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Sep
18
    
Lo escribí el Septiembre-18-2008 | (12) comentarios |

Ya llevamos un tiempo pensando en nombres de bebés, de hecho antes incluso de decidirnos a tener uno propio. En un primer momento, como hablamos de tener dos hijos, acordar el nombre del segundo fue lo más fácil: si teníamos dos niñas, la segunda se llamaría Laura, como su hermana; y si teníamos dos niños, el segundo se llamaría David, como mi hermano.

Pero ahora que nos hemos metido en faena y hablamos de realidades y no de posibilidades, Ifo ha llegado a la conclusión de que mejor un solo hijo y bien cuidado y atendido, que dos con carencias. Yo sigo prefiriendo dos, y a ser posible que se lleven poco tiempo entre ellos, pero después de tener el primero ya hablaremos.

Así que ahora estamos pensando en nombres para el bebé. Hemos acordado que si es niña, le pondría yo el nombre, y si es niño se lo pondrá él. A mí me gustan nombres que no estén demasiado sobados, como Leire, Nerea, Arantza o Júlia (en su versión catalana, pronunciado como SYúlia). Ariadna también me gusta mucho, pero prefiero ponerle a mis hijos un nombre que mis abuelos puedan pronunciar.

Él, en cambio, me sorprendió el domingo con el nombre que había decidido, porque hasta ahora teníamos claro que si es niño se llamaría Marc. Ha cambiado de idea, o quizá era la idea que tenía desde el principio, no lo sé. El caso es que me ha dicho que si tenemos un niño, le gustaría llamarle David. Y a pesar de la teoría de mi madre de que todos los David son muy traviesos de pequeñajos, a mí me gusta la idea.

Así que todavía no está concebido (creo, a final de mes sabremos si ya estamos embarazados o tendremos que seguir esperando), pero ya tenemos casi casi casi decidido el nombre. Si es niño, está claro que se llamará David (salvo que Ifo cambie de idea), y si es niña me debato entre Júlia (aunque a mi madre no le guste nada el nombre) y Nerea (que a mí cada vez me parece más soso).

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Dic
24
    
Lo escribí el Diciembre-24-2007 | (12) comentarios |

Jéssika está embarazada de 9 semanas (diría que se quedó casi casi en la noche de bodas); el concuñado y la concuñada se casaron en mayo y ella está ya de algo más de dos meses; a Jordi y Sonia los Reyes Magos les traerán una niña y se llamará Alba; Straja está a punto de ser tía, si no lo ha sido ya, porque cuando escribo este post nos cuenta que es cuestión de horas; Querida E. se lo pasa en grande con su sobrinito el risitas, y yo cada vez que veo un carrito de bebé por la calle se me van los ojos detrás, y babeo cuando un peque me sonríe.

¡Yo quiero también un rubito! Un bebé, un ifo en pequeñito, rubito como él, con la sonrisa y los ojazos verdes de su papi, y la naricilla de su mami.

Deseo desesperadamente tener un bebé, pero sé que económicamente no es el momento, y además a tan pocos meses de la boda tampoco sería lo mejor (de hecho, no dejo de insistirle con que quiero un rubito y él intenta calmarme como puede, pero al mismo tiempo le he dicho que como se le ocurra hacerme un bombo antes de junio, lo capo…Wink.

Pero tengo unas ganas terribles de ser mamá, de disfrutar del embarazo al máximo, de tener a nuestro bebé entre los brazos, de acunarle y hacerle mimos… de tener un hijo suyo. ¡¡Lo deseo tanto…!!

Y por lo que parece, no soy la única. No sé lo que opinará mi suegra (conociéndola, que un crío es mucho gasto, seguro…Wink, pero sé que mis padres y mi hermano estarían encantados. Mi hermano ya lleva tiempo diciéndome que quiere un sobrinito, que es mucho más divertido que un hijo, mucho más práctico (cuando te cansas de él lo envías con sus padres, y no te molesta por las noches) y más barato, dónde va a parar. Y ahora que la Cristina está embarazada, está celosón y dice que él también quiere un sobrino, que a ver cuando nos ponemos manos a la obra… A mi padre también le haría gracia ser abuelo, aunque lo niegue: hace unos días pilló a mi madre y a mi cuñada hablando del embarazo de la concuñada, pensó que era Marta quien estaba embarazada y por poco babea. Y mi madre también estaría encantada, de hecho más incluso de lo que yo me esperaba: este verano estuvimos comentando que cuando tuviéramos hijos, Ifo y yo tendríamos que coger vacaciones separados (uno en julio y otro en agosto) para no tener que cargar a nadie con la responsabilidad de que nos cuide a los niños un mes entero… Y mi madre me respondió que el primer año no se lo podríamos dejar, porque ella no puede coger peso, pero en cuanto camine… Grin Vamos, que nos pidió que se lo dejáramos todo el verano si queríamos, que por ella no había problema. Alucinada me quedé, porque yo me esperaba una respuesta más bien del tipo “a mí no me cargues con críos ni me pongas a cambiar pañales, que yo eso ya lo he pasado y no quiero más” o similar.

Qué curioso, esto del instinto maternal, parece que es contagioso!! Grin

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Feb
12
    
Lo escribí el Febrero-12-2007 | (9) comentarios |

- Mamá, ¿cómo te pidió papá que te casaras con él?

Bombones- Pues verás, Júlia, fue un momento muy romántico. Ya habíamos hablado antes del tema, incluso de los detalles, pero la confirmación “oficial” llegó cuatro días antes del Día de los Enamorados. Él no podía esperar, estaba impaciente porque llegara ese momento aunque “el plan original ” imponía esperar hasta el 14 de febrero. Yo también le había estado pinchando durante días porque también estaba ansiosa por recibir mi regalo de San Valentín, aunque ni por asomo me imaginaba la sorpresa que me tenía preparada.

Y llegó el momento: estábamos en Canet, era un sábado por la noche, habíamos pasado toda la tarde con unos amigos. Eran las dos de la madrugada, acabábamos de llegar al camping y estábamos ya casi llegando al bungalow, y yo me había pasado la mitad del “viaje” durmiendo en el coche de lo cansada que estaba. Él me detuvo y me dijo que me iba a dar mi regalo en ese momento.

Partitura y rosasEscondió algo detrás de su espalda, se oyó crujir de papel que se rompe, hincó una rodilla en el suelo y me dio una rosa artificial. Te parecerá una tontería, pero sólo la rosa ya me pareció un regalo maravilloso y le quise hacer levantarse para darle un abrazo. No se dejó y me dijo que la abriera. Mi sorpresa fue enorme: “¿que abra la rosa? ¿por dónde? “, pensé todavía adormilada, y empecé a buscar la manera de abrirla rebuscando entre los pétalos. Al ver que no tenía éxito, él me ayudó: la rosa en realidad era la caja de un anillo de oro blanco con 12 diamantes incrustados.

- ¿Quieres casarte conmigo?

Me dijo mirándome a los ojos. La emoción me dejó sin palabras.

- SÍ, claro que sí.

Conseguí articular en un susurro. Y sólo entonces se puso de pie y nos fundimos en un abrazo emocionados.

- ¿Y cómo se lo contásteis a tus padres?

Carta de amorEsa es una historia divertida. Entramos en el bungalow y mi madre nos esperaba despierta, viendo la tele. Yo llevaba todavía en la mano la rosa que mi madre reconoció al instante como la caja de un anillo (según me dijo al día siguiente, ella ha recibido también alguna similar). Yo no quería decírselo a mi madre todavía, me daba nosequé, porque llevamos muy poco tiempo saliendo juntos y quería esperar a tener la fecha de la boda confirmada antes de hacerlo oficial, así que en cierta manera intentaba ocultar la mano en la que llevaba puesto el anillo, aunque sin mucho éxito. En un gesto determinado, mi madre descubrió el anillo en un dedo habitualmente desnudo y abrió unos ojos como platos, una sonrisa impresionante se pintó en su cara, aunque discreta y con buen criterio decidió no hacer ningún comentario hasta que yo lo dijera. Me reservó ese momento tan especial. Nos fuimos a la cama planeando cómo decírselo a mis padres al día siguiente. Con un anillo en el dedo, se hacía obligada la explicación, si más no, de cómo ha llegado hasta ahí.

Hora del desayuno, las 9 de la mañana en el bungalow de la Pimkie Family.

- ¡Pimkie, levántate, que se te enfría el desayuno!
- Pero si son galletas…
- Que se te enfrían las galletas

Durante el desayuno, mi madre no hacía más que lanzarme miradas a la mano derecha, concretamente sobre el dedo anular. Así que le dije que sí, que me había dado cuenta de que no hacía más que mirar el anillo, y que “es de él “, sin más. Mi madre, que esperaba una explicación algo más elaborada, me preguntó la muy puñetera: “¿Es de los enamorados? “, “Sí, por adelantado “, le dije, sin añadir nada más y ahí quedó.

Globo te quieroAl subir al bungalow, Ifo me puso la cara de pez globo que pone cuando quiere hacerme ver que tiene motivos para estar enfadado aunque en realidad no lo esté. Él esperaba que lo hubiéramos hecho oficial en ese momento ante mis padres, pero yo todavía no había conseguido reunir el valor suficiente.

Aproveché cuando mi padre salió a buscar el coche, que mi madre estaba sola, la hicimos sentarse y entonces se lo contamos. No sabía cómo decírselo a mi padre cuando volvió, pero mi madre me ahorró el trago:

- Rafa, ¿qué tienes que hacer para junio de dentro de dos años?
- Uuuuffff… ¿y yo qué sé?
- Pues te vas a tener que comprar un traje
- Ay, diox…
- Que vas a ser el padrino….
- Ay, diox…

Pensaba que mi madre se llevaría las manos a la cabeza, pero en realidad está ilusionadísima (”Que te sientes y te calles, coxx, que no se habla de boda todos los días “, le soltó a mi padre, que empezaba a incordiar con que nos fuéramos al club náutico y lo habláramos en la terraza mientras él estaba a la suya con la barca). Ya hasta está organizando la lista de boda (se permite el lujo de decidir a quien ELLA no va a invitar, faltaría más), y estoy segura de que ha llamado a toda su agenda para contar la buena noticia.

Desde el sábado por la noche, Pimkie es oficialmente una mujer prometida.

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