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La madre de todos los empachos…

… consiste en pensar que todo lo que ves en esta mesa repleta de ibéricos, son sólo los aperitivos de una cena para 10 personas, que los platos verdes que se ven en la foto son de postre y casi no caben en la mesa, y que aún faltan por servir las gambas a la plancha, el pulpo a la gallega, la tradicional sopa de galets, las paletillas de cordero al horno, las patatas gratinadas con bacon, el postre, y los turrones. Madredelamorhermoso. ¿Crisis? ¿Qué coño es eso?
Para cuando dieron las uvas ya no nos cabía un solo gramo más de ibéricos, marisco o cordero en el cuerpo humano. Esta mañana, solo de ver en la cocina todos los manjares que sobraron de ayer, me han dado arcadas.
En vista de todo lo que sobró ayer, no nos quedó más remedio que convocar una cumbre familiar para hoy, a ver si entre todos conseguíamos acabar con las sobras. Pero ni por esas. He tenido que empaquetarles en tuppers parte de la comida a mis padres y a mis suegros, y aún me ha sobrado suficiente papeo como para no tener que cocinar en dos días. Después de lo de ayer, los excesos navideños de los que hablaba el otro día parecen una merendola campestre.
En esta entrada hablo de: convivencia, dinero, familia, fotos, idiotas, matrimonio, Navidad, Sociedad
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Imaginaos la situación: tu suegra, tu suegro y tú, en el salón de tu casa, esperando que llegue tu marido del trabajo. Empezamos bien, ¿verdad? Vale, pues en una de esas, tu suegra va y te suelta a bocajarro:
Por cierto, ¿cómo lleváis el tema del embarazo?
¿Y qué le contestas?
Pues bien, verás, tu hijo y yo follamos sin orden ni concierto, sin agobiarnos ni pararnos a pensar en si estoy ovulando, sin tomarnos la temperatura vaginal y sin pensar si sus espermatozoides estarán cansados de la juerga del día anterior o de un día duro de trabajo… Sin presiones, dont’ stress…
¡Pues claro que no! Más bien pones cara de póker, intentas disimular que te has puesto roja como un tomate y sales por peteneras como buenamente puedes, ¿qué le puedes contestar a la suegra ante una pregunta tan “embarazosa”?
Pséeeee… Sin agobiarnos… Ya llegará cuando tenga que llegar…
[Edito]: Algunas de vosotras me habéis dicho en los comentarios que lo mejor era no habérselo contado a la suegra, para evitar que se metiera donde no la llaman. Pero es que mi suegra es muy mirada con el dinero, y lleva insistiéndonos desde que nos casamos en que metamos a plazo fijo el dinero que nos regalaron para la boda (no hicimos lista de bodas) para que así nos dé intereses. Le hemos tenido que explicar que queremos tener hijos pronto y que es posible que necesitemos ese dinero para la habitación del bebé y todos los trastos que necesite, y que si ponemos ese dinero a plazo fijo por un montón de años y al quererlo sacar nos penalizan, acabaríamos perdiendo más pasta de la que ganáramos con los intereses (una porquería, al fin y al cabo), o peor aún, está el peligro de no poder retirar el dinero del plazo fijo hasta que venza el periodo contratado, y entonces ya sí que me puedo cabrear. Le ha dado igual, porque sigue insistiendo en su tema con el plazo fijo y los intereses, y por más que le explicamos que en breve podemos necesitar ese dinero para el bebé, no se dá por enterada. Pero vamos, que si le hemos contado que estamos buscando un bebé es para que deje de dar la tabarra con el plazo fijo, y ni aún así lo hemos conseguido 

En esta entrada hablo de: dinero, embarazo, idiotas, Ifoxe, matrimonio, sexo, suegra
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Mañana Ifo empieza a trabajar en un nuevo curro. Cobrará durante estos primeros meses 24.000 euros brutos al año, y a partir de enero del año que viene le han prometido 30.000 anuales. Lo que significa que él solo cobrará casi tanto como ganábamos los dos juntos el año pasado. Y eso quiere decir que cuando tengamos al bebé, yo tendré mayor libertad para poder acogerme a la reducción de jornada laboral por maternidad que prevee nuestro convenio colectivo: 60% de la jornada - 80% del sueldo, de momento hasta los 3 años, aunque se está negociando para el próximo convenio (que debería entrar en vigor en enero 2009) sea hasta los 12 años, cuando acaba la educación primaria.
A él le preocupa un poco que dependamos tanto de su sueldo. Bienvenido a las responsabilidades de un padre de familia, querido mío. Además, él siempre había dicho que quería ser amo de casa y quedarse a cuidar de los niños feliz y sin trabajar. Se siente: no haber sido tan bueno en tu trabajo y ahora no estarías ganando una pasta que me permita _a mí_, pobre mileurista, trabajar menos horas.
A todo esto, mi suegra ya me ha empezado a tirar indirectas (directas, más bien) para que, cuando me reincorpore al trabajo después de la baja por maternidad, le deje al bebé. Dice, y en parte (sólo en parte) estoy de acuerdo con ella, que da mucha pena dejarlos en la guardería cuando son tan pequeñitos, y que el momento ideal para que empiecen en la guarde es a partir del año, cuando ya caminan y van a divertirse, a socializar, a hacer amiguitos… Pero que mientras sea un bebé y todavía no camine, que “se lo puedo dejar a ella por las mañanas” mientras estoy en el trabajo… Es discreta, mi suegra, ¿verdad?
Por cierto, sobre el retraso de ayer: falsa alarma. Me ha venido la regla aunque con un día de retraso, eso es todo. Habrá que seguir intentándolo 
En esta entrada hablo de: dinero, embarazo, familia, hijos, Ifoxe, matrimonio, suegra, trabajo
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Y tú, ¿por qué te casaste, si ahora ya no hace falta?
Empiezo a estar hasta los cojones de que la gente que me conoce, y sabe lo que opino (o lo que opinaba hace taaaantos años) sobre el matrimonio, me pregunte contínuamente que por qué me casé, y añada esa coletilla de “¡si ahora no hace falta!“. “Puedes registrarte como pareja de hecho”, me dicen. Y me parece una broma de mal gusto, me dan ganas de escupirles un inmenso ¡JA! en plena cara. No tienen ni puta idea de lo que están diciendo, hablan de oídas, y no hay cosa que me rebiente más que la gente que da consejos o te dice lo que tienes que hacer con tu vida sin tener ni puta idea de lo que hablan, que hablen de oídas y se crean con derecho a decirte que haces bien o haces mal. Si no tienes ni zorra de lo que hablas, métete tus consejos en el culo, no los necesito para nada.
¿Que por qué me casé? Porque soy de la opinión de que me la jugarán una vez, pero no dos. De los errores se aprende y yo he aprendido de los míos. A palos, pero vaya si he aprendido.
Ha aprendido que para registrarse como pareja de hecho hacen falta dos personas, pero para des-registrarse solo hace falta una. He aprendido que los funcionarios del ayuntamiento se fían de la palabra y la buena fé de una persona que acaba de dejar tirada a otra a la que una vez amó, y corre al ayuntamiento a desregistrarse para que no quede ni rastro. Llamadme desconfiada, pero a mí me parecería al menos sospechoso.
En mi caso, la cosa fue más o menos así (yo no estaba, la funcionara me lo contó):
- Hola, que vengo a anular una pareja de hecho
- ¿Y la otra persona ya lo sabe?
- Sí, sí
- Vale, pues firma aquí (para dejar a tu ex-pareja con el culo al aire, desprotegida y sin los derechos que la amparaban cuando se registró).
La otra persona era yo, y me enteré tres meses después, porque me dio por preguntar en el ayuntamiento (él me lo negaba, y yo era gilipollas perdida). Intuición femenina, lo llaman. Intuición femenina por la parte de los cojones, diría yo.
Y una vez firmado ese papel por UNA sola de las DOS personas que componen la unión, resulta que pierdes todos los derechos que te amparaban cuando te registraste, te quedas con el culo al aire, la que era la vivienda familiar ya no lo es y te pueden dar una patada en el trasero y decirte: “Ala, bonita, ¡con dios!” Y digo yo, si es tan sencillo que te quiten los derechos que adquiriste al registrarte como pareja de hecho, y encima sin que tú te enteres, ¿para qué coño sirve? ¿Para qué coño nos registramos como pareja de hecho, si después se demostró que no sirve para NADA, que no te protege de nada, que puedes perder tus derechos en un momento, sin tu consentimiento y sin que tú te enteres? Sirve para engañar a niñatas ingenuas como yo, y hacerlas creer que tienen una cierta seguridad que es FALSA.
¿Sabes una cosa? No sé si mi matrimonio será para siempre o no lo será (espero que sí, con esa intención me casé), pero si en algún momento se rompe, al menos ME ENTERARÉ. Por mi marido o por su abogado, no lo sé, pero si quiere divorciarse no me enteraré cuando ya lleve tres meses de soltería living la vida loca. Es un salto cualitativo importante, no te creas. Llámame cínica si quieres, pero me la jugaron una vez, y no me la volverán a jugar.
Lorz, supongo que ahoras entiendes por qué no te felicito por tu nuevo “status”, pero te deseo mucha suerte. Como dice Zarajota, más vale eso que nada. Y tiene razón. Mientras dura. Cierto que nadie piensa que se va a separar algún día de la persona a la que justo se acaba de unir en pareja de hecho ante un funcionario del ayuntamiento, por supuesto, pero ¿y si pasa? Por desgracia, en una relación entran en juego aspectos mucho menos etéros que los sentimientos. Y cuando una persona te abandona, ya es capaz de hacer cualquier cosa. Ha dejado de quererte, quizá incluso quiere a otra. Una vez que te han dejado, pensar que esa persona se comportará de forma leal es como creer en las hadas y los duendes: una mera cuestión de fé. Y si no hay ninguna ley que proteja tus derechos, date por vendida porque nada le impide comportarse como un cerdo.
Así que tú, sí, tú, que me conoces y te metes donde no te llaman, tú que das consejos sin saber de la misa la media, la próxima vez que me preguntes que por qué me casé si me podía haber registrado como pareja de hecho, no me culpes si te meto un zapato en la boca para que te calles de una puta vez.
Nota a pie de página: No estoy diciendo que para casarse sea necesario tampoco organizar un bodorrio como el que montamos nosotros. No. Es perfectamente posible hacerlo de forma sencilla, en el ayuntamiento también o en el juzgado, y no montar toda la parafernalia. O incluso casarse por lo civil de forma sencilla con la familia más cercana, y organizar un bodorrio por la Iglesia un tiempo después, cuando a la pareja le vaya mejor o cuando le dé la gana. Pero mientras no mejoren la ley, lo de registrarse como pareja de hecho no se lo recomiendo a nadie.
P.D. Mi ex aún me debe 11.000 leuros más intereses de demora, y el día que se me gire la pinza me presento en el juzgado de guardia con el papelito que tengo firmado y se lo reclamo vía judicial. Y entonces se le van a quitar las putas ganas de irse de vacaciones a un spá _Y_ a hacer descenso de barrancos con el dinero que todavía me debe.
En esta entrada hablo de: boda, cabreo, decepción, dinero, divorcio, idiotas, matrimonio, mi ex-novio, odio, Sociedad
En capítulos anteriores...- Febrero 4, 2008 -- Pues todavía podía empeorar…
- Enero 31, 2007 -- Se te cayó la careta
- Junio 26, 2008 -- Hacienda
- Abril 7, 2008 -- Os propongo una apuesta
- Diciembre 31, 2007 -- No puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser…
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Ayer a primera hora de la mañana me llegó parte de la documentación que estaba esperando, así que la cosa está ya más o menos encarrilada y os puedo explicar más cositas porque ya estoy trabajando en ello.
Resulta que hace un par de años puse en marcha una iniciativa para el seguimiento de las “aventuras” relacionadas con cierto personaje público bastante influyente. Esta modesta iniciativa, sin medios económicos detrás que la apoyaran, tuvo su relativo eco en un par de medios de comunicación que se interesaron por la historia.
Y en esto que hace unos días, un editor de Barcelona interesado en publicar un libro sobre el tema se puso en contacto conmigo. Había visto el trabajo que hice hace un par de años, le gustó la idea, el enfoque y la forma de trabajar, y buscó a través de los medios de comunicación en los que aparecí en su momento, la forma de dar conmigo. Cuando me localizó, me propuso actualizar ese trabajo de hace dos años con documentación nueva que él me pase, reorganizarlo por temas de una forma más o menos estructurada, darle un toque unitario para un libro, añadirle mi “toque personal”, y voilà! estará en las principales librerías de España en el mes de octubre.
Además, quieren que “defienda” el contenido del libro en medios de comunicación, así que probablemente me espere un otoño movidito, de tournée por periódicos, radios y televisiones… Os confieso que uno de mis sueños húmedos es sentarme en una mesa de debate con Isabel San Sebastián y Melchor Miralles enfrente, regodearme en sus miradas de odio, que no me puedan negar lo que digo porque está grabado y documentado, cerrarles la boca (si es que tienen vergüenza torera y eso de mentir se les hace cuesta arriba, cosa que a estas alturas dudo bastante, la verdad)… En fin, todos tenemos nuestro sueño particular.
La editorial es pequeñita, no os vayáis a pensar que me han llamado de la Editorial Planeta, de Plaza & Janés o algo por el estilo, porque no es así. De hecho, se trata de una editorial independiente con menos de 5 años de historia, pero sus libros se pueden encontrar en La Casa del Libro, por ejemplo. Tengo que admitir que el nombre de la editorial en un principio no me sonaba de nada, pero una vez repasado su catálogo y mi librería, he descubierto que tengo varios libros que ha publicado esta editorial, lo cual le otorga un plus de confianza..
Por lo que respecta al editor que se puso en contacto conmigo, también he hecho una búsqueda en Internet sobre esta persona, y tiene credenciales que le avalan. Y ayer me envió una buena parte de la documentación, yo le he enviado el índice temático en el que estoy trabajando, me lo han validado y hemos quedado en que a mediados de la semana que viene tengo que entregarles el borrador definitivo, así que esto pita.
Y en cuanto al libro, siento decepcionaros chicas, pero me temo que la mayoría de vosotras pensaréis que es un tostón como la copa de un pino. Se trata de una recopilación de citas, en su correspondiente contexto histórico y político y con mis propios comentarios al respecto, de un personaje público que, sin ser un “político profesional”, es una de las personas más influyentes de la vida política de este país. No es exactamente una biografía, aunque podríamos decir que tratará la vida, milagros (nunca mejor dicho) y desbarradas de este personaje. Por decirlo de alguna forma, sería como la agenda de Paris Hilton con comentarios de María Patiño, para que os hagáis una idea.
La verdad es que es un lujo y una suerte. ¿Cuantos escritores se pasan la vida con sus manuscritos, de editorial en editorial, de certamen literario en certamen, tratando de que les publiquen un libro, y no lo consiguen? ¿Cuantos buenos escritores se quedan en el camino y no logran su sueño de ver publicados sus textos? Y en cambio a mí, prácticamente sin buscarlo, un editor llama a mi puerta interesándose por un trabajo que había hecho por hobby en su momento, para que lo actualice y lo edite en formato libro, y en menos de dos meses estar promocionándolo en los medios de comunicación.
Por supuesto, mi madre está emocionadísima, le está explicando la buena noticia a todo el mundo, porque ya tenemos pactado con el editor hasta el título (que, por razones obvias, aún no os puedo desvelar, pero lo sabréis a su debido tiempo). Y es que esta noticia está casi a la misma altura que aquella vez que me fotografiaron sacándole la lengua al Presidente del Gobierno, foto que por supuesto circuló por la oficina de mi madre durante varios días, entre otras cosas porque le dio la oportunidad de poder decirles a sus compañeros de trabajo algo como:
¿Qué os pensábais? ¿Que cuando os contaba a qué se dedica mi hija, os mentía para chulear? ¡Pues de eso nada! Mírala, aquí, toda chula, con Zapatero…
Así que ahora está casi igual de emocionada, esperando que salga la primera edición del libro para hacerse con una docena por lo menos y repartirlo entre la oficina, muerta de orgullo materno-filial.
En cuanto a Ifo, está casi igual de contento que mi madre, entre otras cosas porque por un lado espera que los derechos de autor nos reporten un buen pico (cosa que, sinceramente, dudo bastante, pero a mí este tema no me importa lo más mínimo: considero que es mucho más importante la oportunidad que representa y las puertas que puede abrirme de cara al futuro, que lo que vaya a ingresar por las ventas del libro), y por otro lado porque cree que ha pegado un braguetazo y que algún día le retiraré de trabajar y podrá dedicarse a lo que él quiere ser: amo de casa. Hace unos días, hablando del tema, me dijo:
Yo me casé por amor, pero todo lo que venga después, ¡bienvenido sea!
De hecho, creo que ya está negociando bolos en el Donde estás corazón, y en el programa de Ana Rosa Quintana… Mientras, entre semana, yo estaré en medios de comunicación “serios” defendiendo los argumentos del libro, él los fines de semana se hará su recorrido alternativo por los programas del corazón inventándose cualquier historia, y así sacamos tajada de todas partes… La estrategia de Ifo viene a ser la siguiente:
Yo en casa te quiero mucho, carinyu, pero en los platós de televisión, lo que sea para ganar pasta.
Llámale tonto…
Bromas aparte, se trata, no solo de un subidón de ego espectacular, sino además de un empujón de la hostia en mi carrera profesional. Estas cosas solo se presentan una vez en la vida, y no quiero cagarla: desaprovechar una ocasión como esta sería, desde luego, para darme de hostias. A mediados de la semana que viene tengo que entregar el trabajo, y os tengo que confesar que estoy como un puto flan.
En esta entrada hablo de: dinero, Ifoxe, ilusión, libros, matrimonio, mi editor, mi madre, política, trabajo
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O eso me temo, al menos. Y es que mi suegra, supongo que como todas las suegras, es una mujer bastante especial… Todas las suegras tienen lo suyo, y la mía es que habla como las cotorras, cuando se arranca no hay forma de hacerla callar y no deja meter baza en la conversación a nadie más, y además tiene una fijación con el dinero que me resulta insoportable, concretamente con cómo gastamos nuestro dinero, que me pone enferma. Estoy hasta las narices de que me haga una ruta turística completa por tres pueblos diferentes para hacer la compra, que si los huevos están más baratos en el D.I.A., la leche en el Consum, los yogures en el Mercadona y la fruta en el Lidl. Vale, sí, muy bien, pero ¿se te ha ocurrido pensar en la de kilómetros que tendría que recorrer, y la de horas que tendría que invertir, en hacer la compra cada semana en cuatro o cinco sitios diferentes? Por no hablar de que lo que me ahorraría al hacer la compra me lo dejaría, y con creces, en gasolina… Y todo esto, aderezado con un parloteo incansable. No hay quien le lleve la contraria, en serio, es agotador, imposible. Acabas dándole la razón, solo para que pare, para que lo deje ya. Porque encima es incansable: o le das la razón, o no para, es un dale que te pego constante que puede durar hoooooras.
La última movida que protagonizó mi suegra fue hace una semana. Ifo había quedado con los amigos para salir a cenar el sábado por la noche; yo no me encontraba bien y decidí quedarme en casa. Por lo visto, se había dejado las luces del coche encendidas y cuando quiso salir no tenía batería. ¿Mi solución? Llamar al RACC, que para algo pagamos la cuota de socios, que nos envíen un mecánico sin que tengamos que poner un duro extra (de eso se trata), que mire si realmente el motivo de que el coche no arranque está en que tiene la batería descargada y, si se trata de eso, que nos dé carga de batería con las pinzas. Lógico, ¿no? Pues no, porque según mi suegra, (versión abreviada) los mecánicos del RACC se dedican a secuestrar coches, llevarlos a talleres a escondidas, y después pedir rescate por ellos.
O, en la versión extendida: mi marido llamó a su padre para preguntarle si había alguna forma de arrancar un coche que no tuviera batería (me lo podía haber preguntado a mí: empujándolo), y su padre le dijo que sin pinzas no. A los 5 minutos me llama mi suegra: que a qué hora estaremos despiertos al día siguiente, domingo. ¿Perdón? ¡Yo qué sé a qué hora nos despertaremos un domingo! ¿Para qué lo quieres saber? Para venir a arreglarnos el coche, porque entre las muchas habilidades de mi suegro, parece ser que también está la de mecánico. Le expliqué como pude entre su parloteo que no hacía falta que vinieran, que ya llamábamos nosotros al RACC, pero mi suegra empezó a explicarme que a lo mejor no es que se hayan quedado las luces encendidas sino que igual es que falla la batería (intento explicarle sin éxito que por eso nos envían un mecánico, para que lo compruebe), pero ella insiste en que si llamamos al RACC se llevarán el coche a un taller (no, si nosotros no queremos, pero intentar explicarle algo a mi suegra cuando se lanza es gastar energías inútilmente), y es tontería que nos gastemos el dinero en un taller cuando mi suegro puede cambiarnos la batería (pienso, porque ya no me atrevo a abrir la boca: vale, muy bien, si el mecánico del RACC nos dice que la batería está cascada llamaremos a mi suegro, gracias por el ofrecimiento… . Pero es imposible convencer a mi suegra, le da igual lo que diga y la decisión que NOSOTROS hayamos tomado: la suya es la única válida, y no se callará hasta que no le demos la razón. ¿Resultado? Al día siguiente, domingo, a las 11 de la mañana nos estaba llamando por teléfono para saber si estábamos despiertos y podían venir a mirar la batería del coche.
Pagamos un seguro para nada. ¡Anda que si lo llego a saber! 
Reconozco que su intención es buena, que solo quiere ayudar, pero lo que me encabrona de verdad es que la decisión que ya habíamos tomado, de avisar al RACC, no sirve de nada cuando a mi suegra se le mete entre ceja y ceja. Y no es la única vez que nos contradice para acabar saliéndose con la suya, es sólo la última. Empiezo a estar ya un poquito hasta las narices de que nos trate como a críos, incapaces incluso de comparar dos precios, que se dejan timar por un mecánico diabólico para que nos robe el coche y nos pida un rescate después… Y así suma y sigue.
A esto hay que añadirle otra cosa, y es que yo no tolero bien los consejos. Lo admito. Es algo que llevo francamente mal. Admito que me cuenten su experiencia propia, lo que te pasó a tí en una situación semejante y lo que hiciste para resolverlo, y yo con eso tomaré nota mental y después haré lo que me plazca. Pero imposiciones del estilo lo que TIENES QUE HACER es… lo siento, pero no, por ahí no paso, eso lo llevo fatal. Y, como habéis podido ver, mi suegra es aficionada a llevarme la contraria y a obligarme por el método del acoso y derribo a hacer su santa voluntad. Y me jode. Me jode mucho.
Así que cuando me quede embarazada y ella quiera meter baza sobre el embarazo, o respecto al bebé, o cualquier otra cuestión en la que me imponga su criterio (más aún teniendo en cuenta que mi madre está lejos, y me temo que cuando nazca el bebé vamos a tener a mi suegra encima mucho más de lo que a mí me gustaría) la vamos a tener. Y la vamos a tener gorda.
Al tiempo.
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