¿Para qué esperar a Año Nuevo y preparar la lista de propósitos que no cumpliré para el 2009, cuando puedo hacerlo ahora?
Para lo que queda de año y parte del que viene, ya tengo fijadas una serie de objetivos en los que ponerme a trabajar de forma inmediata. A saber
Terminar el borrador del libro para enviárselo a mi editor, que debe estar ya el pobre que se sube por las paredes.
Descargarme las fotos de mi Flickr al ordenador de casa, que las tengo desperdigadas entre el de sobremesa, el portátil y el del trabajo, y hay unos cuantos albums de fotos que quiere subir al Space y no puedo porque no las tengo descargadas.
Sacarme el carnet de conducir de una pxxx vez. La semana que viene, en cuanto haya entregado el borrador del libro, me apunto a la autoescuela. Lo hemos estado hablando y sé que Ifo tiene razón, es algo que no puedo posponer por más tiempo: cuando tengamos el bebé necesitaré el coche por si hay cualquier urgencia o tengo que llevarlo a algún sitio, y no puedo depender siempre de él. Además, ¡¡no puedo ponerle una sillita de bebé a la moto!! Está decidido, la semana que viene me apunto a la autoescuela y me saco el carnet de conducir. Después de más de 10 años desde la primera vez que pisé una autoescuela, volver a intentarlo ahora será como poner una pica en Flandes, pero hay que hacerlo por el bebé. Hay que joderse, que
aún no está ni encargado y ya nos hace ir por donde le da la gana, jodí@ niñ@.
Ya que estamos, si consigo sacarme el carnet de conducir, ¡tendré que comprarme un coche! Le he echado el ojo a un golfito verde que venden por 1.600 euros, un particular cerca de la estación de la Renfe que…
Continuar con la carrera de sociología, que este semestre, con la organización de la boda, he dejado un poco abandonadillos. Como es una licenciatura, y con el poco tiempo que tengo estoy haciendo medio curso cada vez, sé que para cuando consiga sacarme la segunda carrera, si todo va bien, habrán pasado ¡diez años! desde que me matriculé. Pero no me agobio: la media está en los 6-7 años, y eso contando con que la mayoría son gente que no trabaja y se dedica en exclusiva a estudiar, así que don’t worry. Además, me mola mogollón lo que estoy estudiando, y a lo mejor cuando acabe hago también Ciencias Políticas, que comparten prácticamente todas las asignaturas de primer ciclo. Alguna vez lo comentamos con las amigas, que tendré 50 años, mis hijos habrán terminado ya sus estudios, y yo seguiré estudiando alguna carrera. Y es que el tiempo que he pasado sin estudiar al final me coge mono. A tres asignaturas por semestre, tampoco es como para agobiarse.
Ponerme a plan. Empezar a llevar una dieta más sana y variada, cocinar todos los días aunque me pueda la pereza, quitarme de porquerías y suprimir el exceso de dulces.
Ir al gimnasio. Al menos, hasta que me quede embarazada y el gine me diga que baje la intensidad de los ejercicios, voy a volver a hacer Aerobic, Steps y algo de Fitness
para poner mi cuerpo a tono. No digo que se me vayan a poner un cuerpo tan firme como el de Naomi Campbell, ni falta que me hace, pero sí me apetece ponerme en forma y rebajar unos kilillos. Este verano he visto algunas vecinas embarazadas en la piscina y estaban estupendas, las veías por detrás y no parecía que estuvieran embarazadas. ¡Yo quieroooooooo igual! Además, no puede ser que llevemos un año viviendo aquí, que tengamos gimnasio en la misma urbanización sin que nos cueste un duro y a un pasito de casa, sin salir del bloque, y solo haya ido para enseñárselo a las visitas. Está decidido: voy a ir al gimnasio. Hay quien lo paga y no va, yo que ni siquiera tengo que pagarlo, ¡voy a ir!
Cumplir con la cena que tengo pendiente en casa con algunos amigos. ¡No se puede ser tan impresentable! Tanto tiempo diciendo “tenéis que venir _algún día_ a casa, y nunca concretamos.
Viajar más. Lo que nos dé tiempo hasta que la tripa me haga los desplazamientos en coche insoportables. Tenemos pendiente una escapada a Carcassone, que es un pueblo medieval en el sur de Francia, a cuatro horas de Barcelona, que estoy segura de que a Joan le va a encantar. Queríamos pasar el puente del 11 de septiembre allí, pero como tiene cosillas que hacer hoy, saldremos esta tarde y solo estaremos un par de días, pero no importa porque seguro que vale la pena.
A ver si para el 12 de octubre consigo convencerle de que nos larguemos a Madrid a pasar el finde, que eso tiene que ser un escándalo (lástima que este año caiga en domingo y nos joda el puente). Y si para la primavera del año que viene mi estado me lo permite, me molaría mucho ir a Asturias y hacer el descenso del Sella en canoa o haciendo rafting. Es como el Camino de Santiago por la ruta de Roncesvalles (la de Montpellier es demasiado larga para hacerla en las vacaciones de verano), que llevo un montón de tiempo diciendo que me encantaría hacerlo, pero con un bebé… complicado. Lo de Londres, París, etc. ya lo veo un poco más difícil, porque para Joan todo lo que sea coger un avión… mal rollo. Pero todo es hablarlo, a ver qué le parece.
Y, de momento, creo que eso es todo. En fin, planes, planes, planes. El año que viene, cuando volvamos a vernos, recapitulamos y hacemos un repaso de cuántos de ellos quedaron en el tintero. Como los típicos desafíos de fin de año: dejar de fumar, aprender inglés…
En esta entrada hablo de: Amigos, hijos, Ifoxe, mi editor
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