Mis padres tienen un bungalow en Canet de Mar, en la Costa Brava, y mis suegros un apartamento al lado de Torredembarra, en la Costa Dorada. Si quisiéramos, podríamos pasarnos todos los fines de semana en la playa, y probablemente Ifo estaría encantado de la vida. Y aún así yo, igual que Florci y que Inner Girl, no soporto la playa. No me gusta. En cambio, a Ifo, a mis padres y a mi hermano les encanta. Suelen pedirme que vaya con ellos a pescar en la lancha, pero yo me mareo con facilidad y no lo llevo nada bien. En cambio, hacer un poco el tonto con la barca sí que me gusta.
Y eso es lo que hicimos el mes pasado, al poco de volver del crucero de la luna de miel, por si no había tenido suficiente mar, nos fuimos a pasar el día a Canet, a pescar un rato (por suerte llevaban poco cebo ) y a hacer un poco el tonto con un flotador tipo donut gigante sujeto a la lancha con una cuerda. Nos lo pasamos en grande, y mi padre acabó pegándose la gran leche del día (podéis verlo a partir del minuto 10:03, con la repetición de la jugada a continuación a cámara lenta), por hacerse el chulito: primero iba sin manos (a partir del minuto 7:21), después nos decía que eso no era nada para él, que le metiéramos más caña (a partir del minuto 8:00)… Hasta que pilló una ola a contrapié, ¡y acabó dando una vuelta de campana y tragando más agua que en toda su vida!
Lástima que esté haciendo mal tiempo estos días, porque Ifopilla vacaciones a partir de mañana (hoy es su último día en su curro actual) y podríamos repetirlo si hace bueno.
Este calor me pone de mal humor, estoy agobiada, pegajosa e incómoda. Llevo casi dos semanas de vacaciones y ya no sé qué hacer, me paso todo el día marmoteando en el sofá y viendo la tele, alternando entre La Sexta, el club Megatrix, Antena punto Neox y cualquier pedorrez que pongan en el Disney Channel, ya me da todo lo mismo. Para compensar, como tengo el videoclub a la vuelta de la esquina, he cargado la tarjeta del videocajero con 40 eurazos, y de vez en cuanto me alquilo alguna chorri-peli para pasar la tarde entre sudores. Este calor sí que mata neuronas, y no los porros.
¿Resultado? Tengo un dolor de espalda que no me aguanto, de pasarme tantas horas en el sofá, y una mala leche de escándalo del dolor de cabeza que se me pone por culpa del ventilador. Estoy A-B-U-R-R-I-D-A. Y aún me quedan por delante otras tres semanas, creo que voy a acabar adquiriendo la misma habilidad que Spiderman para subirme por las paredes.
De vez en cuando me alivio pegándome algún que otro remojón en la piscina. Ya tengo pilladas las horas en las que no hay casi nadie en la piscina, y me sirve para aliviarme del calor en el agua, pero como no sé estar sin darle caña al coco, porque en cuanto le doy tregua a la neurona aún me aubrro más, he aprendido a leer _dentro_ de la piscina. Sí, sí, como lo leeis: me pongo en la parte que menos cubre, y que normalmente es la que está más concurrida de madres con peques (por eso voy cuando no hay casi nadie, sobre todo entre semana), de pie y apoyada en el bordillo, por lo que el agua me cubre hasta la altura del pecho, y coloco el libro en el bordillo, obviamente fuera del alcance del agua. Y así puedo remojarme, huir del calor horroroso, y no aburrirme como una ostra. Otra alternativa es engancharme el Ipod Chufle a la coleta y meterme en el agua tan pancha, pero me dio mal rollo y no lo he vuelto a hacer.
A Ifo le queda todavía toda la semana que viene de curro, y después cogerá dos semanitas de vacaciones y podremos estar juntos. Este año solo podremos compartir un par de semanas juntos, y aún nos podemos dar con un canto en los dientes, porque hemos estado en un tris de no coincidir ni un solo día: a mí, por convenio, me obligan a hacer todas las vacaciones en los meses de verano (después tengo una semana extra en navidades), y él no pidió las vacaciones en su momento porque pensaba largarse de la empresa presentando la baja voluntaria, pero se ha alargado la cosa y ya estaban las vacaciones del departamento pedidas, así que solo quedaba septiembre. Finalmente empieza el 1 de septiembre en otro sitio, así que ya ha dado los 15 días de preaviso para largarse y podremos hacer juntos las dos últimas semanas de agosto, pero nos ha ido de un pelo.
Ayer me llamó mi madre, está de vacaciones en Canet con mi tía hasta el día 14, y quería me fuera con ellas a pasar la semana (sospecho que porque ya debe estar hasta las mismísimas narices de mi tía, otra del gremio de las del parloteo incansable). Le dije que Ifo no podía venir porque él no tenía vacaciones hasta el día 17, y que cómo le iba a dejar solo. ¿Su respuesta?
- Ponle una barandilla en la cama para que no se caiga, pobrecito…
Una cachonda, mi madre. Pero no me voy, no quiero dejar a mi maridito solo una semana entera.
Le hecho mucho de menos estos días en que él no está porque tiene que trabajar, no comemos juntos, casi ni hablamos por el gtalk, y cuando él llega a casa solo tiene ganas de desconectar, de enchufarse al juego ese del Conan en el ordenador, guerrear un poco con sus amigos y dejarse mimar porque está hasta las narices del curro, tiene unas ganas locas de pillar vacaciones y él también está que se sube por las paredes como yo, pero teniendo que ir a trabajar cada mañana, a aguantar a compañeros pedorros y a un jefe inútil, y sin piscina donde remojarse para pasar el calor. Y encima, cuando llega a casa, me encuentra a mí agobiadísima, aburrida y con ganas de marcha, de moverme, de hacer algo, y él sin ganas de nada más que de espachurrarse en su sillón delante del ordenador y poner la mente en blanco. Pobrecito, la verdad es que le entiendo, lo está pasando bastante mal, parece que no llegue nunca el último día de curro y está muy agobiado. ¡Vaya vacaciones!
Nueva entrega de los vídeos de las vacaciones de Ifoxe y Pimkie en Canet de mar. En esta ocasión, Ifo, Manolo, Montse y Pimkie huyen de Rafa, armado con una manguera; David se incorpora también al grupo y la lía como el que más. Momentazo cuando Montse se toma la venganza y deja chorreando a su novio.
Siento las rotaciones de la cámara, pero cuando una sale corriendo intentando escapar de una manguera de agua helada fuera de control, no se le puede pedir más. Suerte que estamos en veranito y ha hecho calor….
Hoy nos vamos por fin a Canet, a pasar las vacaciones. Dos semanitas de sol, piscina y amooooor, porque me voy con mi niño a pasar dos semanas solitos a Canet, en plena naturaleza.
Este año he decidido cambiar un poco las “lecturas de verano” que tenía previstas, y me voy a llevar conmigo unos cuantos blogs. Sí, así como lo leeis. En unos casos, porque me da rabia haberme perdido las historias completas de esos blogs a los que me he aficionado, y en otros porque durante el tiempo que he estado más o menos desconectada me he perdido muchas historias, así que me imprimiré el histórico de algunas de vosotras para ponerme al día y enterarme de todo.
Nota: he dejado programados unos cuantos posts para estos días, así que aunque Pimkie & Caramelito se vayan de vacaciones, el Pimkie Blog seguirá dando guerra. El lunes os cuento…
Mañana nos vamos a Canet y hoy toca dejar el piso recogido y arreglado, así que nos hemos liado la manta a la cabeza y nos hemos puesto en plan maruja on the rocks para dejar el piso como una patena antes de marcharnos. Cuando volvamos lo encontraremos lleno de polvo, pero no importa: estará todo recogido y en su sitio, y el trauma de volver de vacaciones será más pequeño.
Nota a pie de página:
Un trabajador disfruta de 2 vacaciones, las suyas y las de su jefe. Hacerlas coincidir es un error.
Visto en El Pito Doble. Tenlo en cuenta para el año que viene
Como os comentaba ayer, el fin de semana pasado estuvimos en Canet, un finde de sol, playa y pesca. Sobre todo sol. Tanto que Caramelito lleva con la piel quemada desde el sábado por la tarde cual churrasco de ternera. El sábado por la noche y el domingo parecía un langostino a la plancha, pero ahora está más bien como un filete a la barbacoa.
Es muy rubito, de ojos claros y tiene la piel también muy clara y sensible. No se puso crema protectora, era la primera vez que íbamos a la playa en años, y claro, se ha quemado la piel por el sol. Normal. Ha pasado un fin de semana horrible, no se le podía ni rozar, sobre todo son las piernas donde más le ha tocado el sol, de la rodilla para arriba, y claro, al caminar le tira la piel y le molesta muchísimo. Incluso el after sun que le puse el sábado por la noche le ardía sobre la piel, y eso que era para niños. Seguro que a partir de ahora no se olvida de ponerse crema protectora factor 30 como mínimo antes de volver a ir a la playa…
Es normal que se quemara. Lo que ya no es tan normal es que lleve desde el sábado por la tarde con la piel enrojecida y rabiando de dolor, y estemos a miércoles y siga igual. Lleva tres días de baja, teóricamente mañana tendría que ir a que le dieran el alta y poder ir a trabajar el viernes. Casi una semana fuera de juego por una quemadura solar. Suena fuerte, pero es para verlo. Le cuesta caminar, le duele al doblar las rodillas, se queja de que le pica muchísimo, le han tenido que poner una inyección para bajarle la inflamación, sprays para el enrojecimiento de la piel, pastillas… y aún así, 5 días después, continúa rojo como carne a la parrilla.
Me sabe fatal por él, quiero ayudarle, hacer que se sienta mejor, pero no sé como. Y mi propio estado de ánimo tampoco ayuda demasiado, la verdad. Ayer, por ejemplo, estaba bastante agobiada, fui de puto culo todo el día, sin parar, comimos casi a las 6 de la tarde, y cuando llegué a casa eran más de las 8, y eso que había salido del trabajo a las 3. Lo peor es la sensación de que no me cunden las horas, que no llego, que tengo muchas cosas por hacer y no me da tiempo a nada.
Estuvimos en el ambulatorio para que le pudieran dar la baja (el día anterior habíamos estado en urgencias), y fue todo un cachondeo, venga a llamar y a correr de un lado a otro, porque en los datos de la seguridad social él constaba todavía en la cartilla de su padre (flipante: hace más de 8 años que trabaja asegurado por su cuenta, y aún consta en la cartilla familiar como si fuese menor). Encima no tenía la tarjeta sanitaria porque le robaron la cartera hace unas semanas y no podían cambiar el número de afiliación por el correcto, y sin el número correcto no le podían dar la baja. Llama a su madre a ver si tiene la tarjeta sanitaria que le han enviado a casa al perder la otra, su madre no está en casa; llama a su hermana que vaya a buscarla, no puede; llama a la empresa para que en recursos humanos se lo miren, la persona de recursos humanos ha terminado ya su jornada; vuelve a casa, busca una nómina, vuelve al ambulatorio, cambia el número en recepción, vuelve a la consulta del médico, ya ha terminado su jornada (15 minutos antes de la hora, no le echa morro), vete a urgencias que allí te hago la baja… ¡Joder, qué estrés!
Por cierto, que el médico de cabecera de Ifo, el Doctor Cristóbal, me parece que ha visto demasiados capítulos de House. El tío iba de cachondo y de enrollado, pero lo primero que hizo al verle las quemaduras del sol fue soltarle un “pero será burro…” Vale que esto es la seguridad social, pero córtate un pelo, tío.
Cuando volvimos a casa, él decidió irse a casa de sus padres a buscar no sé qué cds que necesitaba para algo de un juego on-line. Dijo que quería dejarme sola un rato, para que descansara y me desestresara. Se lo agradezco, es un detalle por su parte, porque es verdad que necesitaba desconectar un rato, después del agobio de todo el día. ¿He dicho que le cuesta caminar y que rabia de dolor especialmente en la zona de las rodillas? Sus padres viven en un tercero sin ascensor. Me hizo cualquier cosa menos gracia: lleva varios días quejándose de que apenas puede caminar ni doblar las rodillas, y se sube tres pisos y se baja otros tres de escaleras en una finca antigua. Ole. Pues me sé yo de uno que hoy va a tender la colada, que si puede subir 50 escalones, puede tender unas cuantas camisetas.
Hoy, cuando salga del trabajo, iré a llevar el papel de la baja a su empresa, porque encima al puñetero fax de los coxxxs no le ha dado la gana de funcionar hoy. Debe estar planificando ya sus vacaciones y se desconecta solo. Genial. Pues me voy a quedar un rato en el Starbucks que hay al lado de su oficina leyendo el periódico, me hace falta relajarme un poco.
Necesito unas vacaciones ¡YA!
P.D. Acabo de escribir el post, y me dicen mis compañeras que hay un report en el fax. Parece que su baja al final sí se ha enviado bien. Me acabo de quedar sin excusa para ir al Starbucks. ¿Puede salir algo bien esta semana?
Estuvimos hablando durante horas, me hizo una confesión que me partió el alma en dos pero no pude menos que comprenderle, su estado de ánimo y mi comportamiento tampoco le habían dejado demasiadas opciones. Ahora que lo hemos hablado y todo está aclarado, estoy convencida de que todo volverá a ser como antes: los mismos mimitos, los mismos besos, la misma pasión y el mismo comportamiento empalagoso que hasta que empezó el bajón.
Este fin de semana estuvimos en Canet, sol y playa. Especialmente sol, mucho sol. Tanto que él lleva desde el sábado por la tarde como un filete a la brasa, y yo tengo un moreno entre paleta y rojo vino. Y la rabia que da comprobar lo morena que me podía haber puesto si me hubiera quitado la camiseta y los pantalones piratas…
Nos pasamos el sábado en la playa con mi padre y mi hermano, pescando hasta la hora de comer. Había una corriente de la hostia, tanto que me mareé y me puse malísima, con unas ganas de vomitar en alta mar cosa escandalosa.
Las vacaciones las pasaremos allí, después de que se nos fastidiara el plan de ir a los sanfermines un fin de semana. Estaremos dos semanitas allí, los dos solos, en plan luna de miel reloaded. Tengo tantas ganas de irnos de vacaciones que hace días que no pienso en otra cosa, en el trabajo no me puedo concentrar. Desde la semana pasada estoy haciendo jornada intensiva, de 9 a 3, y son las 6 horas que menos me cunden en todo el día, estoy como en babia, conecto el piloto automático y ni me entero de lo que hago. El 16 de julio empiezan oficialmente nuestras vacaciones, pero desde el viernes 13 (Oops!) agarramos la maleta y nos largamos al solete del Maresme, a disfrutar de la piscina y del sol (con protector solar factor 30, mínimo, ¡y esta vez sin camiseta!). ¡Qué ganas tengo de empezar las vacaciones!
- Mamá, ¿cómo te pidió papá que te casaras con él?
- Pues verás, Júlia, fue un momento muy romántico. Ya habíamos hablado antes del tema, incluso de los detalles, pero la confirmación “oficial” llegó cuatro días antes del Día de los Enamorados. Él no podía esperar, estaba impaciente porque llegara ese momento aunque “el plan original ” imponía esperar hasta el 14 de febrero. Yo también le había estado pinchando durante días porque también estaba ansiosa por recibir mi regalo de San Valentín, aunque ni por asomo me imaginaba la sorpresa que me tenía preparada.
Y llegó el momento: estábamos en Canet, era un sábado por la noche, habíamos pasado toda la tarde con unos amigos. Eran las dos de la madrugada, acabábamos de llegar al camping y estábamos ya casi llegando al bungalow, y yo me había pasado la mitad del “viaje” durmiendo en el coche de lo cansada que estaba. Él me detuvo y me dijo que me iba a dar mi regalo en ese momento.
Escondió algo detrás de su espalda, se oyó crujir de papel que se rompe, hincó una rodilla en el suelo y me dio una rosa artificial. Te parecerá una tontería, pero sólo la rosa ya me pareció un regalo maravilloso y le quise hacer levantarse para darle un abrazo. No se dejó y me dijo que la abriera. Mi sorpresa fue enorme: “¿que abra la rosa? ¿por dónde? “, pensé todavía adormilada, y empecé a buscar la manera de abrirla rebuscando entre los pétalos. Al ver que no tenía éxito, él me ayudó: la rosa en realidad era la caja de un anillo de oro blanco con 12 diamantes incrustados.
- ¿Quieres casarte conmigo?
Me dijo mirándome a los ojos. La emoción me dejó sin palabras.
- SÍ, claro que sí.
Conseguí articular en un susurro. Y sólo entonces se puso de pie y nos fundimos en un abrazo emocionados.
Esa es una historia divertida. Entramos en el bungalow y mi madre nos esperaba despierta, viendo la tele. Yo llevaba todavía en la mano la rosa que mi madre reconoció al instante como la caja de un anillo (según me dijo al día siguiente, ella ha recibido también alguna similar). Yo no quería decírselo a mi madre todavía, me daba nosequé, porque llevamos muy poco tiempo saliendo juntos y quería esperar a tener la fecha de la boda confirmada antes de hacerlo oficial, así que en cierta manera intentaba ocultar la mano en la que llevaba puesto el anillo, aunque sin mucho éxito. En un gesto determinado, mi madre descubrió el anillo en un dedo habitualmente desnudo y abrió unos ojos como platos, una sonrisa impresionante se pintó en su cara, aunque discreta y con buen criterio decidió no hacer ningún comentario hasta que yo lo dijera. Me reservó ese momento tan especial. Nos fuimos a la cama planeando cómo decírselo a mis padres al día siguiente. Con un anillo en el dedo, se hacía obligada la explicación, si más no, de cómo ha llegado hasta ahí.
Hora del desayuno, las 9 de la mañana en el bungalow de la Pimkie Family.
- ¡Pimkie, levántate, que se te enfría el desayuno!
- Pero si son galletas…
- Que se te enfrían las galletas
Durante el desayuno, mi madre no hacía más que lanzarme miradas a la mano derecha, concretamente sobre el dedo anular. Así que le dije que sí, que me había dado cuenta de que no hacía más que mirar el anillo, y que “es de él “, sin más. Mi madre, que esperaba una explicación algo más elaborada, me preguntó la muy puñetera: “¿Es de los enamorados? “, “Sí, por adelantado “, le dije, sin añadir nada más y ahí quedó.
Al subir al bungalow, Ifo me puso la cara de pez globo que pone cuando quiere hacerme ver que tiene motivos para estar enfadado aunque en realidad no lo esté. Él esperaba que lo hubiéramos hecho oficial en ese momento ante mis padres, pero yo todavía no había conseguido reunir el valor suficiente.
Aproveché cuando mi padre salió a buscar el coche, que mi madre estaba sola, la hicimos sentarse y entonces se lo contamos. No sabía cómo decírselo a mi padre cuando volvió, pero mi madre me ahorró el trago:
- Rafa, ¿qué tienes que hacer para junio de dentro de dos años?
- Uuuuffff… ¿y yo qué sé?
- Pues te vas a tener que comprar un traje
- Ay, diox…
- Que vas a ser el padrino….
- Ay, diox…
Pensaba que mi madre se llevaría las manos a la cabeza, pero en realidad está ilusionadísima (”Que te sientes y te calles, coxx, que no se habla de boda todos los días “, le soltó a mi padre, que empezaba a incordiar con que nos fuéramos al club náutico y lo habláramos en la terraza mientras él estaba a la suya con la barca). Ya hasta está organizando la lista de boda (se permite el lujo de decidir a quien ELLA no va a invitar, faltaría más), y estoy segura de que ha llamado a toda su agenda para contar la buena noticia.
Desde el sábado por la noche, Pimkie es oficialmente una mujer prometida.
Pues sí, este domingo lo pasamos pescando en Canet de Mar. El sábado por la tarde nos llamó mi hermano para preguntarnos si nos apuntábamos a pasar lo que quedaba del fin de semana en el bungalow que tienen mis padres en un camping de Canet. Le dijimos que sí inmediatamente y salimos disparados para allá.
Así que hoy, para romper la costumbre, acompaño post con fotos REALES del día. Lo que me recuerda que Tako nos tiene que pasar la foto de la quedada bloguera potochopeada como corresponde…
De estos dos chicos tan guapos de la primera foto, el rubio es mi niño y el moreno, mi hermano. ¿Verdad que son los dos hombres más guapos que han visto nunca? (Nota: cualquier comentario que me contradiga será eliminado sin compasión-hombre-ya). Y en la segunda foto, esas canas y esa camisa azul corresponden a mi padre, el jefe indio de la tribu mientras no se demuestre lo contrario.
Casi cada fin de semana mi padre se marcha a Canet para salir de pesca con sus amigos en la lancha a motor que tiene allí. Pero este fin de semana lo pasamos en familia. Tenían pensado arreglar los asientos de la lancha, que estaban ya viejos, ponerle unos nuevos, y salir a pescar.
Mi hermano, que es aficionado al wake board y al kitesurf, propuso aprovechar la lancha para hacer wake. Y a Ifoxe, que es un loco del surf y del body-board, le faltó tiempo para apuntarse. Lástima que hacía un frío que pelaba y no aparecieron los huevos por ninguna parte para meterse en el agua, ni con traje de neopremo con calefacción incorporada.
Así que pasamos el día de pesca, según los planes previstos. Ifoxe, mi hermano y yo nos lo pasamos en grande conduciendo la lancha a toda velocidad; Marta acabó con un tirón en el cuello por mi culpa porque de regreso a la costa íbamos demasiado rápido y habían demasiadas olas (cuñi, lo siento mucho!!!); pescamos unos cuantos peces (¡Pimkie pescó uno! que fue inmediatamente bautizado como Nemo, aunque para lo que duró vivo, mejor ni me hubiera molestado); descubrí que los bichos esos que se usan para pescar me dan mucho asco (miento, no lo descubrí: lo constaté); y también descubrí que me da mucha pena que maten a los peces cuando les quitan el anzuelo y prefiero que los tiren al cubo vivos… Menos unos con rayas atigradas, ¡que tienen pinta de mala leche…!
Lo remarcable del día:
Lo bien que se llevan mi novio y mi hermano. Me encanta ver que los dos hombres más importantes de mi vida se llevan tan bien.
Lo relajado que estaba Ifoxe. Para mí es muy importante que el hombre de mi vida esté cómodo y relajado cuando está con mi familia, y que mi familia le acepte tal y como es y que no se metan en nuestra vida.
La cara que se le quedó a mi hermano cuando se lo conté. Que nos casamos, le sorprendió; pero aún le sorprendió más saber que me caso ¡por la Iglesia!
Su mirada, que me decía sin palabras “no tengo ojos para ninguna otra“.
Su sonrisa porque se lo estaba pasando en grande.
Sus abrazos, porque no nos importa lo que digan los demás.
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