| |
|
|
|
|
|
|
|
Cuando una sale a tomar algo y va al pub de siempre, un sitio que normalmente está bien, es amplio, ponen buena música y puede jugar al billar tranquilamente… y un día cualquiera se encuentra con el bar tomado por hordas infantiles que chillan, corren, lloran y patalean… cuando un crío se empeña en querer romperse los dientes contra el culo de un taco de billar, y una avisa tres veces a su padre sin éxito, así que decide probar suerte con el propio crío, que tal vez tenga más sentido común que el presunto adulto que le acompaña… Cuando todo el bar se llena de gritos y carreras infantiles sin que un sólo adulto se plantee siquiera poner orden en esa jauría…
En una situación así, una se plantea que en el fondo Herodes era un héroe incomprendido, y de lo único que le quedan ganas es de salir corriendo de allí a toda mecha sin volver la vista atrás.
Si alguna vez he dudado sobre cual era mi vocacación, desde ayer tengo claro que profesora de guardería, desde luego, no era.
En esta entrada hablo de: Amigos, familia, idiotas, ligues
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Me preguntaste qué espero de tí y qué quiero de tí.
Y te contesté que no espero nada, ni de tí ni del mundo en general, porque siempre consigo lo que quiero sin esperar a que sea el otro quien dé el primer paso. No es por chulería, es que estoy acostumbrada a salir adelante yo solita, a currarme lo que quiero, a ponerme metas y luchar para alcanzarlas. No espero que nadie me regale nada, no espero que nadie haga nada por mí: cuando quiero algo, ya me preocuparé de enterarme de qué es lo que tengo que hacer para conseguirlo. Por eso no espero nada, ni de tí ni de nadie: porque si me quedo esperando a que suceda lo que deseo, por sí sólo, me pueden salir plumas mientras tanto…
Ahora bien, ¿qué es lo que quiero? No de tí, sino en general: ¿qué quiero yo, de la vida, del mundo, de tí, de mí, del futuro? Buena pregunta. Ayer no le encontraba respuesta (estaba más ocupada en mantenerte a ralla que en hacerme pajas mentales… , pero esta mañana, por una tontería, escuchando una de las canciones de la banda sonora de anoche que me quitó tres puntos (digas tú lo que digas), recordé qué es lo que quiero, lo que siempre he querido.
Hoy, sin que sirva de precedente, me voy a permitir copiar la letra de la canción Juntos, de Paloma San Basilio, porque eso es justamente lo que quiero. Lo peor de todo es que eso, desde que mi ex me dejó, lo he encontrado, ¡y dos veces! (¿qué posibilidades hay de que eso ocurra en un periodo tan corto de tiempo?) Y dos veces lo he perdido. La primera vez se lo llevó el Ministerio del Interior; y la segunda, se lo llevaron sus miedos, o ves a saber el qué. Wen me decía que he tenido mucha suerte en mi vida. No sé si se le puede llamar suerte a enamorarse de la persona que menos te conviene, y que se tenga que ir irremediablemente, o que no se atreva a enamorarse. Aunque, quizá, visto en perspectiva, sí pueda considerarse suerte, ya que lo único que podía esperar de hombres así es un viaje al sufrimiento sólo de ida…
En definitiva, yo lo que quiero es encontrar a alguien que me haga sentir así, con quien compartir momentos como estos:
Te quiero mucho,
aunque te suene a lo de siempre.
Más que un amigo,
eres un mago diferente.
Andar a saltos entre el tráfico
Leer a medias el periódico
Colarnos juntos en el autobús
Cantar hasta quedar afónicos.
Viviendo juntos
Juntos, un día entre dos,
parece mucho más que un día
Juntos, amor para dos,
amor en buena compañía.
Si tú eres así,
que suerte que ahora estés junto a a mi.
Juntos, café para dos,
fumando un cigarrillo a medias
Juntos, cualquier situación
de broma entre las cosas serias.
El mundo entre dos,
diciendo a los problemas adiós.
Figúrate,
dos locos sueltos en plena calle
La misma cama
y un bocadillo a media tarde
Hacer del lunes otro sábado
Cruzar en rojo los semáforos.
Viviendo juntos
Juntos, un día entre dos,
parece mucho más que un día
Juntos, amor para dos,
amor en buena compañía.
Si tú eres así,
que suerte que ahora estés junto a a mi.
Juntos, café para dos,
fumando un cigarrillo a medias
Juntos, cualquier situación
de broma entre las cosas serias.
El mundo entre dos,
diciendo a los problemas adiós.
Hacer del lunes otro sábado
Cruzar en rojo los semáforos.
Viviendo juntos
Juntos, un día entre dos,
parece mucho más que un día
Juntos, amor para dos,
amor en buena compañía
Si tú eres así,
que suerte que ahora estés junto a a mi.
Juntos, café para dos,
fumando un cigarrillo a medias
Juntos, cualquier situación
de broma entre las cosas serias.
El mundo entre dos,
diciendo a los problemas adiós.
Si es que en el fondo soy asquerosamente romántica…
En esta entrada hablo de: amor, dudas, idiotas, ligues, sexo
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
El Pequeño Erizo le dijo a la Xiquilla:
“Reza porque no vayas al infierno, porque ese dia el diablo pillará el paro y pedirá ganarse el cielo!! ”
Y la Xiquilla por poco se mea de la risa y piensa para sí: “¡Cuánta razón tiene!“
En esta entrada hablo de: idiotas, ligues
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Pasan las horas, y la llamada prometida no llega. Ni un triste mensajito para alegrarme el día.
Y pienso: ¿seré una neurótica?
Al habla mi sentido común: Tal vez se retrase por no llamarte desde el trabajo, tal vez te llame esta noche, no desesperes y dale una oportunidad al chaval…
Me viene a la mente aquella canción de La Cabra Mecánica: “Nada más verte le dije a mi sentido común que no me esperara levantado…”
No sé si finalmente llamará o no llamará. Lo que sé es que son las 7 de la tarde y no ha dado señales de vida en todo el día. Y que no debería estar tan preocupada, y debería confiar un poco más en mí. Respira hondo. Sí, eso es: debería confiar un poco más en mí misma.
¿Llamará? Algo me dice que no. Es como un pálpito, una sensación rara, no sé como describirlo. Espero equivocarme, porque me fastidia mucho tener razón cuando lo que quiero es no tenerla. ¿Será un sexto sentido? No lo sé. Ya os contaré si este pálpito al final tenía razón de ser, o sólo es que me estoy volviendo una paranoica. Quizá es simplemente que me han roto el corazón demasiadas veces en muy poco tiempo y veo fantasmas donde no los hay. Espero que sea eso.
En esta entrada hablo de: decepción, idiotas, ligues, tristeza
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Mi Golfo lleva 5 días sin llamarme. Debe ser que no ha ligado desde el viernes, porque últimamente sólo me llamaba para contarme sus conquistas.
Es un golfo, sí, pero ¿verdad que es un encanto?

P.D. No estoy siendo nada justa con él. Se ha portado muy bien cuando yo he estado con el peor bajón desde hace meses, y se lo agradezco mucho. Ha conseguido arrancarme una sonrisa cuando peor lo estaba pasando. Es un cielito (un canalla, sí, pero un cielo), y él lo sabe. ¡Tengo muchas ganas de verte!
Campanilla, tú que le tienes más cerca, vigílamelo, que este va de desmadre en desmadre y eso no puede ser sano. Luego ya arreglamos cuentas tú y yo 
En esta entrada hablo de: Amigos, golfo, idiotas, ligues
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Que a las mujeres nos tiran los canallas es un hecho tan incuestionable como difícil de entender (sobre todo para ellos). Tendemos a aburrirnos con facilidad del chico bueno, al que sólo recurrimos cuando la necesidad de estabilidad emocional y familiar es más fuerte que el morbo del canalla para seducirnos.
Sabemos de antemano que el canalla nos hará sufrir; y también sabemos que es mucho más probable que el chico bueno nos trate como una reina (a no ser que sea un soso redomado, pero estos merecen una categoría aparte). Pero aún sabiéndolo, nos lanzamos de cabeza a una relación que nos dará un disgusto tras otro. ¿Porqué? En el fondo, aunque nos cueste admitirlo, porque tenemos la intención de domesticar al animal salvaje, porque creemos que el golfo cambiará por nosotras. Tremendo error. Empezar una relación con un canalla con esta intención es ir directa al sufrimiento. Y encima, en cuanto el golfo se dé cuenta de nuestras intenciones (porque es golfo, pero no tonto) , desaparecerá y no le volveremos a ver el pelo. Apagado o fuera de cobertura permanentemente.
Pero esto no es un manual de uso para canallas, porque el manual que traen de serie sólo contiene un par de instrucciones: “Sólo para uso recreativo. Evita implicarte sentimentalmente.” En definitiva: hay chicos para divertirse y chicos para casarse. Y el canalla es un chico para divertirse, porque es la vida que él mismo ha elegido llevar.
Ahora bien, existe una nueva especie, un híbrido entre los buenos chicos y los canallas, con la que hay que tener cuidado. Me refiero a esa especie compuesta por chicos-buenos-jodidos por alguna bruja, que deciden convertirse en canallas. Esta especie es venenosa, hay que tener mucho cuidado con ellos porque son como medusas: si te tocan, inoculan su veneno y escuece horrores. ¿Porqué? Porque quieren ser canallas y no saben cómo, porque ser canalla es un arte. Para esos chicos que quieren ser canallas y no saben cómo está pensada esta guía.
Para empezar, el canalla no se implica NUNCA sentimentalmente. Como decía aquélla canción de Sabina, “me han traído hasta aquí tus caderas, no tu corazón“. En cambio, al chico bueno que quiere ser un canalla le cuesta mucho no implicarse sentimentalmente cuando la chica le gusta. No quiere hacerlo porque teme sufrir, pero no puede evitar empezar a sentir cariño por esa chica que comparte con él momentos especiales.
Para el canalla, una mujer es, simplemente, su oscuro objeto de deseo; para el aspirante a canalla es una compañera, ocasional (es cierto), pero compañera al fin y al cabo, aunque sólo sea compañera de juegos eróticos. Y cuando el aspirante a canalla se da cuenta de que está empezando a sentir “algo más” que simple morbo, se asusta, teme volver a sufrir y recula. En ocasiones incluso desaparece definitivamente con explicaciones sacadas del Manual Para Solteros que no te dicen nada y te dejan más desconcertada que antes. Y lo que es peor: pasados unos días ni siquiera se acordará de las explicaciones que te dio y te preguntará ofendidísimo que “qué te has creído”. Una especie peculiar.
Un canalla nunca te mentirá, nunca te hará falsas promesas para engatusarte, nunca te dará motivos para que te hagas ilusiones. Si empiezas a soñarte vestida de blanco y con un canalla frente al altar (háztelo mirar), es sólo porque tú solita te has montado una película de amor, no porque él te haya dado motivos. Y si te montas películas de amor con un canalla de protagonista, es porque aspiras a CAMBIARLE, en el fondo crees que se reformará por tí. Momento de despertar, amiga, porque lo llevas crudo: vas de cabeza al matadero sentimental. Si quieres evitarlo a tiempo, desengánchate rápido, porque cuanto más tardes en hacerte a la idea de que un canalla es, por definición, incorregible, más profunda será la desilusión. Se han dado casos de chicas que, tras un desengaño así, se refugian en el archifamoso “todos los hombres son iguales” y no lo superan nunca.
En cambio, el aspirante a canalla o bien miente con frecuencia para conseguir lo que quiere (cree que los canallas se comportan así), o bien no tiene ni puta idea de lo que quiere, está hecho un lío y te acaba liando a tí. Un ejemplo: un canalla auténtico nunca se le pasaría por la cabeza una locura como “a mí me gusta levantarme cada mañana junto a la misma mujer“, y si alguna vez se le ocurre semejante tontería, jamás de los jamases se lo confesaría a su actual compañera de cama, no vaya a hacerse ilusiones y quiera echarle el lazo (¡¡horror de los horrores!!). En cambio, un aspirante a canalla sí puede decirte tal cosa y quedarse tan ancho, porque lo siente de verdad; lo que no significa necesariamente que seas TÚ esa mujer junto a la que aspira a levantarse cada mañana… Pero él te lo suelta y ahí queda. Y tú lo entiendes como te da la gana o como buenamente puedes. Lo mismo puede significar que eres la mujer de su vida como que eres un zorrón desorejado, pero en ese preciso momento ni tú estás para pedir explicaciones, ni él para darlas. En definitiva: el aspirante a canalla es capaz de prometerte la luna para acostarse contigo y cuando el compromiso le supere o sus sentimientos le desborden, no recordará nada de lo prometido. Un canalla únicamente te prometerá noches de placer inolvidables, porque es realmente lo único que está dispuesto a dar.
Un canalla sólo apelará a placeres físicos. El aspirante a canalla no maneja bien los sentimientos, ni propios ni ajenos, y termina rompiendo corazones a pesar de que no pretende hacerlo. Un canalla te pedirá que seas su amante. Un aspirante a canalla te hará creer que podría casarse contigo. Un canalla te dirá cosas como “tu cuerpo es droga dura“, “estar contigo es jugar con fuego, pero estoy dispuesto a quemarme“, “quiero disfrutar de tí” y derivados (encima tienen labia, los jodíos… . Un aspirante a canalla te dirá cosas como “no puedo mirarte a los ojos, porque me ponen tontorrón” o “cuando estoy contigo siento placer, y cuando me voy y lo recuerdo me siento FELIZ“, o rizando el rizo:
ÉL: - Lo he hablado a un amigo* y le he dicho que eres a, b, c, d (lista de piropos) -y también e, pero eso no se lo he dicho-. ¿Qué más puedo pedir?
TÚ: - Que te quiera…
ÉL: - Eso es pedir demasiado…
* Nota a pie de página: un canalla nunca le hablará DE TÍ a sus amigos. Como mucho, les contará el pivón que se ligó el otro día, que no es lo mismo.
Cuando un canalla quiere dejarte, te lo dice a la cara y abiertamente. “Te estás poniendo pesada“, “No estoy preparado para el compromiso” o frases similares suelen dejar bien clarito qué es lo que ocurre entre los dos. Cuando un aspirante a canalla quiere dejarte, no suele dejarte las cosas claras: “No es por tí, es por mí” suele ser una de sus frases más socorridas, lo que es tanto como no decir nada. Otra muy típica “Quizá más adelante, ahora no estoy preparado“. Una muy peculiar es “Las prisas, para los ladrones y los malos toreros“, que te hace pensar “vale, bien, todo esto está iendo demasiado rápido, bajemos el ritmo entonces.” Pero noooo. No hay que bajar el ritmo: él se ha encargado de pisar el freno, y tú sin enterarte. Pero de todas mi preferida es “Eres perfecta, no te encuentro ningún defecto, y eso me asusta.” El aspirante a canalla, pasados unos días, no se acordará, claro, de haber dicho tal cosa, y encima se enfadará y te dirá que él nunca dijo eso: eres tú, que eres una creída. Como os decía, son una especie peculiar. También se han dado casos de aspirantes a canallas que, una vez todo ha terminado, te sueltan algo así como “¿pero es que habíamos empezado algo?” y claro, todo lo que te había dicho días antes, todo eso de “tú eres especial“, “contigo es diferente” ¡¡¡¡”me da miedo enarmorarme de tí“!!!!, todo eso… ¿qué? Nadie lo sabe. No lo sabe ni él.
Con el canalla siempre tendrás claro lo que hay: una relación puramente física, sin compromisos por ninguna de las dos partes. Con el aspirante a canalla nunca sabes qué va a ocurrir, porque lo mismo va que viene.
En fin, resumiendo:
- Un canalla nunca te engañará, siempre te dejará claro qué es lo que quiere de tí.
- Un aspirante a canalla no tiene claro ni él qué es lo que quiere
- Un canalla nunca se implicará sentimentalmente: quiere sexo, y punto
- Un aspirante a canalla evitará implicarse sentimentalmente, pero no siempre puede evitarlo. Cuando le ocurra, se apartará con excusas tontas.
- Con un canalla siempre sabrás porqué te deja (habitualmente: porque te estás poniendo muy pesada)
- Con un aspirante a canalla nunca sabrás si lo habéis dejado, ni porqué. Y en ocasiones, ni siquiera si había algo que dejar…
- Un canalla será siempre sincero aunque te duela
- Un aspirante a canalla te mentirá para no hacerte daño, y acabará haciéndote daño dos veces (como mínimo).
La conclusión, triste pero objetiva, es que habitualmente cuando un chico bueno pretende convertirse en un canalla, no suele conseguirlo; más bien suele convertirse en UN CABRÓN.
P.D.: Supongo que te referías a esto cuando me dijiste que “menos politiqueo y más psicoanálisis“, ¿no, querido?
En esta entrada hablo de: amor, cobarde, decepción, golfo, idiotas, ilusión, ligues, mentiras, sexo, tristeza
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
La conversación que pudo haber sido y nunca fue:
Piticlín, piticlín!!! Suena el móvil de Pimkie.
Pimkie: -¡Hombre, hola! ¿Qué tal?
Cobarde: - ¡¡¡CABREADO!!!
Pimkie: -¡Ah, pues me alegro! Es muy sano. Dicen que adelgaza…
Cobarde: - ¡¿Encima cachondeo?!
Pimkie: - Hombre, tú dirás… Después de cómo me dejaste, si quieres me abro las venas…
En lugar de llamarme, me manda un mail, ofendidísimo. Cree que creo (¡uf!) que todos los hombres son malos.
Habría estada bien una explicación en su momento, pero como lo único que me dijiste fueron una serie de frases estándard (¡y lo de que soy demasiad perfecta y eso te asusta lo dijiste tú, imbécil!), pues…
Conclusión: el problema es mío, y que me lo haga mirar. Bien, seguiré tu consejo querido.
En esta entrada hablo de: cobarde, decepción, discusión, idiotas, ligues, mentiras
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Hay días en los que toca pararse y recapitular, revisar el historial de lo que ha ocurrido durante los últimos x meses, y hacer balance. Hoy es día de inventario para Pimkie.
Veamos:
- Noviembre del 2005: Joan me deja. Lo acepto de mala gana. Pienso que las cosas ya no estaban bien, y que mejor dejarlo ahora, tomarnos un descanso, y volver después con nuevas energías, que ir directos al divorcio 5 años más tarde. Por supuesto, ni por un momento se me pasa por la cabeza que esto pueda significar una ruptura definitiva.
- Febrero del 2006, día de los enamorados: Joan y Pimkie se acuestan juntos por última vez. A la mañana siguiente, Joan no quiere ni cogerle la mano a Pimkie de camino al parking.
- Marzo del 2006: Joan le dice a Pimkie las dos palabras que más daño le han hecho hasta ahora: “Búscate la vida“. Joan dice que superar la ruptura (curioso, cuando fue él quien me dejó…
si seguimos viviendo juntos. Pimkie tiene que buscarse otro sitio al que irse a vivir. ¿La casa de mis padres? Ni por un momento contemplo esa posibilidad: fracasada, tal vez, pero humillada ¡nunca! (eso creía, ingenua de mí…
- Abril del 2006: Joan y la tarada ya salen juntos en secreto (como amigos, me dijo después)
- Abril del 2006: Pimkie se va a vivir a Terrassa. Aún no sabía nada de la relación de Joan y la tarada, aunque ahora, visto con perspectiva, me planteo de quien fue la idea de que para que Joan “pudiera superar la ruptura”, yo tenía que irme de casa…
- Abril intenso del 2006: Pimkie conoce a un golfo que le hace olvidar a Joan.
- Junio del 2006: El golfo tiene que irse para no volver, por motivos de trabajo.
- Julio del 2006: Pol tal como entra en mi vida vuelve a salir. Mi corazón parece tener puertas giratorias.
- Julio del 2006: La novia del golfo pilla un mensajito de cumpleaños y se pilla un rebote de mil pares. El golfo que ya es un poco menos golfo me llama en plena bronca con su novia para que confirme su versión de los hechos. Tiene tela. La que acaba saliendo peor parada, como siempre, Pimkie: la novia del golfo le obliga a borrar mi número, a borrar mis mensajes, a que no le llame, a que no me llame… Y él hace lo que le da la gana, como siempre, pero son unos meses bastante raros a partir de entonces.
- Julio del 2006: la tarada entra en mi vida, haciéndose pasar por Joan, y me hace creer que Joan y yo podemos volver a estar juntos. Pone patas arriba todos mis sentimientos. La ilusión me dura sólo un día, porque al día siguiente confiesa el engaño. Joan me dice que son “sólo amigos”, que NO la considera su NOVIA, y que no me lo ha dicho antes porque no le daba importancia.
- Agosto del 2006: Joan y yo nos vemos por última vez. Él me pide que no le llame, que ya me llamará él. Me pide tiempo para reflexionar, para asimilar “todo lo que se le ha venido encima“. Lo respeto y no le llamo en un mes.
- Septiembre del 2006: David, otro que ha descubierto la puerta giratoria, entra en mi vida y sale asustado. Según él, soy demasiado perfecta y también, no está preparado para tener una relación. Pues con viento fresco, querido.
- Septiembre del 2006: Joan por fin da señales de vida: me manda un mensajito para saber cómo estoy. Hablamos durante un rato, y la conclusión a la que llegamos es que me volverá a llamar ÉL, la próxima vez para quedar. Quiere que sigamos siendo amigos.
- Octubre del 2006: Lunes de explicaciones. Me quedo con la frase “Si hasta ahora no he arreglado nada -tema papeles- es porque tenía miedo de que, una vez arreglado, te perdiera. Me da miedo que no nos volvamos a ver.” ¿No es encantador?
- Octubre del 2006: La tarada golpea de nuevo. Si el lunes tenía miedo de que no nos volvamos a ver, el jueves por la noche habla con la tarada y el viernes por la mañana ya ha perdido el miedo, no quiere volverme a ver y “tenemos que rehacer nuestra vida cada uno por su lado“. ¿No es encantador? Lleva 6 meses saliendo con la tarada y ahora descubre que si somos amigos no podemos rehacer nuestra vida cada uno por su lado. Un cielo de hombre.
¿Sabéis qué? Me he cansado de luchar por algo que no sé si vale la pena. Me he cansado de recibir un disgusto tras otro cuando creo que empiezo a levantar cabeza. Me he cansado de sufrir. Estoy taaaaaaannnnnn cansada…
En esta entrada hablo de: celos, cobarde, decepción, golfo, idiotas, ilusión, independencia, ligues, mentiras, mi ex-novio, nostalgia, tristeza
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Yo aprendí que en la vida todo es un fracaso hasta que empiezas a desear que Flanders se muera (Homer Simpson)
O bien… La vida es una aplastante derrota tras otra hasta que acabas deseando que muera Flanders. (Homer Simpson)
Si quieres mantener una relación civilizada, incluso de amistad, con un ex con el que has compartido casi 8 años de tu vida, lo peor que te puede pasar no es que él se empiece a comportar como un capullo después de dejarte. No. Lo peor que te puede pasar es que la primera tía con la que se líe sea una tarada como la que a mí me ha tocado padecer.
Mi ex está liado con una niñata celosa e inaguantable que no confía en él y, evidentemente, menos aún se fía de mí. Por algún motivo que sólo su perversa y retorcida mente conoce, la tarada está convencida de que Joan intentará meterse en mis bragas en cuanto ella se descuide, cosa que él no tiene la menor intención de hacer (muy a mi pesar… .
Dentro de 10 días se cumplirá el primer año desde que Joan y yo lo dejamos. Hace más de 6 meses desde que no vivimos juntos, y hace 8 meses y unos días desde la última vez que nos acostamos.
Y ahora, de repente, me llama esta mañana y para decirme que ha decidido, unilateralmente, que no nos veamos más y que tenemos que seguir nuestras vidas cada uno por su lado… Al parecer ayer estuvieron hablando, y la conclusión a la que han llegado (la conclusión a la que ha llegado ella y de la que le ha conseguido convencer) es que Joan y yo debemos seguir nuestras vidas, cada uno por su lado. Lo que en el idioma de la tarada significa que lo que Joan tiene que hacer es dejar de verme, para que a ella no la devoren los celos. (A todo esto, ¿quien se ha creído que es? ¡Ni siquiera tiene statuts oficial! No es su novia, no es su “amiga especial”, no es nada, NA-DA. O al menos eso es lo que él me dice…
A ver, querido: nuestras vidas han continuado cada una por su lado, no necesitábamos permiso para eso. Tú te has liado con una tarada, y por mi vida han pasado un golfo, un cobarde, y un número indeterminado de capullos. Creo que eso significa que cada uno ha seguido con su vida, cada uno por su lado, que es lo que a ella tanto le preocupa… ¿no?
Lo que le molesta a la tarada es que podamos seguir siendo amigos después de todo. Lo que le molesta a la tarada es que me has querido y todavía me quieres como nunca podrás quererla a ella. Y lo que a mí me molesta es que lleves un año diciéndome que quieres que seamos amigos, que no me quieres perder, que he sido lo más importante en tu vida durante mucho tiempo… Y ahora, de repente, en una tarde, ella consiga convencerte de que renuncies a todo lo que nos habíamos propuesto durante todo este tiempo.
Lo que me molesta es que me digas que no es una relación como para casarte con ella. Lo que me molesta es que me digas que tienes una relación “casta y pura” con ella, pero en cambio le resulte tan sencillo comerte la cabeza.
Lo que a mí me molesta es que ME MIENTAS cuando no tienes ningún motivo. ¿No habíamos quedado en que seríamos amigos? ¿Pues entonces porqué me mientes?
No voy a renunciar, no voy a dejar de ver a la persona que más he querido en toda mi vida. Podemos ser amigos, aunque a la tarada le pese. Va a tener que acostumbrarse.

——
¡Chicos, zafarrancho de combate!
- ¡David, S.O.S! ¡Llámame, porfa! Ahora soy yo quien te necesita. Nadíe podría entenderme en este momento mejor que tú. Llévame a cenar al mexicano, andaaaaaa…
- Alfonso, este finde nos vemos en el Prat y nos consolamos las penas mútuamente. ¡Qué planazo! Rallada II parte - partida de billar - y beber cerveza hasta perder el conocimiento… Oye, ¿y si nos tiramos a la bebida directamente y sin preliminares?
- Laure, ¡todo esto es culpa tuya! Si hubieras venido el finde como dijiste y hubieras cumplido tu promesa, no habría estado de bajón todo el fin de semana, el domingo no habría hecho esa maldita llamada buscando consuelo, y no se habría liado todo como se ha liado. ¡Todo es culpa tuya!
En esta entrada hablo de: celos, decepción, idiotas, independencia, la novia de mi ex, ligues, mentiras, mi ex-novio, odio, tristeza
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Gracias al Peluche práctico de hoy, me encuentro un listado de frases que, no sé porqué, últimamente he oído a menudo… Marque con una x donde corresponda:
- Te mereces algo mejor (x) (Ooohhhh!!! Acabas de perder mil puntos de tu saldo. Si me dices una frase así para dejarme, lo único que conseguirás es que me plantee “¡¡¿¿Qué diablos hacía yo perdiendo el tiempo con un tío tan poco original??!!)
- Lo mejor es dejarlo para no hacerte daño. (x) (¡Eso lo decidiré yo! Y si quiero tirarme por un puente, ¿quien te has creído que eres tú para impedírmelo?)
- Yo te quiero, pero de otra manera. (x)
- Todo tiene un principio y un final.
- Creo que te conozco lo suficiente como para saber que no soy lo que buscas
- Hoy sé que me estoy equivocando, pero es algo que debo hacer. (x) (¿Porqué? ¿Quien te obliga? Si sabes que te estás equivocando, ¿porqué lo haces? ¿me has tomado por idiota, o qué?)
- Seguro que te irá mucho mejor sin mí (x) (mira, en eso creo que estamos de acuerdo…)
- Mejor que lo dejemos ahora que aún estamos a tiempo. Dentro de un año sería peor. (x)
- Respira tranquilo, esto me duele más a mí que a ti.
- Tú necesitas a alguien que te quiera de verdad. (x)
- Tengo la sensación de que nos estamos alejando.
- Creo que no estoy preparado para llevar una relación. (x) (ni yo para cuidar niños)
- Es que no tenemos la misma escala de valores.
- No quiero cerrar ninguna puerta, quizás en el futuro… (x) (… si no encuentro nada mejor…)
- Realmente me gustas mucho, pero estoy confundido. (x) (pues aclárate, querido: no tengo toda la vida)
- Hemos entrado en un circulo vicioso y necesito escapar.
- Será mejor que nos demos unos meses para respirar.
- Nos hemos conocido en un periodo muy complicado de mi vida… (x) (¡vaya por dios! si lo llego a saber, no te hubiera tirado los trastos hasta que tuvieras el coche pagado… por ejemplo)
- Ganaremos los dos. No me veo en el futuro contigo (Si tuviera la capacidad de leer el futuro, ¿crees que me habría liado contigo?)
- La culpa no es de nadie, las cosas duran lo que duran.
- Una cosa está clara, no es culpa tuya, el problema soy yo. (x) (más bien diría que eres tú el que tiene un problema…)
- Ahora es diferente, ya no hay chispa entre nosotros.
- Necesito a alguien más maduro a mi lado.
- Necesito vivir nuevas experiencias y conocer a otras personas. (Sí, hombre, sí: en la variedad está el gusto, por mí no te cortes… ¿Quieres que te presente a alguna de mis amigas?)
- Necesito un tiempo para reflexionar. (x) (ten cuidado: me han dicho que duele cuando uno no está habituado…)
- Ya te avisé de que soy un espíritu libre.
- Creo que nuestra relación ha caído en la monotonía, ya no es como al principio.
- Eres maravilloso, sensible, simpático, gracioso, tienes conversación… pero necesito algo más en mi vida. (Pues buena suerte)
- No he estado con ningún chico mejor que tú, pero no eres lo que yo quiero.
- El sexo no es lo más importante.
- Seguro que dentro de unos meses me estaré tirando de los pelos, pero creo que lo mejor es dejarlo.
- Lo siento mucho, pero somos muy diferentes.
- Siempre podremos seguir compartiendo las mismas cosas (x) (la misma habitación, la misma cama, la misma ducha, el mismo sofá, la misma tele… Si, hombre, sí: tú pide por esa boquita…)
- Ahora creo que es hora de que empiece a pensar un poco en mí. (x) (Dime, ¿en qué momento has dejado de hacerlo?)
- No estoy preparado para algo serio. (x) (gracias por llamarme sutilmente aburrida…)
- Eres demasiado perfecto, no te encuentro ningún fallo, y eso me asusta. (x) (Jajajaja!! Yo pensaba que esto sólo lo decía una persona, y que sólo me lo podría decir a mí… Está claro que me equivocaba. ¡Qué decepción, amiwuitos!)
- Las personas cambiamos…
- Necesito un cambio en mi vida.
- Es mejor que lo dejemos ahora, antes de que nos hagamos daño. (x)
- Las cosas están yendo demasiado deprisa… (x)
- Es que eres demasiado bueno conmigo. (x) (haberme avisado antes: si de eso es de lo que se trata, también puedo pellizarte, darte patadas por las noches, escupirte… A mandar.)
- No podemos seguir engañándonos de esta manera.
- Sé que ahora te duele, pero en el futuro me lo agradecerás.
- Es todo tan bonito que me asusta. (x) (si lo llego a saber, no me depilo…)
- Lo nuestro está en punto muerto.
- Mejor que lo dejemos ahora que aún estamos a tiempo. Dentro de un año sería peor. (x)
- Espero que seas feliz y encuentres a alguien mejor. (x) (¿y a tí quien te ha dicho que yo quiero algo “mejor”?)
- Yo no sé querer por dos personas.
- Sabes que lo nuestro es imposible.
- Somos dos polos opuestos, lo nuestro no nos lleva a ninguna parte.
- Creo que es hora de que nuestros caminos se separen.
- No te preocupes, siempre podremos seguir siendo amigos. (x)
Si es que en el fondo la mayoría de los hombres ni siquiera son originales. Lo mejor de todo es que he llegado a un punto en el que ya me da bastante igual… Llámame superficial si quieres pero cuando decía que “Soportaría gustosa una docena más de desencantos amorosos, si ello me ayudara a perder un par de kilos” lo decía totalmente en serio.
¿Sabes que te digo, querido? Que ¡a hacer puñetas! Ahora soy yo quien NO va a tirar de frases hechas:
mejor no me llames cuando seas persona: llámame cuando seas un HOMBRE capaz de tomar sus propias decisiones, de hacer frente a los problemas en lugar de quedarte lloriqueando en un rincón cuando vienen mal dadas, aterrorizado ante cualquier cambio.Llámame cuando seas un HOMBRE, porque yo, para cuidar niños, aún no estoy preparada.
En esta entrada hablo de: cobarde, decepción, idiotas, ligues, mentiras
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
|
|