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Oct
08
    
Lo escribí el Octubre-8-2007 | (11) comentarios |

No soporto la indolencia de algunas personas. Me repatea la gente que se pasa el día quejándose, pero cuando tiene la oportunidad de hacer algo por solucionar sus problemas, es más, cuando les ponen la solución en bandeja… no hacen más que poner pegas estúpidas para rechazarla. ¿Sabes esas personas que crees que se quejan de vicio? Algunas, efectivamente, se quejan de puro vicio.

Una de estas personas es mi querida amiga zorri. Hace la tira que se queja de que no llega a final de mes, que le quedan muy pocos meses de paro (2 ó 3), que se le acaba el último contrato que tiene (por 3 meses), que como el Yerno Perfecto ha empezado a trabajar esta semana (???) porque antes trabajaba con su hermano y con la familia ya se sabe… pues no tiene un duro… En fin, quejas y más quejas, y siempre por problemas económicos.

El caso es que se quejaba de que no tiene un duro, que no llega a final de mes, se le acaba el contrato y tiene poco tiempo cotizado de paro. La semana pasada le paso dos ofertas de curro, y a las dos les pone pegas. La primera admito que era algo complicado de cuadrar, pero la segunda está muy bien: de administrativa en The Monkey Island. Trabajo estable, 1.000 euros al mes, 14 pagas, 35 horas semanales, viernes hasta las 2, en verano jornada intensiva, en invierno flexibilidad horaria para montarte la jornada a tu aire (dentro de los horarios de presencia obligada), pillamos casi todos los puentes… No sé qué más quiere. Especialmente, para tener el graduado escolar y nada más, y no haber tenido nunca un trabajo que le durara más de 6 meses.

El viernes le pasé la oferta, era su último día en el curro en el que estaba, y ya me empezó a poner pegas. Me dijo que le quedaba a una hora y cuarto de casa (a mí que queda a hora y media de la mía y no me quejo), y me dijo que ya me diría algo… Vamos, dándome largas. Hoy la he llamado y a las tres de la tarde la tía estaba durmiendo todavía. Ha empezado con su cantinela de siempre, con lo de que no tiene pasta y no llega a final de mes, y lo malo que es el mundo porque a ella no le dura un curro más de 6 meses y siempre tiene la mala suerte de encontrarse con compañeros que le hacen la vida imposible. Le he dicho que me envíe un curriculum y lo paso a recursos humanos, y ha vuelto otra vez con las excusas: que si está lejos, que a ver lo que se gasta en transporte (¡en el bono-tren!), que no sabe dónde tiene un curriculum, que ya mirará… Le he dicho que si prefiere seguir en el paro, o coger este curro hasta que le salga algo mejor y me ha contestado con un lacónico sí, bueno, eso sí… y dos minutos después volvía a darme largas y excusas de las suyas. De verdad que a veces no sé como la aguanto.

Me han entrado ganas de decirle:

o te dejas de excusas y mueves el puto culo, o dejas de quejarte de vicio, porque no te aguanto.

En el fondo, hasta me alegro de que no se presente a la entrevista. Imagínate que la seleccionan y empieza a trabajar aquí… Y en menos de 6 meses la ponen de patitas en la calle porque no hay quien la soporte más tiempo, y vete a saber la que puede liar poniendo a todo el mundo a parir aquí. Para que me deje a mí mal, prefiero que siga en el paro mientras le dure, que parece que a ella le sienta mejor que currar. Vaya par. Mi madre solía decir: dios los cría y ellos se amontonan.

Si es que a veces no sé para qué me meto en estos líos. Me pasa por querer ayudar, pero mejor estaba calladita y dejándola que se busque la vida… Pero es que hablamos por teléfono, me cuenta lo mal que lo está pasando y se me encoge el corazón y quiero ayudarla.. Pero cuando intento ayudarla y me sale con estas, la mandaría a hacer puñetas un rato. A ver si espabila de una puñetera vez. Y de paso, a ver si espabilo yo también, que buena falta me hace.

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Ago
19
    
Lo escribí el Agosto-19-2007 | (9) comentarios |

ZorriSabía que me volverías a dejar colgada. No es ni la primera, ni la segunda, ni tampoco la tercera vez. Pero no volverá a pasar (en realidad, eso es lo que digo cada vez que me das plantón, pero siempre vuelvo a llamarte, yo es que no sé como te sigo aguantando, petarda). Si siquiera le dije a Ifo que vendrías porque estaba segura de que no vendrías, así que imagínate.

Te llamo el lunes, qué tal te va, qué es de tu vida, yo ando buscando piso. Encima te pillas el rebote padre porque dices que no te escucho porque no recuerdo UNO de tantos cambios de piso que has tenido tú durante el último año. Te demuestro que no es cierto relatándote tu periplo paso a paso y me dejo uno por medio porque estuviste meses sin llamar y no me lo contaste. En cambio, ¿qué sabes tú de mi vida últimamente? No sabes nada, no sabes si me va bien o mal, si soy feliz o no lo soy, porque no me llamas nunca y cuando te llamo yo estás tensa y más preocupada de saber si te llamo por amistad sincera o por egoísmo para presumir, y si puedes pillarme en alguna falta como que mi anillo de prometida no sea auténtico.

Pimkie y ZorriNo sé qué quieres demostrar ni a quien, pero yo tengo claro que no tengo por qué demostrarte que mi vida es un cuento de hadas si no lo es, ni tampoco tengo por qué engañarte, en realidad ni a tí ni a nadie. Pero así eres tú, crees que todos queremos demostrar estar por encima de tí, ser mejores que tú, cuando lo único que quiero es que seas feliz y poder compartir mi felicidad con mi amiga. Iba a escribir mi mejor amiga, pero ya dudo incluso de que podamos decir que somos amigas. Una amiga no se comporta como tú lo estás haciendo, por muy mal que lo puedas estar pasando. No hay ser humano que le eche una mano a quien no se quiere dejar ayudar.

Quedamos en vernos el sábado y comer juntos los cuatro, y en que me llamarías el viernes para confirmar. Estamos a domingo y aún no has dado señales de vida, ni una llamada, ni un triste mensajito, ni siquiera un e-mail. Nada. No sé de qué me sorprendo, porque mira que ya sabía lo que pasaría, pero tu actitud me hace daño. Si no te conociera desde hace años, te habría mandado a hacer puñetas hace bastante, porque últimamente estás de un insoportable subido, preciosa.

Ayer fue tu cumpleaños, quedamos para vernos y ni te presentas ni das explicaciones ni nada. Cuando te llamé el lunes no te dije que sabía perfectamente que era tu cumpleaños. Quería celebrarlo contigo, porque sé que lo estás pasando mal. Pero pasas de todo. Te llamo hoy, y la excusa del día es que no tienes ni un duro para llamarme, ni un SMS, ni una perdida, ni un euro para ir a una cabina y decirme “soy zorri, llámame” y colgar, ni pedirle el móvil a algún amig@ para llamar. Nada. Ya no cuela, preciosa.

Te llamo, y encima te pones en plan borde y me dices que no tengo derecho a enfadarme, que estás de mal rollo y que si fuera una buena amiga… Mira, lo siento, esa frase me ha superado. Ya bastante he hecho por tí, me he ofrecido incondicionalmente para lo que haga falta y solo he obtenido desplantes, así que mejor paso, cuando quieras tú ya me llamarás si te apetece. Yo paso. Ya me he cansado.

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