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Dic
03
    
Lo escribí el Diciembre-3-2008 | (6) comentarios |

Bueno, ya pasó. La entrevista en directo, más de 20 minutos en antena, esta mañana. ¡Qué mal rato! ¡Qué nervios! Me tenían que llamar por teléfono, tenía la radio encendida para hacerme una idea de cuando me tocaría entrar, y les escuchaba decir mi nombre, mencionar el título del libro mientras conversaban animadamente sobre el tema con Monseñor Amigo, cardenal de Sevilla y jerifalte de La COPE, el tío defendiendo a saco precisamente todo lo que yo critico, y pensaba:

¿Me van a hacer entrar y mantener un debate con este hombre? ¿A mí, que soy una pringui? ¿Con qué autoridad moral me encaro yo con este señor de la sotana? ¡Esto se avisa, y habría hecho los deberes!

Pero no, todo quedó en un susto y al final tuve los minutillos para mí solita, para explayarme a gusto con un par de locutores ¡a los que les iba la marcha más que a mí! Lo he grabado como buenamente he podido, y no sé si se escuchará demasiado bien. En cuanto pueda, lo cuelgo, porque creo que nadie tiene más ganas de escucharse a sí misma que yo…

Mi madre estaba avisada desde ayer, y estaba en casa atrincherada con mis abuelos, el portátil encendido y la emisora on-line sintonizada para no perderse detalle. Ifo estaba en el trabajo, con la emisora también puesta en el ordenador, y un programa gratuito para grabar la entrevista, que al final solo ha podido grabar cortes de unos 5 minutos cada uno. Los amigos, todos los que han podido, con la web de la emisora también abierta. Y yo, con la página abierta, los altavoces conectados y la cámara de fotos en modo vídeo, enfocando a la torre del ordenador, también preparada para grabar. Un despliegue de medios descomunal.

He entrado tarde. Estaba previsto que entrara entre las 11:10h y las 11:15h, pero al final la cosa se ha retrasado hasta después de los titulares, sobre las 11:30h. Y yo ya estaba que me tiraba de los pelos de los mismos nervios, me temblaba todo y no podía quedarme quieta ni con 15 tilas.

Cuando finalmente me han llamado, he dejado la cámara a grabar y me he encerrado en una sala calentita y vacía, para poder atenderles sin tener mucho ruido de fondo, pues mi lugar de trabajo, con toda la gente de prensa revoloteando alrededor, es una locura diaria.

Creo que la entrevista ha ido muy bien, mi madre me ha llamado para decirme que me ha salido genial (¿qué va a decir ella? es mi madre), y mi marido también me ha dicho que he estado fantástica (por la cuenta que le trae: si se le ocurre decirme otra cosa le pido el divorcio), y en general yo he quedado bastante satisfecha. ¿Alguna amable lectora que también estuviera escuchando la entrevista, y que se atreva a quiera dar una opinión imparcial?

Aún tengo que escucharla, porque precisamente hoy me que olvidado el reproductor de mp3 en casa y no tengo auriculares. Cawentó lo que se menea. A ver si alguien por aquí me los presta un rato, y puedo subirlo de alguna manera.

¿Es normal que los nervios aún me duren?

Actualizado: ¡ya he podido escucharla y subir los cortes! La verdad: mola como suena mi voz por la radio, ¿que no? Faltan unos segundines entre corte y corte, pero se oye muy bien.

¿Alguien se anima a dar una opinión objetiva y aportar críticas constructivas? Le estoy pillando el gusto a esto…

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Oct
21
    
Lo escribí el Octubre-21-2008 | (11) comentarios |

un-tipo-encantadorEstoy leyendo el último chorri-libro de Marian Keyes, “Un tipo encantador“. Y algo debe estar cambiando porque, al contrario de lo que me suele ocurrir con este tipo de basura machista (que, por otro lado, me tiene enganchadísima), esta vez antes de terminar el primer capítulo ya le he cogido cariño a Lola, la protagonista, en lugar de enfadarme con ella y pensar que es una imbécil autodestructiva y que se merece todo lo malo que le pasa

¡Ay, diox! ¡¿En qué me estoy convirtiendo?! Ifo me lo dice a veces: o me replanteo eso del feminismo militante, o más me vale ir cambiando de gustos literarios, porque no son compatibles y a este paso voy a acabar mal de la cabeza…

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Oct
17
    
Lo escribí el Octubre-17-2008 | (24) comentarios |

Y el lunes estará en todas las librerías de España:

libro

Nota a pie de página: ¡¡me han hecho un encargo para un próximo libro!! Estoy que no me lo creo…

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Sep
08
    
Lo escribí el Septiembre-8-2008 | (10) comentarios |

Hasta que no tengo un litro de café circulando por mis venas no soy persona. ¿Será genético? Estoy valorando la posibilidad de pasarme al ginseng. Maldito septiembre y maldito lunes.

Platero y Tú suena en mis oídos, dos versos se me graban a fuego:

Tres de azúcar en el café,
la vida ya es bastante amarga

El título de la canción parece burlarse de mí: Mari Mari Magdalenas… Lo peor es ser consciente de que tiene razón: soy feliz como nunca, pero me quejo como siempre.

Estoy con un bajón horroroso.

Es el peligro de empatizar demasiado con sentimientos ajenos que una vez fueron propios. ¿Puede un libro remover antiguas emociones casi olvidadas? ¡Vaya que sí! Orgullo machacado. A mi amor propio le dieron una paliza y lo mandaron a la UCI. Vuelvo a sentir una piedra en el estómago y el sabor amargo de la humillación como si fuera hoy.

¡Qué pena cuando el dolor y la humillación ahogan los recuerdos de los buenos momentos…! Porque digo yo que en tanto tiempo, algún buen momento tuvo que haber. Pero soy incapaz de recordarlo con cariño, solo con asco y pena. Por eso no le echo de menos _a él_ ni mucho menos, de hecho he visto fotos suyas bastante recientes y no remueven nada en mi interior salvo un ligero vuelco en el estómago próximo a las arcadas. Pero el dolor de la humillación sí que sigue escociendo. No me duele el amor que alguna vez sentí por él (supongo), lo que me duele es el amor que siento POR MÍ y lo bajo que llegué a caer. Me doy vergüenza a mí misma cuando lo recuerdo

Leer ese libro ha sido una mala idea. Lo que prometía ser una parodia de mi propia experiencia, una caricatura divertida de todas nosotras, ha resultado ser un cruce entre literatura chick-lit y libro de autoayuda que me ha traído recuerdos infernales que no tenía ninguna necesidad de revivir. En la portada deberían añadir una advertencia, como en las cajetillas de tabaco: Producto nocivo para la salud emocional.

SEX_and_the_city ex_and_te_city

La culpa es mía, ya me lo dice Ifo de vez en cuando: si no dejo de leer esa porquería machista, voy a acabar fatal del coco. Es como morderte las uñas o meter la lengua en una muela con caries: no puedes evitar hacerlo, aunque sabes que te va a doler.

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Ago
29
    
Lo escribí el Agosto-29-2008 | (12) comentarios |

Cada vez que la protagonita de una novela rosa chorri-libros, o chick-lit se folla a su ligue mujeriego sin condón, deseo que le pegue sífilis o algo.

De ser historias medianamente verídicas, se lo merecerían, por idiotas. No se porqué sigo leyendo estas cosas, si cada vez que me encuentro con este tipo de situaciones reflejadas en un libro como “¡¡ohhh, qué ideaaaal!!“, me pongo de mala leche.

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May
23
    
Lo escribí el Mayo-23-2008 | (11) comentarios |

Hoy yo también voy a salir del armario: lo admito, me gusta la literatura chick-lit, aunque para ser sincera, adjudicarle un género literario me parece un poquitín pretencioso, no diría yo que el género diera para tanto. De hecho, antes de saber por The Inner Girl que existía esta denominación, Ifo y yo llamábamos a esta clase de novelas “chorri-libros“.

Para quien no tenga muy claro en qué consiste el género chick-lit o “chorri-libros” (el nombrecito también es bastante nuevo para mí), os pondré brevemente en antecedentes: se la conoce popularmente como “esa clase de literatura para mujeres, escrita por mujeres“. Más o menos como el Cosmopolitan, pero en tapa dura, con más páginas y sin fotos (no sé vosotras, pero yo tengo serias dudas de que el Cosmo realmente esté escrito por mujeres: más bien parece escrito por un comité de hombres profundamente misóginos que se hacen pasar por mujeres liberadas… Más o menos como en los “chorri-libros”Wink.

Sin embargo, la descripción popular de libros para mujeres escritos por mujeres dice poco de la naturaleza de este “género literario” (ejem!). Se trata de novelas bastante cortas, que se leen rápido y con relativa facilidad, sobre mujeres con una vida típicamente fashion. Los personajes protagonistas son mujeres habitualmente bastante superficiales, con trabajos de esos que los hombres “yo no soy machista pero” considerarían adecuados para las mujeres, que coinciden poco más o menos con los que comercializa la Nintendo DS para formar a las mujeres del futuro ya desde niñas, para que sepan desde bien pequeñas el papel que les corresponde en este mundo: diseñadora de moda, veterinaria, peluquera, cocinera o mamá (brrrrr!!!). Añádele a ese repertorio trabajar también en una revista, femenina por supuesto, pero no como periodista sino como subdirectora por lo menos, y tendrás cubiertas casi todas las posibilidades de empleo de las protas de estos “chorri-libros”. Cuando algún personaje femenino y secundario tiene una carrera que exige titulación universitaria, como abogada por ejemplo, suele ser una abogada que sólo lleva casos de mujeres puteadas por los hombres, y ella misma es o lesbiana, o divorciada resentida con odio visceral hacia todos los hombres del mundo, o ambas cosas a la vez. Vaya panorama.

Normalmente, las tramas suelen girar en torno a dos líneas básicas: si la protagonista tiene una carrera de éxito (en uno de esos empleos aptos para mujeres, claro) con una vida frívola y muy fashion trufada de ropa cara y fiestas guays, lo que busca es tener una pareja porque sin un hombre a su lado sienten que les falta algo y que sus vidas no están completas siendo solteras; en cambio, si la protagonista está casada con un hombre maravilloso y tiene unos hijos preciosos y dedica su vida a ejercer de perfecta ama de casa, lo que busca es un empleo, no para autorrealizarse profesionalmente, sino para entretenerse en algo y salir del aburrimiento de sus vidas (la carrera de éxito profesional en este caso le pertenece al marido).

Con estos mimbres, es evidente que sólo puede tejerse un cesto plagado de tópicos machistas, y efectivamente, así es: tenemos mujeres con graves desórdenes alimenticios que se presentan como un éxito de su tremenda fuerza de voluntad, historias que promueven la anorexia como algo deseable, protagonistas para las que una talla 38 equivale a un grave problema de sobrepeso y para las que la belleza y el aspecto físico es lo más importante, pasando a un muy segundo plano aspectos como la inteligencia, la cultura general o la formación académica. Con todo lo que llevo dicho hasta ahora, ¿todavía os sorprende que crea que estos libros en realidad no están escritos por mujeres, como se nos quiere hacer creer, sino por hombres misóginos que quieren hacerse pasar por mujeres liberadas?

Y, sin embargo, algo tienen estos libros porque enganchan, son poderosamente adictivos y parece que tienen un considerable éxito entre el público femenino. Si hasta yo, que me considero una feminista recalcitrante, he caído en sus garras y los leo con una mezcla de asco y deleite, ¿dónde radica su poder de atracción? No lo sé, la verdad. Son historias más o menos cercanas (si hacemos abstracción de lo forzado de los personajes, claro), sin una moraleja final, lo cual es de agradecer (por otra parte, tampoco es necesaria una moraleja final, porque recorre todo el libro de principi a fin), las situaciones descritas son divertidas y las exponen en un tono desenfadado, y muchas de nosotras nos podemos sentir identificadas en mayor o menor medida con la protagonista a la que la devora la ansiedad por esa llamada que nunca llega, o que se siente humillada por una jefa negrera, por ejemplo. ¡Ojo! Hablo de situaciones puntuales descritas, porque identificarse casi plenamente con las protagonistas de estos libros podría considerarse una seria patología clínica: el síndrome de Victoria Beckam, creo que lo llaman.

Yo utilizó estos “chorri-libros” para desconectar en épocas de stress, aunque a veces es peor el remedio que la enfermedad: desconecto el modo “políticamente comprometida“, pero activo el modo “feminista mitinera plasta” y le caliento la cabeza a Ifo con mi dignidad ofendida por los tópicos machistas que me salen al paso en esos libros supuestamente inofensivos.

¿Por qué lees esos libros, si no te gustan y encima te ponen de mala leche?

Pues es una buena pregunta, porque a pesar de todo lo que he dicho antes, ¡me gustan estos libros! No puedo entenderlo. Hay quien dice que son el equivalente alimenticio al chocolate: consumo rápido y satisfacción inmediata, pero cero nutrientes. No es una mala metáfora, pero me preocupa lo de la satisfacción rápida, porque creo que son altamente perjudiciales para la salud. Hay que leerlos con la suficiente distancia higiénica para que no penetren en una todos los tópicos machistas que destilan, o la toxicidad de estos chorri-libros puede provocar daños irreparables. No obstante, tomados con la suficiente distancia, tengo que confesar que son divertidos y entretenidos para pasar el rato y no pensar demasiado. En próximas entregas, críticas literarias despiadadas de algunos chorri-libros que he leído. Empezaremos con El Club de las Primeras Esposas, todo un clásico, no se lo pierdan.

Nota a pie de página: Inner, con la plantilla de tu blog es complicadísimo pillar enlaces a tus posts, y visitar el histórico para recuperar algún post antiguo es casi una misión imposible. ¿Lo has hecho a propósito para que no te enlacen por algún motivo, o es un fallo de tu plantilla que no sabes cómo arreglar? Si quieres, puedo echarte una mano.

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