Diario Personal
Blog basado en hechos reales
Derecho y reivindicación de la tristeza
De vez en cuando, a una le entra el bajón, y también tenemos derecho. No es solo el maldito síndrome pre-menstrual que nos altera las hormonas: es que también tenemos derecho a estar tristes de vez en cuando, no se puede estar siempre feliz y contenta, los altibajos son inevitables: queramos o no, pasamos por épocas en las que estamos mejor y épocas en las que estamos peor. Y de vez en cuando pues también tenemos el día tonto.
Yo estaba así ayer, y el remate fue salir del trabajo y encontrarme otra vez problemas con la Renfe; llegar a Sabadell y esperar un cuarto de hora con frío y a punto de llover a que Ifo me viniera a buscar porque se le había ido el santo el cielo… Vamos, que tampoco es que tuviera motivos objetivos de peso, pero llegó un momento en que la ola de pena me arrastró y me superó.
Cuando Ifo me vino a recoger a la estación estaba muerta de frío, cansada y triste, con un bajonazo tremendo. Pero en esos momentos él no entiende que no tenga ganas de hablar, y me insiste para que le cuente qué me pasa, cómo me siento, por qué estoy así… Y entonces es peor, porque no entiende mis motivos (normal, porque no son motivos tan importantes “como para ponerme así”) y cree que estoy enfadada con él por algo que ha hecho… Y se enfada, porque cree que él no ha hecho nada, y tiene razón, pero yo estoy triste y no quiero hablar, porque si hablo es peor: si le digo que uno de los motivos por los que estoy triste es que llueve, le jode porque no podemos hacer nada por arreglarlo y no lo entiende; si le digo que estoy temblando de frío porque ha tardado un cuarto de hora en venirme a buscar, se mosquea y dice, con razón, que no ha faltado ni un solo día y que por una vez que se le ha ido el santo al cielo no veas cómo me pongo; y si le digo que no quiero hablar, se enfada porque cree que estoy cabreada con él por lo que me ha dicho. Y porque cree que cuando estoy triste, es su obligación hacerme sonreír, y si no estoy feliz se lo toma como algo personal. Y si estoy triste, no tengo ganas de que me haga reír, ni tengo ganas de payasadas, ni tengo ganas de hablar.
¿Y cómo le dice una a su marido, sin que se ofenda, que me apetece sentirme triste y que por favor me deje en paz con mi bajón?
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Asco de lunes
Hoy es uno de esos lunes en los que estoy aún más asqueadísima que de costumbre. Aún no sé nada del proyecto, si nos han elegido a nosotras o alguna de las ofertas de la competencia, y me da miedo que esa falta de noticias signifique que nos han descartado. Si nos hubieran elegido, lo sabríamos ya, ¿no? Necesitaremos unos días para ir preparando el cambio, no nos pueden avisar de un día para otro, digo yo… Aunque, con la administración, cualquiera sabe. Esta espera me está desquiciando, tengo los nervios deshechos y cada día que pasa me parece que nuestras posibilidades descienden. Llevo fatal las esperas y la incertidumbre. Y me cabrea y me cago en todo, porque hemos puesto muchas esperanzas y mucha ilusión en este proyecto, lo veía muy cerca, y quedarnos fuera ahora sería lo más anticlimático del año, con lo bien que lo habíamos empezado…
Vamos, que estoy asqueada, odio los lunes y este más que ninguno. Encima llueve otra vez. Viniendo al trabajo, casi me arrolla una viejuna con un carrito de la compra y un paraguas, y eso que me he retirado para dejarla pasar. Al girar la esquina he visto un perrito con chubasquero y he odiado a la pija de su dueña por lo menos durante tres calles. Y la conexión a internet sigue funcionando como el culo, y este curro ya no me motiva lo más mínimo, y solo quiero escapar de esta rutina…
En navidades reservé un fin de semana en la Cerdanya, con forfait para esquiar durante dos días en un hotelito romántico con spa. Para el fin de semana de los enamorados. Y a Ifo no le hizo maldita ilusión. Encima me dijo que era un regalo para mí. Tócate los cojones. Como si a mí me hiciera mucha ilusión congelarme el culo mientras le grabo a él haciendo snowboard, no te jode. Total, que en vista del éxito decidí cancelarlo y a tomar por saco. Y ahora es él quien no quiere que lo anule. ¿En qué coño quedamos?
Estoy muy harta, tengo los ovarios inflados, lo que me recuerda que me tendría que haber venido la regla este fin de semana, y aún no me ha bajado. Llevo una semana con el síndrome premenstrual más largo de la historia y estoy que muerdo. Solo quier quedarme en casa, escondida debajo de una manta, y perder el mundo de vsita.
Sabiduría Mojina, descubierto y vilmente fusilado del blog de Schevi:
Mamá, no levantes la persiana
que me da tó el sol en la cara y m’acabo de acostá
Mamá, déjame un ratito más
que no pueo con el alma, no me pueo levantá
Qué bonito sería que fuese domingo tó los días
que tó los meses fuesen verano
y no tené que levantarno temprano
Sería extraordinario quitá los lunes del calendario
sería fenomená no tené que trabajá.
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Mi marido en las rebajas es un peligro!!
No se le puede dejar solo, está claro. Desde que empezó a trabajar en el IfoBank ya sabíamos que tendría que cambiar de estilo de ropa, que al menos de lunes a viernes no podría seguir vistiendo tan informal. Él es bastante de vestir con camisas, pero informales y combinadas con tejanos, pero para trabajar en el IfoBank necesita un tipo de ropa mucho más formal, de traje y corbata. Ya actualizamos su armario hace unos meses, cuando empezó a trabajar allí, pero como además se suma que gracias al gimnasio se está poniendo cachitas y que las camisas que tiene cada vez le quedan más ajustadas, decidimos esperar a las rebajas para comprar camisas nuevas.
Y llegaron las rebajas, pero esta semana para mí ha sido de auténtica locura. Aún no sé nada del proyecto, lo que me complica bastante la vida porque si finalmente nos lo adjudican, entre que nos avisen y que nos pongamos a trabajar apenas voy a tener tiempo de hacer las gestiones necesarias para ponerme en marcha, así que para que no me pille el toro estoy anticipándome y preparándolo todo para que, en el momento que nos digan que adelante, tarde el menor tiempo posible; pero esto también es una putada, porque me obliga a pedir días de asuntos propios en el curro, les tengo avisados de que existe la posibilidad de que me largue sin poder dar los 15 días, no dejar tareas a medias por si acaso tengo que dar el salto, y compatibilizar mil gestiones con un curro a jornada completa. La locura. Y encima, si al final no nos lo adjudican, me voy a hundir en la miseria: todos los trámites a punto, la gente avisada, todo a punto de empezar… y al final nada. Dramón.
Todo esto es para justificar que estos últimos días han sido de auténtica locura para mí, y el fin de semana lo último que me apetecía era salir de shopping en plenas rebajas. Por eso también estaba tan jodida el otro día y me dio tanto por saco que no compartiera la tele. Pero Ifo me ha estado insistiendo para que le acompañe a comprar camisas nuevas. Como veía que no había manera, que no podía contar conmigo, el otro día me avisó que mientras me esperaba a que yo saliera del trabajo él aprovecharía para ir de compras por su cuenta. ¡Y vaya si lo hizo!
Me llamó cuando yo ya estaba saliendo del trabajo, para preguntarme que cuánto quedaba en la tarjeta de la cuenta corriente.
- Unos 200 euros más o menos
- Pues tendrás que poner más para pasar la semana
- ¿Por qué? ¿Cuánto te has gastado?
- 140…
¡¡140!! ¿Cómo puede un hombre gastarse 140 euros en camisas, ¡en rebajas!? A unos 15-20 euros cada una, ya me imaginaba que habría arrasado con las existencias del Zara…

Pero no, amiguitas, nada de eso. El niño se había ido al cortinglés, porque no se le ocurrió pasarse por el centrol comercial Paddock que hay justo al lado. No había una tienda de ropa más barata en todo Sabadell, no, él a lo fácil. Y puestos a elegir en el cortinglés, no pieses que se fue a la sección barata, no, nada de eso. Aprovechó las rebajas para comparse con 140 euros la abrumadora cantidad de 3 (¡tres!) camisas. De Emidio Tucci, eso sí, a 45 eurazos la más barata. Que no le falte de ná. Aún me dura el cabreo, quiero matar a mi marido y le he hecho prometer que ya no solo en rebajas, sino de ahora en adelante no hará ningún gasto superior a 10 euros que no cuente con mi aprobación previa.
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Compartir la tele
Ifo no se da cuenta, pero monopoliza la tele. Llegamos a casa rondando las 8, y se pone a jugar a la consola hasta que nos vamos a dormir. Pero hay días en que yo llego destrozada, y también me apetece espachurrarme en el sofá y hacer zapping o ver algo que me apetezca, poner la neurona en modo stand-by y relajarme un poco viendo la tele. Pero parece que no se da cuenta, son las 11 y hace 10 minutos que se ha ido a la cama entre protestas, porque me he pasado más de una hora esperando a que soltara el mando a distancia, aunque me había prometido que jugaba 10 minutos y se iba a la cama. Y también me da por saco.
Hay días en que necesito ese momento, y me jode que monopolice la tele porque él también necesita relajarse. ¿Todos los días? ¿Y todas las horas que tenemos libre, desde que llegamos a casa hasta que nos vamos a dormir? ¡Joder, que comparta un poco! Porque encima luego ni siquiera me deja que me quede yo en el comedor cuando él se va a la cama, no: en la cama a las 10, porque él se levanta a las 5. Y yo me subo por las paredes, a mi día le faltan horas y encima ni siquiera tengo ese momento para relajarme. Esta situación me pone frenética, y encima si me quejo el niño se enfada y protesta. Aaarrrggghhh!!!
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Alea Jacta Est
La suerte está echada. Esta mañana me han comunicado que tenemos competencia. Se han abierto los sobres con las ofertas económicas y ya sabemos que tenemos a una consultoría y una fundación que compiten conmigo y con MiSocia por el mismo proyecto, así que ahora la decisión final corresponde a la mesa de contratación. Por los datos que me han pasado, he estado investigando a la competencia y estoy relativamente tranquila: nuestra propuesta es probablemente la más solvente de las tres, nuestras acreditaciones técnicas son mucho más potentes que los nombres que me han dado (aunque habrá que ver si han adornado sus curriculums hasta el infinito, que no me extrañaría) y estoy convencida de que, salvo que el resto sean unos vendedores de humo (cosa que no habría que descartar a priori, que en este sector hay mucho listo), nuestra propuesta también será la mejor. Ahora toca esperar una semana más, a que tomen la decisión definitiva, la lleven al pleno y al resto de grupos también les parezca bien.
¡Joder, estoy en ascuas! Nerviosa como una adolescente enamorada esperando junto al teléfono.
Por otro lado, esta mañana me han dicho que quieren que lleve adelante un proyecto muy bonito (aunque a Ifo no le gusta un pelo, porque implica viajar al extranjero con cierta frecuencia), pero aún no tengo cerrado nada y no puedo dar detalles. Solo puedo decir que es precioso que hayan pensado en mí, y que se confirma que lo que llevamos del 2010 le da ya veinte millones de vueltas al 2009 entero, y eso me encanta. Ya iba tocando que las cosas mejoraran, que bien que hemos cumplido nuestra penitencia particular por lo que sea que hiciéramos, ya está bien.
Me encanta esta sensación de cambio de ciclo, de poner en marcha nuevos proyectos, de sacudirme las telarañas y pasar a la acción. Siento que estoy tomando las riendas de mi vida y de mi carrera profesional, y eso me encanta. Como os decía hace unos días, puede ser que triunfe o puede ser que me estrelle. Pero no puedo dejar pasar una oportunidad como esta sin intentarlo.
Al fin y al cabo, ¡la suerte es para quien la persigue!
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Fin de semana romántico no planificado
Hace ahora casi un mes, cuando preparé la noche para celebrar con Ifo nuestro tercer aniversario, comenté por qué no convenía tener expectativas demasiado altas: porque después todo lo que no sea perfecto tal y como lo tenías planeado significará un chasco aunque la noche en general fuese maravillosa. Pues este fin de semana nos ha ocurrido todo lo contrario: hemos pasado uno de los fines de semana más románticos que recuerdo en bastante tiempo, sin haber planificado gran cosa.
El viernes fuimos al teatro a ver el musical de La Bella y la Bestia, que Ifo me regaló las entradas para reyes. Sin palabras. Hay obras de teatro que te pueden gustar (unas más, otras menos), y otras con las que disfrutas. Pues esta es de las segundas. Disfruté como una enana con la obra, me enamoraron los personajes (¡incluso el horrible Gastón tenía su punto!), las canciones fueron increíbles (aunque las que añadieron específicamente para la obra eran manifiestamente mejorables, todo hay que decirlo), ni un solo gallo, los actores estuvieron monumentales tanto actuando como cantando, las coreografías estaban logradísimas, el vestuario era ideal, consiguieron crear un ambiente encantador… Pero lo más espectacular de todo fueron sin duda los escenarios. El castillo de la Bestia, tan oscuro e impresionante; el bosque, con los lobos incluidos, ponía los pelos de punta; el pueblo de Bella, la casita que comparte con su padre… Y el escenario en movimiento. En fin, un sueño. Salí del teatro flotando en una nube. Supongo que si te dejas 50 eurazos en cada entrada, el espectáculo promete ser impresionante…
A Ifo no le gustan mucho los musicales, y una historia como La Bella y la Bestia la verdad es que no le motiva de,asiado. Aún así, su mirada tierna cuando le pregunté si se aburría, y su respuesta:
Solo por verte sonreír merece la pena.
contribuyeron al ambiente mágico de la noche. Si es que tengo un marido que es adorable.
Ayer sábado, nos pasamos toda la tarde haciéndonos mimitos (¡ejem! ay, qué tos…), y por la noche quedamos con CuñiMolona y con CuñaoSeta para ir al cine a ver No es tan fácil. El ambiente estaba algo enrarecido, se notaba que CuñiMolona estaba de morros, y encima nosotros dos estábamos más cariñosos, más pegajosos y más tontorrones que de costumbre, así que la cosa fue un poco rara.
¿Le peli? Muy dulce y divertida, una comedia de enredos sin demasiadas pretensiones pero deliciosamente argumentada. Al menos a mí me encantó, aunque algunas cosillas me pusieron de los nervios y me impidieron disfrutar de la peli como se merecía:
- La voz del actor que dobla a Alec Baldwin es diferente de la que le dobla en 30 Rock (mucho más sexy, con diferencia, y yo creo que habría sido más apropiada para este personaje). Y ese detalle me tuvo mosqueada nada más empezar.
- John Krasinski, Harley en la película. Me pasé cerca de hora y media pensando en qué otra peli o serie le había visto, porque mira que tiene una cara peculiar y nada fácil de olvidar, el colega…

- Dale que dale al coco cada vez que aparecía en la pantalla y nada, que no caía… Hasta que, a 5 minutos de acabar, di con la solución: ¡Pues claro! ¡Es él! ¡Es Jim, de The Office!
- La cara (y sobre todo las muecas) de Steve Martin. O por qué debería estar prohibido que los actores abusaran del botox.

Y este domingo hemos recuperado la tradición familiar de la pizza casera los domingos, abandonada desde que empezamos con la dieta. Acurricaditos en el sofá viendo la tele y haciéndonos mimos.
En fin, que esta vez sin planearlo, hemos pasado uno de los fines de semana de lo más romántico.
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Sorpresas de año nuevo: 2010 empieza bien
Ya tenía yo ganas de perder de vista el 2009, de momento el año nuevo empieza bastante bien. Os cuento:
Primer día laborable del 2010.
Abro mi correo por la mañana y entre docenas de correos atrasados de la semana que he estado de vacaciones y el resto del mundo sin enterarse, encuentro la primera sorpresa de año nuevo: una invitación de boda. Se casa uno de mis amigos, uno de los que menos me podría imaginar que acabaría pillado. ¡Si yo pensaba que su religión prohíba los matrimonios!
Segunda movida: no sabía si trabajaba todo el día, media jornada, o como iba la cosa. El planning de hoy en el curro es de lo más entretenido: entro a las 10, a las 11 han organizado una chocolatada (aprovecharán incluso para apagar los servidores), y cuando acabemos nos podemos largar. ¿Para qué coño voy a trabajar mañana? Para beber chocolate caliente… Y el día 8 tenemos convención de trabajadores. Con deciros que acabaremos el día en un SPA creo que está todo dicho…
Tercera sorpresa, mi regalo de Reyes de Ifo: ¡me ha comprado entradas para el musical de la Bella y la Bestia! Pero qué monooooo!! Y eso que a él no le gustan los musicales, el último que fuimos a ver fue Spamalot y porque era de los Monty Pithon (y sospecho que también porque no sabía que era musical…).
Y cuarta sorpresa del día. Ya han salido las bases del concurso, estamos a punto de presentar el proyecto y entrar en la fase de cruzar los dedos, porque pueden darse cuatro situaciones:
a) que no se presente nadie más y nosotras cumplamos los requisitos, con lo cual nos dan a nosotras el servicio directamente
b) que se presente alguien más, pero nosotras seamos mejores. Si la cosa está ajustada, tendrán que pelear la decisión, dar explicaciones al resto de grupos y justificar porqué nos han dado unos puntos y a otros no, que a la mayoría les parezca bien, superar el proceso de impugnaciones que pudiera darse… Un rollo que lo retrasaría todo, porque aunque tengamos más puntos, hay algunos que se asignan de forma subjetiva.
c) que se presente alguien más y su proyecto sea mejor que el nuestro. Habremos perdido pero con dignidad, y yo seguiré trabajando en el búnker y buscando otra salida, porque está claro que mucho más tiempo aquí no me voy a quedara. Y, mientras tanto, cagándome en todo por haber rechazado la oferta de dirigir el departamento de Marketing on-line de una agencia de publicidad bastante potente por arriesgarme y apostar por este proyecto.
o d) que ni siquiera cumplamos los requisitos exigibles, o que nuestro proyecto ni siquiera tenga los puntos suficientes como para ser tenido en cuenta. Momento de hacerse el hara-kiri con un punzón. Sin piedad.
Y a lo que iba con la cuarta sorpresa del día: la que sería mi futura jefa si la opción que triunfa es la “a)” me ha ofrecido asociarnos, es decir: ser socias en una Unión Temporal de Empresarias en la que ella pone la pasta y yo el talento. No nos engañemos, yo no acabo de romper el cascarón y sé de sobras que quien pone la pasta, a todos los efectos, es la jefa y no hay más vueltas que darle. Pero el hecho de que no me ofrezca ser una asalariada o una asesora a la que le paga a fin de mes, sino asociarnos con la perspectiva de, en un futuro, llevar yo toda la gestión si demuestro que estoy capacitada para ello… ¡uf, pone los pelos de punta!
Si sale bien, triunfamos. Qué digo: si sale bien (es decir, conseguimos el contrato y nuestra gestión es lo suficientemente buena como para renovar, porque cada dos años nos exponemos a que otra empresa presente un proyecto mejor), habré triunfado como la Coca-Cola! Si sale mal, poniéndonos en lo peor, al menos me comunicarán con 6 meses de antelación que mi gestión ha sido nefasta y que me vaya buscando otro curro… El riesgo es grande, supone saltar al vacío sin red y demostrar que sé volar, así que como os podréis imaginar da mucho miedito, pero creo que vale la pena.

En fin, que el 2010 empieza bien, con nuevos retos apasionantes por delante, proyectos ilusionantes en perspectiva. Ahora espero no pegarme el batacazo monumental o que todos los sueños que estoy construyendo salten por los aires como un castillo de naipes si dentro de un par de semanas, cuando tomen la decisión definitiva, me digan “lo sentimos pero hay otro proyecto mejor que el tuyo”. ¡Deseadme suerte! El 2009 me fue como el culo, así que este 2010 tendría que ir buen aunque solo sea por compensar el karma.
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Reparto equitativo de las tareas de casa
Las reflexiones trascendentales para mi matrimonio me suelen pillar planchando. Por ejemplo, anoche estaba planchando unos pantalones y unas camisas de Ifo (inciso: odio planchar, pero odio con toda mi alma planchar camisas; planchar los pantalones de traje o las americanas no me importa, pero planchar camisas es superior a mis fuerzas), y me dio por pensar en el reparto que tenemos pactado de las tareas de casa.
Resulta que yo tengo asignadas en exclusiva varias tareas: en casa soy yo quien plancha y soy yo quien hace los baños. Ifo no hace ninguna de las dos cosas nunca, y bastante por saco que me da. El resto de tareas las hacemos indistintamente entre los dos: ponemos lavadoras, tendemos la ropa, recogemos el piso, limpiamos la cocina, barremos, fregamos, limpiamos el polvo, hacemos las camas… Nos las repartimos como nos pille, de forma más o menos equilibrada en función del grado de trabajo que lleve cada cosa. Por ejemplo, si este fin de semana hemos tenido invitados en casa y la cocina está hecha un desastre, pues uno se encarga en exclusiva de la cocina mientras el otro recoge el resto del piso, zona de guerrra comedor incluido. O yo pongo la lavadora, tú la tiendes, y recogemos la ropa y la guardamos entre los dos… Y en ese plan.
¿Pero qué tareas son las que tienen Ifo asignadas en exclusiva? O dicho de otra forma, ¿qué es lo que hace él en casa y yo no, esas tareas que yo no haría no muerta? Después de un buen rato de pensar, he llegado a la conclusión de que él limpia siempre los espejos de los baños, porque a mí me da mucha rabia que limpiarlos por un lado y me queden marcas por el otro (él es menos maniático que yo para eso), pero es que en realidad eso tampoco… ¿Qué faena de casa tiene él asignada en exclusiva? Piensa que piensa, y nada, que no se me ocurre ninguna. Incluso le he preguntado directamente y él tampoco ha sabido decirme una. Porque limpiar el coche no cuenta, que lo usa él todos los días y yo solo si salimos algún fin de semana o cuando me viene a recoger, que tampoco es siempre, así que eso tampoco me vale.
Así que estoy intentando decidir de qué dos tareas de casa me quiero desprender, para que de ahora en adelante se encargue solo él. Y no se me ocurre cuales. Para que compense, tienen que ser esas dos tareas que más incordio resulte hacer (además de planchar y hacer los baños, que también es mala suerte, no te vayas a creer que me ha tocado un chollo con las mías…). Hacer la cama no puede ser porque yo me levanto después que él. Fregar los platos, tampoco, porque tenemos lavavajillas. Jo, esto es un sinvivir, ¿qué marrón tarea le podemos endosar? ¿Me echáis una mano?
P.D.: Ah, por cierto, y hablando de todo un poco. He estado mirando las estadísticas del 2009, y he llegado a la conclusión de que tengo una mierda de blog que no me interesaría ni a mí. Pues qué bien. Si ya os decía yo que el 2009 ha sido en general un año para olvidar… Bueno, menos el verano, que moló. El resto, una mierda.
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II Campeonato de Home Street Fighter IV
Ayer organizamos en casa el II Torneo de Street Fighter IV, después del buen sabor de boca de la primera experiencia. Nos juntamos unos 10 colegas en casa, entre otros esta vez sí pudo venir mi hermano.
Hicimos dos pizzas explosivas para comer, con tanto éxito que no ha quedado para hoy ni un trocito. Y mira que las hicimos grandes con la idea de no tener que cocinar hoy, pero nada, ¡no han dejado ni las migas! Y de postre preparamos mi mundialmente famoso brownie de chocolate.
En principio, la idea consistía en Torneo de Street Fighter IV parecido al de la otra vez, pero como las fuerzas no estaba para nada igualadas, rápidamente cambiaron a Tekken VI, con lo que se cambiaron parcialmente las tornas… Y acabaron dándose de garrotazos en el Battle Fantasia, al que solo Ifo había jugado antes.
Mi hermano, Kiko y Ángel llegaron para comer y no se quedaron a cenar; Víctor, Jordi, Sonia y Alba llegaron después de comer y se marcharon después de la cena; y Uri y Carlota llegaron antes de cenar y se quedaron hasta bien entrada la madrugada. Una gestión eficaz de los recursos disponibles (una ya va teniendo experiencia) que evitó que acabáramos todos amontonados por el suelo, aunque las plazas del sofá iban bastante buscadas, ¡menos mal que es grande!
Esta vez no hubo tanta acumulación de chupitos, estuvo más repartido (la otra vez pringaba el que ganaba, y claro, Ifo acabó hasta las cejas; esta vez en cambio pillaba el que perdía), y los chicos se dedicaron a guarrear como en los cumpleaños cuando éramos pequeños, mezclando todos los licores que pillaban para que el que perdiera se lo bebiera. Hicieron algunas mezclas realmente asquerosas, que quien perdió acabó pringando. Lo que no sé es cómo al final de la noche algunos se podían mantener en pie…
Mi hermano, Ángel y Kiko se marcharon que habían quedado para salir, y el resto fuimos a cenar al nuevo japo y se pusieron hasta las patas, al ser buffet libre no se contuvieron de nada. Yo pasé de cenar, que ya me había pasado bastante entre la pizza, el brownie y todas las guarrerías que saqué para merendar y que también volaron (una tabla de quesos más queso de untar con tostadas, dos barras de fuet, etc.).
Después de la cena, Uri y Carlota se quedaron con nosotros hasta las 2 y pico de la madrugada, y de las risas y los gritos los vecinos a estas horas ya nos debían odiar con toda su alma.
Y esta mañana el piso ha amanecido como si hubiera pasado un huracán. O como si hubiéramos celebrado un cumpleaños con niños de veintitantos. La mesa de centro está que si le acercas una cerilla no arde: explota; por la cocina ha pasado un terremoto que ha sacado todos los platos y vasos de los armarios y los ha desperdigado por la encimera y encima ha dejado manchurrones pegajosos en el fondo; y bueno, el resto no quiero ni mencionarlo. Mañana se nos acaban las vacaciones y volvemos al trabajo. Feliz 2010 y todo eso.
¡Ah, por cierto! Me he dado cuenta de que las Vidas Paralelas no me aportaban lo que yo necesitaba, así que he abierto un fotoblog y ahora reúno lo que publico en todos los miniblogs en las Dispersiones, que ahora ya sí se parece bastante a lo que yo quería. ¡Espero que os guste!
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Cochinillo al horno
No solo ayer estaba de relamerse, sino que hasta al día siguiente (lo que viene siendo hoy) estaba bueno el jodío. Como cocinera, no tengo precio, os lo digo desde ya. ¡Quien me lo iba a decir a mí hace unos años, si cuando me independicé apenas sabía freír un huevo…!
A Ifo en el último momento le entró un ataque de pena. Porque le expliqué que lo habíamos elegido demasiado grande, y que había leído que para que salga realmente bueno tiene que ser un poco más pequeñito: de menos de 5 kilos, y unas 3 semanas aproximadamente. Y claro, me puso cara triste, y me dijo que comer carne para sobrevivir, vale, pero que eso de matar animales tan pequeñitos solo porque su carne sabe mejor no le parecía bien. ¡A buenas horas me lo dice! ¿Pero tú sabes que lo que te has comido esta mañana era un tierno corderito, y no le has puesto pegas?
Si te va mejor, a partir de ahora comeremos solo carne de vaca que se haya muerto de aburrimiento…
Lo que yo te diga. Para mí que la Navidad nos atonta un poco a todos. Menos mal que ya esto se acaba. La mala noticia es que el lunes ya hay que volver a trabajar.
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Cena de Nochevieja 2009
Ifo come casi tanto por los ojos como por la boca, le encantan las comidas estéticamente espectaculares. Por eso a veces compro paletillas de cordero y las hago enteras al horno con unas patatas a lo pobre, porque solo de ver la paletilla, agarrarla con las manos e hincarle el diente, ese momento para él no tiene precio, creo que incluso la comida le sabe más sabrosa presentada así. Reminiscencias del paleolítico, me temo.
Y tenía la ilusión de comer un cochinillo entero, como en los dibujos de Asterix y Obélix con los jabalíes.
Así que para darle el gusto, hemos comprado un cochinillo de algo más de 6 kilos para asarlo en el horno para la cena de esta noche. Esta mañana, cuando lo hemos ido a recoger, daba un poco de penita: no me podía creer que esa fuese nuestra cena, ¡si hasta me caía bien y todo! Más que comérnoslo, daban ganas de adoptarlo como mascota.
Sin embargo, una vez dorado al horno, la cosa cambia bastante. Teníamos que ir dándole la vuelta cada media hora y regándolo en su jugo, y claro, 6 kilos de bicho para darle la vuelta las hemos pasado putas! Y encima la última vez la carne estaba tiernecita y se deshacía, ¡casi le arrancamos las patas antes de tiempo!
Ya está casi hecho, le hemos dado la vuelta por última vez y a estas alturas le quedarán unos 10 minutos. Parece que nos ha quedado doradito, crujiente y jugoso. Ahora ya sí que dan ganas de hincarle el diente, ¿no se os hace la boca agua?
Todo sea por darle el gusto, aunque nos va a estar saliendo cochinillo hasta por las orejas durante una semana por lo menos… ¡Ay, lo que no haga una por amor…!
Ah, como veo que a vosotras el 2010 os ha ido bastante mejor que a mí, pues nada: ¡FELIZ 2010 PARA MÍ! Y para vosotras, que todo siga, como mínimo, igual que en el 2009 o si puede ser, mejor.
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Mi opinión sobre Bienvenidos a Zombieland
Si aún no la has visto, algún spoiler puede caer, aunque como la peli no aporta gran cosa nueva, tampoco le voy a destripar la trama a nadie.
Bienvenidos a Zombieland es una actualización de la típica peli de zombies, absurda y sin pretensiones, con la que pasar un buen rato. NO es una peli de terror, es una comedia gore (bastante light, por cierto). Como tal, tiene escenas de auténtico asco (sobre todo, para mí la primera media hora) y momentos delirantes: ¿Qué es lo mejor del apocalipsis zombie? No tener que actualizar tu perfil en Facebook. Y así. No esperes que reinventen la rueda, no esperes coherencia, no esperes originalidad en la historia. No esperes nada de eso: Zombiland es un glorioso monumento al caos, pura poesía dadaísta con la destrucción como protagonista. Hay sangre, vísceras (pocas), zombies (¡los zombies molan!), muchos tiros y cachondeo a toneladas. Y ver a mi marido descojonado de la risa, no tiene precio.
A mí me encantó porque es una peli sin pretensiones, no aspira a reinventar la historia del cine, ni a convertirse en una peli de culto del género zombie, ni a ganar el Oscar a los mejores efectos especiales. Ni al mejor guión. Zombieland es lo que habría sido Infected (una basura tan prescindible que ni siquiera mereció la pena que la reseñara en el blog) o 28 Días Después, si los guionistas hubieran parido la peli en un bar tomándose unas cañas.: ¡¡Eh, eh, troncos!! ¿Y si hacemos que se encuentren a Bill Murray haciéndose pasar por zombie? ¡¡Eso, eso!! ¡Y se lo cargan por error!! ¡¡Mooooola!! Jajajajaja
¿Lo que la hace diferente? Los personajes principales, sobre todo Columbus y Tallahassee. Columbus es el friki que narra la historia en primera persona: su primer encontronazo con una zombie le pilla jugando al World of Warcraft, tiene miedito a los payasos (entre otras miles de cosas), la primera tía buena no-zombie que se encuentra le roba el coche y la escopeta, y es razonable que os hagáis preguntas sobre su virginidad.
¡Ah! Y ha conseguido salvar su vida y ser uno de los últimos 5 ó 6 seres humanos que quedan vivos tras el holocausto zombie gracias a que ha respetado escrupulosamente una serie de reglas de supervivencia de su propia cosecha, como por ejemplo ponerse siempre el cinturón de seguridad, comprobar la parte trasera del coche, rematar a los bichos, no bajar la guardia ni siquiera en el cuarto de baño, y no hacerse el héroe. Puro sentido común, el colega.
Tallahassee es un colgao de manual, pero se le perdona porque tiene que sobrevivir en Zombieland, y no es fácil. Le encanta pegar tiros atodo lo que se mueva. Y quien dice tiros, dire batear cabezas con un bate de beisbol o aplastar cráneos con un banjo, no le pone pegas a nada. Un tipo duro. De hecho, tiene la teoría de que para sobrevivir en Zombieland si no quieres volverte loco, debes dar rienda suelta a tus impulsos destructivos, dejarte llevar y cargarte todo lo que te apetezca. Y aún así, no se libra de que le tome el pelo una niña de 12 años. Varias veces. Pero claro, la niña también es una tía dura capaz de pegar tiros sin que se le mueva un pelo del flequillo. Es por los videojuegos violentos, ya sabes.
Y luego están las chicas, Wichita y Little Rock. Tías duras como sus compañeros. Hay que serlo para resistir en Zombieland, no han llegado a ser dos de las 4 últimas supervivientes con toda la humanidad convertida en zombie a su alrededor e intentando comérselas por su cara bonita. No les tiembla el pulso a la hora de pegar tiros como a los chicos, pero hay varias cosas que las diferencian de ellos. Son mentirosas, manipuladoras, usan su encanto personal para timar a pobres incautos (antes incluso de que toda la humanidad se convirtiera en bichos en descomposición sedientos de sangre) y por si fuera poco son bastante tontas: como mínimo hay que ser idiota perdida para poner en marcha todas las luces y la música de un parque de atracciones enorme, capaz de atraer la atención de los cientos de zombies de la zona, de los que llevan toda la peli huyendo, y no tener a nadie que las ayude a escapar porque no se fían de sus compañeros de aventuras. Y claro, los chicos tienen que venir a rescatarlas. Dos momentos memorables de esa parte de la peli: las chicas en una de esas atracciones en las que te suben 300 metros y después te dejan caer al vacío para huir de varias docenas de zombies. Bravo, fenómenas, ¿y cómo pensáis huir si a los bichos les da por trepar? Y cuando Tallahassee, para salvarlas, arranca uno de los momentos de destrucción épica más memorables de toda la peli, cargándose a los zombies por docenas desde la caseta de los peluches. Brutal.
Una peli genial para ver estas navidades, si les estás pillando tanto asco a estas fiestas como yo. Muera el espíritu de la Navidad, ¡vivan los tiros, la sangre, las vísceras y la destrucción!
Esta es mi opinión personal sobre la peli Bienvenidos a Zombieland. Puede ser que la compartas o puede ser que no. En el mundo hay más de 6 mil millones de personas, muchas de las cuales tienen blog, y muchas también habrán visto la peli. Es solo posible que haya alguien que no tenga la misma opinión que tú, ¿no crees?. Si es el caso, antes de ponerte a despellejarme sin piedad lee las instrucciones de uso.
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Un pastel de cumpleaños muy especial
Esta noche, celebrando el cumpleaños de nuestra amiga Sonia:
Ifo: – La base de este pastel ¿se come?
Carlota: – Creo que no. Al menos, cuando lo estaba cortando me ha parecido que esa galleta estaba muy dura…
Jordi: – ¡¿Ah, que no es de galleta?! ¡¿Entonces qué es lo que me he comido yo?!
Sonia: – ¿Pero de qué es la base?
Pimkie: – Como de porespan, o algo así…
Ifo: – Víctor, tío, ¿dónde has comprado el pastel?
Uri: – En Comercial del caucho…
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Las navidades no están hechas para los seres antisociales
Llueve.
Los que llevan paraguas no se apartan para dejarnos a los que no el resguardo de los balcones.
Por mucho que intente esquivar los charcos, tengo los bajos de los pantalones empapados.
La lavadora sigue en huelga de bombo parado.
Hace frío.
Hace dos semanas que tengo los pies helados y no hay forma de calentarlos, ni con dos calcetines gordos por pie y plantándome delante de la estufa hasta que huela a uña quemada.
La camarera nueva del bar de siempre no comprende la sutileza de que si fuera estamos a dos grados, agradeceré la leche calentita en el café.
Los anuncios de Navidad son repelentes. Y si usan niños, más. Ni te cuento si usan adultos que ponen voz de niño: más irritante que arañar cristales.
Hoy al trabajo hemos venido cuatro gatos. Conmigo, cinco.
En el bus, veníamos 6 personas. Pringaos. No somos nadie.
El tren casi vacío. Y dos pedorras han tenido que elegir sentarse justo a mi lado. El tren no es para antisociales. Las navidades en general, tampoco.
He tenido que madrugar para venir a trabajar. En Nochebuena. Y me ha costado un huevo salir de la cama.
He entrado a las 10. A las 12 nos han convocado para un vermut. Después del vermut nos podemos largar. ¿Para qué coño he venido yo hoy a trabajar?
Esta noche toca cena en casa de la suegra.
¿Lo bueno de estas fiestas?
Tengo una semana de vacaciones, a contar desde que me pueda escaquear del maldito pica-pica…
Me han regalado un Iphone 3GS de 32GB (cari, 32 GIGAS, no megas como tú pensabas!!) que puedo usar como iPod, con el que puedo actualizar los blogs y jubilar definitivamente a mi BlackBerry. Tendría que haber caído el año pasado, pero al final no pudo ser. De hecho, mucho mejor este modelo, con diferencia. ¡Y tienen un montón de protectores chulísimos!
Me lo dio el martes. De hecho, me dio solo la funda protectora, y tuve que ponerme en plan gato con botas para que accediera a darme lo que, evidentemente, la funda estaba destinada a proteger…
Ifo, una vez más, me ha hecho unos regalos de navidad espectaculares. De momento sólo sé que tengo un iPhone que me tiene loquita y que me esperan dos regalos más. En comparación, los regalos que yo le he hecho a él son una mierda. Otra vez. Porque de nada sirve que a principios de diciembre pactemos “este año, nos gastamos poquito, eh?”, que va a dar igual.
Sí, las navidades también tienen cosas buenas. Lo malo es todo lo que te exigen a cambio…
¡Ah, sí! Eh… Feliz Navidad, y eso… (uf! casi me olvido)
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Un cuento de Navidad real como la vida misma
He envuelto los regalos como buenamente he podido. En el centro comercial, en lugar de cinta adhesiva (vulgo: celo), nos han dejado unas pegatinas que dicen “Felicidades”, con previsible resultado.
Salgo del centro comercial abriéndome paso a codazos entre la marea de gente que ha decidido que precisamente hoy es un buen día para hacer sus compras de Navidad de última hora.
En la calle está lloviendo. Aunque intento esquivar los charcos, llevo ya los tejanos empapados hasta las rodillas, y la lavadora sigue en huelga.
En una mano llevo las bolsas con los regalos, que pesan un montón. En la otra mano llevo el paraguas. En el hombro izquierdo, sujeto con la oreja, el móvil. La tarjeta del metro, entre los dientes. Y alrededor del cuello aunque paradójicamente arrastrando por el suelo, la bufanda. Intento entrar en el metro como puedo. Ifo me va diciendo por el móvil que tenga cuidado, que tiene miedo de que me olvide algún regalo en el vagón, con lo despistada que soy. Yo me cago en su estampa varios pares de veces.
Llego al curro empapada, sudorosa y sin haber comido aún. La paga extra es ya tan solo un leve recuerdo. Nos hemos gastado solo en el regalo de su hermana lo mismo que en toda mi familia, y aún me ha puesto mala cara porque el regalo de mi madre le parecía muy caro.
¿Y aún me preguntáis por qué odio la Navidad?
Lo único que va a compensar los sofocos de hoy será cuando llegue a casa y abra sus regalos. Porque sé que no podré esperar hasta mañana y por eso (y no por nada más, eh?!) he tenido que esperar hasta el último momento para comprarlos. Espero que le gusten. Solo por ver su sonrisa y sus ojillos ilusionados, habrá merecido la pena. Ahora que como me diga que no le gusta lo que le he comprado, alguien se va a tragar sus regalos con caja y todo!





















