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Esta es mi moto, mi niña, mi pequeña. Esta tarde, al ir a buscarla, no estaba donde la había aparcado.

He buscado, desesperada, las pegatinas triangulares que deja la grúa pegadas en el suelo si se lleva algún vehículo, aunque estaba bien aparcada en la zona de motos de la estación de Sabadell Norte, pero no había ni rastro de ninguna pegatina ni nada parecido.
He llamado al 091, pero nadie cogía el teléfono. ¿No funciona en Catalunya? No tengo ni idea, pruebo suerte con el 092. Allí sí me atienden, les explico la situación y me pasan con el depósito municipal, por si acaso. Allí me dicen que en el ordenador no les consta, pero que me pase de todas formas, también por si acaso.
Nos acercamos primero a la comisaría de la Policía Nacional para denunciar el robo. Nos dicen:
Aquí no, tenéis que a la de los Mossos d’Esquadra.
Pues vale. Más de una hora y unos cuantos rifi-rafes con un mosso bastante borde después, salimos de can mossos con la denuncia en la mano, aunque sé que para lo que me va a servir… No obstante, el agente me ha hecho firmar un folio donde se me informa de mis derechos. Uno de esos derechos me resulta curioso. Dice así:
Tiene derecho a reclamar la restitución de la cosa, la reparación de los daños o la indemnización por los perjuicios que el delito le haya causado.
Lo que no dice es _a quien_ tengo derecho a reclamarle, claro. Pues mira qué bien.
Siguiente parada, depósito municipal de Sabadell, más que nada a ver si suena la flauta. Aquéllo es para echarse a llorar y no parar: motos apelotonadas, unas encima de otras, tiradas de cualquier manera, al aire libre en una especie de descampado, en un suelo de tierra ideal para hacer motocross. ¡Qué ironía! Pero ni rastro de mi moto allí tampoco.
Cunde el desamparo. La última opción es preguntar a la funcionaria del mostrador, en el interior de la comisaría de la urbana, a ver si hay suerte… Pero tampoco. Le pregunto a la funcionaria, aferrándome a un hilo de esperanza, si quizá la grúa se ha llevado mi moto y todavía no ha llegado al depósito… Pero no: solo hay una grúa municipal en Sabadell, y está estropeada. Cojonudo, gracias por la información: ahora ya sé que en los próximos días podré aparcar en los vados sin miramientos, ¡qué guay! Hay que joderse.
En fin, que me vuelvo a casa cabreada como una mona. Siento una profunda tristeza, porque no es solo una moto, es el símbolo de mi independencia personal, es lo que me permitía no depender de nadie para ir a donde me diera la gana cuando quisiera. La compré hace 10 años, al poco de cumplir los 18 y casi a escondidas porque mi madre no quería. Tuve que ahorrar mucho para pagar casi la mitad en efectivo, y el resto lo financié en La Caixa, fue mi primer crédito y sudé tinta el primer año para pagarla. Con ella iba cada día a trabajar, y después a la universidad. Volvía a casa a las 11 de la noche y salía a las 8 de la mañana. Me ha acompañado durante todo lo poco que llevo de vida adulta. Para una persona que no tiene carnet de conducir, mi moto era mucho más que una moto. Era mi niña, y ahora siento que me han arrancado una parte de mí. De hecho, me siento en carne viva, como si me hubieran arrancado la piel a tiras. Frustrada, impotente, con una rabia que me quema por dentro… y sin poder hacer nada. 
Me siento gilipollas, muy gilipollas. Porque llevaba un mes aparcada en Sabadell, y no la había ido a recoger por pereza, porque la tuve que dejar al no conseguir arrancarla. Llamé al RACC para que me enviaran una grúa, pero como me dijeron que tardaban una hora, eran casi las 4 de la tarde y hacía un calor horroroso, decidí irme a casa, dejarla allí y pasar a recogerla otro día. Este martes la íbamos a ir a recoger, a ver si había suerte y esta vez podía arrancarla, o en su defecto esperar a la grúa, pero nos olvidamos los cascos en casa, y como teníamos que volver igualmente al día siguiente, pues tampoco le dimos mayor importancia. Hoy hemos vuelto, dos días después, y ya no estaba. Y me estoy tirando de los pelos por lo gilipollas y lo descuidada que he sido, porque estaba cantado que algo así sucedería, así que me siento la persona más idiota sobre la faz de la tierra.
Tengo la sensación de que Ifo no entiende cómo me siento. Cuando he visto que no estaba aparcada donde la había dejado, se me ha escapado un grito, y él me ha dicho que tampoco era para ponerse así… Si alguna vez sientes este dolor lacerante, esta desesperación, esta impotencia, me lo cuentas, y entonces veremos si yo te digo que tampoco es para tanto y que no hace falta ponerse así. He intentado que se ponga en mi piel, pensando en cómo se sentiría él si le robaran el coche. Pero me ha contestado que él el coche lo usa a diario para ir a trabajar y que lo usamos los dos, lo que me ha parecido un golpe bajo: por el mismo precio me podría haber dicho que para mí mi moto no es más que un capricho y que tampoco es para tanto; me habría dolido igual. Cualquiera diría que él tiene un Opel Trigra que deseaba desde que iba al instituto, y que cuando le digo que para mí el coche solo es una máquina que me lleva y me trae, y que no hace falta que sea un modelo determinado, que con que no me deje tirada tengo bastante, se pilla unos cabreos de no te menees. Una vez le cayó una especie de líquido corrosivo en una esquina del alerón que le estropeó un poco la pintura, y por poco se echa a llorar. Y ahora que me han robado la moto, que no es que se haya hecho un rallajo, es que me la han robado, él no entiende cómo me siento.
Ha estado muy frío y distante durante toda la tarde, cuando más necesitaba que estuviera junto a mí, sentirle más cerca que nunca, y he sido yo la que no ha entendido ese comportamiento, cuando normalmente es tan cariñoso. Hemos acabado peleándonos, no entiende que yo ya no tengo ganas de hablar y que quiera estar sola y llorar. Llorar por la pérdida de mi moto, de mi independencia y por lo gilipolllas que me siento. Se ha enfadado y hace horas que no entra en mi habitación ni me dice nada.
Pienso que a estas horas, mi moto debe estar ya desguazada y alguien se debe estar forrando vendiéndola a piezas a los quinquis del barrio. Tiene narices la cosa, que cuando estaba nueva en mi barrio, que era de lo peorcito de Barcelona, ni se la miraran, y ahora que vivo en Pijolandia, me la roben cuando la pobrecita tiene 10 años y está para el arrastre. Sé que no va a ocurrir, pero si me encuentro al hijoputa que me ha robado la moto, lo desguazo yo a él. 
En esta entrada hablo de: cabreo, fotos, idiotas, Ifoxe, independencia, mala suerte, matrimonio, nostalgia, Sociedad, tristeza
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Se me ocurren unos cuantos. Veamos:
Es domingo, estás tumbada en la cama y tienes los ojos abiertos como platos. Miras el despertador y son las 9:30 de la mañana. A pesar de que te acostaste a las 3 de la madrugada, y de que es muy temprano para levantarse un domingo, no puedes pegar ojo.
Tan temprano y ya estás completamente empapada de sudor en la cama porque no has conseguido convencer todavía a tu futuro marido de quitar las mantas y las sábanas de franela (tendrás que hacerlo en un momento de descuido) y poner ropa de cama de verano. Total, solo estáis a veintitantos de junio…
Se acerca el mediodía. El termómetro en la calle marca 35 grados. La piscina es una tentación a la que no te has podido acercar en los últimos dos meses de lluvia casi ininterrumpida, y estás deseando darte un baño. Por algo llevas desde septiembre viviendo en una urbanización pija con piscina en la que estás deseando remojar tu cuerpo serrano y ponerte morena. Pero tú tienes que fastidiarte, asfixiarte de calor y llevar pantalones largos porque el jueves tienes cita en el centro de estética para una depilación integral, por lo que el domingo tus piernas y tus ingles están lejos de ofrecer el aspecto ideal para ir a la piscina. Al menos, fuera de las fronteras de Suecia… Intentas convencerte a tí misma de que podría pasar por una rebelión en contra de la concepción femenina de la belleza impuesta por los cánones machistas, pero lamentablemente no funciona.
Con la intención de que se te haga menos duro el suplicio, te acercas a la piscina con pantalón largo y todo, y piensas que si al menos el agua está helada, eso te consolará. Pero el agua está a la temperatura ideal para darse un chapuzón, y a tí te espera un laaaaargo puente de cuatro días, en el que verás la piscina pero no la catarás. 4 interminables días durante los que tendrás que conformarte con el ventilador de pie, tumbarte quietecita a la sombra en el balancín del patio y ponerte ciega a horchatas y limonada casera para pasar el calor. Ni siquiera te queda el consuelo de la manguera del patio para remojarte, porque se estropeó hace meses y aún no la habéis arreglado.
10 meses esperando para disfrutar de la piscina: cuando hace sol, el agua está helada y no hay quien se bañe sin arriesgarse a exponerse a la hipotermia; cuando se acerca el verano, llueve sin parar. Y cuando por fin llega el momento, estamos en verano, hace sol, no llueve y la temperatura del agua es la ideal… ¡no me puedo depilar y mis piernas parecen las de un futbolista de la selección! Y no puedo depilarme a lo tonto en casa porque cuando llegue la boda y la luna de miel posterior no quiero tener que preocuparme de unos incómodos pelitos, quiero estar perfecta y tener las piernas suaves. La vida es muy injusta.
¿Es o no es como para despertarse de mal humor un domingo?
Por cierto, el Sant Joan lo pasamos cenando en casa de mis suegros, y después haciendo explotar petardos en la calle: en mi tiempos, los petardos llevaban mayor carga de pólvora y duraban más rato, pero es que ayer era realmente frustrante ver las pequeñas fuentes de colores de pirotecnia y que no duraran ni 15 segundos.
 
 
En esta entrada hablo de: boda, cabreo, decepción, feminismo, fotos, Ifoxe, luna de miel, mala suerte, mujer, piso, vacaciones
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Cuando comenté que la entrada de año me estaba iendo de pxxa pena, algunas comentáteis que lo bueno que tiene empezar el año de una forma tan desastrosa es que a partir de ahora solo podía mejorar…
Bueno, pues lamento deciros que estábais equivocadas. Y es que, como en aquella célebre máxima del cabxxn de Murphy, si algo puede salir mal, seguro que saldrá mal.
Ya no solo por los navagazos que he recibido últimamente y que me han dejado para el arrastre física, anímica y mentalmente… Quizá, como decía Toxcatl, era incluso previsible, no lo sé, lo que sí sé es que _yo_ no me lo esperaba ni muchísimo menos…
No, ya no me apetece seguir doliéndome de heridas recientes, ya habrá tiempo de seguir con esa guerra, porque me consta que todavía dará mucho de sí.
Hoy es una herida nueva, en un costado diferente, la que me hace sangrar, y es que cuando pensabas que ya estabas al límite, un nuevo disgusto te hace darte cuenta de que las cosas todavía pueden ir a peor. El viernes por la tarde le robaron la cartera a Ifo y nos sacaron, en cuestión de menos de 10 minutos, 1.200 leuros de nuestra cuenta común. Nuestro viaje de bodas. Enseguida anulamos las tarjetas, pero ya era demasiado tarde, ya nos habían pegado el gran sablazo.
Llamamos a Caixa Protect el mismo viernes por la tarde, y nos tranquilizaron diciéndonos que el seguro de la tarjeta nos devolvería todo el dinero de las operaciones no autorizadas realizadas en las 48 horas anteriores a la anulación de la tarjeta… Y después de poner la denuncia en comisaría, pasamos el fin de semana más o menos tranquilos. Hasta que esta mañana, Ifo va a la oficina de La Caixa a tratar de arreglar el asunto, y nos dicen que ni Caixa Protect ni poxxas en vinagre, que como han sacado el dinero desde el cajero, y que para eso necesitan el código pin de la tarjeta, no nos devuelven ni un duro.
Gritos después, el tío de La Caixa nos dice de muy malos modos que no ha sido él quien ha PERDIDO los 1.200 euros. No, perdona, ni yo tampoco los he perdido, nos los han ROBADO, que es muy diferente. Gritos, lloros, amenazas y varios ¡Quiero hablar con el director de la oficina! después (no recuerdo si exactamente en ese orden), conseguimos que se tome un poquito de interés en el asunto, pero no conseguimos que nos dé por escrito las cláusulas de Caixa Protect con el argumento de que le estamos poniendo nervioso y que mejor volvamos en otro momento, que él ya lo buscará con más calma. Alucinante. Yo es que no me puedo creer que en una entidad como La Caixa no sean capaces de darme por escrito las condiciones de un contrato. Que por teléfono me digan una cosa y en persona otra, después de mi experiencia en distintos Call Centers, me cuesta menos de creer, pero aún así no me lo esperaba de una entidad con la solera y el renombre de La Caixa. Aún así, cojo el móvil y delante del chico de la oficina llamo a Caixa Protect para que me confirmen delante de él lo que me habían dicho por teléfono, y el tipo se hace el sueco y me dice que él no se va a poner, que si quiero hable_yo_ con ellos y él va haciendo su trabajo, que tiene cosas que hacer… Tremendo.
En fin, parece que el chico se lo toma con algo más de interés, busca, rebusca, llama, nos marea un poco, que si tenéis que ir a Terrassa, que si ya no tenéis que ir, que si esperaros a ver si mañana os lo puedo arreglar desde aquí y no hace falta que vayáis… Nos explica que no nos puede devolver el dinero porque si así fuera habría mucho fraude, dándonos a entender que podríamos estar compinchados con el ladrón, porque utilizó nuestro código pin para acceder a la tarjeta. Le pregunto que si hubiera sido comprando en un comercio si nos lo devolverían, y me dice que en ese caso sí. ¡Genial! Le voy a dar mi tarjeta a mi cuñi, que le funda el límite en el Mediamarket, y después denuncio que me han robado la tarjeta y han hecho operaciones fraudulentas. Y los 1200 leuros los recupero por una vía o por otra, por la madre que me parió. El chico palidece, tiembla ligeramente, me parece que ha empezado a sudar, creo que me ve perfectamente capaz de hacerlo. Hace bien. Y eso que no me conoce aún.
Total, que al final nos dice que esto de Caixa Protect es relativamente nuevo, que solo tiene 6 meses (acoxonante), que antes no se hacía así, que en La Caixa son pioneros, bla, bla bla (¿encima el tío está intentando venderme las excelencias de La Caixa, después del disgusto que nos acaba de dar, de decirme que si estoy compinchada con el ladrón, y que es mi problema si pierdo las cosas? Flipo en 32 bits). Resumiendo, que es posible, y solo posible, que sí que nos reembolsen la pasta que nos han robado. Veremos a ver. Yo hasta que no lo vea ingresado en mi cuenta, no me fío un pelo.
Pero es que aún hay más. Es solo un mal presentimiento, no lo voy a decir claramente porque no tengo pruebas pero… un comentario que hizo el chico de La Caixa y un presentimiento cruzó por mi cabeza como un rallo. Sacaron el dinero de la oficina de la calle Comte d’Urgell, Nº 240, Urgell - París, donde está la gasolinera… Y algo en mi cerebro ardió. ¡¡AY, DIOX, NO!! ¡¡Justo enfrente de donde trabaja mi ex!! nopuedeser-nopuedeser-nopuedeser-nopuedeser… ¿O sí? Cuando vea, si me dejan, la grabación de la cámara del cajero del que nos robaron nuestro dinero, probablemente me quede tranquila. Espero.
En esta entrada hablo de: boda, cabreo, decepción, dinero, idiotas, Ifoxe, luna de miel, mala suerte, mi ex-novio, trabajo
En capítulos anteriores...- Septiembre 10, 2008 -- ¿Que por qué me casé?
- Junio 26, 2008 -- Hacienda
- Junio 24, 2008 -- Motivos para despertarte de mal humor un domingo
- Diciembre 31, 2007 -- No puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser…
- Junio 13, 2008 -- ¿Qué decir cuando los amigos te fallan?
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Hoy en teoría tocaría hablar de lo bien que se han portado los Reyes conmigo porque durante todo el 2007 he sido una niña muy buena… Pero como me ha tocado venir a trabajar con dolor de muelas y no he dormido nada en toda la noche, prefiero quejarme, que es más entretenido.
Sinceramente, espero que todo lo que ha sucedido esta última semana no sea un anticipo de lo que me depara el año entero, porque entonces me platearía seriamente ponerme a hivernar hasta las uvas… Y es que llevo una semanita de pxxa pena. Os resumo:
El mismo día 31:
- Empiezo la mañanita del último día del año enterándome de que he tirado a la basura dos décimos de la Lotería de Navidad premiados con 100 leuros cada uno.
- Volviendo a casa, se me parte el cable del embrague de la moto subiendo por la carretera de montaña, y llego a casa como buenamente puedo.
- Me cargo el móvil de la manera más imbécil posible: por no acordarme del código pin, y reincidir en el intento. Y encima encuentro todos los papeles del móvil, incluida la factura, menos la tarjeta con el código PUK. Cawentó lo que se menea, si es que no se puede ser más tonta.
- Me agarro un cabreo de mil pares cuando mi madre me cuenta que le han dicho que tendré que tirar el plasma de 42 pulgadas que le regalé a Ifo en unos 7 u 8 años (si no antes), porque pierde no-sé-qué y hay que recargarlo con un líquido que ya ha dejado de fabricarse, y por eso todas las teles que se venden ahora son LCD. Cawenlamadre que parió al vendedor que me dijo que el plasma era mejor que el LCD, y todos sus parientes cercanos. Me pasa por confiada y por no informarme bien antes de comprar. Y encima el día anterior tiré todo el relleno de la caja de la tele y no la voy a poder cambiar… ¡Quien me mandaría a mí ponerme a hacer limpieza a fondo justo el 30 de diciembre, por diox! Al día siguiente todo queda en un susto, pero hasta que no me aseguro, me lo paso intranquila por el tema.
- Me pego más de 4 horas en la cocina preparando la cena de Nochevieja. Mis invitados se hinchan con el picoteo previo, parece que la sopa no va a tener mucho éxito (los galets han absorvido casi todo el caldo, ¡mxxrda!), y cuando voy a servir los solomillos tengo la sensación de que se los van a comer más por compromiso que por otra cosa. Me he dejado un pastón en unos filetones enormes, y me sobran la mitad porque se los reparten a mitades porque están todos que van a explotar de tanto comer. Pues vaya.
En días sucesivos:
- Se me hincha la boca por un flemón que hace que morder sea un suplicio y vea las estrellas al bostezar. Llevo tres días comiendo sopitas, papillas y purés.
- Traía yo esta mañana un puré de patatas más rico que hice anoche, y se debe haber cortado la leche porque al ir a abrirlo echaba un pestazo que tiraba de espaldas. Y a ver qué como yo hoy con la boca hecha una pena.
- Ifo pilla una gripe de mil pares que me tiene toda la noche sin dormir. Y yo ya empiezo a notar los síntomas, por lo que deduzco que estaré al caer.
- Mi suegra tendrá que pasar por quirófano la semana que viene por un achaque que hace un mes ni sabíamos que tenía.
- Tenemos una bronca muy muy muy gorda. Nos decimos cosas muy desagradables el uno al otro. Yo me comporto como una niña que necesita ser protegida y rescatada de un peligro inexistente. Durante unas horas, la boda pende de un hilo, y para ser sincera aún hoy la incertidumbre me ahoga y me paraliza. Veremos.
- Estoy sin un duro, y solo estamos a día 7, y cabreada como una mona por haber descontrolado tanto estas fiestas y no haber sabido frenar a tiempo.
- Y encima, este puñetero corte de pelo, por el que la peluquera se merece 5 años de inhabilitación profesional como mínimo.
Vamos, que estoy hasta el último pelo del moño del año nuevo y todas las mandangas que trae consigo.
Pero en fin, y aquí seguimos, al pie del cañón, ¿qué se le va a hacer?
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