¡Ay, diox! ¡¿En qué me estoy convirtiendo?! Ifo me lo dice a veces: o me replanteo eso del feminismo militante, o más me vale ir cambiando de gustos literarios, porque no son compatibles y a este paso voy a acabar mal de la cabeza…
Ayer tuvimos cita con el gine, básicamente para recoger los resultados de la última citología (todo bien), informarle de que ya llevo tres semanas tomando el suplemento de ácido fólico que me recetó, y resolver algunas dudas, entre ellas algunas relacionadas con el diagnóstico prenatal.
Ya os comenté que me empezaba a sentir algo rarilla últimamente, y la opinión generalizada de las que habéis pasado por un embarazo recientemente es que es demasiado pronto para notar ningún síntoma, y que lo más probable es que sea de tipo psicosomático por las mismas ganas que tengo de quedarme embarazada, y seguro que tenéis razón. Aún así, como hasta final de mes no me tiene que venir la regla, y aún entonces es conveniente esperar una semana más para estar segura, es demasido pronto para empezar a agobiarse: hasta dentro de dos semanas por lo menos, si no me ha venido la regla antes, no tendré que hacerme el primer test de embarazo, así que pensar en el tema a estas alturas es ridículo.
Lo que sí tengo claro es el asunto del diagnóstico prenatal. Por suerte, el seguro que hemos contratado con Sanitas nos cubre tanto la biopsia de corion como la amniocentesis para detectar posibles anomalías genéticas, lo cual es una suerte porque, aunque la segunda prueba al menos la hacen en la seguridad social, tengo entendido que suelen retrasarse bastante en dar los resultados, y en el privado cuesta alrededor de unos 800 euros. Una pasta, vamos. Además, la amniocentesis se hace entre las 15a y las 18a semana de embarazo, y tardan un mes en darte los resultados (en la clínica privada, que en la pública aún tardan más), por lo que entre una cosa y otra, te plantas en mitad del embarazo sin tener la garantía de que el bebé vendrá sano o con algún tipo de anomalía genética como por ejemplo síndrome de Down. En cambio, la biopsia de corion es una prueba que se realiza antes, entre la 10a y la 14a semana de embarazo, y los resultados se obtienen en 48 horas. Y claro, no es lo mismo que te digan que el bebé tiene una malformación congénita o un defecto genético cuando todavía ni siquiera le has dicho a nadie que estás embarazada (ya que hasta el 3er mes no se recomienda anunciarlo, dado el elevado riesgo de aborto que existe en los primeros meses), que enterarte cuando ya toda la familia y amigos lo saben, se te nota la tripita, incluso le has empezado a comprar ropita… No, estoy segura de que es mucho más duro cuanto más tarde te enteres.
La amniocentesis se practica con la ayuda de un ultrasonido, y consiste en introdcuir una aguja delgada y hueca por el abdomen y el útero para extraer una muestra del líquido amniótico. Y la biopsia de corion te la realizan mediante una punción a través del cuello uterino o del abdomen. Ambas son pruebas bastante invasivas, más la segunda que la primera, y además conllevan un cierto riesgo de aborto (nuevamente, más la segunda que la primera).
Así que, visto lo visto, me decanto por la biopsia de corion, a pesar de que a Ifo le da bastante miedo por el riesgo de aborto que conlleva. Pero pasar por la ansiedad de estar hasta la mitad del embarazo sin saber si tu bebé viene bien o no, creo que es aún más peligroso, ya que los bebés son como una esponja y pueden sentir la ansiedad de la madre. Yo lo tengo claro: quiero un diagnóstico prenatal lo más precoz posible, cuanto antes mejor.
Y vosotras, chicas, ¿os hicísteis algún tipo de diagnóstico prenatal? ¿Por la seguridad social o por alguna clínica privada? ¿Cómo fue la experiencia? Gracias a todas por compartir vuestras vivencias: son de gran ayuda.
Ya llevamos un tiempo pensando en nombres de bebés, de hecho antes incluso de decidirnos a tener uno propio. En un primer momento, como hablamos de tener dos hijos, acordar el nombre del segundo fue lo más fácil: si teníamos dos niñas, la segunda se llamaría Laura, como su hermana; y si teníamos dos niños, el segundo se llamaría David, como mi hermano.
Pero ahora que nos hemos metido en faena y hablamos de realidades y no de posibilidades, Ifo ha llegado a la conclusión de que mejor un solo hijo y bien cuidado y atendido, que dos con carencias. Yo sigo prefiriendo dos, y a ser posible que se lleven poco tiempo entre ellos, pero después de tener el primero ya hablaremos.
Así que ahora estamos pensando en nombres para el bebé. Hemos acordado que si es niña, le pondría yo el nombre, y si es niño se lo pondrá él. A mí me gustan nombres que no estén demasiado sobados, como Leire, Nerea, Arantza o Júlia (en su versión catalana, pronunciado como SYúlia). Ariadna también me gusta mucho, pero prefiero ponerle a mis hijos un nombre que mis abuelos puedan pronunciar.
Él, en cambio, me sorprendió el domingo con el nombre que había decidido, porque hasta ahora teníamos claro que si es niño se llamaría Marc. Ha cambiado de idea, o quizá era la idea que tenía desde el principio, no lo sé. El caso es que me ha dicho que si tenemos un niño, le gustaría llamarle David. Y a pesar de la teoría de mi madre de que todos los David son muy traviesos de pequeñajos, a mí me gusta la idea.
Así que todavía no está concebido (creo, a final de mes sabremos si ya estamos embarazados o tendremos que seguir esperando), pero ya tenemos casi casi casi decidido el nombre. Si es niño, está claro que se llamará David (salvo que Ifo cambie de idea), y si es niña me debato entre Júlia (aunque a mi madre no le guste nada el nombre) y Nerea (que a mí cada vez me parece más soso).
Ayer Ifo y yo estuvimos hablando sobre infidelidades, en realidad sin acabar de llegar a ninguna conclusión concreta (obviamente, no tenemos las respuestas puesto que ni él ni yo manejamos ninguna encuesta sociológica al respecto). Nos preguntábamos quien es más infiel, si los hombres o las mujeres.
He preparado un pequeño cuestionario anónimo (10 preguntas súper-rápidas) a modo de juego, donde podréis exponer vuestras respuestas sobre el tema, a ver qué os parece.
Por supuesto, cada pareja es un caso y cada persona es un mundo, y aquí hoy no pretendo generalizar ni mucho menos, pero en mi opinión, todavía hoy en día, en pleno siglo XXI, son más infieles los hombres. Entre otras muchas cosas por una cuestión de oportunidades: desgraciadamente, todavía somos mayoritariamente las mujeres quienes nos encargamos de la casa y de los hijos, además de la jornada laboral normal. No hay más que ver las horas que le dedicamos a las tareas del hogar hombres y mujeres: ellos, una media de 2 horas semanales (!!!!!), y nosotras una media de 8. Y a eso hay que sumarle el cuidado de los niños, que de eso no hablaba el estudio anterior… Vamos, que una mujer trabajadora, con marido a su cargo e hipotéticos hijos, no tiene mucho tiempo que digamos para andar pensando en amantes. En cambio, en mi opinión, los hombres tienen más tiempo y por tanto mayores posibilidades para ser infieles, debido a los roles de género que todavía arrastramos en nuestra sociedad.
Más aún, creo que tanto entre hombres como entre las mujeres, llegados a cierta edad, la autoestima empieza a caer en picado, ya no nos vemos como cuando éramos jóvenes, hemos perdido lustre… Supongo que debe ser hacia la típica depresión de los 40 en ellos, y en nosotras alrededor de los 30. Y cuando se acerca peligrosamente esa fecha, el hecho de sentirnos atractivas/os para el sexo opuesto se convierte en una prioridad mucho más alta de lo que lo había sido unos años antes. Y ahí pisamos terreno peligroso. Sin embargo, cuando más tiempo pasa desde que una relación se consolida, más peligrosa creo yo que es la posibilidad de ser infiel, pues factores como la monotonía, el aburrimiento, las diversas crisis de pareja, etc. hacen que los especímenes de nuestro alrededor sean mucho más atractivos a nuestros ojos que lo que tenemos en casa. Es por esto que creo que a los 40 es más fácil ser infiel que a los 30, y por eso creo que los hombres son potencialmente infieles con mayor frecuencia que las mujeres.
Más aún, cuando la mujer ronda los 30-35 o incluso los 40, tiende a replegarse en sí misma, utilizar cremas anticelulíticas, antiarrugas y anti-edad en general que (lamento decirlo, chicas) para nuestra desgracia colectiva, no obran milagros. Sin embargo, cuando el hombre ronda los 40, el hecho de que _todavía_ resulte atractivo para las féminas de su alrededor, y cuanto más jóvenes mejor, se convierte en un elemento que le sube la autoestima como no podría hacerlo nada más.Y ahí es fácil caer en la tentación.
En cambio, la teoría de Ifo se resume básicamente en dos puntos:
- Si una mujer quiere sexo, tiene a cualquier hombre a tiro, solo tiene que proponerlo y caerá a sus pies babeando.
- Las mujeres tienden a ocultar mejor las infidelidades. Si una mujer le pone los cuernos a su pareja y no quiere que este se entere, el hombre no se entará nunca.
¿Y vosotras qué pensáis? ¿Son más infieles ellos o nosotras? ¿Quien tiene más posibilidades de poner los cuernos, y quien lo hace con más frecuencia? He preparado un pequeño cuestionario para tratar de sistematizar vuestras respuestas y vuestras opiniones, así que si queréis participar (es completamente anónimo, por supuesto) podría ser interesante, y una vez que tengamos un número significativo de respuestas expondré en el blog los resultados.
Y si quieres que las personas que leen tu blog también participen, puedes enlazar al cuestionario utilizando la siguiente dirección: http://www.polldaddy.com/s/AAD0DF73B976EA2C/
¡Y cuantas más personas colaboren, mejor!
¿Cómo se consuela a una persona a la que sus “amigos” han dejado tirado como una colilla en una ocasión importante?
¿Qué palabras de ánimo puedes pronunciar, cuando sabes que le han dejado colgado y solo, precisamente cuando más deseaba tenerles a su lado?
Soy consciente de que no hay palabras de consuelo que puedan aliviar su dolor, y que probablemente nunca les perdonará que le hagan esto.
Ahora está deprimido, reafirmado en su creencia de que todas las personas del mundo son egoístas, mentirosas y traicioneras por definición hasta que no se demuestre lo contrario. ¿Y cómo le sacas de ahí, cuando se la acaban de jugar bien jugada? Imposible.
¿Alguien conoce las palabras mágicas, las palabras de aliento que puedan sacarle de esa desilusión y tristeza en la que se haya sumido? Porque a mí solo se me ocurren unas pocas palabras, y son más de rabia que de aliento:
No sé qué clase de maldición nos habrán echado entre murcianos, valencianos y aragoneses, pero el caso es que llevamos mes y medio, y estamos ya en pleno junio, y no para de llover. Parece que nos la han querido jugar pero bien, en plan
¿No queríais agua? ¡Pues toma agua!
Mamones… El caso es que este sábado tengo la despedida de soltera en la playa, y si lo del boy ya me ponía mal cuerpo, que se pase toda la noche lloviendo como en los últimos 5 ó 6 fines de semana, todavía me fastidia más. Y que llueva el día de mi boda, algo que a estas alturas ya no descarto a pesar de que me caso el 28 de junio, no me hace ni puñetera gracia. Por no hablar de lo que me molesta tener que poner para lavar un pantalón diario, porque llevo los bajos de los pantalones siempre mojados y llenos de barro; o el no haber podido estrenar todavía el balancín que compramos para el patio, y que necesitamos 4 personas y dos tardes para montarlo… pero eso es otro tema.
Así que he leído por ahí, entre las muchas supersticiones relacionadas con el matrimonio y la boda, que si le llevas un cesto de huevos a las monjas Clarisas, no lloverá el día de tu boda. No me preguntéis qué relación tienen los huevos con la lluvia, ni si la culpa de lo del trasvase del Ebro la tienen las monjas Clarisas (yo creo que están en el ajo, va a ser que la culpa de la sequía la tienen los matrimonios católicos y el que a estas señoras les sobren huevos, con perdón).
El caso es que le he dicho a Ifo que, ya que estamos puestos, ¿por qué no hacemos el folclore completo, y aprovechando la racha lluviosa no les llevamos una docena de huevos a estas simpáticas monjitas, que parece que son aficionadas a la repostería? Y se ha descojonado de la risa, claro. No se podía creer que yo le estuviera diciendo eso.
No se trata de superstición, por supuesto no creo que los huevos de unas monjas tengan poder para generar una sequía de tal magnitud que haya que montar una tubería tan grande que nos ponga a media España en contra. Ni siquiera que tengan poder para que el día de mi boda no llueva. Pero ya que nos casamos por la Iglesia, vamos a hacer la gracia completa, que hay que respetar las tradiciones, ¿no? Ya no nos va de ahí, y encima nos parece un motivo simpático, a los dos nos hace gracia, así que ¿por qué no?
Ahora la duda es ¿dónde hay un convento de monjas Clarisas cerca de Barcelona? ¿Alguien tiene idea?
Es curioso cómo la mente humana, con el tiempo, selecciona los recuerdos de aquéllo que hemos vivido y les da forma en función de vete a saber qué criterios. ¿No te ha pasado nunca eso de echar la vista atrás, recordar algún momento especial de tu vida, y llegar a la conclusión de que cuando lo viviste no lo sentiste de la misma forma en que ahora lo recuerdas?
Hace casi tres años, cuando mi ex me dejó, tenía una idea determinada de cómo habían sido nuestros casi 8 años de relación y cómo había sido la ruptura; tiempo después, cuando me enteré de todo lo que había ocurrido con la tarada de su novia y todas las movidas que tuvimos, empecé a ver mi pasada relación con él bajo un prisma muy diferente, y cambió la perspectiva sobre la manera en que me había dejado y cómo habíamos quedado desde entonces (empezar a descubrir mentiras y más mentiras hacen que te plantees muchas cosas de tu vida, y que te surjan dudas inevitablemente). Hoy, en cambio, veo todo aquéllo de una forma muy diferente, no solo por todas las cosas de las que me he ido enterando con posterioridad, sino también por el hecho de poder pensar fríamente en lo que ocurrió, y poderlo mirar de forma desapasionada siempre aporta nuevos puntos de vista que en caliente una es incapaz de abordar.
Por no hablar de la “memoria selectiva”, es decir, quedarte con una parte de lo que realmente pasó y olvidar el resto, que pueden ser incluso detalles importantes pero que por algún motivo tu mente bloquea. A veces Ifo me pregunta por cosas de mi anterior relación, que yo misma le conté en su momento, y que ahora ya no recuerdo. A veces incluso se me queda cara de tonta, preguntándole
¿En serio te conté yo eso? pues la verdad es que no me acuerdo…
Queda fatal, no me extrañaría que el pobre mío pensara que o bien le mentí cuando se lo conté, o bien le estoy mintiendo ahora cuando me pregunta, pero lo cierto es que hay cosas que he olvidado completamente. Sobre todo las que se refieren a los malos momentos. Si hago un esfuerzo, puedo revivir el rechazo y la soledad, incluso cuando estábamos juntos y se suponía que todo iba bien… pero si no me paro a pensar en profundidad, la sensación que me ha quedado y el recuerdo que más persiste de la relación que tuve con mi anterior novio, es la de un aburrimiento tremendo.
Sin embargo, según tenga mi estado de ánimo, puede pasar que todas las ideas que tenía tan claras se desmoronen y empiece a pensar en explicaciones “alternativas”. Claro que ayudaría que mi ex me hubiera dado una explicación clara de por qué me dejó, pero como es tan mierda que es incapaz de hablar claro (y no solo por su dificultad para vocalizar, que debería haber sido estudiada por algún logopeda hace mucho tiempo), pues es lógico que ante el desconocimiento de los motivos auténticos y la gran cantidad de tópicos que me tocó aguantar, mis especulaciones se disparen.
Y hace unos días tuve un bajón monumental, provocado probablemente por el síndrome premenstrual más las dudas y los nervios pre-boda habituales, más un bajoncillo momentáneo… agítese bien, y tienes un cóctel corrosivo. Me dio por pensar que mi ex me había dejado por borde, porque ya no me aguantaba más, y que antes o después con Ifo me pasaría lo mismo pero peor, porque la situación sería mucho más grave si hablamos de un divorcio, y más con hijos de por medio, y también porque Ifo es el hombre de mi vida (y en cambio con mi ex me aburría como una seta, solo que eso no se me ocurrió pensarlo en ese momento de bajón).
Así que en pleno bajón estaba yo, llorando como una Magdalena, con la autoestima en paradero desconocido y muerta de miedo porque Ifo me dejara dentro de unos años, aburrido de mí y de mis tonterías. Suerte que este tipo de bajones duran poco, pero mientras duran es horroroso.
Ifo me ha confesado que él también tiene dudas, pero ¿y quien no las tiene, antes de dar un paso tan importante en nuestras vidas?
Lo que sí tenemos muy claro los dos es que nos hace una ilusión tremenda dar este paso juntos, los dos estamos deseando ponernos el uno al otro el anillo en el dedo ante el altar y decirnos el Sí, Quiero. De hecho, cada uno ha escrito sus votos personalmente y los leeremos el día de la boda. ¡Me muero de ganas!
Chicas, apuntad. La obsesión con el sexo es una característica básica del friki estándar. “Y de todos los tíos” podréis alegar. Compañera, si dices eso es que nunca has salido con un friki. En su defensa hay que decir que, según las encuestas realizadas entre las frikinovias, suelen ser muy imaginativos (y eso es bueeeeno). El frikiconsejo de hoy: Si no se te ocurre ningún regalo, opta por el sexo. Nunca falla.
¡Juas! Para friky, mi niño, y sobre el sexo, ¡lo ha clavao! Así que he pensado en regalarle un antipico de nuestra Noche de Bodas, y así mato varios pájaros de un tiro: aniversario y regalo de pedida La única pega es que va a tener que esperar un día o dos al menos, porque después de lo de este fin de semana, tengo el chichi estresao
El caso es que da igual la cancioncilla: lo importante es que parece que nos hemos puesto todas de acuerdo para salir de convención, conferencia nacional, o como quieras llamarlo, este finde. A Toxcatl y a Ada también las mandan de convención fuera de su ciudad precisamente este fin de semana. Y yo voy a estar en la organización de un evento multitudinario pero restringido (ya sabéis: arreglao pero informal) este fin de semana en Girona. Desde luego, tendría su gracia pero sería muuuuuyyyy fueeeerte que nos encontráramos las tres en Girona entre tanto palomo encorbatado.
Vosotras jugáis con ventaja, jodías, porque habéis visto fotos mías recientes pero yo no he visto fotos vuestras, y porque además yo estaré en acreditaciones, por lo que todo quisqui tendrá que pasar por delante de donde yo estaré antes de poder acceder, pero habrá más gente conmigo por lo que yo no podré ver a todo el mundo, pero sí probablemente me vea todo el mundo a mí. Si coincidimos en la misma convención, dadme un toque, chicas, sería la releche.
En cuanto a lo demás, arrastro un cansancio tremendo estos días. Llevo unas semanas de agotamiento extremo, mucho stress en el curro, precisamente se nos echa encima la organización de esta conferencia que nos ha traído a todos de culo y un proyecto laboral que nos va a tener hasta las cejas hasta mediados de enero como poco (y eso, si todo va bien). Además, este es ya el tercer fin de semana que me toca trabajar, el sábado pasado además nos fuimos a la feria de Bodas y Bodas y nos pasamos toda la tarde allí de un stand a otro, el finde que viene también me toca trabajar; he estado saliendo el curro a las tantas, ayer además tuve formación en Sant Quirze con una manada de adolescentes hiperactivos, y después ejecutiva en la agrupación hasta casi las 12 de la noche… ¡Salvar el mundo es agotador!
En fin, que estoy para el arrastre y la fiesta no ha hecho más que empezar, la casa está hecha una pocilga y si me descuido no nos queda ropa limpia que ponernos ni comida no-intoxicable en la nevera que llevarnos a la boca. Un drama. Si sigo a este ritmo, voy a palmar sin darme cuenta.
Y lo peor es que aún no estamos casados y ya me siento una mala esposa por no tenerle las camisas limpias, los calcetines emparejados, la cena preparada y coserle los botones cuando me lo pide. Cuando ayer me dijo que le había llevado unas camisas a su abuela para que le cosiera un botón a cada una, creo que le habría ahogado con las mangas. Me sentí humillada y derrotada. Asqueada de mí misma como mujer por no haber sabido cumplir, y asqueada de mí misma como feminista por creer que cumplir era mi obligación. Cuando me dijo que no quería que nuestros hijos tuvieran una madre ausente, ya me acabé de hundir en la misera de mi condición de mujer, esposa, futura madre y trabajadora.
Él es un pequeño desastre, un terremoto que por donde pasa deja huella, y encima está todavía muy enmadrado, su madre se lo ha hecho TODO toda su vida y él, aunque está poniendo de su parte todo lo que puede (está aprendiendo a cocinar, y la limpieza de la cocina en general la tiene bastante controlada), aún tiene mucho que aprender en cuanto a convivencia y vida independiente. Básicamente, que la ropa no tiene patitas para irse sola a la lavadora, y que si uno no pone de su parte para no ir tirándolo todo, luego no se nos amontona… Y esas cosas. Pero me culpo a mí misma por no estar disponible cuando la casa me necesita (¡ojo! no él: la casa, que está hecha un desastre), por no tener las energías suficientes de ponerme a recojer cuando llego del trabajo, por no llegar a tenerlo todo bajo control, por mi falta de energías…
Quedamos en que nos repartiríamos las tareas del hogar entre los dos, pero ahora veo que lo que eso quería decir es que nos pondríamos los dos a la vez a hacer las tareas del hogar, y si he llegado a casa a las 11 de la noche y él lleva allí desde las 7, yo esperaría que hubiera hecho algo, y él no se ve capaz de ponerse solo, le supera y necesita que me ponga con él para que no se le haga tan pesado. Total, que si yo no tengo energías, las cosas en mi casa no se hacen, porque tenemos que hacer las tareas del hogar los dos juntos. Debí leer la letra pequeña antes de firmar ese contrato.
A veces me odio a mí misma por ser una femenista recalcitrante y a la vez sentirme presa de estos convencionalismos sociales que me provocan sentirme fatal por no ser una buena esposa como se esperaría de mí. Malditas contradicciones. Maldita incoherencia. Maldita sociedad y malditos estereotipos interiorizados que me encadenan. Maldita hipocresía la mía.
Hace unos días, Milongas comentaba en su blog que la sinceridad está sobrevalorada. Yo empiezo a pensar que ser espontánea no es tan divertido como lo pintan… En ocasiones puedes hacer daño a la persona que amas por parlotear sin tener en cuenta cómo entenderá tus palabras, por dar por sobre-entendidas cosas sobre las que todavía tiene dudas, por no molestarme en elaborar aunque sólo sea un poquito la forma de decir las cosas…
Y es que tengo que admitir que tengo cierta tendencia (muy marcada) a decir las cosas tal y como me vienen a la cabeza, sin pararme a pensar en si la persona que me está escuchando entenderá realmente lo que quiero decir y sin preocuparme lo más mínimo por organizar mis pensamientos y prensentarlos en forma de ideas ordenadas y mínimamente coherentes. ¿El resultado? Que digo más tonterías de las que me gustaría, hago daño sin pretenderlo y genero malentendidos que serían totalmente innecesarios si me parara un momento a pensar lo que voy a decir antes de soltarlo sin más.
Con demasiada frecuencia no me paro a pensar en las consecuencias de mis palabras, y últimamente me estoy dando cuenta de que cuando la persona con la que hablo está emocionalmente implicada, mi espontaneidad impenitente puede tener consecuencias desastrosas: desde malentendidos que generan situaciones desagradables hasta auténticos cañonazos a la altura del corazón.
Decir “soy así ” ya no sirve. De hecho, nunca debería haber servido. No es una excusa válida. Cuando haces daño a alguien, aunque sea de forma inconsciente, y podías haberlo evitado, no valen excusas. Durante un segundo, un breve segundo, llegué a plantearme que expresarme en un idioma que no es el mío (es así, lo siento, y es algo que no va a cambiar) podría ser un handicap para hacerme entender. Excusas. No es ése el motivo. El único motivo válido es que soy una bocazas, y no me preocupo como debería de cómo sentarán mis palabras, o cómo serán entendidas. Más me vale hacérmelo mirar o no me irá nada bien.
Por norma general, cuando digo algo es porque tengo una imagen muy clara en mi cabeza de aquéllo a lo que me estoy refiriendo. Pero la persona que me escucha no tiene por qué tener necesariamente esa misma imagen, ni tiene por qué saber de qué estoy hablando si no se lo explico. Y si no lo explico, y doy por hecho que quien me escucha tiene tan claro como yo de lo que estamos hablando, tenemos el malentendido cociéndose a fuego lento.
Él apadrinó una frase que me viene que ni pintada para estos casos: “En mi cabeza sonaba mucho mejor “. Y, sin embargo, no me puedo aferrar a ella cuando la cago por idiota.
cuando un@ se calla cosas, al final acaban saliendo en el momento más inoportuno. Mejor encontrar el momento para hablar y contarlo todo, con calma y escogiendo muy bien las palabras para no hacer daño, pero siempre, siempre, hay que hablar, no callar, porque a la larga acaba haciendo un mal mucho mayor.
Bueno, pues ya va siendo hora de que me aplique a mí misma mis propias recomendaciones.
Y añado: no sólo voy a tener que controlar cómo digo las cosas, sino también qué cosas digo. Y es que hace falta ser muy imbécil para no darse cuenta, después de un mes, del daño que hacen ciertos comentarios sobre mi pasado. Y para imbécil, pero imbécil de verdad, Pimkie.
Tenemos diferentes formas de ver las cosas, eso es incuestionable. A pesar de los desengaños que he sufrido, yo todavía no he perdido la esperanza en el género humano, ni quiero perderla aunque esté equivocada, aunque me lleve una decepción tras otra. Esos momentos de felicidad entre chasco y chasco no me los podrán quitar. Y esta diferente manera de entender el mundo hace que en ocasiones nos cueste comprender la manera de actuar del otro. Pero que nos cueste entender su forma de pensar y de actuar no significa que tengamos que hacernos daño mútuamente, sino todo lo contrario: debería movernos a actuar / hablar con mucho más cuidado.
Y yo voy a poner todo lo que esté en mi mano, estoy decidida a cambiar todo aquéllo te hace daño sin darme cuenta.
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