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Como te lo cuento. Esta es una de las búsquedas que hacía alguien en google, y sorprendentemente, le llevaban hasta mi blog: “mi novia es demasiado feminista“.
Diplomatic OFF:
Un buen par de hostias te daba yo, para que llores con motivo.
De verdad que no me lo explico. ¿Y no se te ha ocurrido pensar que quizá es que tú eres demasiado machista, querido? No, probablemente eso ni se lo plantea. Compadezco a la pobre novia, de verdad.
Cuando volvimos de la luna de miel, le explicamos a mi madre una anécdota ocurrida durante el viaje. Resulta que para contratar las excursiones en cada puerto, tuvimos que rellenar un formulario con nuestros nombres y otra información. Pues en el espacio para los nombres y apellidos, a Ifo, que es un poco antiguo el pobre para según que cosas, le hacía gracia que pusiera mi nombre, mi primer apellido, y en lugar de mi segundo apellido, la fórmula “de…” y su primer apellido. En algún lugar lo había visto, y le hacía gracia. Días después le enseñé este post de Chapi Escarlata sobre este tema, pero él no sabía entonces que se trataba de la fórmula que utilizaban las mujeres casadas durante el franquismo:
Cuando estéis casadas, pondréis en la tarjeta vuestro nombre propio, vuestro primer apellido y después la partícula de, seguida del apellido de vuestro marido. Por ejemplo, Carmen García de Marín. Es la fórmula más agradable, puesto que no perdemos nuestra personalidad, sino que sigue siendo Carmen García, que pertenece al señor Marín…
Se trata de un extracto de los libros de la Sección Femenina de Falange Española de las JONS, que tenían que aprender las niñas en el colegio. Aún así, pese a que yo ya sabía esto y me parecía aberrante, como me puso esa carita suya de cachorrito que ha hecho una trastada, y él no sabía esto, sino que era una fórmula que había visto y le hacía gracia, accedí sin darle mayor importancia y puse mi nombre, mi primer apellido, la partícula de, y su primer apellido. Le dí el capricho, sabiendo que no iba a consentir que ese detalle tuviera mayores consecuencias. Y al volver, le expliqué a mi madre toda la historia. Su consejo fue de los que no dejan lugar a dudas:
Ni un paso atrás, ni para tomar impulso.
Probablemente, si mi marido fuese este chico, habría buscado en internet esa misma noche: “mi suegra es demasiado feminista y resulta una mala influencia para mi mujer“. En cuanto al chaval que buscó en google “mi novia es demasiado feminista“, solo se me ocurre darle un consejo: háztelo mirar. No estoy segura de si lo tuyo se cura o es de por vida, pero al menos tu novia vivirá más tranquila. Eso, si no te deja antes por capullo machista.
En esta entrada hablo de: amor, blogs, cabreo, celos, convivencia, familia, feminismo, idiotas, Ifoxe, independencia, luna de miel, matrimonio, mi madre, mujer, Sociedad
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Un post de Maripuchi sobre l@s compañer@s de curro que no apagan la luz del baño al salir, me recordó que tengo un post pendiente, una reflexión durante la luna de miel de esas en las que piensas
Cuando vuelva a casa, esto tengo que escribirlo en el blog
Pero aún no había tenido la ocasión de hacerlo. Maripuchi se preguntaba:
Y es que no entiendo por qué si en tu casa apagas las luces cuando sales de una habitación, en el trabajo las dejas encendidas…
Debe ser el mismo mecanismo por el que dejas gotillas de pis en la tapa del WC, vamos, que se joda la siguiente… que lo limpie ella. Que lo limpie la limpiadora…
Pues algo parecido pensé durante el crucero (que, por cierto, todavía no os he contado, lo tengo pendiente). Y es que en el barco nos encontramos con las típicas que hasta en la piscina tienen que hacer ostentación de que el dinero les sale por las orejas: chanclas de piscina de Jimmy Choos, bikinis de La Perla, toallas de playa de Dolce & Gabanna… Y en ese plan, ya me entendéis.
Bueno, pues en la zona de las piscinas del barco había unos baños públicos, además del baño que teníamos en el camarote. Como nuestro camarote nos quedaba unos cuantos pisos por debajo de la piscina, y los ascensores más cercanos estaban bastante lejos, en una ocasión se me ocurrió ir al baño público que había justo al lado de la piscina. Estaba ocupado y tuve que esperar a que saliera una mujer de estas emperifolladas y ostentosas.
Por todos es sabido que las mujeres, si podemos evitarlo, no plantamos nuestros culitos en un water público ni muertas, sino que nos situamos a una distancia prudencial. Bueno, pues en este arte de la micción, las hay con más puntería y las hay con menos. La señora ostentosa y emperifollada era de las que menos. Por poco me muero del asco.
Y lo que yo me pregunto es: si en su casa, con toda probabilidad, esta mujer le pegaría la bronca del milenio si a su marido se le ocurriera dejar la taza del water en tan lamentable estado, ¿a cuento de qué la deja _ella_ así en un lavabo público, pedazo guarra? ¿Tanto cuesta pasarle un trocito de papel higiénico para limpiar tus propias gotitas de pis, o mejor que te limpie tu meada la que venga detras, cacho cerda? Tanto pijerío, tanta ostentación del dinero que te sobra para gastarte en trapitos de marca, y tan poquita educación. Qué pena, tan pija y tan asquerosa.
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Tengo unas nauseas horrorosas y voy al baño cada 10 minutos. Todo el mundo me pregunta si he vuelto embarazada de la luna de miel…
Nunca pensé que fuera tan difícil de explicar la diferencia entre un bebé y una gastroenteritis…

En esta entrada hablo de: amor, boda, decepción, embarazo, hijos, idiotas, luna de miel, matrimonio, sexo
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¿Cuantas cosas se pueden torcer a última hora cuando estás preparando una boda? Hagamos un breve recuento:
1. Mi cuñi, que era quien se encarga de organizar la despedida de soltera, ha cortado con mi hermano. Se sigue encargando de la organización, y sé que a la despedida vendrá, pero a la boda no lo sé. En cualquier caso, es una situación bastante rara. Y mi hermano, claro, está bastante jodido.
2. Mi madre ha invitado por su cuenta y riesgo a la despedida de soltera a una impresentable a la que no tengo ningunas ganas de verle la cara.
3. Ifo está histérico pensando en su despedida de soltero. No quiere tener despedida, dice que eso no va con él, y está acojonado perdido pensando en la que le pueden montar, y sobre todo en las putadas que le tendrán preparadas sus amigos.
4. La florista se niega a hacerme el ramo de novia como yo quiero, porque no le da la gana, simplemente. Se empeña en que no quedará bonito. Yo lo quiero de rosas blancas, y con las rosas abiertas, que no tengan forma de capullo cerrado sino que se las vea bien. Y la borde de la florista dice que parecerá que están pansidas y que no quedará bonito. ¿Acaso estas flores parece que estén pansidas? No, y a mí me gustan así. Pero a ella no, y dice que si no le gusta cómo queda, no me las va a poner. ¡Pues vaya! Puedo aceptar que me diga qué tipo de flor aguantará más o menos, en el coche, en el portal, o donde sea, pero críticas estéticas no acepto. Además, quería ponerle a Ifo en el ojal una rosa roja o una orquídea rosa (con todos mis respetos, el efecto quedaría demasiado gay para mi gusto) para diferenciarlo del resto de hombres de la familia. No me da la gana, mi novio no va a llevar una orquídea rosa en el ojal; y mi padre, mi hermano y mi abuelo tampoco. Bueno, pues a la florista no le hizo gracia. Ya veremos cómo sale la cosa, porque es amiga de mi suegra, y ya me ha estado enviado indirectas, como que tengo a la pobre florista preocupadísima por el tamaño de las rosas de mi ramo. En fin, ya veremos.
5. Además, está el tema de que yo quería partir el ramo y darle la mitad a cada cuñada. Ahora ya no puedo porque solo tengo una cuñada, y ya le he encargado a la florista que me lo monte en dos partes y cogido por un clip para poder separarlo. Si al final viene Mari Carmen, como le había prometido una rosa del ramo, igual le doy la sorpresa de darle la mitad, porque ahora me da palo dárselo a mi ex-cuñi, aunque ya se lo había prometido, y seguro que se lleva un chasco (eso, suponiendo que venga a la boda… . ¡Ay, qué mal rollo, no sé qué hacer!
6. La música del restaurante: tenía previsto enviar hoy por fax el documento con la música de cada momento especial, y la que queremos que suene durante el baile, pero ¡no lo encuentro! Suerte que aún tengo un par de días de margen, pero ese documento tiene que aparecer como sea.
7. La organización de las mesas es como hacer el cubo de Rubik, y mi suegra todavía no me ha confirmado a más de la mitad de los invitados. Lo peor es que voy a tener que pillarla por banda en un par de semanas máximo, porque la veo muy dispuesta a esperar hasta el último momento, y no tengo ganas de ir con nervios y con prisas a última hora.
8. El viaje de novios lo hemos contratado en la agencia de viajes para la que trabaja Ifo, pero aún no está pagado porque se encarga su madre de eso. Ya tenemos el pasaporte y el DNI electrónico (a pesar del policía borde), pero el viaje propiamente dicho está bastante en el aire. Digamos que hay bastante mal rollo en el trabajo, no está muy claro que no los mande a la mierda antes de la boda, y tal y como está el patio es probable que nos hagan LA PUTADA de anular el viaje, si se ponen en plan cabrón (cosa que no me extrañaría lo más mínimo). Así que, a un mes de la boda, estamos buscando otra agencia de viajes. Genial, como os podéis imaginar.
9. Nos llamaron para hacer el cursillo prematrimonial hace unas tres semanas, pero no pudimos concretar cita con la pareja de acogida que nos tocó, y aún no nos han vuelto a llamar nos ha llamado hoy para hacer el cursillo el miércoles. Menos mal, porque se nos echa el tiempo encima, y hasta que no hayamos pasado por este trámite el cura de nuestro pueblo se niega a darnos el expediente para que nos podamos casar en la iglesia que nosotros hemos elegido y donde ya tenemos fecha.
10. Mis uñas están hechas una pena. Estoy probando el método Maripuchi para dejar de morderme las uñas, que consiste en pintármelas de colores cantosos para que me dé cosa mordérmelas y las deje en paz durante un mes. Parece que funciona, al menos esta semana está funcionando, veremos si aguanto lo que me queda hasta la boda. Aún así, me parece que un mes es un plazo demasiado corto para que mis uñas se regeneren y mis dedos tengan un aspecto aceptable. En cualquier caso, tendré que hacerme la manicura unos días antes.
11. Mi peluquera es imbécil. Cuando tuve la última prueba del vestido, fui el día de antes a la peluquería, para hacer la prueba del peinado. Le recalqué que quería que el peinado me durara hasta el día siguiente, que ya me las ingeniaría yo para que se mantuviera por la noche, pero que tenía al día siguiente la prueba del vestido y quería verme con el peinado. Le llevé hasta el tocado para que pudiera hacerme la prueba con todos los complementos. ¿Y qué hizo la tipa? Me alisó el pelo, me hizo unas ondas con las tenacillas, no me puso ni laca ni nada, ¡y me cogió una coleta! Me dijo que más o menos así es como me vería. Pero, a ver, ¿no te he dicho que quiero que me hagas un peinado semi-recogido, que me dure hasta el día siguiente? ¿PUES-QUÉ-COÑO-ES-ESTO? Estoy planteándome seriamente cambiar de peluquera, necesito una que venga a casa bien temprano y que nos peine y maquille a mi madre y a mí. De momento he encontrado esta donde parece que son especialistas, pero a ver lo que cobran por el desplazamiento, porque están en Barcelona, y la sección de maquillaje no me convence lo más mínimo. Buscaré también en Sabadell y en Castellar, porque este viernes tengo la prueba con el vestido y se me echa el tiempo encima. Además, tengo que teñirme el pelo, y de esta tía no me fío.
12. Necesito unas bailarinas blancas como repuesto de emergencia por si los zapatos me matan el día de la boda porque tienen bastante tacón, pero no las encuentro por ningún lado.
13. Y, para colmo de males, no deja de llover. Se ha pasado todo el finde lloviendo, y me temo que el viernes, cuando tengo la prueba del vestido y del peinado, llueva también. Mi idea original era ponerme los zapatos durante todo el día, para ir haciéndome a ellos y que no me hicieran daño el día de la boda (o que me hicieran lo mínimo posible), pero si no deja de llover no va a poder ser (no sea que mis fantásticos zapatos de novia acaben en un charco), y ya veremos qué ocurre con el peinado, porque si también llueve ese día llegaré a Pronovias hecha una piltrafa.
14. Y, por si fuera poco, bola extra: me peleo con mi mejor amiga (???) apenas un mes antes de mi boda. Es cierto que ella se estaba portando como una auténtica imbécil, y ni siquiera tenía muy claro que viniera (no: tenía clarísimo que NO vendría), pero joder, empiezo a sentirme ligeramente desbordada por la situación.
No sé si queda algo más que pueda salir mal. Lo que sé es que quedan 33 días para la boda, y la lista de cosas que tengo bajo control es bastante más corta.
En esta entrada hablo de: Amigos, boda, despedida de soltera, hermanos, idiotas, Ifoxe, luna de miel, mala suerte, mi madre, suegra
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Ayer fuimos a renovarnos el DNI y el pasaporte, para tener toda la documentación a punto antes de irnos de luna de miel. Nos dijeron que nos lo daban al momento, que ya no es como antes que tenías que esperar dos meses, pero aún así preferimos hacer con tiempo este trámite, por lo que pudiera pasar. No me apetece lo más mínimo que nos quedemos en tierra en nuestro viaje de bodas por no tener la documentación en regla.
Así que ayer al salir del curro nos plantamos en la comisaría de la Policía Nacional para renovarnos el DNI con la nueva dirección y sacarnos los pasaportes, requisito obligatorio para el crucero. Como una es previsora, antes había llamado por teléfono para informarme de los horarios y de los documentos que teníamos que aportar. Además, pregunté si era necesario pedir cita previa, y me dijeron que no, que en esta época _todavía_ no hay mucha gente. Bien, así que allí nos presentamos, sin cita previa ni nada, con las dos fotos tamaño carnet y el dni antiguo.
Lo primero que nos encontramos fue a un policía nacional con cara de malas pulgas en la puerta, que nos dijo que sin cita previa, lo llevábamos crudo. Que el DNI alomojó teníamos suerte y nos lo hacían, pero que la gente que venía con cita previa tenía prioridad, y que del pasaporte nos olvidáramos hoy, imposible que nos lo hicieran sin cita previa. Si hubiéramos venido por la mañana… Ya, pero es que por teléfono nadie me dijo que por la mañana fuese diferente, o que tuviéramos más posibilidades en un horario o en otro. La primera en la frente.
El tío de azul parecía tener una fijación enfermiza con que llamáramos por teléfono para pedir cita previa, por sus santos cojones, y que lo hiciéramos de pie desde la entrada, antes de acceder a la sala de espera, o en su defecto, en una sala a oscuras en el otro lado de la comisaría. Ni jarta vino me meto en una sala oscura con un armario ropero de uniforme vigilándome.
Pero eso no es todo: el pitufo no tenía muy claro si nos iba a dejar pasar y sentarnos en uno de los 30 asientos que había libres, o nos iba a tener allí de pie esperando “a ver si teníamos suerte”. Parecía estar calculando el nivel máximo de sadismo que podía emplear con nosotros hasta que se nos hincharan las pelotas y presentáramos una reclamación por escrito. Este no me conoce.
Conseguimos colarnos en la sala de espera, y al menos matar el rato sentados en unas sillas de plástico esperando que alguna amable funcionaria nos quisiera atender entre crita previa y cita previa. Eran las 7 y media de la tarde cuando entramos, y hasta las 9 estaban supuestamente atendían, así que cabía perfectamente la posibilidad de que alguna persona no acudiera y pudiéramos pasar.
Los DNI’s los tuvimos relativamente rápido, y nos quisimos quedar en la sala de espera a ver si con los pasaportes teníamos la misma suerte. El pitufo quería echarnos de la comisaría, porque ya nos había dicho _él_ que iba a ser imposible. Me da exactamente igual, como si me quiero quedar aquí comiendo pipas hasta que cierren. Soy una mujer con suerte, a lo mejor los que tienen cita no se presentan, ¿qué pasa? ¿No puedo esperar a ver?
El tío se planta en jarras, con cara de malas pulgas por no podernos echar de allí a porrazo limpio. Que se hubiera metido a segurata del Metro de Madrid, ¡no te digo!
Al final teníamos razón. Varias personas con cita no se presentaron, y la funcionaria que se encargaba de los pasaportes no tenía a nadie a quien atender. Preguntó si había alguien esperando para pasaportes, y yo me levanté (Ifo estaba todavía liado con su DNI) y me senté delante de su mesa. Al pitufo gruñón le faltó tiempo para plantarse en la mesa de la funcionaria de pasaportes en dos zancadas, y decirle de muy malas maneras que él ya nos había dicho que el pasaporte no lo tendríamos hoy. Le faltó añadir por mis cojones, porque era evidente que o me hacía el pasaporte a mí, o la funcionaria iba a estar de brazos cruzados lo que le quedaba de jornada laboral.
A algunos tíos de uniforme, eso de la autoridad parece que se les sube a la cabeza y su única neurona se emborracha de poder desde el mismo momento en que aprueban las oposiciones. Ifo dice que para ser poli, es requisito indispensable suspender el examen psicotécnico.
Al final conseguimos nuestro objetivo, y nos fuimos a casa con el dni electrónico y con el pasaporte renovado. Los dos. Y con 40 leuros menos en el bolsillo. Barata no nos salió la broma precisamente, pero al menos no tenemos que pedir cita previa ni volver otro día. Ni volver a verle la cara al borde del policía nacional.
Al salir de la comisaría, me miró de arriba a abajo y me dijo con cachondeíto:
Al final te has salido con la tuya, ¿eh?
Porque me pilló con prisas, que si no le hubiera dado un cursillo intensivo de lo que quiere decir ser funcionario de servicio público. Me parece la cara de cabreo aún le dura.
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Cuando comenté que la entrada de año me estaba iendo de pxxa pena, algunas comentáteis que lo bueno que tiene empezar el año de una forma tan desastrosa es que a partir de ahora solo podía mejorar…
Bueno, pues lamento deciros que estábais equivocadas. Y es que, como en aquella célebre máxima del cabxxn de Murphy, si algo puede salir mal, seguro que saldrá mal.
Ya no solo por los navagazos que he recibido últimamente y que me han dejado para el arrastre física, anímica y mentalmente… Quizá, como decía Toxcatl, era incluso previsible, no lo sé, lo que sí sé es que _yo_ no me lo esperaba ni muchísimo menos…
No, ya no me apetece seguir doliéndome de heridas recientes, ya habrá tiempo de seguir con esa guerra, porque me consta que todavía dará mucho de sí.
Hoy es una herida nueva, en un costado diferente, la que me hace sangrar, y es que cuando pensabas que ya estabas al límite, un nuevo disgusto te hace darte cuenta de que las cosas todavía pueden ir a peor. El viernes por la tarde le robaron la cartera a Ifo y nos sacaron, en cuestión de menos de 10 minutos, 1.200 leuros de nuestra cuenta común. Nuestro viaje de bodas. Enseguida anulamos las tarjetas, pero ya era demasiado tarde, ya nos habían pegado el gran sablazo.
Llamamos a Caixa Protect el mismo viernes por la tarde, y nos tranquilizaron diciéndonos que el seguro de la tarjeta nos devolvería todo el dinero de las operaciones no autorizadas realizadas en las 48 horas anteriores a la anulación de la tarjeta… Y después de poner la denuncia en comisaría, pasamos el fin de semana más o menos tranquilos. Hasta que esta mañana, Ifo va a la oficina de La Caixa a tratar de arreglar el asunto, y nos dicen que ni Caixa Protect ni poxxas en vinagre, que como han sacado el dinero desde el cajero, y que para eso necesitan el código pin de la tarjeta, no nos devuelven ni un duro.
Gritos después, el tío de La Caixa nos dice de muy malos modos que no ha sido él quien ha PERDIDO los 1.200 euros. No, perdona, ni yo tampoco los he perdido, nos los han ROBADO, que es muy diferente. Gritos, lloros, amenazas y varios ¡Quiero hablar con el director de la oficina! después (no recuerdo si exactamente en ese orden), conseguimos que se tome un poquito de interés en el asunto, pero no conseguimos que nos dé por escrito las cláusulas de Caixa Protect con el argumento de que le estamos poniendo nervioso y que mejor volvamos en otro momento, que él ya lo buscará con más calma. Alucinante. Yo es que no me puedo creer que en una entidad como La Caixa no sean capaces de darme por escrito las condiciones de un contrato. Que por teléfono me digan una cosa y en persona otra, después de mi experiencia en distintos Call Centers, me cuesta menos de creer, pero aún así no me lo esperaba de una entidad con la solera y el renombre de La Caixa. Aún así, cojo el móvil y delante del chico de la oficina llamo a Caixa Protect para que me confirmen delante de él lo que me habían dicho por teléfono, y el tipo se hace el sueco y me dice que él no se va a poner, que si quiero hable_yo_ con ellos y él va haciendo su trabajo, que tiene cosas que hacer… Tremendo.
En fin, parece que el chico se lo toma con algo más de interés, busca, rebusca, llama, nos marea un poco, que si tenéis que ir a Terrassa, que si ya no tenéis que ir, que si esperaros a ver si mañana os lo puedo arreglar desde aquí y no hace falta que vayáis… Nos explica que no nos puede devolver el dinero porque si así fuera habría mucho fraude, dándonos a entender que podríamos estar compinchados con el ladrón, porque utilizó nuestro código pin para acceder a la tarjeta. Le pregunto que si hubiera sido comprando en un comercio si nos lo devolverían, y me dice que en ese caso sí. ¡Genial! Le voy a dar mi tarjeta a mi cuñi, que le funda el límite en el Mediamarket, y después denuncio que me han robado la tarjeta y han hecho operaciones fraudulentas. Y los 1200 leuros los recupero por una vía o por otra, por la madre que me parió. El chico palidece, tiembla ligeramente, me parece que ha empezado a sudar, creo que me ve perfectamente capaz de hacerlo. Hace bien. Y eso que no me conoce aún.
Total, que al final nos dice que esto de Caixa Protect es relativamente nuevo, que solo tiene 6 meses (acoxonante), que antes no se hacía así, que en La Caixa son pioneros, bla, bla bla (¿encima el tío está intentando venderme las excelencias de La Caixa, después del disgusto que nos acaba de dar, de decirme que si estoy compinchada con el ladrón, y que es mi problema si pierdo las cosas? Flipo en 32 bits). Resumiendo, que es posible, y solo posible, que sí que nos reembolsen la pasta que nos han robado. Veremos a ver. Yo hasta que no lo vea ingresado en mi cuenta, no me fío un pelo.
Pero es que aún hay más. Es solo un mal presentimiento, no lo voy a decir claramente porque no tengo pruebas pero… un comentario que hizo el chico de La Caixa y un presentimiento cruzó por mi cabeza como un rallo. Sacaron el dinero de la oficina de la calle Comte d’Urgell, Nº 240, Urgell - París, donde está la gasolinera… Y algo en mi cerebro ardió. ¡¡AY, DIOX, NO!! ¡¡Justo enfrente de donde trabaja mi ex!! nopuedeser-nopuedeser-nopuedeser-nopuedeser… ¿O sí? Cuando vea, si me dejan, la grabación de la cámara del cajero del que nos robaron nuestro dinero, probablemente me quede tranquila. Espero.
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- Junio 24, 2008 -- Motivos para despertarte de mal humor un domingo
- Diciembre 31, 2007 -- No puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser…
- Junio 13, 2008 -- ¿Qué decir cuando los amigos te fallan?
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