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Ir de puto culo consiste en trabajar 35 horas semanales, tener dos formaciones diarias de dos horas cada una, prepararlas, actualizar manuales, preparar documentación, mantener listados de inscritos y de asistencia actualizados… y seguir haciendo además todo el trabajo habitual del departamento. En las mismas horas. ¿Cómo me lo monto? Pues así: me dan las 8 de la tarde y sigo en el curro, cuando tendría haber plegado hace hora y media; tengo medio abandonadito el blog, no leo los blogs de las demás, no puedo ir a la autoescuela, y no me da tiempo para nada. ¿Así como va a hacer una vida matrimonial y quedarse preñada? ¡Si es que no hay manera!
Llego a casa a las mil, duchita rápida, pijama, me pongo la tele y a la media hora estoy roncando a pata suelta. Esto no es vida. ¡Qué ganas tengo de que lleguen ya las vacaciones de Navidad! La buena noticia es que estoy acumulando un montón de días en vacaciones. A este paso me pillo vacaciones después del Puente de la Constitución, y no vuelvo hasta después de Reyes… 
Nota: por este motivo no estoy actualizando todavía las peticiones que tengo pendientes de dar de alta en Las Chicas Son Blogueras. En cuanto tenga un ratito de descanso me pongo, pero es que hasta los sábados estoy currando también, y cuando llego a casa, sinceramente, de lo último que tengo ganas es de acercarme al ordenador. ¡Paciencia y muchas gracias a todas!
En esta entrada hablo de: autoescuela, embarazo, idiotas, matrimonio, trabajo, vacaciones
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Conversación habitual:
- ¿Has llamado a tu madre?
- Sí
- ¿Cómo está?
- Bien
- ¿Qué te ha dicho?
- eeeeehhhhh…. ¿?
- No la has llamado verdad
- …… No.
- Pues llámala
- Sí, ahora lo hago
(no lo va a hacer, lo sé)
Traducción simultánea:
- ¿Has llamado a tu madre?
(ya está otra vez la pesada esta con que si he llamado a mi madre. ¡Que sí, pesada!)
- ¿Cómo está?
(¿Pues cómo va a estar? ¡Bien! Si estuviera mal ya nos habríamos enterado, ¿no te parece?)
- ¿Qué te ha dicho?
(¿Cómo que qué me ha dicho? ¿Y yo qué sé? Si no me acuerdo ni de qué calzoncillos me he puesto esta mañana, ¿cómo me voy a acordar de lo que me dijo mi madre la última vez que hablamos?)
- No la has llamado verdad
(¿para qué la voy a llamar, si siempre me llama ell? No, no la he llamado, pe-sa-da)
- Pues llámala
(que sí, pesada, que ya la llamaré… o pensándolo mejor, ya me llamará ella).
En esta entrada hablo de: idiotas, Ifoxe, matrimonio, suegra
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Imaginaos la situación: tu suegra, tu suegro y tú, en el salón de tu casa, esperando que llegue tu marido del trabajo. Empezamos bien, ¿verdad? Vale, pues en una de esas, tu suegra va y te suelta a bocajarro:
Por cierto, ¿cómo lleváis el tema del embarazo?
¿Y qué le contestas?
Pues bien, verás, tu hijo y yo follamos sin orden ni concierto, sin agobiarnos ni pararnos a pensar en si estoy ovulando, sin tomarnos la temperatura vaginal y sin pensar si sus espermatozoides estarán cansados de la juerga del día anterior o de un día duro de trabajo… Sin presiones, dont’ stress…
¡Pues claro que no! Más bien pones cara de póker, intentas disimular que te has puesto roja como un tomate y sales por peteneras como buenamente puedes, ¿qué le puedes contestar a la suegra ante una pregunta tan “embarazosa”?
Pséeeee… Sin agobiarnos… Ya llegará cuando tenga que llegar…
[Edito]: Algunas de vosotras me habéis dicho en los comentarios que lo mejor era no habérselo contado a la suegra, para evitar que se metiera donde no la llaman. Pero es que mi suegra es muy mirada con el dinero, y lleva insistiéndonos desde que nos casamos en que metamos a plazo fijo el dinero que nos regalaron para la boda (no hicimos lista de bodas) para que así nos dé intereses. Le hemos tenido que explicar que queremos tener hijos pronto y que es posible que necesitemos ese dinero para la habitación del bebé y todos los trastos que necesite, y que si ponemos ese dinero a plazo fijo por un montón de años y al quererlo sacar nos penalizan, acabaríamos perdiendo más pasta de la que ganáramos con los intereses (una porquería, al fin y al cabo), o peor aún, está el peligro de no poder retirar el dinero del plazo fijo hasta que venza el periodo contratado, y entonces ya sí que me puedo cabrear. Le ha dado igual, porque sigue insistiendo en su tema con el plazo fijo y los intereses, y por más que le explicamos que en breve podemos necesitar ese dinero para el bebé, no se dá por enterada. Pero vamos, que si le hemos contado que estamos buscando un bebé es para que deje de dar la tabarra con el plazo fijo, y ni aún así lo hemos conseguido 

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Hay días en que estoy algo depre, y encima me torturo escuchando música que me hace daño.
Aunque digas “no”,
se te ha hecho tarde.
Sabes que eres un poquito
insoportable (tan insoportable)
Mirarás siempre hacia atrás
arrepentida (tan arrepentida)
… Y es que yo he sido esa tan insoportable, que mira hacia atrás arrepentida de lo mal que me he portado con gente que me quiso, que no sé cómo me aguantaron tanto tiempo. Cuando digo que he nacido con una flor en el culo no lo digo en broma, me han querido más de lo que me merezco y yo me he portado fatal con mucha gente. No tengo perdón.
¿Y qué he recibido como castigo? Nada. O prácticamente nada para lo que me merecía. La gente a la que traté mal me dio la espalda, obvio, nada que reprocharles, demasiadas tonterías me aguantaron. Me han querido probablemente más de lo que me merecía, y la gente que realmente me quiere me ha perdonado, aunque de vez en cuando todavía me recuerdan lo insoportable que era, se supone que para animarme por lo mucho que he cambiado Dicen que las mujeres maduramos antes que los hombres. ¡Y una mierda! A mí la adolescencia me duró hasta los 25 años, hasta que me tocó espabilar de golpe y empezar a buscarme la vida por mi cuenta. Hasta entonces mi vida había sido un cúmulo de salirme siempre con la mía en todo. No me extraña que Ifo diga que estoy muy mimada, porque es la puta verdad.
También he recibido como castigo por mi mal comportamiento la más zorra de las memorias posibles: soy incapaz de recordar dónde he dejado las llaves, pero recuerdo con asquerosa nitidez palabras y gestos que preferiría borrar de mi mente para siempre. Recuerdo ese dolor opaco que se te agarra por dentro y no te suelta, como un puñetazo en la boca del estómago que te dobla y no te deja ni respirar. Lo recuerdo perfectamente y soy capaz de revivir las mismas sensaciones en cuanto algo hace que salte un chispazo. Una canción, por ejemplo, que me recuerda lo insoportable que era.
Y después, un añito en el infierno, para tocar el cielo con las manos después. Conocer al hombre de mi vida. Casarme con él. Ser más feliz de lo que haya sido nunca. Tú dirás si no ha merecido la pena.
¿El tiempo pone a cada persona en su lugar? No lo creo. A mí la vida me ha tratado mejor de lo que me merezco.
En esta entrada hablo de: idiotas, Ifoxe, matrimonio, música, nostalgia, tristeza, videos
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Mi marido ha OSADO criticar a Los Suaves. Ha tenido el valor. No me explico cómo se ha atrevido, y cómo sigue mirándome a la cara después de semenjante afrenta.
Dijo que son un grupo aburrido y soso, y que el guitarrista es muy malo. Y, para acabar de rematar, dijo que yo no he escuchado a un gitarrista bueno en mi vida.
Me estoy planteando pedir el divorcio.
Y eso que solo ha escuchado Dolores se llamaba Lola…
Y no me digas que estoy exagerando, porque alguien que puede pasarse 16 horas metido en un coche, escuchando música de Los Mojinos Escozíos, aprenderse la letra y cantar sus canciones con cierta gracia, no tiene criterio musical, te pongas como te pongas.
Te has pasado y lo sabes. Te has atrevido con un mito. No hay perdón posible.
Si lo hubieras dicho, yo que sé, de Pereza, pues lo habría entendido, al fin y al cabo una ya sabe que nunca una bandera de Pereza presidirá la barra de La Oveja Negra…
Pero no, tú tenías que atreverte con un grupo mítico del rock español…
Por cierto, antes de quedarme embarazada tengo que llevarte de juerga por Pueblo Nuevo, hasta acabar a las tantas de la madrugada en un anti-karaoke, berreando canciones de Kiss a lo Louise Griffin:
AAAAAA!! A wana ROCK & ROLL ol naaaaait!!
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Y tú, ¿por qué te casaste, si ahora ya no hace falta?
Empiezo a estar hasta los cojones de que la gente que me conoce, y sabe lo que opino (o lo que opinaba hace taaaantos años) sobre el matrimonio, me pregunte contínuamente que por qué me casé, y añada esa coletilla de “¡si ahora no hace falta!“. “Puedes registrarte como pareja de hecho”, me dicen. Y me parece una broma de mal gusto, me dan ganas de escupirles un inmenso ¡JA! en plena cara. No tienen ni puta idea de lo que están diciendo, hablan de oídas, y no hay cosa que me rebiente más que la gente que da consejos o te dice lo que tienes que hacer con tu vida sin tener ni puta idea de lo que hablan, que hablen de oídas y se crean con derecho a decirte que haces bien o haces mal. Si no tienes ni zorra de lo que hablas, métete tus consejos en el culo, no los necesito para nada.
¿Que por qué me casé? Porque soy de la opinión de que me la jugarán una vez, pero no dos. De los errores se aprende y yo he aprendido de los míos. A palos, pero vaya si he aprendido.
Ha aprendido que para registrarse como pareja de hecho hacen falta dos personas, pero para des-registrarse solo hace falta una. He aprendido que los funcionarios del ayuntamiento se fían de la palabra y la buena fé de una persona que acaba de dejar tirada a otra a la que una vez amó, y corre al ayuntamiento a desregistrarse para que no quede ni rastro. Llamadme desconfiada, pero a mí me parecería al menos sospechoso.
En mi caso, la cosa fue más o menos así (yo no estaba, la funcionara me lo contó):
- Hola, que vengo a anular una pareja de hecho
- ¿Y la otra persona ya lo sabe?
- Sí, sí
- Vale, pues firma aquí (para dejar a tu ex-pareja con el culo al aire, desprotegida y sin los derechos que la amparaban cuando se registró).
La otra persona era yo, y me enteré tres meses después, porque me dio por preguntar en el ayuntamiento (él me lo negaba, y yo era gilipollas perdida). Intuición femenina, lo llaman. Intuición femenina por la parte de los cojones, diría yo.
Y una vez firmado ese papel por UNA sola de las DOS personas que componen la unión, resulta que pierdes todos los derechos que te amparaban cuando te registraste, te quedas con el culo al aire, la que era la vivienda familiar ya no lo es y te pueden dar una patada en el trasero y decirte: “Ala, bonita, ¡con dios!” Y digo yo, si es tan sencillo que te quiten los derechos que adquiriste al registrarte como pareja de hecho, y encima sin que tú te enteres, ¿para qué coño sirve? ¿Para qué coño nos registramos como pareja de hecho, si después se demostró que no sirve para NADA, que no te protege de nada, que puedes perder tus derechos en un momento, sin tu consentimiento y sin que tú te enteres? Sirve para engañar a niñatas ingenuas como yo, y hacerlas creer que tienen una cierta seguridad que es FALSA.
¿Sabes una cosa? No sé si mi matrimonio será para siempre o no lo será (espero que sí, con esa intención me casé), pero si en algún momento se rompe, al menos ME ENTERARÉ. Por mi marido o por su abogado, no lo sé, pero si quiere divorciarse no me enteraré cuando ya lleve tres meses de soltería living la vida loca. Es un salto cualitativo importante, no te creas. Llámame cínica si quieres, pero me la jugaron una vez, y no me la volverán a jugar.
Lorz, supongo que ahoras entiendes por qué no te felicito por tu nuevo “status”, pero te deseo mucha suerte. Como dice Zarajota, más vale eso que nada. Y tiene razón. Mientras dura. Cierto que nadie piensa que se va a separar algún día de la persona a la que justo se acaba de unir en pareja de hecho ante un funcionario del ayuntamiento, por supuesto, pero ¿y si pasa? Por desgracia, en una relación entran en juego aspectos mucho menos etéros que los sentimientos. Y cuando una persona te abandona, ya es capaz de hacer cualquier cosa. Ha dejado de quererte, quizá incluso quiere a otra. Una vez que te han dejado, pensar que esa persona se comportará de forma leal es como creer en las hadas y los duendes: una mera cuestión de fé. Y si no hay ninguna ley que proteja tus derechos, date por vendida porque nada le impide comportarse como un cerdo.
Así que tú, sí, tú, que me conoces y te metes donde no te llaman, tú que das consejos sin saber de la misa la media, la próxima vez que me preguntes que por qué me casé si me podía haber registrado como pareja de hecho, no me culpes si te meto un zapato en la boca para que te calles de una puta vez.
Nota a pie de página: No estoy diciendo que para casarse sea necesario tampoco organizar un bodorrio como el que montamos nosotros. No. Es perfectamente posible hacerlo de forma sencilla, en el ayuntamiento también o en el juzgado, y no montar toda la parafernalia. O incluso casarse por lo civil de forma sencilla con la familia más cercana, y organizar un bodorrio por la Iglesia un tiempo después, cuando a la pareja le vaya mejor o cuando le dé la gana. Pero mientras no mejoren la ley, lo de registrarse como pareja de hecho no se lo recomiendo a nadie.
P.D. Mi ex aún me debe 11.000 leuros más intereses de demora, y el día que se me gire la pinza me presento en el juzgado de guardia con el papelito que tengo firmado y se lo reclamo vía judicial. Y entonces se le van a quitar las putas ganas de irse de vacaciones a un spá _Y_ a hacer descenso de barrancos con el dinero que todavía me debe.
En esta entrada hablo de: boda, cabreo, decepción, dinero, divorcio, idiotas, matrimonio, mi ex-novio, odio, Sociedad
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- Enero 31, 2007 -- Se te cayó la careta
- Junio 26, 2008 -- Hacienda
- Abril 7, 2008 -- Os propongo una apuesta
- Diciembre 31, 2007 -- No puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser…
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A veces le digo a mi marido, medio en broma - medio en serio, que no importaría divorciarme para volverme a casar (con él, claro), porque nuestra boda fue una experiencia tan bonita, tan romántica, me lo pasé tan bien, que me parece muy injusto que solo se pueda vivir una vez en la vida. A él, en cambio, no le hace tanta gracia y es que la organización, sobre todo los últimos meses, fue una auténtica locura. ¡Parecía que tantas cosas estaban destinadas a salir mal en el último momento! Un breve recuento, porque en su momento ya lo expliqué en detalle:
-
Las semanas antes a la boda no dejaba de llover y ya empezaba a amargarme pensando que podría llover el día de nuestra boda,a unque al final por suerte hizo un sol radiante, hasta el mismo día no lo tenía nada claro. Los días antes, al verme tan depre por el mal tiempo, las compañeras de trabajo me decían: “No te preocupes, mujer, si ya lo dice el refrán: novia mojada, novia afortunada“. ¡Y una mierda! Eso solo lo dicen para consolarme si al final el vestido acababa empapado y el peinado deshecho. Al final por suerte hizo un sol radiante, pero hasta el mismo día no lo tenía nada claro. ¡Y eso que al final no nos dio tiempo a llevar huevos a las monjas Clarisas, que dicen que ellas consiguen como nadie que no llueva el día de tu boda!
- La florista decía que no me haría el ramo como _yo_ quería, porque a _ella_ no le gustaba. Yo quería un ramo de rosas blacas con orquídeas rosas. Y quería expresamente que las rosas estuviean bien abiertas, que no estuvieran cerradas en forma de capullitos sino que se vieran bien las rosas, que hicieran bulto. Pero la florista decía que así parecería que las flores estuvieran pansidas y que no me las iba a poner porque a ella no le gustaba el efecto. Al final yo creo que quedó bonito, ¿verdad? pero tuve que insistir lo mío para que me hiciera caso.

- La organización de las mesas era como hacer el cubo de rubik, y hasta una semana antes no tuve la confirmación de todos los invitados de Ifo. La locura.
- El viaje de novios estuvo pendiendo de un hilo hasta casi casi el último día, porque como lo habíamos contratado en la agencia de viajes en la que trabajaba él, y estaba a punto de cambiarse de curro, no sabíamos si le harían la putada de anularle la reserva hecha como empleado, o alguna otra putada.
- Mis uñas estaban hechas una puta pena, aunque conseguí tooooodo el mes anterior a la boda sin mordérmelas, las tenía tan pequeñitas y hechas polvo que la esteticista tuvo que hacer milagros para que la manicura francesa me quedara medio bien.

- La peluquera que elegí en un primer momento resultó ser una auténtica imbécil. Para peinar, cortar y maquilllar para el día a día, muy bien, pero en cuanto a pintar a una novia, era una auténtica pedorra. Cuando tuve la penúltima prueba del vestido, fui el día de antes a la peluquería, para hacer la prueba del peinado. Le recalqué que quería que el peinado me durara hasta el día siguiente, que ya me las ingeniaría yo para que se mantuviera por la noche, pero que tenía al día siguiente la prueba del vestido y quería verme con el peinado. Le llevé hasta el tocado para que pudiera hacerme la prueba con todos los complementos. ¿Y qué hizo la tipa? Me alisó el pelo, me hizo unas ondas con las tenacillas, no me puso ni laca ni nada, ¡y me cogió una coleta! Me dijo que más o menos así es como me vería. Pero, a ver, ¿no te he dicho que quiero que me hagas un peinado semi-recogido, que me dure hasta el día siguiente? ¿PUES-QUÉ-COÑO-ES-ESTO? Así que al final cambié de peluquera, y ¡menos mal!
Así que, claro, las semanas antes de la boda, estaba atacada de los nervios. Ifo no hacía más que repetirme que no me preocupara, que todo saldría bien, y que si no salía todo a la perfección, pues tampoco pasaba nada. ¡Sí, claro! Si no sale todo a la perfección, nos volvemos a casar y aprendemos de los errores, ¿no?¡Qué fácil lo ves tú!
Al final salió todo perfecto. Tanto, que ¡¡quiero repetir!! Quiero volverme a casar otra vez, quiero volver a vivir esa experiencia. No es justo que algo tan bonito solo se pueda vivir una vez en la vida.
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Como te lo cuento. Esta es una de las búsquedas que hacía alguien en google, y sorprendentemente, le llevaban hasta mi blog: “mi novia es demasiado feminista“.
Diplomatic OFF:
Un buen par de hostias te daba yo, para que llores con motivo.
De verdad que no me lo explico. ¿Y no se te ha ocurrido pensar que quizá es que tú eres demasiado machista, querido? No, probablemente eso ni se lo plantea. Compadezco a la pobre novia, de verdad.
Cuando volvimos de la luna de miel, le explicamos a mi madre una anécdota ocurrida durante el viaje. Resulta que para contratar las excursiones en cada puerto, tuvimos que rellenar un formulario con nuestros nombres y otra información. Pues en el espacio para los nombres y apellidos, a Ifo, que es un poco antiguo el pobre para según que cosas, le hacía gracia que pusiera mi nombre, mi primer apellido, y en lugar de mi segundo apellido, la fórmula “de…” y su primer apellido. En algún lugar lo había visto, y le hacía gracia. Días después le enseñé este post de Chapi Escarlata sobre este tema, pero él no sabía entonces que se trataba de la fórmula que utilizaban las mujeres casadas durante el franquismo:
Cuando estéis casadas, pondréis en la tarjeta vuestro nombre propio, vuestro primer apellido y después la partícula de, seguida del apellido de vuestro marido. Por ejemplo, Carmen García de Marín. Es la fórmula más agradable, puesto que no perdemos nuestra personalidad, sino que sigue siendo Carmen García, que pertenece al señor Marín…
Se trata de un extracto de los libros de la Sección Femenina de Falange Española de las JONS, que tenían que aprender las niñas en el colegio. Aún así, pese a que yo ya sabía esto y me parecía aberrante, como me puso esa carita suya de cachorrito que ha hecho una trastada, y él no sabía esto, sino que era una fórmula que había visto y le hacía gracia, accedí sin darle mayor importancia y puse mi nombre, mi primer apellido, la partícula de, y su primer apellido. Le dí el capricho, sabiendo que no iba a consentir que ese detalle tuviera mayores consecuencias. Y al volver, le expliqué a mi madre toda la historia. Su consejo fue de los que no dejan lugar a dudas:
Ni un paso atrás, ni para tomar impulso.
Probablemente, si mi marido fuese este chico, habría buscado en internet esa misma noche: “mi suegra es demasiado feminista y resulta una mala influencia para mi mujer“. En cuanto al chaval que buscó en google “mi novia es demasiado feminista“, solo se me ocurre darle un consejo: háztelo mirar. No estoy segura de si lo tuyo se cura o es de por vida, pero al menos tu novia vivirá más tranquila. Eso, si no te deja antes por capullo machista.
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Esta es mi moto, mi niña, mi pequeña. Esta tarde, al ir a buscarla, no estaba donde la había aparcado.

He buscado, desesperada, las pegatinas triangulares que deja la grúa pegadas en el suelo si se lleva algún vehículo, aunque estaba bien aparcada en la zona de motos de la estación de Sabadell Norte, pero no había ni rastro de ninguna pegatina ni nada parecido.
He llamado al 091, pero nadie cogía el teléfono. ¿No funciona en Catalunya? No tengo ni idea, pruebo suerte con el 092. Allí sí me atienden, les explico la situación y me pasan con el depósito municipal, por si acaso. Allí me dicen que en el ordenador no les consta, pero que me pase de todas formas, también por si acaso.
Nos acercamos primero a la comisaría de la Policía Nacional para denunciar el robo. Nos dicen:
Aquí no, tenéis que a la de los Mossos d’Esquadra.
Pues vale. Más de una hora y unos cuantos rifi-rafes con un mosso bastante borde después, salimos de can mossos con la denuncia en la mano, aunque sé que para lo que me va a servir… No obstante, el agente me ha hecho firmar un folio donde se me informa de mis derechos. Uno de esos derechos me resulta curioso. Dice así:
Tiene derecho a reclamar la restitución de la cosa, la reparación de los daños o la indemnización por los perjuicios que el delito le haya causado.
Lo que no dice es _a quien_ tengo derecho a reclamarle, claro. Pues mira qué bien.
Siguiente parada, depósito municipal de Sabadell, más que nada a ver si suena la flauta. Aquéllo es para echarse a llorar y no parar: motos apelotonadas, unas encima de otras, tiradas de cualquier manera, al aire libre en una especie de descampado, en un suelo de tierra ideal para hacer motocross. ¡Qué ironía! Pero ni rastro de mi moto allí tampoco.
Cunde el desamparo. La última opción es preguntar a la funcionaria del mostrador, en el interior de la comisaría de la urbana, a ver si hay suerte… Pero tampoco. Le pregunto a la funcionaria, aferrándome a un hilo de esperanza, si quizá la grúa se ha llevado mi moto y todavía no ha llegado al depósito… Pero no: solo hay una grúa municipal en Sabadell, y está estropeada. Cojonudo, gracias por la información: ahora ya sé que en los próximos días podré aparcar en los vados sin miramientos, ¡qué guay! Hay que joderse.
En fin, que me vuelvo a casa cabreada como una mona. Siento una profunda tristeza, porque no es solo una moto, es el símbolo de mi independencia personal, es lo que me permitía no depender de nadie para ir a donde me diera la gana cuando quisiera. La compré hace 10 años, al poco de cumplir los 18 y casi a escondidas porque mi madre no quería. Tuve que ahorrar mucho para pagar casi la mitad en efectivo, y el resto lo financié en La Caixa, fue mi primer crédito y sudé tinta el primer año para pagarla. Con ella iba cada día a trabajar, y después a la universidad. Volvía a casa a las 11 de la noche y salía a las 8 de la mañana. Me ha acompañado durante todo lo poco que llevo de vida adulta. Para una persona que no tiene carnet de conducir, mi moto era mucho más que una moto. Era mi niña, y ahora siento que me han arrancado una parte de mí. De hecho, me siento en carne viva, como si me hubieran arrancado la piel a tiras. Frustrada, impotente, con una rabia que me quema por dentro… y sin poder hacer nada. 
Me siento gilipollas, muy gilipollas. Porque llevaba un mes aparcada en Sabadell, y no la había ido a recoger por pereza, porque la tuve que dejar al no conseguir arrancarla. Llamé al RACC para que me enviaran una grúa, pero como me dijeron que tardaban una hora, eran casi las 4 de la tarde y hacía un calor horroroso, decidí irme a casa, dejarla allí y pasar a recogerla otro día. Este martes la íbamos a ir a recoger, a ver si había suerte y esta vez podía arrancarla, o en su defecto esperar a la grúa, pero nos olvidamos los cascos en casa, y como teníamos que volver igualmente al día siguiente, pues tampoco le dimos mayor importancia. Hoy hemos vuelto, dos días después, y ya no estaba. Y me estoy tirando de los pelos por lo gilipollas y lo descuidada que he sido, porque estaba cantado que algo así sucedería, así que me siento la persona más idiota sobre la faz de la tierra.
Tengo la sensación de que Ifo no entiende cómo me siento. Cuando he visto que no estaba aparcada donde la había dejado, se me ha escapado un grito, y él me ha dicho que tampoco era para ponerse así… Si alguna vez sientes este dolor lacerante, esta desesperación, esta impotencia, me lo cuentas, y entonces veremos si yo te digo que tampoco es para tanto y que no hace falta ponerse así. He intentado que se ponga en mi piel, pensando en cómo se sentiría él si le robaran el coche. Pero me ha contestado que él el coche lo usa a diario para ir a trabajar y que lo usamos los dos, lo que me ha parecido un golpe bajo: por el mismo precio me podría haber dicho que para mí mi moto no es más que un capricho y que tampoco es para tanto; me habría dolido igual. Cualquiera diría que él tiene un Opel Trigra que deseaba desde que iba al instituto, y que cuando le digo que para mí el coche solo es una máquina que me lleva y me trae, y que no hace falta que sea un modelo determinado, que con que no me deje tirada tengo bastante, se pilla unos cabreos de no te menees. Una vez le cayó una especie de líquido corrosivo en una esquina del alerón que le estropeó un poco la pintura, y por poco se echa a llorar. Y ahora que me han robado la moto, que no es que se haya hecho un rallajo, es que me la han robado, él no entiende cómo me siento.
Ha estado muy frío y distante durante toda la tarde, cuando más necesitaba que estuviera junto a mí, sentirle más cerca que nunca, y he sido yo la que no ha entendido ese comportamiento, cuando normalmente es tan cariñoso. Hemos acabado peleándonos, no entiende que yo ya no tengo ganas de hablar y que quiera estar sola y llorar. Llorar por la pérdida de mi moto, de mi independencia y por lo gilipolllas que me siento. Se ha enfadado y hace horas que no entra en mi habitación ni me dice nada.
Pienso que a estas horas, mi moto debe estar ya desguazada y alguien se debe estar forrando vendiéndola a piezas a los quinquis del barrio. Tiene narices la cosa, que cuando estaba nueva en mi barrio, que era de lo peorcito de Barcelona, ni se la miraran, y ahora que vivo en Pijolandia, me la roben cuando la pobrecita tiene 10 años y está para el arrastre. Sé que no va a ocurrir, pero si me encuentro al hijoputa que me ha robado la moto, lo desguazo yo a él. 
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A cualquier cosa Ifo le llama situación de crisis… En fin, os cuento: Nos hemos comprado una nevera y un lavavajillas nuevos, la primera porque la vieja estaba a punto de cascar, hacía unas cantidades de hielo espectaculares y me congelaba la comida en vez de simplemente enfriarla, un desastre; y el segundo, porque no resistió la primera mudanza, del piso de mi ex que se quedó mi ex por toda la cara a mi pisito de soltera, lo último que lavó fue la batería de cocina y la cristalería que mi abuela me regaló con mi “ajuar” (lo que me plantea interesantes comparaciones que ahora no me voy a molestar en exponer). Ya tengo lavavajillas nuevo, Querida Enemiga ya no me da envidia.
Antes
 
Después
 
Aparte de que la nevera nueva es un palmo más baja que el hueco que tenemos en la cocina, lo cual me ha provocado el primer disgusto del día, obviamente hemos tenido que sacar toda la comida de la nevera y del congelador del frigorífico viejo. Además, hemos tenido que esperar tres horas antes de poderlo enchufar y poner en marcha, por aquéllo de no sé qué del gas al venir tumbada. El caso es que, entre una cosa y otra, hemos tenido la cocina empantanada todo el día, y mal que bien nos las hemos apañado para cocinar sopa de pera y pato a la naranja (que dirás, y con la cocina patas arriba, ¿no podías haber cocinado un huevo frito con patatas? ¡Pues no! Puesto a liarla, o se hace a lo grande o no se hace). Una vez puesta en marcha (a eso de las 3 y pico de la tarde), como es obvio, no se ha enfriado de repente sino que necesita unas cuantas horas para que el interior se ponga a la temperatura adecuada.
El resultado de todo lo anterior es que todo lo que teníamos en el congelador y que no cabía en el fregadero se ha descongelado a lo loco (con 30º a la sombra, tú me dirás) y ha empezado a soltar agua a chorro sobre la encimera de la cocina. El problema es que entre las patatas fritas, las varitas de merluza Capitán Pescanova y las pechugas de pollo congeladas habían también dos botes de helado de vainilla y nueces de macadamia, tipo Häagen Dazs pero del Mercadona. Y claro, después de tantas horas cociéndose por el calor, uno de los helados deshizo el cartón con el que está hecho el bote, y empezó a pringar de vainilla todo lo que encontró a su paso.
Para solucionar el desaguisado, le pedí a Ifo que me pasara un vaso lo más rápido que pudiera mientras con una mano mantenía en alto y boca abajo el bote para evitar que siguiera manchando, y con la otra intentaba limpiar el estropicio. Por el agujerito que el líquido hizo en el bote traspasé el helado derretido al vaso, se lo pasé Ifo y le pedí otro más para poner el resto del helado. Cuando me giro para ver por qué tardaba tanto en pasarme otro vaso, ¡lo pillo vaciando todo el helado por el fregadero! Para matarlo. Y encima me dice, todo ofendido:
- ¡¿Y qué querías que hiciera?!
- ¡Pues comértelo, hijo mío! O, en su defecto, dejarlo para que me lo coma yo…
- ¡Ay! ¿Qué quieres que haga? He reaccionado como he podido: estábamos en una situación de crisis…
lol Pa mear y no echar gota…
Lo que yo te diga: a cualquier cosa Ifo le llama situación de crisis… Luego se mosquea si le digo que se ahoga en un vaso de agua. La buena noticia es que al menos he podido salvar la mitad del helado 
En esta entrada hablo de: cabreo, convivencia, fotos, idiotas, Ifoxe, matrimonio, piso
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