Flickr Mis fotos | Mi FotoBlog Móvil | Twitter Mi MicroBlog | Facebook Mi Facebook | Delicious Mis enlaces interesantes | Gmail Mi e-mail | hotmail Mi Messenger

 
Nov
23
    
Lo escribí el Noviembre-23-2007 | (8) comentarios |

… qué buenos son los padres escolapios, qué buenos son, que nos llevan de excursión…

Me rondaba en la cabeza esta cancioncilla tonta, cuando ví en el blog de Toxcatl que ella se la aplicaba a los salesianos.

El caso es que da igual la cancioncilla: lo importante es que parece que nos hemos puesto todas de acuerdo para salir de convención, conferencia nacional, o como quieras llamarlo, este finde. A Toxcatl y a Ada también las mandan de convención fuera de su ciudad precisamente este fin de semana. Y yo voy a estar en la organización de un evento multitudinario pero restringido (ya sabéis: arreglao pero informal) este fin de semana en Girona. Desde luego, tendría su gracia pero sería muuuuuyyyy fueeeerte que nos encontráramos las tres en Girona entre tanto palomo encorbatado.

Vosotras jugáis con ventaja, jodías, porque habéis visto fotos mías recientes pero yo no he visto fotos vuestras, y porque además yo estaré en acreditaciones, por lo que todo quisqui tendrá que pasar por delante de donde yo estaré antes de poder acceder, pero habrá más gente conmigo por lo que yo no podré ver a todo el mundo, pero sí probablemente me vea todo el mundo a mí. Si coincidimos en la misma convención, dadme un toque, chicas, sería la releche.

En cuanto a lo demás, arrastro un cansancio tremendo estos días. Llevo unas semanas de agotamiento extremo, mucho stress en el curro, precisamente se nos echa encima la organización de esta conferencia que nos ha traído a todos de culo y un proyecto laboral que nos va a tener hasta las cejas hasta mediados de enero como poco (y eso, si todo va bien). Además, este es ya el tercer fin de semana que me toca trabajar, el sábado pasado además nos fuimos a la feria de Bodas y Bodas y nos pasamos toda la tarde allí de un stand a otro, el finde que viene también me toca trabajar; he estado saliendo el curro a las tantas, ayer además tuve formación en Sant Quirze con una manada de adolescentes hiperactivos, y después ejecutiva en la agrupación hasta casi las 12 de la noche… ¡Salvar el mundo es agotador!

En fin, que estoy para el arrastre y la fiesta no ha hecho más que empezar, la casa está hecha una pocilga y si me descuido no nos queda ropa limpia que ponernos ni comida no-intoxicable en la nevera que llevarnos a la boca. Un drama. Si sigo a este ritmo, voy a palmar sin darme cuenta.

Y lo peor es que aún no estamos casados y ya me siento una mala esposa por no tenerle las camisas limpias, los calcetines emparejados, la cena preparada y coserle los botones cuando me lo pide. Cuando ayer me dijo que le había llevado unas camisas a su abuela para que le cosiera un botón a cada una, creo que le habría ahogado con las mangas. Me sentí humillada y derrotada. Asqueada de mí misma como mujer por no haber sabido cumplir, y asqueada de mí misma como feminista por creer que cumplir era mi obligación. Cuando me dijo que no quería que nuestros hijos tuvieran una madre ausente, ya me acabé de hundir en la misera de mi condición de mujer, esposa, futura madre y trabajadora.

Él es un pequeño desastre, un terremoto que por donde pasa deja huella, y encima está todavía muy enmadrado, su madre se lo ha hecho TODO toda su vida y él, aunque está poniendo de su parte todo lo que puede (está aprendiendo a cocinar, y la limpieza de la cocina en general la tiene bastante controlada), aún tiene mucho que aprender en cuanto a convivencia y vida independiente. Básicamente, que la ropa no tiene patitas para irse sola a la lavadora, y que si uno no pone de su parte para no ir tirándolo todo, luego no se nos amontona… Y esas cosas. Pero me culpo a mí misma por no estar disponible cuando la casa me necesita (¡ojo! no él: la casa, que está hecha un desastre), por no tener las energías suficientes de ponerme a recojer cuando llego del trabajo, por no llegar a tenerlo todo bajo control, por mi falta de energías…

Quedamos en que nos repartiríamos las tareas del hogar entre los dos, pero ahora veo que lo que eso quería decir es que nos pondríamos los dos a la vez a hacer las tareas del hogar, y si he llegado a casa a las 11 de la noche y él lleva allí desde las 7, yo esperaría que hubiera hecho algo, y él no se ve capaz de ponerse solo, le supera y necesita que me ponga con él para que no se le haga tan pesado. Total, que si yo no tengo energías, las cosas en mi casa no se hacen, porque tenemos que hacer las tareas del hogar los dos juntos. Debí leer la letra pequeña antes de firmar ese contrato.

A veces me odio a mí misma por ser una femenista recalcitrante y a la vez sentirme presa de estos convencionalismos sociales que me provocan sentirme fatal por no ser una buena esposa como se esperaría de mí. Malditas contradicciones. Maldita incoherencia. Maldita sociedad y malditos estereotipos interiorizados que me encadenan. Maldita hipocresía la mía.

En esta entrada hablo de: , , , , , , , , ,


 
Ene
15
    
Lo escribí el Enero-15-2007 | (12) comentarios |

Hace unos días, Milongas comentaba en su blog que la sinceridad está sobrevalorada. Yo empiezo a pensar que ser espontánea no es tan divertido como lo pintan… En ocasiones puedes hacer daño a la persona que amas por parlotear sin tener Niña jugando en la playaen cuenta cómo entenderá tus palabras, por dar por sobre-entendidas cosas sobre las que todavía tiene dudas, por no molestarme en elaborar aunque sólo sea un poquito la forma de decir las cosas…

Y es que tengo que admitir que tengo cierta tendencia (muy marcada) a decir las cosas tal y como me vienen a la cabeza, sin pararme a pensar en si la persona que me está escuchando entenderá realmente lo que quiero decir y sin preocuparme lo más mínimo por organizar mis pensamientos y prensentarlos en forma de ideas ordenadas y mínimamente coherentes. ¿El resultado? Que digo más tonterías de las que me gustaría, hago daño sin pretenderlo y genero malentendidos que serían totalmente innecesarios si me parara un momento a pensar lo que voy a decir antes de soltarlo sin más.

chico dolidoCon demasiada frecuencia no me paro a pensar en las consecuencias de mis palabras, y últimamente me estoy dando cuenta de que cuando la persona con la que hablo está emocionalmente implicada, mi espontaneidad impenitente puede tener consecuencias desastrosas: desde malentendidos que generan situaciones desagradables hasta auténticos cañonazos a la altura del corazón.

Decir “soy así ” ya no sirve. De hecho, nunca debería haber servido. No es una excusa válida. Cuando haces daño a alguien, aunque sea de forma inconsciente, y podías haberlo evitado, no valen excusas. Durante un segundo, un breve segundo, llegué a plantearme que expresarme en un idioma que no es el mío (es así, lo siento, y es algo que no va a cambiar) podría ser un handicap para hacerme entender. Excusas. No es ése el motivo. El único motivo válido es que soy una bocazas, y no me preocupo como debería de cómo sentarán mis palabras, o cómo serán entendidas. Más me vale hacérmelo mirar o no me irá nada bien.

Por norma general, cuando digo algo es porque tengo una imagen muy clara en mi cabeza de aquéllo a lo que me estoy refiriendo. Pero la persona que me escucha no tiene por qué tener necesariamente esa misma imagen, ni tiene por qué saber de qué estoy hablando si no se lo explico. Y si no lo explico, y doy por hecho que quien me escucha tiene tan claro como yo de lo que estamos hablando, tenemos el malentendido cociéndose a fuego lento.

Pareja abrazoÉl apadrinó una frase que me viene que ni pintada para estos casos: “En mi cabeza sonaba mucho mejor “. Y, sin embargo, no me puedo aferrar a ella cuando la cago por idiota.

Cuando Milo se preguntaba si decirlo o callarlo, yo me declaré firme partidaria de contarlo todo, siempre. En su momento dije:

cuando un@ se calla cosas, al final acaban saliendo en el momento más inoportuno. Mejor encontrar el momento para hablar y contarlo todo, con calma y escogiendo muy bien las palabras para no hacer daño, pero siempre, siempre, hay que hablar, no callar, porque a la larga acaba haciendo un mal mucho mayor.

Bueno, pues ya va siendo hora de que me aplique a mí misma mis propias recomendaciones.

Y añado: no sólo voy a tener que controlar cómo digo las cosas, sino también qué cosas digo. Y es que hace falta ser muy imbécil para no darse cuenta, después de un mes, del daño que hacen ciertos comentarios sobre mi pasado. Y para imbécil, pero imbécil de verdad, Pimkie.

Abrazo de luz - conchaTenemos diferentes formas de ver las cosas, eso es incuestionable. A pesar de los desengaños que he sufrido, yo todavía no he perdido la esperanza en el género humano, ni quiero perderla aunque esté equivocada, aunque me lleve una decepción tras otra. Esos momentos de felicidad entre chasco y chasco no me los podrán quitar. Y esta diferente manera de entender el mundo hace que en ocasiones nos cueste comprender la manera de actuar del otro. Pero que nos cueste entender su forma de pensar y de actuar no significa que tengamos que hacernos daño mútuamente, sino todo lo contrario: debería movernos a actuar / hablar con mucho más cuidado.

Y yo voy a poner todo lo que esté en mi mano, estoy decidida a cambiar todo aquéllo te hace daño sin darme cuenta.

En esta entrada hablo de: , , ,

En capítulos anteriores...