Es algo que tengo asumido desde hace tiempo: abre boca - mete pata, es mi sino. Y este fin de semana, como no podía ser de otra manera, volví a meter la pata de una manera importante, delante del gran jefe, Pepe Zeta. Os cuento:
Como el fin de semana nos tocó trabajar, el sábado por la noche nos invitaron a cenar en una barbacoa al aire libre, junto a la piscina, en plan fiesta con toda la gente que había querido venir. Colocaron tres barbacoas, una en cada esquina de la piscina, y en la cuarta esquina pusieron el bar. Como no habían sillas para poderse sentar, y yo estaba destrozada de todo el día de aquí para allá, Ifo y yo nos sentamos en una especie de bordillo con nuestros platos, junto a una de las barbocas, charlando animadamente con la gente que se nos acercaba.
En una de esas estábamos, charlando con mi jefa y contándole que había intentado fichar a Ifo explicándole los mecanismos de democracia interna, y que su reacción en aquel momento había sido preguntarme:
¡¿Eso significa que yo me puedo presentar al cargo de Pepe Zeta?!
¿Adivináis quien estaba detrás de mí, justo mientras yo explicaba esta simpática anécdota, de mi marido queriéndole disputar el cargo a mi gran jefe?
Efectivamente, si una mete la pata, la mete pero bien. El gran jefe, Pepe Zeta, estaba detrás de mí. No sé qué parte escuchó, qué entendió, ni qué conclusión sacó, pero yo me quería morir de la vergüenza. No recuerdo que en mi vida haya sentido con tanta fuerza esa horrible sensación de ¡tierra, trágame!
Al menos mi jefe tuvo el buen gusto de hacerse el sueco, actuar como si no hubiera oído nada aunque la sonrisa rocarrona le delataba, y bromear conmigo a cuenta del olor de la barbacoa, yo le respondí que me tiraría a la piscina y se me quitaría el olor a barbacoa, a lo que él me retó con un
¡No hay huevos!
(lo juro) antes de darse cuenta de que llevaba puesto el bikini debajo del vestido. ¡Que en nuestro mundillo hay que estar preparado en cualquier momento para todo lo que pueda pasar, Pepe, que pareces nuevo! Tenía que haber aprovechado para jugarme un aumento de sueldo antes de que se diera cuenta. Otra oportunidad perdida. Cawentó lo que se menea.
En esta entrada hablo de: idiotas, Ifoxe, mala suerte, política, trabajo
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