Hoy estaré en Madrid, en una reunión de capos de la mafia. Allí nos veremos algunos amigos y un, ¡ejem! digamos no-tan-amigo a quien no tengo ningunas ganas de ver. Me tendré que tragar el sapo de sentarme en la misma mesa que el tipo que me llamó mentirosa, trepa, manipuladora, y recientemente “bonita cerda rosa”; tendré que participar en la misma conversación que el tipo que va por ahí publicando mis correos electrónicos sin permiso con la intención de desacreditarme, con lo que vete a saber dónde aparecerán publicadas mañana mis palabras de esta tarde, y con qué sesgo manipulador (no quiero ni pensarlo), así que me planteo seriamente no abrir la boca en toda la tarde. No me apetece lo más mínimo volver a aparecer en portada de Libertad Digital, ni que por su culpa me cubran de insultos, la verdad.
La buena noticia es que no estará su “mami” para protegerle, como él quería (alguien que le quiera bien debería protegerle de sí mismo, porque está rodando por el precipicio y no solo parece no darse cuenta, sino que creo que le está pillando el gustillo a eso de despeñarse pendiente abajo). ¿Llorará como mujer lo que no ha sabido defender como hombre?
He quedado con Mireia para coger el AVE dentro de media hora, y la verdad es que estoy nerviosa, quiero hacer lo que tengo que hacer y estar en casa de vuelta lo antes posible, quiero que el día pase rápido. Algo me dice que varias personas no olvidaremos este día fácilmente…
En esta entrada hablo de: Amigos, discusión, ilusión, navajazos, Pierre Nodoyuna, política, trabajo
Mis fotos
Mi FotoBlog Móvil
Mi MicroBlog
Mi Facebook
Mis enlaces interesantes
Mi e-mail
Mi Messenger



