ha visto el vestido también. Diga lo que diga, se moría de la curiosidad, porque para que él haga eso, le tenía que estar picando el gusanillo desde hace tiempo. Mi madre se ha quedado la foto, me imagino que para enseñársela a sus compañeras de trabajo: está deseando presumir. Me decía incluso que el día de la prueba con el vestido (la tengo el día 28 de marzo, en tres semanitas) se iba a llevar la cámara para hacer fotos. Me habían dicho que eso da mala suerte, y se ha quedado un poco desilusionada. Lo que yo te diga, está deseando presumir.

La parte decepcionante de la historia ha sido cuando me he dado cuenta de que mi suegra, a 16 semanas para la boda, aún no le ha dicho nada a nadie de su familia, ni siquiera los más cercanos lo sabían, y eso que viven en el mismo edificio. Ella dice que no le ha dicho nada a nadie todavía por el tema de la operación (por cierto, le darán el alta el lunes o el martes y todo ha ido bien), pero lo cierto es que que había posibilidad de que la operaran lo sabíamos desde finales diciembre, y que nos casamos lo saben desde hace bastante más tiempo (de hecho, a mediados de noviembre vino con mi madre, mi abuela y mi cuñi a probarme vestidos de novia, y a finales de octubre ya sabían que habíamos dado la paga y señal en el restaurante), así que como excusa no me cuadra demasiado. Más bien me da la sensación de que hasta ahora no tenían del todo claro que la boda fuese a tirar para adelante, esperaban que nos arrepintiéramos en cualquier momento y lo anuláramos todo, y por eso no le han dicho nada aún a la familia. Me dolería mucho que fuese así, aunque solo es un pálpito personal y, claro, no lo puedo demostrar. Llamadme desconfiada si queréis.

Al final la familia más directa de Ifo se ha enterado esta tarde y todavía lo están flipando, claro, porque no tenían ni la más remota idea. La situación ha sido un poco violenta, porque digamos que se han enterado un poco forzados por las circunstancias (yo allí, enseñándole a mi madre, abuela y cuñada, los zapatos de la boda y el vestido, y la mitad de los presentes no sabían nada de boda, así que os podéis imaginar el cuadro). A principios del mes que viene tendremos ya las invitaciones, así que mi suegra tampoco podía esperar mucho más a decirlo, pero vamos, ella se lo gestiona como le da la gana.

Aún falta el traje y los zapatos de Ifo, que todavía no ha empezado a mirar nada aunque dice que lo tiene bastante claro. Seguramente la semana que viene vaya a mirar algo. Y el viaje de novios lo terminaremos de rematar este lunes. Se nos echa el tiempo encima, pero vamos cerrando cositas. Os sigo contando. Si queréis ver las fotos de los zapatos, clickad en SEGUIR LEYENDO.

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Dic
10
    
Lo escribí el Diciembre-10-2007 | (13) comentarios |

Quirofano Esta mañana han operado a mi hermano de apendicitis. Suena a operación chorra para quien no ha tenido que pasar por ello, pero representa, entre pitos y flautas, dos horas de quirófano (en realidad, media hora de operación), anestesia general y abrirle en canal. Nunca había visto a mi hermano tan hecho polvo, cuando hemos pasado a verle en el post-operatorio, recién pasado el efecto de la anesteisa, con los puntos calientes todavía, con la boca pastosa todavía por la anestesia y casi sin poder hablar, conectado a una botella de suero, pidiéndonos que no le hiciéramos reír porque le tiraban los puntos y le dolía horrores.

Teóricamente no podía comer, y dicen que uno de los primeros síntomas de la apendicitis es que te quita el hambre… Pues el tío se ha pasado toda la noche pidiendo en sueños un bocata de lomo con queso. Genio y figura.

Estaba acojonado perdido, antes y después de la operación. Era la primera vez que tenía que pasar por un quirófano, y estaba muerto de miedo. Mi madre también, y encima ha pasado la noche sola, porque en la habitación no dejaban más que un acompañante y sin sofá siquiera donde poder descansar. No ha dormido en toda la noche, en parte por los nervios, en parte por la situación. Mi madre también lo ha pasado horriblemente mal, también estaba muerta de miedo. Cuando la doctora nos ha explicado que ha ido todo bien pero que aún estaba atontado por la anestesia y que en un rato lo subirían a la habitación, no ha podido aguantar más y se ha echado a llorar. Se me partía el alma de verla así. Y ver a mi hermano con los ojos llorosos y roto de dolor me ha destrozado por dentro.

El personal tampoco ayudaba. Al terminar la operación, le dejaron en una sala con varios recién operados más, donde solo nos dejaban entrar de dos en dos (estábamos allí 8 personas en total por él: mis tres abuelos, mis padres, mi novio, mi cuñada y yo, y la doctora nos ha puesto mala cara por querer estar con él en ese momento, ¡bruja!), no nos ha dejado estar allí más que unos minutos, con bata de un solo uso y después de habernos desinfectado las manos. Le dijeron que en media hora lo subían a la habitación, y una vez le habíamos visto todos y habíamos hablado unos minutos con él, la doctora no nos permitió volver a entrar, ni siquiera a su madre y a su novia, y acompañarle hasta que le subieran a la habitación. La media hora prometida hasta que le trasladaran a un sitio algo más apacible finalmente se convirtió en 5 horas, sin información, sin compañía, sin saber por qué tardaban tanto, sin que nadie le dijera si todo iba bien o había ocurrido algo para que le tuvieran allí mientras al resto de compañeros sí los iban trasladando a sus respectivas habitaciones… Terrible. Finalmente “lo único” que ocurría era que no tenían camas libres, pero no me quiero ni imaginar el mal rato que ha debido pasar allí, solo y sin información, recién operado, todavía atontado por la anestesia, muerto de dolor y sin saber si había ido algo mal. Para trabajar con personas, parece que no tienen la más mínima empatía.

Hospital_de_Bellvitge_-_Hospitalet_de_LlobregatMañana volveré al hospital a verle, espero encontrarle algo mejor. Él es fuerte, siempre está de cachondeo, no le había visto llorar desde que le dejó aquél zorrón, y de eso hace ya mucho tiempo. De hecho, ha sido él quien me ha consolado a mí en los momentos malos, a pesar de ser mi hermano pequeño, así que no me acabo de acostumbrar a este nuevo papel de hermana mayor, y ser yo quien le anime a él. Le he comprado una revista que sé que le gusta, y le he dado a mi padre la consola portatil para que se entretenga, pero salvo esto y alguna que otra broma chorra, no se me ocurre qué más puedo hacer para animarle.

Creo que nunca antes le había visto asustado, y no ha sido hasta que le he tenido delante, recién operado, que he sido consciente de la magnitud de su miedo, de lo acojonado que estaba. Se me ha encogido el corazón y he tenido que esforzarme para no ponerme a llorar. Es lo último que necesitaba en ese momento, ya bastante asustado estaba. Le he visto como un niño pequeño deseando que le abracen. Y he deseado abrazarle y acunarle para que se le pase el miedo, pero no me he atrevido por no hacerle daño y porque estaba intubado y entumecido y apenas se podía mover.

Diox, como odio los hospitales.

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Jul
12
    
Lo escribí el Julio-12-2007 | (14) comentarios |

Advertencia - Post largo

Pues si, amiwitos y amiwitas, ayer me enteré por su propia boca de que mi ex lee mi blog. La primera reacción fue quedarme a cuadros. Normal, ¿cómo te quedarías tú si te dijeran que tu ex lee tu blog, que para tí es como tu diario personal? Pues supongo que igual que yo, flipada.

Por la noche, “alguien” (desconozco quien estaba detrás del ordenador, y no sería la primera vez que una persona se hace pasar por otra entrando en su cuenta de correo, ¿verdad?), decía que alguien” me envió un e-mail. No sé quien estaba detrás del ordenador tecleando, solo sé lo que ví en mi pantalla. Y este e-mail procede de la cuenta morenaza_tatuada@hotmail.com (¡morenaza tatuada! ¿no suena un poco a porno-star?), y en la cabecera del mensaje, en el campo “DE:”, aparece con nombre y apellidos Alba H. Luque (click en la imagen para ampliarla)

Captura e-mail de alba

Nótese que, hasta el día de ayer, en este blog no encontrarán nombres y apellidos: el criterio editorial ha sido siempre, y lo seguirá siendo, utilizar pseudónimos o simplemente nombres sin apellidos. Así que la persona que me envía este e-mail, sea quien sea, se presenta a sí misma como “la tarada, a pesar de que YO nunca dije quien era “la tarada” con nombres y apellidos. Esta persona se identifica a sí misma con tal personaje, y en el correo que me ha enviado me cuenta una escena que, efectivamente, pasó (es cierto que tuve que llamar a mi ex porque iba a anular su tarjeta de débito que estaba asociada a un contrato a mi nombre), aunque no sucedió como ella lo cuenta (lo que viene siendo la tónica general cada vez que esta ¿mujer? contacta conmigo de una forma u otra). Esta es una captura de pantalla de MI cuenta de correo, que al ser mía, estoy autorizada a publicar.

Lo cierto es que, por un lado, no tengo manera de saber realmente quien estaba al otro lado del ordenador y redactó este e-mail. Tampoco tengo manera de saber si la novia de mi ex se llama realmente como aparece en el encabezado del e-mail, con nombre y apellidos. Lo único que sé es que “alguien” que dice llamarse así me envía un e-mail donde dice que es la novia de mi ex, amenazándome e insultándome. Pero, claro, nadie te pide el DNI para abrirte una cuenta en hotmail, y tampoco te hacen completar aquello tan arcaico de “estado civil”. Y aunque realmente la cuenta fuese suya, si no guarda bien las contraseñas, cualquiera puede meterse y suplantar su identidad, ¿verdad? Esta es otra historia que es contaré próximamente (¿no lo conté ya por aquí? ahora no lo recuerdo…Wink

También sé que la misma persona (la he reconocido por la voz y por sus latiguillos tan particulares al hablar) con quien hablé el año pasado en calidad de novia de mi ex, me ha llamado esta madrugada del miércoles al jueves, a la 1 y media de la noche (a esas horas, las personas decentes y yo estamos durmiendo), me ha despertado, y me dicho que quite su nombre y sus apellidos de aquí. No sé si estos son realmente su nombre y apellidos, ya que yo los he tomado de un correo electrónico que me ha llegado en su nombre. Como es evidente, ni he visto un registro matrimonial, ni el libro de familia, ni el padrón municipal, ni nada que se le parezca para saber a ciencia cierta si la pareja de mi ex se llama realmente así. Lo que sé es que la misma persona con la que hablé el año pasado como novia de mi ex, ahora me dice que estos son su nombre y apellidos y que los quite. Al negarme, me ha preguntado:

¿Ah, pa chulita tu rajita?

Confieso que me