Después de que ayer os contara la sorpresa que mi niño me tenía preparada por San Valentín (peluche y bombones en la puerta de la oficina), ya tengo a todo el personal en pie de guerra. Creo que ya había comentado alguna vez que él es el único chico en una empresa compuesta casi íntegramente por mujeres, y eso, claro, tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
Entre los inconvenientes, que “alguien” me tiene al personal revolucionado reclamando la creación inmediata de la Plataforma Por un San Valentín Digno: Peluches para todas, ¡YA!
Lo siento, niñas, pero YO tengo la exclusiva. He dicho. Y me lo escribís 500 veces.
Y es que las que más morro le echan ya le están reclamando a mi novio peluches y bombones…
¡Ay, qué mala que es la envidia! xDDDD
Nota: Porque la cosa tiene mucho cachondeo y un punto de mala leche para picarme a mí y para ponerle colorado a él (y que yo me dejo picar fácilmente por seguir el juego, y que él se pone colorado con mucha facilidad), que si la cosa fuese en serio me ponía a repartir hostias hasta quedarme sola. Hombreya
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