¿Os acordáis de mi maravillosa habitación nueva de Ikea, toda para mí sola, con mi precioso sofá amarillo? Creo que comentamos lo importante que es el hecho de tener tu propio espacio, tu propia habitación… Bueno, pues olvidaros de todo lo que dije en su momento, porque Ifo se ha mudado a mi habitación con todos sus trastos, y ahora le tengo metiéndome mano mientras posteo.
Que a mis años tenga que compartir habitación… ![]()
De momento es agradable, le tengo a mi lado, ¡pasamos más tiempo juntos!, podemos hablar mientras él está jugando y tenemos nuestros momentitos de intimidad. Ya no hará falta que me una al colectivo de viudas del WOW. Aunque ahora la que ha perdido intimidad totalmente soy yo, y además le tengo hablando con los amigos por el Team Speak, que es un rollazo porque le oigo hablar a él pero no me entero de lo que dicen los demás, y así no hay manera de enterarse de una conversación en condiciones, ¡hombreya!
Él se ha comprometido a no fumar en la habitación, lo cual es un importante punto a su favor porque últimamente le decía que le iba a poner de cenicero un plato hondo, a ver si así hacía más puntería (tenía su escritorio lleno de ceniza por todas partes, y no hay cosa que me moleste más) y no tendría que vaciarlos tan a menudo (estaba harta de ver el cenicero lleno a rebosar y que no lo vaciara a pesar de tener _mi_ papelera a sus pies)… Veremos a ver lo que dura.
También le tendré más controlado en lo que respecta al tema orden, porque cuando tenía su propia habitación era un auténtico caos y ahora que compartimos no se lo voy a consentir: hasta ahora tenía mi habitación limpia como una patena, vamos que si la ve mi madre no se lo cree, con las broncas que tuvimos de adolescente para que ordenara mi cuarto… Así que como se le ocurra ir dejando las cosas tiradas, varias botellas vacías por todas partes, y todo desordenado como el caos que tenía antes por habitación, la vamos a tener gorda.
Pero es taaaaaan agradable que me dé un beso mientras leo vuestros blogs…! Claro que ahora él mira mi pantalla sin disimulo alguno para leer lo que escribo… Aunque lo cierto es que antes también lo hacía sin ningún disimulo, pero al menos le veía llegar, ¡ahora no hay forma de ocultarse! ![]()
Le he dicho que o establecemos unas normas de convivencia, y las cumplimos, o se vuelve directo a su propia habitación. Mientras dure, porque la suya será la futura habitación del bebé, así que más le vale comportarse como es debido, que yo no soy su madre ni le pienso tolerar que lo deje todo tirado, ni mucho menos ir recogiendo lo que él deje por no tener la más mínima consideración.
Últimamente él había dejado caer algún que otro comentario sobre poner su ordenador en el comedor, por encima de mi cadáver. Sospecho que lo que en realidad quería era conectar el ordenador a la tele de 42 pulgadas (y eso que, si os fijáis, tiene un pedazo pantallote de 22 pulgadas que lo flipas, la diferencia con respecto al mío, un vulgar monitor de 19, se nota un montón) y jugar desde el sofá, pero me temo que si se lo consiento, no vuelvo a ver la tele en lo que me queda de vida. Ni muerta.
En esta entrada hablo de: convivencia, feminismo, independencia, matrimonio, mujer, piso
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