Jun
04
    
Lo escribí el Junio-4-2008 | (8) comentarios |

peleaBoicot. Y si no lo es, se le parece mucho. Es que no se me ocurre otra palabra para describir lo que nos están haciendo (sobre todo a mi jefa) unos compañeros de trabajo de otro departamento. No tengo toda la información, no sé qué es lo que se cuece en las “altas instancias“, pero veo lo que ocurre a mi alrededor y cada día alucino más.

Desde hace ya no sé ni cuanto tiempo (creo que llevamos toda la vida metidas en harina) estamos trabajando en un proyecto muy importante, que reflejará nuestra imagen de cara al exterior, y que implicará cambiar la forma de trabajar de más de 500 personas, muchas de ellas voluntarias. El trabajo es abrumador, y hay 4 personas, de dos departamentos diferentes: mi jefa y yo, y dos personas de otro departamento, para sacar adelante el proyecto. Más todo el equipo en las diferentes empresas contratadas especialmente para desarrollarlo y ponerlo en marcha. Nos estamos dejando las pestañas para coordinarlo, para que los diferentes equipos funcionen como un reloj… y mientras tanto lo único que nos encontramos es una zancadilla tras otra.

No puedo asegurarlo, pero creo que ayer mi jefa se fue a casa llorando de frustración y de impotencia. Y es que la situación ha llegado a un límite en que no es para menos. Ayer yo me sentía como si estuviera en el camarote de los Hermanos Marx, y a ella las miradas asesinas la delataban.

Nosotras dos somos las que hemos estado en todas las reuniones de seguimiento del proyecto, yo me he encargado de la redacción de las actas y de controlar las tareas pendientes; y ella se lee los documentos que yo le paso, los compara con sus apuntes, lo comentamos y corregimos lo que toque. Como podéis imaginar, tenemos bastante controlado lo que se acuerda en las diferentes reuniones y los temas pendientes que corresponden a cada equipo. Sin ninguna duda, lo tenemos todo mucho más controlado que aquéllos que ni siquiera tienen la decencia de venir a las reuniones, claro.

Porque la otra mitad del equipo se pasa por el forro más de la mitad de las reuniones; es habitual que, cuando se deciden a venir a una reunión a la que estaban convocados, se marchen a la mitad y nos dejen a medias, o ni siquiera se presenten aunque saben que les necesitamos para poder avanzar en el proyecto. Y cuando finalmente se deciden a honrarnos con su presencia, nos cambian los acuerdos que ya habíamos cerrado en reuniones anteriores, con lo que tenemos que volver a empezar. Obviamente, esto hace que vayamos muy mal de tiempo, que las empresas contratadas se mosqueen con esta dinámica de trabajo tan caótica y porque no se cumplan los plazos que a ellos sí les exigimos con puntualidad británica, y que nosotras dos nos encabronemos con nuestros compañeros, que no nos lo ponen nada fácil.

Como ya hemos detectado que se escaquean con sorprendente regularidad (de cada 4 reuniones, vienen a 1 y media), hemos optado por acorrarlarles en su departamento y tener reuniones preparatorias, al menos para poder seguir avanzando aunque ellos no estén. Y en esas reuniones preparatorias si no nos hemos acabado tirando de los pelos es porque somos gente diplomática y preferimos insultarnos, que queda más digno. Como os decía antes, tenemos controlados los acuerdos a los que llegamos en cada reunión, porque los tenemos por escrito, y tenemos documentados también los cambios de criterio que se producen de una reunión a otra. Bueno, pues si les hacemos notar que eso no fue lo que acordamos, nos encontramos con sonrisas sardónicas y frases del tipo:

¿Cómo no va a ser eso lo que acordamos? Os veo un poco despistadillas, ¿eh?

Dan ganas de matarlos. Nos miramos la una a la otra y con la mirada nos preguntamos:

¿Qué prefieres? ¿Homicida o cómplice?

También nos hemos encontrado con tapones a la hora de conseguir información. Necesitamos que nuestros compañeros nos pasen información, y se tiran días para dárnosla, nos dicen que eso que les pedimos es muy complicado y que van de culo y no tienen tiempo, con lo cual el proyecto va todavía más retrasado aún. Pero lo que pasó ayer es que clama al cielo. La información que nos habían estado pasando con cuenta-gotas, a trozos y con días de retraso… resulta que no es fiable. Y se dan cuenta ahora. Ayer por la tarde fue algo caótico intentando cuadrar los datos de los distintos ficheros que nos habían ido pasando y obtener algo mínimamente coherente. No estoy muy segura de que lo hayamos conseguido.

En cualquier caso, ayer el boicot fue ya evidente. Y que es imposible trabajar con este grado de bloqueo por parte de nuestros propios compañeros.

No sé qué ocurrirá después del verano, mi jefa está convencida de que ella no continuará, y de que todo esto probablemente tenga consecuencias para nuestro departamento (sí, encima somos nosotras las que nos vamos a comer el gran marrón), lo que me implica a mí personalmente. No sé si se cargarán nuestro departamento, y qué pasará conmigo en ese caso. Y me jode, me jode mucho porque el curro me encanta, cuando entré aquí ya dije que esto era el Trabajo con mayúsculas. Aún no estoy en el área, con las funciones y la responsabilidad que me gustaría, pero tengo un gran futuro por delante, y además me encanta mi trabajo, me encanta mi jefa (tan diferente de otras que he tenido, por cierto…), me encanta lo que hago, me encantan las condiciones de trabajo, me encanta la gente con la que trabajo y me encanta trabajar aquí.

Lo último que me apetece es volver de luna de miel, y encontrarme con que estoy el paro, la verdad, y todavía me jode más que sea por culpa de unos incompetentes que nos están haciendo la vida imposible en este proyecto, en el que nos estamos teniendo que comer un marrón detrás de otro que ni siquiera son responsabilidad nuestra, dando la cara por ellos, y que nos la jueguen de esta manera.

La vida es injusta, y el mundo laboral todavía más.

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Jun
01
    
Lo escribí el Junio-1-2008 | (12) comentarios |

Hace unos días os comenté que mi hermano y mi cuñi lo habían dejado. En realidad, ha sido _ella_ quien le ha dejado a él, después de 2 años y medio de relación, de la noche a la mañana, sin dar más explicación que el clásico “necesito tiempo” porque “se estaba agobiando“. La semana antes de dejarlo, era ella quien le estaba metiendo prisa a él para mirar pisos, irse de casa, tener hijos… Solo tienen 20 años.

Resulta que mi ex-cuñi ha empezado a trabajar hace un mes en un curro nuevo (es otra a la que los trabajos no le duran ni 3 meses, porque se agobia, está a disgusto, y los deja antes de tener otra cosa). Hace 3 semanas que lo dejó con mi hermano. Y a mí, por las explicaciones que mi hermano me dijo que le había dado (que me trajeron recuerdos nada agradables de cuando mi ex me dejó), me pasó por la cabeza que tal vez habría conocido a alguien en el trabajo. Mi madre, que trabaja en la misma empresa (sí, a eso se le llama enchufe) pero en otro turno, me dijo que eso era imposible porque no había ningún compañero ni siquiera medio potable. Muy convencida no me dejó, pero así quedó la cosa.

Y, mientras tanto, veía a mi hermano humillarse y hacer el capullo igual que yo lo hice en su momento, con la intención de recuperar algo que ya era a todas luces (al menos para mí) irrecuperable. Claro que yo lo veía desde la perspectiva de alguien que ha pasado por una situación similar, y se ha encontrado con reacciones similares de la otra parte. Lo tenía clarísimo: mi ex-cuñi está con otro, y está intentando quitarse de encima a mi hermano como puede, y por mucho que mi hermano haga no la va a recuperar, porque el motivo de que su relación se haya roto no está en él, sino en ella, en que ha conocido a otra persona.

Se da la circunstancia además de que mi ex-cuñi padece un desorden alimenticio, que no es solo un desorden alimenticio sino también una enfermedad psicológica. Seguro que sabéis a qué me refiero, lo cual no hace sino agravar la situación.

Y hace unos días me llamó mi madre para darme la noticia: hay sospechas de que mi ex-cuñi pueda estar liada con un compañero de trabajo, está haciendo total dejación de sus funciones en el curro (no da ni golpe, vamos), y siempre se la ve muy arrimada a un compañero con el que tiene más roce que con el resto. Ella lo niega, evidentemente, pero sus excusas suenan a un falso que lo flipas.

Que te dejen sienta fatal. Pero sienta peor que te dejen y encima te mientan, porque la cara de gilipollas no se te quita en una buena temporada. Me duele que mi hermano tenga que pasar por lo que yo pasé, sangro por dentro cuando lo veo destrozado y llorando la pérdida como un niño pequeño. La pregunta más difícil de responder en estos casos siempre es

Y si me quiere, ¿por qué me hace esto?

Mi hermano estuvo ahí cuando mi ex me dejó y me ayudó a superarlo, aunque sus lealtades estuvieran algo confusas. Y ahora se me parte el alma a mí de verlo así de deshecho.

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May
27
    
Lo escribí el Mayo-27-2008 | (10) comentarios |

Es curioso cómo la mente humana, con el tiempo, selecciona los recuerdos de aquéllo que hemos vivido y les da forma en función de vete a saber qué criterios. ¿No te ha pasado nunca eso de echar la vista atrás, recordar algún momento especial de tu vida, y llegar a la conclusión de que cuando lo viviste no lo sentiste de la misma forma en que ahora lo recuerdas?

Hace casi tres años, cuando mi ex me dejó, tenía una idea determinada de cómo habían sido nuestros casi 8 años de relación y cómo había sido la ruptura; tiempo después, cuando me enteré de todo lo que había ocurrido con la tarada de su novia y todas las movidas que tuvimos, empecé a ver mi pasada relación con él bajo un prisma muy diferente, y cambió la perspectiva sobre la manera en que me había dejado y cómo habíamos quedado desde entonces (empezar a descubrir mentiras y más mentiras hacen que te plantees muchas cosas de tu vida, y que te surjan dudas inevitablemente). Hoy, en cambio, veo todo aquéllo de una forma muy diferente, no solo por todas las cosas de las que me he ido enterando con posterioridad, sino también por el hecho de poder pensar fríamente en lo que ocurrió, y poderlo mirar de forma desapasionada siempre aporta nuevos puntos de vista que en caliente una es incapaz de abordar.

Por no hablar de la “memoria selectiva”, es decir, quedarte con una parte de lo que realmente pasó y olvidar el resto, que pueden ser incluso detalles importantes pero que por algún motivo tu mente bloquea. A veces Ifo me pregunta por cosas de mi anterior relación, que yo misma le conté en su momento, y que ahora ya no recuerdo. A veces incluso se me queda cara de tonta, preguntándole

¿En serio te conté yo eso? pues la verdad es que no me acuerdo…

Queda fatal, no me extrañaría que el pobre mío pensara que o bien le mentí cuando se lo conté, o bien le estoy mintiendo ahora cuando me pregunta, pero lo cierto es que hay cosas que he olvidado completamente. Sobre todo las que se refieren a los malos momentos. Si hago un esfuerzo, puedo revivir el rechazo y la soledad, incluso cuando estábamos juntos y se suponía que todo iba bien… pero si no me paro a pensar en profundidad, la sensación que me ha quedado y el recuerdo que más persiste de la relación que tuve con mi anterior novio, es la de un aburrimiento tremendo.

Sin embargo, según tenga mi estado de ánimo, puede pasar que todas las ideas que tenía tan claras se desmoronen y empiece a pensar en explicaciones “alternativas”. Claro que ayudaría que mi ex me hubiera dado una explicación clara de por qué me dejó, pero como es tan mierda que es incapaz de hablar claro (y no solo por su dificultad para vocalizar, que debería haber sido estudiada por algún logopeda hace mucho tiempo), pues es lógico que ante el desconocimiento de los motivos auténticos y la gran cantidad de tópicos que me tocó aguantar, mis especulaciones se disparen.

Y hace unos días tuve un bajón monumental, provocado probablemente por el síndrome premenstrual más las dudas y los nervios pre-boda habituales, más un bajoncillo momentáneo… agítese bien, y tienes un cóctel corrosivo. Me dio por pensar que mi ex me había dejado por borde, porque ya no me aguantaba más, y que antes o después con Ifo me pasaría lo mismo pero peor, porque la situación sería mucho más grave si hablamos de un divorcio, y más con hijos de por medio, y también porque Ifo es el hombre de mi vida (y en cambio con mi ex me aburría como una seta, solo que eso no se me ocurrió pensarlo en ese momento de bajón).

Así que en pleno bajón estaba yo, llorando como una Magdalena, con la autoestima en paradero desconocido y muerta de miedo porque Ifo me dejara dentro de unos años, aburrido de mí y de mis tonterías. Suerte que este tipo de bajones duran poco, pero mientras duran es horroroso.

Ifo me ha confesado que él también tiene dudas, pero ¿y quien no las tiene, antes de dar un paso tan importante en nuestras vidas?

Lo que sí tenemos muy claro los dos es que nos hace una ilusión tremenda dar este paso juntos, los dos estamos deseando ponernos el uno al otro el anillo en el dedo ante el altar y decirnos el Sí, Quiero. De hecho, cada uno ha escrito sus votos personalmente y los leeremos el día de la boda. ¡Me muero de ganas!

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Abr
18
    
Lo escribí el Abril-18-2008 | (5) comentarios |

¿Os acordáis de cuando hablamos de que a las mujeres, durante una época determinada de nuestra vida, nos ponen los canallas y nos aburren los niños buenos? Luego, la cosa cambia, una se centra y busca otro tipo de relación, más estable, en la que nuestra pareja no nos haga sufrir. Pero, por algún motivo, durante la adolescencia y los primeros años de juventud, nos pone mucho más ese tío que va de fiera salvaje y al que nos encantaría domesticar y poder alardear de haber cazado una pieza de caza mayor…

Creo que es una forma de reafirmar nuestra autoestima (que, en casos así, la mayoría de las veces acaba machacada por encapricharnos del más imbécil), ya que si logramos hacernos con ese ser indomesticable nos creemos la más guay de la fiesta.

Uno de los posts más sonados en su momento fue la Guía para ser un canalla, en la que intenté establecer la diferencia entre un canalla y un cabrón. Bueno, pues navegando por twitter, he encontrado el Manual del perfecto cabrón, que medio en coña-medio en serio, lleva al límite aquel post basado en hechos reales. Y como parece que todavía quedan hombres a los que les cuesta diferenciar un canalla de un cabrón, creo que no viene mal traerlo de nuevo aquí. Con el tiempo, visto en perspectiva, matizaría algunas de las cosas que dije en su momento, pero no me apetece demasiado…

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Abr
07
    
Lo escribí el Abril-7-2008 | (16) comentarios |

Queridas lectoras, os propongo una apuesta cuyo resultado sabremos exactamente el día 28 de junio. ¿Vendrá mi amiga Zorri a mi boda?

Ella dice que sí.
Yo digo que no me lo creo.
Ella me promete que vendrá.
Yo le digo que no me falle, que ese día es muy importante para mí.
Ella jura y perjura que vendrá. Que a la despedida de soltera no vendrá, por temas de dinero (para variar), pero que a la boda seguro que viene.

Yo no se lo digo, pero estoy viendo el futuro que nos espera:

La llamaré una semana antes de la boda, para recordarle la fecha y asegurarme de que vendrá.
Ella volverá a repetir por activa y por pasiva que vendrá.
El día de la boda, no se presentará.
No llamará para dar una mínima explicación.
En el restaurante, tendré una mesa con dos sillas vacías.
En mi cuenta bancaria, tendré 300 euros menos, que no me sobran precisamente.
En mi casa, tendré una bronca monumental con mi madre por culpa de la impresentable de mi amiga.
No sabré de ella durante semanas, hasta que sea _YO_ quien se decida a llamarla.
Me pondrá alguna excusa estúpida que no quiero oír y mucho menos estoy dispuesta a creer.
En la factura telefónica, tendré una llamada de casi una hora, total, para escuchar soplapolleces que no me interesan.
Y, finalmente, tendré una amiga menos.

La historia tiene que ser _exactamente_ tal como la cuento para que gane la apuesta. Es decir, para que _yo_ gane la apuesta, no me conformo solo con que mi “amiga” no se presente sin dar explicaciones, sino que toda la historia tiene que ser exactamente así. Triple o nada. Si me equivoco, aunque sea en un punto de lo expuesto, tú ganas.

¿Qué me dices? ¿Vendrá o no vendrá? ¿Avisará de que no vendrá, o se comportará como la impresentable que es? ¿Me tendrá una hora al teléfono para explicarle una gilipollez como la catedral de Burgos, o tendrá una excusa mínimamente creíble? ¿La mandaré definitivamente a la mierda y no nos volveremos a ver más? ¿Qué nos apostamos?

Ya es duro estar completamente segura de que tu mejor amiga (sí, yo también me pregunto por qué) desde hace más de 12 años te dejará colgada y no se presentará el día de tu boda, te hará pagar su cubierto y el del Yerno Perfecto por no tener la decencia de decirte que no vendrá, y que encima no llamará tampoco después a menos que tú la llames, y solo entonces se dignará a inventarse alguna excusa chusca. Pero más duro es mantener viva la ilusión hasta el último momento, cruzar los dedos y soñar con que quizá no sea tan zorra como para dejarte colgada ese día, porque ella sabe perfectamente lo importante que es para tí. Pero, ¿sabe que nunca le perdonarías que te fallara ese día? No lo sé, creo que su confianza en mis tragaderas es ilimitada. No creo que tenga en cuenta que estoy hasta las narices y que esta sí que no se la voy a tolerar, ya sería demasiado.

La verdad es que no sé cómo la he aguantado hasta hoy. Desde hace un par de años (concretamente desde que empezó a salir con el Yerno Perfecto) nunca ha estado cuando la he necesitado, y ella tampoco ha dejado que yo estuviera cuando me ha necesitado a mí, a pesar de haberme ofrecido incondicionalmente; he perdido la cuenta de las veces que me ha dejado colgada sin una explicación, sin una llamada posterior (ni mucho menos previa) y con una excusa ridícula cuando la llamo yo. Así que esta es la última oportunidad que le doy a la que ha sido mi amiga de adolescencia y (quiero creer) primeros años de la edad adulta.

Sí, esta es la última oportunidad que le doy. ¿Y tú, qué opinas? ¿Fallará Zorri el día de mi boda, o se presentará como una buena amiga? Puedes votar por la opción que quieras aquí. La que más se aproxime, gana. Mi apuesta, ya sabéis cual es. ¿Y la vuestra?

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Abr
04
    
Lo escribí el Abril-4-2008 | (7) comentarios |

Todo esto empezó gracias a twitter. Unos invitados inesperados se autoinvitaron a la boda y necesitaba una excusa para decirles elegantemente que no contaba con ellos.

Ponte en mi situación: invito a una amiga de esas que ya era amiga mía antes incluso de nacer, porque nuestros padres ya eran amigos. A sus padres hace siglos que no los veo, y mis padres también hace siglos que no se ven con ellos, pero mi amiga y yo sí hemos mantenido el contacto de forma continuada, a pesar de que cuando nos independizamos más de 100 kilómetros en coche nos separaban a la una de la otra (y ninguna de las dos tenía coche).

El caso es que le envié las invitaciones por e-mail, contando con ella y con su novio. Y cuando hablamos, me suelta: “oye, que mis padres dicen que no han recibido la invitación”. Mierda, tres más: madre, padre y hermano. ¿Qué hago? Tiro de twitter:

HELP: ¿Alguien sabe cómo decir de forma elegante “lo siento, tus padres no están invitados a mi boda”?

Las respuestas no se hacen esperar, empiezan a llegar sugerencias:

- Dile a la madre de tu amiga que la ex-amante de su marido también viene a la boda, y claro, ya ha recibido la invitación…

- Dile a tu amiga que sus padres no te invitaron a su boda, y por tanto tú no estás obligada a invitarles a la tuya.

- Es que no sé con quien sentar a tus padres, y para que no se incomoden, no les invito.

- La boda se ha desmadrado, demasiada gente para un restaurante tan pequeño. ¡Hay que hacer recortes!

O bien que optara por la sinceridad, y si se ofenden es su problema.

Aún no he vuelto a hablar con mi amiga, el momento será durillo pero hay que pasar por el mal trago. De momento, voy entrenando con sparrings: recibo un mensaje de otra amiga, Zorri, esa a la que hace la tira que no veo, que me dejaba colgada sin explicaciones…  ayer recibió el e-mail con las invitaciones, estuvimos hablando (me puso los pelos de punta con lo que dijo sin querer decir), y hoy cae en que ¡tiene un hermano! Me envía un SMS y me pregunta si he contado con su hermano y con su cuñada para la boda. Mi repuesta:

Pues no, nena. Tú eres mi amiga, y tu hermano es el hermano de mi amiga…

Me parece que no van a ser los únicos auto-invitados con los que voy a tener que lidiar. Y eso que no consentí que mis padres me impusieran ni un solo invitado de esos típicos “es que son un compromiso, porque ellos nos invitaron a la boda de una prima segunda de tu tía la del pueblo, y claro, tenemos que corresponder…“.

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Mar
08
    
Lo escribí el Marzo-8-2008 | (2) comentarios |

Ya tengo los zapatos que llevaré el día de mi boda. Ifo me ha llevado a Barcelona esta mañana a comprarlos en El Tocador de la Novia, una tienda encantadora que hay en Barcelona en la calle Roger de Lluria nº 161, y está especializada en zapatos, tocados y ropa interior de novia.

El personal es un cielo, unos profesionales con muchos años de experiencia, que saben cómo tratar a las futuras novias y aconsejar, y eso se nota y se agradece. Te dan una tranquilidad absoluta, si les llevas una foto del vestido de novia, saben aconsejarte sobre lo que mejor le va, colores, texturas, estilo… Y al mismo tiempo, que se adapte a tu personalidad y que te veas cómoda.

Yo lo tuve claro prácticamente desde el primer momento. A pesar de que en un primer momento había pensado en unas sandalias, el chico que me atendió me dijo que me lo quitara de la cabeza, que mi vestido es muy clásico y no le van nada unas sandalias, porque solo se me verá la puntita y no quedaría nada bien unos dedos desnudos saliendo por debajo de la falda. Tenía toda la razón, así que me decidí por unos descubiertos en el talón y cerrados por delante.

Olisqueé por toda la tienda, tienen más de 100 modelos en exposición y me probé varios, unos sugeridos por el propio vendedor y otros elegidos por mí. Tengo un ojo clínico que es demasiado: al final me quedé los primeros que me elegí. Probé con unos de punta afilada y tacón bajo, pero no me acabaron de convencer, la punta me parecía excesivamente agresiva, así que me quedé con unos con puntita redondeada y, en mi opinión, mucho más monos.

He colgado varias fotos en mi flickr, y a continuación si pincháis en SEGUIR LEYENDO podréis ver cuatro fotos más en grande. No las ha puesto directamente aquí porque Ifo no quiere ver los zapatos, de hecho no quiere ver nada de mi vestuario. Ha pillado por error el liguero que me han regalado en El Tocador de la Novia, y ya me ha dicho que lo tengo que cambiar por otro. Suerte que me lo está haciendo mi abuela a mano con todo su cariño (del gusto, ya os contaré). Y me ha advertido que, si pilla algo más, me lo hará cambiar, porque quiere que absolutamente todo sea a la vez un misterio y una sorpresa para él ese día.

Por cierto, como tenía que llevar la foto del vestido a la tienda, la llevaba guardada en la mochila. Y como esta tarde hemos quedado con mis padres, les he enseñado los zapatos, y la foto del vestido a mi cuñada, la hermana de Ifo, que aún no lo había visto. Mi padre ha pillado la foto y ha visto el vestido también. Diga lo que diga, se moría de la curiosidad, porque para que él haga eso, le tenía que estar picando el gusanillo desde hace tiempo. Mi madre se ha quedado la foto, me imagino que para enseñársela a sus compañeras de trabajo: está deseando presumir. Me decía incluso que el día de la prueba con el vestido (la tengo el día 28 de marzo, en tres semanitas) se iba a llevar la cámara para hacer fotos. Me habían dicho que eso da mala suerte, y se ha quedado un poco desilusionada. Lo que yo te diga, está deseando presumir.

La parte decepcionante de la historia ha sido cuando me he dado cuenta de que mi suegra, a 16 semanas para la boda, aún no le ha dicho nada a nadie de su familia, ni siquiera los más cercanos lo sabían, y eso que viven en el mismo edificio. Ella dice que no le ha dicho nada a nadie todavía por el tema de la operación (por cierto, le darán el alta el lunes o el martes y todo ha ido bien), pero lo cierto es que que había posibilidad de que la operaran lo sabíamos desde finales diciembre, y que nos casamos lo saben desde hace bastante más tiempo (de hecho, a mediados de noviembre vino con mi madre, mi abuela y mi cuñi a probarme vestidos de novia, y a finales de octubre ya sabían que habíamos dado la paga y señal en el restaurante), así que como excusa no me cuadra demasiado. Más bien me da la sensación de que hasta ahora no tenían del todo claro que la boda fuese a tirar para adelante, esperaban que nos arrepintiéramos en cualquier momento y lo anuláramos todo, y por eso no le han dicho nada aún a la familia. Me dolería mucho que fuese así, aunque solo es un pálpito personal y, claro, no lo puedo demostrar. Llamadme desconfiada si queréis.

Al final la familia más directa de Ifo se ha enterado esta tarde y todavía lo están flipando, claro, porque no tenían ni la más remota idea. La situación ha sido un poco violenta, porque digamos que se han enterado un poco forzados por las circunstancias (yo allí, enseñándole a mi madre, abuela y cuñada, los zapatos de la boda y el vestido, y la mitad de los presentes no sabían nada de boda, así que os podéis imaginar el cuadro). A principios del mes que viene tendremos ya las invitaciones, así que mi suegra tampoco podía esperar mucho más a decirlo, pero vamos, ella se lo gestiona como le da la gana.

Aún falta el traje y los zapatos de Ifo, que todavía no ha empezado a mirar nada aunque dice que lo tiene bastante claro. Seguramente la semana que viene vaya a mirar algo. Y el viaje de novios lo terminaremos de rematar este lunes. Se nos echa el tiempo encima, pero vamos cerrando cositas. Os sigo contando. Si queréis ver las fotos de los zapatos, clickad en SEGUIR LEYENDO.

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Ene
31
    
Lo escribí el Enero-31-2007 | (7) comentarios |

Muerte guadañaTus mentiras han dejado de tener efecto en mí, ya no me las creo. Agradéceselo a tu novia, esa con la que no tienes ningún tipo de relación “formal” según tú, pero con la que estás viviendo según ella… Lo peor de todo es que haya necesitado tanto tiempo para darme cuenta de que tú ni tienes ni has tenido nunca ningún tipo de credibilidad, que todos son mentiras, que llevas más de un año engañándome, y yo como una tonta me he dejado engañar. Como si no te conociera ya… Parece mentira lo tonta que he sido.

Supongo que es porque, a pesar de todo lo que ha pasado (o quizá precisamente por todo lo que ha pasado), aún quería creer en tí, pero ya está, Joan, ya se ha acabado, basta de mentiras, estoy harta. Si quieres jugar duro, jugaremos duro.

Tuvo que ser tu novia el lunes quien me abriera los ojos para que reaccionara. Y he reaccionado. Me he dado cuenta de que es a mí a quien engañas, porque te consiento que me engañes, porque me dejo engañar. Y eso se ha acabado. Alba (entre nosotr@s, la Tarada que resulta que no está tan tarada…) dijo cosas muy duras, pero tuvo el detalle de ser sincera, mientras tú no tenías coxonxs para decirme la verdad a la cara.

FuegoEl lunes se terminó todo. Arranqué tus fotos del álbum que tanto me gustaba y que aún conservaba, y las quemé. Fue un akelarre personal, tenía que hacerlo. En esta guerra va a haber sangre, y con la sangre que derrames apagaré las cenizas que quedaron cuando quemé las fotos.

Has estado mintiéndome durante todo este tiempo, y ya no me sirven tus excusas para justificarte. Sigues siendo un mierda. Es lo que has sido siempre. Si me has estado mintiendo todo este tiempo, no hay ningún motivo ya para que confíe en tí, así que ha llegado el momento de levantarme y luchar. Se ha acabado el esperar pacientemente a que muevas el pxxx culo por algo, no lo vas a hacer, nunca lo has hecho, y esta vez tampoco te importa.

Se acabaron las buenas maneras, se acabó mi paciencia, se acabó el confiar en tí. La guerra ha empezado, y en esta guerra no se hacen prisioneros. ¿Querías un divorcio con sangre? Lo vas a tener. Pienso llegar hasta donde haga falta, hasta el final. No me detendré por compasión, porque ya no te la mereces. Te has ganado a pulso el estar donde estás. No me pidas comprensión, no mendigues lástima, porque tú solito te lo has buscado. Ya no me engañas más. Ahora, soy yo quien va a empezar a pelear a brazo partido por lo que es mío. Conociéndome como me conoces, deberías estar temblando de miedo.

Con tus mentiras has conseguido que, después de un año de pelear duro para que seamos amigos a pesar de los malos momentos y de los disgustos, y casi estar a punto de conseguirlo (entonces aún creía que era posible), ahora ya no quede nada, que no quiera volver a saber nada de tí.
Con tus mentiras lo has destrozado todo
.

Nota sobre el odio: no siento odio, siento rabia por haber sido tan tonta y por haberme dejado engañar por una persona que sé, positivamente, que no tiene nada que aportarme salvo mentiras. Estoy enrabiada conmigo misma, y estoy enrabiada con él. La rabia es lo que ahora me hace tirar adelante y no detenerme aunque le vea hundido en la pxxx miseria. Quiero que me devuelva todas las lágrimas que le regalé, una por una; quiero que me pague todas las mentiras una por una. Pero no siento odio: siento rabia. Y la rabia pasará pronto, supongo que cuando haya saciado mi sed de venganza. Por lo pronto, dejaré unos cuantos post-its en lugares estratégicos, ya que no me apetece pasar el resto de mi vida cabreada y pensando en alguien que no se lo merece. En esos post-its que me recuerden que el miedo lleva al odio, el odio lleva a la ira, la ira lleva al lado oscuro, y allí no se ve nada, escribiré frases como estas:

  • El odio es un lastre, y la vida demasiado corta para pasarla cabreado.
  • Odiar es regalarle parte de tu vida a alguien, que tal vez no vale la pena.
  • El odio es un sentimiento tan fuerte como el amor, duele igual pero no tiene ninguna esperanza.
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Nov
21
    
Lo escribí el Noviembre-21-2006 | (24) comentarios |

CelosLo admito, estoy celosa. Me está costando mucho admitir que ya no soy la única mujer en su vida, ni siquiera la más importante. Ya la pone a ella incluso a mi altura, la compara conmigo. Sé que no le gusta hablar de ella conmigo. Le pregunté si ella sabía que habíamos quedado. Me respondió que no tiene que darle explicaciones. Le miré con cara de “¡Oh, venga yaaaaa! A otro perro con ese hueso, ¿o es que me has tomado por tonta?“. Después de todo lo que ha pasado en los últimos meses (aún se me pone un dolor intenso en el estómago cuando lo pienso), que me venga con esas de “no tengo que darle explicaciones” es como de chiste.

Y entonces lo dijo:
¿A tí te he dado alguna vez explicciones de con quien voy o con quien quedo?

Para empezar, no somos iguales: yo nunca se las pedí. No puede tratarnos a las dos de la misma manera, porque ella no es como yo. Si ahora no sabe a lo que me refiero, ya se dará cuenta, con el tiempo.

El mazazo consiste en darme cuenta de que ya es posible comparar la relación que tiene con ella a la que tuvo conmigo. Ya no soy la mujer de su vida, y me está costando mucho aceptarlo.

Tengo que seguir adelante, tengo que haceros caso y mirar al futuro y dejar el pasado atrás.

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Nov
20
    
Lo escribí el Noviembre-20-2006 | (15) comentarios |

El desayuno de este sábado con mi ex ha sido terrible. Emocionalmente corrosivo, pero necesario. Cierto que para que él explote de esta manera tiene que estar realmente hecho polvo. De hecho, nunca le había visto así, tan hundido…

Intenta contener sus emociones, explicar de forma racional cómo se siente. Me quedo con la idea de que se ha dado cuenta de que se ha comportado como un auténtico capullo, ha ido a la suya sin darse cuenta del daño que hacía a los demás (principalmente, a mí), y ahora que se ha dado cuenta está dolido consigo mismo, arrepentido y con ganas de corregir todos los errores que ha cometido en el pasado. Está hecho polvo, pero es un gesto que le honra.

Tristeza y dolorPor supuesto, además de hablar, de dar rienda suelta a sus sentimientos y a sus emociones, además de desahogarse, también buscaba la absolución. Que le perdone, claro. Es sincero, está arrepentido y quiere arreglarlo. Me inspira mucha ternura y le perdono. No quiero que sufra. Claro que tampoco quiero sufrir yo. Supongo que esto es lo más parecido al síndrome de Estocolmo que sentiré nunca (con suerte…).

En un momento de la conversación, no puedo reprimir las lágrimas. Intento secarme los ojos como puedo sin emborronarme la cara de rímel. A él le hace gracia el gesto, me mira divertido, sonríe y me dice bajito: “Estás muy guapa“. Su sonrisa, su voz, todavía me desarman.

Cuando nos despedimos, con un abrazo, un beso de más en la mejilla que se le escapa con ternura y la promesa de llamarme él esta semana (”el lunes o el martes“, en un tono que no sé si es para tranquilizarme a mí o para tranquilizarse él), ya tengo el corazón en los zapatos.

Me voy a casa y sólo tengo ganas de darme un baño caliente y llorar hasta cansarme. Pero mientras me preparo el baño, me descalzo, meto los calcetines en los zapatos, dejo los zapatos en la habitación para que no se estropeen por la humedad, limpio la bañera de pelos que ha dejado mi padre, caliento el agua, busco el champú baño de espuma con olor a frutas del bosque que escondí en el rincón más profundo del armario de baño antes de irme (no pongáis esa cara, que no conocéis a mi madre)… Vamos, que para cuando pongo el culo en remojo, ya se me han pasado las ganas de llorar.

Se me pasa rápido el disgusto, que ni siquiera es disgusto sino una sensación de bajón en el cuerpo y en el alma. Últimamente, todo se me pasa rápido. Supongo que cuando una tiene la sensación de haberse cargado su vida a base de tonterías grandes y pequeñas, los disgustos no tienen más remedio que pasar rápido.

Perdonadme, hoy estoy algo depre. Pero se me pasará enseguida.

Joan y Pimkie

[Nota: Esto lo escribí el sábado por la tarde, después del famoso desayuno ¡y del baño! Dos días después, estoy mucho mejor de ánimo y compruebo que el síndrome premenstrual tenía mucho que ver en esa sensación de bajón... Y también que casi darme de morros con un tío cañón en el tren de camino al trabajo, mientras en el mp3 suena "vamos juntos hasta Italia, quiero comprarme un jersey a rayas, pasaremos de la mafia, nos bañaremos en la playa" hace que se te pase el bajón del lunes de golpe... No me miréis así: todos hemos tenido una época hortera, ¿o es que vosotr@s no?]

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