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Oct
01
    
Lo escribí el Octubre-1-2008 | (19) comentarios |

Mañana Ifo empieza a trabajar en un nuevo curro. Cobrará durante estos primeros meses 24.000 euros brutos al año, y a partir de enero del año que viene le han prometido 30.000 anuales. Lo que significa que él solo cobrará casi tanto como ganábamos los dos juntos el año pasado. Y eso quiere decir que cuando tengamos al bebé, yo tendré mayor libertad para poder acogerme a la reducción de jornada laboral por maternidad que prevee nuestro convenio colectivo: 60% de la jornada - 80% del sueldo, de momento hasta los 3 años, aunque se está negociando para el próximo convenio (que debería entrar en vigor en enero 2009) sea hasta los 12 años, cuando acaba la educación primaria.

A él le preocupa un poco que dependamos tanto de su sueldo. Bienvenido a las responsabilidades de un padre de familia, querido mío. Además, él siempre había dicho que quería ser amo de casa y quedarse a cuidar de los niños feliz y sin trabajar. Se siente: no haber sido tan bueno en tu trabajo y ahora no estarías ganando una pasta que me permita _a mí_, pobre mileurista, trabajar menos horas.

A todo esto, mi suegra ya me ha empezado a tirar indirectas (directas, más bien) para que, cuando me reincorpore al trabajo después de la baja por maternidad, le deje al bebé. Dice, y en parte (sólo en parte) estoy de acuerdo con ella, que da mucha pena dejarlos en la guardería cuando son tan pequeñitos, y que el momento ideal para que empiecen en la guarde es a partir del año, cuando ya caminan y van a divertirse, a socializar, a hacer amiguitos…  Pero que mientras sea un bebé y todavía no camine, que “se lo puedo dejar a ella por las mañanas” mientras estoy en el trabajo… Es discreta, mi suegra, ¿verdad?

Por cierto, sobre el retraso de ayer: falsa alarma. Me ha venido la regla aunque con un día de retraso, eso es todo. Habrá que seguir intentándolo Grin

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Sep
25
    
Lo escribí el Septiembre-25-2008 | (6) comentarios |

Ayer, a las 6 de la madrugada, nació mi “medio” sobrinita, Noemí. Una monada de niña, pequeñita, pequeñita (3 kilos y medio pesó al nacer), pero guapísima: morenita como el padre, y blanquita de piel como su madre. 

Montse está hecha polvo, claro, después de tantas horas y tanto dolor (encima al final acabó naciendo por cesárea). Y mi primo está que se le cae la babilla con su niña, todavía no se acabe de creer que esa cosita tan pequeña sea su hija.

Fuimos a verles ayer al hospital, y a mí también se me caía la baba con esa cosita tan pequeñita y tan buena, que casi ni se movía y lloraba muy poquito.

Estuvimos la mar de bien con ellos, pero la situación se volvió un poco tensa cuando entraron mi tía y mi primo el mediano con su novia. Como ella no quiso venir a la boda “porque no estaba para cachondeos” (y, en consecuencia, de la familia de mi padre no vino nadie más que mi primo el mayor, su novia Montse, mi abuela y un primo con su familia), y además mi tía y yo hace la tira que no nos vemos aunque vive al lado de casa de mi madre, pues no conocía todavía a Ifo, y el momento fue un poco raro:

- Hola, soy su tía

- Hola, yo soy su marido

En fin.

En cuanto llegaron ellos, nosotros nos largamos porque la verdad es que no era agradable estar en la misma habitación y no tener nada que decirnos. Además, se hacía tarde (versión oficial).

Por cierto, que me sorprendió conocer a Aroa, la novia de mi primo. Ella es guapa, simpática, delgada, con desparpajo, se la vé inteligente (solo estuvimos en la misma habitación unos minutos, así que tampoco dio para mucho…Wink, pero vamos, que la ví una chica muy válida, y él en cambio… bueno, él es mi primo Dani y con eso está dicho todo. Nunca antes como hasta ahora había cobrado tanto sentido la frase “¿Qué hace una chica como tú con un tío como ese?

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Ago
01
    
Lo escribí el Agosto-1-2008 | (23) comentarios |

Hace un par de días, Ifo y yo pactamos el fin de las pastillas anti-baby. Efectivamente, vamos a ir encargando el rubito (¡o la rubita!), por lo que me temo que mi querido sofá amarillo tiene los días contados, porque habrá que ir haciendo sitio para la habitación del bebé Frown

Desde que nos fuimos de luna de miel y a cuenta de mi gastroenteritis, venimos haciendo bromas sobre la posibilidad de que nos fuéramos dos de crucero y volviéramos tres, sobre la puntería de Ifo, etc. Y con la tontería, la tontería, los dos nos hemos hecho ilusiones de ampliar la familia en breve. Llevamos un mes haciendo coña con el asunto, y como en un par de días me vendrá la regla y el sueño se romperá, hemos decidido dinamitar el pacto implícito de esperar un año al menos para traer a un nuevo ser a este mundo. Así que oficialmente se han acabado las pastillas anti-baby para mí durante una buena temporada. ¡Y qué ganas tenía de dejar ya las pastillas!

Antes de tomar la decisión definitiva, hablé con mi jefa, porque me toca renovar contrato en junio y no tenía yo del todo claro que si me pillaba ya de baja maternal, me renovaran tan fácilmente (estando embarazada estoy segura de que sí que me renovarán, pero ya parida… no sé, no sé), y me dio tranquilidad, se alegró por mí y me dijo que adelante y que no me preocupara porque no habría problema por eso, ni por “política de empresa” ni por la responsable de recursos humanos, que es una circunstancia con la que ya cuentan y que ni por un momento se les ocurriría poner trabas al desarrollo personal y familiar de la gente que trabaja en la casa, faltaría más. Me quedo mucho más tranquila.

Cuando vuelva al curro (por cierto, estoy de ¡vacaciones!), me enteraré de cómo funciona el tema de la conciliación de la vida familiar y laboral, y de todo lo que respecta a la reducción de jornada para el cuidado de los hijos pequeños, y la reducción de sueldo que pueda comportar, pero creo que en eso nuestro convenio está bastante bien y no tendré problemas.

Imagino que hasta dentro de unos 3 ó 4 meses mi cuerpo no se habrá librado todavía de las hormonas de las puñeteras pastillas, así que no me estreso en absoluto.

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May
13
    
Lo escribí el Mayo-13-2008 | (10) comentarios |

27 años y un día. Llevo semanas mentalizándome, y me sigue sonando igual de duro. En cuanto me descuide, estoy más cerca de la treintena que de los veinticinco.

Decían que el cumpleaños crítico, el que marca de verdad, es el de los 25, la crisis del cuarto de siglo. Yo esa ni la noté: me acababa de ir a vivir sola a mi apartamento de soltera apenas un mes antes, estaba intentando superar la crisis de que mi ex novio me dejara tirada como una colilla después de todos los planes que habíamos hecho juntos, había cambiado de curro dos o tres meses antes embarcándome en un nuevo proyecto que parecía ser increíble y resultó ser un bluf… Vamos, que como para crisis existenciales por la edad estaba yo, con veinticinco años y llena de energía para superar lo que me pusieran por delante.

Pero ahora es distinto. Ahora son ya veintisiete las velas que he soplado; tenemos la boda prácticamente encima, solo nos queda cerrar los últimos detalles; en el curro estoy asentada y las novedades a la vista son pocas (salvo una probable subida de sueldo en septiembre, cruzad todas los dedos por mí); estamos haciendo planes para tener hijos en breve… En fin, que ahora sí noto que me hago mayor a marchas forzadas. Lo llevo relativamente bien, aunque creo que es porque todavía no me hago a la idea, y en realidad la boda me provoca bastante más nervios que el cumplir años. ¡Qué poquito nos queda!

A todo esto, Ifo me regaló la Wii Fit, el trasto de la Wii para hacer ejercicio y ponerme en forma. Me lo regaló la semana pasada, como un regalo de cumple por anticipado. Llevo casi toda la semana haciendo ejercicio, y no he bajado ni un gramo, así que de momento podemos decir que los resultados son, ¡ejem!, bastante discretos.

Encima, el trasto es de un impertinente que lo flipas: dice que estoy algo pasada de peso, y que tendría que perder un par de kilos para estar en mi peso “ideal”. Yo sé que para estar _ideal_ tendría que perder unos cuantos kilos más, por lo menos unos ocho, pero que un trasto con voz de crío malcriado me diga que estoy ceporra no sienta precisamente bien. Por decirlo un poco menos finamente: no hace ni puñetara gracia. Y me niego a empezar cada entrada de este blog como si esto fuera el Diario de Bridget Jones:

Kilos: chopocientos
cigarros: perdí la cuenta
bono-lotos: perdí la esperanza

Sinceramente, no es plan. Además, los ejercicios de Aeróbic son bastante escasos, tiene mucho más de Yoga, tonificación y equilibrio (lo que tampoco está nada mal, pero unos cuantos más de Aeróbic y steps, que son con los que mejor me lo paso, no vendrían mal). Por cierto, mi equilibrio es patéticamente bajo, pero los ejercicios de Yoga están bien para terminar la sesión.

Y ayer por la tarde, a Ifo le tocó trabajar mientras yo aprovechaba el puente para hacer limpieza general en casa (nota mental: nunca vuelvas a mezclar amoniaco y lejía, ni siquiera para limpiar los baños. Joder, todavía tengo ataques de tos si respiro profundamente…Wink. Y cuando llegó a casa, antes de lo previsto, se presentó con mis suegros, y cargado con una cafetera Nescafé Dolce Gusto (que habían comprado a medias), una auténtica Coffee Shop molona que hace unos capuccinos y unos latte machiato que ni en el mejor Starbucks, y encima en casita. Lo que es difrutar del café dulzón y con mucha espuma, como nos gusta en casa. ¡Mi niño sí que sabe lo que me gusta! mmmmmmm…

La pega es que cada cápsula (esas tarrinas que se ponen en la cafetera) vale 0,50 €, y hay que utilizar dos (una para la leche y otra para el café), es decir, que cada café de Dolce Gusto te sale por 1 leuro, casi como en el bar. Solo que más ricos. Y teniendo en cuenta que el mismo café, en un Starbucks, te sale por casi 4 euros, todavía me ahorro una pasta… Bueno, pensándolo mejor, no: no me ahorro nada, porque si antes me tomaba uno, ahora me podré tomar cuatro, sin necesidad de ir a la tienda, pero vamos que igualmente el café me sigue pareciendo caro para estar hecho en casa.

Ahora solo me falta saber dónde comprar las tarrinas de café, cosa que no sé si será fácil, porque en la web www.dolce-gusto.com, lo primero con lo que me encuentro es con una página para seleccionar mi país… Y las opciones son para echarse a llorar: Alemania, Suiza, Reino Unido y ¿Schweiz? ¿Ande coño está Schweiz? ¿Será uno de esos paraísos fiscales, como Liechestein? Pincho ahí más por curiosidad que por otra cosa, y ¡oño! Resulta que es la página web de Nescafé Dolce Gusto en España. Vaya tela. La sorpresa es agradable: puedo comparar en el Carrefour y el Consum. Genial. La próxima vez que mis padres vengan a hacernos una visita, les sorprenderé: a mi madre con un Chococino (chocolate con leche calentito) y a mi padre con un doble Espresso. Lo van a flipar.

¡GRACIAS, CARINYU!

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Abr
15
    
Lo escribí el Abril-15-2008 | (7) comentarios |

Mi padre y su hermana no se hablan desde hace años, entre otras cosas porque ella es una egoísta que solo piensa en sí misma sin importarle a quien jode con su comportamiento, aunque sea a su propio hermano.

Ella nunca ha estado ahí cuando la hemos necesitado, y ha hecho lo imposible para que sus propios padres, mis abuelos, tampoco estuvieran a nuestro lado cuando los necesitamos, porque si ayudaban a mi padre eso significaba menos recursos para ella. Y ella lo quiere todo, ella tiene que ser la dueña y señora, la que lo controle todo, todas las atenciones para ella, todo el dinero para ella, todo para ella, y a los demás que les den.

Hace unos meses, su marido se largó y le pidió el divorcio, harto de ella, y gracias a mi padre, mi tía no ha tenido que vender su piso para darle la mitad a su ex-marido. Le tendría que estar agradecida, como en otras muchas cosas a lo largo de toda su puñetera vida.

Pero ella quiere mas, no le parece suficiente con que la ayuden: hay que estar a sus pies y servirle el mundo en bandeja o la señora no está satisfecha. Llámame ordinaria si quieres, pero creo que tiene un chocho que no le cabe entre las piernas, a la doña.

Es la típica que ha dicho siempre que ella no trabaja ni aunque se muera de hambre, que para eso están los hombres, para que la mantengan: su marido y sus tres hijos. Ahora su marido ya no está para mantenerla, y se aprovecha de sus hijos sacándoles hasta la sangre, obligándoles a dar todo el dinero en casa para ella y sus caprichos, y les da una paga de 30€ semanales a cada uno. El pequeño tiene 18 años, y el mayor va a ser padre dentro de 3 meses y medio. No son unos críos, por tanto, como para quedarse con TODO su sueldo (de los tres) y darles una paga semanal para sus gastos. Lo que no sé es cómo se lo consienten.

También tiene a su madre, mi abuela, en casa, que les hace todo: les prepara la comida (cada uno tiene un horario diferente en su trabajo, así que cada uno llega a casa a una hora distinta), les lava la ropa, les limpia la casa, les va a hacer la compra… Mi abuela no está para cuidar de tres hombres como tres armarios pero inútiles perdidos en lo que se refiere a la más mínima supervivencia, de una mujer que si es más perra no se levanta, y encima hacer de canguro de un bebé que está en camino. ¡Mi abuela tiene edad de que la cuiden a ella! Encima, también le da toda la pensión, así que honradamente, no sé qué hará con tanto dinero.

Hace unos días, mi padre habló con ella y la invitó a la boda, y ella, ¡¡ELLA!!, tuvo el morro de soltarle que no va a ir porque no le da la gana, porque está muy enfadada con nosotros, y especialmente con mi padre, y que hay que estar para lo malo, y no solo para _el cachondeo_.

Os juro que si la tengo delante en ese momento, le cruzo la cara de un par de hostias. Ni mi boda es “un cachondeo“, ni ella tiene derecho a decirnos que tenemos que apoyarla en los momentos malos, cuando precisamente ella nunca ha estado para nadie más que para sí misma, y si en estas perjudicaba a los demás, dos piedras para todos.

Dicen que estas cosas pasan hasta en las mejores familias, pero yo no la considero mi familia. Si no viene a la boda, 300 leuros como mínimo que nos ahorramos.

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Feb
12
    
Lo escribí el Febrero-12-2008 | (12) comentarios |

dia_6_piscina_PICT0090 O tía segunda, como sea que se diga… ¡Mi primo está embarazado! Bueno, él no, su novia, se entiende… El caso es que Montse está embarazada, y yo aún estoy flipando. ¿Que por qué lo flipo? Porque él tiene 25 años, ella 23 y cada uno vive con sus padres. Principalmente por eso, vamos, pero no solo.

Ya este verano, cuando hablábamos de tener hijos, ella me contó que también tenía el instinto maternal desatado, pero lo que no podía imaginar, ni yo ni nadie, es que pretendiese canalizar sus ansias de maternidad quedándose embarazada tan pronto. Ella llevaba tiempo insistiendo en que buscaran piso, pero él se hacía un poco el sueco, y eso que ya llevan casi 4 años saliendo juntos.

No quiero pensar mal, pero ella no es tonta, y me huelo que es una estrategia para forzarle a tomar una decisión y comprometerse de verdad de una vez por todas. No me extraña, por otra parte, porque conociendo a mi primo y lo cabezón que es… Pero el que no me extrañe que ella haya llegado al límite de ponerle entre la espada y la pared para forzarle a decidirse no significa que me parezca bien traer un niño al mundo en esas condiciones. De hecho, yo misma estoy como loca por tener un rubito, pero ni siquiera en mi situación, con la vida más o menos resuelta (me refiero a que ambos tenemos trabajo estable, los dos cobramos algo más de 1.000 €, tenemos un techo y una habitación para el peque y no nos falta para darnos nuestros caprichos de vez en cuando), me atrevería a hacerlo hasta que el peque no tuviera garantizadas sus necesidades mínimas. Y es que me parece una grave irresponsabilidad traer un hijo al mundo sin pensar en las consecuencias y en lo que ese niño va a necesitar.

En realidad, tampoco es que lo tengan tan mal. Mi primo se gana muy bien la vida, él solo gana más que Ifo y yo juntos, más el sueldo de Montse, pues está la mar de bien. En realidad, lo que me preocupa es la falta de previsión. ¿Cómo se ponen a buscar piso así, de un día para otro, sin saber donde se meten y encima con prisas? Que me digan a mí lo que me costó encontrar el piso adecuado… Y encima no es nada barato, más vale que tengan un buen pico ahorrado, porque entre la fianza, el aval bancario, los muebles, y todo lo que va a necesitar el bebé… En fin, para qué os voy a contar. Vamos, que me parece todo muy precipitado, pero ellos sabrán donde se meten.

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Ago
08
    
Lo escribí el Agosto-8-2007 | (12) comentarios |

La bruja vaska hablaba ayer en su blog sobre el desconcierto que le produce la manera de vivir de la nueva generación, esas ansias por querer vivir rápido (¿y morir joven?), de querer probarlo todo cuando apenas son unos niños. Ella llega a la siguiente conclusión:

Desde que trabajo en un lugar de ocio me doy cuenta que quien educa hoy en dia no son los padres sino la Tv, los videojuegos, el dinero y la calle.

Y yo estoy de acuerdo con ella. Trabajamos demasiado para ocuparnos de los hijos, cuando llegamos a casa estamos cansados de trabajar tantas horas fuera y no nos ocupamos de educarlos: ¡bastante trabajo tenemos con mantenerlos!

Y eso, si tenemos suerte de poder tener hijos, porque tal y como se está poniendo el tema inmobiliario, yo me lo veo crudo crudo… Como ahora trabajan por norma general los dos miembros de la pareja, los pisos el doble (¿qué digo el doble? ¡el triple!) de caros. Han visto que, si nos apretamos el cinturón podemos pagarlos y nos están apretando el cinturón, la corbata y la soga hasta asfixiarnos. A este paso, toda una generación estéril por el método anticonceptivo más eficaz: la letra del piso.

Esto último me preocupa especialmente, porque como os contaba ayer, Ifo y yo queremos tener hijos y tal y como está el patio, no sé si la letra de la hipoteca nos va a permitir ser padres algún día.

Honradamente, a veces pienso que con la incorporación de la mujer al mercado laboral nos han tangao pero bien. Nos han estafado, querida. No era esto lo que planeamos, y ahora lo estamos pagando. ¿Quien se encarga ahora de las tareas del hogar? Con suerte, externalizamos estos menesteres con personal subcontratado en las capas más desfavorecidas de la sociedad. Hablemos claro: habitualmente, mujeres inmigrantes y mujeres autóctonas con un nivel cultural y educativo bajísimo tirando a nulo. Mujeres todas de los estratos más desfavorecidos de la sociedad. ¡Pues sí que hemos progresado! Y eso, digo, en el mejor de los casos, porque en el peor es mayoritariamente la mujer quien se encarga de trabajar fuera de casa y de trabajar dentro. Seamos honestos: el reparto equitativo de tareas domésticas aún está lejos de ser una realidad, así que sea la señora de la casa o sea una empleada doméstica, mayoritariamente sigue siendo la mujer quien se encarga. Trabajamos fuera de casa, y trabajamos dentro. Como decía, ¡pues sí que hemos progresado!

¿Y quien se encarga ahora de educar a los hijos? Tradicionalmente, era la madre, el ama de casa, quien se encargaba de estos asuntos. ¿Y ahora, que la madre está igual de ausente o más que el padre? La televisión, la calle y, con suerte, los abuelos y la canguro. Vamos de mal en peor. Y no, que conste que no es que una feminista recalcitrante como yo esté renegando de la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, solo digo que nos hemos dejado algunos cabos sueltos por el camino, y que conviene arreglarlos antes de que todo el tinglado se nos vaya a hacer puñetas. Empezar por poder acceder a una vivienda digna que nos permita llegar a final de mes sería un buen principio. ¿Y eso de la Renta Básica de Ciudadanía? Pues tampoco suena del todo mal. La plena equiparación en sueldos y en responsabilidades de hombres y mujeres en el mercado laboral es un objetivo al que no debemos renunciar. Y que ellos se pongan las pilas en casa (y eso pasa por que sean las madres las primeras que empiecen a educar a sus hijos en la igualdad y en la responsabilidad en las tareas del hogar, y los padres por responsabilizarse plenamente de la educación de sus hijos) sería un gran avance para la nueva generación.

Lo que tengo claro es que no era así como lo planeamos cuando decidimos estudiar, ser universitarias e incorporarnos al mercado laboral en ¿las mismas? condiciones que nuestros compañeros. Algo ha fallado, ahora esta sociedad tiene no una sino varias piezas sueltas, y una de ellas es cómo se está educando la nueva generación. El síndrome del emperador, por ejemplo, hace tiempo que debería habernos puesto sobre aviso. Se nos va de las manos.

Corte publicitario: aprovecho la ocasión para recomendaros que os paséis por el videoblog, que también está muy bien y es entretenido para estos calores de verano. Cositas curiosas comentadas para pasar el rato y vídeos del canal de Ifo y Pimkie en youtube.

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Jul
10
    
Lo escribí el Julio-10-2007 | (14) comentarios |

Si pretendemos tener conversaciones trascendentales mientras nos duchamos juntos, el resultado solo puede ser absurdo.

ÉL: - Mañana tengo que volver a trabajar, ¡no quiero! (le daban el alta después de más de una semana de baja por el asunto de la quemadura)

YO: - Ya, carinyu, si en casa se está muy bien de medio vacaciones, pero de algo tendremos que vivir…

ÉL: - ¿Por qué no ganas el suficiente dinero como para que yo me quede en casa? ¡Yo quiero ser la mujer en esta relación! (obvia decir que “la mujer” en esta relación, que soy yo, no se queda en casa precisamente…Wink

YO: - ¿Quieres trabajar más horas, ganar menos, y encargarte de la casa y de los niños? (y no añado además tener la regla, quedarte preñado, parir… mientras yo me quedo en el sofá haciendo zaping. Eso me lo cayo no sea que cambie de idea, que igual hasta salgo ganando con el cambio)

ÉL: - Ya trabajo más horas y gano menos, y durante estos días me he encargado de la casa… bueno, un poco.

YO: - Vale, ya solo te falta encargarte de los niños. Vas por buen camino.

ÉL: - Pero lo que yo quiero es quedarme en casa, no tener que trabajar y que tú me mantengas

YO: - Carinyu, entonces tú no quieres ser la mujer en esta relación, ¡tú quieres ser “la querida”!

plofff.

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Feb
12
    
Lo escribí el Febrero-12-2007 | (9) comentarios |

- Mamá, ¿cómo te pidió papá que te casaras con él?

Bombones- Pues verás, Júlia, fue un momento muy romántico. Ya habíamos hablado antes del tema, incluso de los detalles, pero la confirmación “oficial” llegó cuatro días antes del Día de los Enamorados. Él no podía esperar, estaba impaciente porque llegara ese momento aunque “el plan original ” imponía esperar hasta el 14 de febrero. Yo también le había estado pinchando durante días porque también estaba ansiosa por recibir mi regalo de San Valentín, aunque ni por asomo me imaginaba la sorpresa que me tenía preparada.

Y llegó el momento: estábamos en Canet, era un sábado por la noche, habíamos pasado toda la tarde con unos amigos. Eran las dos de la madrugada, acabábamos de llegar al camping y estábamos ya casi llegando al bungalow, y yo me había pasado la mitad del “viaje” durmiendo en el coche de lo cansada que estaba. Él me detuvo y me dijo que me iba a dar mi regalo en ese momento.

Partitura y rosasEscondió algo detrás de su espalda, se oyó crujir de papel que se rompe, hincó una rodilla en el suelo y me dio una rosa artificial. Te parecerá una tontería, pero sólo la rosa ya me pareció un regalo maravilloso y le quise hacer levantarse para darle un abrazo. No se dejó y me dijo que la abriera. Mi sorpresa fue enorme: “¿que abra la rosa? ¿por dónde? “, pensé todavía adormilada, y empecé a buscar la manera de abrirla rebuscando entre los pétalos. Al ver que no tenía éxito, él me ayudó: la rosa en realidad era la caja de un anillo de oro blanco con 12 diamantes incrustados.

- ¿Quieres casarte conmigo?

Me dijo mirándome a los ojos. La emoción me dejó sin palabras.

- SÍ, claro que sí.

Conseguí articular en un susurro. Y sólo entonces se puso de pie y nos fundimos en un abrazo emocionados.

- ¿Y cómo se lo contásteis a tus padres?

Carta de amorEsa es una historia divertida. Entramos en el bungalow y mi madre nos esperaba despierta, viendo la tele. Yo llevaba todavía en la mano la rosa que mi madre reconoció al instante como la caja de un anillo (según me dijo al día siguiente, ella ha recibido también alguna similar). Yo no quería decírselo a mi madre todavía, me daba nosequé, porque llevamos muy poco tiempo saliendo juntos y quería esperar a tener la fecha de la boda confirmada antes de hacerlo oficial, así que en cierta manera intentaba ocultar la mano en la que llevaba puesto el anillo, aunque sin mucho éxito. En un gesto determinado, mi madre descubrió el anillo en un dedo habitualmente desnudo y abrió unos ojos como platos, una sonrisa impresionante se pintó en su cara, aunque discreta y con buen criterio decidió no hacer ningún comentario hasta que yo lo dijera. Me reservó ese momento tan especial. Nos fuimos a la cama planeando cómo decírselo a mis padres al día siguiente. Con un anillo en el dedo, se hacía obligada la explicación, si más no, de cómo ha llegado hasta ahí.

Hora del desayuno, las 9 de la mañana en el bungalow de la Pimkie Family.

- ¡Pimkie, levántate, que se te enfría el desayuno!
- Pero si son galletas…
- Que se te enfrían las galletas

Durante el desayuno, mi madre no hacía más que lanzarme miradas a la mano derecha, concretamente sobre el dedo anular. Así que le dije que sí, que me había dado cuenta de que no hacía más que mirar el anillo, y que “es de él “, sin más. Mi madre, que esperaba una explicación algo más elaborada, me preguntó la muy puñetera: “¿Es de los enamorados? “, “Sí, por adelantado “, le dije, sin añadir nada más y ahí quedó.

Globo te quieroAl subir al bungalow, Ifo me puso la cara de pez globo que pone cuando quiere hacerme ver que tiene motivos para estar enfadado aunque en realidad no lo esté. Él esperaba que lo hubiéramos hecho oficial en ese momento ante mis padres, pero yo todavía no había conseguido reunir el valor suficiente.

Aproveché cuando mi padre salió a buscar el coche, que mi madre estaba sola, la hicimos sentarse y entonces se lo contamos. No sabía cómo decírselo a mi padre cuando volvió, pero mi madre me ahorró el trago:

- Rafa, ¿qué tienes que hacer para junio de dentro de dos años?
- Uuuuffff… ¿y yo qué sé?
- Pues te vas a tener que comprar un traje
- Ay, diox…
- Que vas a ser el padrino….
- Ay, diox…

Pensaba que mi madre se llevaría las manos a la cabeza, pero en realidad está ilusionadísima (”Que te sientes y te calles, coxx, que no se habla de boda todos los días “, le soltó a mi padre, que empezaba a incordiar con que nos fuéramos al club náutico y lo habláramos en la terraza mientras él estaba a la suya con la barca). Ya hasta está organizando la lista de boda (se permite el lujo de decidir a quien ELLA no va a invitar, faltaría más), y estoy segura de que ha llamado a toda su agenda para contar la buena noticia.

Desde el sábado por la noche, Pimkie es oficialmente una mujer prometida.

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