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May
27
    
Lo escribí el Mayo-27-2008 | (10) comentarios |

Es curioso cómo la mente humana, con el tiempo, selecciona los recuerdos de aquéllo que hemos vivido y les da forma en función de vete a saber qué criterios. ¿No te ha pasado nunca eso de echar la vista atrás, recordar algún momento especial de tu vida, y llegar a la conclusión de que cuando lo viviste no lo sentiste de la misma forma en que ahora lo recuerdas?

Hace casi tres años, cuando mi ex me dejó, tenía una idea determinada de cómo habían sido nuestros casi 8 años de relación y cómo había sido la ruptura; tiempo después, cuando me enteré de todo lo que había ocurrido con la tarada de su novia y todas las movidas que tuvimos, empecé a ver mi pasada relación con él bajo un prisma muy diferente, y cambió la perspectiva sobre la manera en que me había dejado y cómo habíamos quedado desde entonces (empezar a descubrir mentiras y más mentiras hacen que te plantees muchas cosas de tu vida, y que te surjan dudas inevitablemente). Hoy, en cambio, veo todo aquéllo de una forma muy diferente, no solo por todas las cosas de las que me he ido enterando con posterioridad, sino también por el hecho de poder pensar fríamente en lo que ocurrió, y poderlo mirar de forma desapasionada siempre aporta nuevos puntos de vista que en caliente una es incapaz de abordar.

Por no hablar de la “memoria selectiva”, es decir, quedarte con una parte de lo que realmente pasó y olvidar el resto, que pueden ser incluso detalles importantes pero que por algún motivo tu mente bloquea. A veces Ifo me pregunta por cosas de mi anterior relación, que yo misma le conté en su momento, y que ahora ya no recuerdo. A veces incluso se me queda cara de tonta, preguntándole

¿En serio te conté yo eso? pues la verdad es que no me acuerdo…

Queda fatal, no me extrañaría que el pobre mío pensara que o bien le mentí cuando se lo conté, o bien le estoy mintiendo ahora cuando me pregunta, pero lo cierto es que hay cosas que he olvidado completamente. Sobre todo las que se refieren a los malos momentos. Si hago un esfuerzo, puedo revivir el rechazo y la soledad, incluso cuando estábamos juntos y se suponía que todo iba bien… pero si no me paro a pensar en profundidad, la sensación que me ha quedado y el recuerdo que más persiste de la relación que tuve con mi anterior novio, es la de un aburrimiento tremendo.

Sin embargo, según tenga mi estado de ánimo, puede pasar que todas las ideas que tenía tan claras se desmoronen y empiece a pensar en explicaciones “alternativas”. Claro que ayudaría que mi ex me hubiera dado una explicación clara de por qué me dejó, pero como es tan mierda que es incapaz de hablar claro (y no solo por su dificultad para vocalizar, que debería haber sido estudiada por algún logopeda hace mucho tiempo), pues es lógico que ante el desconocimiento de los motivos auténticos y la gran cantidad de tópicos que me tocó aguantar, mis especulaciones se disparen.

Y hace unos días tuve un bajón monumental, provocado probablemente por el síndrome premenstrual más las dudas y los nervios pre-boda habituales, más un bajoncillo momentáneo… agítese bien, y tienes un cóctel corrosivo. Me dio por pensar que mi ex me había dejado por borde, porque ya no me aguantaba más, y que antes o después con Ifo me pasaría lo mismo pero peor, porque la situación sería mucho más grave si hablamos de un divorcio, y más con hijos de por medio, y también porque Ifo es el hombre de mi vida (y en cambio con mi ex me aburría como una seta, solo que eso no se me ocurrió pensarlo en ese momento de bajón).

Así que en pleno bajón estaba yo, llorando como una Magdalena, con la autoestima en paradero desconocido y muerta de miedo porque Ifo me dejara dentro de unos años, aburrido de mí y de mis tonterías. Suerte que este tipo de bajones duran poco, pero mientras duran es horroroso.

Ifo me ha confesado que él también tiene dudas, pero ¿y quien no las tiene, antes de dar un paso tan importante en nuestras vidas?

Lo que sí tenemos muy claro los dos es que nos hace una ilusión tremenda dar este paso juntos, los dos estamos deseando ponernos el uno al otro el anillo en el dedo ante el altar y decirnos el Sí, Quiero. De hecho, cada uno ha escrito sus votos personalmente y los leeremos el día de la boda. ¡Me muero de ganas!

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May
13
    
Lo escribí el Mayo-13-2008 | (10) comentarios |

27 años y un día. Llevo semanas mentalizándome, y me sigue sonando igual de duro. En cuanto me descuide, estoy más cerca de la treintena que de los veinticinco.

Decían que el cumpleaños crítico, el que marca de verdad, es el de los 25, la crisis del cuarto de siglo. Yo esa ni la noté: me acababa de ir a vivir sola a mi apartamento de soltera apenas un mes antes, estaba intentando superar la crisis de que mi ex novio me dejara tirada como una colilla después de todos los planes que habíamos hecho juntos, había cambiado de curro dos o tres meses antes embarcándome en un nuevo proyecto que parecía ser increíble y resultó ser un bluf… Vamos, que como para crisis existenciales por la edad estaba yo, con veinticinco años y llena de energía para superar lo que me pusieran por delante.

Pero ahora es distinto. Ahora son ya veintisiete las velas que he soplado; tenemos la boda prácticamente encima, solo nos queda cerrar los últimos detalles; en el curro estoy asentada y las novedades a la vista son pocas (salvo una probable subida de sueldo en septiembre, cruzad todas los dedos por mí); estamos haciendo planes para tener hijos en breve… En fin, que ahora sí noto que me hago mayor a marchas forzadas. Lo llevo relativamente bien, aunque creo que es porque todavía no me hago a la idea, y en realidad la boda me provoca bastante más nervios que el cumplir años. ¡Qué poquito nos queda!

A todo esto, Ifo me regaló la Wii Fit, el trasto de la Wii para hacer ejercicio y ponerme en forma. Me lo regaló la semana pasada, como un regalo de cumple por anticipado. Llevo casi toda la semana haciendo ejercicio, y no he bajado ni un gramo, así que de momento podemos decir que los resultados son, ¡ejem!, bastante discretos.

Encima, el trasto es de un impertinente que lo flipas: dice que estoy algo pasada de peso, y que tendría que perder un par de kilos para estar en mi peso “ideal”. Yo sé que para estar _ideal_ tendría que perder unos cuantos kilos más, por lo menos unos ocho, pero que un trasto con voz de crío malcriado me diga que estoy ceporra no sienta precisamente bien. Por decirlo un poco menos finamente: no hace ni puñetara gracia. Y me niego a empezar cada entrada de este blog como si esto fuera el Diario de Bridget Jones:

Kilos: chopocientos
cigarros: perdí la cuenta
bono-lotos: perdí la esperanza

Sinceramente, no es plan. Además, los ejercicios de Aeróbic son bastante escasos, tiene mucho más de Yoga, tonificación y equilibrio (lo que tampoco está nada mal, pero unos cuantos más de Aeróbic y steps, que son con los que mejor me lo paso, no vendrían mal). Por cierto, mi equilibrio es patéticamente bajo, pero los ejercicios de Yoga están bien para terminar la sesión.

Y ayer por la tarde, a Ifo le tocó trabajar mientras yo aprovechaba el puente para hacer limpieza general en casa (nota mental: nunca vuelvas a mezclar amoniaco y lejía, ni siquiera para limpiar los baños. Joder, todavía tengo ataques de tos si respiro profundamente…Wink. Y cuando llegó a casa, antes de lo previsto, se presentó con mis suegros, y cargado con una cafetera Nescafé Dolce Gusto (que habían comprado a medias), una auténtica Coffee Shop molona que hace unos capuccinos y unos latte machiato que ni en el mejor Starbucks, y encima en casita. Lo que es difrutar del café dulzón y con mucha espuma, como nos gusta en casa. ¡Mi niño sí que sabe lo que me gusta! mmmmmmm…

La pega es que cada cápsula (esas tarrinas que se ponen en la cafetera) vale 0,50 €, y hay que utilizar dos (una para la leche y otra para el café), es decir, que cada café de Dolce Gusto te sale por 1 leuro, casi como en el bar. Solo que más ricos. Y teniendo en cuenta que el mismo café, en un Starbucks, te sale por casi 4 euros, todavía me ahorro una pasta… Bueno, pensándolo mejor, no: no me ahorro nada, porque si antes me tomaba uno, ahora me podré tomar cuatro, sin necesidad de ir a la tienda, pero vamos que igualmente el café me sigue pareciendo caro para estar hecho en casa.

Ahora solo me falta saber dónde comprar las tarrinas de café, cosa que no sé si será fácil, porque en la web www.dolce-gusto.com, lo primero con lo que me encuentro es con una página para seleccionar mi país… Y las opciones son para echarse a llorar: Alemania, Suiza, Reino Unido y ¿Schweiz? ¿Ande coño está Schweiz? ¿Será uno de esos paraísos fiscales, como Liechestein? Pincho ahí más por curiosidad que por otra cosa, y ¡oño! Resulta que es la página web de Nescafé Dolce Gusto en España. Vaya tela. La sorpresa es agradable: puedo comparar en el Carrefour y el Consum. Genial. La próxima vez que mis padres vengan a hacernos una visita, les sorprenderé: a mi madre con un Chococino (chocolate con leche calentito) y a mi padre con un doble Espresso. Lo van a flipar.

¡GRACIAS, CARINYU!

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Jun
07
    
Lo escribí el Junio-7-2007 | (3) comentarios |

Hogar ChimeneaAdmito que al principio me costó bastante, me resistía a cambiar la dinámica de mi vida, me gustaba mucho vivir sola y no quería ceder la soberanía del mando a distancia, ni consensuar el canal que veremos esta noche, ni preguntar si te molesta que me duerma con la radio encendida… Pequeñas cosas de mi vida cotidiana me hacían feliz, porque las sentía mías, propias, algo que me había ganado a pulso: mis zapatillas de peluche, mis calcetines de colores, mi pijama de franela, mis sábanas limpias, mis toallas rosas, mi té con sabor a fresa, comer galletas en mi sofá con el mando de mi tele… Esas pequeñas cosas, que para cualquiera serían tonterías sin importancia o incluso superficiales, para mí eran lo suficientemente importantes como para dedicarles una página en mi diario, ya ves que tontería.

El año anterior lo había pasado primero viviendo con mi novio, después se convirtió en mi ex-novio, ya no sentía que aquella era mi casa, el ambiente estaba enrarecido, nunca llegó a estar a mi gusto y yo nunca llegué a sentirme realmente a gusto allí, ni cuando éramos pareja ni mucho menos después de romper. Ahora tampoco puedo decir que esta sea mi casa, porque vivo de alquiler, pero sin embargo la siento más mía que antes, la he puesto a mi gusto, está todo como yo quiero y me siento realmente cómoda.

Pimkie tras la duchaY cuando tú llegaste, todo cambió. Ya no me preocupaba simplemente de estar a gusto yo, sino que tenía que ocuparme de que tú también estuvieras a gusto, aquí, conmigo. El cambio fue brutal: pasar de vivir sola a compartir piso con la persona que amas… No siempre es sencillo, y a mí me costó adaptarme. He necesitado mi tiempo para aprender a compartir, a cambiar el mi por el nuestro, a cambiar el ritmo de mi caminar para adaptarlo a tu paso al tiempo que tú adaptas tu paso al mío. No ha sido fácil, pero he aprendido que no se trataba de renunciar sino de compartir, y que cuando comparto mi espacio y mi vida contigo me siento bien conmigo misma.

No sé exactamente en qué momento empecé a darme cuenta de esto. Supongo que cuando te ví por primera vez tumbado en el sofá, relajado, y me dí cuenta de que hasta ese momento nunca te había visto así. Una inmensa ternura me embargó en aquel momento, lo recuerdo bien: nos estábamos relajando el uno con el otro, tú mismo lo describiste, ha quedado claro que los dos tenemos derecho a meter la pata.

Ahora son otras “pequeñas cosas” las que valoro más:

  • el hueco de tu hombro, en el que encaja mi cabecita cuando estamos en la cama
  • dormirme acariciendo tu pecho
  • los besos que me das en la frente como quien no quiere la cosa
  • estirarnos juntos en el sofá del comedor, poner mis piernas en tu regazo y que me acaricies con ternura
  • hacerte de pinche en la cocina, aunque quede hecha un desastre
  • fregar los platos y adecentar la cocina, mientras me pones carita de perrito abandonado porque se te hace un mundo
  • que te encierres en el cuarto de la lavadora a pelearte con la ropa sucia cuando preparas la colada
  • jugar juntos con las conejas, ¡y que ellas reclamen tus caricias!
  • el beso que me das justo antes de irte a trabajar
  • en realidad, que me llenes de besos todas las mañanas sin faltar una
  • tu voz cuando estoy medio dormida y me llamas para despertarme y que no llegue tarde al trabajo
  • ducharnos juntos las mañanas de los fines de semana
  • que entres en el baño cuando estoy en la bañera, y juguetees con la espuma
  • tu risa mientras jugamos cuando hacemos el amor

Y tantas otras cosas que hacen tan agradable la convivencia contigo. Eres lo mejor que me ha pasado. Me encanta vivir contigo.

Nota: el monstruo del armario me sigue asustando cada mañana.

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Mar
27
    
Lo escribí el Marzo-27-2007 | (9) comentarios |

Seductor musculosoDe vez en cuando, mi novio siente la necesidad de hacer una de esas demostraciones de fuerza masculina a las que son tan aficionados algunos hombres: llevarme en brazos desde el sofá hasta la cama cuando me muero de sueño, levantar la cama-canapé (¡sin vaciar su contenido!), con una sola mano mientras hace el tonto, para que yo pueda barrer debajo (si tuviera que mover yo la cama, ya se podría acumular pelusa ahí debajo por los siglos de los siglos…). Le encanta demostrar su fuerza masculina invirtiéndola en cosas prácticas: por ejemplo, dejarme dormir toda la noche recostada sobre su pecho y brazo sin una protesta.

PulsoEn ocasiones, algunas situaciones me hacen recordar cosas que ya he vivido antes, y recordar cómo era mi ex en la misma situación… Por norma general, llego a la conclusión de que he salido ganando. Por ejemplo, a mi ex le encantaba hacer alarde de su fuerza bruta arreándole a un punchin-ball en la feria o echándole un pulso a Robocop en el New Park. Muy útil. Sí, de todo el grupo, mi ex era el que más fuerza tenía pero, ¿de qué sirve? No me cabe en la cabeza cómo un tío que ha trabajado en la construcción (y no precisamente de arquitecto), que ha trabajado descargando camiones, que levanta sacos de cemento de 50 kilos de dos en dos… ¿cómo un tío así, me dice que se le duerme el brazo a los 10 minutos de que hubiera recostado la cabeza sobre su hombro? Algo no me cuadra…

En cambio, mi novio no se limita simplemente a demostrar su fuerza “porque sí”: Si los zapatos nuevos me están haciendo heridas en los talones, él me lleva en brazos hasta el coche para que no tenga que caminar.

Le tengo dicho que mi padre es un “jefe indio”, y mi novio quiere ser merecedor también del rango de “jefe indio”, apto para formar su propia tribu Smile

En realidad, estas demostraciones de fuerza masculina no son tan “gratuitas”, porque a mí me encantan y él lo sabe: me hacen sentirme querida, cuidada y especial; nada que ver con aquéllas veces en que mie ex le arreaba un puñetazo a un punchin-ball, que en el mejor de los casos me quedaba fría, y en el peor me asustaba… Nunca fue violento, pero alguna vez algún objeto de su tamaño (pared, armario, árbol…Wink sí aque se llevó un puñetazo…

Me encanta cuando se pasea por casa en tejanos y sin camiseta. Es la cosa más sexy que he visto en mi vida. Y es que la parte del cuerpo de un hombre que más me pone son sus brazos musculosos, su torso fibroso, su espalda fornida… mmmmm… En un par de ocasiones me ha ocurrido sentirme atraída por un tío, y en cuanto se quita la camiseta sentir ganas de salir corriendo. Y es que la barriga cervecera me supera, es superior a mis fuerzas, no puedo. En cambio, cuando mi niño se quita la camiseta, es que me lo comería a besos.

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Ene
25
    
Lo escribí el Enero-25-2007 | (2) comentarios |

Os pongo en antecedentes:

Hace unos días, hablando de la blogocena cerdanyolense, comentábamos la posibilidad de llevar novios o no. Comenté que Caramelito empezaba a ponerse un poquito celosillo de Tako, y que después de ver que Tako me había dedicado un par de posts en su blog, fijo que también querría venir a la blogocena. A raíz de eso, Tako dijo de no ir, y Caramelito (a partir de ahora le llamaré por su nick, Ifoxe) le pidió a Tako que viniera a la quedada, porque si no a él le iba a tocar dormir en el sofá…

Y esta escena me trajo a la memoria escenas de mi pasado:

Cuando aún salía con mi difunto, él solía decir (con esa simpatía que le caracteriza… ¡ejem!) que el día que tuviéramos piso, pondría en el comedor el sofá más cómodo que encontrara, para que cuando le mandara a dormir al sofá a él no le importara. Lo cual es un reconocimiento implícito de que asumía que iba a hacer cosas que me harían enfandar hasta el punto de enviarle a dormir al sofá, y ya se estaba preparando para las consecuencias… Reconozco que esta afirmación ya debería haberme movido a desconfiar, pero ¿qué queréis? Una es así de imbécil.Años después, nos compramos un piso y pusimos en el comedor el sofá más cómodo que encontramos. Y, efectivamente, hizo cosas que me hicieron enfandar. Pero cuando me hacía enfadar no era él quien se marchaba a dormir al sofá ni aunque yo se lo pidiera, no: su respuesta solía ser del tipo “¿Que YOOooo me vaya a dormir al sofá? ¡¡Y una pxllx!! Si no quieres dormir conmigo, al sofá te vas tú“. Encantador, ¿no?

Esta mañana me he despertado y estabas a mi lado, abrazándome. Y he vuelto a ser consciente, una vez más, de la suerte que tengo. De lo bien que me cuidas. De lo tierno que eres conmigo. De lo bonito que es todo esto que nos está pasando. De lo mucho que TE QUIERO.

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Nov
20
    
Lo escribí el Noviembre-20-2006 | (15) comentarios |

El desayuno de este sábado con mi ex ha sido terrible. Emocionalmente corrosivo, pero necesario. Cierto que para que él explote de esta manera tiene que estar realmente hecho polvo. De hecho, nunca le había visto así, tan hundido…

Intenta contener sus emociones, explicar de forma racional cómo se siente. Me quedo con la idea de que se ha dado cuenta de que se ha comportado como un auténtico capullo, ha ido a la suya sin darse cuenta del daño que hacía a los demás (principalmente, a mí), y ahora que se ha dado cuenta está dolido consigo mismo, arrepentido y con ganas de corregir todos los errores que ha cometido en el pasado. Está hecho polvo, pero es un gesto que le honra.

Tristeza y dolorPor supuesto, además de hablar, de dar rienda suelta a sus sentimientos y a sus emociones, además de desahogarse, también buscaba la absolución. Que le perdone, claro. Es sincero, está arrepentido y quiere arreglarlo. Me inspira mucha ternura y le perdono. No quiero que sufra. Claro que tampoco quiero sufrir yo. Supongo que esto es lo más parecido al síndrome de Estocolmo que sentiré nunca (con suerte…Wink.

En un momento de la conversación, no puedo reprimir las lágrimas. Intento secarme los ojos como puedo sin emborronarme la cara de rímel. A él le hace gracia el gesto, me mira divertido, sonríe y me dice bajito: “Estás muy guapa“. Su sonrisa, su voz, todavía me desarman.

Cuando nos despedimos, con un abrazo, un beso de más en la mejilla que se le escapa con ternura y la promesa de llamarme él esta semana (”el lunes o el martes“, en un tono que no sé si es para tranquilizarme a mí o para tranquilizarse él), ya tengo el corazón en los zapatos.

Me voy a casa y sólo tengo ganas de darme un baño caliente y llorar hasta cansarme. Pero mientras me preparo el baño, me descalzo, meto los calcetines en los zapatos, dejo los zapatos en la habitación para que no se estropeen por la humedad, limpio la bañera de pelos que ha dejado mi padre, caliento el agua, busco el champú baño de espuma con olor a frutas del bosque que escondí en el rincón más profundo del armario de baño antes de irme (no pongáis esa cara, que no conocéis a mi madre)… Vamos, que para cuando pongo el culo en remojo, ya se me han pasado las ganas de llorar.

Se me pasa rápido el disgusto, que ni siquiera es disgusto sino una sensación de bajón en el cuerpo y en el alma. Últimamente, todo se me pasa rápido. Supongo que cuando una tiene la sensación de haberse cargado su vida a base de tonterías grandes y pequeñas, los disgustos no tienen más remedio que pasar rápido.

Perdonadme, hoy estoy algo depre. Pero se me pasará enseguida.

Joan y Pimkie

[Nota: Esto lo escribí el sábado por la tarde, después del famoso desayuno ¡y del baño! Dos días después, estoy mucho mejor de ánimo y compruebo que el síndrome premenstrual tenía mucho que ver en esa sensación de bajón... Y también que casi darme de morros con un tío cañón en el tren de camino al trabajo, mientras en el mp3 suena "vamos juntos hasta Italia, quiero comprarme un jersey a rayas, pasaremos de la mafia, nos bañaremos en la playa" hace que se te pase el bajón del lunes de golpe... No me miréis así: todos hemos tenido una época hortera, ¿o es que vosotr@s no?]

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Nov
16
    
Lo escribí el Noviembre-16-2006 | (8) comentarios |

AlucinacionesAcabo de recibir una llamada desde el Más Allá… O, como mínimo, una llamada muy muy extraña…

Me acaba de llamar mi ex para decirme que está anímicamente hecho polvo, y que necesita hablar.

¿Hablar? ¿Él? ¿Conmigo? Pero si él ha sido siempre más bien de conversación tipo correcaminos (¡¡meec-meec!!).

¿Hablar él, de cómo se siente, sin chantaje ni presión de por medio, y encima por voluntad propia? Esto es rarísimo… Y encima ¡¡conmigo!!

Cuando dije que me había salido con la mía pensaba que lo que había logrado era mantener un mínimo de contacto, “relaciones diplomáticas” como dice Campanilla. No me esperaba yo un cambio tan radical de actitud…

Es un cambio de actitud sorprendente, no sólo el pasar de no querer verme nunca más a llamarme cuando necesita hablar, sino ¡el hecho mismo de que necesite hablar! Él era de los que desaparecía y no daba señales de vida en días, se encerraba en su mundo, y cuando tenía las cosas claras volvía. En lugar de aclararlo conmigo, que creo es como reaccionaría un hombre con la suficiente madurez como para hablar de lo que le preocupa, de lo que le duele, de lo que le molesta, con su pareja. Más aún cuando su pareja tiene parte de responsabilidad en esas preocupaciones. Normalmente, no me daba opción a réplica, no podía defenderme y argumentar más que cuando era yo quien se quejaba, porque como él desaparecía durante días y no volvía hasta que no se había aclarado, evidentemente no había posibilidad de llegar a un acuerdo.

No le voy a echar la culpa de que nuestra relación se rompiera, porque fue cosa de dos. Pero sí diré que su forma de afrontar los problemas, encerrándose en sí mismo en lugar de compartirlo conmigo, fue determinante para que no pudiéramos superar muchos malentendidos que no fueron más que eso, malentendidos, pero que en él fueron dejando un poso de resentimiento que, cuando llegó la gran crisis, se le acumularon y no fue capaz de superarlo todo a la vez. Para entonces ya estaba todo perdido. Quizá desde mucho antes, y yo sin darme cuenta. En la inopia.

En cualquier caso, hemos quedado para vernos el sábado por la mañana. A ver qué se cuenta.

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Nov
07
    
Lo escribí el Noviembre-7-2006 | (9) comentarios |

Parece que las aguas vuelven por fin a su cauce. Veremos lo que dura….

Al final Joan sí se presentó ayer en mi casa, con una puntualidad que no había tenido en la vida: dijo que vendría a las 8, y a las 8 y cuatro minutos estaba llamando a mi puerta. Increíble. En primer lugar, porque la puntualidad nunca ha sido su principal virtud (no, esa tampoco es); y, en segundo lugar, porque después de los repetidos plantones y desplantes, ni siquiera esperaba que viniera, así que cuando llegó me pilló recién salida de la ducha (vale, lo admito: un poco de picardía Chica en la playapor mi parte también hubo. Digamos que el factor por si acaso estuvo presente, y no me sacaréis nada más si no es bajo tortura).

En términos generales, la noche fue productiva: ya tengo redactado el acuerdo de separación, en los términos que yo quería y sin que él pusiera una sola pega (aunque tengo que reconocer que con él soy bastante blandita, y le dejé más margen del que le habría dado si las cosas se hubieran puesto feas. Después de compartir mi vida con él durante 8 años, ¿qué queréis?). Ahora sólo falta llevarlo a firmar al notario para que todo quede atado y bien atado. Ya veremos a ver si a la hora de dar el paso definitivo no volvemos a estar otra vez como siempre

Un par de momentos memorables:

1. Cuando le dije que dentro de dos años le veo casado con ella, o haciendo planes de boda. Dijo que si pienso eso de él, es que no le conozco. Soy muy chula, lo sé, y le dije si quería apostar: si tengo razón yo, quiero ser la madrina de esa boda. Una sonrisa se pintó en su cara (cuando sonríe todavía me desarma), pero se negó a apostar… Advertido quedas: esta es de las que te instalará un chip GPS en los dientes mientras duermes para tenerte controlado las 24 horas… Me dijo que si no se casó* con la persona a la que más ha querido, no se casará con nadie. Y me hizo polvo, claro. Mi corazón adquirió vida y voz propias: “Ooooohhhhh! Qué tiernooooo!“. Luego mi sentido común me devolvió de nuevo al planeta Tierra.2. Cuando le pregunté: ¿Y cómo te lo vas a montar para conseguir el dinero? Puso cara de alucine, como si fuese algo que no se le había ocurrido o pensara que esa cuestión se resolvería por sí misma. Le propuse una serie de alternativas, a saber:

  • Atracar un banco
  • Protituirse
  • Vender sus órganos en el mercado negro
  • Hacerse narcotraficante

(sonrisa en su cara: cree que se lo digo en coña… ¡pobre iluso!)

O bien, ¿porqué no te hipotecas de nuevo, esta vez con ELLA?
Su respuesta no dejó lugar a dudas: Sí, los cojones Basta decir para hacerse una idea que, de los dos, la malhablada siempre he sido yo…

Otra alternativa: ¿porqué no vendes el piso y te vas a vivir con ELLA?
Su respuesta: un escueto NO. Su cara de rontundidad estaba diciendo: ¿Vender el piso? Esa posibilidad ni se plantea. No me extraña: si yo estuviera en su lugar, tampoco vendería un chollo como el que nos compramos juntos por un futuro incierto, menos aún tal y como está el patio, por muchos recuerdos que me traiga.

En fin, que hemos quedado como amigos y el Efecto Tarada está temporalmente desactivado. A ver lo que dura. De momento, parece que no va a haber Tarada Revolutions (por la cuenta que les trae a los dos), lo que me recuerda otro momento memorable de la noche:

3. Según Joan, la Tarada no tuvo nada que ver cuando me dijo que no quería volver a verme… a pesar de haber hablando con ella durante la noche anterior del tema (su explicación me inspira sólo tres palabras: JA JA JA). Dijo que me quedaría parada si me demostraba que ella no tenía nada que ver con eso.Chula que es una, le solté a bocajarro: DEMUÉSTRAMELO.

Sonrisa de “mira que es chula mi niña” … segundos de duda … y respuesta: “ahora no te lo puedo demostrar“.

Pimkie pone cara de fingida sorpresa: Nooooooo???

chica fumandoInsistió en que si no quería volver a verme es para no hacerme más daño y para que yo pudiera rehacer mi vida, porque tiene la extraña teoría de que si yo no salgo con nadie es porque espero que él vuelva conmigo. ¿De dónde se sacará esas tonterías? Yo se lo niego, pero en esos momentos me debato entre dejarle que siga pensando que su niña es una señorita pura y virginal, o la tentación de contarle que 4 días antes, a esa misma hora, me lo estaba pasando divinamente en la habitación de al lado… Finalmente decido dejarle en la ignorancia: ¿Qué necesidad hay de que conozca mis travesuras? Ninguna.

En fin, como os decía, quedamos como amigos, en que será él quien me llamará cuando esté más calmado, como hizo la última vez, y será él quien marque los tiempos. No me parece mal, teniendo en cuenta que él va bastante más liado que yo. Así que ahora me quedo mucho más tranquila en todos los sentidos.

Una vez más, Pimkie se sale con la suya. xDDDD (espero no estar cantando victoria demasiado rápido… En fin, sea como sea, os cuento).

No necesito que me prometas la luna:
me bastaría con que te sentaras un momento a mi lado a contemplarla.

* Nota: aunque hable de divorcio, lo hago por abreviar, porque lo cierto es que no nos casamos con toda la parafernalia que eso implica. “Simplemente” nos registramos como pareja de hecho en el ayuntamiento de nuestro pueblo, y nos casamos por el rito hipotecario. Nos arrejuntamos con la bendición del director del banco y del alcalde, lo que vienen siendo los poderes fácticos de toda la vida, vamos.

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Oct
23
    
Lo escribí el Octubre-23-2006 | (14) comentarios |

Hay días en los que toca pararse y recapitular, revisar el historial de lo que ha ocurrido durante los últimos x meses, y hacer balance. Hoy es día de inventario para Pimkie.

Veamos:

  • Noviembre del 2005: Joan me deja. Lo acepto de mala gana. Pienso que las cosas ya no estaban bien, y que mejor dejarlo ahora, tomarnos un descanso, y volver después con nuevas energías, que ir directos al divorcio 5 años más tarde. Por supuesto, ni por un momento se me pasa por la cabeza que esto pueda significar una ruptura definitiva.
  • Febrero del 2006, día de los enamorados: Joan y Pimkie se acuestan juntos por última vez. A la mañana siguiente, Joan no quiere ni cogerle la mano a Pimkie de camino al parking.
  • Marzo del 2006: Joan le dice a Pimkie las dos palabras que más daño le han hecho hasta ahora: “Búscate la vida“. Joan dice que superar la ruptura (curioso, cuando fue él quien me dejó…Wink si seguimos viviendo juntos. Pimkie tiene que buscarse otro sitio al que irse a vivir. ¿La casa de mis padres? Ni por un momento contemplo esa posibilidad: fracasada, tal vez, pero humillada ¡nunca! (eso creía, ingenua de mí…Wink
  • Abril del 2006: Joan y la tarada ya salen juntos en secreto (como amigos, me dijo después)
  • Abril del 2006: Pimkie se va a vivir a Terrassa. Aún no sabía nada de la relación de Joan y la tarada, aunque ahora, visto con perspectiva, me planteo de quien fue la idea de que para que Joan “pudiera superar la ruptura”, yo tenía que irme de casa…
  • Abril intenso del 2006: Pimkie conoce a un golfo que le hace olvidar a Joan.
  • Junio del 2006: El golfo tiene que irse para no volver, por motivos de trabajo.
  • Julio del 2006: Pol tal como entra en mi vida vuelve a salir. Mi corazón parece tener puertas giratorias.
  • Julio del 2006: La novia del golfo pilla un mensajito de cumpleaños y se pilla un rebote de mil pares. El golfo que ya es un poco menos golfo me llama en plena bronca con su novia para que confirme su versión de los hechos. Tiene tela. La que acaba saliendo peor parada, como siempre, Pimkie: la novia del golfo le obliga a borrar mi número, a borrar mis mensajes, a que no le llame, a que no me llame… Y él hace lo que le da la gana, como siempre, pero son unos meses bastante raros a partir de entonces.
  • Julio del 2006: la tarada entra en mi vida, haciéndose pasar por Joan, y me hace creer que Joan y yo podemos volver a estar juntos. Pone patas arriba todos mis sentimientos. La ilusión me dura sólo un día, porque al día siguiente confiesa el engaño. Joan me dice que son “sólo amigos”, que NO la considera su NOVIA, y que no me lo ha dicho antes porque no le daba importancia.
  • Agosto del 2006: Joan y yo nos vemos por última vez. Él me pide que no le llame, que ya me llamará él. Me pide tiempo para reflexionar, para asimilar “todo lo que se le ha venido encima“. Lo respeto y no le llamo en un mes.
  • Septiembre del 2006: David, otro que ha descubierto la puerta giratoria, entra en mi vida y sale asustado. Según él, soy demasiado perfecta y también, no está preparado para tener una relación. Pues con viento fresco, querido.
  • Septiembre del 2006: Joan por fin da señales de vida: me manda un mensajito para saber cómo estoy. Hablamos durante un rato, y la conclusión a la que llegamos es que me volverá a llamar ÉL, la próxima vez para quedar. Quiere que sigamos siendo amigos.
  • Octubre del 2006: Lunes de explicaciones. Me quedo con la frase “Si hasta ahora no he arreglado nada -tema papeles- es porque tenía miedo de que, una vez arreglado, te perdiera. Me da miedo que no nos volvamos a ver.” ¿No es encantador?
  • Octubre del 2006: La tarada golpea de nuevo. Si el lunes tenía miedo de que no nos volvamos a ver, el jueves por la noche habla con la tarada y el viernes por la mañana ya ha perdido el miedo, no quiere volverme a ver y “tenemos que rehacer nuestra vida cada uno por su lado“. ¿No es encantador? Lleva 6 meses saliendo con la tarada y ahora descubre que si somos amigos no podemos rehacer nuestra vida cada uno por su lado. Un cielo de hombre.

¿Sabéis qué? Me he cansado de luchar por algo que no sé si vale la pena. Me he cansado de recibir un disgusto tras otro cuando creo que empiezo a levantar cabeza. Me he cansado de sufrir. Estoy taaaaaaannnnnn cansada…

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