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Dic
04
    
Lo escribí el Diciembre-4-2008 | (14) comentarios |

En el post anterior sobre la entrevista (por cierto, ya están colgados los audios para que quien quiera la pueda escuchar), la vieja amiga Palomina y la nueva amiga Laura pretenden herirme llamándome pedorra egocéntrica. Se creen que es un insulto, pero ¡nada más lejos de la realidad! Para empezar, ¿qué característica creeis que hay que tener para ser blogger? ¡Pues egocentrismo a puñaos, queridas mías! ¿Acaso no es egocentrismo pensar que mi vida anónima pueda interesar a alguien hasta el punto de leerme cada día? Al fin y al cabo, ¿quien soy yo para que mi vida pueda interesar a gente que no me conoce ni me ha visto en su vida? Publicar mis pedorreces diarias en un blog público, y pensar que a alguien pueda interesar, ya es de por sí egocentrismo. Y es, ni más ni menos, que lo que hacemos tod@s l@s bloggers.

  • ¿Publicar nuestra vida para que otros las lean? ¡Por favor, egocentrismo en estado puro! ¿Qué me importa a mí la vida de otras personas a las que ni conozco?
  • ¿Publicar mis opiniones sobre cualquier tema? ¡Por favor, las opiniones son como los culos: todo el mundo tiene uno! ¿Qué me importa a mí lo que otros piensen de tal o cual tema, si con mi propia opinión me basta y me sobra?

Tod@s l@s bloggers somos egocéntricos por naturaleza, si _no_ nos creyéramos tan importantes no publicaríamos nuestras pedorreces para que las pueda leer quiera, entre ellas vosotras. ¿Yo soy egocéntrica? Sí, ¿y qué? Soy egocéntrica porque mi vida interesa a cientos de personas cotillas, como vosotras, que me leeis a diario desde hace tiempo. Y tampoco penséis que lo de cotilla, como lo de pedorra egocéntrica, es un insulto, porque no lo pretende: yo misma me considero la cotilla mayor del reino. ¿Y qué pasa? ¿Nos tenemos que avergonzar de lo que somos, de lo que compartimos? Pues no, queridas.

Así que si os habíais pensado que llamarme egocéntrica es un insulto, os habéis equivocado de persona: para pedorra egocéntrica, yo, la primera. Siento que me vosotras me toméis más en serio de lo que yo me temo a mí misma, y que no hayáis entendido dónde está el cachondeo y el sentido del humor para reírse de una misma, algo que practico a menudo aunque parece ser que no habéis captado. No os voy a explicar el chiste: vosotras no habéis entendido la ironía, os habéis pensado que hablaba en serio y me llamáis egocéntrica. Pues de eso también tengo, y oye, con la cabeza bien alta.

La que quiera sentar cátedra por su pureza y rectitud, y venir a darnos lecciones de ética o de moral, que levante la mano y eche a correr, que los corderos inmaculados son una especie en peligro de extinción.

(Y qué mala es la envida oyessssssss!!)

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Sep
15
    
Lo escribí el Septiembre-15-2008 | (16) comentarios |

Yo pensaba que eso de que cuando los padres se divorcian, utilicen a los hijos como arma arrojadiza es más de épocas en las que hay algo que ganar o perder: custodia, piso, pensión alimenticia, etc. Pero que con veintitantos mis padres nos utilicen a mi hermano y a mí como arma, me resulta extraño.

Y ahora me encuentro nadando entre dos aguas porque primero mi padre me metió de lleno en el conflicto al “auto-invitarse” a vivir en mi casa mientras encontraba piso, y ahora mi madre se ha lanzado en plancha al decirle a mi padre que yo creo que su comportamiento es el de un capullo impresentable (lo cual es cierto, pero también creo que mi padre puede vivir perfectamente sin esa información), y que no quiero que venga a vivir con Ifo y conmigo (lo cual también es cierto, creo que debería asumir las consecuencias de sus propias decisiones, pero eso no significa que vaya a dejar tirado a mi padre sin un sitio donde dormir), con lo que ahora mi padre, orgulloso como él solo, no quiere venir a mi casa.

Así que ahora estoy entre dos aguas:

  • Si acojo a mi padre en nuestra casa, soy una ZORRA por ponerme de su parte a pesar de todo lo que ha hecho.
  • Y si no le dejo venir mientras encuentra otro sitio, soy una ZORRA por dejarle en la calle.

¿Hay alguna forma de salir bien parada de una situación así?

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Sep
05
    
Lo escribí el Septiembre-5-2008 | (9) comentarios |

Después de aquel fatídico SMS en el que poníamos punto y final a una amistad de 14 años, ayer descubrí que Zorri me ha enviado un e-mail. En realidad, me lo envió hace un mes y medio (total, solo un mes después de mi boda, a la que no se dignó a venir porque ELLA no iba a tener el protagonismo suficiente, y dos meses después de la pelea que tuvimos. No se puede decir que la chica sea rencorosa precisamente, ¿verdad?), pero lo ví ayer porque me lo envió a una cuenta antigua que ya no utilizo. A la que utilizaba normalmente para hablar con ella por el messenger no me lo ha enviado.

Además, es un mail de esos “cadena” que acaba diciendo que tienes que enviárselo a no-sé-cuantas personas para que pase algo chulo (incomprensiblemente, sigue creyendo en esas tontadas). Sospecho que lo envió a esa cuenta de correo para completar las x direcciones a las que tenía que reenviar la cadena, pero con la esperanza de que yo no llegara a leerlo. No debería darle mayor importancia, porque sé que es un mail cadena estúpido, pero hace mucho que no recibía nada de ella, es el único mail que me ha enviado en mucho tiempo, chistecitos y powerpoints tampoco me ha enviado ni antes ni después de ese mail extraño desde que nos peleamos, y además el contenido es… mmmmmm… mejor leedlo vosotras mismas:

Asunto: he aprendido

(Después me dices que nombre te ha salido???)
 
LEE HASTA EL FINAL……HASTA LUEGO
 
He aprendido….que nadie es perfecto
hasta que no te enamoras..
 
He aprendido que….la vida es dura
pero yo lo soy más!!
 
He aprendido que…las oportunidades no se pierden nunca;
las que tú dejas marchar…las aprovecha otro.
 
He aprendido que…cuando siembras rencor y amargura
la felicidad se va a otra parte.
 
He aprendido…que necesitaría usar siempre palabras buenas…
porque mañana quizás se tienen que tragar..
 
He aprendido…que una sonrisa es un modo económico
para mejorar tu aspecto.
 
He aprendido…que no puedo elegir cómo me siento…
pero siempre puedo hacer algo.
 
He aprendido que…cuando tu hijo recién nacido
tiene tu dedo en su puñito…
te tiene enganchado a la vida.
 
He aprendido que…todos quieren vivir en la cima de la montaña…
pero toda la felicidad pasa mientras la escalas.
 
He aprendido que…se necesita gozar del viaje
y no pensar sólo en la meta.
 
He aprendido que…es mejor dar consejos sólo en dos circunstancias…
cuando son pedidos y cuando de ello depende la vida.
 
He aprendido que…cuanto menos tiempo derrocho…
más cosas hago.
 
Es la semana de la amistad
Demuestra a tus amigos que te tienen
 
Manda este mail a todos tus amigos,
aunque signifique remandarlo
a quien te lo ha mandado…
 
Si vuelve… tienes muchos buenos amigos
 
Buena semana de la amistad
 
Después de haber enviado el mensaje, presiona F6
y verás lo que aparece…. increíble, pero real…
Da impresión pero és real…
Buena Suerte
 
Mándalo a 15 personas en los próximos 143 minutos,
después presiona F6 y
el nombre de quien te ama aparecerá en letras mayúsculas,
da tanta impresión porque es real. 

¿Qué coño quiere decirme con esto? ¿Que YO reflexione sobre nuestra amistad? ¿Que ELLA se ha dado cuenta de que metió la pata hasta el fondo? ¿Que AMBAS olvidemos el pasado, pelillos a la mar? ¡¡¿¿QUÉ COÑO QUIERE DECIR??!!

Le he respondido con un muy borde:

¿Me explicas qué significa esto? Porque soy un poco cortita y no lo pillo.

A estas alturas, creo que tengo todo el derecho a ponerme digna con ella, le he pasado demasiadas. Ya veremos si responde, si prefiere pasar de todo (ya me da igual), o me da alguna explicación. Estoy que echo humo. ¿¡Será posible que tenga tanta cara dura…!?

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Ago
26
    
Lo escribí el Agosto-26-2008 | (10) comentarios |

Lo admito, me he portado mal, y lo sé. Y ahora me siento fatal conmigo misma. ¿Recordáis lo que os comentaba ayer sobre el pesado de los comentarios alucinantes que se quejaba de que no se los publicaba y gritaba ¡¡censura, censura!!? Bueno, pues no es el único tarado con el que he tenido que lidiar, y ayer me descontrolé, perdí los nervios con otro de estos personajillos.

Hace unos 3 años, en el 2005, al poco de abrir mi otro blog, tuve mi primera experiencia con un troll, una persona que comenta en blogs con la intención de molestar a los demás usuarios o lectores, buscando crear controversia y provocar reacciones predecibles con fines diversos: desde la simple diversión al lograr hacer enfadar a los demás, desviar los temas de las discusiones, o bien provocar encendidas broncas enfrentando a los lectores entre sí. El troll puede ser más o menos sofisticado, empleando desde mensajes groseros, ofensivos o fuera de tema, a sutiles provocaciones o mentiras difíciles de detectar, 405771pumukicon la intención en cualquier caso de confundir o provocar la reacción de los demás.

Mi troll particular se dedicaba a intentar que cualquier post que yo escribiera acabara en una discusión sobre la ley de matrimonios gays y la homosexualidad en general. Se trata de un integrista católico, de los de misa y confesión diaria, que decía cada vez que tenía ocasión que la homosexualidad es propia de enfermos y degenerados, una prueba que dios nos ha puesto para comprobar nuestra resistencia, y que lo que procedería no es darles más derechos sino encerrarlos a todos y apalearlos hasta la muerte porque en el Levítico tal, o en el Génesis cual, o en la carta de San Pablo a los noséqué, dice que blablabla. El rollito intransigente e intolerante ese de “te lo prohibe mi religión. Y en ese plan. Y así durante mucho tiempo. Esto fue durante el 2005, hasta que me cansó y le dije:

Mira, chaval, aquí no toca hablar de ese tema porque este post habla de otra cosa totalmente distinta. Si quieres dar la tabarra con tu monotema, hazlo en este otro sitio [le ponía el enlace a otro post de mi blog que _sí_ trataba ese asunto] y ahí te desahogas a gusto.

Y cada vez que dejaba un comentario sin venir a cuento en un lugar que no correspondía, se lo borraba sin más. La verdad es que ni siquiera debería haberle cedido ese pequeño espacio en _mi_ casa para que soltara su mierda intolerante, pero era joven e inexperta y todavía no había empezado a aplicar el principio de “esta es mi casa y quien quiera entrar, primero tiene que limpiarse los pies en el felpudo y comportarse con educación, o le echo a patadas“.

Pero hace dos o tres días, no me explico por qué, volvió a mi blog y en la entrada sobre Facebook dejó un comentario diciendo más o menos que

Facebook es para gilipollas que compiten entre sí para ver quien tiene agregados más gilipollas

pumukiPoco más o menos. Enseguida identifiqué que se trataba de él porque en la entrada del 2005, cuando le dije que no iba a consentir sus trolleos, puse una foto de Pumuki, un duendecillo o troll de dibujos animados de una serie que me encantaba cuando era pequeña; y en el comentario que este personaje dejó, en el espacio “e-mail”, puso “notengoemail@pumuki.es”, así que la relación era evidente. Por algún extraño motivo, había vuelto a releer ese post 3 años después, le había cabreado, y me había dejado un comentario insultante llamándome gilipollas a mí y a todos los que usamos Facebook por extensión. Entrañable, ¿verdad?

Evidentemente, borré ese comentario sin darle mayor importancia. Pero ayer este tétrico personaje volvió a mi blog, y al ver que había borrado su comentario, no se le ocurrió nada más divertido que ponerse a dejar comentarios insultantes compulsivamente. He capturado las imágenes para que podáis verlo: se trata del dedo índice levantado en un gesto chabacano y maleducado:
enfermo2enfermo1

Por suerte, cuando intentó dejar estos comentarios tan groseros yo estaba conectada, y cada vez que alguien me deja un comentario me llega un e-mail. Primero ví que entraba un comentario bastante raro que me dejó mosqueada. Entré a ver qué era y me pareció una cosa súper rara, e immediatamente después entró otro similar. Enseguida ví por dónde iban los tiros, ví de qué persona se trataba y le puse rápidamente en “comentarios moderados”, de tal manera que cualquier comentario que quisiera dejar _esta persona_ no se publicara al momento, como cualquiera de vosotras, sino que pasaría previamente por mis manos, y seré yo quien decida si ese comentario se aprueba o no. Intentó dejar el mismo comentario una tercera y una cuarta vez, pero al ver que ya no salía publicado, y que había borrado los otros dos, se dio por vencido y no siguió intentándolo. Tampoco le habría servido de nada, porque por muchos que enviara, no aparecería ninguno si yo no los apruebo, que no es mi intención, por supuesto.

Su intención evidente, hasta que lo corté de raíz (suerte que estaba conectada en ese momento y lo pude atajar rápido) era copiar y pegar compulsivamente el mismo comentario tantas veces como le viniera en gana, hasta que se aburriera. Entraron dos, que eliminé enseguida, pero aún quiso intentarlo dos veces más, sin éxito, y desistió de seguir intentándolo.

Pero ahí fue cuando yo perdí el control. Estaba tan cabreada por lo que este troll había intentado hacer con mi blog, destrozándolo en los comentarios, y por el otro indeseable que llevaba calentándome durante semanas, que no pude más y me tomé mi venganza particular. Me fui al blog del talibán de sacristía este y le dejé el mismo comentario que él me había dejado a mí en mi blog; de hecho hice lo mismo que él había intentado hacer: llenar de mierda los comentarios.

Como sabía que el sistema de moderación de comentarios de blogger es bastante pedestre, y en cualquier caso está a años luz del de Wordpress, que es el que utilizo en mi blog, me fui al suyo y en los primeros 5, 6 ó 7 entradas suyas me dediqué a copiar unas 10 ó 12 veces en cada una el mismo texto que él había intentado copiar un montón de veces en mi blog. Aderezado con frases del estilo “quien siembra vientos recoge tempestades” o “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a tí”, y en esa línea.

Sé que me he portado fatal, sé que lo que he hecho ha estado mal, muy mal, y ahora no me siento bien conmigo misma. Cuando lo vea, se va a agarrar un cabreo de mil demonios, estoy segura. Pero si es tan católico practicante (y con intención de obligar a los demás a que practiquen también _su_ religión, de volver a los tiempos del nacional-catolicismo), ¿no debería cumplir el mandamiento de respetar al prójimo, y no hacer a los demás lo que no quieras para tí mismo? No es excusa, lo sé, y repito que me siento fatal por lo que he hecho. Me he tomado la venganza por mi mano y ha sido desproporcionado. Decir que estaba hasta los mismísimos coxones no le servirá de mucho a mi conciencia. En su momento me quedé la mar de descansada, pero ahora no puedo decir que sienta lo mismo. Probablemente, si tuviera la oportunidad de volver atrás, no volvería a hacerlo. Fue el calentón del momento, y creo que se me fue de las manos. No diré que lo siento, porque creo que se lo merecía, pero sí que no me siento bien por haberle dado a tomar de su propia medicina, creo que me pasé un poco.

¿Vosotras qué opináis?

Actualización: acabo de ver que esta madrugada, unos minutos después de mi “ataque furtivo”, me había dejado otro comentario artístico de los suyos. En este caso, no sé si se trata de una hoja de marihuana o de una hoja de parra (por aquéllo de Adán y Eva, que a este tipejo le pegaría más).

enfermo3

Por supuesto, no ha pasado el filtro anti-trolleo y su comentario no solo no ha salido publicado sino que además ha visto un mensajito monísimo que dice: “tu comentario ha quedado en el filtro anti-spam en espera de que Pimkie le dé al botoncito para aprobarlo“. Igual que ayer, pero él lo ha vuelto a intentar. ¿No es enternecedor?

¿Sabéis una cosa? Ya no me siento tan mal.

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Ago
25
    
Lo escribí el Agosto-25-2008 | (16) comentarios |

¿No te resulta curiosa la facilidad con la que algunas personas acuden a la palabra “censura“, sin ni siquiera detenerse un momento a evaluar otras posibilidades alternativas?

¿No te extrañas cuando personas a las que no conoces pretenden juzgar tu vida con gruesas palabras y descalificativos, y hacer valer en tu casa el derecho a comportarse como les viene en gana sin seguir las más elementales reglas de la buena educación, como son por ejemplo no insultar a la anfitriona?

¿No te sorprendes cuando de tu opinión personal obtienen una conclusión relativa al comportamiento de toooooodo un colectivo formado por millones de personas?

A mí es que el comportamiento humano nunca dejará de sorprenderme.

entrialgo_censura
Viñeta de Mauro Entrialgo, sugerida por Edleber

Es alucinante: un tarado me ha dejado más de 50 mensajes, la gran mayoría de menos de 10 palabras, durante cerca de un mes, todos ellos para decir, en diferentes variantes sobre el mismo tema, más o menos esto:

En tu blog me censuras, aquí no existe libertad de expresión, los debates que propongo no interesan. ¡Claro, como no me dedico a hacer de mamapollas de la autora, se me censura! Esta es la libertad de expresión que predicáis los progres.

Para mí que no está bien de la cabeza. Habla de debates que propone, pero comenta cosas que nada tenían que ver con el tema propuesto, que no son ni debates ni nada sino frases sin sentido totalmente fuera de contexto, que pretende que en mi blog, en mi casa, le mantenga publicadas, como si _él_, en _mi_ blog, tuviese algún tipo de derecho que yo le estoy negando… Un enfermo.

Lo mejor son los 6 u 8 últimos comentarios de la semana pasada, todos ellos variaciones sobre:

Como veo que se me censura, no voy a volver a comentar

Pero el tío no se cansa, y sigue, y dale, y venga… Y a pesar de de la reiteración en que no iba a volver a comentar, lo siguió intentando. Hay gente que está realmente mal. Para que os hagáis una idea, aquí os pongo unas imágenes con los mensajes que ha dejado en mi blog (si clickais encima, podréis verlas ampliadas). Ahora, decidme vosotras si no se trata de un enfermo obsesivo-compulsivo que la ha pillado conmigo. Da hasta miedo.

pesado4pesado3

pesado2pesado1

pesado5pesado6

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Ago
05
    
Lo escribí el Agosto-5-2008 | (16) comentarios |

O eso me temo, al menos. Y es que mi suegra, supongo que como todas las suegras, es una mujer bastante especial… Todas las suegras tienen lo suyo, y la mía es que habla como las cotorras, cuando se arranca no hay forma de hacerla callar y no deja meter baza en la conversación a nadie más, y además tiene una fijación con el dinero que me resulta insoportable, concretamente con cómo gastamos nuestro dinero, que me pone enferma. Estoy hasta las narices de que me haga una ruta turística completa por tres pueblos diferentes para hacer la compra, que si los huevos están más baratos en el D.I.A., la leche en el Consum, los yogures en el Mercadona y la fruta en el Lidl. Vale, sí, muy bien, pero ¿se te ha ocurrido pensar en la de kilómetros que tendría que recorrer, y la de horas que tendría que invertir, en hacer la compra cada semana en cuatro o cinco sitios diferentes? Por no hablar de que lo que me ahorraría al hacer la compra me lo dejaría, y con creces, en gasolina… Y todo esto, aderezado con un parloteo incansable. No hay quien le lleve la contraria, en serio, es agotador, imposible. Acabas dándole la razón, solo para que pare, para que lo deje ya. Porque encima es incansable: o le das la razón, o no para, es un dale que te pego constante que puede durar hoooooras.

La última movida que protagonizó mi suegra fue hace una semana. Ifo había quedado con los amigos para salir a cenar el sábado por la noche; yo no me encontraba bien y decidí quedarme en casa. Por lo visto, se había dejado las luces del coche encendidas y cuando quiso salir no tenía batería. ¿Mi solución? Llamar al RACC, que para algo pagamos la cuota de socios, que nos envíen un mecánico sin que tengamos que poner un duro extra (de eso se trata), que mire si realmente el motivo de que el coche no arranque está en que tiene la batería descargada y, si se trata de eso, que nos dé carga de batería con las pinzas. Lógico, ¿no? Pues no, porque según mi suegra, (versión abreviada) los mecánicos del RACC se dedican a secuestrar coches, llevarlos a talleres a escondidas, y después pedir rescate por ellos.

O, en la versión extendida: mi marido llamó a su padre para preguntarle si había alguna forma de arrancar un coche que no tuviera batería (me lo podía haber preguntado a mí: empujándolo), y su padre le dijo que sin pinzas no. A los 5 minutos me llama mi suegra: que a qué hora estaremos despiertos al día siguiente, domingo. ¿Perdón? ¡Yo qué sé a qué hora nos despertaremos un domingo! ¿Para qué lo quieres saber? Para venir a arreglarnos el coche, porque entre las muchas habilidades de mi suegro, parece ser que también está la de mecánico. Le expliqué como pude entre su parloteo que no hacía falta que vinieran, que ya llamábamos nosotros al RACC, pero mi suegra empezó a explicarme que a lo mejor no es que se hayan quedado las luces encendidas sino que igual es que falla la batería (intento explicarle sin éxito que por eso nos envían un mecánico, para que lo compruebe), pero ella insiste en que si llamamos al RACC se llevarán el coche a un taller (no, si nosotros no queremos, pero intentar explicarle algo a mi suegra cuando se lanza es gastar energías inútilmente), y es tontería que nos gastemos el dinero en un taller cuando mi suegro puede cambiarnos la batería (pienso, porque ya no me atrevo a abrir la boca: vale, muy bien, si el mecánico del RACC nos dice que la batería está cascada llamaremos a mi suegro, gracias por el ofrecimiento…Wink. Pero es imposible convencer a mi suegra, le da igual lo que diga y la decisión que NOSOTROS hayamos tomado: la suya es la única válida, y no se callará hasta que no le demos la razón. ¿Resultado? Al día siguiente, domingo, a las 11 de la mañana nos estaba llamando por teléfono para saber si estábamos despiertos y podían venir a mirar la batería del coche.

Pagamos un seguro para nada. ¡Anda que si lo llego a saber! Evil

Reconozco que su intención es buena, que solo quiere ayudar, pero lo que me encabrona de verdad es que la decisión que ya habíamos tomado, de avisar al RACC, no sirve de nada cuando a mi suegra se le mete entre ceja y ceja. Y no es la única vez que nos contradice para acabar saliéndose con la suya, es sólo la última. Empiezo a estar ya un poquito hasta las narices de que nos trate como a críos, incapaces incluso de comparar dos precios, que se dejan timar por un mecánico diabólico para que nos robe el coche y nos pida un rescate después… Y así suma y sigue.

A esto hay que añadirle otra cosa, y es que yo no tolero bien los consejos. Lo admito. Es algo que llevo francamente mal. Admito que me cuenten su experiencia propia, lo que te pasó a tí en una situación semejante y lo que hiciste para resolverlo, y yo con eso tomaré nota mental y después haré lo que me plazca. Pero imposiciones del estilo lo que TIENES QUE HACER es… lo siento, pero no, por ahí no paso, eso lo llevo fatal. Y, como habéis podido ver, mi suegra es aficionada a llevarme la contraria y a obligarme por el método del acoso y derribo a hacer su santa voluntad. Y me jode. Me jode mucho.

Así que cuando me quede embarazada y ella quiera meter baza sobre el embarazo, o respecto al bebé, o cualquier otra cuestión en la que me imponga su criterio (más aún teniendo en cuenta que mi madre está lejos, y me temo que cuando nazca el bebé vamos a tener a mi suegra encima mucho más de lo que a mí me gustaría) la vamos a tener. Y la vamos a tener gorda.

Al tiempo.

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Jul
24
    
Lo escribí el Julio-24-2008 | (10) comentarios |

Yo les leo a ellos aunque no les soporto, y ellos me leen a mí aunque me odien, y todos lo sabemos. Supongo que el morbo es recíproco, porque de otra forma no se entiende. Sobre todo por mi parte, lo confieso, porque encima me resultan tremendamente aburridos salvo cuando empiezan a insultar (lo que suele ser bastante a menudo): cuando insultan ya no me resultan aburridos, sino que me ponen de mala leche.

Y es que me jode que insultar salga casi gratis, y que a pesar de algunas pequeñas (o no tan pequeñas) derrotas, no solo no aprendan y depongan su actitud, sino que sigan erre que erre.

Les hemos leído insultarnos, llamarnos “lame farolas“, “trepa vergas“, “chupa tubos de escape(cualquier día van a tener un esguince neuronal si siguen haciendo esas piruetas retóricas para insultarnos, en serio, para mí que no nos merecemos tanto esfuerzo), “sectáreos“, “chupipanda“, “casarse para tener nabo caliente y no gastar las pilas del vibrador“, “débiles mentales“, sectáreos“, “chupa pollas“, “lame culos“, “gilipollas“, “tontita(recurriendo a los clásicos. Sí, hay veces en que hasta a ellos la originalidad no les da para más…Wink, y he oído muchas veces eso de

Ya está, hasta aquí hemos llegado, ahora sí que no les toleramos ni una más…

Y nunca se ha hecho nada en serio para pararles los pies, siempre lo acabamos dejando correr de una manera o de otra, para no darles más importancia de la que tienen. Pero a mí me sigue jodiendo que insultar salga tan barato, casi gratis total. Hay una cosa que sí somos y todavía no nos lo han dicho ellos: somos unos cagabandurrias, unos blandengues, por no plantarnos en jarras y decir en serio, pero de verdad de una puta vez, hasta aquí hemos llegado, y tomar medidas, así sea solo para no tener que encontrárnoslos cada vez que nos convoquen en la capital del reino.

Pero una cosa es leer que te llaman a tí y a tus amigos todo eso y más, y otra cosa muy diferente es que la cosa empiece a subir de tono y tener que leer referencias a que si nos ven nos van a partir las piernas con un bate de beisbol, que nos van a romper la cabeza con una silla plegable, o que van a contratar a la mafia portuguesa… Cuando éramos unas crías, a la gente así los llamábamos “la peña del moco: porque dicen mucho pero hacen poco“. Pero, aunque sean unos bocazas, me parece que eso marca la línea que yo no pienso traspasar, ni siquiera como sujeto pasivo.

Así que como medida higiénica, y para el mantenimiento de mi buena salud mental, he decidido superar el morbo y practicar la sordera informativa. Es decir: por mucho morbo que me dé leerles, sé que me voy a poner de mala leche con lo que voy a encontrar y eso no es sano, así que será mejor resistir la tentación y no leerles, antes de que me provoquen un cortocircuito mental y tengamos un disgusto. Puesto que el armisticio es poco menos que imposible, ya que ellos no están por la labor de declarar una tregua en sus insultos, yo declaro unilateralmente que me apeo de esta guerra (que, por otra parte, no me aporta nada porque es una guerra que ya tengo ganada) y voy a dejar de leerles, de escucharles, no voy a consentir que nadie me hable de ellos, no quiero que me cuenten nada, no quiero saber nada. Voy a optar por seguir uno de esos consejos de mi madre a los que hasta hoy nunca hice caso: hacer oídos sordos. Desde hoy empiezo mi particular cura de desintoxicación. Ya pueden desgañitarse insultándome o amenazarme con las torturas más sádicas, que si no me entero, no me afecta.

Resistiré. La tranquilidad que da saber que sus insultos no dan ningún resultado, que el alquiler de mi casa se seguirá pagando todos los meses con mi sueldo porque ellos no representan ningún peligro, es un ítem a mi favor. Pueden decir todo lo que quieran, que seguirán siendo un par de bocazas, Pierre Nodoyuna y su fiel perro Patán, y sus palabras ni tienen ni tendrán ningún efecto sobre la vida real de las personas a las que pretenden humillar por su odio enfermizo, salvo algún que otro calentón momentáneo.

Así que ya podéis desgañitaros, que yo P-A-S-O de vosotros.

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Jun
11
    
Lo escribí el Junio-11-2008 | (15) comentarios |

Pocas veces he tenido que moderar comentarios en este blog, y cuando lo he hecho es porque la persona que lo dejó sabía que su comentario era deliberada y pretendidamente insultante, así que no tenía derecho a reclamar su permanencia. Si vienen a mi casa a insultarme, estoy en mi derecho a cerrarles la puerta en las narices. En los casos más recalcitrantes, en los que la persona insultadora pretendía continuar erre que erre en su actitud, he llegado a banearles la posibilidad de comentar mediante su IP. Una de las cosas que me encantan de wordpress, es tener la oportunidad de cortarles el paso a los insultadores para que no me llenen el blog de mierda mientras yo no estoy de guardia.

Otro tema es la actitud, excesivamente vehemente para mi gusto, de algunas personas al exponer su opinión. Será que soy muy sensible, pero tiendo a sentirme acosada fácilmente ante una actitud vehemente en exceso, y en esos casos me retiro fácilmente de la lucha cuerpo a cuerpo; como mucho, replico un par de veces para que quede constancia de mi posición, pero no tengo ni energía ni ganas para mantener un rifi-rafe que, por otro lado, no llevará a ninguna parte. Hay ocasiones en que, probalemente sin que la otra persona lo pretenda (o quizá sí, vete a saber), me siento insultada y menospreciada con la actitud de la persona con la que se supone que estoy dialogando, aunque la otra persona no haya escrito un solo insulto.

Esto último es lo que me ocurre desde hace algunos días con Caótica. Su vehemencia me abruma, me hace sentir mal, y no me siento con fuerzas para entrarle al trapo. Tiene unas posiciones maximalistas en algunos temas, y su forma de expresarse da a entender que ella tiene la razón y el resto del mundo, o comparte su posición, o está totalmente equivocado, o al menos esa es la sensación que a mí me queda después de leer sus comentarios. Un par de ejemplos:

Cuando hablamos del tema del boy, dije que me daba mucho asco sobarle. Y ella me respondió en los comentarios (las negritas son mías):

Pues yo, mujer sin pareja estable y con necesidades sexuales como cualquier ser humano sano que se precie, no voy pidiendo un informe de historial sexual a todo tio que me guste. Para eso siempre llevo un buen surtido de condones en el bolso.

No lo dice, pero da la sensación de que su respuesta me deja a mí como una pámfila reprimida y puritana que en nada se corresponde con mi manera de ser. Es simplemente que me da mucho asco tocarle la polla (menos aún chupársela) a un tío que no conozco y con un trabajo de alto riesgo. ¿Tan raro es? ¿Debería llevar condones en el bolso para que no me dé asco tocarle la espalda sudada a un tío? Lo siento, querida Caótica, pero no van por ahí los tiros. Sinceramente, creo que te pasas de lista, cariño.

Otro comentario que me ha dejado mal cuerpo es en el que ella decía que no entendía cómo nos podían gustar las despedidas de soltera, yo le contestaba que al menos la propia es una experiencia para vivirla, y ella me ha respondido lo siguiente:

Yo no se si algún dia me casaré, pero lo que si tengo claro es que de despedida de soltera nada, me da urticaria solo de pensarlo. Así que en mi caso, la propia, no la voy a vivir.

Primero, por que mis amigos son personas, independientemente de su sexo. Y no me imagino a mis amigos hombres con orejitas de coneja, y comiendo pan en forma de polla. Segundo por que no voy a mandar a mis amigos hombres a la despedida de mi chico, por que mis amigos son “mios”. Tercero por que nunca me ha hecho falta excusa alguna para hacer la loca, lo he hecho cada vez que me apetece. No necesito hacer ostentación de simbolos fálicos, los disfruto cuando cuadra, pero no necesito endiosarlos. Hablo de sexo, de pollas, de orgasmos y de lo que sea cuando me apetece, por lo tanto, no necesito excusas para poner meterme una polla de plástico en la boca.

Y por último, si algún dia me caso, no necesitaré despedirme de nada, por que seguiré sintiendome tan libre como siempre, o esa es la única manera en la que yo, podré ser feliz.

Esto ya ha conseguido cabrearme de verdad. Para empezar, posturas maximalistas a mí, las justitas. Y todo lo dicho anteriormente queda muy bien a nivel retórico, incluso puedo compartirlo, pero cuando sales ahí fuera, al mundo real, ¡sorpresa!, no todo es blanco o negro. Muchas veces, una posición preconcebida, una convicción muy sólida, puede acabar pulverizada por la realidad cuando te encuentras en situación de ponerla en práctica. Quizá un poco más de humildad para con las personas cuando se encuentran en posición de HACER y no de OPINAR pueda ahorrarte algún que otro mal trago si te ves en un futuro próximo ante la misma situación.

O quizá soy yo, que no soporto los radicalismos (me curé de esa enfermedad con la edad), me considero una persona flexible, que no comulga con criterios absolutos y que intenta contemplar las circunstancias y los matices antes de emitir un veredicto que no admite apelación posible. Por eso no admito veredictos inapelables tampoco sobre mí, porque creo que nadie tiene derecho a juzgarme desde una posición meramente contemplativa de la situación. ¿Has pasado por una situación parecida? Admito tu opinión, y tu punto de vista. ¿Hablas de oídas, sin haberte visto en una situación parecida? Pues entonces, maximalismos los justos, los o todo o nada no me sirven, no ayudan, no aportan nada.

Claro que en un país con 45 millones de seleccionadores nacionales, y donde el contemplar los toros desde la barrera es un deporte nacional, no me extraña en absoluto que haya personas que se permitan el lujo de juzgar a los demás a partir de criterios absolutos en los que el mundo es solo blanco o negro. Me pregunto cómo reaccionarían esas personas de tan sólidas convicciones, cuando se vieran en la tesitura de ponerlas a prueba… Llámalo relativismo si quieres.

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Ene
07
    
Lo escribí el Enero-7-2008 | (16) comentarios |

Hoy en teoría tocaría hablar de lo bien que se han portado los Reyes conmigo porque durante todo el 2007 he sido una niña muy buena… Pero como me ha tocado venir a trabajar con dolor de muelas y no he dormido nada en toda la noche, prefiero quejarme, que es más entretenido.

Sinceramente, espero que todo lo que ha sucedido esta última semana no sea un anticipo de lo que me depara el año entero, porque entonces me platearía seriamente ponerme a hivernar hasta las uvas… Y es que llevo una semanita de pxxa pena. Os resumo:

El mismo día 31:

  • Empiezo la mañanita del último día del año enterándome de que he tirado a la basura dos décimos de la Lotería de Navidad premiados con 100 leuros cada uno.
  • Volviendo a casa, se me parte el cable del embrague de la moto subiendo por la carretera de montaña, y llego a casa como buenamente puedo.
  • Me cargo el móvil de la manera más imbécil posible: por no acordarme del código pin, y reincidir en el intento. Y encima encuentro todos los papeles del móvil, incluida la factura, menos la tarjeta con el código PUK. Cawentó lo que se menea, si es que no se puede ser más tonta.
  • Me agarro un cabreo de mil pares cuando mi madre me cuenta que le han dicho que tendré que tirar el plasma de 42 pulgadas que le regalé a Ifo en unos 7 u 8 años (si no antes), porque pierde no-sé-qué y hay que recargarlo con un líquido que ya ha dejado de fabricarse, y por eso todas las teles que se venden ahora son LCD. Cawenlamadre que parió al vendedor que me dijo que el plasma era mejor que el LCD, y todos sus parientes cercanos. Me pasa por confiada y por no informarme bien antes de comprar. Y encima el día anterior tiré todo el relleno de la caja de la tele y no la voy a poder cambiar… ¡Quien me mandaría a mí ponerme a hacer limpieza a fondo justo el 30 de diciembre, por diox! Al día siguiente todo queda en un susto, pero hasta que no me aseguro, me lo paso intranquila por el tema.
  • Me pego más de 4 horas en la cocina preparando la cena de Nochevieja. Mis invitados se hinchan con el picoteo previo, parece que la sopa no va a tener mucho éxito (los galets han absorvido casi todo el caldo, ¡mxxrda!), y cuando voy a servir los solomillos tengo la sensación de que se los van a comer más por compromiso que por otra cosa. Me he dejado un pastón en unos filetones enormes, y me sobran la mitad porque se los reparten a mitades porque están todos que van a explotar de tanto comer. Pues vaya.

En días sucesivos:

  • Se me hincha la boca por un flemón que hace que morder sea un suplicio y vea las estrellas al bostezar. Llevo tres días comiendo sopitas, papillas y purés.
  • Traía yo esta mañana un puré de patatas más rico que hice anoche, y se debe haber cortado la leche porque al ir a abrirlo echaba un pestazo que tiraba de espaldas. Y a ver qué como yo hoy con la boca hecha una pena.
  • Ifo pilla una gripe de mil pares que me tiene toda la noche sin dormir. Y yo ya empiezo a notar los síntomas, por lo que deduzco que estaré al caer.
  • Mi suegra tendrá que pasar por quirófano la semana que viene por un achaque que hace un mes ni sabíamos que tenía.
  • Tenemos una bronca muy muy muy gorda. Nos decimos cosas muy desagradables el uno al otro. Yo me comporto como una niña que necesita ser protegida y rescatada de un peligro inexistente. Durante unas horas, la boda pende de un hilo, y para ser sincera aún hoy la incertidumbre me ahoga y me paraliza. Veremos.
  • Estoy sin un duro, y solo estamos a día 7, y cabreada como una mona por haber descontrolado tanto estas fiestas y no haber sabido frenar a tiempo.
  • Y encima, este puñetero corte de pelo, por el que la peluquera se merece 5 años de inhabilitación profesional como mínimo.

Vamos, que estoy hasta el último pelo del moño del año nuevo y todas las mandangas que trae consigo.

Pero en fin, y aquí seguimos, al pie del cañón, ¿qué se le va a hacer?

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Oct
08
    
Lo escribí el Octubre-8-2007 | (11) comentarios |

No soporto la indolencia de algunas personas. Me repatea la gente que se pasa el día quejándose, pero cuando tiene la oportunidad de hacer algo por solucionar sus problemas, es más, cuando les ponen la solución en bandeja… no hacen más que poner pegas estúpidas para rechazarla. ¿Sabes esas personas que crees que se quejan de vicio? Algunas, efectivamente, se quejan de puro vicio.

Una de estas personas es mi querida amiga zorri. Hace la tira que se queja de que no llega a final de mes, que le quedan muy pocos meses de paro (2 ó 3), que se le acaba el último contrato que tiene (por 3 meses), que como el Yerno Perfecto ha empezado a trabajar esta semana (???) porque antes trabajaba con su hermano y con la familia ya se sabe… pues no tiene un duro… En fin, quejas y más quejas, y siempre por problemas económicos.

El caso es que se quejaba de que no tiene un duro, que no llega a final de mes, se le acaba el contrato y tiene poco tiempo cotizado de paro. La semana pasada le paso dos ofertas de curro, y a las dos les pone pegas. La primera admito que era algo complicado de cuadrar, pero la segunda está muy bien: de administrativa en The Monkey Island. Trabajo estable, 1.000 euros al mes, 14 pagas, 35 horas semanales, viernes hasta las 2, en verano jornada intensiva, en invierno flexibilidad horaria para montarte la jornada a tu aire (dentro de los horarios de presencia obligada), pillamos casi todos los puentes… No sé qué más quiere. Especialmente, para tener el graduado escolar y nada más, y no haber tenido nunca un trabajo que le durara más de 6 meses.

El viernes le pasé la oferta, era su último día en el curro en el que estaba, y ya me empezó a poner pegas. Me dijo que le quedaba a una hora y cuarto de casa (a mí que queda a hora y media de la mía y no me quejo), y me dijo que ya me diría algo… Vamos, dándome largas. Hoy la he llamado y a las tres de la tarde la tía estaba durmiendo todavía. Ha empezado con su cantinela de siempre, con lo de que no tiene pasta y no llega a final de mes, y lo malo que es el mundo porque a ella no le dura un curro más de 6 meses y siempre tiene la mala suerte de encontrarse con compañeros que le hacen la vida imposible. Le he dicho que me envíe un curriculum y lo paso a recursos humanos, y ha vuelto otra vez con las excusas: que si está lejos, que a ver lo que se gasta en transporte (¡en el bono-tren!), que no sabe dónde tiene un curriculum, que ya mirará… Le he dicho que si prefiere seguir en el paro, o coger este curro hasta que le salga algo mejor y me ha contestado con un lacónico sí, bueno, eso sí… y dos minutos después volvía a darme largas y excusas de las suyas. De verdad que a veces no sé como la aguanto.

Me han entrado ganas de decirle:

o te dejas de excusas y mueves el puto culo, o dejas de quejarte de vicio, porque no te aguanto.

En el fondo, hasta me alegro de que no se presente a la entrevista. Imagínate que la seleccionan y empieza a trabajar aquí… Y en menos de 6 meses la ponen de patitas en la calle porque no hay quien la soporte más tiempo, y vete a saber la que puede liar poniendo a todo el mundo a parir aquí. Para que me deje a mí mal, prefiero que siga en el paro mientras le dure, que parece que a ella le sienta mejor que currar. Vaya par. Mi madre solía decir: dios los cría y ellos se amontonan.

Si es que a veces no sé para qué me meto en estos líos. Me pasa por querer ayudar, pero mejor estaba calladita y dejándola que se busque la vida… Pero es que hablamos por teléfono, me cuenta lo mal que lo está pasando y se me encoge el corazón y quiero ayudarla.. Pero cuando intento ayudarla y me sale con estas, la mandaría a hacer puñetas un rato. A ver si espabila de una puñetera vez. Y de paso, a ver si espabilo yo también, que buena falta me hace.

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