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Mar
15
    
Lo escribí el Marzo-15-2008 | (11) comentarios |

Atención! En este post abuso sin compasión de las fotos.

Después de que Ifoxe se apropiara con sabadosidad y alevosía de mi habitación de estudiar, mientras yo estaba en Madrid entretenida sacándole la lengua al presidente, decidí que necesitaba con urgencia arreglar la otra habitación para mí sola, pues es una pena que estuviera muerta de asco ejerciendo de almacén de los muebles de mi pisito de soltera. Además, es la segunda habitación más grande de la casa, no tenía sentido desaprovecharla. Así que Ifo y yo hicimos un pacto: yo me quedo con la habitación grande para estudiar, me monto mi despachito allí, si él me ayuda a montar el escritorio.

Mi anterior habitación de estudiar, ahora okupada por Ifo. Conformaros con esta idílica imagen, hacedme caso: es mejor para vuestra salud mental que no veais como está ahora…

Despacho 009

Habitación grande con los muebles de comedor de mi apartamento de soltera

Muebles Comedor 014

Mueble bajo (1)Mueble bar

Y ayer nos pegamos la gran paliza, que montar un mueble de Ikea parece fácil, pero estos suecos son muy mala gente, que os lo digo yo. Han planificado cuidadosamente un método de tortura por la vía, primero, de tratarnos como hamsters enjaulados en sus tiendas, haciéndonos recorrer toda la exposición por un camino marcado del que no nos podemos salir; después, poniendo publicidad incluso detrás de las puertas de los lavabos, que ya hay que tener mala leche, ni un momento de relax íntimo tiene una en esas malditas tiendas; después, otra tortura ingeniándotelas para meter todas las cajas en el coche, menos una, que no cabe; y, por último, la tortura definitiva: montar los muebles.

Montar unos muebles de Ikea NO es tan fácil como te cuentan

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Después de la gran paliza que nos dimos ayer por la noche montando muebles (sobre todo Ifo: yo solo ejercí de competente pinche), el escritorio nuevo quedó razonablemente bien montado, y me he podido dedicar a enchufar el ordenador y sus mil gadgets, montar un lío tremendo de cables debajo de la mesa (que he conseguido arrinconar para que no molesten), poner en peligro la seguridad de todo el edificio conectando como cien enchufes en una sola toma de corriente, y llenando el espacio de trabajo, que ahora es grande y cómodo, con mil chorradas, muñequitos y peluches varios.

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Y además me cabe mi querido sofá amarillo, que ha venido conmigo de casa en casa desde que me fui a vivir sola, y en el que podré tumbarme a leer a solas, o ver la tele a mi aire sin tener que compartir el mando a distancia ni pactar el canal y el tiempo de visualización. ¡Ah, la libertad está hecha de pequeñas cosas!

¿No fue Virginia Wolf quien dijo que una mujer debería disponer de su propio dinero y su propia habitación? Desde luego, mi experiencia viviendo en pareja me lleva a concluir en la misma dirección: es mucho más sano para la pareja (y para mí misma) tener mi propia habitación, conservar mi espacio vital, donde poder pensar con traquilidad, relajarme, leer, escuchar música, ver la tele, y disfrutar de mi mundo interior en soledad, algo que se agradece de vez en cuando.

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Recuerdo cuando empezamos a vivir juntos, no hace tanto, en mi apartamento de 40 metros cuadrados y una sola habitación, compartíamos incluso la mesilla de noche. Era agradable y romántico, muy bonito, pero también había momentos en que me subía por las paredes, necesitaba una desconexión y no encontraba espacio donde tener un rato de soledad, y eso en mi opinión debilita mucho a la pareja: estaba nerviosa, arisca y de mala leche, y a él le costaba entender el motivo, especialmente cuando nunca ha vivido solo. Con el cambio de piso la cosa fue mucho mejor, ahora tenemos tres habitaciones y un comedor enooooorme, y un sofá mucho más grande en el que espatarrarme a ver la tele y hacerme la dueña del mando a distancia aprovechando los momentos en los que Ifo se mete en la habitación a jugar al ordenador. Pero aún así continuaba echando en falta mi espacio propio. Y ahora ya lo tengo, montado y organizado a mi gusto.

Ya solo me falta tener un cacharro wifi de esos para tener internet en mi habitación y conectarme con el mundo exterior. Creo que iremos a comprarlo esta tarde, a ver si hay suerte y ya dejo montado mi nuevo despachito. De momento, me conformo con usar el portátil para postear y subir fotos, aunque ya me lo están reclamando.

Nuevo escritorio 041

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Jun
07
    
Lo escribí el Junio-7-2007 | (3) comentarios |

Hogar ChimeneaAdmito que al principio me costó bastante, me resistía a cambiar la dinámica de mi vida, me gustaba mucho vivir sola y no quería ceder la soberanía del mando a distancia, ni consensuar el canal que veremos esta noche, ni preguntar si te molesta que me duerma con la radio encendida… Pequeñas cosas de mi vida cotidiana me hacían feliz, porque las sentía mías, propias, algo que me había ganado a pulso: mis zapatillas de peluche, mis calcetines de colores, mi pijama de franela, mis sábanas limpias, mis toallas rosas, mi té con sabor a fresa, comer galletas en mi sofá con el mando de mi tele… Esas pequeñas cosas, que para cualquiera serían tonterías sin importancia o incluso superficiales, para mí eran lo suficientemente importantes como para dedicarles una página en mi diario, ya ves que tontería.

El año anterior lo había pasado primero viviendo con mi novio, después se convirtió en mi ex-novio, ya no sentía que aquella era mi casa, el ambiente estaba enrarecido, nunca llegó a estar a mi gusto y yo nunca llegué a sentirme realmente a gusto allí, ni cuando éramos pareja ni mucho menos después de romper. Ahora tampoco puedo decir que esta sea mi casa, porque vivo de alquiler, pero sin embargo la siento más mía que antes, la he puesto a mi gusto, está todo como yo quiero y me siento realmente cómoda.

Pimkie tras la duchaY cuando tú llegaste, todo cambió. Ya no me preocupaba simplemente de estar a gusto yo, sino que tenía que ocuparme de que tú también estuvieras a gusto, aquí, conmigo. El cambio fue brutal: pasar de vivir sola a compartir piso con la persona que amas… No siempre es sencillo, y a mí me costó adaptarme. He necesitado mi tiempo para aprender a compartir, a cambiar el mi por el nuestro, a cambiar el ritmo de mi caminar para adaptarlo a tu paso al tiempo que tú adaptas tu paso al mío. No ha sido fácil, pero he aprendido que no se trataba de renunciar sino de compartir, y que cuando comparto mi espacio y mi vida contigo me siento bien conmigo misma.

No sé exactamente en qué momento empecé a darme cuenta de esto. Supongo que cuando te ví por primera vez tumbado en el sofá, relajado, y me dí cuenta de que hasta ese momento nunca te había visto así. Una inmensa ternura me embargó en aquel momento, lo recuerdo bien: nos estábamos relajando el uno con el otro, tú mismo lo describiste, ha quedado claro que los dos tenemos derecho a meter la pata.

Ahora son otras “pequeñas cosas” las que valoro más:

  • el hueco de tu hombro, en el que encaja mi cabecita cuando estamos en la cama
  • dormirme acariciendo tu pecho
  • los besos que me das en la frente como quien no quiere la cosa
  • estirarnos juntos en el sofá del comedor, poner mis piernas en tu regazo y que me acaricies con ternura
  • hacerte de pinche en la cocina, aunque quede hecha un desastre
  • fregar los platos y adecentar la cocina, mientras me pones carita de perrito abandonado porque se te hace un mundo
  • que te encierres en el cuarto de la lavadora a pelearte con la ropa sucia cuando preparas la colada
  • jugar juntos con las conejas, ¡y que ellas reclamen tus caricias!
  • el beso que me das justo antes de irte a trabajar
  • en realidad, que me llenes de besos todas las mañanas sin faltar una
  • tu voz cuando estoy medio dormida y me llamas para despertarme y que no llegue tarde al trabajo
  • ducharnos juntos las mañanas de los fines de semana
  • que entres en el baño cuando estoy en la bañera, y juguetees con la espuma
  • tu risa mientras jugamos cuando hacemos el amor

Y tantas otras cosas que hacen tan agradable la convivencia contigo. Eres lo mejor que me ha pasado. Me encanta vivir contigo.

Nota: el monstruo del armario me sigue asustando cada mañana.

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Dic
07
    
Lo escribí el Diciembre-7-2006 | (8) comentarios |

Gracias a Carolina, ahora ya sé de donde viene la tradición del árbol. Y me ha recordado que voy a tener que pedirle perdón a mi madre, porque hace un par de años se empeñó el colgarle manzanas rojas al árbol de Navidad porque decía que estaba de moda, y yo le dije que no era muy normal eso de colgarle manzanas a un pino…

Cagané Carod RoviraWen dice que ella en casa es de árbol por comodidad y de Belén por petición infantil. En casa de mis padres, cuando mi hermano y yo éramos pequeños, también poníamos belén y árbol… Hasta que empezamos a hacer gamberradas con el belén: cosas como meter al cagané en el pesebre, colgar ahorcado al ángel de la anunciación, poner al buey montando a la mula, los patos montando a las gallinas, y perrerías varias… Mi madre se enfadó y desde entonces dijo que se acababa el belén.

A mí siempre me ha parecido más divertido el árbol, quizá porque en casa, los adornos del árbol eran muñequitos de chocolate, y se los íbamos quitando para comérnoslos en cuanto mi madre se despistaba… A 10 días de Navidad ya estaba el árbol pelado y había que reponer los adornos, previa bronca por golosos, por supuesto. ¡Pero es que es una tortura que nos los pongan ahí, delante, y no nos los dejen comer!

¡Y gracias a tod@s los demás por vuestros comments! A todos menos a uno (tú ya sabes quien), porque para que me deje algún comentario tiene que darse una coincidencia astral tal como que júpiter entre en la casa de orión y además sea año bisiesto, o algo así, no me quedó muy claro…

Que sepáis que me dáis mucha envidia todos los que os habéis ido de puente, y digo esto para que os remuerda la conciencia estas vacaciones. ¡Hala! Ya habéis descubierto que soy una mala persona.

Y es que aparte de que hoy me toque trabajar, ayer y antes-de-ayer me los pasé montando los muebles nuevos de IKEA, ¡yo solita! con un par.

Una librería nueva para la habitación (no me explico porqué la foto ha salido verde…Wink para poner la tele encima, porque después de la experiencia de las estanterías que tenía colgadas por el otro lado, y que casi escalabran a David una noche, no me atrevo a volver a colgar nada de esa… mmmm… ¿”pared”? Lo llamaremos así entre comillas mientras no le encuentre un nombre mejor a esa lámina de cartón piedra que separa el comedor de la habitación…

Estantería Ikea habitación


Una librería nueva para el comedor, de dos metros de alto: así liberaré a mi madre de los miles de cientos de libros que tienen tomada por asalto mi antigua habitación y no la dejan reconvertirla en una salita

Estantería Ikea comedor

Montar las librerías fue todo un espectáculo. Monté primero la librería pequeñita, y me las prometía muy felices viendo que era todo facilísimo cuando pongo el mueble de pie y… un canteado está del derecho y el otro del revés. ¡Mierxx! A desmontarlo todo y montarlo otra vez. Y ahora no hay manera de ponerle correctamente la tapa de detrás de la librería. Vuelta a empezar. Creo que tuve que montar la librería pequeña como unas cuatro o cinco veces, pero al final me salí con la mía. Momento dramático de la tarde cuando me dí cuenta de que tenía que clavar la tapa ¡y no tengo martillo! ¿Para qué quiere un martillo en casa una xica como yo? Rebusco por toda la casa algo que me pueda servir, y al final me apaño con un portavelas horrible pero muy apañado. ¡Qué bien me va a venir! El resultado final lo podéis ver en la foto de arriba. ¡Todo un éxito! Con ese precedente, montar la librería grande fue montar y cantar.

Y el producto estrella de esta temporada: una mesa de comedor y cuatro sillas. Cuando ví en el “manual” de montaje a dos personas (un chico y una chica, supongo que por aquéllo de la paridad, que estos suecos nos sacan mucha ventaja en el asunto) sujetando las patas de la mesa, casi me coje el telele: ¡hacen falta dos personas para montar esto! Al final conseguí montarlo yo sola, pero no veáis lo que sufrí hasta conseguirlo. La verdad es que me ha quedado algo torcida, los ángulos de la mesa no mide ni uno 90º ni por casualidad, así que le he puesto un mantel muy chulo encima y asunto arreglado. Las sillas tampoco están muy allá, pero ¡no cojea ni una!

Mesa comedor Ikea

Tengo unas agujetas horribles, las rodillas hechas polvo, ¡y mañana toca ayudar a mi hermao a pintar su habitación! También le ha dado por cambiar los muebles de su habitación, y voy a ir a echarle un cable. ¡Vaya puente que me espera!

Otro día os hablo de Happy Feet, la peli que fuimos a ver ayer (sí, esa de los pinwuinos bailones), que aunque lo parezca, ¡no es para niños! xD- Sí, lo reconozco: soy infantil, me gustan las pelis de dibujos y me he pedido para reyes un funky-furby, ¿qué pasa?

Funky furby

P.D. Sé que este post, con fotos y todo, me ha quedado un poco largo, pero no os quejéis ¡que tenéis tres días para leerlo!

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Dic
05
    
Lo escribí el Diciembre-5-2006 | (12) comentarios |

Camino por entre los puestos de artesanía de uno de los muchos mercadillos que proliferan en los pueblos en estas entrañables fechas.

Y pienso…

… Vale. La movida del Belén, la entiendo…

… Pero lo del árbol de Navidad…

¿De dónde viene la tradición de adornar un pino?

Mi arbol de navidad decorado

Este es mi arbolito de Navidad. Mide tres palmos de alto, así que más que un abeto es un bonsai, pero mi piso no da para más.

Es de plástico, pero estos chinos hacen unas imitaciones que son la leche.

Según mi cuñada Marta, parece una madeja de lana con bolas colgando.
Pero yo le tengo mucho cariño: es mi primer arbolito de Navidad, en mi casa.

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Oct
28
    
Lo escribí el Octubre-28-2006 | (7) comentarios |

Vainilla, mora, manzana verde, coco… Son los olores con los que perfumo mi casa, con aceites esenciales y un quemador, o a veces con incienso y velas perfumadas. Antes no podía hacerlo, porque a Joan le molestaba bastante, pero una de las ventajas que tiene el vivir sola (aparte de ser la dueña y señora del mando a distancia, que eso no se paga con dinero) es poder perfumar mi casa como me da la gana, sin que nadie se me ponga de morros.

También he jubilado las toallas azules que me traje cuando me mudé a vivir aquí, y las he sustituido por unas mucho más agradables al tacto, y de color rosa fosforito. Ahora mi cuarto de baño es una auténtica fiesta de colores: las toallas rosa fosforito, el albornoz amarillo piolín… ¡hasta el agua de la cisterna es de color azul!

Aromaterapia, colorterapia, comer porquerías en el sofá, el mando de la tele solo para mí, quedarme dormida viendo Dolce Vita y que nadie me mire por encima del hombro… ¡Me encanta vivir sola!

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Oct
23
    
Lo escribí el Octubre-23-2006 | (14) comentarios |

Hay días en los que toca pararse y recapitular, revisar el historial de lo que ha ocurrido durante los últimos x meses, y hacer balance. Hoy es día de inventario para Pimkie.

Veamos:

  • Noviembre del 2005: Joan me deja. Lo acepto de mala gana. Pienso que las cosas ya no estaban bien, y que mejor dejarlo ahora, tomarnos un descanso, y volver después con nuevas energías, que ir directos al divorcio 5 años más tarde. Por supuesto, ni por un momento se me pasa por la cabeza que esto pueda significar una ruptura definitiva.
  • Febrero del 2006, día de los enamorados: Joan y Pimkie se acuestan juntos por última vez. A la mañana siguiente, Joan no quiere ni cogerle la mano a Pimkie de camino al parking.
  • Marzo del 2006: Joan le dice a Pimkie las dos palabras que más daño le han hecho hasta ahora: “Búscate la vida“. Joan dice que superar la ruptura (curioso, cuando fue él quien me dejó…Wink si seguimos viviendo juntos. Pimkie tiene que buscarse otro sitio al que irse a vivir. ¿La casa de mis padres? Ni por un momento contemplo esa posibilidad: fracasada, tal vez, pero humillada ¡nunca! (eso creía, ingenua de mí…Wink
  • Abril del 2006: Joan y la tarada ya salen juntos en secreto (como amigos, me dijo después)
  • Abril del 2006: Pimkie se va a vivir a Terrassa. Aún no sabía nada de la relación de Joan y la tarada, aunque ahora, visto con perspectiva, me planteo de quien fue la idea de que para que Joan “pudiera superar la ruptura”, yo tenía que irme de casa…
  • Abril intenso del 2006: Pimkie conoce a un golfo que le hace olvidar a Joan.
  • Junio del 2006: El golfo tiene que irse para no volver, por motivos de trabajo.
  • Julio del 2006: Pol tal como entra en mi vida vuelve a salir. Mi corazón parece tener puertas giratorias.
  • Julio del 2006: La novia del golfo pilla un mensajito de cumpleaños y se pilla un rebote de mil pares. El golfo que ya es un poco menos golfo me llama en plena bronca con su novia para que confirme su versión de los hechos. Tiene tela. La que acaba saliendo peor parada, como siempre, Pimkie: la novia del golfo le obliga a borrar mi número, a borrar mis mensajes, a que no le llame, a que no me llame… Y él hace lo que le da la gana, como siempre, pero son unos meses bastante raros a partir de entonces.
  • Julio del 2006: la tarada entra en mi vida, haciéndose pasar por Joan, y me hace creer que Joan y yo podemos volver a estar juntos. Pone patas arriba todos mis sentimientos. La ilusión me dura sólo un día, porque al día siguiente confiesa el engaño. Joan me dice que son “sólo amigos”, que NO la considera su NOVIA, y que no me lo ha dicho antes porque no le daba importancia.
  • Agosto del 2006: Joan y yo nos vemos por última vez. Él me pide que no le llame, que ya me llamará él. Me pide tiempo para reflexionar, para asimilar “todo lo que se le ha venido encima“. Lo respeto y no le llamo en un mes.
  • Septiembre del 2006: David, otro que ha descubierto la puerta giratoria, entra en mi vida y sale asustado. Según él, soy demasiado perfecta y también, no está preparado para tener una relación. Pues con viento fresco, querido.
  • Septiembre del 2006: Joan por fin da señales de vida: me manda un mensajito para saber cómo estoy. Hablamos durante un rato, y la conclusión a la que llegamos es que me volverá a llamar ÉL, la próxima vez para quedar. Quiere que sigamos siendo amigos.
  • Octubre del 2006: Lunes de explicaciones. Me quedo con la frase “Si hasta ahora no he arreglado nada -tema papeles- es porque tenía miedo de que, una vez arreglado, te perdiera. Me da miedo que no nos volvamos a ver.” ¿No es encantador?
  • Octubre del 2006: La tarada golpea de nuevo. Si el lunes tenía miedo de que no nos volvamos a ver, el jueves por la noche habla con la tarada y el viernes por la mañana ya ha perdido el miedo, no quiere volverme a ver y “tenemos que rehacer nuestra vida cada uno por su lado“. ¿No es encantador? Lleva 6 meses saliendo con la tarada y ahora descubre que si somos amigos no podemos rehacer nuestra vida cada uno por su lado. Un cielo de hombre.

¿Sabéis qué? Me he cansado de luchar por algo que no sé si vale la pena. Me he cansado de recibir un disgusto tras otro cuando creo que empiezo a levantar cabeza. Me he cansado de sufrir. Estoy taaaaaaannnnnn cansada…

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Oct
11
    
Lo escribí el Octubre-11-2006 | (3) comentarios |

Unas zapatillas de peluche
Un té con sabor a fresa
Unos calcetines de colores
Unas sábadas limpias
Un edredón calentito
Unas toallas suaves
Un pijama divertido
Unas galletas en el sofá
El mando de la tele para mi sola
La reina de mi casa

No sé si existe la felicidad, o sólo el placer. Pero si la felicidad existe, desde luego está hecha de pequeñas cosas.

Hace unas semanas mi amiga Zorri me preguntaba si existe la felicidad o el placer. Mi teoría hasta ahora venía a decir que no existe la felicidad, sólo el placer: porque el placer se siente pero la felicidad se recuerda. Sin embargo, últimamente ya no lo tengo tan claro.

  • ¿Es posible sentir la felicidad, más allá de recordarla?
  • ¿Y qué cosas tan tontas nos pueden hacer felices?
  • ¿Es la felicidad realmente algo tan trascendente como dicen, o se resume simplemente en un estado de ánimo?

No lo sé, no tengo respuestas, pero tampoco tengo demasiadas ganas de buscarlas. Seguro que si le doy muchas vueltas, esta sensación de flotar en calcetines sobre el parket se evapora. Y no quiero.

Feliz puente a todos. Hasta el martes.

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Abr
15
    
Lo escribí el Abril-15-2006 | (2) comentarios |

Como lo prometido es deuda, y prometí que incluiría fotos de mi nuevo apartamento de soltera, aquí cuelgo algunas fotos que ha sacado mi cuñada Marta.

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Abr
11
    
Lo escribí el Abril-11-2006 | (7) comentarios |

Desde el sábado pasado vivo sola. Me he mudado del Prat a Terrassa, y estoy en plena etapa Redecora tu vida. Desde que estoy buscando piso de alquiler (sí, tuve una fase ilusa en la que pensé que quizá podría comprarme un piso yo solita, pero las inmobiliarias se encargaron de hacerme bajar de la nuve) me estoy dando cuenta de lo complicado que está el sector inmobiliario, en el que el precio de la vivienda es sólo la punta del iceberg. Durante estas semanas en que he dejado las keli-finders sin dibujo en la suela me he visto en algunos momentos que podrían los pelos de punta. A saber:

  • Coger el Segonamà y buscar piso de alquiler en Barcelona. Misión imposible: todo está copado por las “asociaciones de propietarios”, o lo que es lo mismo: oficinas que tienen el monopolio del mercado inmobiliario de alquiler en la Ciudad Condal, que te cobran por darte un listado de propietarios de pisos en alquiler con unas determinadas características, a los que tienes que llamar por tu cuenta; y cuando lo haces o bien el piso no reúne las características que decía el anuncio, o bien es el precio lo que no se corresponde (el consabido error de imprenta, ya se sabe…Wink, o bien está alquilado desde hace meses, o bien nadie conoce a la persona de contacto y aquí no se alquila ningún piso… Total: un timo.
  • Descartada la opción del Segonamà, tiro de las inmobiliarias de la zona. Otra misión imposible: termino por descartar también esta opción, harta de que me respondan “Pues buena suerte” cuando les explico las características del piso que busco y el presupuesto que tengo. Llego a la conclusión de que ambas variables deben ser incompatibles y tengo que bajar el nivel de mis exigencias…
  • Tras bajar el listón, me encuentro a mí misma visitando auténticos cuchitriles por 450€ al mes, en los que no me metería ni aunque me pagaran a mí.
  • Descubro que en más ocasiones de las que me gustaría, “piso de una habitación” significa realmente “sofá-cama en la cocina-comedor”. Y algo que probablemente los que ya hayáis pasado por la experiencia de buscar piso ya sabíais pero que para mí ha sido todo un descubrimiento: “cocina americana” significa realmente “cocina en el comedor”. “Vistas panorámicas” significa que es, por lo menos, un cuarto sin ascensor. “Bombonera” es el adjetivo que utilizan las inmobiliarias cuando quieren decir “caja de cerillas”. “Ideal parejas” significa que está todo por hacer pero tenéis toda la vida por delante y mucho amor para hacerlas juntos. En Barcelona, “Casco antiguo” significa que el portal olerá cada mañana a meada de borracho, y si en toda la escalera encuentras a dos vecinos que hablen tu idioma te puedes dar con un canto en los dientes. Y así un largo etcétera.
  • Decidido: tendré que buscar en las rodalías, en el extraradio de toda la vida, a ver si encuentro algo decente…
  • Una anécdota que podría ser más bien una historia de terror es la vez en que fui a visitar un piso en Masquefa. Tenía sólo una vaga idea de dónde está Masquefa, cerca de Martorell, pensé. El anuncio decía que estaba bien comunicado, cerca de la Renfe y de los Ferrocarriles de la Generalitat; un piso de una habitación, estilo rústico, con piscina comunitaria en una finca con pocos vecinos. La realidad es que aquel piso era un auténtico horror. “Bien comunicado, cerca de la Renfe y de los ferrocarriles”, significaba a 20 minutos en coche. Piso de una habitación significaba que todo el piso estaba dentro de una sola habitación (cocina, comedor y habitación, todo en uno). “Finca con pocos vecinos y estilo rústico”, significaba realmente que era una casa de agricultor, perdida en mitad de la nada, reconvertida en viviendas. Mientras me enseñaba toda la masía, la dueña me iba diciendo “este vale 700 euros, aquel de allí 800 porque tiene jardín...” Cuando ví el jardín pensé, “¿jardín? La idea que yo tengo de un jardín es un lugar donde los niños pueden jugar, cosa que justifica que el piso sea más caro, ¿pero esto? Esto no es un jardín: ¡esto es un huertecillo para plantar marihuana!” Me enseñó dos pisos, a cual más pequeño, y encima la jefa al ver la cara de espanto que ponía servidora, todavía tuvo la desfachatez de decirme “¡Uy! Pues aquí vivía antes una pareja con una niña pequeña…” Y tan pequeña, señora: si el “piso” (entre comillas) es una caja de zapatos, espero que la niña pudiera dormir en una caja de cerillas… Y la piscina, ni os cuento: más que piscina era una charca. Y todo esto por el módico precio de 400 euros… Toda una ganga, oiga, me lo quitan de las manos.

Al final creo que he tenido suerte: he alquilado por 500 euros un piso que no tendrá más de 40 metros cuadrados, pero con cada cosa en su sitio: con una habitación, pero de verdad, una habitación; la cocina con sus paredes y su puerta; el cuarto de baño con una minibañera (suerte que soy pequeñita); un comedor bastante amplio, unas vistas panorámicas al polideportivo, al campo de fútbol del Terrassa y a la montaña de Sant Francesc que dejan entrar un sol que es una alegría… Es un piso prácticamente nuevo, en una finca de un año, con suelo de parket y cocina eléctrica, un cuarto pero con ascensor… Y 500 euros al mes de alquiler. Seamos sinceros: es caro, pero es lo que hay.

Pero el precio al mes es sólo un detalle más dentro de todos los gastos que existen para alquilar una vivienda: Aval bancario por x meses (normalmente 6, lo que significa que si el piso cuesta al mes 500 euros, tienes que tener el banco 3.000 euros bloqueados sin poder tocarlos), la fianza (2 meses por un piso equipado, un mes por un piso sin equipar, y llevamos ya 4.000 euros), el mes en curso (4.500), el mes para la inmobiliaria (ya llevamos 5.000) y en ocasiones 100 euros más para la formalización del contrato (5.100), más los gatos notariales y las comisiones bancarias para el aval (100 euros más). Total, que para alquilar un piso de 500€ al mes, necesitas disponer de 5.200 euros en efectivo que no necesites de forma inmediata, más el dinero suficiente para los gastos propios del mes. Todo esto, contando que no tengas que dar de alta los suministros, porque entonces añádele 300 euros más…

Suerte que mis padres me han ayudado, porque si no hubiera tenido que volver a la casa familiar y, la verdad, no me apetece demasiado… No obstante, el peaje que tengo que pagar es llamar a mamá cada mañana cuando llego al trabajo y cada noche cuando llego a casa para que no se preocupe. Y cada domingo por la tarde contar con la visita familiar de rigor. Nadie dijo que la libertad fuese gratuita.

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