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May
20
    
Lo escribí el Mayo-20-2008 | (12) comentarios |

Ayer estuve hablando con Zorri de nuevo, y la sensación de que empezaba a escaquearse de venir a la boda que tuve la última vez que hablé con ella se confirma. Lo peor del asunto es que no pone excusas, sino que creo que el motivo que ha argumentado esta vez para no venir es de todo corazón, y demuestra lo egoísta que puede ser una persona, y lo fácil que es equivocarte y considerar “amiga” a quien no se lo merece.

Me dijo que todavía no ha tomado la decisión de si vendrá o no vendrá a la boda. Falta un mes y aún no ha tomado la decisión de si irá o no a la boda de su amiga. Muy fuerte.

Y es que ayer ya fue imposible seguir negando la evidencia, seguir cerrando los ojos a lo egoísta que es la persona que yo consideraba mi amiga. Me dijo que no sabe si vendrá a la boda porque no quiere ser una invitada más, quiere ser especial, y como considera que no podré estar suficientemente por ella, pues mejor no viene. Así, como suena.

Bueno, antes de soltarme esta preciosidad de argumentación, tuvo todavía algunos momentos estelares. Me exigió que le pidiera que venga a mi boda “como se tiene que pedir“. Y yo lo flipo en 32 bits, claro.

¿Que te lo pida “como se tiene que pedir“? Joder, tengo tu invitación en mi casa para dártela en mano, porque aún no ha habido forma de quedar contigo, y además te la mandé por e-mail ¿Qué pretendes, que te envíe la invitación en un sobre lacrado, por mensajero real montado en blanco corcel? ¿De qué vas, tía?

Pero no, no es eso lo que quería. Quería que le pidiera que viniera a mi boda, porque eso significaría ver completada mi evolución de niña a mujer, o alguna cursilada por el estilo. Os juro que no puedo creerme lo que estoy oyendo.

Pero cuando realmente consigue tocarme los cojones bien tocados es cuando me pregunta que si no podemos celebrar mi boda en el pueblo donde ella vive, en Altafulla, en el castillo de no sé qué, otro día. Por mi mente cruzan imágenes de lo más sádicas, me imagino a mí misma estrangulándola por el cuello como si fuera un pollo de corral. ¿PERO QUÉ COÑO ME ESTÁS CONTANDO, TARADA? Cuando por fin entiendo que a lo que se refiere es a que quedemos ella y yo cualquier otro día, y aprovechemos para celebrar para mi boda por nuestra cuenta, y así ella se libra de tener que venir el día de mi verdadera boda, que le debe parecer un auéntico muermo a la señorita, me agarro un cabreo cósmico.

Vamos, que me case yo por mi cuenta, y ya quedaremos nosotras dos para celebrarlo en otro momento, total, ¿qué diferencia hay? Os lo juro: me preguntó por la diferencia entre que mi amiga venga a mi boda o no venga. Que le diera motivos para ir, que quería saber qué representaría para mí el hecho de que que ella venga a mi boda o no venga, que qué diferencia hay. No puedo creer lo que me está diciendo. O ella está completamente desquiciada, o es la persona más egoísta que he conocido en mi vida y quiere que le haga la pelota un rato.

Y ya, el remate vino cuando me dijo que aún no había tomado la decisión definitiva, que seguramente no vendría porque ese día yo no podría estar pendiente de ella, y que no quiere ser una invitada más, ella quiere ser especial. No consideré ni siquiera necesario explicarle que vendrán entre 70 y 80 personas, que vendrán familiares muy cercanos y personas muy queridas, y a ella la encontré en la calle (y después de los desplantes que me ha venido haciendo últimamente, muchas ganas de distinguirla de alguna forma especial el día más importante de mi vida, no tengo, precisamente). Me quedé con las ganas de decirle: cuando te cases, comerás huevo.

Cuando se lo he contado a Ifo, no daba crédito a lo que oía, y para ser sincera, yo tampoco. Parece que no entiende que la que se casa soy yo, que ella es una amiga o, mejor dicho, que si realmente fuera una amiga, se daría de hostias por estar ese día en primera fila. Pero no, parece que me está haciendo un favor a mí por venir a mi boda, y que encima tengo que mostrarle una deferencia especial por encima del resto de mi familia y amigos para que la nena esté contenta, porque si ese día no estoy pendiente de ella, no viene, porque es tan divina de la muerte que no puede ser una invitada más, ella tiene que relucir y ser especial ese día, y yo tengo que prestarle a ella más atención que a nadie. Como una cría pequeña, que tiene que ser siempre el centro de atención, o se pone a berrear.

¿Esta tía ha sido siempre así de egoísta y yo no me he dado cuenta, o es que últimamente está degenerando hasta ser insoportable?

Os recuerdo que la apuesta sobre si Zorri fallará o no el día de la boda sigue abierta. En el momento de escribir estas líneas, los resultados estaban de la siguiente manera:

  • 15 votos (41%): Sí, fallará. Pasará de todo y no dará explicaciones. En su línea
  • 12 votos (32%): No, esta vez no te fallará
  • 5 votos (14%): Sí, fallará, pero llamará un par de días antes con una excusa “convinvente” (¡ejem!)
  • 3 votos ( 8%): Otras posibilidades (????)
  • 2 votos ( 4%): Fallará, pero avisará con tiempo suficiente.

¿Y tú qué opinas?

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Abr
24
    
Lo escribí el Abril-24-2008 | (9) comentarios |

¿Os acordáisteis de la apuesta que os propuse a principios de abril, sobre si Zorri vendría o no a mi boda? La mayoría, 10 contra 14, dijísteis que no se presentaría, y en lo que había divergencias es en el aspecto de si avisaría con tiempo o no: 2 personas dijeron que avisaría con tiempo suficiente, 5 que avisaría con un par de días de antelación y con una excusa medio-convinvente, y 7 pensásteis que sudará ampliamente y ni siquiera avisará, demostrando que hasta ella es capaz de superar su propio record mundial de impresentabilidad.

La semana pasada varias de vosotras me preguntábais en los comentarios si Zorri había dado ya señales de vida. Bueno pues sí, hoy mi ¿amiga? Zorri ha dado señales de vida. No ha llamado (sospecho que le tiene alergia a la radiación que emite el teléfono _cuando es ELLA la que llama_), sino que hemos hablado 5 minutos por el messenger. Me ha dicho que vaya a verla _yo a ella_ este domingo; le he explicado que depende de cómo se encuentre Ifo, que lo tengo un poco griposillo, ¡¡y se ha creído que es una excusa!! Cree el ladrón que todos son de su condición, que dicen, como si necesitara excusas para decirle que no me sale del potorro ir a verla, joder, me saca la vena ordinaria.

En realidad, tengo ganas de ir a verla, a comprobar si es cierto lo que me contó la última vez que hablamos. Os cuento:

En su piso anterior, pequeñito, de una sola habitación, como mi apartamento de soltera, pagaba la mitad de lo que Ifo y yo pagamos por nuestro piso en la urbanización pija. He dicho que ella pagaba la mitad de lo que pagamos nosotros, recalco, y a pesar de eso siempre tenían problemas de dinero, y aún así ella se permitía el lujo de rechazar trabajos. Una vez me llegó a confesar que “se había comido” el mes de fianza que dieron cuando entraron en el piso, porque ese mes no tenían dinero para pagar el alquiler, así que habían tenido que utilizar el dinero del mes de fianza como garantía, fianza que nunca repusieron.

La última vez que quedamos, no se presentó y no dio explicaciones de ningún tipo. Meses después hablé con ella y me dijo que _precisamente_ ese día que habíamos quedado, fíjate qué casualidad, oye, se mudaba de casa y no me quiso decir nada ¡¡por vergüenza!! (como si ella supiera lo que es eso). Dice que se han mudado a una casa en un pueblo turístico cerca de Tarragona, y fíjate qué casualidad que es el mismo pueblo en el que mis suegros tienen un apartamento para ir en verano y los fines de semana.

Dice que ahora paga de alquiler ¡lo mismo! que pago yo (¿no es casualidad?), es decir, el doble de lo que pagaban en su anterior piso. También me dijo que no estaba trabajando y que tampoco cobraba el paro porque ya lo había agotado todo, y que había dejado dos trabajos, uno en un Caprabo, porque se trabaja mucho y no veía a Yerno Perfecto (mi medio-cuñada lleva AÑOS trabajando en un Caprabo sin que se le caigan los anillos, y allí sigue trabajando embarazada y todo; claro que no se puede comparar a una con la otra) y otro de recepcionista en la consulta de un dentista, porque no le hacía contrato. Y ahora a vivir la vida en casa, viviendo del sueldo de Yerno perfecto (sueldo que llega con cuentagotas, porque trabaja haciendo ñapas en plan “Manos a la obra”, en lo que va saliendo, y en negro, y luego encima se queja de que no tiene paro porque no ha cotizado el tiempo suficiente), pagando más de la mitad de su sueldo de alquiler, y ella sin dar palo al agua.

También entendí por lo que me dijo, aunque ella no lo admitió abiertamente y no le quise preguntar para no ponerla en una situación incómoda porque no lo admitiría nunca, que Yerno Perfecto no quiere que ella trabaje, o como mucho que trabaje 4 horas fuera de casa y ya está. Él es un machista de cuidado, ya nos dimos cuenta cuando estuvimos en su casa (mientras ella recogía, él se espatarraba en el sofá bebiendo cerveza y le dijo ¡¡a Ifo!! que no ayudara a recoger, que ya lo hacía Zorri) y quiere que ella se encargue de la casa, le tenga la comida lista cada día cuando él llega de trabajar, y él no mueve un plato en casa ni aunque le fuera la vida en ello.

Dicen que se largaron de su anterior piso porque Yerno Perfecto estaba rallado de vivir en su pueblo y quería un cambio (no he conocido a persona más ciclotímica que Yerno Perfecto: cuando se ralla, desmonta la parada y se larga a otro sitio a empezar una nueva vida en otra parte, arrasando todo a su paso. También querían empezar una nueva vida en Mallorca, sin conocer a nadie y sin nadie cerca que les pudiera ayudar, pero por suerte la convencí para que, si las cosas le iban mal, siempre tuviera la opción de subirse a un tren por cuatro duros, y no tener que volver nadando). Dice que su piso es casualmente igual que el mío, de tres habitaciones, con patio, en una urbanización con piscina, paga lo mismo que yo de alquiler… ¿No es encantadora tanta coincidencia entre mi vida y la de mi amiga?

Así que tengo ganas de ir a verla, saber cómo está y como vive, ver por mis propios si realmente es cierto todo lo que me ha contado o es cierta la intuición que me dice que aquí hay gato encerrado…

Bueno, pues como os iba contando, esta mañana Zorri y yo hemos hablado por el messenger. Ahora ella está trabajando en Don Colchón (veremos cuanto dura, porque no sabe lo que es que le renueven un contrato, ni ha aguantado más de 6 meses en el mismo sitio, siempre alguien tiene la culpa de que le vayan mal las cosas, no le renueven, la despidan o se largue ella, siempre encuentra compañeras que le hacen la vida imposible… en fin) y me ha dicho que no sabe si podrá venir a mi boda. Ya empezamos con las excusas. Dice que lo intentará, que espera que su jefe no le ponga muchas pegas, que hará todo lo que pueda… pero que ya veremos. ¿Por qué será que no me sorprende en absoluto? Claro que de aquí a la boda, como aún quedan algo más de dos meses, igual la despiden y se acabó el problema… O se inventa otra excusa, vete a saber.

Si todavía tenéis ganas de votar, la encuesta sigue abierta: ¿Fallará Zorri el día de mi boda?

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Abr
07
    
Lo escribí el Abril-7-2008 | (16) comentarios |

Queridas lectoras, os propongo una apuesta cuyo resultado sabremos exactamente el día 28 de junio. ¿Vendrá mi amiga Zorri a mi boda?

Ella dice que sí.
Yo digo que no me lo creo.
Ella me promete que vendrá.
Yo le digo que no me falle, que ese día es muy importante para mí.
Ella jura y perjura que vendrá. Que a la despedida de soltera no vendrá, por temas de dinero (para variar), pero que a la boda seguro que viene.

Yo no se lo digo, pero estoy viendo el futuro que nos espera:

La llamaré una semana antes de la boda, para recordarle la fecha y asegurarme de que vendrá.
Ella volverá a repetir por activa y por pasiva que vendrá.
El día de la boda, no se presentará.
No llamará para dar una mínima explicación.
En el restaurante, tendré una mesa con dos sillas vacías.
En mi cuenta bancaria, tendré 300 euros menos, que no me sobran precisamente.
En mi casa, tendré una bronca monumental con mi madre por culpa de la impresentable de mi amiga.
No sabré de ella durante semanas, hasta que sea _YO_ quien se decida a llamarla.
Me pondrá alguna excusa estúpida que no quiero oír y mucho menos estoy dispuesta a creer.
En la factura telefónica, tendré una llamada de casi una hora, total, para escuchar soplapolleces que no me interesan.
Y, finalmente, tendré una amiga menos.

La historia tiene que ser _exactamente_ tal como la cuento para que gane la apuesta. Es decir, para que _yo_ gane la apuesta, no me conformo solo con que mi “amiga” no se presente sin dar explicaciones, sino que toda la historia tiene que ser exactamente así. Triple o nada. Si me equivoco, aunque sea en un punto de lo expuesto, tú ganas.

¿Qué me dices? ¿Vendrá o no vendrá? ¿Avisará de que no vendrá, o se comportará como la impresentable que es? ¿Me tendrá una hora al teléfono para explicarle una gilipollez como la catedral de Burgos, o tendrá una excusa mínimamente creíble? ¿La mandaré definitivamente a la mierda y no nos volveremos a ver más? ¿Qué nos apostamos?

Ya es duro estar completamente segura de que tu mejor amiga (sí, yo también me pregunto por qué) desde hace más de 12 años te dejará colgada y no se presentará el día de tu boda, te hará pagar su cubierto y el del Yerno Perfecto por no tener la decencia de decirte que no vendrá, y que encima no llamará tampoco después a menos que tú la llames, y solo entonces se dignará a inventarse alguna excusa chusca. Pero más duro es mantener viva la ilusión hasta el último momento, cruzar los dedos y soñar con que quizá no sea tan zorra como para dejarte colgada ese día, porque ella sabe perfectamente lo importante que es para tí. Pero, ¿sabe que nunca le perdonarías que te fallara ese día? No lo sé, creo que su confianza en mis tragaderas es ilimitada. No creo que tenga en cuenta que estoy hasta las narices y que esta sí que no se la voy a tolerar, ya sería demasiado.

La verdad es que no sé cómo la he aguantado hasta hoy. Desde hace un par de años (concretamente desde que empezó a salir con el Yerno Perfecto) nunca ha estado cuando la he necesitado, y ella tampoco ha dejado que yo estuviera cuando me ha necesitado a mí, a pesar de haberme ofrecido incondicionalmente; he perdido la cuenta de las veces que me ha dejado colgada sin una explicación, sin una llamada posterior (ni mucho menos previa) y con una excusa ridícula cuando la llamo yo. Así que esta es la última oportunidad que le doy a la que ha sido mi amiga de adolescencia y (quiero creer) primeros años de la edad adulta.

Sí, esta es la última oportunidad que le doy. ¿Y tú, qué opinas? ¿Fallará Zorri el día de mi boda, o se presentará como una buena amiga? Puedes votar por la opción que quieras aquí. La que más se aproxime, gana. Mi apuesta, ya sabéis cual es. ¿Y la vuestra?

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