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Todas sabéis ya a estas alturas que me encantan los programas de cotilleos, nunca lo he escondido y además en su momento admití que me gustaría ver la entrevista al Pantojo Ladrón que tienen preparada en Telecinco, a pesar de la campaña en contra cuyos motivos tengo que decir que comparto. Me gustaría ver la entrevista al Pantojo por lo que respecta a esa relación de amor/interés con la folclórica, pero me asquea toda la parte del robo y corrupción en Marbella.
Pero, a pesar de lo dicho en el párrafo anterior, también me parece que Telecinco está degenerando en la programación de sus contenidos. Haciendo un breve repaso: el viernes, la Campos entrevistó a Luis Roldán (para quien no lo recuerde: ex-director de la Guardia Civil que mangó 1.800 millones de pesetas de la época y se largó, amén de otras corruptelas relacionadas con cobros de comisiones ilegales, fondos reservados, etc.), que lleva 11 años en prisión… un tema de rabiosa actualidad, por lo visto; el sábado, Jordi González entrevisó en La Noria ¡por tercera vez! a Violeta Santander (la novia-defensora a ultranza de Antonio Puertas, más conocido por haberla agredido públicamente, cosa que ella niega, y haber dejado en coma al profesor Jesús Neira, que intentó defenderla de su agresor); el propio Antonio Puertas, encarcelado por la doble agresión, ha manifestado en prisión que cuando salga de la cárcel se va a forrar de plató en plató, ¿adivinan en qué cadena? Y, por si todo esto fuera poco, se anuncia con gran fanfarria la próxima entrevista en exclusiva con el Pantojo Ladrón, Julián Muñoz.
¿Alguien da más? ¿Quien será el próximo delincuente al que entrevisten en exclusiva, pagándole una millonada por contarnos sus andanzas? ¿A Rodríguez Menéndez? ¿Al Solitario? ¿A Josu Ternera? En la redacción de Telecinco deben estar sin duda consternados, por no haber podido entrevistar en exclusiva al Vaquilla y al Duque de Feria. ¡Cómo no se les ocurrió explotar antes este filón! Telecinco: 12 meses, doce causas… penales. Una mina, en serio, no entiendo cómo no se les había ocurrido hasta ahora.
Edito: En Mujeres y qué también hablan del tema.
En esta entrada hablo de: cabreo, cotilleos, decepción, idiotas, marujeo, Sociedad
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Y tú, ¿por qué te casaste, si ahora ya no hace falta?
Empiezo a estar hasta los cojones de que la gente que me conoce, y sabe lo que opino (o lo que opinaba hace taaaantos años) sobre el matrimonio, me pregunte contínuamente que por qué me casé, y añada esa coletilla de “¡si ahora no hace falta!“. “Puedes registrarte como pareja de hecho”, me dicen. Y me parece una broma de mal gusto, me dan ganas de escupirles un inmenso ¡JA! en plena cara. No tienen ni puta idea de lo que están diciendo, hablan de oídas, y no hay cosa que me rebiente más que la gente que da consejos o te dice lo que tienes que hacer con tu vida sin tener ni puta idea de lo que hablan, que hablen de oídas y se crean con derecho a decirte que haces bien o haces mal. Si no tienes ni zorra de lo que hablas, métete tus consejos en el culo, no los necesito para nada.
¿Que por qué me casé? Porque soy de la opinión de que me la jugarán una vez, pero no dos. De los errores se aprende y yo he aprendido de los míos. A palos, pero vaya si he aprendido.
Ha aprendido que para registrarse como pareja de hecho hacen falta dos personas, pero para des-registrarse solo hace falta una. He aprendido que los funcionarios del ayuntamiento se fían de la palabra y la buena fé de una persona que acaba de dejar tirada a otra a la que una vez amó, y corre al ayuntamiento a desregistrarse para que no quede ni rastro. Llamadme desconfiada, pero a mí me parecería al menos sospechoso.
En mi caso, la cosa fue más o menos así (yo no estaba, la funcionara me lo contó):
- Hola, que vengo a anular una pareja de hecho
- ¿Y la otra persona ya lo sabe?
- Sí, sí
- Vale, pues firma aquí (para dejar a tu ex-pareja con el culo al aire, desprotegida y sin los derechos que la amparaban cuando se registró).
La otra persona era yo, y me enteré tres meses después, porque me dio por preguntar en el ayuntamiento (él me lo negaba, y yo era gilipollas perdida). Intuición femenina, lo llaman. Intuición femenina por la parte de los cojones, diría yo.
Y una vez firmado ese papel por UNA sola de las DOS personas que componen la unión, resulta que pierdes todos los derechos que te amparaban cuando te registraste, te quedas con el culo al aire, la que era la vivienda familiar ya no lo es y te pueden dar una patada en el trasero y decirte: “Ala, bonita, ¡con dios!” Y digo yo, si es tan sencillo que te quiten los derechos que adquiriste al registrarte como pareja de hecho, y encima sin que tú te enteres, ¿para qué coño sirve? ¿Para qué coño nos registramos como pareja de hecho, si después se demostró que no sirve para NADA, que no te protege de nada, que puedes perder tus derechos en un momento, sin tu consentimiento y sin que tú te enteres? Sirve para engañar a niñatas ingenuas como yo, y hacerlas creer que tienen una cierta seguridad que es FALSA.
¿Sabes una cosa? No sé si mi matrimonio será para siempre o no lo será (espero que sí, con esa intención me casé), pero si en algún momento se rompe, al menos ME ENTERARÉ. Por mi marido o por su abogado, no lo sé, pero si quiere divorciarse no me enteraré cuando ya lleve tres meses de soltería living la vida loca. Es un salto cualitativo importante, no te creas. Llámame cínica si quieres, pero me la jugaron una vez, y no me la volverán a jugar.
Lorz, supongo que ahoras entiendes por qué no te felicito por tu nuevo “status”, pero te deseo mucha suerte. Como dice Zarajota, más vale eso que nada. Y tiene razón. Mientras dura. Cierto que nadie piensa que se va a separar algún día de la persona a la que justo se acaba de unir en pareja de hecho ante un funcionario del ayuntamiento, por supuesto, pero ¿y si pasa? Por desgracia, en una relación entran en juego aspectos mucho menos etéros que los sentimientos. Y cuando una persona te abandona, ya es capaz de hacer cualquier cosa. Ha dejado de quererte, quizá incluso quiere a otra. Una vez que te han dejado, pensar que esa persona se comportará de forma leal es como creer en las hadas y los duendes: una mera cuestión de fé. Y si no hay ninguna ley que proteja tus derechos, date por vendida porque nada le impide comportarse como un cerdo.
Así que tú, sí, tú, que me conoces y te metes donde no te llaman, tú que das consejos sin saber de la misa la media, la próxima vez que me preguntes que por qué me casé si me podía haber registrado como pareja de hecho, no me culpes si te meto un zapato en la boca para que te calles de una puta vez.
Nota a pie de página: No estoy diciendo que para casarse sea necesario tampoco organizar un bodorrio como el que montamos nosotros. No. Es perfectamente posible hacerlo de forma sencilla, en el ayuntamiento también o en el juzgado, y no montar toda la parafernalia. O incluso casarse por lo civil de forma sencilla con la familia más cercana, y organizar un bodorrio por la Iglesia un tiempo después, cuando a la pareja le vaya mejor o cuando le dé la gana. Pero mientras no mejoren la ley, lo de registrarse como pareja de hecho no se lo recomiendo a nadie.
P.D. Mi ex aún me debe 11.000 leuros más intereses de demora, y el día que se me gire la pinza me presento en el juzgado de guardia con el papelito que tengo firmado y se lo reclamo vía judicial. Y entonces se le van a quitar las putas ganas de irse de vacaciones a un spá _Y_ a hacer descenso de barrancos con el dinero que todavía me debe.
En esta entrada hablo de: boda, cabreo, decepción, dinero, divorcio, idiotas, matrimonio, mi ex-novio, odio, Sociedad
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- Enero 31, 2007 -- Se te cayó la careta
- Junio 26, 2008 -- Hacienda
- Abril 7, 2008 -- Os propongo una apuesta
- Diciembre 31, 2007 -- No puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser…
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Mañana está previsto que se celebre el funeral de Estado por los fallecidos en Barajas en el vuelo de Spanair JK-5022. Un funeral de Estado. El mero concepto me rechina.
Considero que es importante, sobre todo desde la situación de los familiares de las víctimas, respetar la voluntad de los fallecidos respecto a su propio funeral, en caso de que en algún momento de sus vidas hubieran expresado cómo les gustaría que fueran. Y, sinceramente, dudo mucho que ninguna persona de a pie (que no se desplace habitualmente en coche oficial, se me entiende) se imagine para sí misma un funeral de Estado.
En mi familia, por ejemplo, mis padres saben perfectamente que me gustaría donar mis órganos y, el resto, que sea incinerado. No quiero que me sepulten en un nicho en una pared, dónde vengan a traerme flores mis allegados una vez cada año bisiesto, donde nadie se acuerde de mí, y al cabo de unos años que saquen mi cuerpo de ahí y me tiren a la basura para hacer sitio a muertos más recientes. Nada de eso: cuando muera, quiero seguir viviendo en el cuerpo de otras personas, quiero que mi muerte sirva para dar vida a otras personas que necesiten esos órganos para vivir; y mis cenizas, quiero que las tiren al mar (¿eso contamina?), para que mis familiares y mis amigos no necesiten ir a un triste cementerio donde me tienen abandonada a llevarme flores de vez en cuando. Nada de eso: quiero que cada vez que miren el mar se acuerden de mí, con nostalgia pero sin tristeza, y seguiré viva en su recuerdo y en los cuerpos de las personas a las que con mis órganos contribuí a que continuaran con vida.
Yo no quiero un funeral de Estado. Si tuviera la desgracia de morir en un accidente múltiple y tan trágico como el de Barajas, decidle a quien quiera que se encargue de este tema que no quiero que me metan en una caja de madera, con un cura rezando por mi alma, y acabar emparedada en un muro. Y si resulta que además la persona encargada de rezar por mi alma es Monseñor Rouco Varela, os juro que me reencarno en el próximo Ministro de Hacienda, y os cagáis todos.
No creo ser una excepción. Estoy segura de que, quien más o quien menos, aunque no nos guste pensar en la muerte, sí que tenemos más o menos una idea de cómo nos gustaría que fuese nuestro funeral, idea que probablemente hayamos compartido alguna vez con nuestros familiares más cercanos. ¿No es así? Y si así es, ¿a cuento de qué celebrar un funeral de Estado, según los deseos del Estado para estos casos y no según los deseos de cada una de las víctimas, celebrado en la intimidad de sus allegados? Personalmente, no me gustaría nada que mi funeral fuese televisado por TVE, y saber que las vecinas estarán pegadas a la tele deseando que la cámara capte las lágrimas de mi madre o la cara de desolación de mi marido. Me dan arcadas solo de pensarlo.
¿A cuento de qué, mercadear política y mediáticamente con 153 muertes, y con las vidas de sus familiares y amigos, como si de la boda del heredero de la jefatura de Estado se tratara? Creo, sinceramente, que para honrar la memoria de las víctimas (de cualquier víctima, ya puestos) no debería realizarse ningún funeral de Estado, no solo por el hecho de que se trata de un ritual católico y el Estado es aconfesional (casi un detalle sin importancia a estas alturas de la película), sino por respeto a todas esas personas, que igual son católicas practicantes como ateas convencidas, protestantes, judías, musulmanas, budistas, en trámites de apostasía o que le tengan una tirria insoportable a Rouco Varela y a los de su cuerda. ¿Qué sabemos nosotros? ¿Y qué derecho tiene el Estado a decidir por las víctimas y por sus familiares la forma en que quieren dar el último adiós a sus seres queridos?
Todo esto del funeral de Estado me parece una vergüenza y una tremenda falta de respeto.
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Como te lo cuento. Esta es una de las búsquedas que hacía alguien en google, y sorprendentemente, le llevaban hasta mi blog: “mi novia es demasiado feminista“.
Diplomatic OFF:
Un buen par de hostias te daba yo, para que llores con motivo.
De verdad que no me lo explico. ¿Y no se te ha ocurrido pensar que quizá es que tú eres demasiado machista, querido? No, probablemente eso ni se lo plantea. Compadezco a la pobre novia, de verdad.
Cuando volvimos de la luna de miel, le explicamos a mi madre una anécdota ocurrida durante el viaje. Resulta que para contratar las excursiones en cada puerto, tuvimos que rellenar un formulario con nuestros nombres y otra información. Pues en el espacio para los nombres y apellidos, a Ifo, que es un poco antiguo el pobre para según que cosas, le hacía gracia que pusiera mi nombre, mi primer apellido, y en lugar de mi segundo apellido, la fórmula “de…” y su primer apellido. En algún lugar lo había visto, y le hacía gracia. Días después le enseñé este post de Chapi Escarlata sobre este tema, pero él no sabía entonces que se trataba de la fórmula que utilizaban las mujeres casadas durante el franquismo:
Cuando estéis casadas, pondréis en la tarjeta vuestro nombre propio, vuestro primer apellido y después la partícula de, seguida del apellido de vuestro marido. Por ejemplo, Carmen García de Marín. Es la fórmula más agradable, puesto que no perdemos nuestra personalidad, sino que sigue siendo Carmen García, que pertenece al señor Marín…
Se trata de un extracto de los libros de la Sección Femenina de Falange Española de las JONS, que tenían que aprender las niñas en el colegio. Aún así, pese a que yo ya sabía esto y me parecía aberrante, como me puso esa carita suya de cachorrito que ha hecho una trastada, y él no sabía esto, sino que era una fórmula que había visto y le hacía gracia, accedí sin darle mayor importancia y puse mi nombre, mi primer apellido, la partícula de, y su primer apellido. Le dí el capricho, sabiendo que no iba a consentir que ese detalle tuviera mayores consecuencias. Y al volver, le expliqué a mi madre toda la historia. Su consejo fue de los que no dejan lugar a dudas:
Ni un paso atrás, ni para tomar impulso.
Probablemente, si mi marido fuese este chico, habría buscado en internet esa misma noche: “mi suegra es demasiado feminista y resulta una mala influencia para mi mujer“. En cuanto al chaval que buscó en google “mi novia es demasiado feminista“, solo se me ocurre darle un consejo: háztelo mirar. No estoy segura de si lo tuyo se cura o es de por vida, pero al menos tu novia vivirá más tranquila. Eso, si no te deja antes por capullo machista.
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¿No te resulta curiosa la facilidad con la que algunas personas acuden a la palabra “censura“, sin ni siquiera detenerse un momento a evaluar otras posibilidades alternativas?
¿No te extrañas cuando personas a las que no conoces pretenden juzgar tu vida con gruesas palabras y descalificativos, y hacer valer en tu casa el derecho a comportarse como les viene en gana sin seguir las más elementales reglas de la buena educación, como son por ejemplo no insultar a la anfitriona?
¿No te sorprendes cuando de tu opinión personal obtienen una conclusión relativa al comportamiento de toooooodo un colectivo formado por millones de personas?
A mí es que el comportamiento humano nunca dejará de sorprenderme.

Viñeta de Mauro Entrialgo, sugerida por Edleber
Es alucinante: un tarado me ha dejado más de 50 mensajes, la gran mayoría de menos de 10 palabras, durante cerca de un mes, todos ellos para decir, en diferentes variantes sobre el mismo tema, más o menos esto:
En tu blog me censuras, aquí no existe libertad de expresión, los debates que propongo no interesan. ¡Claro, como no me dedico a hacer de mamapollas de la autora, se me censura! Esta es la libertad de expresión que predicáis los progres.
Para mí que no está bien de la cabeza. Habla de debates que propone, pero comenta cosas que nada tenían que ver con el tema propuesto, que no son ni debates ni nada sino frases sin sentido totalmente fuera de contexto, que pretende que en mi blog, en mi casa, le mantenga publicadas, como si _él_, en _mi_ blog, tuviese algún tipo de derecho que yo le estoy negando… Un enfermo.
Lo mejor son los 6 u 8 últimos comentarios de la semana pasada, todos ellos variaciones sobre:
Como veo que se me censura, no voy a volver a comentar
Pero el tío no se cansa, y sigue, y dale, y venga… Y a pesar de de la reiteración en que no iba a volver a comentar, lo siguió intentando. Hay gente que está realmente mal. Para que os hagáis una idea, aquí os pongo unas imágenes con los mensajes que ha dejado en mi blog (si clickais encima, podréis verlas ampliadas). Ahora, decidme vosotras si no se trata de un enfermo obsesivo-compulsivo que la ha pillado conmigo. Da hasta miedo.
 
 
 
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Hace unos días, Elena comentaba en su blog que todo el mundo en su trabajo tiene cuenta en Facebook y que es ideal para enterarse de todos los cotilleos de la oficina. Y ayer Álex se declaraba enamorado de Facebook. Pues yo, en cambio, no puedo, no puedo con Facebook.
Tengo una cuenta en Facebook, pero la tengo abandonadita perdida, la pobre. Al principio me ilusionó el poder tener prácticamente todas las redes sociales que utilizo en un solo sitio: mis twitters, mis fotos en flickr, mi canal de vídeos en youtube, mi blog… ¡La caña!
Pero honradamente, llegó un momento en que me cansé de recibir cientos de veces la foto del perrito, el mensaje en chino “que si lo reenvías se traduce”, postales chorras… ¡Es como hotmail, pero todavía más absurdo! Todas esas estupideces que en hotmail hemos aprendido que ¡no funcionan!, en Facebook las he visto repetir como idiotas, en plan “reenvía esto a todos tus amiwitos y verás qué cosa tan chula pasará…” ¡Y me llega 30 veces! Es que lo flipo. ¿En serio, tan ingenuos somos? Solo me ha faltado ver el consabido jotmail se cierra, en versión Facebook:
Asunto: Feisbuc se cierra
devido a que hay muchos usuarios con cuentas inactibas, feisbuc tiene que eliminar todas las cuentas que no se estan utihlisando. Para ebitarlo, reenvía esto almenos a 10 contactos para que el señor de feisbuc no cancele tu cuenta.
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Esta es mi moto, mi niña, mi pequeña. Esta tarde, al ir a buscarla, no estaba donde la había aparcado.

He buscado, desesperada, las pegatinas triangulares que deja la grúa pegadas en el suelo si se lleva algún vehículo, aunque estaba bien aparcada en la zona de motos de la estación de Sabadell Norte, pero no había ni rastro de ninguna pegatina ni nada parecido.
He llamado al 091, pero nadie cogía el teléfono. ¿No funciona en Catalunya? No tengo ni idea, pruebo suerte con el 092. Allí sí me atienden, les explico la situación y me pasan con el depósito municipal, por si acaso. Allí me dicen que en el ordenador no les consta, pero que me pase de todas formas, también por si acaso.
Nos acercamos primero a la comisaría de la Policía Nacional para denunciar el robo. Nos dicen:
Aquí no, tenéis que a la de los Mossos d’Esquadra.
Pues vale. Más de una hora y unos cuantos rifi-rafes con un mosso bastante borde después, salimos de can mossos con la denuncia en la mano, aunque sé que para lo que me va a servir… No obstante, el agente me ha hecho firmar un folio donde se me informa de mis derechos. Uno de esos derechos me resulta curioso. Dice así:
Tiene derecho a reclamar la restitución de la cosa, la reparación de los daños o la indemnización por los perjuicios que el delito le haya causado.
Lo que no dice es _a quien_ tengo derecho a reclamarle, claro. Pues mira qué bien.
Siguiente parada, depósito municipal de Sabadell, más que nada a ver si suena la flauta. Aquéllo es para echarse a llorar y no parar: motos apelotonadas, unas encima de otras, tiradas de cualquier manera, al aire libre en una especie de descampado, en un suelo de tierra ideal para hacer motocross. ¡Qué ironía! Pero ni rastro de mi moto allí tampoco.
Cunde el desamparo. La última opción es preguntar a la funcionaria del mostrador, en el interior de la comisaría de la urbana, a ver si hay suerte… Pero tampoco. Le pregunto a la funcionaria, aferrándome a un hilo de esperanza, si quizá la grúa se ha llevado mi moto y todavía no ha llegado al depósito… Pero no: solo hay una grúa municipal en Sabadell, y está estropeada. Cojonudo, gracias por la información: ahora ya sé que en los próximos días podré aparcar en los vados sin miramientos, ¡qué guay! Hay que joderse.
En fin, que me vuelvo a casa cabreada como una mona. Siento una profunda tristeza, porque no es solo una moto, es el símbolo de mi independencia personal, es lo que me permitía no depender de nadie para ir a donde me diera la gana cuando quisiera. La compré hace 10 años, al poco de cumplir los 18 y casi a escondidas porque mi madre no quería. Tuve que ahorrar mucho para pagar casi la mitad en efectivo, y el resto lo financié en La Caixa, fue mi primer crédito y sudé tinta el primer año para pagarla. Con ella iba cada día a trabajar, y después a la universidad. Volvía a casa a las 11 de la noche y salía a las 8 de la mañana. Me ha acompañado durante todo lo poco que llevo de vida adulta. Para una persona que no tiene carnet de conducir, mi moto era mucho más que una moto. Era mi niña, y ahora siento que me han arrancado una parte de mí. De hecho, me siento en carne viva, como si me hubieran arrancado la piel a tiras. Frustrada, impotente, con una rabia que me quema por dentro… y sin poder hacer nada. 
Me siento gilipollas, muy gilipollas. Porque llevaba un mes aparcada en Sabadell, y no la había ido a recoger por pereza, porque la tuve que dejar al no conseguir arrancarla. Llamé al RACC para que me enviaran una grúa, pero como me dijeron que tardaban una hora, eran casi las 4 de la tarde y hacía un calor horroroso, decidí irme a casa, dejarla allí y pasar a recogerla otro día. Este martes la íbamos a ir a recoger, a ver si había suerte y esta vez podía arrancarla, o en su defecto esperar a la grúa, pero nos olvidamos los cascos en casa, y como teníamos que volver igualmente al día siguiente, pues tampoco le dimos mayor importancia. Hoy hemos vuelto, dos días después, y ya no estaba. Y me estoy tirando de los pelos por lo gilipollas y lo descuidada que he sido, porque estaba cantado que algo así sucedería, así que me siento la persona más idiota sobre la faz de la tierra.
Tengo la sensación de que Ifo no entiende cómo me siento. Cuando he visto que no estaba aparcada donde la había dejado, se me ha escapado un grito, y él me ha dicho que tampoco era para ponerse así… Si alguna vez sientes este dolor lacerante, esta desesperación, esta impotencia, me lo cuentas, y entonces veremos si yo te digo que tampoco es para tanto y que no hace falta ponerse así. He intentado que se ponga en mi piel, pensando en cómo se sentiría él si le robaran el coche. Pero me ha contestado que él el coche lo usa a diario para ir a trabajar y que lo usamos los dos, lo que me ha parecido un golpe bajo: por el mismo precio me podría haber dicho que para mí mi moto no es más que un capricho y que tampoco es para tanto; me habría dolido igual. Cualquiera diría que él tiene un Opel Trigra que deseaba desde que iba al instituto, y que cuando le digo que para mí el coche solo es una máquina que me lleva y me trae, y que no hace falta que sea un modelo determinado, que con que no me deje tirada tengo bastante, se pilla unos cabreos de no te menees. Una vez le cayó una especie de líquido corrosivo en una esquina del alerón que le estropeó un poco la pintura, y por poco se echa a llorar. Y ahora que me han robado la moto, que no es que se haya hecho un rallajo, es que me la han robado, él no entiende cómo me siento.
Ha estado muy frío y distante durante toda la tarde, cuando más necesitaba que estuviera junto a mí, sentirle más cerca que nunca, y he sido yo la que no ha entendido ese comportamiento, cuando normalmente es tan cariñoso. Hemos acabado peleándonos, no entiende que yo ya no tengo ganas de hablar y que quiera estar sola y llorar. Llorar por la pérdida de mi moto, de mi independencia y por lo gilipolllas que me siento. Se ha enfadado y hace horas que no entra en mi habitación ni me dice nada.
Pienso que a estas horas, mi moto debe estar ya desguazada y alguien se debe estar forrando vendiéndola a piezas a los quinquis del barrio. Tiene narices la cosa, que cuando estaba nueva en mi barrio, que era de lo peorcito de Barcelona, ni se la miraran, y ahora que vivo en Pijolandia, me la roben cuando la pobrecita tiene 10 años y está para el arrastre. Sé que no va a ocurrir, pero si me encuentro al hijoputa que me ha robado la moto, lo desguazo yo a él. 
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Vivimos en una comunidad de vecinos que está completamente cerrada a cal y canto del exterior, a la que no se puede acceder si no es con llave o picando a algún vecino para que abra, y aún así es posible que la puerta que comunica la escalera con el interior de la comunidad (la zona común, donde están la piscina, la zona ajardinada, el parque infantil y demás) también esté cerrada con llave.
Y lo que es peor: una vez dentro, en la zona comunitaria, no hay forma de salir si no es con llave, porque en los portales interiores no hay ni portero automático ni maneta en las puertas, así que o tienes suerte y te encuentras alguna abierta, o no sales de ahí dentro si no es con llave o bien pegando cuatro gritos y que algún alma caritativa se digne a salir de casa y abrirte desde dentro del portal. Además, las viviendas tienen vídeo portero, por lo que podemos ver quien intenta colarse con la típica cantinela de “correo comercial“.
 
Pues con todo y con eso, ayer a medio día llamaron a la puerta de mi casa dos policías urbanos. Al parecer, el presidente de la escalera había llamado a la policía para denunciar que varios rumanos se habían colado y se estaban bañando en la piscina.
De entrada, una se queda patidifusa
¿Cómo se han podido colar?
Abrimos la puerta de acceso a la zona comunitaria a los policías, y yo me asomo a ver si podía enterarme de algo, para el disgusto de Ifo. Solo consigo ver a los urbanos hablando con tres o cuatro chicos, que están sentados en uno de los bancos y con unas bolsas de deporte a sus pies. Muy discretos no parece que son, los chicos, por cierto.
Vuelvo a meterme en casa, decepcionada por la poca información que he podido obtener (si por eso yo prefería un ático con terraza en vez de un bajo con patio… . Al poco rato vuelve a llamar a nuestro timbre la pareja de urbanos, para tranquilizarnos: no se trataba de rumanos, sino de amigos de uno de los vecinos.
¿Perdón? Ahora sí que lo flipo.
Está bien ser precavidos, pero me pregunto: ¿el presidente de nuestra escalera ha llamado a la policía porque los amigos de un vecino de otra escalera (junto con el propio vecino, imagino) se estaban bañando en la piscina? ¿Pero esto que es? Evidentemente que cada vecino tiene derecho a que sus invitados disfruten de la piscina en su compañía (en cambio, el gimnasio y la sauna son instalaciones que las visitas tienen vetadas), de hecho mi familia y mis amigos han venido a casa un montón de veces y están hartos de bañarse en la piscina (que esa es otra: mi madre no hace más que decirles a _sus_ amigas que, si están aburridas, como _yo_ estoy de vacaciones, que se vengan a mi casa a bañarse en la piscina… tengo que tener una seria conversación con ella, está claro).
Así que me imagino la cara de gilipollas, y el consiguiente cabreo, del vecino y sus amigos al enterarse de que los han confundido con rumanos-jetas que se habían colado en la urbanización por todo el morro. Vamos, me pasa a mí y lo más probable es que pillara por banda a ese presidente de escalera y tuviera con él unas palabritas…
Por no hablar del racismo implícito en toda la escena: ¿cómo coño sabe el presidente que se trata de rumanos? Es evidente que no ha hablado con los chicos. Y no me digáis que por las pintas, porque estaban en bañador en la piscina… ¿Entonces? Que alguien me lo explique, porque no lo entiendo.
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Ayer por la tarde, en la piscina, fui testigo de una escena que por poco me quita las ganas de ser madre y me llevó a contemplar con cierto cariño la posibilidad de ligarme las trompas con los cordones de los zapatos. Os cuento:
Ayer por la tarde, entre otras personas, había en la piscina una niña de unos 5 ó 6 años (quizá incluso menos) y su hermano que no tendría más de 7, jugando en el agua. Su madre estaba fuera, en la toalla. Yo voy a la piscina casi todos los días, un par de horitas por la mañana y una hora o así por la tarde (ya sabéis que llevo bastante mal el calor), y a esta familia era la primera vez que la veía.
En esta época del año, en la piscina de la urbanización a partir de las 4 de la tarde empieza a hacer sombra porque el sol se oculta detrás de mi edificio. Se va ensombreciendo poco a poco, de tal manera que sobre las 5 de la tarde la parte que más cubre está en sombra y toca el sol de media piscina en adelante hacia la parte que menos cubre, hasta aproximadamente las 7, cuando ya no toca el sol ni en la piscina ni en el césped.
Pues a eso de las 6 de la tarde, la madre se acerca al borde de la piscina y les dice a los niños que salgan, que se van a casa. El niño sale de la piscina en silencio, se va a la toalla y empieza a secarse sin decir palabra. En cambio, la niña empieza a soltar unos chillidos que ponían los pelos de punta. Al principio no entendí por qué chillaba, parecía que la estuvieran matando, pensé que se habría hecho daño o algo, porque esos gritos no eran normales, si me apuran no eran ni siquiera humanos: más bien eran algo parecido a los de un cerdo agonizante, cualquiera que haya visto alguna vez la matanza de un cerdo sabrá a qué me refiero. Al cabo de un rato entendí que lo que la niña repetía como un mantra era
No quiero ir a casa no quiero ir a casa no quiero ir a casa no quiero ir a casa…
en toda la gama de agudos que su garganta y sus pulmones le permitían. De hecho, aunque no estoy en condiciones de asegurarlo, diría que alcanzaba tonos que solo los perros podían oír. Toda la piscina al completo estaba horrorizada por los aullidos de la niña, era algo espantoso. Yo aún estoy alucinada, no había visto una rabieta igual en mi vida.
¿Y qué hizo la madre? Se acercó al bordillo de la piscina con el gesto severo, la miró fijamente y le dijo, bajito pero con un tono de voz suficientemente firme, algo así:
Escúchame. No te quiero volver a sentir. Sal de agua y vamos a casa. Ya.
Y se dio media vuelta y volvió con el otro niño. Le ayudó a secarse y se encaminaron hacia casa. En total, la escena habría durado unos 15 o 20 minutos. Probablemente menos, pero esos gritos hicieron que el rato se me hiciera eterno e insoportable.
El caso es que en cuanto la niña perdió de vista a su madre y a su hermano detrás de los setos que rodean la piscina, ella solita salió del agua y el “no quiero ir a casa no quiero ir a casa” se transformó en un “mama mama mama mama” también a grito pelado. Cogió la toalla y las xancletas, y salió corriendo todo lo rápido que sus piernecitas daban de sí detrás de su madre, que la había dejado sola en el agua. ¿No decía que no quería ir a casa? ¡Pues ahí tienes!
La verdad, es que no sé si la madre reaccionó bien o no. Y no estoy segura de si yo sabría manejar una rabieta de esa magnitud. Cuando Ifo y yo hablamos del tema, él suele decir que no descarta un guantazo puntual en un momento determinado en que el crío se pase mucho de la ralla. Yo, a priori, sí que descarto esa opción, no contemplo la posibilidad de ponerle una mano encima a un hijo mío, ni que él se la ponga tampoco, ni siquiera un cachete en el culete con pañal y todo; siempre he creído que, como padres, no podemos permitirnos el lujo de perder los nervios ante nuestros hijos, y un guantazo es el efecto de perder los nervios, y creo que duele más la humillación y el miedo que provoca ese guantazo que el propio dolor físico provocado. Sin embargo, esa no era mi hija y de buen grado me habría acercado y le habría dicho:
A tí tu madre nunca te ha dado una buena hostia cuando te la merecías, ¿verdad guapa? Porque con gusto te la daba yo ahora mismo, ¡niña insoportable!
Si hubiera sido mi hija, no sé qué habría hecho, la verdad. Lo que sé es que no era mi hija, y la tentación de darle un buen sopapo era enorme. Además, creo que encima eso ahora está prohibido, ¿no? Os confieso que ayer por fin entendí lo que Querida Enemiga quería decir con el tema de los hijos, y lo valientes que somos por querer traer uno al mundo. Estoy pelín acojonada, no sé si sabré manejar una situación así.
En esta entrada hablo de: cabreo, hijos, Ifoxe, matrimonio, mujer, piso, Sociedad
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No lo entiendo: en el 2007 gané algo menos que en el 2006, y me pude desgravar bastante más (principalmentem, porque de enero a abril del 2006 no me pude desgravar ni alquiler ni hipoteca, al estar viviendo todavía con el capullo de mi ex, y en cambio el 2007 me pude desgravar el alquiler durante el año entero), las retenciones en la nómina son similares, pero gano unos 400 leuros menos al año… Y sin embargo este año Hacienda me devuelve menos que el año pasado.
¿Por qué?
Por cierto, Zapatero, toma nota: que sepas que todavía no he cobrado los 210 euros de la renta básica de emancipación, porque los burócratas asesinos no hacen más que poner pegas, y dicen que todavía necesitan más información, que no les basta con todo lo que les suministré y hace unas semanas me llamaron para indicarme que les falta un papel: necesitan un certificado de ingresos del 2007, porque las nóminas de todo el año no les sirven para saber lo que he cobrado. Mandapelotas. Tocawebos, que son unos tocawebos.
En esta entrada hablo de: cabreo, decepción, dinero, idiotas, mala suerte, política, Sociedad, trabajo
En capítulos anteriores...- Diciembre 31, 2007 -- No puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser…
- Febrero 4, 2008 -- Pues todavía podía empeorar…
- Septiembre 10, 2008 -- ¿Que por qué me casé?
- Julio 24, 2008 -- Sordera informativa
- Junio 16, 2008 -- Os voy a contar la historia de la vez que denuncié a un presunto violador
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Claro que llevo tiempo sin entrar, así que es posible que algo así esté circulando ya y yo aún no me haya enterado… Ni ganas, tampoco, la verdad. Ahora, que el día que me llegue algo parecido de una cuarta parte de mis contactos, cancelo mi cuenta a la voz de ya.
Así que ahí tengo mi cuenta de Facebook, cogiendo polvo. Igual, cuando vea a la gente más sueltecita con el tema, me animo y lo recupero con ganas.