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A cualquier cosa Ifo le llama situación de crisis… En fin, os cuento: Nos hemos comprado una nevera y un lavavajillas nuevos, la primera porque la vieja estaba a punto de cascar, hacía unas cantidades de hielo espectaculares y me congelaba la comida en vez de simplemente enfriarla, un desastre; y el segundo, porque no resistió la primera mudanza, del piso de mi ex que se quedó mi ex por toda la cara a mi pisito de soltera, lo último que lavó fue la batería de cocina y la cristalería que mi abuela me regaló con mi “ajuar” (lo que me plantea interesantes comparaciones que ahora no me voy a molestar en exponer). Ya tengo lavavajillas nuevo, Querida Enemiga ya no me da envidia.
Antes
 
Después
 
Aparte de que la nevera nueva es un palmo más baja que el hueco que tenemos en la cocina, lo cual me ha provocado el primer disgusto del día, obviamente hemos tenido que sacar toda la comida de la nevera y del congelador del frigorífico viejo. Además, hemos tenido que esperar tres horas antes de poderlo enchufar y poner en marcha, por aquéllo de no sé qué del gas al venir tumbada. El caso es que, entre una cosa y otra, hemos tenido la cocina empantanada todo el día, y mal que bien nos las hemos apañado para cocinar sopa de pera y pato a la naranja (que dirás, y con la cocina patas arriba, ¿no podías haber cocinado un huevo frito con patatas? ¡Pues no! Puesto a liarla, o se hace a lo grande o no se hace). Una vez puesta en marcha (a eso de las 3 y pico de la tarde), como es obvio, no se ha enfriado de repente sino que necesita unas cuantas horas para que el interior se ponga a la temperatura adecuada.
El resultado de todo lo anterior es que todo lo que teníamos en el congelador y que no cabía en el fregadero se ha descongelado a lo loco (con 30º a la sombra, tú me dirás) y ha empezado a soltar agua a chorro sobre la encimera de la cocina. El problema es que entre las patatas fritas, las varitas de merluza Capitán Pescanova y las pechugas de pollo congeladas habían también dos botes de helado de vainilla y nueces de macadamia, tipo Häagen Dazs pero del Mercadona. Y claro, después de tantas horas cociéndose por el calor, uno de los helados deshizo el cartón con el que está hecho el bote, y empezó a pringar de vainilla todo lo que encontró a su paso.
Para solucionar el desaguisado, le pedí a Ifo que me pasara un vaso lo más rápido que pudiera mientras con una mano mantenía en alto y boca abajo el bote para evitar que siguiera manchando, y con la otra intentaba limpiar el estropicio. Por el agujerito que el líquido hizo en el bote traspasé el helado derretido al vaso, se lo pasé Ifo y le pedí otro más para poner el resto del helado. Cuando me giro para ver por qué tardaba tanto en pasarme otro vaso, ¡lo pillo vaciando todo el helado por el fregadero! Para matarlo. Y encima me dice, todo ofendido:
- ¡¿Y qué querías que hiciera?!
- ¡Pues comértelo, hijo mío! O, en su defecto, dejarlo para que me lo coma yo…
- ¡Ay! ¿Qué quieres que haga? He reaccionado como he podido: estábamos en una situación de crisis…
lol Pa mear y no echar gota…
Lo que yo te diga: a cualquier cosa Ifo le llama situación de crisis… Luego se mosquea si le digo que se ahoga en un vaso de agua. La buena noticia es que al menos he podido salvar la mitad del helado 
En esta entrada hablo de: cabreo, convivencia, fotos, idiotas, Ifoxe, matrimonio, piso
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Vivimos en una comunidad de vecinos que está completamente cerrada a cal y canto del exterior, a la que no se puede acceder si no es con llave o picando a algún vecino para que abra, y aún así es posible que la puerta que comunica la escalera con el interior de la comunidad (la zona común, donde están la piscina, la zona ajardinada, el parque infantil y demás) también esté cerrada con llave.
Y lo que es peor: una vez dentro, en la zona comunitaria, no hay forma de salir si no es con llave, porque en los portales interiores no hay ni portero automático ni maneta en las puertas, así que o tienes suerte y te encuentras alguna abierta, o no sales de ahí dentro si no es con llave o bien pegando cuatro gritos y que algún alma caritativa se digne a salir de casa y abrirte desde dentro del portal. Además, las viviendas tienen vídeo portero, por lo que podemos ver quien intenta colarse con la típica cantinela de “correo comercial“.
 
Pues con todo y con eso, ayer a medio día llamaron a la puerta de mi casa dos policías urbanos. Al parecer, el presidente de la escalera había llamado a la policía para denunciar que varios rumanos se habían colado y se estaban bañando en la piscina.
De entrada, una se queda patidifusa
¿Cómo se han podido colar?
Abrimos la puerta de acceso a la zona comunitaria a los policías, y yo me asomo a ver si podía enterarme de algo, para el disgusto de Ifo. Solo consigo ver a los urbanos hablando con tres o cuatro chicos, que están sentados en uno de los bancos y con unas bolsas de deporte a sus pies. Muy discretos no parece que son, los chicos, por cierto.
Vuelvo a meterme en casa, decepcionada por la poca información que he podido obtener (si por eso yo prefería un ático con terraza en vez de un bajo con patio… . Al poco rato vuelve a llamar a nuestro timbre la pareja de urbanos, para tranquilizarnos: no se trataba de rumanos, sino de amigos de uno de los vecinos.
¿Perdón? Ahora sí que lo flipo.
Está bien ser precavidos, pero me pregunto: ¿el presidente de nuestra escalera ha llamado a la policía porque los amigos de un vecino de otra escalera (junto con el propio vecino, imagino) se estaban bañando en la piscina? ¿Pero esto que es? Evidentemente que cada vecino tiene derecho a que sus invitados disfruten de la piscina en su compañía (en cambio, el gimnasio y la sauna son instalaciones que las visitas tienen vetadas), de hecho mi familia y mis amigos han venido a casa un montón de veces y están hartos de bañarse en la piscina (que esa es otra: mi madre no hace más que decirles a _sus_ amigas que, si están aburridas, como _yo_ estoy de vacaciones, que se vengan a mi casa a bañarse en la piscina… tengo que tener una seria conversación con ella, está claro).
Así que me imagino la cara de gilipollas, y el consiguiente cabreo, del vecino y sus amigos al enterarse de que los han confundido con rumanos-jetas que se habían colado en la urbanización por todo el morro. Vamos, me pasa a mí y lo más probable es que pillara por banda a ese presidente de escalera y tuviera con él unas palabritas…
Por no hablar del racismo implícito en toda la escena: ¿cómo coño sabe el presidente que se trata de rumanos? Es evidente que no ha hablado con los chicos. Y no me digáis que por las pintas, porque estaban en bañador en la piscina… ¿Entonces? Que alguien me lo explique, porque no lo entiendo.
En esta entrada hablo de: cabreo, fotos, idiotas, mi madre, piso, Sociedad, vacaciones
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El sábado, mi hermano y mi cuñi vinieron a casa a comer, a lagartijear un rato en la piscina y a enseñarnos la pedazo de moto nueva que se ha comprado.
Para comer preparé unos macarrones a la boloñesa, que me salen de muerte. Y se me ocurrió la brillante idea de hacer unos huevos duros para acompañar, en el microondas. Normalmente pongo un solo huevo unos 5 minutos, y como esta vez puse dos, pues programé el microondas el doble de tiempo. Y me olvidé de los huevos mientras seguía cocinando.
Craso error. Todo. En general.
Los huevos duros explotaron cuando apenas quedaban unos segundos para que se acabara el tiempo marcado, con tanta fuerza que abrieron la puerta y mancharon la pared de enfrente de la cocina y la puerta cristalera de salida al patio. Una salvajada. Mi cuñada, que estaba cerca, en dos saltos y un grito se plantó el puerta de la cocina, en el otro extremo de donde estaba. Los huevos prácticamente se desintegraron, no quedó de ellos ni la cáscara, y toda la cocina se inundó de un pestazo a huevo podrido que tiraba de espaldas.
Media hora nos pasamos Ifo y yo limpiando trocitos de huevo desintegrado por toda la cocina.
Ahora el microondas no funciona. No calienta. Así que por la tontería de los huevos hervidos en el microondas, no nos va a quedar más remedio que ir al Media Markt (por cierto, ¡qué web más mala! aquí no hay ni diox que encuentre precios) a por un microondas nuevo, con la gracia que me hace: como si no tuviéramos ya miles de gastos con la boda inminente.
Por supuesto, el cachondeíto sobre los huevos va a durar una buena temporada… Ahora ya sabemos lo que pasa cuando metes los huevos en el microondas.
Queda abierta la veda. No seáis muy crueles.
Nota: mi drama personal con los microondas viene de lejos. Todavía recuerdo aquélla vez que intenté descongelar unos canelones, que… Bueno, en fin, mejor dejemos el tema.
Por cierto, sigo sin saber quien era la misteriosa señora besucona del coche oficial…
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Nos ha costado más de 3 meses y medio, pero ¡por fin! hemos conseguido recopilar toda la información necesaria para que nos paguen los 210 euros de ayuda al alquiler, llevarla al ayuntamiento y que nos digan que está todo correcto. Ifo me acaba de llamar para decirme que en el ayuntamiento le han dado el OK a toda la documentación, así que espero que entre dos semanas y un mes empecemos a cobrar ya la ayuda, que nos va a venir que ni llovida del cielo.
Y es que tiene tela toda la documentación que había que aportar, y cómo se complican la vida para cosas que son de lo más sencillitas.
En su momento, consultamos la web Vivienda Joven (www.viviendajoven.es), que por cierto ahora mismo no funciona y no sé por qué. Así que vamos a la web del Ministerio de Vivienda, www.mviv.es (por cierto, hecha con Joomla, un gestor de contenidos gratuito y libre, ¡sí señor!) y busco la referencia a la Renta Básica de Emancipación, pincho en el formulario de instrucciones correspondiente a Catalunya y… oops! Tampoco funciona. El enlace requerido no ha sido localizado en este servidor. Genial, vamos de mal en peor.
Os resumo los requisitos para optar a la ayuda de los 210€ para el alquiler:
En primer lugar, necesitábamos acreditar que tenemos una antigüedad laboral de mínimo 6 meses, así que lo lógico sería que nos pidieran las últimas 6 nóminas, ¿no? Pues no. Nos piden el certificado de vida laboral, que YA NO se puede ir a recoger a la Oficina de la Seguridad Social, solo puedes solicitarlo por correo, con lo que tardan una semana en entregártelo y además no tienen registrados los últimos cambios en el empadronamiento (de hecho, no tienen registrados ninguno), así que lo envían a casa de mis padres, y suerte que al menos lo envían allí, porque si llegan a tener registrada la dirección de cuando vivía con el impresentable de mi ex, los trámites se habrían retrasado un mes más por lo menos, al tener que hacer primero el cambio de domicilio (nos envían por correo una carta, la rellenamos, la enviamos por correo, y una vez que les llega y la tramitan, nos envían también por correo el certificado de vida laboral). Tanto rollo cuando simplemente pidiéndonos las 6 últimas nóminas lo hubiéramos tenido al momento.
Más requisitos tontos: nos piden también que certifiquemos que en el año de solicitar la ayuda (este año) no vamos a ganar más de 22.000 euros, que es tanto como pedirle a mi jefe que me jure por los pitufos que no me va a ascender ni a subirme el suelo, que me quitan la ayuda. Tela. Digo yo que con las 6 últimas nóminas ya saben lo que cobramos y si estamos por debajo o por encima del máximo, pero hacer futurología con lo que vamos a cobrar este año es la cosa más estúpida que me han preguntadop en la vida.
- Oiga usted, ¿me puede asegurar que durante todo este año no va a ganar más de 22.000 euros?
- Se lo juro por mi madre, señor funcionario. Vamos, es que si mi jefa me sube el sueldo, lo rechazo y todo, fíjese lo que le digo.
Alucinante. Así que tengo que pedirle a mi jefa que me haga un certificado de ingresos de este año. Y mi jefa me responde lo que cualquiera con dos dedos de frente vería:
- ¿Pero cómo te voy a certificar yo lo que vas a cobrar este año? ¿Y si te subo el sueldo? ¿Y si te despido? ¿Y si te largas? Un certificado tiene validez legal, es el reflejo de un compromiso adquirido…
No, si yo lo tengo claro, pero me parece que los que redactaron los requisitos para acceder a esta ayuda, no tanto… Vamos, que me hizo un papel informativo, que _no_ un certificado, diciendo que está previsto que este año cobre menos de 22.000 euros. Parece ser que con eso ha colado. Lo que yo te diga…
Pero la cosa no acaba aquí:
- Nos piden la referencia catastral del piso, para comprobar que no tenga más de 100 metros cuadrados, lo cual me parece lógico;
- nos obligan a tener domiciliado el recibo del alquiler, para evitar fraudes, supongo, lo cual también me parece lógico;
- nos piden nuestra cuenta corriente, donde tenemos domiciliado el recibo del alquiler, lo cual también me parece lógico…
Pero nos piden también ¡¡¡la cuenta corriente del propietario del piso, donde el banco le ingresa el dinero del alquiler!!! Dicen las instrucciones que para comprobar que el banco realmente ha hecho su trabajo (bueno, dicen que para comprobar que _efectivamente_ se le ha hecho el ingreso al propietario, lo que viene a ser lo mismo), pero digo yo que si el recibo está domiciliado, ¿a cuenta de qué tengo que llamar al propietario del piso y pedirle su cuenta bancaria? Mi casero es bastante enrollado, pero cualquier otro más susceptible (y hay muchos a los que les nombras a Hacienda y te sacan un manojo de ajos y una estaca de madera) hubiera mandado a hacer puñetas a los inquilinos que le pidan su cuenta corriente para dársela al Ministerio de Vivienda.
En fin, para tanta tontería y tanto papel, hemos necesitado tres meses y pico para reunir toda la documentación, cuando con las 6 últimas nóminas, un recibo del banco y el padrón municipal se habría solucionado el asunto. Ahora, a esperar que nos ingresen la ayuda.
En esta entrada hablo de: dinero, idiotas, piso, política, Sociedad, trabajo
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Como os comenté hace unos días, Ifo y Pimkie preparan su mudanza a la urbanización. Como soy una chica previsora, ya estoy empezando a tramitar todas las cuestiones administrativas para no encontrarnos con sorpresas desagradables y tenerlo todo resuelto cuando nos instalemos. Tenemos un mes por delante, porque el día 1 de octubre ya le habré dicho adios a mi apartamento de soltera.
Contratar una empresa de mudanzas, pedir cajas de cartón en las tiendas del barrio para empaquetar los cientos de libros que cabían en 40 metros cuadrados, cambiar de titular los suministros para ponerlos a nuestro nombre… Y con la Telefonía hemos topdado.
En primer lugar, llamo al 1004 de Telefónica para saber si puedo mantener el número de teléfono en la nueva dirección. Ya me estaba haciendo a la idea de que tendríamos que dar de baja el antiguo y dar de alta uno nuevo, así que llamo con tiempo, que me conozco yo como funcionan esta gente y sus listas de espera. Sin embargo, me dicen que no, que recientemente se ha hecho una prueba piloto que ha funcionado y puedo mantener el número de teléfono aunque me cambie de población, siempre que sea dentro de Catalunya. No tengo demasiado claro cómo funcionará esto de los prefijos ahora, y si puedo mantener el número de teléfono con prefijo de Barcelona si me voy a vivir a Tarragona, pero no me importa porque no es el caso. Así que puedo mantener mi número aunque me traslade de Terrassa a Castellar del Vallés. Fantástico. Nos mudamos un jueves, y el viernes (si Dior quiere y no pasa nada) tendré al técnico de Telefónica en nuestro nuevo piso conectándome con el mundo.
Ahora toca resolver el tema del ADSL: hablar con Ya.com, a ver si se enrollan tanto como los de Telefónica, aunque la verdad es que lo dudo bastante. Llamo al número de atención al cliente, como no un 902.902.902 (recalcitrantes son, cxñx), y después de 10 minutos de “en breves momentos le atenderemos“, me informan de que por un traslado de domicilio lo que corresponde es dar de baja el actual contrato y dar de alta uno nuevo. No sé por qué me da a mí que la cosa no va a ser tan fácil como suena. Para empezar, no me pueden ir dando el alta en este momento, porque es el mismo número de teléfono: primero tengo que tramitar la baja, y una vez encomendada a todos los santos cristianos, judíos y paganos, rezar mucho y portarme bien para que no tarden mucho en concedérmela. Como no puedo darme de alta (ni con ésta ni con ninguna otra compañía) hasta que no me hayan dado la baja primero, confío en que mi primogénito sepa lo que es Internet antes de su primera comunión, pero no las tengo todas conmigo.
Por supuesto, no me iban a resolver la baja y el alta del servicio en este mismo número de teléfono, eso sería ponerles las cosas un poco más fáciles al cliente, y no es la política de la compañía. Tengo que llamar al departamento de bajas en otro número de teléfono, esta vez al 902.902.886 (ya me empieza a dar mal rollo los números que elige esta gente), y me atiende la teleoperadora más borde de todas con las que me he topado en mi vida (acabó colgándome y dejándome con la palabra en la boca, la muy zxxxa). Me lo temía: para darme de baja tengo que enviar una carta (no me dice que tengo que enviarla certificada si no se lo digo yo, así que se va a joder que le voy a enviar un burofax certificado).
Yo, que soy una chica informada que conoce sus derechos y no le gusta que se los pisoteen, le digo que la ley para la protección del consumidor ya se ha publicado en el B.O.E y que si me dí de alta por teléfono, me puedo dar de alta por teléfono también. Y la teleoperadora borde me suelta que un cambio de domicilio no es una causa imputable al proveedor de Internet, y por lo tanto tengo que pasar por el aro. Mierxx, me ha pillado en fuera de juego, voy a tener que informarme sobre este tema porque no lo tengo del todo claro, y se va a enterar la tiparraca.
También tiene a bien la teleoperadora indicarme que si no incorporo toda la documentación que me piden en la carta, se van a pasar mi petición de baja por el arco del triunfo. Todo un detalle avisarme por anticipado. La documentación que tengo que aportar es la siguiente:
- Fotocopia de mi DNI
- Teléfono fijo al que está asociada la conexión ADSL
- Motivo por el que quiero solicitar la baja (esto solo si quiero, qué majos)
- Firma manuscrita (no vale un sello, ¡jó! yo que estaba deseando estrenar mi nuevo tampón para estampar mi firma…)
- Contrato de trabajo y las tres últimas nóminas
- La declaración de la renta del año pasado
- Partida de nacimiento
- Certificado de bautismo, también con la firma manuscrita del cura de mi pueblo
- Declaración notarial de autenticidad de la firma, tanto de la mía como la del señor cura
- Prueba de paternidad con confirmación de ADN de los que dicen que son mis padres (porque si en el DNI hay algún dato incorrecto, como por ejemplo donde dice “hija de“, pues no tramitan la baja, que esta gente son muy eficientes y quieren asegurarse de todo)
- Certificado de penales (¡uf! ¿constará en mi ficha policial lo de aquélla vez que…?)
Creo que lo tengo todo. Y la dirección a la que lo tengo que enviar es:
- Ya.com Internet Factory
- Apartado de Correos 1058
- Código Postal 28108
- Alcobendas, Madrid
Pero la cosa no acaba aquí, y es que encima, por la baja anticipada (porque no me dejan hacer el cambio de domicilio así por las buenas, ya que yo no quiero cambiarme de proveedor: solo cambiarme de casa) me van a cargar en mi cuenta 180€ de penalización por los equipos informáticos (básicamente, el router wi-fi que me enviaron), pero que si me porto bien y rezo cada noche el jesusito-de-mi-vida, alomojó me lo devuelven en la próxima factura. O también puedo dar la orden en el banco de que no paguen el recibo, y si no le pego fuego a la sede de la compañía (tengo vuestra dirección, me la habéis dado vosotros para haceros llegar la carta de baja, así que sé donde trabajais, no me provoquéis), igual no me meten en el registro de morosos. Tendré que ser una niña buena, para que los Reyes Magos me traigan una tele de plasma (mamá, sé que me lees), y para que Ya.com me den de baja sin ponerme muchas pegas y, a poder ser, este año.
Después de conseguir que me den de baja (cosa que no quiero: recordemos que solo me cambio de domicilio, no quiero cambiarme de proveedor de Internet), engañarlos para que crean que soy buena gente y me vuelvan a dar de alta tiene que ser un trámite relativamente sencillo: como 1 mes o así, si todo va bien. Ya veremos a ver cuánto tiempo estoy sin Internet y durante cuanto tiempo me marean hasta que tenga conexión en mi nueva casa.
Si me encontráis de malas pulgas (más de lo habitual, quizir), no me lo tengáis en cuenta: es que he vuelto a hablar con mi amiga la teleoperadora borde (algo que me dice que, en los próximos meses, nos vamos a hacer íntimas amigas).
Seguiremos informando.
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Desde el sábado pasado vivo sola. Me he mudado del Prat a Terrassa, y estoy en plena etapa Redecora tu vida. Desde que estoy buscando piso de alquiler (sí, tuve una fase ilusa en la que pensé que quizá podría comprarme un piso yo solita, pero las inmobiliarias se encargaron de hacerme bajar de la nuve) me estoy dando cuenta de lo complicado que está el sector inmobiliario, en el que el precio de la vivienda es sólo la punta del iceberg. Durante estas semanas en que he dejado las keli-finders sin dibujo en la suela me he visto en algunos momentos que podrían los pelos de punta. A saber:
- Coger el Segonamà y buscar piso de alquiler en Barcelona. Misión imposible: todo está copado por las “asociaciones de propietarios”, o lo que es lo mismo: oficinas que tienen el monopolio del mercado inmobiliario de alquiler en la Ciudad Condal, que te cobran por darte un listado de propietarios de pisos en alquiler con unas determinadas características, a los que tienes que llamar por tu cuenta; y cuando lo haces o bien el piso no reúne las características que decía el anuncio, o bien es el precio lo que no se corresponde (el consabido error de imprenta, ya se sabe…
, o bien está alquilado desde hace meses, o bien nadie conoce a la persona de contacto y aquí no se alquila ningún piso… Total: un timo.
- Descartada la opción del Segonamà, tiro de las inmobiliarias de la zona. Otra misión imposible: termino por descartar también esta opción, harta de que me respondan “Pues buena suerte” cuando les explico las características del piso que busco y el presupuesto que tengo. Llego a la conclusión de que ambas variables deben ser incompatibles y tengo que bajar el nivel de mis exigencias…
- Tras bajar el listón, me encuentro a mí misma visitando auténticos cuchitriles por 450€ al mes, en los que no me metería ni aunque me pagaran a mí.
- Descubro que en más ocasiones de las que me gustaría, “piso de una habitación” significa realmente “sofá-cama en la cocina-comedor”. Y algo que probablemente los que ya hayáis pasado por la experiencia de buscar piso ya sabíais pero que para mí ha sido todo un descubrimiento: “cocina americana” significa realmente “cocina en el comedor”. “Vistas panorámicas” significa que es, por lo menos, un cuarto sin ascensor. “Bombonera” es el adjetivo que utilizan las inmobiliarias cuando quieren decir “caja de cerillas”. “Ideal parejas” significa que está todo por hacer pero tenéis toda la vida por delante y mucho amor para hacerlas juntos. En Barcelona, “Casco antiguo” significa que el portal olerá cada mañana a meada de borracho, y si en toda la escalera encuentras a dos vecinos que hablen tu idioma te puedes dar con un canto en los dientes. Y así un largo etcétera.
- Decidido: tendré que buscar en las rodalías, en el extraradio de toda la vida, a ver si encuentro algo decente…
- Una anécdota que podría ser más bien una historia de terror es la vez en que fui a visitar un piso en Masquefa. Tenía sólo una vaga idea de dónde está Masquefa, cerca de Martorell, pensé. El anuncio decía que estaba bien comunicado, cerca de la Renfe y de los Ferrocarriles de la Generalitat; un piso de una habitación, estilo rústico, con piscina comunitaria en una finca con pocos vecinos. La realidad es que aquel piso era un auténtico horror. “Bien comunicado, cerca de la Renfe y de los ferrocarriles”, significaba a 20 minutos en coche. Piso de una habitación significaba que todo el piso estaba dentro de una sola habitación (cocina, comedor y habitación, todo en uno). “Finca con pocos vecinos y estilo rústico”, significaba realmente que era una casa de agricultor, perdida en mitad de la nada, reconvertida en viviendas. Mientras me enseñaba toda la masía, la dueña me iba diciendo “este vale 700 euros, aquel de allí 800 porque tiene jardín...” Cuando ví el jardín pensé, “¿jardín? La idea que yo tengo de un jardín es un lugar donde los niños pueden jugar, cosa que justifica que el piso sea más caro, ¿pero esto? Esto no es un jardín: ¡esto es un huertecillo para plantar marihuana!” Me enseñó dos pisos, a cual más pequeño, y encima la jefa al ver la cara de espanto que ponía servidora, todavía tuvo la desfachatez de decirme “¡Uy! Pues aquí vivía antes una pareja con una niña pequeña…” Y tan pequeña, señora: si el “piso” (entre comillas) es una caja de zapatos, espero que la niña pudiera dormir en una caja de cerillas… Y la piscina, ni os cuento: más que piscina era una charca. Y todo esto por el módico precio de 400 euros… Toda una ganga, oiga, me lo quitan de las manos.
Al final creo que he tenido suerte: he alquilado por 500 euros un piso que no tendrá más de 40 metros cuadrados, pero con cada cosa en su sitio: con una habitación, pero de verdad, una habitación; la cocina con sus paredes y su puerta; el cuarto de baño con una minibañera (suerte que soy pequeñita); un comedor bastante amplio, unas vistas panorámicas al polideportivo, al campo de fútbol del Terrassa y a la montaña de Sant Francesc que dejan entrar un sol que es una alegría… Es un piso prácticamente nuevo, en una finca de un año, con suelo de parket y cocina eléctrica, un cuarto pero con ascensor… Y 500 euros al mes de alquiler. Seamos sinceros: es caro, pero es lo que hay.
Pero el precio al mes es sólo un detalle más dentro de todos los gastos que existen para alquilar una vivienda: Aval bancario por x meses (normalmente 6, lo que significa que si el piso cuesta al mes 500 euros, tienes que tener el banco 3.000 euros bloqueados sin poder tocarlos), la fianza (2 meses por un piso equipado, un mes por un piso sin equipar, y llevamos ya 4.000 euros), el mes en curso (4.500), el mes para la inmobiliaria (ya llevamos 5.000) y en ocasiones 100 euros más para la formalización del contrato (5.100), más los gatos notariales y las comisiones bancarias para el aval (100 euros más). Total, que para alquilar un piso de 500€ al mes, necesitas disponer de 5.200 euros en efectivo que no necesites de forma inmediata, más el dinero suficiente para los gastos propios del mes. Todo esto, contando que no tengas que dar de alta los suministros, porque entonces añádele 300 euros más…
Suerte que mis padres me han ayudado, porque si no hubiera tenido que volver a la casa familiar y, la verdad, no me apetece demasiado… No obstante, el peaje que tengo que pagar es llamar a mamá cada mañana cuando llego al trabajo y cada noche cuando llego a casa para que no se preocupe. Y cada domingo por la tarde contar con la visita familiar de rigor. Nadie dijo que la libertad fuese gratuita.
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