| |
|
|
|
|
|
|
|
Mis suegros se fueron a pasar el fin de semana a Andorra y a la vuelta le han traído a Ifo una Torta del Casar, que es un tipo de queso que a él le encanta, dicen que es deliciso y además difícil de encontrar por aquí.
Él está encantado con el manjar, claro, pero yo no lo tengo tan claro. No me creo que eso esté bueno. Ni siquiera me creo que sea comestible: huele a calcetín sudado. ¡¡Puaaaaajjjjj!!
En esta entrada hablo de: convivencia, fotos, idiotas, Ifoxe, mala suerte, suegra
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Esta es mi moto, mi niña, mi pequeña. Esta tarde, al ir a buscarla, no estaba donde la había aparcado.

He buscado, desesperada, las pegatinas triangulares que deja la grúa pegadas en el suelo si se lleva algún vehículo, aunque estaba bien aparcada en la zona de motos de la estación de Sabadell Norte, pero no había ni rastro de ninguna pegatina ni nada parecido.
He llamado al 091, pero nadie cogía el teléfono. ¿No funciona en Catalunya? No tengo ni idea, pruebo suerte con el 092. Allí sí me atienden, les explico la situación y me pasan con el depósito municipal, por si acaso. Allí me dicen que en el ordenador no les consta, pero que me pase de todas formas, también por si acaso.
Nos acercamos primero a la comisaría de la Policía Nacional para denunciar el robo. Nos dicen:
Aquí no, tenéis que a la de los Mossos d’Esquadra.
Pues vale. Más de una hora y unos cuantos rifi-rafes con un mosso bastante borde después, salimos de can mossos con la denuncia en la mano, aunque sé que para lo que me va a servir… No obstante, el agente me ha hecho firmar un folio donde se me informa de mis derechos. Uno de esos derechos me resulta curioso. Dice así:
Tiene derecho a reclamar la restitución de la cosa, la reparación de los daños o la indemnización por los perjuicios que el delito le haya causado.
Lo que no dice es _a quien_ tengo derecho a reclamarle, claro. Pues mira qué bien.
Siguiente parada, depósito municipal de Sabadell, más que nada a ver si suena la flauta. Aquéllo es para echarse a llorar y no parar: motos apelotonadas, unas encima de otras, tiradas de cualquier manera, al aire libre en una especie de descampado, en un suelo de tierra ideal para hacer motocross. ¡Qué ironía! Pero ni rastro de mi moto allí tampoco.
Cunde el desamparo. La última opción es preguntar a la funcionaria del mostrador, en el interior de la comisaría de la urbana, a ver si hay suerte… Pero tampoco. Le pregunto a la funcionaria, aferrándome a un hilo de esperanza, si quizá la grúa se ha llevado mi moto y todavía no ha llegado al depósito… Pero no: solo hay una grúa municipal en Sabadell, y está estropeada. Cojonudo, gracias por la información: ahora ya sé que en los próximos días podré aparcar en los vados sin miramientos, ¡qué guay! Hay que joderse.
En fin, que me vuelvo a casa cabreada como una mona. Siento una profunda tristeza, porque no es solo una moto, es el símbolo de mi independencia personal, es lo que me permitía no depender de nadie para ir a donde me diera la gana cuando quisiera. La compré hace 10 años, al poco de cumplir los 18 y casi a escondidas porque mi madre no quería. Tuve que ahorrar mucho para pagar casi la mitad en efectivo, y el resto lo financié en La Caixa, fue mi primer crédito y sudé tinta el primer año para pagarla. Con ella iba cada día a trabajar, y después a la universidad. Volvía a casa a las 11 de la noche y salía a las 8 de la mañana. Me ha acompañado durante todo lo poco que llevo de vida adulta. Para una persona que no tiene carnet de conducir, mi moto era mucho más que una moto. Era mi niña, y ahora siento que me han arrancado una parte de mí. De hecho, me siento en carne viva, como si me hubieran arrancado la piel a tiras. Frustrada, impotente, con una rabia que me quema por dentro… y sin poder hacer nada. 
Me siento gilipollas, muy gilipollas. Porque llevaba un mes aparcada en Sabadell, y no la había ido a recoger por pereza, porque la tuve que dejar al no conseguir arrancarla. Llamé al RACC para que me enviaran una grúa, pero como me dijeron que tardaban una hora, eran casi las 4 de la tarde y hacía un calor horroroso, decidí irme a casa, dejarla allí y pasar a recogerla otro día. Este martes la íbamos a ir a recoger, a ver si había suerte y esta vez podía arrancarla, o en su defecto esperar a la grúa, pero nos olvidamos los cascos en casa, y como teníamos que volver igualmente al día siguiente, pues tampoco le dimos mayor importancia. Hoy hemos vuelto, dos días después, y ya no estaba. Y me estoy tirando de los pelos por lo gilipollas y lo descuidada que he sido, porque estaba cantado que algo así sucedería, así que me siento la persona más idiota sobre la faz de la tierra.
Tengo la sensación de que Ifo no entiende cómo me siento. Cuando he visto que no estaba aparcada donde la había dejado, se me ha escapado un grito, y él me ha dicho que tampoco era para ponerse así… Si alguna vez sientes este dolor lacerante, esta desesperación, esta impotencia, me lo cuentas, y entonces veremos si yo te digo que tampoco es para tanto y que no hace falta ponerse así. He intentado que se ponga en mi piel, pensando en cómo se sentiría él si le robaran el coche. Pero me ha contestado que él el coche lo usa a diario para ir a trabajar y que lo usamos los dos, lo que me ha parecido un golpe bajo: por el mismo precio me podría haber dicho que para mí mi moto no es más que un capricho y que tampoco es para tanto; me habría dolido igual. Cualquiera diría que él tiene un Opel Trigra que deseaba desde que iba al instituto, y que cuando le digo que para mí el coche solo es una máquina que me lleva y me trae, y que no hace falta que sea un modelo determinado, que con que no me deje tirada tengo bastante, se pilla unos cabreos de no te menees. Una vez le cayó una especie de líquido corrosivo en una esquina del alerón que le estropeó un poco la pintura, y por poco se echa a llorar. Y ahora que me han robado la moto, que no es que se haya hecho un rallajo, es que me la han robado, él no entiende cómo me siento.
Ha estado muy frío y distante durante toda la tarde, cuando más necesitaba que estuviera junto a mí, sentirle más cerca que nunca, y he sido yo la que no ha entendido ese comportamiento, cuando normalmente es tan cariñoso. Hemos acabado peleándonos, no entiende que yo ya no tengo ganas de hablar y que quiera estar sola y llorar. Llorar por la pérdida de mi moto, de mi independencia y por lo gilipolllas que me siento. Se ha enfadado y hace horas que no entra en mi habitación ni me dice nada.
Pienso que a estas horas, mi moto debe estar ya desguazada y alguien se debe estar forrando vendiéndola a piezas a los quinquis del barrio. Tiene narices la cosa, que cuando estaba nueva en mi barrio, que era de lo peorcito de Barcelona, ni se la miraran, y ahora que vivo en Pijolandia, me la roben cuando la pobrecita tiene 10 años y está para el arrastre. Sé que no va a ocurrir, pero si me encuentro al hijoputa que me ha robado la moto, lo desguazo yo a él. 
En esta entrada hablo de: cabreo, fotos, idiotas, Ifoxe, independencia, mala suerte, matrimonio, nostalgia, Sociedad, tristeza
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Me pican los mosquitos. Mucho. Me acribillan, me muerden, se ponen las botas con mi sangre y luego me salen unas ronchas en la piel tamaño moneda de dos leuros en los casos leves, y tamaño galleta María en los más extremos. Y así estaba ayer, con las piernas llenas de ronchas rosadas tamaño galleta María, utilizando todos los remedios caseros para que se pasara el picor (el truco que más me alivia es ponerme encima de las picaduras jabón de manos y esperar a que se seque), sabiendo que _no debo_ rascarme pero sin poderlo evitar.
Le conté a mi querido marido mi drama particular y él encontró la solución, un antimosquitos radical:
Enciérrate en una habitación, cierra puertas y ventanas, y tira mucho antimosquitos. Si tú no sobrevives, ellos tampoco.

A veces me pregunto por qué me casé contigo…
En esta entrada hablo de: amor, convivencia, idiotas, Ifoxe, mala suerte, matrimonio
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Es algo que tengo asumido desde hace tiempo: abre boca - mete pata, es mi sino. Y este fin de semana, como no podía ser de otra manera, volví a meter la pata de una manera importante, delante del gran jefe, Pepe Zeta. Os cuento:
Como el fin de semana nos tocó trabajar, el sábado por la noche nos invitaron a cenar en una barbacoa al aire libre, junto a la piscina, en plan fiesta con toda la gente que había querido venir. Colocaron tres barbacoas, una en cada esquina de la piscina, y en la cuarta esquina pusieron el bar. Como no habían sillas para poderse sentar, y yo estaba destrozada de todo el día de aquí para allá, Ifo y yo nos sentamos en una especie de bordillo con nuestros platos, junto a una de las barbocas, charlando animadamente con la gente que se nos acercaba.
En una de esas estábamos, charlando con mi jefa y contándole que había intentado fichar a Ifo explicándole los mecanismos de democracia interna, y que su reacción en aquel momento había sido preguntarme:
¡¿Eso significa que yo me puedo presentar al cargo de Pepe Zeta?!
¿Adivináis quien estaba detrás de mí, justo mientras yo explicaba esta simpática anécdota, de mi marido queriéndole disputar el cargo a mi gran jefe?
Efectivamente, si una mete la pata, la mete pero bien. El gran jefe, Pepe Zeta, estaba detrás de mí. No sé qué parte escuchó, qué entendió, ni qué conclusión sacó, pero yo me quería morir de la vergüenza. No recuerdo que en mi vida haya sentido con tanta fuerza esa horrible sensación de ¡tierra, trágame!
Al menos mi jefe tuvo el buen gusto de hacerse el sueco, actuar como si no hubiera oído nada aunque la sonrisa rocarrona le delataba, y bromear conmigo a cuenta del olor de la barbacoa, yo le respondí que me tiraría a la piscina y se me quitaría el olor a barbacoa, a lo que él me retó con un
¡No hay huevos!
(lo juro) antes de darse cuenta de que llevaba puesto el bikini debajo del vestido. ¡Que en nuestro mundillo hay que estar preparado en cualquier momento para todo lo que pueda pasar, Pepe, que pareces nuevo! Tenía que haber aprovechado para jugarme un aumento de sueldo antes de que se diera cuenta. Otra oportunidad perdida. Cawentó lo que se menea.
En esta entrada hablo de: idiotas, Ifoxe, mala suerte, política, trabajo
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
No lo entiendo: en el 2007 gané algo menos que en el 2006, y me pude desgravar bastante más (principalmentem, porque de enero a abril del 2006 no me pude desgravar ni alquiler ni hipoteca, al estar viviendo todavía con el capullo de mi ex, y en cambio el 2007 me pude desgravar el alquiler durante el año entero), las retenciones en la nómina son similares, pero gano unos 400 leuros menos al año… Y sin embargo este año Hacienda me devuelve menos que el año pasado.
¿Por qué?
Por cierto, Zapatero, toma nota: que sepas que todavía no he cobrado los 210 euros de la renta básica de emancipación, porque los burócratas asesinos no hacen más que poner pegas, y dicen que todavía necesitan más información, que no les basta con todo lo que les suministré y hace unas semanas me llamaron para indicarme que les falta un papel: necesitan un certificado de ingresos del 2007, porque las nóminas de todo el año no les sirven para saber lo que he cobrado. Mandapelotas. Tocawebos, que son unos tocawebos.
En esta entrada hablo de: cabreo, decepción, dinero, idiotas, mala suerte, política, Sociedad, trabajo
En capítulos anteriores...- Diciembre 31, 2007 -- No puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser…
- Febrero 4, 2008 -- Pues todavía podía empeorar…
- Septiembre 10, 2008 -- ¿Que por qué me casé?
- Julio 24, 2008 -- Sordera informativa
- Junio 16, 2008 -- Os voy a contar la historia de la vez que denuncié a un presunto violador
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Está claro. No puedes reírte de las desgracias de otra persona porque, tarde o temprano, el mal karma siempre vuelve.
Todavía me estaba descojando a pata suelta ayer del post de Neblina, en el que comentaba sus aventuras en la peluquería, intentando hacerse entender a las peluqueras con más bien poco éxito, cuando Ifo me mandó un SMS al salir _él_ de la peluquería:
Vida, uf, fatal, ya lo verás…
Me asusté, claro, y le llamé por teléfono:
¿Qué te han hecho, carinyu?
Ifo estaba al borde de las lágrimas, yo creo que reía de puros nervios.
¡¡¡Mi melenaaaaa!!! ¡¡No tengo pelooooo!! Parezco un militar 
¡Mierda! Si es que no le tenía que haber dejado ir solo…
Yo no sabía si reir o llorar, me daba la sensación de que se estaba quedando conmigo… Pero cuando le ví me convencí de que no, no se trataba de una broma. Él, que siempre ha llevado el pelo más o menos largo, le dijo a la peluquera que quería simplemente que le arreglara un poco el corte que llevaba, que lo quería igual de largo pero más arreglado. Parece fácil de entender, ¿no?
 
 
 
Pero en algún momento de la conversación, Ifo cometió el error de comentar que se casaba en 10 días, y por alguna extraña razón, la peluquera consideró que lo mejor es que apareciera en las fotos de la boda prácticamente irreconocible, y su preciosa melenita rubia acabó en el suelo de Llongueras.
Me explicó que mientras veía su pelo caer al suelo, cual Sansón sin su melena, le iban entrando sudores fríos y se iba poniendo cada vez más pálido. Normalmente va a la peluquería a disfrutar, le encanta que le toquen el pelo (para él es casi una seña de identidad, y es que tiene un cabello precioso, rubio, liso, suave… a veces me meto con él y le digo que hasta lavándoselo con fairy le quedaría bien), le gusta que le den masajes en el lavacabezas, que le mimen y que le atiendan como un rey, que le digan lo guapo que está… Pero ayer lo pasó realmente mal en la peluquería, viendo caer mechones de pelo a derecha e izquierda y sin poder hacer nada para evitarlo.
Superado el shock inicial, la verdad es que yo le veo muy sexy. Ayer me daba la sensación de que le habían quitado por lo menos 10 años de encima, con lo que tenía la inquietante sensación de estar liada con su hermano adolescente. Pero cada vez que lo miro le veo más guapo.
Así que me ha pedido que haga una encuesta entre mis compis blogueras y que seais vosotras las que determinéis si está realmente guapo. ¿A vosotras qué os parece? ¿Mejor antes o mejor ahora? Ya sé que la calidad de la foto no es muy buena, porque la he hecho esta mañana con el móvil, pero para que os hagáis una idea del nuevo look de mi chico a falta de una foto mejor, de momento nos apañaremos con lo que tenemos.

En esta entrada hablo de: boda, fotos, idiotas, Ifoxe, mala suerte
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
El momento más terrorífico de mi vida lo he vivido esta mañana. Lo iba a titular “pánico en el tren“, pero me ha parecido excesivo, porque en realidad la única que se ha acojonado he sido yo, el resto de pasajeros parece que ni se han inmutado, y de hecho me han mirado extrañados ante mi cara de susto, debía estar pálida. Os cuento:
Estaba sentada en el tren esta mañana, camino del trabajo y leyendo tan ricamente, cuando de repente, entre Plaza Catalunya y Estación de Sants, se abre la puerta que conecta el vagón de tren en el que yo estaba con el de delante, y un brazo deja caer una mochila Nike justo delante de mí. La mochila se queda abandonada en el suelo del tren, delante de mí, y la persona que la ha tirado desaparece. No he llegado ni a verle la cara porque solo he visto un brazo, la persona que ha dejado la mochila lo ha hecho desde el hueco que separa un vagón de otro.
Os parecerá una insignificancia, pero las imágenes del 11M han cruzado por mi mente en menos de dos segundos. El estupor inicial ha dado paso al terror puro, se me ha helado la sangre y cuando de nuevo ha empezado a circular por mi cuerpo, me he levantado de un salto y me he ido a la otra punta del tren, delante de la puerta, para salir disparada en cuanto se abrieran. Los dos minutos que hemos tardado en llegar a Sants y que se abrieran las puertas del tren me han parecido una eternidad. Cuando he llegado al trabajo todavía me temblaban las piernas y estaba blanca como la tiza.
Lo sé, si hubiera sido una bomba, una mochila dejada por un terrorista, no se hubiera comportado así, no hubiera dejado la mochila tirada y se habría largado, porque ha dado un cantazo tremendo (aunque creo que la única que se ha asustado he sido yo, a juzgar por la actitud del resto de pasajeros del tren, que no se han movido de sus asientos y me miraban con caras raras). Probablemente un terrorista hubiera dejado la mochila “olvidada” discretamente debajo de un asiento, sin que nadie la viera, y habría salido del tren sin dar la nota. Sí, ya, ya lo sé. Pero en ese momento, ponte en mi situación: te aseguro que la mente se bloquea, no puedes pensar con claridad ni sentido común (en el hipotético caso de que alguna vez hubiera tenido de eso) y lo único que pasa por tu cabeza son imágenes de cuerpos descuartizados saltando por los aires en una lluvia sangrienta. Como para pensar con sentido común estaba yo.
Al final, obviamente, no ha sido nada (al menos, por ahora), porque si hubiera ocurrido alguna desgracia no estaría escribiendo esta entrada. Parece ser que el tío gilipollas que ha dejado la mochila tirada estaba fumando en el hueco de los dos vagones. Cuando se ha acabado el cigarro, ha entrado en el vagón, un tío muy delgado, con una pinta de cuelgue que daba miedo, y una camiseta de Kortatu. Si en algún momento he pensado en terroristas islámicos, al ver al colgado este he pensado en etarras, y la tensión se ha aligerado un poco: estos tíos no son terroristas suicidas, así que si lleva una bomba, probablemente no explotará mientras él también esté en el tren salvo error involuntario, y en la próxima parada yo me bajo…
Estaré atenta a las noticias de esta noche, por si ha ocurrido una desgracia de la que me he librado por los pelos. Espero que solo sea producto de mi imaginación sobreexcitada, pero el mal rato que he pasado no me lo quita nadie. Ojalá que todo se quede solo en eso.
No me puedo imaginar lo que debe ser vivir con este terror constante, y que en cualquier momento puedas ser tú quien pague el pato de vete a saber qué movidas que pasan por la cabeza de una panda de tarados con demasiado apoyo social. Hay que tener madera de héroe para vivir con ese miedo en el cuerpo todos los días.
En esta entrada hablo de: idiotas, mala suerte, odio, política, Sociedad
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
No solo son los nervios y las dudas previas a la boda. Dicen que todas las novias adelagazan antes de la boda, porque con los nervios comen menos. Bueno, pues a mí la ansiedad me da hambre, me da por comer porquerías, chuches, bollería y demás, y me estoy poniendo pelín ceporra.
Tanto que en la prueba del vestido del viernes, los corchetes de la espalda casi no cerraban y yo por poco me quedo sin respiración mientras la modista intentaba abrochar el vestido. Al final lo logramos, con la firme promesa de no engordar ni un gramo más de aquí al día de la boda. ¡Como si fuera tan fácil!
Al final va a tener razón el niño repelente de la Wii-Fit, y me va a tocar ponerme a dieta. Peor para él, porque va a sufrir los saltos y las acrobacias aeróbicas…
Por el momento, quedan oficialmente abolidos el chocolate y picar entre horas. Madre mía, qué duro es esto de casarse.
P.D. Ifo, que no pierde una, ha propuesto que hagamos juntos la dieta del cucurucho: ya sabéis, comer poco y follar mucho. Además, me ha dicho que en casa no va haber ni una tableta de chocolate, y que no le pida compasión. ¿Qué voy a hacer con este hombre?
En esta entrada hablo de: boda, idiotas, mala suerte
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
¿Cuantas cosas se pueden torcer a última hora cuando estás preparando una boda? Hagamos un breve recuento:
1. Mi cuñi, que era quien se encarga de organizar la despedida de soltera, ha cortado con mi hermano. Se sigue encargando de la organización, y sé que a la despedida vendrá, pero a la boda no lo sé. En cualquier caso, es una situación bastante rara. Y mi hermano, claro, está bastante jodido.
2. Mi madre ha invitado por su cuenta y riesgo a la despedida de soltera a una impresentable a la que no tengo ningunas ganas de verle la cara.
3. Ifo está histérico pensando en su despedida de soltero. No quiere tener despedida, dice que eso no va con él, y está acojonado perdido pensando en la que le pueden montar, y sobre todo en las putadas que le tendrán preparadas sus amigos.
4. La florista se niega a hacerme el ramo de novia como yo quiero, porque no le da la gana, simplemente. Se empeña en que no quedará bonito. Yo lo quiero de rosas blancas, y con las rosas abiertas, que no tengan forma de capullo cerrado sino que se las vea bien. Y la borde de la florista dice que parecerá que están pansidas y que no quedará bonito. ¿Acaso estas flores parece que estén pansidas? No, y a mí me gustan así. Pero a ella no, y dice que si no le gusta cómo queda, no me las va a poner. ¡Pues vaya! Puedo aceptar que me diga qué tipo de flor aguantará más o menos, en el coche, en el portal, o donde sea, pero críticas estéticas no acepto. Además, quería ponerle a Ifo en el ojal una rosa roja o una orquídea rosa (con todos mis respetos, el efecto quedaría demasiado gay para mi gusto) para diferenciarlo del resto de hombres de la familia. No me da la gana, mi novio no va a llevar una orquídea rosa en el ojal; y mi padre, mi hermano y mi abuelo tampoco. Bueno, pues a la florista no le hizo gracia. Ya veremos cómo sale la cosa, porque es amiga de mi suegra, y ya me ha estado enviado indirectas, como que tengo a la pobre florista preocupadísima por el tamaño de las rosas de mi ramo. En fin, ya veremos.
5. Además, está el tema de que yo quería partir el ramo y darle la mitad a cada cuñada. Ahora ya no puedo porque solo tengo una cuñada, y ya le he encargado a la florista que me lo monte en dos partes y cogido por un clip para poder separarlo. Si al final viene Mari Carmen, como le había prometido una rosa del ramo, igual le doy la sorpresa de darle la mitad, porque ahora me da palo dárselo a mi ex-cuñi, aunque ya se lo había prometido, y seguro que se lleva un chasco (eso, suponiendo que venga a la boda… . ¡Ay, qué mal rollo, no sé qué hacer!
6. La música del restaurante: tenía previsto enviar hoy por fax el documento con la música de cada momento especial, y la que queremos que suene durante el baile, pero ¡no lo encuentro! Suerte que aún tengo un par de días de margen, pero ese documento tiene que aparecer como sea.
7. La organización de las mesas es como hacer el cubo de Rubik, y mi suegra todavía no me ha confirmado a más de la mitad de los invitados. Lo peor es que voy a tener que pillarla por banda en un par de semanas máximo, porque la veo muy dispuesta a esperar hasta el último momento, y no tengo ganas de ir con nervios y con prisas a última hora.
8. El viaje de novios lo hemos contratado en la agencia de viajes para la que trabaja Ifo, pero aún no está pagado porque se encarga su madre de eso. Ya tenemos el pasaporte y el DNI electrónico (a pesar del policía borde), pero el viaje propiamente dicho está bastante en el aire. Digamos que hay bastante mal rollo en el trabajo, no está muy claro que no los mande a la mierda antes de la boda, y tal y como está el patio es probable que nos hagan LA PUTADA de anular el viaje, si se ponen en plan cabrón (cosa que no me extrañaría lo más mínimo). Así que, a un mes de la boda, estamos buscando otra agencia de viajes. Genial, como os podéis imaginar.
9. Nos llamaron para hacer el cursillo prematrimonial hace unas tres semanas, pero no pudimos concretar cita con la pareja de acogida que nos tocó, y aún no nos han vuelto a llamar nos ha llamado hoy para hacer el cursillo el miércoles. Menos mal, porque se nos echa el tiempo encima, y hasta que no hayamos pasado por este trámite el cura de nuestro pueblo se niega a darnos el expediente para que nos podamos casar en la iglesia que nosotros hemos elegido y donde ya tenemos fecha.
10. Mis uñas están hechas una pena. Estoy probando el método Maripuchi para dejar de morderme las uñas, que consiste en pintármelas de colores cantosos para que me dé cosa mordérmelas y las deje en paz durante un mes. Parece que funciona, al menos esta semana está funcionando, veremos si aguanto lo que me queda hasta la boda. Aún así, me parece que un mes es un plazo demasiado corto para que mis uñas se regeneren y mis dedos tengan un aspecto aceptable. En cualquier caso, tendré que hacerme la manicura unos días antes.
11. Mi peluquera es imbécil. Cuando tuve la última prueba del vestido, fui el día de antes a la peluquería, para hacer la prueba del peinado. Le recalqué que quería que el peinado me durara hasta el día siguiente, que ya me las ingeniaría yo para que se mantuviera por la noche, pero que tenía al día siguiente la prueba del vestido y quería verme con el peinado. Le llevé hasta el tocado para que pudiera hacerme la prueba con todos los complementos. ¿Y qué hizo la tipa? Me alisó el pelo, me hizo unas ondas con las tenacillas, no me puso ni laca ni nada, ¡y me cogió una coleta! Me dijo que más o menos así es como me vería. Pero, a ver, ¿no te he dicho que quiero que me hagas un peinado semi-recogido, que me dure hasta el día siguiente? ¿PUES-QUÉ-COÑO-ES-ESTO? Estoy planteándome seriamente cambiar de peluquera, necesito una que venga a casa bien temprano y que nos peine y maquille a mi madre y a mí. De momento he encontrado esta donde parece que son especialistas, pero a ver lo que cobran por el desplazamiento, porque están en Barcelona, y la sección de maquillaje no me convence lo más mínimo. Buscaré también en Sabadell y en Castellar, porque este viernes tengo la prueba con el vestido y se me echa el tiempo encima. Además, tengo que teñirme el pelo, y de esta tía no me fío.
12. Necesito unas bailarinas blancas como repuesto de emergencia por si los zapatos me matan el día de la boda porque tienen bastante tacón, pero no las encuentro por ningún lado.
13. Y, para colmo de males, no deja de llover. Se ha pasado todo el finde lloviendo, y me temo que el viernes, cuando tengo la prueba del vestido y del peinado, llueva también. Mi idea original era ponerme los zapatos durante todo el día, para ir haciéndome a ellos y que no me hicieran daño el día de la boda (o que me hicieran lo mínimo posible), pero si no deja de llover no va a poder ser (no sea que mis fantásticos zapatos de novia acaben en un charco), y ya veremos qué ocurre con el peinado, porque si también llueve ese día llegaré a Pronovias hecha una piltrafa.
14. Y, por si fuera poco, bola extra: me peleo con mi mejor amiga (???) apenas un mes antes de mi boda. Es cierto que ella se estaba portando como una auténtica imbécil, y ni siquiera tenía muy claro que viniera (no: tenía clarísimo que NO vendría), pero joder, empiezo a sentirme ligeramente desbordada por la situación.
No sé si queda algo más que pueda salir mal. Lo que sé es que quedan 33 días para la boda, y la lista de cosas que tengo bajo control es bastante más corta.
En esta entrada hablo de: Amigos, boda, despedida de soltera, hermanos, idiotas, Ifoxe, luna de miel, mala suerte, mi madre, suegra
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Hoy tenía pensado contaros mi Desafío Beta (tarde, para variar, pero ya os contaré y creo que lo entenderéis), pero por una metedura de pata (una gran metedura de pata) por mi parte, he perdido dos posts, uno de ellos en el que explicaba la experiencia de ir a comprarme mis zapatos de novia, y otro sobre mis impresiones durante la jornada electoral. No creo que pueda recuperarlos (aunque si algun@ de mis lector@s que está suscrito por e-mail ha recibido al menos el de los zapatos, y me lo puede reenviar a pimkie81@gmail.com, le estaría eternamente agradecida), así que al menos recupero las fotos de los zapatos, para que podáis verlas.
En realidad, la gran metedura de pata ha consistido en llevarme por delante la base de datos del blog, y encima en un lunes, con lo que la última copia de seguridad que tenían en el servicio técnico era del viernes, por eso no he podido recuperar los posts del fin de semana. ¡Para un finde que me da por escribir algo, y voy y me lo cargo sin poderlo recuperar! Si es que este año la mala suerte se está cebando conmigo, voy a tener que planteármelo seriamente. Por suerte, como ya os comenté, uno de los motivos por los que me decidí a cambiar y pagar por bloguear fue el hecho de tener un servicio técnico 24 horas, que responde enseguida si meto la pata. Me da pena haber perdido dos posts, en especial el de los zapatos por todo el cariño que le puse, pero por lo menos no es todo el archivo del blog de estos casi dos años.
En fin, como Ifo no quiere ver nada que tenga que ver con mi vestuario o complementos del día de la boda, para ver las fotos de los zapatos tendréis que clickar en “seguir leyendo” para verlas.
Siento los comentarios que se han perdido también, me da mucha pena perder las palabras que me habéis dejado con todo vuestro cariño. Os pido perdón por mi torpeza.
Seguir leyendo… »
En esta entrada hablo de: amor, blogs, boda, fotos, idiotas, Ifoxe, ilusión, mala suerte
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
|
|