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Nov
16
    
Lo escribí el Noviembre-16-2006 | (8) comentarios |

AlucinacionesAcabo de recibir una llamada desde el Más Allá… O, como mínimo, una llamada muy muy extraña…

Me acaba de llamar mi ex para decirme que está anímicamente hecho polvo, y que necesita hablar.

¿Hablar? ¿Él? ¿Conmigo? Pero si él ha sido siempre más bien de conversación tipo correcaminos (¡¡meec-meec!!).

¿Hablar él, de cómo se siente, sin chantaje ni presión de por medio, y encima por voluntad propia? Esto es rarísimo… Y encima ¡¡conmigo!!

Cuando dije que me había salido con la mía pensaba que lo que había logrado era mantener un mínimo de contacto, “relaciones diplomáticas” como dice Campanilla. No me esperaba yo un cambio tan radical de actitud…

Es un cambio de actitud sorprendente, no sólo el pasar de no querer verme nunca más a llamarme cuando necesita hablar, sino ¡el hecho mismo de que necesite hablar! Él era de los que desaparecía y no daba señales de vida en días, se encerraba en su mundo, y cuando tenía las cosas claras volvía. En lugar de aclararlo conmigo, que creo es como reaccionaría un hombre con la suficiente madurez como para hablar de lo que le preocupa, de lo que le duele, de lo que le molesta, con su pareja. Más aún cuando su pareja tiene parte de responsabilidad en esas preocupaciones. Normalmente, no me daba opción a réplica, no podía defenderme y argumentar más que cuando era yo quien se quejaba, porque como él desaparecía durante días y no volvía hasta que no se había aclarado, evidentemente no había posibilidad de llegar a un acuerdo.

No le voy a echar la culpa de que nuestra relación se rompiera, porque fue cosa de dos. Pero sí diré que su forma de afrontar los problemas, encerrándose en sí mismo en lugar de compartirlo conmigo, fue determinante para que no pudiéramos superar muchos malentendidos que no fueron más que eso, malentendidos, pero que en él fueron dejando un poso de resentimiento que, cuando llegó la gran crisis, se le acumularon y no fue capaz de superarlo todo a la vez. Para entonces ya estaba todo perdido. Quizá desde mucho antes, y yo sin darme cuenta. En la inopia.

En cualquier caso, hemos quedado para vernos el sábado por la mañana. A ver qué se cuenta.

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Oct
05
    
Lo escribí el Octubre-5-2006 | (2) comentarios |

Cada vez que me das un disgusto, ya no lloro, pero me compro un pijama. Cariño, vas a ser mi ruina.

Si no fuera porque me desvelaste y no me pude volver a dormir en dos horas, pensaría que lo de anoche lo soñé. Y es que sólo a tí se te ocurre llamar a ciertas horas… Las 6 de la mañana, las 12 de la noche… A esas horas, las personas decentes y responsables, y las marmotas como yo, estamos durmiendo, querido.

No me enfado contigo, pero que sepas que te lo montas fatal. Me enfado conmigo misma, porque no soy quien para dar lecciones. Como estratega, no valgo un duro. Si le contara a Sun Tzu mi peripecia, me daría de collejas hasta que se le cansara la mano. “¿Es que no te he enseñado nada?”. El Arte de la Guerra, máxima namber guan:

  • Si no es ventajoso, no actúes
  • Si no hay peligro, no presentes batalla

¿Y qué hago yo? Pues todo lo contrario, con un par. Y es que los celos me nublaron la visión. Aún no sé porqué dije lo que dije, me la jugué y metí la pata. Y ahora no hay forma de echarme atrás. Este puente me la juego. Deseadme suerte. Respirar hondo, valor, y al toro…

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Oct
02
    
Lo escribí el Octubre-2-2006 | (2) comentarios |

Los ojos verdes más bonitos de toda España vuelven a estar libres.

Y su propietario me llama para decirme: “Te hice caso“.

¡Cuidado, chicas, que este golfo anda otra vez suelto!

¡Ay, qué peligro tiene mi niño, y qué ganas tengo de verte!

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