Acabo de recibir una llamada desde el Más Allá… O, como mínimo, una llamada muy muy extraña…
Me acaba de llamar mi ex para decirme que está anímicamente hecho polvo, y que necesita hablar.
¿Hablar? ¿Él? ¿Conmigo? Pero si él ha sido siempre más bien de conversación tipo correcaminos (¡¡meec-meec!!).
¿Hablar él, de cómo se siente, sin chantaje ni presión de por medio, y encima por voluntad propia? Esto es rarísimo… Y encima ¡¡conmigo!!
Cuando dije que me había salido con la mía pensaba que lo que había logrado era mantener un mínimo de contacto, “relaciones diplomáticas” como dice Campanilla. No me esperaba yo un cambio tan radical de actitud…
Es un cambio de actitud sorprendente, no sólo el pasar de no querer verme nunca más a llamarme cuando necesita hablar, sino ¡el hecho mismo de que necesite hablar! Él era de los que desaparecía y no daba señales de vida en días, se encerraba en su mundo, y cuando tenía las cosas claras volvía. En lugar de aclararlo conmigo, que creo es como reaccionaría un hombre con la suficiente madurez como para hablar de lo que le preocupa, de lo que le duele, de lo que le molesta, con su pareja. Más aún cuando su pareja tiene parte de responsabilidad en esas preocupaciones. Normalmente, no me daba opción a réplica, no podía defenderme y argumentar más que cuando era yo quien se quejaba, porque como él desaparecía durante días y no volvía hasta que no se había aclarado, evidentemente no había posibilidad de llegar a un acuerdo.
No le voy a echar la culpa de que nuestra relación se rompiera, porque fue cosa de dos. Pero sí diré que su forma de afrontar los problemas, encerrándose en sí mismo en lugar de compartirlo conmigo, fue determinante para que no pudiéramos superar muchos malentendidos que no fueron más que eso, malentendidos, pero que en él fueron dejando un poso de resentimiento que, cuando llegó la gran crisis, se le acumularon y no fue capaz de superarlo todo a la vez. Para entonces ya estaba todo perdido. Quizá desde mucho antes, y yo sin darme cuenta. En la inopia.
En cualquier caso, hemos quedado para vernos el sábado por la mañana. A ver qué se cuenta.
En esta entrada hablo de: celos, dudas, ilusión, mi ex-novio, nostalgia, tristeza
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