Flickr Mis fotos | Mi FotoBlog Móvil | Youtube Mi VídeoBlog | Twitter Mi MicroBlog | Facebook Mi Facebook | Delicious Mis enlaces interesantes | Gmail Mi e-mail | hotmail Mi Messenger

 
Dic
10
    
Lo escribí el Diciembre-10-2007 | (13) comentarios |

Quirofano Esta mañana han operado a mi hermano de apendicitis. Suena a operación chorra para quien no ha tenido que pasar por ello, pero representa, entre pitos y flautas, dos horas de quirófano (en realidad, media hora de operación), anestesia general y abrirle en canal. Nunca había visto a mi hermano tan hecho polvo, cuando hemos pasado a verle en el post-operatorio, recién pasado el efecto de la anesteisa, con los puntos calientes todavía, con la boca pastosa todavía por la anestesia y casi sin poder hablar, conectado a una botella de suero, pidiéndonos que no le hiciéramos reír porque le tiraban los puntos y le dolía horrores.

Teóricamente no podía comer, y dicen que uno de los primeros síntomas de la apendicitis es que te quita el hambre… Pues el tío se ha pasado toda la noche pidiendo en sueños un bocata de lomo con queso. Genio y figura.

Estaba acojonado perdido, antes y después de la operación. Era la primera vez que tenía que pasar por un quirófano, y estaba muerto de miedo. Mi madre también, y encima ha pasado la noche sola, porque en la habitación no dejaban más que un acompañante y sin sofá siquiera donde poder descansar. No ha dormido en toda la noche, en parte por los nervios, en parte por la situación. Mi madre también lo ha pasado horriblemente mal, también estaba muerta de miedo. Cuando la doctora nos ha explicado que ha ido todo bien pero que aún estaba atontado por la anestesia y que en un rato lo subirían a la habitación, no ha podido aguantar más y se ha echado a llorar. Se me partía el alma de verla así. Y ver a mi hermano con los ojos llorosos y roto de dolor me ha destrozado por dentro.

El personal tampoco ayudaba. Al terminar la operación, le dejaron en una sala con varios recién operados más, donde solo nos dejaban entrar de dos en dos (estábamos allí 8 personas en total por él: mis tres abuelos, mis padres, mi novio, mi cuñada y yo, y la doctora nos ha puesto mala cara por querer estar con él en ese momento, ¡bruja!), no nos ha dejado estar allí más que unos minutos, con bata de un solo uso y después de habernos desinfectado las manos. Le dijeron que en media hora lo subían a la habitación, y una vez le habíamos visto todos y habíamos hablado unos minutos con él, la doctora no nos permitió volver a entrar, ni siquiera a su madre y a su novia, y acompañarle hasta que le subieran a la habitación. La media hora prometida hasta que le trasladaran a un sitio algo más apacible finalmente se convirtió en 5 horas, sin información, sin compañía, sin saber por qué tardaban tanto, sin que nadie le dijera si todo iba bien o había ocurrido algo para que le tuvieran allí mientras al resto de compañeros sí los iban trasladando a sus respectivas habitaciones… Terrible. Finalmente “lo único” que ocurría era que no tenían camas libres, pero no me quiero ni imaginar el mal rato que ha debido pasar allí, solo y sin información, recién operado, todavía atontado por la anestesia, muerto de dolor y sin saber si había ido algo mal. Para trabajar con personas, parece que no tienen la más mínima empatía.

Hospital_de_Bellvitge_-_Hospitalet_de_LlobregatMañana volveré al hospital a verle, espero encontrarle algo mejor. Él es fuerte, siempre está de cachondeo, no le había visto llorar desde que le dejó aquél zorrón, y de eso hace ya mucho tiempo. De hecho, ha sido él quien me ha consolado a mí en los momentos malos, a pesar de ser mi hermano pequeño, así que no me acabo de acostumbrar a este nuevo papel de hermana mayor, y ser yo quien le anime a él. Le he comprado una revista que sé que le gusta, y le he dado a mi padre la consola portatil para que se entretenga, pero salvo esto y alguna que otra broma chorra, no se me ocurre qué más puedo hacer para animarle.

Creo que nunca antes le había visto asustado, y no ha sido hasta que le he tenido delante, recién operado, que he sido consciente de la magnitud de su miedo, de lo acojonado que estaba. Se me ha encogido el corazón y he tenido que esforzarme para no ponerme a llorar. Es lo último que necesitaba en ese momento, ya bastante asustado estaba. Le he visto como un niño pequeño deseando que le abracen. Y he deseado abrazarle y acunarle para que se le pase el miedo, pero no me he atrevido por no hacerle daño y porque estaba intubado y entumecido y apenas se podía mover.

Diox, como odio los hospitales.

En esta entrada hablo de: , , , ,

En capítulos anteriores...