| |
|
|
|
|
|
|
|
Yo pensaba que eso de que cuando los padres se divorcian, utilicen a los hijos como arma arrojadiza es más de épocas en las que hay algo que ganar o perder: custodia, piso, pensión alimenticia, etc. Pero que con veintitantos mis padres nos utilicen a mi hermano y a mí como arma, me resulta extraño.
Y ahora me encuentro nadando entre dos aguas porque primero mi padre me metió de lleno en el conflicto al “auto-invitarse” a vivir en mi casa mientras encontraba piso, y ahora mi madre se ha lanzado en plancha al decirle a mi padre que yo creo que su comportamiento es el de un capullo impresentable (lo cual es cierto, pero también creo que mi padre puede vivir perfectamente sin esa información), y que no quiero que venga a vivir con Ifo y conmigo (lo cual también es cierto, creo que debería asumir las consecuencias de sus propias decisiones, pero eso no significa que vaya a dejar tirado a mi padre sin un sitio donde dormir), con lo que ahora mi padre, orgulloso como él solo, no quiere venir a mi casa.
Así que ahora estoy entre dos aguas:
- Si acojo a mi padre en nuestra casa, soy una ZORRA por ponerme de su parte a pesar de todo lo que ha hecho.
- Y si no le dejo venir mientras encuentra otro sitio, soy una ZORRA por dejarle en la calle.
¿Hay alguna forma de salir bien parada de una situación así?
En esta entrada hablo de: discusión, divorcio, dudas, familia, idiotas, mi madre, mi padre
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Después de aquel fatídico SMS en el que poníamos punto y final a una amistad de 14 años, ayer descubrí que Zorri me ha enviado un e-mail. En realidad, me lo envió hace un mes y medio (total, solo un mes después de mi boda, a la que no se dignó a venir porque ELLA no iba a tener el protagonismo suficiente, y dos meses después de la pelea que tuvimos. No se puede decir que la chica sea rencorosa precisamente, ¿verdad?), pero lo ví ayer porque me lo envió a una cuenta antigua que ya no utilizo. A la que utilizaba normalmente para hablar con ella por el messenger no me lo ha enviado.
Además, es un mail de esos “cadena” que acaba diciendo que tienes que enviárselo a no-sé-cuantas personas para que pase algo chulo (incomprensiblemente, sigue creyendo en esas tontadas). Sospecho que lo envió a esa cuenta de correo para completar las x direcciones a las que tenía que reenviar la cadena, pero con la esperanza de que yo no llegara a leerlo. No debería darle mayor importancia, porque sé que es un mail cadena estúpido, pero hace mucho que no recibía nada de ella, es el único mail que me ha enviado en mucho tiempo, chistecitos y powerpoints tampoco me ha enviado ni antes ni después de ese mail extraño desde que nos peleamos, y además el contenido es… mmmmmm… mejor leedlo vosotras mismas:
Asunto: he aprendido
(Después me dices que nombre te ha salido???)
LEE HASTA EL FINAL……HASTA LUEGO
He aprendido….que nadie es perfecto
hasta que no te enamoras..
He aprendido que….la vida es dura
pero yo lo soy más!!
He aprendido que…las oportunidades no se pierden nunca;
las que tú dejas marchar…las aprovecha otro.
He aprendido que…cuando siembras rencor y amargura
la felicidad se va a otra parte.
He aprendido…que necesitaría usar siempre palabras buenas…
porque mañana quizás se tienen que tragar..
He aprendido…que una sonrisa es un modo económico
para mejorar tu aspecto.
He aprendido…que no puedo elegir cómo me siento…
pero siempre puedo hacer algo.
He aprendido que…cuando tu hijo recién nacido
tiene tu dedo en su puñito…
te tiene enganchado a la vida.
He aprendido que…todos quieren vivir en la cima de la montaña…
pero toda la felicidad pasa mientras la escalas.
He aprendido que…se necesita gozar del viaje
y no pensar sólo en la meta.
He aprendido que…es mejor dar consejos sólo en dos circunstancias…
cuando son pedidos y cuando de ello depende la vida.
He aprendido que…cuanto menos tiempo derrocho…
más cosas hago.
Es la semana de la amistad
Demuestra a tus amigos que te tienen
Manda este mail a todos tus amigos,
aunque signifique remandarlo
a quien te lo ha mandado…
Si vuelve… tienes muchos buenos amigos
Buena semana de la amistad
Después de haber enviado el mensaje, presiona F6
y verás lo que aparece…. increíble, pero real…
Da impresión pero és real…
Buena Suerte
Mándalo a 15 personas en los próximos 143 minutos,
después presiona F6 y
el nombre de quien te ama aparecerá en letras mayúsculas,
da tanta impresión porque es real. |
¿Qué coño quiere decirme con esto? ¿Que YO reflexione sobre nuestra amistad? ¿Que ELLA se ha dado cuenta de que metió la pata hasta el fondo? ¿Que AMBAS olvidemos el pasado, pelillos a la mar? ¡¡¿¿QUÉ COÑO QUIERE DECIR??!!
Le he respondido con un muy borde:
¿Me explicas qué significa esto? Porque soy un poco cortita y no lo pillo.
A estas alturas, creo que tengo todo el derecho a ponerme digna con ella, le he pasado demasiadas. Ya veremos si responde, si prefiere pasar de todo (ya me da igual), o me da alguna explicación. Estoy que echo humo. ¿¡Será posible que tenga tanta cara dura…!?
En esta entrada hablo de: Amigos, cabreo, discusión, dudas, idiotas, Zorri
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
¿No te resulta curiosa la facilidad con la que algunas personas acuden a la palabra “censura“, sin ni siquiera detenerse un momento a evaluar otras posibilidades alternativas?
¿No te extrañas cuando personas a las que no conoces pretenden juzgar tu vida con gruesas palabras y descalificativos, y hacer valer en tu casa el derecho a comportarse como les viene en gana sin seguir las más elementales reglas de la buena educación, como son por ejemplo no insultar a la anfitriona?
¿No te sorprendes cuando de tu opinión personal obtienen una conclusión relativa al comportamiento de toooooodo un colectivo formado por millones de personas?
A mí es que el comportamiento humano nunca dejará de sorprenderme.

Viñeta de Mauro Entrialgo, sugerida por Edleber
Es alucinante: un tarado me ha dejado más de 50 mensajes, la gran mayoría de menos de 10 palabras, durante cerca de un mes, todos ellos para decir, en diferentes variantes sobre el mismo tema, más o menos esto:
En tu blog me censuras, aquí no existe libertad de expresión, los debates que propongo no interesan. ¡Claro, como no me dedico a hacer de mamapollas de la autora, se me censura! Esta es la libertad de expresión que predicáis los progres.
Para mí que no está bien de la cabeza. Habla de debates que propone, pero comenta cosas que nada tenían que ver con el tema propuesto, que no son ni debates ni nada sino frases sin sentido totalmente fuera de contexto, que pretende que en mi blog, en mi casa, le mantenga publicadas, como si _él_, en _mi_ blog, tuviese algún tipo de derecho que yo le estoy negando… Un enfermo.
Lo mejor son los 6 u 8 últimos comentarios de la semana pasada, todos ellos variaciones sobre:
Como veo que se me censura, no voy a volver a comentar
Pero el tío no se cansa, y sigue, y dale, y venga… Y a pesar de de la reiteración en que no iba a volver a comentar, lo siguió intentando. Hay gente que está realmente mal. Para que os hagáis una idea, aquí os pongo unas imágenes con los mensajes que ha dejado en mi blog (si clickais encima, podréis verlas ampliadas). Ahora, decidme vosotras si no se trata de un enfermo obsesivo-compulsivo que la ha pillado conmigo. Da hasta miedo.
 
 
 
En esta entrada hablo de: blogs, cabreo, discusión, dudas, idiotas, Sociedad
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
… qué buenos son los padres escolapios, qué buenos son, que nos llevan de excursión…
Me rondaba en la cabeza esta cancioncilla tonta, cuando ví en el blog de Toxcatl que ella se la aplicaba a los salesianos.
El caso es que da igual la cancioncilla: lo importante es que parece que nos hemos puesto todas de acuerdo para salir de convención, conferencia nacional, o como quieras llamarlo, este finde. A Toxcatl y a Ada también las mandan de convención fuera de su ciudad precisamente este fin de semana. Y yo voy a estar en la organización de un evento multitudinario pero restringido (ya sabéis: arreglao pero informal) este fin de semana en Girona. Desde luego, tendría su gracia pero sería muuuuuyyyy fueeeerte que nos encontráramos las tres en Girona entre tanto palomo encorbatado.
Vosotras jugáis con ventaja, jodías, porque habéis visto fotos mías recientes pero yo no he visto fotos vuestras, y porque además yo estaré en acreditaciones, por lo que todo quisqui tendrá que pasar por delante de donde yo estaré antes de poder acceder, pero habrá más gente conmigo por lo que yo no podré ver a todo el mundo, pero sí probablemente me vea todo el mundo a mí. Si coincidimos en la misma convención, dadme un toque, chicas, sería la releche.
En cuanto a lo demás, arrastro un cansancio tremendo estos días. Llevo unas semanas de agotamiento extremo, mucho stress en el curro, precisamente se nos echa encima la organización de esta conferencia que nos ha traído a todos de culo y un proyecto laboral que nos va a tener hasta las cejas hasta mediados de enero como poco (y eso, si todo va bien). Además, este es ya el tercer fin de semana que me toca trabajar, el sábado pasado además nos fuimos a la feria de Bodas y Bodas y nos pasamos toda la tarde allí de un stand a otro, el finde que viene también me toca trabajar; he estado saliendo el curro a las tantas, ayer además tuve formación en Sant Quirze con una manada de adolescentes hiperactivos, y después ejecutiva en la agrupación hasta casi las 12 de la noche… ¡Salvar el mundo es agotador!
En fin, que estoy para el arrastre y la fiesta no ha hecho más que empezar, la casa está hecha una pocilga y si me descuido no nos queda ropa limpia que ponernos ni comida no-intoxicable en la nevera que llevarnos a la boca. Un drama. Si sigo a este ritmo, voy a palmar sin darme cuenta.
Y lo peor es que aún no estamos casados y ya me siento una mala esposa por no tenerle las camisas limpias, los calcetines emparejados, la cena preparada y coserle los botones cuando me lo pide. Cuando ayer me dijo que le había llevado unas camisas a su abuela para que le cosiera un botón a cada una, creo que le habría ahogado con las mangas. Me sentí humillada y derrotada. Asqueada de mí misma como mujer por no haber sabido cumplir, y asqueada de mí misma como feminista por creer que cumplir era mi obligación. Cuando me dijo que no quería que nuestros hijos tuvieran una madre ausente, ya me acabé de hundir en la misera de mi condición de mujer, esposa, futura madre y trabajadora.
Él es un pequeño desastre, un terremoto que por donde pasa deja huella, y encima está todavía muy enmadrado, su madre se lo ha hecho TODO toda su vida y él, aunque está poniendo de su parte todo lo que puede (está aprendiendo a cocinar, y la limpieza de la cocina en general la tiene bastante controlada), aún tiene mucho que aprender en cuanto a convivencia y vida independiente. Básicamente, que la ropa no tiene patitas para irse sola a la lavadora, y que si uno no pone de su parte para no ir tirándolo todo, luego no se nos amontona… Y esas cosas. Pero me culpo a mí misma por no estar disponible cuando la casa me necesita (¡ojo! no él: la casa, que está hecha un desastre), por no tener las energías suficientes de ponerme a recojer cuando llego del trabajo, por no llegar a tenerlo todo bajo control, por mi falta de energías…
Quedamos en que nos repartiríamos las tareas del hogar entre los dos, pero ahora veo que lo que eso quería decir es que nos pondríamos los dos a la vez a hacer las tareas del hogar, y si he llegado a casa a las 11 de la noche y él lleva allí desde las 7, yo esperaría que hubiera hecho algo, y él no se ve capaz de ponerse solo, le supera y necesita que me ponga con él para que no se le haga tan pesado. Total, que si yo no tengo energías, las cosas en mi casa no se hacen, porque tenemos que hacer las tareas del hogar los dos juntos. Debí leer la letra pequeña antes de firmar ese contrato.
A veces me odio a mí misma por ser una femenista recalcitrante y a la vez sentirme presa de estos convencionalismos sociales que me provocan sentirme fatal por no ser una buena esposa como se esperaría de mí. Malditas contradicciones. Maldita incoherencia. Maldita sociedad y malditos estereotipos interiorizados que me encadenan. Maldita hipocresía la mía.
En esta entrada hablo de: amor, discusión, dudas, feminismo, hijos, Ifoxe, mujer, Sociedad, trabajo, tristeza
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
Hace unos días, Milongas comentaba en su blog que la sinceridad está sobrevalorada. Yo empiezo a pensar que ser espontánea no es tan divertido como lo pintan… En ocasiones puedes hacer daño a la persona que amas por parlotear sin tener en cuenta cómo entenderá tus palabras, por dar por sobre-entendidas cosas sobre las que todavía tiene dudas, por no molestarme en elaborar aunque sólo sea un poquito la forma de decir las cosas…
Y es que tengo que admitir que tengo cierta tendencia (muy marcada) a decir las cosas tal y como me vienen a la cabeza, sin pararme a pensar en si la persona que me está escuchando entenderá realmente lo que quiero decir y sin preocuparme lo más mínimo por organizar mis pensamientos y prensentarlos en forma de ideas ordenadas y mínimamente coherentes. ¿El resultado? Que digo más tonterías de las que me gustaría, hago daño sin pretenderlo y genero malentendidos que serían totalmente innecesarios si me parara un momento a pensar lo que voy a decir antes de soltarlo sin más.
Con demasiada frecuencia no me paro a pensar en las consecuencias de mis palabras, y últimamente me estoy dando cuenta de que cuando la persona con la que hablo está emocionalmente implicada, mi espontaneidad impenitente puede tener consecuencias desastrosas: desde malentendidos que generan situaciones desagradables hasta auténticos cañonazos a la altura del corazón.
Decir “soy así ” ya no sirve. De hecho, nunca debería haber servido. No es una excusa válida. Cuando haces daño a alguien, aunque sea de forma inconsciente, y podías haberlo evitado, no valen excusas. Durante un segundo, un breve segundo, llegué a plantearme que expresarme en un idioma que no es el mío (es así, lo siento, y es algo que no va a cambiar) podría ser un handicap para hacerme entender. Excusas. No es ése el motivo. El único motivo válido es que soy una bocazas, y no me preocupo como debería de cómo sentarán mis palabras, o cómo serán entendidas. Más me vale hacérmelo mirar o no me irá nada bien.
Por norma general, cuando digo algo es porque tengo una imagen muy clara en mi cabeza de aquéllo a lo que me estoy refiriendo. Pero la persona que me escucha no tiene por qué tener necesariamente esa misma imagen, ni tiene por qué saber de qué estoy hablando si no se lo explico. Y si no lo explico, y doy por hecho que quien me escucha tiene tan claro como yo de lo que estamos hablando, tenemos el malentendido cociéndose a fuego lento.
Él apadrinó una frase que me viene que ni pintada para estos casos: “En mi cabeza sonaba mucho mejor “. Y, sin embargo, no me puedo aferrar a ella cuando la cago por idiota.
Cuando Milo se preguntaba si decirlo o callarlo, yo me declaré firme partidaria de contarlo todo, siempre. En su momento dije:
cuando un@ se calla cosas, al final acaban saliendo en el momento más inoportuno. Mejor encontrar el momento para hablar y contarlo todo, con calma y escogiendo muy bien las palabras para no hacer daño, pero siempre, siempre, hay que hablar, no callar, porque a la larga acaba haciendo un mal mucho mayor.
Bueno, pues ya va siendo hora de que me aplique a mí misma mis propias recomendaciones.
Y añado: no sólo voy a tener que controlar cómo digo las cosas, sino también qué cosas digo. Y es que hace falta ser muy imbécil para no darse cuenta, después de un mes, del daño que hacen ciertos comentarios sobre mi pasado. Y para imbécil, pero imbécil de verdad, Pimkie.
Tenemos diferentes formas de ver las cosas, eso es incuestionable. A pesar de los desengaños que he sufrido, yo todavía no he perdido la esperanza en el género humano, ni quiero perderla aunque esté equivocada, aunque me lleve una decepción tras otra. Esos momentos de felicidad entre chasco y chasco no me los podrán quitar. Y esta diferente manera de entender el mundo hace que en ocasiones nos cueste comprender la manera de actuar del otro. Pero que nos cueste entender su forma de pensar y de actuar no significa que tengamos que hacernos daño mútuamente, sino todo lo contrario: debería movernos a actuar / hablar con mucho más cuidado.
Y yo voy a poner todo lo que esté en mi mano, estoy decidida a cambiar todo aquéllo te hace daño sin darme cuenta.
En esta entrada hablo de: amor, discusión, dudas, Ifoxe
En capítulos anteriores...
|
|
|
|
Página 1 de 11
|
|