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Jun
04
    
Lo escribí el Junio-4-2008 | (8) comentarios |

peleaBoicot. Y si no lo es, se le parece mucho. Es que no se me ocurre otra palabra para describir lo que nos están haciendo (sobre todo a mi jefa) unos compañeros de trabajo de otro departamento. No tengo toda la información, no sé qué es lo que se cuece en las “altas instancias“, pero veo lo que ocurre a mi alrededor y cada día alucino más.

Desde hace ya no sé ni cuanto tiempo (creo que llevamos toda la vida metidas en harina) estamos trabajando en un proyecto muy importante, que reflejará nuestra imagen de cara al exterior, y que implicará cambiar la forma de trabajar de más de 500 personas, muchas de ellas voluntarias. El trabajo es abrumador, y hay 4 personas, de dos departamentos diferentes: mi jefa y yo, y dos personas de otro departamento, para sacar adelante el proyecto. Más todo el equipo en las diferentes empresas contratadas especialmente para desarrollarlo y ponerlo en marcha. Nos estamos dejando las pestañas para coordinarlo, para que los diferentes equipos funcionen como un reloj… y mientras tanto lo único que nos encontramos es una zancadilla tras otra.

No puedo asegurarlo, pero creo que ayer mi jefa se fue a casa llorando de frustración y de impotencia. Y es que la situación ha llegado a un límite en que no es para menos. Ayer yo me sentía como si estuviera en el camarote de los Hermanos Marx, y a ella las miradas asesinas la delataban.

Nosotras dos somos las que hemos estado en todas las reuniones de seguimiento del proyecto, yo me he encargado de la redacción de las actas y de controlar las tareas pendientes; y ella se lee los documentos que yo le paso, los compara con sus apuntes, lo comentamos y corregimos lo que toque. Como podéis imaginar, tenemos bastante controlado lo que se acuerda en las diferentes reuniones y los temas pendientes que corresponden a cada equipo. Sin ninguna duda, lo tenemos todo mucho más controlado que aquéllos que ni siquiera tienen la decencia de venir a las reuniones, claro.

Porque la otra mitad del equipo se pasa por el forro más de la mitad de las reuniones; es habitual que, cuando se deciden a venir a una reunión a la que estaban convocados, se marchen a la mitad y nos dejen a medias, o ni siquiera se presenten aunque saben que les necesitamos para poder avanzar en el proyecto. Y cuando finalmente se deciden a honrarnos con su presencia, nos cambian los acuerdos que ya habíamos cerrado en reuniones anteriores, con lo que tenemos que volver a empezar. Obviamente, esto hace que vayamos muy mal de tiempo, que las empresas contratadas se mosqueen con esta dinámica de trabajo tan caótica y porque no se cumplan los plazos que a ellos sí les exigimos con puntualidad británica, y que nosotras dos nos encabronemos con nuestros compañeros, que no nos lo ponen nada fácil.

Como ya hemos detectado que se escaquean con sorprendente regularidad (de cada 4 reuniones, vienen a 1 y media), hemos optado por acorrarlarles en su departamento y tener reuniones preparatorias, al menos para poder seguir avanzando aunque ellos no estén. Y en esas reuniones preparatorias si no nos hemos acabado tirando de los pelos es porque somos gente diplomática y preferimos insultarnos, que queda más digno. Como os decía antes, tenemos controlados los acuerdos a los que llegamos en cada reunión, porque los tenemos por escrito, y tenemos documentados también los cambios de criterio que se producen de una reunión a otra. Bueno, pues si les hacemos notar que eso no fue lo que acordamos, nos encontramos con sonrisas sardónicas y frases del tipo:

¿Cómo no va a ser eso lo que acordamos? Os veo un poco despistadillas, ¿eh?

Dan ganas de matarlos. Nos miramos la una a la otra y con la mirada nos preguntamos:

¿Qué prefieres? ¿Homicida o cómplice?

También nos hemos encontrado con tapones a la hora de conseguir información. Necesitamos que nuestros compañeros nos pasen información, y se tiran días para dárnosla, nos dicen que eso que les pedimos es muy complicado y que van de culo y no tienen tiempo, con lo cual el proyecto va todavía más retrasado aún. Pero lo que pasó ayer es que clama al cielo. La información que nos habían estado pasando con cuenta-gotas, a trozos y con días de retraso… resulta que no es fiable. Y se dan cuenta ahora. Ayer por la tarde fue algo caótico intentando cuadrar los datos de los distintos ficheros que nos habían ido pasando y obtener algo mínimamente coherente. No estoy muy segura de que lo hayamos conseguido.

En cualquier caso, ayer el boicot fue ya evidente. Y que es imposible trabajar con este grado de bloqueo por parte de nuestros propios compañeros.

No sé qué ocurrirá después del verano, mi jefa está convencida de que ella no continuará, y de que todo esto probablemente tenga consecuencias para nuestro departamento (sí, encima somos nosotras las que nos vamos a comer el gran marrón), lo que me implica a mí personalmente. No sé si se cargarán nuestro departamento, y qué pasará conmigo en ese caso. Y me jode, me jode mucho porque el curro me encanta, cuando entré aquí ya dije que esto era el Trabajo con mayúsculas. Aún no estoy en el área, con las funciones y la responsabilidad que me gustaría, pero tengo un gran futuro por delante, y además me encanta mi trabajo, me encanta mi jefa (tan diferente de otras que he tenido, por cierto…Wink, me encanta lo que hago, me encantan las condiciones de trabajo, me encanta la gente con la que trabajo y me encanta trabajar aquí.

Lo último que me apetece es volver de luna de miel, y encontrarme con que estoy el paro, la verdad, y todavía me jode más que sea por culpa de unos incompetentes que nos están haciendo la vida imposible en este proyecto, en el que nos estamos teniendo que comer un marrón detrás de otro que ni siquiera son responsabilidad nuestra, dando la cara por ellos, y que nos la jueguen de esta manera.

La vida es injusta, y el mundo laboral todavía más.

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Abr
18
    
Lo escribí el Abril-18-2008 | (5) comentarios |

¿Os acordáis de cuando hablamos de que a las mujeres, durante una época determinada de nuestra vida, nos ponen los canallas y nos aburren los niños buenos? Luego, la cosa cambia, una se centra y busca otro tipo de relación, más estable, en la que nuestra pareja no nos haga sufrir. Pero, por algún motivo, durante la adolescencia y los primeros años de juventud, nos pone mucho más ese tío que va de fiera salvaje y al que nos encantaría domesticar y poder alardear de haber cazado una pieza de caza mayor…

Creo que es una forma de reafirmar nuestra autoestima (que, en casos así, la mayoría de las veces acaba machacada por encapricharnos del más imbécil), ya que si logramos hacernos con ese ser indomesticable nos creemos la más guay de la fiesta.

Uno de los posts más sonados en su momento fue la Guía para ser un canalla, en la que intenté establecer la diferencia entre un canalla y un cabrón. Bueno, pues navegando por twitter, he encontrado el Manual del perfecto cabrón, que medio en coña-medio en serio, lleva al límite aquel post basado en hechos reales. Y como parece que todavía quedan hombres a los que les cuesta diferenciar un canalla de un cabrón, creo que no viene mal traerlo de nuevo aquí. Con el tiempo, visto en perspectiva, matizaría algunas de las cosas que dije en su momento, pero no me apetece demasiado…

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Abr
07
    
Lo escribí el Abril-7-2008 | (16) comentarios |

Queridas lectoras, os propongo una apuesta cuyo resultado sabremos exactamente el día 28 de junio. ¿Vendrá mi amiga Zorri a mi boda?

Ella dice que sí.
Yo digo que no me lo creo.
Ella me promete que vendrá.
Yo le digo que no me falle, que ese día es muy importante para mí.
Ella jura y perjura que vendrá. Que a la despedida de soltera no vendrá, por temas de dinero (para variar), pero que a la boda seguro que viene.

Yo no se lo digo, pero estoy viendo el futuro que nos espera:

La llamaré una semana antes de la boda, para recordarle la fecha y asegurarme de que vendrá.
Ella volverá a repetir por activa y por pasiva que vendrá.
El día de la boda, no se presentará.
No llamará para dar una mínima explicación.
En el restaurante, tendré una mesa con dos sillas vacías.
En mi cuenta bancaria, tendré 300 euros menos, que no me sobran precisamente.
En mi casa, tendré una bronca monumental con mi madre por culpa de la impresentable de mi amiga.
No sabré de ella durante semanas, hasta que sea _YO_ quien se decida a llamarla.
Me pondrá alguna excusa estúpida que no quiero oír y mucho menos estoy dispuesta a creer.
En la factura telefónica, tendré una llamada de casi una hora, total, para escuchar soplapolleces que no me interesan.
Y, finalmente, tendré una amiga menos.

La historia tiene que ser _exactamente_ tal como la cuento para que gane la apuesta. Es decir, para que _yo_ gane la apuesta, no me conformo solo con que mi “amiga” no se presente sin dar explicaciones, sino que toda la historia tiene que ser exactamente así. Triple o nada. Si me equivoco, aunque sea en un punto de lo expuesto, tú ganas.

¿Qué me dices? ¿Vendrá o no vendrá? ¿Avisará de que no vendrá, o se comportará como la impresentable que es? ¿Me tendrá una hora al teléfono para explicarle una gilipollez como la catedral de Burgos, o tendrá una excusa mínimamente creíble? ¿La mandaré definitivamente a la mierda y no nos volveremos a ver más? ¿Qué nos apostamos?

Ya es duro estar completamente segura de que tu mejor amiga (sí, yo también me pregunto por qué) desde hace más de 12 años te dejará colgada y no se presentará el día de tu boda, te hará pagar su cubierto y el del Yerno Perfecto por no tener la decencia de decirte que no vendrá, y que encima no llamará tampoco después a menos que tú la llames, y solo entonces se dignará a inventarse alguna excusa chusca. Pero más duro es mantener viva la ilusión hasta el último momento, cruzar los dedos y soñar con que quizá no sea tan zorra como para dejarte colgada ese día, porque ella sabe perfectamente lo importante que es para tí. Pero, ¿sabe que nunca le perdonarías que te fallara ese día? No lo sé, creo que su confianza en mis tragaderas es ilimitada. No creo que tenga en cuenta que estoy hasta las narices y que esta sí que no se la voy a tolerar, ya sería demasiado.

La verdad es que no sé cómo la he aguantado hasta hoy. Desde hace un par de años (concretamente desde que empezó a salir con el Yerno Perfecto) nunca ha estado cuando la he necesitado, y ella tampoco ha dejado que yo estuviera cuando me ha necesitado a mí, a pesar de haberme ofrecido incondicionalmente; he perdido la cuenta de las veces que me ha dejado colgada sin una explicación, sin una llamada posterior (ni mucho menos previa) y con una excusa ridícula cuando la llamo yo. Así que esta es la última oportunidad que le doy a la que ha sido mi amiga de adolescencia y (quiero creer) primeros años de la edad adulta.

Sí, esta es la última oportunidad que le doy. ¿Y tú, qué opinas? ¿Fallará Zorri el día de mi boda, o se presentará como una buena amiga? Puedes votar por la opción que quieras aquí. La que más se aproxime, gana. Mi apuesta, ya sabéis cual es. ¿Y la vuestra?

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Abr
04
    
Lo escribí el Abril-4-2008 | (7) comentarios |

Todo esto empezó gracias a twitter. Unos invitados inesperados se autoinvitaron a la boda y necesitaba una excusa para decirles elegantemente que no contaba con ellos.

Ponte en mi situación: invito a una amiga de esas que ya era amiga mía antes incluso de nacer, porque nuestros padres ya eran amigos. A sus padres hace siglos que no los veo, y mis padres también hace siglos que no se ven con ellos, pero mi amiga y yo sí hemos mantenido el contacto de forma continuada, a pesar de que cuando nos independizamos más de 100 kilómetros en coche nos separaban a la una de la otra (y ninguna de las dos tenía coche).

El caso es que le envié las invitaciones por e-mail, contando con ella y con su novio. Y cuando hablamos, me suelta: “oye, que mis padres dicen que no han recibido la invitación”. Mierda, tres más: madre, padre y hermano. ¿Qué hago? Tiro de twitter:

HELP: ¿Alguien sabe cómo decir de forma elegante “lo siento, tus padres no están invitados a mi boda”?

Las respuestas no se hacen esperar, empiezan a llegar sugerencias:

- Dile a la madre de tu amiga que la ex-amante de su marido también viene a la boda, y claro, ya ha recibido la invitación…

- Dile a tu amiga que sus padres no te invitaron a su boda, y por tanto tú no estás obligada a invitarles a la tuya.

- Es que no sé con quien sentar a tus padres, y para que no se incomoden, no les invito.

- La boda se ha desmadrado, demasiada gente para un restaurante tan pequeño. ¡Hay que hacer recortes!

O bien que optara por la sinceridad, y si se ofenden es su problema.

Aún no he vuelto a hablar con mi amiga, el momento será durillo pero hay que pasar por el mal trago. De momento, voy entrenando con sparrings: recibo un mensaje de otra amiga, Zorri, esa a la que hace la tira que no veo, que me dejaba colgada sin explicaciones…  ayer recibió el e-mail con las invitaciones, estuvimos hablando (me puso los pelos de punta con lo que dijo sin querer decir), y hoy cae en que ¡tiene un hermano! Me envía un SMS y me pregunta si he contado con su hermano y con su cuñada para la boda. Mi repuesta:

Pues no, nena. Tú eres mi amiga, y tu hermano es el hermano de mi amiga…

Me parece que no van a ser los únicos auto-invitados con los que voy a tener que lidiar. Y eso que no consentí que mis padres me impusieran ni un solo invitado de esos típicos “es que son un compromiso, porque ellos nos invitaron a la boda de una prima segunda de tu tía la del pueblo, y claro, tenemos que corresponder…“.

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Mar
08
    
Lo escribí el Marzo-8-2008 | (2) comentarios |

Ya tengo los zapatos que llevaré el día de mi boda. Ifo me ha llevado a Barcelona esta mañana a comprarlos en El Tocador de la Novia, una tienda encantadora que hay en Barcelona en la calle Roger de Lluria nº 161, y está especializada en zapatos, tocados y ropa interior de novia.

El personal es un cielo, unos profesionales con muchos años de experiencia, que saben cómo tratar a las futuras novias y aconsejar, y eso se nota y se agradece. Te dan una tranquilidad absoluta, si les llevas una foto del vestido de novia, saben aconsejarte sobre lo que mejor le va, colores, texturas, estilo… Y al mismo tiempo, que se adapte a tu personalidad y que te veas cómoda.

Yo lo tuve claro prácticamente desde el primer momento. A pesar de que en un primer momento había pensado en unas sandalias, el chico que me atendió me dijo que me lo quitara de la cabeza, que mi vestido es muy clásico y no le van nada unas sandalias, porque solo se me verá la puntita y no quedaría nada bien unos dedos desnudos saliendo por debajo de la falda. Tenía toda la razón, así que me decidí por unos descubiertos en el talón y cerrados por delante.

Olisqueé por toda la tienda, tienen más de 100 modelos en exposición y me probé varios, unos sugeridos por el propio vendedor y otros elegidos por mí. Tengo un ojo clínico que es demasiado: al final me quedé los primeros que me elegí. Probé con unos de punta afilada y tacón bajo, pero no me acabaron de convencer, la punta me parecía excesivamente agresiva, así que me quedé con unos con puntita redondeada y, en mi opinión, mucho más monos.

He colgado varias fotos en mi flickr, y a continuación si pincháis en SEGUIR LEYENDO podréis ver cuatro fotos más en grande. No las ha puesto directamente aquí porque Ifo no quiere ver los zapatos, de hecho no quiere ver nada de mi vestuario. Ha pillado por error el liguero que me han regalado en El Tocador de la Novia, y ya me ha dicho que lo tengo que cambiar por otro. Suerte que me lo está haciendo mi abuela a mano con todo su cariño (del gusto, ya os contaré). Y me ha advertido que, si pilla algo más, me lo hará cambiar, porque quiere que absolutamente todo sea a la vez un misterio y una sorpresa para él ese día.

Por cierto, como tenía que llevar la foto del vestido a la tienda, la llevaba guardada en la mochila. Y como esta tarde hemos quedado con mis padres, les he enseñado los zapatos, y la foto del vestido a mi cuñada, la hermana de Ifo, que aún no lo había visto. Mi padre ha pillado la foto y ha visto el vestido también. Diga lo que diga, se moría de la curiosidad, porque para que él haga eso, le tenía que estar picando el gusanillo desde hace tiempo. Mi madre se ha quedado la foto, me imagino que para enseñársela a sus compañeras de trabajo: está deseando presumir. Me decía incluso que el día de la prueba con el vestido (la tengo el día 28 de marzo, en tres semanitas) se iba a llevar la cámara para hacer fotos. Me habían dicho que eso da mala suerte, y se ha quedado un poco desilusionada. Lo que yo te diga, está deseando presumir.

La parte decepcionante de la historia ha sido cuando me he dado cuenta de que mi suegra, a 16 semanas para la boda, aún no le ha dicho nada a nadie de su familia, ni siquiera los más cercanos lo sabían, y eso que viven en el mismo edificio. Ella dice que no le ha dicho nada a nadie todavía por el tema de la operación (por cierto, le darán el alta el lunes o el martes y todo ha ido bien), pero lo cierto es que que había posibilidad de que la operaran lo sabíamos desde finales diciembre, y que nos casamos lo saben desde hace bastante más tiempo (de hecho, a mediados de noviembre vino con mi madre, mi abuela y mi cuñi a probarme vestidos de novia, y a finales de octubre ya sabían que habíamos dado la paga y señal en el restaurante), así que como excusa no me cuadra demasiado. Más bien me da la sensación de que hasta ahora no tenían del todo claro que la boda fuese a tirar para adelante, esperaban que nos arrepintiéramos en cualquier momento y lo anuláramos todo, y por eso no le han dicho nada aún a la familia. Me dolería mucho que fuese así, aunque solo es un pálpito personal y, claro, no lo puedo demostrar. Llamadme desconfiada si queréis.

Al final la familia más directa de Ifo se ha enterado esta tarde y todavía lo están flipando, claro, porque no tenían ni la más remota idea. La situación ha sido un poco violenta, porque digamos que se han enterado un poco forzados por las circunstancias (yo allí, enseñándole a mi madre, abuela y cuñada, los zapatos de la boda y el vestido, y la mitad de los presentes no sabían nada de boda, así que os podéis imaginar el cuadro). A principios del mes que viene tendremos ya las invitaciones, así que mi suegra tampoco podía esperar mucho más a decirlo, pero vamos, ella se lo gestiona como le da la gana.

Aún falta el traje y los zapatos de Ifo, que todavía no ha empezado a mirar nada aunque dice que lo tiene bastante claro. Seguramente la semana que viene vaya a mirar algo. Y el viaje de novios lo terminaremos de rematar este lunes. Se nos echa el tiempo encima, pero vamos cerrando cositas. Os sigo contando. Si queréis ver las fotos de los zapatos, clickad en SEGUIR LEYENDO.

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Ene
31
    
Lo escribí el Enero-31-2007 | (8) comentarios |

Muerte guadañaTus mentiras han dejado de tener efecto en mí, ya no me las creo. Agradéceselo a tu novia, esa con la que no tienes ningún tipo de relación “formal” según tú, pero con la que estás viviendo según ella… Lo peor de todo es que haya necesitado tanto tiempo para darme cuenta de que tú ni tienes ni has tenido nunca ningún tipo de credibilidad, que todos son mentiras, que llevas más de un año engañándome, y yo como una tonta me he dejado engañar. Como si no te conociera ya… Parece mentira lo tonta que he sido.

Supongo que es porque, a pesar de todo lo que ha pasado (o quizá precisamente por todo lo que ha pasado), aún quería creer en tí, pero ya está, Joan, ya se ha acabado, basta de mentiras, estoy harta. Si quieres jugar duro, jugaremos duro.

Tuvo que ser tu novia el lunes quien me abriera los ojos para que reaccionara. Y he reaccionado. Me he dado cuenta de que es a mí a quien engañas, porque te consiento que me engañes, porque me dejo engañar. Y eso se ha acabado. Alba (entre nosotr@s, la Tarada que resulta que no está tan tarada…Wink dijo cosas muy duras, pero tuvo el detalle de ser sincera, mientras tú no tenías coxonxs para decirme la verdad a la cara.

FuegoEl lunes se terminó todo. Arranqué tus fotos del álbum que tanto me gustaba y que aún conservaba, y las quemé. Fue un akelarre personal, tenía que hacerlo. En esta guerra va a haber sangre, y con la sangre que derrames apagaré las cenizas que quedaron cuando quemé las fotos.

Has estado mintiéndome durante todo este tiempo, y ya no me sirven tus excusas para justificarte. Sigues siendo un mierda. Es lo que has sido siempre. Si me has estado mintiendo todo este tiempo, no hay ningún motivo ya para que confíe en tí, así que ha llegado el momento de levantarme y luchar. Se ha acabado el esperar pacientemente a que muevas el pxxx culo por algo, no lo vas a hacer, nunca lo has hecho, y esta vez tampoco te importa.

Se acabaron las buenas maneras, se acabó mi paciencia, se acabó el confiar en tí. La guerra ha empezado, y en esta guerra no se hacen prisioneros. ¿Querías un divorcio con sangre? Lo vas a tener. Pienso llegar hasta donde haga falta, hasta el final. No me detendré por compasión, porque ya no te la mereces. Te has ganado a pulso el estar donde estás. No me pidas comprensión, no mendigues lástima, porque tú solito te lo has buscado. Ya no me engañas más. Ahora, soy yo quien va a empezar a pelear a brazo partido por lo que es mío. Conociéndome como me conoces, deberías estar temblando de miedo.

Con tus mentiras has conseguido que, después de un año de pelear duro para que seamos amigos a pesar de los malos momentos y de los disgustos, y casi estar a punto de conseguirlo (entonces aún creía que era posible), ahora ya no quede nada, que no quiera volver a saber nada de tí.
Con tus mentiras lo has destrozado todo
.

Nota sobre el odio: no siento odio, siento rabia por haber sido tan tonta y por haberme dejado engañar por una persona que sé, positivamente, que no tiene nada que aportarme salvo mentiras. Estoy enrabiada conmigo misma, y estoy enrabiada con él. La rabia es lo que ahora me hace tirar adelante y no detenerme aunque le vea hundido en la pxxx miseria. Quiero que me devuelva todas las lágrimas que le regalé, una por una; quiero que me pague todas las mentiras una por una. Pero no siento odio: siento rabia. Y la rabia pasará pronto, supongo que cuando haya saciado mi sed de venganza. Por lo pronto, dejaré unos cuantos post-its en lugares estratégicos, ya que no me apetece pasar el resto de mi vida cabreada y pensando en alguien que no se lo merece. En esos post-its que me recuerden que el miedo lleva al odio, el odio lleva a la ira, la ira lleva al lado oscuro, y allí no se ve nada, escribiré frases como estas:

  • El odio es un lastre, y la vida demasiado corta para pasarla cabreado.
  • Odiar es regalarle parte de tu vida a alguien, que tal vez no vale la pena.
  • El odio es un sentimiento tan fuerte como el amor, duele igual pero no tiene ninguna esperanza.
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Nov
06
    
Lo escribí el Noviembre-6-2006 | (18) comentarios |

Definitivamente, la cara dura de mi ex no es de este planeta: no hay ser humano que pueda vivir con tal dotación de morro, no es normal.

Como ya os comenté, habíamos quedado para este fin de semana para redactar el acuerdo de separación que tendremos que llevar al notario, y hasta ahora parecía que Joan se estaba comportando. Vale que la forma en que conseguí que quedáramos no se prestaba a muchas alegrías (si os acordáis, después de 11 días de llamadas sin resultado, por fin me cogió el teléfono cuando le llamé con llamada oculta), pero como parecía que cumplía lo que prometía, una vez más decidí cerrar los ojos y confiar en él. IDIOTA de mí. Después de 9 años, ya debería estar escarmentada de sus promesas.

Chica tristeNo se presentó. Dijo “A ver si hacemos por vernos” y él no hizo nada. Yo le estuve esperando todo el fin de semana en casa de mis padres, y él no dio señales de vida. Le llamé por teléfono unas cuantas veces y siempre saltaba el contestador. El domingo por la tarde estaba ya de tan mala hostia que el mensaje que dejé en su buzón de voz pondría los pelos de punta al más sereno.

Incluso llamé a mi suegra. Le pregunté si había pasado algo, algún accidente, alguien había caído enfermo, alguna muerte repentina… La buena mujer flipó en colores y me dijo que no, que ella no sabía nada de eso… (Pensé para mí: Bien, Joan, pues entonces no hay excusa que valga, a ver qué te inventas mañana…). Le pedí que hablara con su hijo, que le hiciera entrar en razón. No quiero un divorcio sangriento, aunque parece ser que eso es lo que la Tarada quiere: así a Joan le resultará más fácil odiarme, y si me odia, ella se sentirá segura, sin competencia con el pasado.

Esta mañana, de camino al trabajo, recibo un mensajito en mi móvil. Es de Joan: “Buenos días, perdón por lo del finde. La mejor manera de quedar es comiendo los dos en barna el día que mejor te vaya de esta semana. Lo siento.” Y más que lo vas a sentir, querido. ¿Qué te has creído? ¿Que puedes hacer de mí lo que de te dé la gana, manejarme a tu antojo? ¡Ya está bien! Me tiene todo el fin de semana con el alma en vilo, esperando una llamada, o que devuelva las mías, y ahora pretende que no ha pasado nada. Le he llamado con un cabreo de mil pares, le he dicho que si no estaba muerto y me Pensamientoestaba llamando desde el cielo no quiero oír ninguna excusa, le he preguntado si ha escuchado los mensajes del contestador y me ha dicho que no. Le he mandado a escuchar los mensajes y que me llame cuando lo haya hecho, y le he colgado el teléfono. Una hora después, seguimos sin noticias.

Dijo que quedaríamos los dos solos, sin prisas, y que no se iría hasta que me hubiera quedado todo claro. Ahora quiere que quedemos para comer, con las prisas de tener que volver al trabajo. ¿En qué quedamos? Creo que es una nueva maniobra de La Tarada, ya me parecía a mí demasiado bonito… Bueno, en fin: Tarada Reloaded, y este pobre desgraciado hace lo que esa bruja quiere. Como llegue el Tarada Revolutions, aviso: aquí se puede liar gorda. Creo que, después de un año, me he ganado ya mi derecho a que se me acabe la paciencia, ¿no?

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Oct
25
    
Lo escribí el Octubre-25-2006 | (26) comentarios |

Que a las mujeres nos tiran los canallas es un hecho tan incuestionable como difícil de entender (sobre todo para ellos). Tendemos a aburrirnos con facilidad del chico bueno, al que sólo recurrimos cuando la necesidad de estabilidad emocional y familiar es más fuerte que el morbo del canalla para seducirnos.

Josh Harnett 1Sabemos de antemano que el canalla nos hará sufrir; y también sabemos que es mucho más probable que el chico bueno nos trate como una reina (a no ser que sea un soso redomado, pero estos merecen una categoría aparte). Pero aún sabiéndolo, nos lanzamos de cabeza a una relación que nos dará un disgusto tras otro. ¿Porqué? En el fondo, aunque nos cueste admitirlo, porque tenemos la intención de domesticar al animal salvaje, porque creemos que el golfo cambiará por nosotras. Tremendo error. Empezar una relación con un canalla con esta intención es ir directa al sufrimiento. Y encima, en cuanto el golfo se dé cuenta de nuestras intenciones (porque es golfo, pero no tonto) , desaparecerá y no le volveremos a ver el pelo. Apagado o fuera de cobertura permanentemente.

Pero esto no es un manual de uso para canallas, porque el manual que traen de serie sólo contiene un par de instrucciones: “Sólo para uso recreativo. Evita implicarte sentimentalmente.” En definitiva: hay chicos para divertirse y chicos para casarse. Y el canalla es un chico para divertirse, porque es la vida que él mismo ha elegido llevar.

Ahora bien, existe una nueva especie, un híbrido entre los buenos chicos y los canallas, con la que hay que tener cuidado. Me refiero a esa especie compuesta por chicos-buenos-jodidos por alguna bruja, que deciden convertirse en canallas. Esta especie es venenosa, hay que tener mucho cuidado con ellos porque son como medusas: si te tocan, inoculan su veneno y escuece horrores. ¿Porqué? Porque quieren ser canallas y no saben cómo, porque ser canalla es un arte. Para esos chicos que quieren ser canallas y no saben cómo está pensada esta guía.

Para empezar, el canalla no se implica NUNCA sentimentalmente. Como decía aquélla canción de Sabina, “me han traído hasta aquí tus caderas, no tu corazón“. En cambio, al chico bueno que quiere ser un canalla le cuesta mucho no implicarse sentimentalmente cuando la chica le gusta. No quiere hacerlo porque teme sufrir, pero no puede evitar empezar a sentir cariño por esa chica que comparte con él momentos especiales.

Para el canalla, una mujer es, simplemente, su oscuro objeto de deseo; para el aspirante a canalla es una compañera, ocasional (es cierto), pero compañera al fin y al cabo, aunque sólo sea compañera de juegos eróticos. Y cuando el aspirante a canalla se da cuenta de que está empezando a sentir “algo más” que simple morbo, se asusta, teme volver a sufrir y recula. En ocasiones incluso desaparece definitivamente con explicaciones sacadas del Manual Para Solteros que no te dicen nada y te dejan más desconcertada que antes. Y lo que es peor: pasados unos días ni siquiera se acordará de las explicaciones que te dio y te preguntará ofendidísimo que “qué te has creído”. Una especie peculiar.

Un canalla nunca te mentirá, nunca te hará falsas promesas para engatusarte, nunca te dará motivos para que te hagas ilusiones. Si empiezas a soñarte vestida de blanco y con un canalla frente al altar (háztelo mirar), es sólo porque tú solita te has montado una película de amor, no porque él te haya dado motivos. Y si te montas películas de amor con un canalla de protagonista, es porque aspiras a CAMBIARLE, en el fondo crees que se reformará por tí. Momento de despertar, amiga, porque lo llevas crudo: vas de cabeza al matadero sentimental. Si quieres evitarlo a tiempo, desengánchate rápido, porque cuanto más tardes en hacerte a la idea de que un canalla es, por definición, incorregible, más profunda será la desilusión. Se han dado casos de chicas que, tras un desengaño así, se refugian en el archifamoso “todos los hombres son iguales” y no lo superan nunca.

Josh Harnett 2En cambio, el aspirante a canalla o bien miente con frecuencia para conseguir lo que quiere (cree que los canallas se comportan así), o bien no tiene ni puta idea de lo que quiere, está hecho un lío y te acaba liando a tí. Un ejemplo: un canalla auténtico nunca se le pasaría por la cabeza una locura como “a mí me gusta levantarme cada mañana junto a la misma mujer“, y si alguna vez se le ocurre semejante tontería, jamás de los jamases se lo confesaría a su actual compañera de cama, no vaya a hacerse ilusiones y quiera echarle el lazo (¡¡horror de los horrores!!). En cambio, un aspirante a canalla sí puede decirte tal cosa y quedarse tan ancho, porque lo siente de verdad; lo que no significa necesariamente que seas TÚ esa mujer junto a la que aspira a levantarse cada mañana… Pero él te lo suelta y ahí queda. Y tú lo entiendes como te da la gana o como buenamente puedes. Lo mismo puede significar que eres la mujer de su vida como que eres un zorrón desorejado, pero en ese preciso momento ni tú estás para pedir explicaciones, ni él para darlas. En definitiva: el aspirante a canalla es capaz de prometerte la luna para acostarse contigo y cuando el compromiso le supere o sus sentimientos le desborden, no recordará nada de lo prometido. Un canalla únicamente te prometerá noches de placer inolvidables, porque es realmente lo único que está dispuesto a dar.

Un canalla sólo apelará a placeres físicos. El aspirante a canalla no maneja bien los sentimientos, ni propios ni ajenos, y termina rompiendo corazones a pesar de que no pretende hacerlo. Un canalla te pedirá que seas su amante. Un aspirante a canalla te hará creer que podría casarse contigo. Un canalla te dirá cosas como “tu cuerpo es droga dura“, “estar contigo es jugar con fuego, pero estoy dispuesto a quemarme“, “quiero disfrutar de tí” y derivados (encima tienen labia, los jodíosWink. Un aspirante a canalla te dirá cosas como “no puedo mirarte a los ojos, porque me ponen tontorrón” o “cuando estoy contigo siento placer, y cuando me voy y lo recuerdo me siento FELIZ“, o rizando el rizo:

ÉL: - Lo he hablado a un amigo* y le he dicho que eres a, b, c, d (lista de piropos) -y también e, pero eso no se lo he dicho-. ¿Qué más puedo pedir?
TÚ: - Que te quiera
ÉL: - Eso es pedir demasiado…

* Nota a pie de página: un canalla nunca le hablará DE TÍ a sus amigos. Como mucho, les contará el pivón que se ligó el otro día, que no es lo mismo.

Josh Harnett 3Cuando un canalla quiere dejarte, te lo dice a la cara y abiertamente. “Te estás poniendo pesada“, “No estoy preparado para el compromiso” o frases similares suelen dejar bien clarito qué es lo que ocurre entre los dos. Cuando un aspirante a canalla quiere dejarte, no suele dejarte las cosas claras: “No es por tí, es por mí” suele ser una de sus frases más socorridas, lo que es tanto como no decir nada. Otra muy típica “Quizá más adelante, ahora no estoy preparado“. Una muy peculiar es “Las prisas, para los ladrones y los malos toreros“, que te hace pensar “vale, bien, todo esto está iendo demasiado rápido, bajemos el ritmo entonces.” Pero noooo. No hay que bajar el ritmo: él se ha encargado de pisar el freno, y tú sin enterarte. Pero de todas mi preferida es “Eres perfecta, no te encuentro ningún defecto, y eso me asusta.” El aspirante a canalla, pasados unos días, no se acordará, claro, de haber dicho tal cosa, y encima se enfadará y te dirá que él nunca dijo eso: eres tú, que eres una creída. Como os decía, son una especie peculiar. También se han dado casos de aspirantes a canallas que, una vez todo ha terminado, te sueltan algo así como “¿pero es que habíamos empezado algo?” y claro, todo lo que te había dicho días antes, todo eso de “tú eres especial“, “contigo es diferente” ¡¡¡¡”me da miedo enarmorarme de tí“!!!!, todo eso… ¿qué? Nadie lo sabe. No lo sabe ni él.

Con el canalla siempre tendrás claro lo que hay: una relación puramente física, sin compromisos por ninguna de las dos partes. Con el aspirante a canalla nunca sabes qué va a ocurrir, porque lo mismo va que viene.

En fin, resumiendo:

  • Un canalla nunca te engañará, siempre te dejará claro qué es lo que quiere de tí.
  • Un aspirante a canalla no tiene claro ni él qué es lo que quiere
  • Un canalla nunca se implicará sentimentalmente: quiere sexo, y punto
  • Un aspirante a canalla evitará implicarse sentimentalmente, pero no siempre puede evitarlo. Cuando le ocurra, se apartará con excusas tontas.
  • Con un canalla siempre sabrás porqué te deja (habitualmente: porque te estás poniendo muy pesada)
  • Con un aspirante a canalla nunca sabrás si lo habéis dejado, ni porqué. Y en ocasiones, ni siquiera si había algo que dejar…
  • Un canalla será siempre sincero aunque te duela
  • Un aspirante a canalla te mentirá para no hacerte daño, y acabará haciéndote daño dos veces (como mínimo).

La conclusión, triste pero objetiva, es que habitualmente cuando un chico bueno pretende convertirse en un canalla, no suele conseguirlo; más bien suele convertirse en UN CABRÓN.

P.D.: Supongo que te referías a esto cuando me dijiste que “menos politiqueo y más psicoanálisis“, ¿no, querido?

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Oct
24
    
Lo escribí el Octubre-24-2006 | (10) comentarios |

La conversación que pudo haber sido y nunca fue:

Piticlín, piticlín!!! Suena el móvil de Pimkie.

Pimkie: -¡Hombre, hola! ¿Qué tal?
Cobarde: - ¡¡¡CABREADO!!!
Pimkie: -¡Ah, pues me alegro! Es muy sano. Dicen que adelgaza…
Cobarde: - ¡¿Encima cachondeo?!
Pimkie: - Hombre, tú dirás… Después de cómo me dejaste, si quieres me abro las venas…

En lugar de llamarme, me manda un mail, ofendidísimo. Cree que creo (¡uf!) que todos los hombres son malos.

Habría estada bien una explicación en su momento, pero como lo único que me dijiste fueron una serie de frases estándard (¡y lo de que soy demasiad perfecta y eso te asusta lo dijiste tú, imbécil!), pues…

Conclusión: el problema es mío, y que me lo haga mirar. Bien, seguiré tu consejo querido.

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Oct
24
    
Lo escribí el Octubre-24-2006 | (11) comentarios |

¿Sabéis la última genial idea de mi ex? Se le ha ocurrido que sería una buena idea traer a la tarada el día de la firma ante notario de nuestro acuerdo de separación. ¿No os decía yo que es encantador?

No le parece suficiente haberme roto el corazón tres veces en menos de un año;
no le parece suficiente haberse comportado como un capullo integral;
no le parece suficiente haberme estado mintiendo durante todo este tiempo;
no le parece suficiente hacerme desaparecer de su vida de un plumazo;
no le parece suficiente deformar lo que hemos vivido juntos hasta hacerlo parecer una película de terror, que si tan insoportable he sido no se entiende cómo ha podido aguantarme durante más de 8 años;

Parece ser que todo esto no le parece suficiente, y aún tiene que cargarse lo poco de bonito que podía quedar entre nosotros.

No puede permitir que salga de su vida con un poquito de mi dignidad intacta. No. La última vez que me vea, tiene que verme humillada, destrozada y hundida. El día en que firmemos el acta de defunción de nuestra relación, tiene que estar ella allí, para restregarme por la cara no sólo que he fracasado como novia, sino además que todo lo que he perdido se lo va a quedar ella.

No le supe querer como él se merecía, y por eso me merezco sufrir en vida todos los castigos del infierno.

Bueno, pues

¡¡YA-ESTÁ-BIEN!!

He estado luchando para que de todo esto al menos guardáramos un bonito recuerdo, incluso para que pudiéramos ser buenos amigos (como él DECÍA que quería, por otra parte…Wink, pero está visto que si él no quiere, poco puedo hacer yo. Del amor al odio hay sólo un paso, y mi trabajo me ha costado no darlo (que, al fin y al cabo, la que ha salido peor parada de todo esto he sido yo), pero él sí parece dispuesto a dar ese paso, de la mano de la tarada, y empezar a odiarme para así poder olvidarme más fácilmente.

No quiero darle motivos para que me recuerde como una hija de puta, preferiría que cuando echara la vista atrás me recordara, al menos, con cariño. Pero si no es posible, no me voy a comportar como una colifor y dejar que me pisen, me humillen, me hundan, y encima se salga con la suya. Temblad, porque la Pimkie guerrera ha vuelto.

Nota: el golfo se ha ofrecido a acompañarme el día de la firma y a echarme el polvo del siglo encima de la mesa del notario. ¿No es un cielo de niño? No va a poder venir, él lo sabe, yo lo sé, está a 400km de distancia… Pero sólo el hecho de que se haya ofrecido ya dice de qué pasta está hecho. Un besote, mi niño.

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