no dices nada, no respondes… Mensaje recibido, Zorri. Si no quires volver a saber de mí, no sé para qué mierdas me envías un mail buenrollista. No esperaba una disculpa, mucho menos esperaba una llamada, la verdad (¿llamar? ¿por teléfono? ¿Tú? Si le debes tener alergia, por lo menos…, pero esto es excesivo incluso para tí, y mira que tienes un largo historial de comportarte de la manera más guarra posible con las personas que te quieren. Pero ¡hey! me da igual. Tú sabrás. Eso sí, te pido una cosa: no me vuelvas a mandar un mail, no me llames, si no es para demostrar que te has dado cuenta de lo mucho que la has cagado y con la voluntad de no volver a tratar a pedradas a quien quiere estar ahí cuando lo necesitas.
La decisión es tuya. Como siempre. No soy un perro al que puedas tirar de la correa para que venga a tí meneando el rabo cuando a tí te da la gana. Tú misma. Mientras tú pases de las personas que se consideran amigas tuyas y las trates como trapos de mierda, yo pasaré de tu puto culo.
No me valen palabritas ni excusas gilipollas. O me demuestras realmente que has cambiado (y de momento lo que me estás demostrando es precisamente todo lo contrario), o no vuelvas a contar conmigo en tu puta vida.
Hoy tocaba contaros en qué quedó mi caótico viernes marujil (por resumir: con lo desesperada que estaba por llegar a casa, y me había olvidado las llaves dentro por la mañana y encima llovía a cántaros; tuve que esperar en el bar hasta que un cerrajero del RACC me abrió la puerta con una radiografía doblada, dos horas más tarde de lo que tenía previsto llegar a casa… y para colmo no pude ver cómo despellejaban a la Campanario porque me quedé dormida en mitad de la entrevista al ex-novio de Falete… vamos, un desastre), pero en lugar de regodearme en mi propia imbecilidad, hoy os voy a contar una historia de muertos vivientes que mandan e-mails.
Efectivamente: Zorri ha vuelto a la vida de allí donde quiera que estuviera, después de no haber dado señales de vida en varios meses, y me ha mandado un correo electrónico cargado de buen rollito (es lo que tiene la resurrección: se conoce que los afectados vuelven a la vida de buen humor). Me cuenta que ha visto en mi blog las fotos de la boda y que estaba preciosa (sí, en las fotos salgo favorecida, mucho mejor que venir a la boda y verme en persona, ¡dónde va a parar!). La muy pedorra deja caer una insinuación muy en su línea: dice que me ha visto en las fotos algo que hacía años que no me veía: una cara de felicidad increíble. Muy bonito: si lo que quieres decir es que he sido una amargada toda mi puta vida, ¿por qué no me lo dices a la cara, cacho pedorra? Al menos tiene el buen gusto de decir que le ha gustado mucho verme así, tan feliz. Le falta añadir “a pesar de no haber querido ir a tu boda“, pero tampoco es como para ponernos estupendas. Y me acaba deseando muchas felicidades para el caso de que esté embarazada.
Sinceramente, no sé qué quiere, no sé qué está buscando. Así que yo también le he enviado un e-mail que podría adjuntar a mi curriculum bajo el epígrafe: “soy capaz de decir vete a la mierda con 500 palabras”. A ver qué os parece mi respuesta:
La verdad es que me habría gustado que tú estuvieras allí. Siempre imaginé que mi mejor amiga sería testigo el día de mi boda, la madrina de mi hijo, una persona con la que contar tanto en los buenos momentos como en los malos, una persona para la que yo estaría ahí siempre que me necesitara.
No sé si me equivoqué de persona, o si me equivoqué al esperar demasiado de una “mejor amiga”. Al fin y al cabo, todos somos humanos, todos tenemos derecho a equivocarnos y también a no dar más de lo que queremos dar.
Tú solita has decidido excluirte voluntariamente de mi vida, entendí el mensaje. Tu pareja me mandó a la mierda. Ok, captado. A veces soy algo lenta, pero esa vez la pillé al vuelo, ya ves. No sé qué quieres ahora con tu mensaje. ¿Que lo olvide todo? ¿Que haga como si nada hubiera pasado? ¿Que te admita de nuevo en mi vida con los brazos abiertos? ¿Que te invite a cenar en mi casa (que no has venido a ver en un año y pico) a pesar de todos los plantones que me diste sin ni siquiera llamar? No te negaré que me pica la curiosidad por saber hasta dónde eres capaz de llegar.
Nena, no sé si te arrepientes de algo. Yo sí: de haber perdido el tiempo y haber hecho mucho el idiota. Pero no importa, porque de todo se aprende algo, y contigo he aprendido dónde está el límite de mi paciencia.
¿Responderá? ¿Se hará la sueca? ¿Se arrepentirá de algo? ¿Seguirá tan orgullosa y borde como siempre? ¿Meterá la cabeza en un agujero en el suelo como las avestruces? El tiempo lo dirá.
La capacidad de odiar de algunos es increíble. Desde la última enganchada ha pasado bastante tiempo, de hecho en julio dije iba a practicar la sordera informativa y no volvería a leerles, lo cual le ha ido bastante bien a mi maltrecha estabilidad emocional y me ha ahorrado no pocos ataques de ansiedad, cosa que como resumen está bastante bien.
Pues bien, hoy un grupo de amigos, y en concreto una persona a quien le tengo mucho cariño, ha anunciado el lanzamiento de un proyecto. Y este proyecto es un tema en el que yo acumulo varios años de experiencia. Y obviamente me he ofrecido a echarle una mano en lo que necesite, solo tiene que pedirlo.
¿Y quien se mete por medio a descalificarme, para variar? Efectivamente: los tocawebos de siempre. Que si “supuestos amigos”, que si “lo que realmente quiero es mangonear”… ¡Ay que ver, qué cansinos son! ¿Por qué no me dejáis en paz un poquito? Si yo os tenía ya olvidados, si me importáis una mierda, si ya ni pincháis ni cortáis nada… ¿A cuento de qué otra vez volver a los insultos, las descalificaciones, al navajazo trapero…? Supongo que es que no saben comportarse de otra manera: son gente que si no mete cizaña, ese día no durmen tranquilos. Criaturitas, cuanto odio acumulado, cuanto rencor y ni un triste pitorrito por el que darle salida cual olla expréss… Qué vida más triste, dedicarla por entero a descalificar al adversario a la mínima ocasión porque son tan poca cosa que por sus propios méritos no llegarán a ninguna parte.. ¡Ay, qué lástima me dan, pobrecillos! ¡Y qué cruz me ha tocado aguantar, teniéndolos todo el puto día colgados de mí como un par de paparras, pendientes de lo que hago o dejo de hacer! Santa paciencia hay que tener con algunos personajes, de verdad… ¡¿Quien dijo que la política es aburrida?!
Cuando una ha estado metida en mil historias durante bastantes años, como ha sido mi caso, una vez que se retira (maldita sea mi estampa) adquiere un superpoder que le hubiera sido muy útil antes pero así de perra es la vida. Se trata del superpoder de verlas venir a kilómetros de distancia, lo cual, si bien no te protege de nada, al menos te permite saber por dónde te las están dando y quizá, solo quiza, retirarte de una batalla que ni te va ni te viene, pero en la que pretenden que tomes partido por uno de los dos bandos.
Hoy me encuentro en una situación de esas: dos bandos se están arreando de hostias, y uno de ellos pretende arrastrarme al campo de batalla para que luche a su lado. No es mi guerra, no va conmigo, yo ya me corté la coleta hace meses, mi apoyo sólo podría ser moral más que práctico. Pero es que no quiero que me arrastren a una guerra que no es mía. Más peligroso aún, tengo la sensación de que quien quiere que luche a su lado me está ocultando información, no me lo está contando todo, porque si lo hiciera, quizá mi postura sería más imparcial y no me pondría de su parte.
Hace unos años, quizá hace unos meses incluso, probablemente habría puesto la mano en el fuego por esta persona que me pide que la apoye en esta guerra que es suya y no mía. Pero con el tiempo (y con la distancia) he aprendido, sospecho que me la quieren dar con queso y prefiero mantenerme a una distancia prudencial. Como decía, quizá esa distancia no me proteja de nada y la sangre me acabe salpicando igualmente, pero ayuda saber por dónde te van a empezar a llover hostias.
Pero como me las estoy viendo venir y es probable que la sangre me salpique igualmente, la experiencia me dice que más que ponerme a cubierto (que va a servir de poco porque me vendrán a buscar igualmente), más me vale poner en orden toda la información de la que dispongo. Si van a poner el ventilador en marcha para que la mierda salpique, nos vamos a divertir, porque puede salpicar en todas direcciones. Si me quieren enredar en una guerra que no es mía, que empiece la juerga, porque yo también tengo toneladas de mierda que poner en el ventilador y estoy esperando la más mínima excusa que me den para soltar lastre. Que aquí todos tenemos memoria, y todos tenemos de qué arrepentirnos.
Además, es un mail de esos “cadena” que acaba diciendo que tienes que enviárselo a no-sé-cuantas personas para que pase algo chulo (incomprensiblemente, sigue creyendo en esas tontadas). Sospecho que lo envió a esa cuenta de correo para completar las x direcciones a las que tenía que reenviar la cadena, pero con la esperanza de que yo no llegara a leerlo. No debería darle mayor importancia, porque sé que es un mail cadena estúpido, pero hace mucho que no recibía nada de ella, es el único mail que me ha enviado en mucho tiempo, chistecitos y powerpoints tampoco me ha enviado ni antes ni después de ese mail extraño desde que nos peleamos, y además el contenido es… mmmmmm… mejor leedlo vosotras mismas:
Asunto: he aprendido
(Después me dices que nombre te ha salido???) LEE HASTA EL FINAL……HASTA LUEGO He aprendido….que nadie es perfecto hasta que no te enamoras.. He aprendido que….la vida es dura pero yo lo soy más!! He aprendido que…las oportunidades no se pierden nunca; las que tú dejas marchar…las aprovecha otro. He aprendido que…cuando siembras rencor y amargura la felicidad se va a otra parte. He aprendido…que necesitaría usar siempre palabras buenas… porque mañana quizás se tienen que tragar.. He aprendido…que una sonrisa es un modo económico para mejorar tu aspecto. He aprendido…que no puedo elegir cómo me siento… pero siempre puedo hacer algo. He aprendido que…cuando tu hijo recién nacido tiene tu dedo en su puñito… te tiene enganchado a la vida. He aprendido que…todos quieren vivir en la cima de la montaña… pero toda la felicidad pasa mientras la escalas. He aprendido que…se necesita gozar del viaje y no pensar sólo en la meta. He aprendido que…es mejor dar consejos sólo en dos circunstancias… cuando son pedidos y cuando de ello depende la vida. He aprendido que…cuanto menos tiempo derrocho… más cosas hago. Es la semana de la amistad Demuestra a tus amigos que te tienen Manda este mail a todos tus amigos, aunque signifique remandarlo a quien te lo ha mandado… Si vuelve… tienes muchos buenos amigos Buena semana de la amistad Después de haber enviado el mensaje, presiona F6 y verás lo que aparece…. increíble, pero real… Da impresión pero és real… Buena Suerte Mándalo a 15 personas en los próximos 143 minutos, después presiona F6 y el nombre de quien te ama aparecerá en letras mayúsculas, da tanta impresión porque es real.
¿Qué coño quiere decirme con esto? ¿Que YO reflexione sobre nuestra amistad? ¿Que ELLA se ha dado cuenta de que metió la pata hasta el fondo? ¿Que AMBAS olvidemos el pasado, pelillos a la mar? ¡¡¿¿QUÉ COÑO QUIERE DECIR??!!
Le he respondido con un muy borde:
¿Me explicas qué significa esto? Porque soy un poco cortita y no lo pillo.
A estas alturas, creo que tengo todo el derecho a ponerme digna con ella, le he pasado demasiadas. Ya veremos si responde, si prefiere pasar de todo (ya me da igual), o me da alguna explicación. Estoy que echo humo. ¿¡Será posible que tenga tanta cara dura…!?
Considero que es importante, sobre todo desde la situación de los familiares de las víctimas, respetar la voluntad de los fallecidos respecto a su propio funeral, en caso de que en algún momento de sus vidas hubieran expresado cómo les gustaría que fueran. Y, sinceramente, dudo mucho que ninguna persona de a pie (que no se desplace habitualmente en coche oficial, se me entiende) se imagine para sí misma un funeral de Estado.
En mi familia, por ejemplo, mis padres saben perfectamente que me gustaría donar mis órganos y, el resto, que sea incinerado. No quiero que me sepulten en un nicho en una pared, dónde vengan a traerme flores mis allegados una vez cada año bisiesto, donde nadie se acuerde de mí, y al cabo de unos años que saquen mi cuerpo de ahí y me tiren a la basura para hacer sitio a muertos más recientes. Nada de eso: cuando muera, quiero seguir viviendo en el cuerpo de otras personas, quiero que mi muerte sirva para dar vida a otras personas que necesiten esos órganos para vivir; y mis cenizas, quiero que las tiren al mar (¿eso contamina?), para que mis familiares y mis amigos no necesiten ir a un triste cementerio donde me tienen abandonada a llevarme flores de vez en cuando. Nada de eso: quiero que cada vez que miren el mar se acuerden de mí, con nostalgia pero sin tristeza, y seguiré viva en su recuerdo y en los cuerpos de las personas a las que con mis órganos contribuí a que continuaran con vida.
Yo no quiero un funeral de Estado. Si tuviera la desgracia de morir en un accidente múltiple y tan trágico como el de Barajas, decidle a quien quiera que se encargue de este tema que no quiero que me metan en una caja de madera, con un cura rezando por mi alma, y acabar emparedada en un muro. Y si resulta que además la persona encargada de rezar por mi alma es Monseñor Rouco Varela, os juro que me reencarno en el próximo Ministro de Hacienda, y os cagáis todos.
No creo ser una excepción. Estoy segura de que, quien más o quien menos, aunque no nos guste pensar en la muerte, sí que tenemos más o menos una idea de cómo nos gustaría que fuese nuestro funeral, idea que probablemente hayamos compartido alguna vez con nuestros familiares más cercanos. ¿No es así? Y si así es, ¿a cuento de qué celebrar un funeral de Estado, según los deseos del Estado para estos casos y no según los deseos de cada una de las víctimas, celebrado en la intimidad de sus allegados? Personalmente, no me gustaría nada que mi funeral fuese televisado por TVE, y saber que las vecinas estarán pegadas a la tele deseando que la cámara capte las lágrimas de mi madre o la cara de desolación de mi marido. Me dan arcadas solo de pensarlo.
¿A cuento de qué, mercadear política y mediáticamente con 153 muertes, y con las vidas de sus familiares y amigos, como si de la boda del heredero de la jefatura de Estado se tratara? Creo, sinceramente, que para honrar la memoria de las víctimas (de cualquier víctima, ya puestos) no debería realizarse ningún funeral de Estado, no solo por el hecho de que se trata de un ritual católico y el Estado es aconfesional (casi un detalle sin importancia a estas alturas de la película), sino por respeto a todas esas personas, que igual son católicas practicantes como ateas convencidas, protestantes, judías, musulmanas, budistas, en trámites de apostasía o que le tengan una tirria insoportable a Rouco Varela y a los de su cuerda. ¿Qué sabemos nosotros? ¿Y qué derecho tiene el Estado a decidir por las víctimas y por sus familiares la forma en que quieren dar el último adiós a sus seres queridos?
Todo esto del funeral de Estado me parece una vergüenza y una tremenda falta de respeto.
Pero honradamente, llegó un momento en que me cansé de recibir cientos de veces la foto del perrito, el mensaje en chino “que si lo reenvías se traduce”, postales chorras… ¡Es como hotmail, pero todavía más absurdo! Todas esas estupideces que en hotmail hemos aprendido que ¡no funcionan!, en Facebook las he visto repetir como idiotas, en plan “reenvía esto a todos tus amiwitos y verás qué cosa tan chula pasará…” ¡Y me llega 30 veces! Es que lo flipo. ¿En serio, tan ingenuos somos? Solo me ha faltado ver el consabido jotmail se cierra, en versión Facebook:
Asunto: Feisbuc se cierra
devido a que hay muchos usuarios con cuentas inactibas, feisbuc tiene que eliminar todas las cuentas que no se estan utihlisando. Para ebitarlo, reenvía esto almenos a 10 contactos para que el señor de feisbuc no cancele tu cuenta.
Claro que llevo tiempo sin entrar, así que es posible que algo así esté circulando ya y yo aún no me haya enterado… Ni ganas, tampoco, la verdad. Ahora, que el día que me llegue algo parecido de una cuarta parte de mis contactos, cancelo mi cuenta a la voz de ya.
Así que ahí tengo mi cuenta de Facebook, cogiendo polvo. Igual, cuando vea a la gente más sueltecita con el tema, me animo y lo recupero con ganas.
Yo les leo a ellos aunque no les soporto, y ellos me leen a mí aunque me odien, y todos lo sabemos. Supongo que el morbo es recíproco, porque de otra forma no se entiende. Sobre todo por mi parte, lo confieso, porque encima me resultan tremendamente aburridos salvo cuando empiezan a insultar (lo que suele ser bastante a menudo): cuando insultan ya no me resultan aburridos, sino que me ponen de mala leche.
Les hemos leído insultarnos, llamarnos “lame farolas“, “trepa vergas“, “chupa tubos de escape” (cualquier día van a tener un esguince neuronal si siguen haciendo esas piruetas retóricas para insultarnos, en serio, para mí que no nos merecemos tanto esfuerzo), “sectáreos“, “chupipanda“, “casarse para tener nabo caliente y no gastar las pilas del vibrador“, “débiles mentales“, “sectáreos“, “chupa pollas“, “lame culos“, “gilipollas“, “tontita” (recurriendo a los clásicos. Sí, hay veces en que hasta a ellos la originalidad no les da para más…, y he oído muchas veces eso de
Ya está, hasta aquí hemos llegado, ahora sí que no les toleramos ni una más…
Y nunca se ha hecho nada en serio para pararles los pies, siempre lo acabamos dejando correr de una manera o de otra, para no darles más importancia de la que tienen. Pero a mí me sigue jodiendo que insultar salga tan barato, casi gratis total. Hay una cosa que sí somos y todavía no nos lo han dicho ellos: somos unos cagabandurrias, unos blandengues, por no plantarnos en jarras y decir en serio, pero de verdad de una puta vez, hasta aquí hemos llegado, y tomar medidas, así sea solo para no tener que encontrárnoslos cada vez que nos convoquen en la capital del reino.
Pero una cosa es leer que te llaman a tí y a tus amigos todo eso y más, y otra cosa muy diferente es que la cosa empiece a subir de tono y tener que leer referencias a que si nos ven nos van a partir las piernas con un bate de beisbol, que nos van a romper la cabeza con una silla plegable, o que van a contratar a la mafia portuguesa… Cuando éramos unas crías, a la gente así los llamábamos “la peña del moco: porque dicen mucho pero hacen poco“. Pero, aunque sean unos bocazas, me parece que eso marca la línea que yo no pienso traspasar, ni siquiera como sujeto pasivo.
Así que como medida higiénica, y para el mantenimiento de mi buena salud mental,he decidido superar el morbo y practicar la sordera informativa. Es decir: por mucho morbo que me dé leerles, sé que me voy a poner de mala leche con lo que voy a encontrar y eso no es sano, así que será mejor resistir la tentación y no leerles, antes de que me provoquen un cortocircuito mental y tengamos un disgusto. Puesto que el armisticio es poco menos que imposible, ya que ellos no están por la labor de declarar una tregua en sus insultos, yo declaro unilateralmente que me apeo de esta guerra (que, por otra parte, no me aporta nada porque es una guerra que ya tengo ganada) y voy a dejar de leerles, de escucharles, no voy a consentir que nadie me hable de ellos, no quiero que me cuenten nada, no quiero saber nada. Voy a optar por seguir uno de esos consejos de mi madre a los que hasta hoy nunca hice caso: hacer oídos sordos. Desde hoy empiezo mi particular cura de desintoxicación. Ya pueden desgañitarse insultándome o amenazarme con las torturas más sádicas, que si no me entero, no me afecta.
Este fin de semana podían haber cambiado muchas cosas, empezando por mi jefa. Este fin de semana podría haber cambiado de jefa, y con ello podría o bien haber mejorado mi posición profesional o bien haberme quedado en el paro. En cualquiera de los dos casos, habría empeorado mi calidad de vida, y sinceramente, no sé cual de las dos situaciones me habría dejado peor parada. De un día para otro, cualquier cosa era posible.
Por suerte, las conspiraciones de jardín no triunfaron y, aunque hacía semanas que dábamos casi por hecho que habría cambios y que una persona determinada pasaría a ser la nueva jefa de departamento (y también que el departamento ganaría en status), el domingo por la mañana me llevé la gran sorpresa: no habría mejora del status del departamento (por ahora), pero ¡¡tampoco habría cambio de jefa!! Es la mejor noticia que me han dado en años, si me llego a encontrar al gran jefe en ese momento, creo que le planto un beso en los morros. ¡Grande, Pepe, eres grande!
Esta mañana, de camino al curro, luchaba conmigo misma sobre la conveniencia o no de comprar una botella de champán en la bodega de la esquina y celebrarlo aunque fuese en vasos de plástico, porque la ocasión lo merece: El boicot que le estaban haciendo a mi jefa no ha funcionado, la persona que le estaba haciendo la cama para quedarse con su puesto (pero con más galones) no se ha salido con la suya y, en definitiva, la vida sigue igual. Bueno, sigue igual para mí: para otras la vida ha mejorado increíblemente.
No soy la única que esta mañana tiene motivos para estar contenta. Evidentemente, mi jefa tiene sus propios motivos. Y mi querida Eigí, está que lo tira: la que hasta ahora era su jefa no será mi nueva jefa, pero tampoco seguirá siendo su jefa de ahora en adelante. He ido a buscarla para felicitarla y susurrarle al oído unos versos de Amaral:
Ya no tendrás que soportar
a la imbécil de tu jefa
ni un minuto más…
Es lo que tiene ser un pelín déspota con los subordinados: que nadie te quiere de jefa, y si te echan, los demás aplauden.
No es divertido hacer leña del árbol caído. Pero me he quitado un gran peso de encima. Si por algo dicen aquéllo de “Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy…“
Estoy destrozada. En total, más de 14 horas en danza, para una reunión que apenas duró 2. Yo ya no estoy para estros trotes. Os cuento mi día:
Salí del curro a las 11:30 para coger el AVE de las 12, llegada a Madrid-Atocha a las 15:30h, correr para coger el metro, dos trasbordos, nos perdemos, nos encontramos, nos indican como llegar, y quedamos para comer con los amigos. Imposible comer con ellos, entre otras cosas porque eran más de las 4 de la tarde y el territorio estaba sembrado de minas anti-persona. Nos comemos un bocadillo cerca de la sede, y a las 5 subimos a la reunión. Los 15 minutos de espera de rigor. Un par de horitas de reunión en las que el no-tan-amigo no aportó absolutamente nada (dijo una tontería, hizo un poco el pelota en su línea habitual, y trató de hacer una aportación tan fuera de contexto que todos los presentes miraban al techo como pidiendo “señor, dame paciencia…“. Por cierto, que le ví muy desmejorado, muy delgado. Va a ser que eso de alimentarse exclusivamente de pastas gallo porque el negocio no da para más afecta seriamente a la salud…
Yo no me quedé callada como inicialmente preveía, hice varias aportaciones que creo que fueron bastante interesantes y en general creo que quedaron bastante contentos con mi intervenció, al menos yo salí de allí muy satisfecha conmigo misma.
Al salir de la reunión, a eso de las 7, nos tomamos una coca-cola en el bar con algunos amigos que vinieron a esperarnos, intercambiamos impresiones, puesta al día, nos echamos unas risas y comentamos lo que nos ha parecido la reunión a cada uno. Hubo algún alma cándida que comentó que el no-tan-amigo le daba pena. A mí, la verdad, la gente que se busca su propia ruina mientras a la vez machaca y pretende hundir a otras personas… pena, lo que se dice pena, me dan bastante poca, la verdad.
Y también hice mi primera promesa electoral:
Cuando yo sea Presidenta del Gobierno, voy a dictar un Real Decreto Ley (de esos de urgencia, que no tienen que pasar por el Congreso ni nada) en el que se prohiba la gilipollez.
Ala, ya está, prometido queda.
A las 8 salimos disparadas hacia Atocha, otra vez pateada y dos trasbordos porque a las 9 salía nuestro AVE de vuelta a Barcelona. Por suerte, el AVE de vuelta tardaba una hora menos que el de ida, al ser un tren directo sin paradas. Dos horas y media de viaje en un espacio reducido, sin poder estirar las piernas, sin poder ponerme cómoda y echar una cabezadita durante el trayecto, cansada de caminar todo el día y de arrastrar un bolso que pesaba un huevo y parte del otro (¿por qué coño no me llevaría la mochila, con lo cómoda que es?), con un sueño que me moría al haberme levantado una hora antes (en lugar de entrar a las 10, ayer entré a las 9 para adelantar trabajo, ya que iba a estar todo el día fuera de la oficina), y sin poder levantarme y caminar porque encima con el movimiento del tren a 270km/h me mareaba.
Por cierto, la cafetería del AVE, un horror: fuimos a intentar pedir algo de comer en Lleida, y no volvimos a nuestros asientos con un triste sandwich mixto hasta que casi llegamos a Calatayud. Un solo camarero atendía a decenas de personas hambrientas y cansadas, preparaba bocatas, ponía cafés, servía chuches y bollería, llenaba vasos de hielo y sacaba bebidas de la nevera. A la 1 ya no les quedaban bocatas de tortilla, no podían hacer bocatas de jamon york, solo tenían bocadillos o de serrano o vegetales…
A las 11 y media llegamos a Sants, perdí mi chaqueta supongo que en el tren, la batería de mi móvil ya no daba más de sí desde que salimos de Madrid, unas agujetas del copón empezaban a hacer notar su presencia, hacía frío y yo sin chaqueta… Ifo nos vino a recoger, dejamos a Mireia en su casa sana y salva, y a eso de la una de la madrugada llegamos a casa, me enseñó su nuevo Asus eee, nos desnudamos y nos metimos en la cama a dormir, rendidos como estábamos, hasta el día siguiente.
Y hoy estoy destrozada, me siento cansada, pastosa, me duelen todos los músculos… Sin duda, en la capital del Reino se aprenden un montón de cosas interesantes, pero yo cada vez que voy acabo para el arrastre, sobre todo si se trata de estas reuniones expréss de ir y volver en el mismo día.
Me da pena no poder estar en el Congreso (nos convocaron precisamente para aportar ideas al respecto) que se prepara para dentro de dos findes, me hacía mucha ilusión, pero esos días yo estaré navegando por el Mediterráneo en plena luna de miel, y hay cosas que tiene prioridad.
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Que me pidas permiso antes de publicarlo. Quiero saber exactamente dónde van a aparecer publicados mis textos. No quiero sorpresas. El menoscaba o la restricción de los derechos morales deribados de mi autoría, no está amparado en esta licencia.
Claro que llevo tiempo sin entrar, así que es posible que algo así esté circulando ya y yo aún no me haya enterado… Ni ganas, tampoco, la verdad. Ahora, que el día que me llegue algo parecido de una cuarta parte de mis contactos, cancelo mi cuenta a la voz de ya.
Así que ahí tengo mi cuenta de Facebook, cogiendo polvo. Igual, cuando vea a la gente más sueltecita con el tema, me animo y lo recupero con ganas.