¿Cómo se me ocurre ponerme el pantalón blanco nuevo el segundo día de la regla, con minitanga de hilo y un tampón de los sin falda? Sin comentarios… Solo a mí se me podía ocurrir, cawentó…
Llego a casa, me quito los pantalones, los pongo para lavar, saco del armario una falda fresquita aunque demasiado fashion y me la pongo (voy a estar en casa toda la tarde, me da igual), cojo las llaves, voy al lavadero, cojo la basura, salgo de casa, cierro la puerta, llamo al ascensor… ¡mierda! en lugar de coger las llaves de mi casa, he cogido las llaves de casa de mi madre. Divina de la muerte con mi falda fashion que te pasas, las bolsas de basura en una mano, las llaves de casa de mi madre que vive a 50 km en la otra, y sin móvil, sin cartera…
Le he dicho a Ifo por el gtalk que bajaba a tirar la basura y subía enseguida, y en cambio me encuentro más colgada que un caracol en la vela de un barco. A ver si la vecina me echa un cable y al menos puedo llamar a Ifo para avisarle. Por suerte la vecina se enrolla, le aviso y a esperar hasta las 7 que llegue a la estación… Como son las 5 y cuarto y no puedo hacer otra cosa, al menos me daré un paseíto hasta la parada de los ferrocatas.
De camino a la estación, y para aprovechar el tiempo, paro primero en una tienda de fotos y les pido presupuesto y detalles para la boda. ¿Son imaginaciones mías, o sus ojos se han transformado en el símbolo del leuro? Me da toda la información que necesito y más, algunos consejos útiles, me explica su experiencia, su forma de trabajar, se ofrece a satisfacer todos mis deseos (¿perdón?) para que ese día tan especial todo salga como nosotros queremos… En fin, una pasada, nunca me habían tratado así en una tienda, haciéndome sentir lo más importante. Qué subidón.
Sigo mi camino, aún me queda un buen rato hasta que Ifo llegue del trabajo. Paro en una floristería y pregunto por las flores, quiero saber todo lo que necesito y algunos truquis para no dejarme nada. Más de lo mismo: el dependiente me hace sentir que todos mis deseos pueden hacerse realidad sólo con chasquear los dedos, todo lo que yo quiera se materializará en mis manos con solo pedirlo, lo más importante soy yo y que ese día tan especial todo salga como yo quiero. Salgo de la tienda casi flotando.
Esto de organizar la boda me está gustando. Queda un año todavía, pero me da a mí que a esto se acostumbra una rápido. ¿Provocará síndrome de abstinencia?
En esta entrada hablo de: boda, dinero, Ifoxe, Sociedad
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