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Ago
28
    
Lo escribí el Agosto-28-2008 | (9) comentarios |

Como te lo cuento. Esta es una de las búsquedas que hacía alguien en google, y sorprendentemente, le llevaban hasta mi blog: “mi novia es demasiado feminista“.

Diplomatic OFF:

Un buen par de hostias te daba yo, para que llores con motivo.

De verdad que no me lo explico. ¿Y no se te ha ocurrido pensar que quizá es que tú eres demasiado machista, querido? No, probablemente eso ni se lo plantea. Compadezco a la pobre novia, de verdad.

Cuando volvimos de la luna de miel, le explicamos a mi madre una anécdota ocurrida durante el viaje. Resulta que para contratar las excursiones en cada puerto, tuvimos que rellenar un formulario con nuestros nombres y otra información. Pues en el espacio para los nombres y apellidos, a Ifo, que es un poco antiguo el pobre para según que cosas, le hacía gracia que pusiera mi nombre, mi primer apellido, y en lugar de mi segundo apellido, la fórmula “de…” y su primer apellido. En algún lugar lo había visto, y le hacía gracia. Días después le enseñé este post de Chapi Escarlata sobre este tema, pero él no sabía entonces que se trataba de la fórmula que utilizaban las mujeres casadas durante el franquismo:

Cuando estéis casadas, pondréis en la tarjeta vuestro nombre propio, vuestro primer apellido y después la partícula de, seguida del apellido de vuestro marido. Por ejemplo, Carmen García de Marín. Es la fórmula más agradable, puesto que no perdemos nuestra personalidad, sino que sigue siendo Carmen García, que pertenece al señor Marín…

Se trata de un extracto de los libros de la Sección Femenina de Falange Española de las JONS, que tenían que aprender las niñas en el colegio. Aún así, pese a que yo ya sabía esto y me parecía aberrante, como me puso esa carita suya de cachorrito que ha hecho una trastada, y él no sabía esto, sino que era una fórmula que había visto y le hacía gracia, accedí sin darle mayor importancia y puse mi nombre, mi primer apellido, la partícula de, y su primer apellido. Le dí el capricho, sabiendo que no iba a consentir que ese detalle tuviera mayores consecuencias. Y al volver, le expliqué a mi madre toda la historia. Su consejo fue de los que no dejan lugar a dudas:

Ni un paso atrás, ni para tomar impulso.

Probablemente, si mi marido fuese este chico, habría buscado en internet esa misma noche: “mi suegra es demasiado feminista y resulta una mala influencia para mi mujer“. En cuanto al chaval que buscó en google “mi novia es demasiado feminista“, solo se me ocurre darle un consejo: háztelo mirar. No estoy segura de si lo tuyo se cura o es de por vida, pero al menos tu novia vivirá más tranquila. Eso, si no te deja antes por capullo machista.

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Feb
18
    
Lo escribí el Febrero-18-2008 | (7) comentarios |

- Carinyu, ¿otra vez estás cenando fresas?

- Sí, pero no te metas conmigo, que me han dicho que las fresas adelgazan.

- Sí, probablemente. Pero no creo que funcione si cada noche te zampas medio kilo de fresas con nata, menos aún cuando normalmente cenas un yogur

- Mmmmmm… Pues, ahora que lo dices, a esta dieta yo también le encuentro lagunas

(Me encantan las fresas con nata, no lo puedo evitar, estaba deseando que fuese ya el tiempo de las fresas, ¡y esta temporada estoy disfrutando como una enana!)

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Nov
26
    
Lo escribí el Noviembre-26-2007 | (10) comentarios |

Después de casi un año viviendo juntos, aún no tenemos cuentas compartidas. Es decir, tenemos una cuenta conjunta donde cada uno ingresa su parte de los gastos comunes (alquiler, agua, luz, gas…Wink, y después cada uno tiene su propia cuenta, su propia tarjeta de débito y de crédito, sus propios gastos, y todo lo que ello implica. Es decir, que tenemos una cuenta conjunta, pero básicamente en nuestro día a día funcionamos con cuentas separadas, y ninguno de los dos le tiene que dar explicaciones al otro de lo que gasta o de lo que ahorra.

Eso era así básicamente hasta ayer, tras un momento en el que me quedé escandalizada de lo que se había gastado en videojuegos desde que tiene la X-Box 360. En realidad, sé que es normal, que los juegos son carísimos, sobre todo las novedades de 50€ no baja ninguno, y él se ha comprado solo 2 ó 3 novedades en un par de meses que hace que la tiene, y alguno que otro más baratillo… pero aún así me quedé escandalizada… Momento que él aprovechó para pedirme que le eche una mano con su cuenta corriente y sus gastos, que le controle un poco y le pegue la bronca si se pasa… Vamos, que me encargue de las finanzas familiares y empecemos a compartir cuenta y gastos.

Y oye, me hizo ilusión. Ya sé que es un marronazo, y que no me apetece nada ni dar explicaciones ni pedirlas, pero empezar a compartir gastos en una cuenta conjunta me hace ilusión. Así que me estoy organizando y preparándome para la aventura de las cuentas compartidas y los gastos conjuntos: domiciliar las nóminas en una única cuenta, pasar los recibos a la cuenta conjunta, pedir tarjetas de débito y crédito, etc.

Esto empieza a parecerse a un matrimonio tradicional. Y yo estoy ilusionada como una tonta.

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Jul
10
    
Lo escribí el Julio-10-2007 | (14) comentarios |

Si pretendemos tener conversaciones trascendentales mientras nos duchamos juntos, el resultado solo puede ser absurdo.

ÉL: - Mañana tengo que volver a trabajar, ¡no quiero! (le daban el alta después de más de una semana de baja por el asunto de la quemadura)

YO: - Ya, carinyu, si en casa se está muy bien de medio vacaciones, pero de algo tendremos que vivir…

ÉL: - ¿Por qué no ganas el suficiente dinero como para que yo me quede en casa? ¡Yo quiero ser la mujer en esta relación! (obvia decir que “la mujer” en esta relación, que soy yo, no se queda en casa precisamente…Wink

YO: - ¿Quieres trabajar más horas, ganar menos, y encargarte de la casa y de los niños? (y no añado además tener la regla, quedarte preñado, parir… mientras yo me quedo en el sofá haciendo zaping. Eso me lo cayo no sea que cambie de idea, que igual hasta salgo ganando con el cambio)

ÉL: - Ya trabajo más horas y gano menos, y durante estos días me he encargado de la casa… bueno, un poco.

YO: - Vale, ya solo te falta encargarte de los niños. Vas por buen camino.

ÉL: - Pero lo que yo quiero es quedarme en casa, no tener que trabajar y que tú me mantengas

YO: - Carinyu, entonces tú no quieres ser la mujer en esta relación, ¡tú quieres ser “la querida”!

plofff.

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