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Sep
07
    
Lo escribí el Septiembre-7-2008 | (5) comentarios |

img093Trasteando entre álbumes de fotos antiguas encontré algunas de cuando era bebé. La verdad es que era una bebé monísima, y a las fotos me remito, que no me invento nada. Y además, en contra de lo que pueda parecer, me portaba muy bien. Quizá por eso me ha sorprendido encontrar esta foto, de la que probablemente fuese mi primera gamberrada infantil. Hasta haciendo trastadas era adorable

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Ago
01
    
Lo escribí el Agosto-1-2008 | (23) comentarios |

Hace un par de días, Ifo y yo pactamos el fin de las pastillas anti-baby. Efectivamente, vamos a ir encargando el rubito (¡o la rubita!), por lo que me temo que mi querido sofá amarillo tiene los días contados, porque habrá que ir haciendo sitio para la habitación del bebé Frown

Desde que nos fuimos de luna de miel y a cuenta de mi gastroenteritis, venimos haciendo bromas sobre la posibilidad de que nos fuéramos dos de crucero y volviéramos tres, sobre la puntería de Ifo, etc. Y con la tontería, la tontería, los dos nos hemos hecho ilusiones de ampliar la familia en breve. Llevamos un mes haciendo coña con el asunto, y como en un par de días me vendrá la regla y el sueño se romperá, hemos decidido dinamitar el pacto implícito de esperar un año al menos para traer a un nuevo ser a este mundo. Así que oficialmente se han acabado las pastillas anti-baby para mí durante una buena temporada. ¡Y qué ganas tenía de dejar ya las pastillas!

Antes de tomar la decisión definitiva, hablé con mi jefa, porque me toca renovar contrato en junio y no tenía yo del todo claro que si me pillaba ya de baja maternal, me renovaran tan fácilmente (estando embarazada estoy segura de que sí que me renovarán, pero ya parida… no sé, no sé), y me dio tranquilidad, se alegró por mí y me dijo que adelante y que no me preocupara porque no habría problema por eso, ni por “política de empresa” ni por la responsable de recursos humanos, que es una circunstancia con la que ya cuentan y que ni por un momento se les ocurriría poner trabas al desarrollo personal y familiar de la gente que trabaja en la casa, faltaría más. Me quedo mucho más tranquila.

Cuando vuelva al curro (por cierto, estoy de ¡vacaciones!), me enteraré de cómo funciona el tema de la conciliación de la vida familiar y laboral, y de todo lo que respecta a la reducción de jornada para el cuidado de los hijos pequeños, y la reducción de sueldo que pueda comportar, pero creo que en eso nuestro convenio está bastante bien y no tendré problemas.

Imagino que hasta dentro de unos 3 ó 4 meses mi cuerpo no se habrá librado todavía de las hormonas de las puñeteras pastillas, así que no me estreso en absoluto.

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May
13
    
Lo escribí el Mayo-13-2008 | (10) comentarios |

27 años y un día. Llevo semanas mentalizándome, y me sigue sonando igual de duro. En cuanto me descuide, estoy más cerca de la treintena que de los veinticinco.

Decían que el cumpleaños crítico, el que marca de verdad, es el de los 25, la crisis del cuarto de siglo. Yo esa ni la noté: me acababa de ir a vivir sola a mi apartamento de soltera apenas un mes antes, estaba intentando superar la crisis de que mi ex novio me dejara tirada como una colilla después de todos los planes que habíamos hecho juntos, había cambiado de curro dos o tres meses antes embarcándome en un nuevo proyecto que parecía ser increíble y resultó ser un bluf… Vamos, que como para crisis existenciales por la edad estaba yo, con veinticinco años y llena de energía para superar lo que me pusieran por delante.

Pero ahora es distinto. Ahora son ya veintisiete las velas que he soplado; tenemos la boda prácticamente encima, solo nos queda cerrar los últimos detalles; en el curro estoy asentada y las novedades a la vista son pocas (salvo una probable subida de sueldo en septiembre, cruzad todas los dedos por mí); estamos haciendo planes para tener hijos en breve… En fin, que ahora sí noto que me hago mayor a marchas forzadas. Lo llevo relativamente bien, aunque creo que es porque todavía no me hago a la idea, y en realidad la boda me provoca bastante más nervios que el cumplir años. ¡Qué poquito nos queda!

A todo esto, Ifo me regaló la Wii Fit, el trasto de la Wii para hacer ejercicio y ponerme en forma. Me lo regaló la semana pasada, como un regalo de cumple por anticipado. Llevo casi toda la semana haciendo ejercicio, y no he bajado ni un gramo, así que de momento podemos decir que los resultados son, ¡ejem!, bastante discretos.

Encima, el trasto es de un impertinente que lo flipas: dice que estoy algo pasada de peso, y que tendría que perder un par de kilos para estar en mi peso “ideal”. Yo sé que para estar _ideal_ tendría que perder unos cuantos kilos más, por lo menos unos ocho, pero que un trasto con voz de crío malcriado me diga que estoy ceporra no sienta precisamente bien. Por decirlo un poco menos finamente: no hace ni puñetara gracia. Y me niego a empezar cada entrada de este blog como si esto fuera el Diario de Bridget Jones:

Kilos: chopocientos
cigarros: perdí la cuenta
bono-lotos: perdí la esperanza

Sinceramente, no es plan. Además, los ejercicios de Aeróbic son bastante escasos, tiene mucho más de Yoga, tonificación y equilibrio (lo que tampoco está nada mal, pero unos cuantos más de Aeróbic y steps, que son con los que mejor me lo paso, no vendrían mal). Por cierto, mi equilibrio es patéticamente bajo, pero los ejercicios de Yoga están bien para terminar la sesión.

Y ayer por la tarde, a Ifo le tocó trabajar mientras yo aprovechaba el puente para hacer limpieza general en casa (nota mental: nunca vuelvas a mezclar amoniaco y lejía, ni siquiera para limpiar los baños. Joder, todavía tengo ataques de tos si respiro profundamente…Wink. Y cuando llegó a casa, antes de lo previsto, se presentó con mis suegros, y cargado con una cafetera Nescafé Dolce Gusto (que habían comprado a medias), una auténtica Coffee Shop molona que hace unos capuccinos y unos latte machiato que ni en el mejor Starbucks, y encima en casita. Lo que es difrutar del café dulzón y con mucha espuma, como nos gusta en casa. ¡Mi niño sí que sabe lo que me gusta! mmmmmmm…

La pega es que cada cápsula (esas tarrinas que se ponen en la cafetera) vale 0,50 €, y hay que utilizar dos (una para la leche y otra para el café), es decir, que cada café de Dolce Gusto te sale por 1 leuro, casi como en el bar. Solo que más ricos. Y teniendo en cuenta que el mismo café, en un Starbucks, te sale por casi 4 euros, todavía me ahorro una pasta… Bueno, pensándolo mejor, no: no me ahorro nada, porque si antes me tomaba uno, ahora me podré tomar cuatro, sin necesidad de ir a la tienda, pero vamos que igualmente el café me sigue pareciendo caro para estar hecho en casa.

Ahora solo me falta saber dónde comprar las tarrinas de café, cosa que no sé si será fácil, porque en la web www.dolce-gusto.com, lo primero con lo que me encuentro es con una página para seleccionar mi país… Y las opciones son para echarse a llorar: Alemania, Suiza, Reino Unido y ¿Schweiz? ¿Ande coño está Schweiz? ¿Será uno de esos paraísos fiscales, como Liechestein? Pincho ahí más por curiosidad que por otra cosa, y ¡oño! Resulta que es la página web de Nescafé Dolce Gusto en España. Vaya tela. La sorpresa es agradable: puedo comparar en el Carrefour y el Consum. Genial. La próxima vez que mis padres vengan a hacernos una visita, les sorprenderé: a mi madre con un Chococino (chocolate con leche calentito) y a mi padre con un doble Espresso. Lo van a flipar.

¡GRACIAS, CARINYU!

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Dic
24
    
Lo escribí el Diciembre-24-2007 | (12) comentarios |

Jéssika está embarazada de 9 semanas (diría que se quedó casi casi en la noche de bodas); el concuñado y la concuñada se casaron en mayo y ella está ya de algo más de dos meses; a Jordi y Sonia los Reyes Magos les traerán una niña y se llamará Alba; Straja está a punto de ser tía, si no lo ha sido ya, porque cuando escribo este post nos cuenta que es cuestión de horas; Querida E. se lo pasa en grande con su sobrinito el risitas, y yo cada vez que veo un carrito de bebé por la calle se me van los ojos detrás, y babeo cuando un peque me sonríe.

¡Yo quiero también un rubito! Un bebé, un ifo en pequeñito, rubito como él, con la sonrisa y los ojazos verdes de su papi, y la naricilla de su mami.

Deseo desesperadamente tener un bebé, pero sé que económicamente no es el momento, y además a tan pocos meses de la boda tampoco sería lo mejor (de hecho, no dejo de insistirle con que quiero un rubito y él intenta calmarme como puede, pero al mismo tiempo le he dicho que como se le ocurra hacerme un bombo antes de junio, lo capo…Wink.

Pero tengo unas ganas terribles de ser mamá, de disfrutar del embarazo al máximo, de tener a nuestro bebé entre los brazos, de acunarle y hacerle mimos… de tener un hijo suyo. ¡¡Lo deseo tanto…!!

Y por lo que parece, no soy la única. No sé lo que opinará mi suegra (conociéndola, que un crío es mucho gasto, seguro…Wink, pero sé que mis padres y mi hermano estarían encantados. Mi hermano ya lleva tiempo diciéndome que quiere un sobrinito, que es mucho más divertido que un hijo, mucho más práctico (cuando te cansas de él lo envías con sus padres, y no te molesta por las noches) y más barato, dónde va a parar. Y ahora que la Cristina está embarazada, está celosón y dice que él también quiere un sobrino, que a ver cuando nos ponemos manos a la obra… A mi padre también le haría gracia ser abuelo, aunque lo niegue: hace unos días pilló a mi madre y a mi cuñada hablando del embarazo de la concuñada, pensó que era Marta quien estaba embarazada y por poco babea. Y mi madre también estaría encantada, de hecho más incluso de lo que yo me esperaba: este verano estuvimos comentando que cuando tuviéramos hijos, Ifo y yo tendríamos que coger vacaciones separados (uno en julio y otro en agosto) para no tener que cargar a nadie con la responsabilidad de que nos cuide a los niños un mes entero… Y mi madre me respondió que el primer año no se lo podríamos dejar, porque ella no puede coger peso, pero en cuanto camine… Grin Vamos, que nos pidió que se lo dejáramos todo el verano si queríamos, que por ella no había problema. Alucinada me quedé, porque yo me esperaba una respuesta más bien del tipo “a mí no me cargues con críos ni me pongas a cambiar pañales, que yo eso ya lo he pasado y no quiero más” o similar.

Qué curioso, esto del instinto maternal, parece que es contagioso!! Grin

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Jul
17
    
Lo escribí el Julio-17-2007 | (9) comentarios |

Situación: En el tren, de noche volviendo a casa (ayer fue un día duro, último día de curro antes de las vacaciones y, si durante el verano hago jornada intensiva, el último viernes me ponen un curso de formación dede 6 a 9 de la tarde… pffff).

Muchos abrazos y besitos. Caramelito le acaricia un pecho a Pimkie con un dedo, así como quien no quiere la cosa, en plan ¡uy, lo siento!

Pimkie: Aprovecha mientras puedas y disfrútalos, porque dentro de un tiempo serán solo de tu hijo*.

Caramelito: ¿Lo dices en serio?

Pimkie: Sí, claro, totalmente

Caramelito se tira a los pechos de Pimkie, ahora ya sin disimulo…

Pimkie: ¡Ejem! Carinyu, estoooo… me parece que no nos hemos entendido bien…

A ver, respasemos la conversación desde los dos puntos de vista.

  • Punto de vista de Pimkie:

Pimkie: Aprovecha mientras puedas y disfrútalos, porque dentro de un tiempo serán solo de tu hijo*.

Caramelito: ¿Estás diciendo en serio que quieres tener hijos conmigo?

Pimkie: Sí, claro, totalmente (no es la primera vez que hablamos del tema)

Y Pimkie, claro, no entiende por qué él se le tira al pecho…

  • Punto de vista de Caramelito:

Pimkie: Aprovecha mientras puedas y disfrútalos, porque dentro de un tiempo serán solo de tu hijo*.

Caramelito: ¿Estás diciendo en serio que aproveche y disfrute de tus pechos todo el tiempo que pueda antes de que se me acabe el chollo?

Pimkie: Sí, claro, totalmente

Y claro, él reacciona haciendo lo que corresponde, pues entiende que yo le he dado permiso.

Demostración empírica de que hombres y mujeres no hablamos el mismo idioma, o al menos no estamos codificados en la misma sintonía.

* Nota: quiero ser mamá, quiero tener un Ifo en pequeñito. Soy consciente de que no es el momento más adecuado, y tampoco lo contemplo a corto plazo, pero sí es una opción que está ahí y a la que no quiero renunciar. Lo hemos hablado, a él también le hace una ilusión terrible y sé que es el hombre con quien quiero tener hijos, formar una familia y pasar con él toda mi vida.

Probablemente dentro de dos o tres años, después de la boda y de mudarnos al piso que sus padres le han regalado, si nuestra situación laboral y económica sigue estable (y no hay nada que apunte en sentido contrario), será el momento de dejar de tomar precauciones. Pero de mis instintos maternales hablamos otro día.

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Feb
12
    
Lo escribí el Febrero-12-2007 | (9) comentarios |

- Mamá, ¿cómo te pidió papá que te casaras con él?

Bombones- Pues verás, Júlia, fue un momento muy romántico. Ya habíamos hablado antes del tema, incluso de los detalles, pero la confirmación “oficial” llegó cuatro días antes del Día de los Enamorados. Él no podía esperar, estaba impaciente porque llegara ese momento aunque “el plan original ” imponía esperar hasta el 14 de febrero. Yo también le había estado pinchando durante días porque también estaba ansiosa por recibir mi regalo de San Valentín, aunque ni por asomo me imaginaba la sorpresa que me tenía preparada.

Y llegó el momento: estábamos en Canet, era un sábado por la noche, habíamos pasado toda la tarde con unos amigos. Eran las dos de la madrugada, acabábamos de llegar al camping y estábamos ya casi llegando al bungalow, y yo me había pasado la mitad del “viaje” durmiendo en el coche de lo cansada que estaba. Él me detuvo y me dijo que me iba a dar mi regalo en ese momento.

Partitura y rosasEscondió algo detrás de su espalda, se oyó crujir de papel que se rompe, hincó una rodilla en el suelo y me dio una rosa artificial. Te parecerá una tontería, pero sólo la rosa ya me pareció un regalo maravilloso y le quise hacer levantarse para darle un abrazo. No se dejó y me dijo que la abriera. Mi sorpresa fue enorme: “¿que abra la rosa? ¿por dónde? “, pensé todavía adormilada, y empecé a buscar la manera de abrirla rebuscando entre los pétalos. Al ver que no tenía éxito, él me ayudó: la rosa en realidad era la caja de un anillo de oro blanco con 12 diamantes incrustados.

- ¿Quieres casarte conmigo?

Me dijo mirándome a los ojos. La emoción me dejó sin palabras.

- SÍ, claro que sí.

Conseguí articular en un susurro. Y sólo entonces se puso de pie y nos fundimos en un abrazo emocionados.

- ¿Y cómo se lo contásteis a tus padres?

Carta de amorEsa es una historia divertida. Entramos en el bungalow y mi madre nos esperaba despierta, viendo la tele. Yo llevaba todavía en la mano la rosa que mi madre reconoció al instante como la caja de un anillo (según me dijo al día siguiente, ella ha recibido también alguna similar). Yo no quería decírselo a mi madre todavía, me daba nosequé, porque llevamos muy poco tiempo saliendo juntos y quería esperar a tener la fecha de la boda confirmada antes de hacerlo oficial, así que en cierta manera intentaba ocultar la mano en la que llevaba puesto el anillo, aunque sin mucho éxito. En un gesto determinado, mi madre descubrió el anillo en un dedo habitualmente desnudo y abrió unos ojos como platos, una sonrisa impresionante se pintó en su cara, aunque discreta y con buen criterio decidió no hacer ningún comentario hasta que yo lo dijera. Me reservó ese momento tan especial. Nos fuimos a la cama planeando cómo decírselo a mis padres al día siguiente. Con un anillo en el dedo, se hacía obligada la explicación, si más no, de cómo ha llegado hasta ahí.

Hora del desayuno, las 9 de la mañana en el bungalow de la Pimkie Family.

- ¡Pimkie, levántate, que se te enfría el desayuno!
- Pero si son galletas…
- Que se te enfrían las galletas

Durante el desayuno, mi madre no hacía más que lanzarme miradas a la mano derecha, concretamente sobre el dedo anular. Así que le dije que sí, que me había dado cuenta de que no hacía más que mirar el anillo, y que “es de él “, sin más. Mi madre, que esperaba una explicación algo más elaborada, me preguntó la muy puñetera: “¿Es de los enamorados? “, “Sí, por adelantado “, le dije, sin añadir nada más y ahí quedó.

Globo te quieroAl subir al bungalow, Ifo me puso la cara de pez globo que pone cuando quiere hacerme ver que tiene motivos para estar enfadado aunque en realidad no lo esté. Él esperaba que lo hubiéramos hecho oficial en ese momento ante mis padres, pero yo todavía no había conseguido reunir el valor suficiente.

Aproveché cuando mi padre salió a buscar el coche, que mi madre estaba sola, la hicimos sentarse y entonces se lo contamos. No sabía cómo decírselo a mi padre cuando volvió, pero mi madre me ahorró el trago:

- Rafa, ¿qué tienes que hacer para junio de dentro de dos años?
- Uuuuffff… ¿y yo qué sé?
- Pues te vas a tener que comprar un traje
- Ay, diox…
- Que vas a ser el padrino….
- Ay, diox…

Pensaba que mi madre se llevaría las manos a la cabeza, pero en realidad está ilusionadísima (”Que te sientes y te calles, coxx, que no se habla de boda todos los días “, le soltó a mi padre, que empezaba a incordiar con que nos fuéramos al club náutico y lo habláramos en la terraza mientras él estaba a la suya con la barca). Ya hasta está organizando la lista de boda (se permite el lujo de decidir a quien ELLA no va a invitar, faltaría más), y estoy segura de que ha llamado a toda su agenda para contar la buena noticia.

Desde el sábado por la noche, Pimkie es oficialmente una mujer prometida.

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