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Jun
13
    
Lo escribí el Junio-13-2008 | (16) comentarios |

Tengo una duda. Bueno, tengo varias, pero todas vienen a cuento de lo mismo:

¿Qué se le puede decir a una persona, cuando sus “amigos” le fallan en uno de los días más importantes de su vida?

¿Cómo se consuela a una persona a la que sus “amigos” han dejado tirado como una colilla en una ocasión importante?

¿Qué palabras de ánimo puedes pronunciar, cuando sabes que le han dejado colgado y solo, precisamente cuando más deseaba tenerles a su lado?

Soy consciente de que no hay palabras de consuelo que puedan aliviar su dolor, y que probablemente nunca les perdonará que le hagan esto.

Ahora está deprimido, reafirmado en su creencia de que todas las personas del mundo son egoístas, mentirosas y traicioneras por definición hasta que no se demuestre lo contrario. ¿Y cómo le sacas de ahí, cuando se la acaban de jugar bien jugada? Imposible.

¿Alguien conoce las palabras mágicas, las palabras de aliento que puedan sacarle de esa desilusión y tristeza en la que se haya sumido? Porque a mí solo se me ocurren unas pocas palabras, y son más de rabia que de aliento:

¡VAYA PANDA DE CABRONES!

Venir a casa a jugar a la consola, sí que pueden; irse de despedida con su amigo, no les viene bien. Eso deja muy claro qué clase de personas son.

A su lado, Zorri hasta parece buena gente. Al menos a ella se la veía venir desde lejos.

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Jun
11
    
Lo escribí el Junio-11-2008 | (15) comentarios |

Pocas veces he tenido que moderar comentarios en este blog, y cuando lo he hecho es porque la persona que lo dejó sabía que su comentario era deliberada y pretendidamente insultante, así que no tenía derecho a reclamar su permanencia. Si vienen a mi casa a insultarme, estoy en mi derecho a cerrarles la puerta en las narices. En los casos más recalcitrantes, en los que la persona insultadora pretendía continuar erre que erre en su actitud, he llegado a banearles la posibilidad de comentar mediante su IP. Una de las cosas que me encantan de wordpress, es tener la oportunidad de cortarles el paso a los insultadores para que no me llenen el blog de mierda mientras yo no estoy de guardia.

Otro tema es la actitud, excesivamente vehemente para mi gusto, de algunas personas al exponer su opinión. Será que soy muy sensible, pero tiendo a sentirme acosada fácilmente ante una actitud vehemente en exceso, y en esos casos me retiro fácilmente de la lucha cuerpo a cuerpo; como mucho, replico un par de veces para que quede constancia de mi posición, pero no tengo ni energía ni ganas para mantener un rifi-rafe que, por otro lado, no llevará a ninguna parte. Hay ocasiones en que, probalemente sin que la otra persona lo pretenda (o quizá sí, vete a saber), me siento insultada y menospreciada con la actitud de la persona con la que se supone que estoy dialogando, aunque la otra persona no haya escrito un solo insulto.

Esto último es lo que me ocurre desde hace algunos días con Caótica. Su vehemencia me abruma, me hace sentir mal, y no me siento con fuerzas para entrarle al trapo. Tiene unas posiciones maximalistas en algunos temas, y su forma de expresarse da a entender que ella tiene la razón y el resto del mundo, o comparte su posición, o está totalmente equivocado, o al menos esa es la sensación que a mí me queda después de leer sus comentarios. Un par de ejemplos:

Cuando hablamos del tema del boy, dije que me daba mucho asco sobarle. Y ella me respondió en los comentarios (las negritas son mías):

Pues yo, mujer sin pareja estable y con necesidades sexuales como cualquier ser humano sano que se precie, no voy pidiendo un informe de historial sexual a todo tio que me guste. Para eso siempre llevo un buen surtido de condones en el bolso.

No lo dice, pero da la sensación de que su respuesta me deja a mí como una pámfila reprimida y puritana que en nada se corresponde con mi manera de ser. Es simplemente que me da mucho asco tocarle la polla (menos aún chupársela) a un tío que no conozco y con un trabajo de alto riesgo. ¿Tan raro es? ¿Debería llevar condones en el bolso para que no me dé asco tocarle la espalda sudada a un tío? Lo siento, querida Caótica, pero no van por ahí los tiros. Sinceramente, creo que te pasas de lista, cariño.

Otro comentario que me ha dejado mal cuerpo es en el que ella decía que no entendía cómo nos podían gustar las despedidas de soltera, yo le contestaba que al menos la propia es una experiencia para vivirla, y ella me ha respondido lo siguiente:

Yo no se si algún dia me casaré, pero lo que si tengo claro es que de despedida de soltera nada, me da urticaria solo de pensarlo. Así que en mi caso, la propia, no la voy a vivir.

Primero, por que mis amigos son personas, independientemente de su sexo. Y no me imagino a mis amigos hombres con orejitas de coneja, y comiendo pan en forma de polla. Segundo por que no voy a mandar a mis amigos hombres a la despedida de mi chico, por que mis amigos son “mios”. Tercero por que nunca me ha hecho falta excusa alguna para hacer la loca, lo he hecho cada vez que me apetece. No necesito hacer ostentación de simbolos fálicos, los disfruto cuando cuadra, pero no necesito endiosarlos. Hablo de sexo, de pollas, de orgasmos y de lo que sea cuando me apetece, por lo tanto, no necesito excusas para poner meterme una polla de plástico en la boca.

Y por último, si algún dia me caso, no necesitaré despedirme de nada, por que seguiré sintiendome tan libre como siempre, o esa es la única manera en la que yo, podré ser feliz.

Esto ya ha conseguido cabrearme de verdad. Para empezar, posturas maximalistas a mí, las justitas. Y todo lo dicho anteriormente queda muy bien a nivel retórico, incluso puedo compartirlo, pero cuando sales ahí fuera, al mundo real, ¡sorpresa!, no todo es blanco o negro. Muchas veces, una posición preconcebida, una convicción muy sólida, puede acabar pulverizada por la realidad cuando te encuentras en situación de ponerla en práctica. Quizá un poco más de humildad para con las personas cuando se encuentran en posición de HACER y no de OPINAR pueda ahorrarte algún que otro mal trago si te ves en un futuro próximo ante la misma situación.

O quizá soy yo, que no soporto los radicalismos (me curé de esa enfermedad con la edad), me considero una persona flexible, que no comulga con criterios absolutos y que intenta contemplar las circunstancias y los matices antes de emitir un veredicto que no admite apelación posible. Por eso no admito veredictos inapelables tampoco sobre mí, porque creo que nadie tiene derecho a juzgarme desde una posición meramente contemplativa de la situación. ¿Has pasado por una situación parecida? Admito tu opinión, y tu punto de vista. ¿Hablas de oídas, sin haberte visto en una situación parecida? Pues entonces, maximalismos los justos, los o todo o nada no me sirven, no ayudan, no aportan nada.

Claro que en un país con 45 millones de seleccionadores nacionales, y donde el contemplar los toros desde la barrera es un deporte nacional, no me extraña en absoluto que haya personas que se permitan el lujo de juzgar a los demás a partir de criterios absolutos en los que el mundo es solo blanco o negro. Me pregunto cómo reaccionarían esas personas de tan sólidas convicciones, cuando se vieran en la tesitura de ponerlas a prueba… Llámalo relativismo si quieres.

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May
08
    
Lo escribí el Mayo-8-2008 | (14) comentarios |

Mi cuñi lleva varios días reclamándome los teléfonos de la gente que va a venir a la despedida de soltera, dice que ha mirado varias cosas que son para un grupo de mínimo 15 personas y si somos menos no se puede hacer. Miedo me da la que puede estar liando.

Ayer le envié la lista y esta mañana he hablado con mi madre sobre el tema. Dice que vamos un poco justas de tiempo, que hemos esperado demasiado. Al final, lo de la despedida de soltera en Ibiza queda completamente descartado por motivos económicos: estamos todas tiesas, y si la montamos tan lejos y tan cara iban a venir cuatro gatas. De todas formas, por una parte confío en mi cuñi, pero por otra me da pánico. Ya veremos como acaba la cosa.

Pero lo que más me ha molestado de la conversación que he tenido con mi madre, es que me dijera que ha invitado, por su cuenta y riesgo, a una persona que yo no soporto, y ella sabe perfectamente que no la trago. Se lo dejé bien claro, que no pensaba invitarla a la boda porque no la aguanto, y ella va y la invita a la despedida de soltera. No lo entiendo, de verdad. No quiero que venga, no me da la gana. De adolescentes mi insultaba, me pegaba, me hacía la vida imposible en el patio del colegio. Es la típica que te mira, se descojona en tu cara, te insulta, te humilla, y todo el mundo se lo toma como una broma porque te lo ha dicho riéndose. Pues con una carcajada yo también me puedo cagar en su puta madre, y entonces nadie se lo toma a broma, y me dicen que qué mal genio tengo. Joder, con la ley del embudo.

No me ha hecho ni puta gracia que la invitara, y presiento que como venga nos va a dar la noche. Es la sobrina de una amiga de la familia, y esa amiga sí que viene. Pero, vamos, que me parece a mí que la despedida de soltera es un momento para celebrarlo con las amigas más íntimas, y no con la petarda a la que tienes que invitar por compromiso. Esa, si quiere, que venga a la boda, que una invitada por compromiso más, total, tampoco se va a notar entre tanta gente, pero ¿en la despedida de soltera? ¿en mi fiesta de cachondeo más íntimo con mis amigas? No, en esa fiesta no pinta nada.

Si me la encuentro antes de la despedida, se lo pienso decir bien clarito a la cara:

Te ha invitado mi madre, pero _yo_ no quiero que vengas a mi despedida de soltera porque no me caes bien.

Que le quede bien claro. Y si aún así tiene el morro de presentarse el gran día… es que no me puedo esperar nada bueno de ella y fijo que la lía.

¿En qué líos me metes, madre? A ver si, con un poco de suerte, lo arregla ella y le dice que ha sido una metedura de pata, un error suyo, y que no puede venir… En fin, ya os contaré.

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Abr
07
    
Lo escribí el Abril-7-2008 | (16) comentarios |

Queridas lectoras, os propongo una apuesta cuyo resultado sabremos exactamente el día 28 de junio. ¿Vendrá mi amiga Zorri a mi boda?

Ella dice que sí.
Yo digo que no me lo creo.
Ella me promete que vendrá.
Yo le digo que no me falle, que ese día es muy importante para mí.
Ella jura y perjura que vendrá. Que a la despedida de soltera no vendrá, por temas de dinero (para variar), pero que a la boda seguro que viene.

Yo no se lo digo, pero estoy viendo el futuro que nos espera:

La llamaré una semana antes de la boda, para recordarle la fecha y asegurarme de que vendrá.
Ella volverá a repetir por activa y por pasiva que vendrá.
El día de la boda, no se presentará.
No llamará para dar una mínima explicación.
En el restaurante, tendré una mesa con dos sillas vacías.
En mi cuenta bancaria, tendré 300 euros menos, que no me sobran precisamente.
En mi casa, tendré una bronca monumental con mi madre por culpa de la impresentable de mi amiga.
No sabré de ella durante semanas, hasta que sea _YO_ quien se decida a llamarla.
Me pondrá alguna excusa estúpida que no quiero oír y mucho menos estoy dispuesta a creer.
En la factura telefónica, tendré una llamada de casi una hora, total, para escuchar soplapolleces que no me interesan.
Y, finalmente, tendré una amiga menos.

La historia tiene que ser _exactamente_ tal como la cuento para que gane la apuesta. Es decir, para que _yo_ gane la apuesta, no me conformo solo con que mi “amiga” no se presente sin dar explicaciones, sino que toda la historia tiene que ser exactamente así. Triple o nada. Si me equivoco, aunque sea en un punto de lo expuesto, tú ganas.

¿Qué me dices? ¿Vendrá o no vendrá? ¿Avisará de que no vendrá, o se comportará como la impresentable que es? ¿Me tendrá una hora al teléfono para explicarle una gilipollez como la catedral de Burgos, o tendrá una excusa mínimamente creíble? ¿La mandaré definitivamente a la mierda y no nos volveremos a ver más? ¿Qué nos apostamos?

Ya es duro estar completamente segura de que tu mejor amiga (sí, yo también me pregunto por qué) desde hace más de 12 años te dejará colgada y no se presentará el día de tu boda, te hará pagar su cubierto y el del Yerno Perfecto por no tener la decencia de decirte que no vendrá, y que encima no llamará tampoco después a menos que tú la llames, y solo entonces se dignará a inventarse alguna excusa chusca. Pero más duro es mantener viva la ilusión hasta el último momento, cruzar los dedos y soñar con que quizá no sea tan zorra como para dejarte colgada ese día, porque ella sabe perfectamente lo importante que es para tí. Pero, ¿sabe que nunca le perdonarías que te fallara ese día? No lo sé, creo que su confianza en mis tragaderas es ilimitada. No creo que tenga en cuenta que estoy hasta las narices y que esta sí que no se la voy a tolerar, ya sería demasiado.

La verdad es que no sé cómo la he aguantado hasta hoy. Desde hace un par de años (concretamente desde que empezó a salir con el Yerno Perfecto) nunca ha estado cuando la he necesitado, y ella tampoco ha dejado que yo estuviera cuando me ha necesitado a mí, a pesar de haberme ofrecido incondicionalmente; he perdido la cuenta de las veces que me ha dejado colgada sin una explicación, sin una llamada posterior (ni mucho menos previa) y con una excusa ridícula cuando la llamo yo. Así que esta es la última oportunidad que le doy a la que ha sido mi amiga de adolescencia y (quiero creer) primeros años de la edad adulta.

Sí, esta es la última oportunidad que le doy. ¿Y tú, qué opinas? ¿Fallará Zorri el día de mi boda, o se presentará como una buena amiga? Puedes votar por la opción que quieras aquí. La que más se aproxime, gana. Mi apuesta, ya sabéis cual es. ¿Y la vuestra?

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