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Estoy deseando que llegue el viernes, más de lo habitual. Esta semana está siendo durilla, Ifo lleva dos semanas haciendo un curso intensivo de Linux-Suse pagado por su nueva empresa, sale a las tantas de clase y yo me quedo a esperarle, así que también nos vamos a las tantas a casa. Además, esta semana hace mucho frío, ha llovido y he llegado tarde (¡tardísimo) al trabajo dos días porque cuando llueve Barcelona se convierte en una ciudad tercermundista y toda la ciudad en pleno se colapsa. Una mierda. Además, la carga de trabajo y horas trabajadas fuera de la ofi es mayor de lo habitual esta semana, así que yo también ando al borde del colapso neuronal. Esta tarde, sin ir más lejos, tengo que dar un curso en L’Hospitalet y no acabaré antes de las 10 de la noche, lo que significa llegar a casa cerca de las 12. ¡Puaj!
Así que estoy esperando como agua de mayo que llegue el viernes, poder plegar a las 2 o como muy tarde a las 3, largarme a casa y descansar un poco, unas horitas de relax porque este viernes también va a ser movidito: aún no es seguro, pero es bastante probable que el sábado tenga que dar otra formación, el cumple de mi madre, la castañada en casa de mi suegra… En fin, que ando un poco agobiadilla últimamente.
Pero el viernes es mi día. El viernes salgo del trabajo a mediodía, me voy a casa tranquilamente, como en casa comida casera no recalentada, me estiro en el sofá en pijama, vuelvo a ser la dueña y señora del mando a distancia, me echo una siesta, me doy un laaaaargo baño caliente… y por la noche ¡Dónde Estás Corazón! Suelo quedarme sobada mucho antes de que acabe, pero el programa de este viernes promete y voy a hacer un esfuerzo por quedarme despierta: fijo que van a poner a parir a la Campanario por “presunta” estafadora por la movida de la estafa a la seguridad social con la pensión de su madre, la fiscalía pide para ella nada menos que 4 años de cárcel. Qué ganas tengo de espachurrarme en el sofá y ver como la despellejan. La pena es que el chorizo (este ni presunto ni nada: condenado) de Julián Muñoz va a sacar los trapos sucios en el programa de la Ana Rosa Quintana, y ese lo ponen por las mañanas y no lo puedo ver.
¿Qué queréis que os diga? Me sale la vena maruja, ni siquiera tengo claro que estemos hablando de la vida de personas reales, sino personajes de un culebrón cuyo argumento se pone cada vez más interesante. Todo eso que cuentan no es real, que si posados, que si robados, que si pactados. ¡Anda ya! Se lo inventan todo. Si no ¿de qué iba a estar liado el pedorro del paquirrín con los pivones que se liga? ¡Anda ya! Mentira todo. Por eso disfruto con estos programas, me lo paso bomba viendo como despellejan a las mismas personas a las que han pagado auténticas millonadas por sentarse frente a las cámaras y lloriquear un poco. Por lo que han cobrado, yo también me inventaría cualquier historia absurda y me dejaría despellejar en público por una panda de ingnorantes cuya opinión no me importa una mierda. ¿Tú no?
[Nota]: Ya sé que a Florci no le gusta nada que hable de estas cosas, porque el Pantojo Ladrón es de su tierra, y bastante vergüenza tienen ellos ya. Lo siento, niña, pero me reconocerás que, si no fuera por la movida del Ayuntamiento de Marbella, la historia es de telenovela y tiene un morbo que lo flipas.
En esta entrada hablo de: cotilleos, idiotas, Ifoxe, marujeo, Sociedad, trabajo
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Hasta las 6 de la tarde he estado espachurrada en el sofá con el pijama de Snoopy, que todavía no me he quitado, demasiado hecha polvo como para plantearme un movimiento que implicara poner en funcionamiento más allá de 10 o 12 músculos (lo justo para cambiar de canal en la tele, y limpiarme la babilla si acaso, pero no más). Si hace 10 años me hubiera encontrado en este lamentable estado, probablemente a estas horas estaría repitiendo como un mantra:
No vuelvo a beber en mi vida, no vuelvo a beber en mi vida…
Pero no es resaca, es simple agotamiento laboral, y eso fastidia más. Al fin y al cabo, sarna con gusto no pica, que decía mi abuela, ¿no?
La semana pasada ya estaba para el arrastre, el sábado me tocó trabajar (nada, apenas 3 horitas, de 9 a 12, pero lo justo para darte por saco por tener que levantarte temprano, y ya ir el resto del día desquiciada por no haber podido dormir a pata suelta hasta las tantas), y el domingo a mi marido le pareció que sería divertido celebrar los 3 meses de casados en Port Aventura. Otro madrugón y todo el día de trote. El lunes ya no podía con mi alma, y he llegado al viernes casi arrastrándome y en un estado lamentable. De hecho, ayer fue uno de esos días en los que me habría encantado ir a trabajar en chándal, o mejor aún, quedarme en casa en pijama y zapatillas y hacer teletrabajo.
Así que anoche me quedé dormida en el sofá escuchando a la madre de Belén Esteban poner verde a su ex-consuegra (la madre del impresentable de Jesulín, no me gustaba hace 10 años cuando las mujeres le tiraban las bragas a la plaza y todo el mundo le ría las gracias, ni me gusta ahora que se ha convertido en un sieso. Si me apuras, hasta me cae mejor la Campanario que él, fíjate lo que te digo). Total, que me quedé dormida viendo el programa del Cantizano hasta que Ifo vino a buscarme para llevarme a la cama. Y hoy me he despertado a las 10 y no podía con mi alma. Me he arrastrado casi a cuatro patas al comedor, me he preparado mis cereales, y a marmotear hasta la hora de la comida; un bol de pasta y al sofá otra vez.
Y no te creas que me he despegado del sofá por un súbito ataque de dignidad, ¡qué va! es que tengo un dolor de cabeza insoportable y un calor horroroso. Y el estampado del sofá marcado en la cara.
En esta entrada hablo de: cotilleos, famosillos, Ifoxe, matrimonio, trabajo
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Ahí es nada: según su esposa, Victoria Beckam, David Beckam tiene el pene como el tubo de escape de un tractor. O eso dice ella, vamos… Todo empezó a raíz de la publicación de esta polémica foto para un anuncio de ropa interior de Armani, y la duda de si lo que se vé ahí es natural, postizo o photoshop. Juzgad vosotras mismas:

Según su mujer (¡claro! ¿qué va a decir ella cuando arrecian las dudas sobre la dotación sexual de su marido?), todo lo que aparece en la foto es auténtico y no hay trampa, cartón, calcetines en el paquete ni montaje fotográfico. Vale, muy bien querida, no te lo discuto: Probablemente David la tenía morcillona como poco cuando le tomaron la foto, pero de ahí a decir que la tiene como el tubo de escape de un tractor va un buen trecho… Además, querida, ¿cuándo fue la última vez que viste un tractor, Vicky?
      
Vale que sí, que el tamaño importa, pero siempre y cuando no se note que estás mintiendo como una perra. Victoria, cielo, tampoco es necesario mentir para quedar bien (menos aún cuando una está casada con el tío más deseado del planeta), porque el efecto logrado es más bien el contrario al que pretendías. A mí, personalmente, David Beckam me deja fría. Donde se ponga mi niño…

En esta entrada hablo de: amor, cotilleos, famosillos, fotos, Ifoxe, marujeo, sexo
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